Capítulo 11
Los viajeros llegaron a otro mundo. Tenía un aspecto gótico. Las casas se veían derrumbadas, pero los altos edificios en punta estaban intocables.
-Tampoco es este- dijo Ban.
-¡Espera!- dijo la princesa –Siento mis plumas.
-Te prometo que no nos tomará mucho- le dijo Syaoran a Mido.
-Bueno, démonos prisa.
Ban se aferró a su amigo. La princesa iba adelante, marcándoles el camino.
Finalmente, Sakura se detuvo. Había un palacio adelante, con cuatro cuerdas alrededor, que llevaban como barriletes, cuatro plumas.
-Se ve muy fácil- dijo Ban.
Syaoran saltó por la pared hasta la primera cuerda y la arrancó. Ban lo atajó. La princesa absorbió el premio.
-¿Qué están haciendo?- preguntó una niña rubia asomándose.
-Somos del departamento de agricultura, necesitamos sus plumas para medir el viento para ver si será apropiado cultivar calabazas este año- mintió Ban.
-No te lo creerá- susurró Syaoran.
-Se ve muy inocente- dijo Ban.
-¡Berserker!- gritó la niña.
Una criatura humanoide muy alta y musculosa salió por la puerta. Cabello y tez morena, un ojo rojo, solo vestía una armadura como si fuera un short y unos brazaletes de metal. Cargaba con una espada de piedra tan larga como él.
-Otro tuerto. Mocoso, de este me encargo yo- dijo Ban –Ve por lo que viniste.
El gigante cargó contra él. El recuperador esquivó en un salto hacía atrás. Mientras, Syaoran corrió hacía la siguiente pluma, pero la niña adivinó sus intenciones.
-Ataca al otro, Berserker.
El gigante blandeó su espada contra Syoaran. Este prendió la suya. El choque de armas fue monumental.
En medio del destello resplandeciente, el mango del arma de Syaoran dejó su mano. Fue entonces cuando vio la sombra de la serpiente rodeando a Mido.
La garra del rescatador atravesó la espalda de Berseker y sacó los dedos por su pecho. No le salía sangre, pero Ban quedó colgado debido a la enorme altura de la bestia.
-Necesitarás más que eso para vencer a mi sirviente- dijo la niña.
Berseker agarró a Mido con su mano izquierda, lo arrancó de su espalda. Lo estampó contra el piso y lo arrojó contra un muro del palacio.
Syaoran pateó la cabeza del enemigo. Inútil. Ban le arrojó la espada láser. El muchacho la atrapó en el aire y cortó el torso de Berserker. Apenas le causó un tajo.
El muchacho dio un salto y se reagrupó con Mido.
-Es tan fuerte como ese emperador contra el que peleamos- dijo Ban.
Berserker se dirigió contra ellos. Blandió su espada. No se dio cuenta que solo estaba Syaoran adelante, quien esquivó con su agilidad de siempre.
Una bola de viento que atacaba a la bestia fue detenida por la espada en el momento oportuno. La bola de aire tratase del veloz garrazo de Mido, que esta vez no le fue tan efectivo.
-Es raro, este no es un robot- dijo Ban –Lo comprobé cuando lo atravesé en mi ataque anterior.
Ban volvió a desaparecer. Su mano apareció en el cuello de la niña.
-¡Detente o ella está muerta!
Syaoran quedó sorprendido por la estrategia, más por la crueldad que por inteligencia.
Fueron unos fríos segundos muy largos, hasta que Berserker agarró el cuello de Syaoran.
-Estamos en la misma situación- dijo Ilia.
Los cuatro se miraron unos a otros. Se escuchó el grito de una mujer. La princesa estaba deslizándose por la pared con un piolín con otra pluma.
En ese segundo de distracción, Ban soltó a la niña y como un relámpago atacó la muñeca de Berserker, haciendo que suelte a su amigo.
Syaoran se barrió y puso su espada en el cuello de la niña.
-No lo harás- susurró Ilia.
Syaoran siguió y agarró a la princesa Sakura en sus brazos.
-No debes arriesgarte así- dijo Syaoran.
-Y todavía quedan dos más- dijo Ban.
-Ya las agarré- dijo Sakura.
-¿Tan rápido?- preguntó Ban -Bueno, Syaoran, toma a Ginji y programa la máquina.
Berserker miró fijamente a Mido.
-Aliméntate, llena tus colmillos de veneno.
-¡Berserker!- gritó la niña.
Los ojos de los tuertos se cruzaron. La bestia se vio en un jardín, con árboles de manzanas doradas y criaturas, mitad hombre mitad cabra, paseando. Por supuesto, el niño de mismo nombre que la princesa, en otro mundo, vio la ilusión y se asustó.
En ese lapso, Ban dio un garrazo. Destrozó la espada de su enemigo, y del mismo golpe lo agarró y lo tiró al suelo. Luego corrió hacía Syaoran y los otros.
-Ya casi está listo- dijo Syaoran.
Mido sintió en su espalda el rugido de la bestia. Berseker atacó son todas sus fuerzas.
Ban saltó.
-¿Ya pasó un minuto?- se preguntó.
Berserker pisó el transportador. Una pluma salió de este y entró en el cuerpo de la princesa.
-¡No!- gritó Syaoran –Ya no podremos regresar.
-No recuerdo esa puerta- dijo Ilia, viendo que en su palacio había una doble puerta, que combinaba perfectamente pero que no era suya. Lo raro, es que no estaba en sus muros, sino que afuera.
Se abrieron. Ginji había desaparecido y en su lugar había un niño de trece años con ojos de diferentes colores y sus palmas juntas.
-Lo logré- dijo el joven Sakura Kusakabe -Abrí la puerta.
Ban corrió y tomó a la princesa y Syaoran.
-Después arreglamos cuentas- dijo pasando atrás de Sakura.
-¡Berserker!- gritó la niña.
-¡Cáyate, por favor!- gritó Ban.
El monstruo se abalanzó, pero Sakura volvió a dar un aplauso seco. Las puertas se cerraron en medio de Berseker. El poderoso grosor de estas lo aplastaron.
Nota de final de capítulo: Si no quedó claro, eran personajes de Fate/Stay Night.
