América corre todo lo rápido que puede correr, haciendo una escena de esas de persecución como las que salen en sus pelis... solo que sin coches, con Rusia detrás que no es tan rápido como él, pero es bastante bueno saltando y sorteando objetos, porque es muy ágil.
Así que todos los objetos que hace saltar el niño, Rusia los sortea. Sea como sea, el niño llega primero al dormitorio. Y justo cuando llega, el ruso vuelve a levantarle por si tiene que detenerle hasta que ve que ya le han quitado el colchón, las mantas y la mayoría de las cosas que había por ahí a la litera de arriba.
—Ihhhhhhhhhhhhhh!—patalea.
Lo deja en el suelo y se alivia notando que no pasa nada.
—No están mis... ooooooh!
Rusia le mira de reojo
—¿Te robaste mis cosas?
—Yo estaba contigo todo el tiempo.
Se acerca a la cama y se pone de puntas, notando que no tiene ni colchón, vamos... ni estrellitas en el techo. Tiene el somier que es parte de la estructura de la litera y no podían llevarse.
—Whatta fuck! ¡¿Cómo es además que tú sí tienes tus cosas?!
—Porque yo no soy nuevo —tan feliz.
—Ohh! Esto es... ohhhhhh! —sonríe un poco—, ¿novatada?
Asiente.
—Ohh! ¿Y dónde están mis cosas? ¿Las lanzaron del techo o algo así? ¿Las echaron al agua? —pregunta.
—Están escondidas, tienes que preguntar a los chicos qué hacer para que te las devuelvan.
—Ohhh! ¡Un juego! Awesome! Esto es mejor que el ejército —se ríe.
El ruso sonríe porque no se ha enfadado.
— ¡Es injusto que no te hagan novatada, ninguno de ellos te conoce!
—Pero yo soy el más veterano, he estado en más programas que ninguno de ellos.
—Pues no muchos más que yo.
—Aquí, sí.
—Ahright, ahright! Novatada entonces... ¡y tú participaste! ¡Mira que tramposo!
—No es trampa —sonríe y se sonroja un poco porque sabe que está maaal.
—Sí que lo es... —sonríe—, y solo por eso vas a acompañarme con los demás y no te dejaré dormir pronto como quieres.
Levanta las cejas.
—Come on... ¡Ojalá me obliguen a comer pasteles o algo así, a cambio de mis cobijas! —se ríe.
—Ah, si te dicen eso les diré que te hagan pasar la noche en una casa encantada en las montañas que hay al este.
—What? —levanta las cejas.
—Da, al este —señala—. Hay fantasmas y espíritus de muertos y cosas así.
—Ehm... ¿Vamos a buscar a los chicos? —pregunta después de unos segundos, palideciendo.
—Da —tan tranquilo. Se guarda las manos en los bolsillos pensando en el asunto de la casa encantada... sacude la cabeza. Rusia le deja pasar delante.
—Ok, ok... No voy a pasar la noche en ningún lado raro, ok? Porque no quiero... y si tengo que matar a todos tus amiguitos commies lo haré —asegura unos instantes más tarde.
—Matar está mal.
— ¡Ir a casas encantadas también!
—Net, ellos habrán dicho otro reto.
—Hopefully —susurra. El ruso no responde nada.
Así que ahí van hacia afuera, América menos brincolín que de costumbre de aquí a que se le olvide la opción de la casa encantada... buscando a sus compañeritos. Que seguro están por ahí, jugando con sus consolas en sus cuartos, o leyendo, o lavándose la ropa o cosas de eses estilo hasta que llegue la hora en que sirven la cena.
—Oh my GAWWWWD! ¡Qué le hicieron a mis cosas! —suelta repentinamente el americano, haciendo cara de drama y Rusia se asusta sin esperárselo.
Un chiiiiico moreeeeeeno sale de un cuarto y se apoya en el marco de la puerta de brazos cruzados, mirándoles. ¿Austria? ¿Dónde? ¿Dónde?
—¡¿Eh!? ¿Eh? ¡¿Quién las tiene?!
Algunos le miran desde dentro de sus cuartos, o sacan las cabezas, porque esto promete. América se cruza de brazos, tratando de no sonreír.
—¿Qué haces metiendo ruido, nuevo? —pregunta el chico moreno.
—Mmm... Trato de averiguar donde están mis cosas. ¿Tú te las llevaste?
—Pues estás molestando a todos, hazlo en silencio.
—Mmmm... nope. Lo haré en silencio cuando tenga mis cosas...
—Ah! ¡Seguro que es la novatada! —exclama el chico italiano de antes para ayudar a América.
—What's "novatada"?
—Es una broma que se hace a los nuevos, a mi me invitaron a cervezas y habían meado en ellas.
América sonríe y le cierra un ojo.
—Ohh… nasty. Entonces a mi van a... ¿hacerme qué? ¿Quitarme mis cosas? Ni crean que me vaya a quedar tan tranquilo.
— ¿Ah, no? ¿Y qué vas a hacer? —pregunta el chico rubio ruso de la mañana, saliendo del mismo cuarto que el moreno. América entrecierra los ojos, notando el movimiento y estableciendo cuales son los grupos. Se encoge un poco de hombros.
—Well... I don't know... díganme ustedes ¿cómo las recupero?
—Mejor olvídate de ellas y constrúyete una cama nueva, yanki.
— ¿Qué pasa? —pregunta un chico japonés llegando con su colada y notando a todo el mundo en el pasillo.
—Podría hacer eso, yep... ¿Pero sabes? Me gustan mis cosas —asegura —, y asumo que ustedes no son unos ladrones. Oh! Hey!
—El bebé yanki llora porque ha perdido sus muñequitos y mantita —explica el ruso rubio, burlón.
—Oh... buena suerte, bebé yanki-san —saluda el chico y se va hacia su cuarto.
—Oh... bebe...JA, soy más grande que todos. But alright —se ríe —, ¿so?
Rusia les mira a todos muy divertido con esta escena. Los rusos le miran de reojo y al ver que no dice nada, siguen con ello.
—Yo creo que ni las merece, que demuestre que es un hombre si las quiere —suelta el moreno.
— ¿Un hombre un yanki? Será un hombre patético como el italiano este —señala el rubio.
—Eh, eh, eh! ¿Qué insinúan, bola de commies?
Sonríen de esa manera de "está molesto". Rusos.
—So... —toma aire y resopla—. ¿Cómo vamos a demostrar mi hombría?
—Creo que debería dejar que le golpeáramos todos —suelta el rubio.
—Ohh... no estoy seguro de que quieran golpearme todos. Les dolería la mano.
—Mira el tipo duro... tiene cojones el bebecito —suelta el chico moreno y se le acerca.
—Creo que preferiría un reto, la verdad— sonríe un poco.
—Al yanki sobrado este no le parece un reto que le golpee... —empieza mientras se acerca más burlón, pero que queda a media frase porque cierto grifo se le clava en la garganta. América levanta las cejas y mira de reojo al dueño del grifo.
—Oh... come on, no creerás que no sé defenderme yo solo —sonríe un poco, en realidad no tan a la mala.
—Su sangre es mía y no la voy a desperdiciar en tus manos —asegura Rusia clavándole más el grifo, que le importa una mierda si lo desfiguran, pero... esa posibilidad no le agrada.
—Come on, commie... Te apuesto lo que quieras a que él solito no me saca sangre.
—Net —baja el grifo una vez esto está claro. El rusito traga saliva incomodo, con las manos en el cuello.
—Commie, así no les voy a caer bien nunca y menos aún me van a considerar un hombre —aclara.
—Sangre no —repite.
—Ahright... nada de sangre.
El ruso moreno mira al rubio y este se encoge un poco de hombros.
—Ehhm... ok, extraña novatada esta. ¿Entonces? —pregunta.
—Que tal algo con las chicas, me han dicho que ya conoces a Natasha.
—Natasha es la chica... Ivanova? —pregunta Estados Unidos.
—Da —responde el rubio.
—Uhh... ¿Qué quieres que haga con ella?
—Consigue sus bragas —ayuda el japonés tras ellos, mientras los rusos se lo piensan.
—Las bragas de... ¿ella? ¿Que se las quite? —levanta las cejas.
—Da —asienten los rusos a esa idea.
—P-Pero... ¿cómo esperan? Que se las arranque...
— ¿Esa es la única forma que se te ocurre de conseguir las bragas de una tía? Joder con estos yankis, dile a tu novia que venga a verme si quiere conocer un tío de verdad —suelta el rubio. El moreno y el japonés se ríen burlones y el italiano mira a América preocupado.
—¡No es una buena idea, ella es mala! —susurra el niño.
— ¿Mala por qué? —responde en pregunta. Mira de reojo a Rusia, que está feliz de nuevo.
—Es cruel... y seguro te humilla —lo sabe por experiencia.
—Nahh... pero podría... ni siquiera tiene que enterarse —susurra y sonríe. El italiano le mira no muy seguro.
— ¿Y qué pasa si traigo las bragas? —pregunta en voz alta.
—Pues habrá que asegurarse que son de ella, debería corroborarlo —propone el japonés.
—Pongamos que lo corroboremos —sonríe—. ¿Qué pasa entonces?
—Puede que recordemos donde están tus cosas.
El americano sonríe.
—Awesome! Voy a traerle las bragas de la chica loca.
—Ya veremos —el moreno le tiende la mano.
Se la toma y aprieta con FUERZA, no suficiente para romperle la mano. Y el chico moreno traga saliva y aguanta, aunque puede que tiemble un poco y pase unos días sin poder escribir, escondiendo una muequita de dolor.
—Ahright... mis cosas por unas bragas —sonríe. El muchacho frunce el ceño sonriendo forzadamente para recuperar su mano. América le da unos golpes en la espalda.
—Buena suerte —suelta irónicamente y se vuelve a su cuarto seguido del chico rubio.
—Thanks! —le mira y sonríe un poco y luego mira a Rusia que estaba muy entretenido viendo esto. Un poco más y pide palomitas.
—Hey... what do you think? —sonríe.
—¿Cómo vas a hacerlo?
—Pues iba a meterme a su cuarto sigilosamente...
—¡Oh!
¡Cual si pudiera hacer algo sigilosamente! Rusia asiente a eso porque parece un buen plan (WTF?)
—Cool... ¿Me ayudas? Puedes distraerla... ¿Sabes cuál es su cuarto?
—Da, pero no puedo distraerla, es tu novatada.
—¡Bueno, no la distraigas, solo enséñame su cuarto, hombre! —se ríe abrazándole de los hombros.
—Vale, así veré como lo haces —se dirige hacia allá.
—¡Pero tampoco puedes echarme de cabeza, eh?!
Le mira de reojo sin entender qué quiere decir eso, vamos, se lo imagina literal.
—Si es muy... ¿maligna la chica esta?
—Net, no es mala.
— ¿Entonces? No quiso venir a la fiesta, ya te dije...
—Es muy lista, es la que saca mejores notas, en su universidad también. Me han hablado de ella. No sé si podrás quitarle las bragas así —cae en la cuenta.
— ¿Ah no? ¿Que trae puestas todas las bragas que tiene? —le mira de reojo.
—A lo mejor, es muy lista —se encoge de hombros.
—No puede ser tan lista como yo... yo soy awesome y voy a conseguir sus bragas. ¡JA!
—Vamos a verlo —suben del lado de las chicas.
El niño sonriendo de oreja a oreja... dios mío, es tu novatada, podrías parecer menos contento. Rusia se planta en el pasillo y grita "Natashaaa".
—Commieeee! Nooo! —América busca donde esconderse, consigue echarse al suelo a tiempo y esconderse en una puerta.
—Natashaaaa —vuelve a llamar hasta que ella saca la cabeza de una puerta con mirada asesina.
— ¿Qué?—mirada de Medusa.
—Privet!
— ¿Pasa algo? —baja un poco la agresividad al ver quién es.
—Net, net —niega con la cabeza.
—Shhh! —pide América escondido tras la puerta de manera que ella no lo ve pero él sí.
—Hum... —ella vacila un poco y vuelve a meterse a su cuarto pensando que Rusia es raro.
—Ah! America! HELLO! —saluda a gritos Amy al verle tras la puerta antes de reírse, porque acaba de llegar.
—Nooo! SHHHHHH! SH SH SH!—susurra después de dar un SÚPER bote y girarse a Amy, tapándole la boca.
Ella se asusta y se deja de reír. Con su mano aún en la boca de Amy, América se asoma un poquiiiiito por la puerta para ver si Natasha salió otra vez o no.
Rusia les mira considerando esto que hacen muy curioso. Pero Natasha no salió de nuevo.
—Dang... Necesito sacar a Natasha de su cuarto y… ¿este es el tuyo? ¿Está al lado del de ella? ¿Hay barrotes en las ventanas?
—Yes, es el mío, no, no hay barrotes, ¡¿Qué estás haciendo?! —tan emocionada, sin entender nada.
—Necesito... —busca a su alrededor mirando lo que hay, sonríe un poco al ver que tiene una grabadora—. ¿Esto, unas hojas y un plumón, tendrás? Estoy rescatando un pobre colchón que tienen secuestrado... I'm a heroe!
—¿Un colchón? Yes, wait —busca el bolígrafo y Rusia entra tras ellos dos también, tranquilamente.
—Yes, y un cobertor de Ironman que es AWESOME y me gusta mucho. Y mis estrellitas del techo —responde mientras va a asomarse por la ventana, notando que descolgarse por la ventana para el cuarto de Natasha es compleeeejo, pero se puede hacer. Sonríe.
—Wait... esto es...—se queda con el boli en la mano.
—Yes... esto es... —sonríe tomando la grabadora y el bolígrafo—, y acabas de convertirte en la ayudante oficial del pringado. Ja! Hojas, necesito hojas...
—Pero... no puedo ayudarte, me harán a mí... me robarán a mi también y... —aprieta los ojos nerviosa. Rusia se sienta en la cama vacía, mirándoles.
—Entonces, sweetie... por qué mejor no te vas a un lugar y te consigues una coartada —propone—, así no te pueden ligar a esto de ninguna manera. Relax... ¡Todo va a salir bien!
—Pero sabrán que hay... —levanta las cejas y se cubre la boca con las manos—. ¡Hay un chico en mi cuarto! ¡Me van a reñir!
—Come on, Amy... está aquí el commie, nadie te va a reñir —sonríe distraídamente mientras escribe con letras grandes en las hojas—. ¿Tienes algo de música awesome...? ¿Romántica?
Amy mira a Rusia, que no le había ni visto y pega un salto del susto.
— ¿Música romántica? ¿Como... qué?
—Lo que sea... algo así como de "your beautiful eyes" o algo así —se ríe un poco, sonrojándose... porque no es que sea ducho en esto.
—Ah... la puedo buscar en youtube y ponerla con el móvil —lo saca.
—Ah! ¡O ya sé, ya sé! Puede ser de este... del de mi brother, ¿Cómo se llama? Este que canta todo ridículo y romántico con un copetín extraño.
Amy parpadea sin tener ni idea de lo que habla.
—Ese... ese guy, el de... el del apellido raro como de France... Bubuaaa o algo así.
—Bubuaa —se rasca la cabeza, imitándole.
—Bubueeee... bobuleee.
—Boblobe bebueee —se pone a hacer cosas raras ella también.
América se ríe.
—Come onnnn! Esto no está funcionando —suelta sonriendo y negando con la cabeza —. Pon lo que sea, y ya, lo que quiero es que se oiga SÚPER fuerte y quiera salir a apagarlo.
—Va a venir a gritarme —aprieta los ojos.
— ¿A ti? Pero si tú no vas a estar.
—Ah... ¿no? Pero si suena aquí...
—Nah, la pondremos en el pasillo con esto y... —mira por ahí —. ¿Tendrás un dulce o algo así, un Snickers?
—Yes, con la comida que hay en la cafetería... me las manda mi madre —rebusca—. Oh, es la última que me queda —se la tiende.
La mira... Mira a la chica... Piensa en su colchón... Mira a la chica... Toma el chocolate. Traga saliva y VACILA.
Es el mayor sacrificio para un americano hambriento... ¿podrá resistirlo? ¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!
