Capítulo 11
La montaña del norte era conocida por siempre estar cubierta de nieve, aunque su atracción principal no eran sus finas capas blancas, sino el castillo de hielo que simbolizaba el pasado de la reina de las nieves. A pesar del tiempo, aquel hermoso castillo de hielo no había perdido su belleza para cualquier que lo visitara, aunque los peligros que tenía también era un hecho.
Justamente, esa era la situación en la que se encontraba el azabache mientras pesadamente se levantaba de una celda de hielo grueso, sentía mucho frío y su único abrigo era una manta que se le había proporcionado para dormir aquellas noches ahí. A él nunca le gusto aquel tipo de frío, así que su cuerpo no evitaba temblar por inercia, aquellos días lejos del pueblo lo tenían algo desarreglado y con el temor que en cualquier momento enfermara, a pesar de ello intento encontrar una salida, pero siendo hielo sólido y constantemente vigilado por los hombres que lo habían secuestrado, sus posibilidades eran cada vez mínimas.
- ¿Por cuánto tiempo más tenemos que vigilar al traidor? – comento uno de los hombres que llevaba una capa negra mientras trataba de abrigarse con una pequeña fogata que habían hecho dentro del castillo.
- Ya sabes que son órdenes, aunque hoy tiene nuevamente una visita.
- Tienes razón, es una fortuna que exista al menos una persona que se "preocupa" por él.
- Sí, solo debemos tenerlo lejos del pueblo hasta que pase la boda.
Aquellos hombres no dejaban de hablar mientras solo Gerard se recostaba en las frías paredes de su celda, sentía bastante impotencia de no poder hacer nada en esos momentos para evitar lo que ya estaba próximo a suceder en Arendelle.
Repentinamente el sonido del golpe de la puerta principal se escuchó en el castillo de hielo, poniendo en alerta a los guardias, los cuales fueron de inmediato al exterior a ver quién era, ambos hombres tenían órdenes de "desparecer" a cualquier curioso antes que volviera aquel monstruo de nieve, que aquellos días había estado afuera del castillo que custodiaba.
Para el alivio de ambos hombres, quien había llegado era la visita del azabache, la joven que se refugiaba en una capa mientras bajaba su capucha, era su media hermana Elise.
- Lady Elise, es un alivio verla.
- ¿Cómo está él?
- Algo débil, pero consiente.
- El tiempo en este castillo se nos termina señores, han cumplido con su parte, ahora el príncipe Albert los necesita en Arendelle.
- ¿Pero señorita, está segura que debemos irnos dejando al prisionero solo?
- Tengo entendido que ese monstruo de nieve está a punto de regresar, así que cuando encuentren su cuerpo sabrán que fue aquella bestia – la joven rubia empezó a caminar en dirección al calabozo de hielo, dejando atrás a ambos hombres - Por ahora les pido que se adelanten, yo conversaré por última vez con el traidor.
Los dos guardias de Romerike obedecieron las órdenes de Elise, dejando solamente en el castillo a la joven rubia y al azabache, ella camino con seguridad hasta detenerse al frente de la celda del joven, Gerard quien se encontraba recostado, volteo a ver a la recién llegada.
- Por lo que veo, estás bien, aunque este será tu último día aquí.
- Elise ¿Por qué permites que ocurra todo esto?
- El príncipe Albert necesita la corona… yo solo quiero ayudarlo.
- No Elise, cometes un error en seguir confiando en ese hombre, además ¿Cómo ustedes supieron de este lugar? Además de tantas cosas que solo sabían dentro del palacio de Arendelle – el azabache se levantó mientras observaba con seriedad a su media hermana.
- Te he evitado responder a esas preguntas, pero me imagino que siendo la última vez que nos veremos te puedo responder a tus dudas – la rubia lo miro también son seriedad – el príncipe Albert desde hace años que aspira el poder, es verdad que él planeaba la muerte de su propio padre, pero nunca lo llego a concretar, después de todo nuestro difunto rey no confiaba del todo en su hijo así que mando a hacer una clausula en la que solo casándose con una princesa podría acceder finalmente al trono, así que él empezó a ver opciones a penas el rey enfermo, y por azares del destino le llegó la noticia de uno de los cancilleres de Romerike que había ido a la coronación de la reina Elsa, le contó todo lo ocurrido en Arendelle, y que ambas hermanas eran solteras, así que dirigió su mira en la princesa Anna, porque era la princesa que necesitaba para concretar su plan… hasta que conoció en persona a la reina Elsa… - la joven rubia cambio su semblante a uno triste, el cual noto de inmediato el azabache confirmando lo que desde hace años había notado en su hermana – así que su plan se fue formando con ayuda del príncipe Hans, él sabía muchas cosas de su estancia de Arendelle, además que fue el prometido de la princesa Anna, en cierta manera colaboro como parte de su venganza.
- Así que todo lo que sabían fue por medio del príncipe Hans.
- Sí, todo lo que nos informó nos fue útil, excepto por el detalle de la relación de la princesa Anna y el maestro de hielo, aunque se pudo solucionar al final… o al menos eso pensé.
- ¿Pensaste? ¿Exactamente que quiere hacer Albert después de casarse con Anna?
- Iba a planear un accidente para ella, así volvería a ser soltero pero siendo rey de Romerike.
- Ese monstruo – el azabache cerro sus puños imaginando como aquel príncipe no tenía escrúpulos por lo que quería hacer – ¿Y a que te refieres con que iba a planear?
- Es lo último que te diré antes de finalmente despedirnos para siempre – comento Elise mientras volvía con una mirada seria – él se casara con la reina Elsa, ella decidió sacrificarse por su hermana, así que aceleraran la boda… y el príncipe Albert desea quedarse con ella para siempre.
- ¡¿Cómo?! – Gerard miro muy sorprendido al enterarse de esa noticia – Así que cumplió con su verdadero plan… Arendelle está en peligro, no solo el reino, también Elsa.
- ¿Verdadero plan?
- Por lo visto también te oculto cosas a ti. Elise, realmente no deberías confiar en ese hombre, a pesar que lo ames, no es la persona correcta, te mereces alguien mejor.
- ¡Cállate! ¡Tú no sabes lo que es amar a alguien! ¡Esperar ser correspondida verdaderamente con paciencia, por eso siempre le mostrare fidelidad a mi príncipe!
El azabache prefirió no contestar al reclamo de su hermana enojada, lo cierto era que amaba a una persona, pero que ahora corría peligro.
- Él solo te utiliza Elise ¡Debes abrir los ojos! Aún pienses que es fidelidad, lo único que hace contigo es como lo haría con una muñeca.
- ¡Cállate! – la joven voltea visiblemente enojada mientras empieza a caminar hacia la salida, no sin antes y por última vez voltear a ver al azabache que no dejaba de observarla de manera seria – Adiós Gerard, espero que puedas sobrevivir en el Castillo de Hielo de la Reina Elsa.
La joven rubia finalmente se alejó del lugar, mientras Gerard miraba sorprendido a lo que había llegado su hermana por su fidelidad a aquel hombre, el azabache se daba cuenta que al a verse ido todos lo estaban condenando a una muerte lenta, sin comida y muriéndose de frío.
Gerard empezó a buscar la manera de salir de ahí, no tenía tiempo para pensar en lo que podría ocurrirle a él, tenía que escapar y rescatar a Elsa, no podía permitir que se case con aquel hombre.
En su desesperación, trato de coger un bloque de hielo que hacía de banca en aquella celda, pero el peso de este le era difícil de sostener, en su mente cruzo por un instante el trabajo que hacía Kristoff y como él podía soportar realizar siempre ello. Después de que un brote de adrenalina subiera en él, empezó a golpear los barrotes de la celda con aquella banca de hielo, aunque el hielo que había sido construido era fuerte como ninguno, el muchacho a pesar de ello continuo golpeando un solo punto aunque sin éxito alguno. Sin lugar a dudas, lo único que podría sacarlo de ahí eran herramientas para picar hielo o la llave de la celda.
El azabache dejo de golpear la celda por el cansancio mientras se sentaba en el frio piso para recuperar aliento, de repente unos pasos lo ponen en alerta, dirigiendo su mirada a dónde provenía donde finalmente ve la silueta de alguien familiar.
- Es un alivio verte vivo.
- ¡Kristoff! Que gusto es volver a verte, pero ¿Cómo me encontraste?
- Olaf llego a verte el día que regresaste a Arendelle, supuse que había algo extraño en todo esto, así que seguí a una jinete que salió del castillo hasta aquí – el montañero empezó a sacar sus herramientas que llevaba en una bolsa mientras se alistaba para picar el hielo de la celda.
- Ella debió ser Elise…
- ¿Elise? Entonces la conoces.
- Es una larga historia, pero por el momento me serviría una ayuda.
- En eso estoy, aléjate de los barrotes que esto va a doler.
En ese momento el joven rubio empezó a picar el hielo de la cerradura, en unos pocos minutos, está finalmente se abrió, devolviéndole la libertad al azabache.
- Gracias Kristoff, lo que me sorprende es que no te hayas cruzado con los guardias que me secuestraron y con Elise.
- Estuve escondido con Sven por un tiempo observando los movimientos que había, decidí entrar cuando finalmente salió aquella chica… bueno después seguimos hablando de ello, ahora debemos detener una boda.
- Tienes razón, Elise me puso al tanto de lo que hizo Elsa, no hay tiempo que perder.
- Gerard, espera un momento – de repente el joven de ojos ámbar miro serio deteniendo al joven con su brazo - ¿Acabas de oírlo?
- ¿Oírlo?
En ese momento se empezó a escuchar pasos, eran pesados y hacían vibrar el piso, lo cual puso en alerta a ambos jóvenes.
- Gerard es mejor que salgamos pronto de aquí.
- ¿A qué te refieres?
- Elsa dejo a cierto "amigo" custodiando este castillo, lo que me sorprende es que no haya estado antes para evitar que ustedes entraran.
Mientras el joven rubio terminaba de hablar, finalmente en aquella habitación apareció aquel hombre de nieve gigante y de abominable rostro, Malvadisco al mirar a aquellos "intrusos" se acercó a ellos con el fin de expulsarlos del castillo, Kristoff inmediatamente grito a Gerard para que corriera, tenían ventaja que el monstruo de nieve estaba cojeando por alguna batalla pasada que habría tenido. El montañero aprovecho ello para huir junto al azabache, el monstruo se dispuso a seguirlos enfadado.
Mientras corrían, lograron abrir rápidamente la puerta principal y bajar las escaleras de hielo, las cuales aún mantenían los vestigios de la batalla que había tenido en el pasado el príncipe de la Islas del Sur junto a Malvadisco, cuando finalmente estaban a punto de subir a Sven, el monstruo dio un gran salto impidiéndoles el paso mientras un fuerte grito los cubrió de nieve.
- Genial… estamos atrapados, Sven no puede subir las escaleras de hielo.
- ¿Este monstruo lo creo Elsa?
- Sí, es su guardián, lo creo para impedir que nadie más entre al castillo y alejar a los intrusos – el joven rubio trataba de retroceder con Sven y Gerard mientras el abominable hombre de nieve caminaba más cerca de ellos acorralándolos cerca del abismo que había al lado de las escaleras.
Ambos jóvenes empezaron a sudar frío por la adrenalina del momento, sabían que solo un milagro podría permitirles salir bien del peligro que ahora vivian. Repentinamente un grito femenino se escuchó detrás de la bestia de nieve, sorprendiendo a ambos muchachos y al reno.
- ¡Alto! ¡No los lastimes! – la joven de cabellos peli-naranja y dos trenzas había aparecido, estaba vestida con un traje verde y su capa de color fucsia, ella se encontraba seria mientras tenía en su mano un guante de color turquesa, al lado de ella se encontraba su caballo de color blanco y el pequeño hombre de nieve.
- ¡Sí! Ellos son buenos Malvadisco.
- Los intrusos no están permitidos aquí – una voz gruesa y abominable salió de aquel monstruo blanco quien se volteaba a ver a los recién llegados.
- Son amigos de Elsa, al igual que nosotros, ella ahora ha cambiado y aquí tengo la prueba – la princesa Anna alzo aquel guante que tenía el olor de su hermana mayor, el monstruo se acercó a ver y oler aquella prueba, lo cual hizo que se calmara y aceptara las palabras de la joven muchacha.
Aquel abominable monstruo de nieve se dispuso a retirarse al castillo, dejado atrás a aquel grupo de amigos.
Anna quien suspiro aliviada, no dudo en correr hacia el joven rubio quien lo miro sorprendido y alegre mientras la joven princesa saltaba a sus brazos muy feliz, después de unos días abrumadores para ambos, finalmente se pudieron volver a reencontrar los dos jóvenes enamorados, mientras ambos se daban un fuerte abrazo.
- Awww el amor… finalmente las cosas están volviendo a su lugar – el pequeño muñeco de nieve no pudo evitar acercarse y enternecerse por la escena, mientras Gerard y Sven sonreían al ver nuevamente juntos a sus amigos.
llllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll
Hola a todos, disculpando la pequeña demora x3, pero finalmente aquí les dejo un nuevo capítulo de mi fic x3, ando happy porque justo hoy día fue al teatro a ver una adaptación de Frozen junto a mi novio :D, realmente nos encanto a los dos, fue la misma emoción que cuando fuimos a ver la pelí en el cine x3, además que ya esta casi listo mi cosplay de Anna x3, pronto ya verán fotitos en mi fanpage o cuenta de DA :D
fan-de-caidos-del-mapa: Muchas gracias por comentar y decirme que haz seguido mis historias x3, te agradezco de todo corazón :D, ahora sobre tus dudas x3, efectivamente, Anna es más fuerte de lo que parece, y definitivamente Anna esta tentada de darle un buen puñete a Albert, pero al igual que Elsa (el de poder congelarlo, ya que sí, se menciona sus deseos de hacerlo cubito de hielo) y Kristoff, están en una época en que se toma en juego algunas cosas, la diplomacia es algo que deben mantener como reino y el más mínimo error puede desencadenar una tragedia (guerra) la cual es lo que tanto Elsa, Anna y Kristoff desean evitar en esta historia x3 por ello, aún se contienen, aunque no será por mucho tiempo. Sobre el paradero de Gerard, en este capítulo se aclara, y Elise... ya sabrás el papel que realmente tiene en esta trama x3. Y sobre lo del plan de Elsa xD, bueno, lo último que desearía es ser un monstruo (como lo es Albert) x3, aunque ya pronto las cosas cambiaran para bien ;)
snowflakes013: Muchas gracias como siempre por tus comentario :D , y también muchas gracias por los saludos cumpleañeros xD, y que suerte, parece que ambas cumplimos años el mismo día :D, espero igualmente que hayas pasado un bonito cumpleaños :D
Alexis Lion 99: Muchas gracias como siempre por comentar Alexis :inserte corazones aquí: me alegra que te gustara el capítulo, y sobretodo la escena donde se disuelve el compromiso x3, aunque sí, ahora la cosa se pone difícil para Elsa y Gerard... pero paciencia x3 al menos con este capítulo ya hay rastros de esperanza ;) espero que te guste :D
Madison Luna Marie Ross: Awwww como siempre gracias por tu comentario y apoyo Madison :inserte corazones aquí: Ahora la trama se complica x3, pero espero que en este capítulo ya entren los rayitos de esperanza :D, y descuida, todos pronto le darán su merecido al príncipe loco :P :alistando el garrote para Albert: xD
Desde ya gracias a todos por seguir mi historia, y no se olviden de comentar :D
