Capítulo 11
Observaba sus ojos verdes, esos que le miraban de vuelta y suspiró. Desvió su mirada hacia la ventana. Hacía un día increíble. No había ni una nube en el cielo, y el sol brillaba radiante. Volvió a mirarla. No quitaba los ojos de ella ni un segundo, lo que empezaba a perturbarla.
- ¿Podrías simplemente mirar hacia otro lado? Me empiezas a dar repelús... - Dijo estremeciéndose. Pero la chica seguía mirándola – Te lo digo en serio... No me gusta que me mires así – Entonces los ojos de Álex se desviaron hacia el lado contrario – Espera... ¿Me has entendido? - Preguntó sorprendida. Llevaba desde que había abierto los ojos sin dejar de mirarla, y ahora hacía eso.
Lexa sintió como aquellas palabras le atravesaban. Si Clarke no quería que la mirara, no lo haría. Se había dado cuenta de que en aquel mundo, ellas no se conocían, y lo que era peor, ni siquiera podía hablar con ella para explicárselo.
Clarke dio la vuelta a la cama, acercándose de nuevo a ella, mirando sus ojos - ¿Me has entendido? - Volvió a preguntarle, pero Álex la ignoró, desviando la mirada hacia el otro lado y aquello volvió a sorprenderla. Entonces todo cobró sentido para ella - ¿Te he ofendido? - Le preguntó sin obtener respuesta – Joder, lo siento... Yo... No quería hacerte sentir mal, de verdad...
Lexa volvió a mirarla, sintiendo como las lágrimas se agolpaban en ellos sin poder evitarlo. Debía ser fuerte pero se sentía tan débil... ¿Y si no podía volver a ser ella misma nunca más?
- No... No te pongas así por favor – Dijo Clarke al darse cuenta de que sus palabras le habían herido de verdad. Aquella chica entendía todo lo que le decía y ella había sido una insensible. Cogió su mano y la acarició entre sus dedos, aunque no sabía que Álex no podía sentir nada – Vas a ponerte bien, ya verás... Becca es una doctora increíble y estoy segura de que va a conseguir curarte.
Lexa cerró sus ojos y una lágrima consiguió escaparse, deslizándose hasta perderse entre su pelo.
- ¿Y bien? - Preguntó Abby nada más entrar a su despacho - ¿Para qué querías verme?
- Observa esto... – Becca abrió un par de carpetas en su ordenador y descargó las imágenes en un monitor táctil que había colgado sobre la pared – Esta es de antes de ALIE, y esta de después – Dijo señalando cada una - ¿Ves la diferencia? - Con sus manos rotaba las imágenes en tres dimensiones del cerebro de Álex, observándose como en la resonancia donde se encontraba ALIE instalada, la red neuronal de color rojo se extendía desde el bulbo raquídeo hasta el cerebelo.
- ¿Está creando nuevo tejido neuronal?
- Está creando una nueva red neuronal, pero además está reparando el tejido dañado... Lo que significa que muy pronto podrá empezar a moverse.
- Es increíble Becca... En serio – Dijo Abby sintiéndose orgullosa de su amiga - ¿Sabes que podrían darte el Nobel en medicina por esto?
La doctora rió – Todavía falta tener resultados concluyentes... Si Álex es capaz de volver a caminar o incluso de poder hablar... Entonces podremos decir que ALIE ha sido todo un éxito.
- ¿Cómo sigue nuestra paciente? - Preguntó Abby al entrar en la habitación. Clarke permanecía sentada en el sillón, viendo como Álex yacía sobre la cama con sus ojos cerrados.
- Se ha quedado dormida... ¿Es normal que después de salir del coma siga teniendo ganas de dormir?
Abby rió – Seguramente sea por ALIE, no te preocupes, cariño. Por cierto... - La mujer miró su reloj de muñeca - ¿Tú no tendrías que estar en clase? - Le preguntó frunciendo el ceño.
- Iba a irme pero... Es que ha pasado algo... Y te prometo que no es una excusa - Abby se cruzó de brazos – Creo que Álex entiende todo lo que le decimos.
- Bien... Te escucho – Dijo alzando una ceja.
- A lo mejor es una tontería ¿Vale? Pero... Le dije que dejara de mirarme porque me estaba poniendo nerviosa ¡Y lo hizo!
- Bueno... Podría ser. He estado viendo las resonancias de su cerebro con Becca y si sigue así muy pronto podrá comenzar a moverse.
- ¿Estás hablando en serio? - Preguntó emocionada.
- Sí, pero... Clarke... - Abby pensó un segundo en sus palabras - Aún así puede que no se recupere al cien por cien. Hay que estar abierto a todas las posibilidades, además... Seguramente será como estar con una niña de diez años, no de veintidós... Va a ser un proceso muy largo, y tenemos que estar preparadas para eso.
La chica asintió y desvió su mirada de nuevo hacia Álex, que seguía dormida.
Unos golpes en la puerta hicieron que las dos giraran su cabeza hacia allí - ¿Se puede? - Dijo una voz varonil.
Clarke se levantó del sillón y fue hacia él, abrazándole - ¡Finn! ¿Qué haces aquí?
- Hola, Princesa – Dijo con una sonrisa - Como no has venido a la universidad he pensado que estarías aquí. Si nos vamos ya te da tiempo a llegar para las últimas horas.
- Eso, llévatela porque desde que despertó Álex sólo está aquí, y tiene que recuperar clases – Abby cogió la mochila que estaba tras el sillón y se la dio a Clarke.
- Te veo luego mamá – La chica se acercó a ella dándole un beso en la mejilla. Finn cogió su mano y salieron de la habitación, ante la atenta mirada de unos ojos verdes que no perdían detalle de lo ocurrido.
Salieron al parking y el chico pulsó el botón que abría las puertas de su coche, haciendo que los faros de color naranja se iluminaran de forma intermitente. Después entró en él, seguido por Clarke, que lo hizo sentándose en el asiento del copiloto.
- Te he echado de menos – Dijo Finn pasando su brazo por detrás de ella para acercarla a él, besando sus labios.
Aquello le pilló de improviso – Yo también te he echado de menos – Dijo separándose de él.
- ¿Va todo bien? -Preguntó extrañado
- Sí... Es sólo que estoy cansada, ya sabes.
- Pasas demasiadas horas en ese... Hospital – Finn se recostó sobre su asiento – No entiendo por qué tienes que quedarte con ella. No es que sea tu familia ni nada de eso.
Clarke se sorprendió por aquellas palabras. No. Álex no era de su familia, pero conocía a esa chica desde que tenía uso de razón. Había pasado más tiempo entre las cuatro paredes de esa habitación de hospital, que en su propia casa, sobre todo desde que su padre había muerto en un accidente en la empresa para la cual trabajaba.
Mentiría si no dijera que se había sentido sola muchísimas veces. Pero estando con Álex ese sentimiento de soledad disminuía.
Siempre le había gustado estar allí, recostada en aquel sofá, viéndola dormir. A veces, incluso sacaba su bloc de dibujo y la pintaba. Había perdido la cuenta de los dibujos que tenía de ella. Le encantaba ver como la luz incidía por las mañanas sobre su rostro, y como sus carnosos labios parecían curvarse a veces en una pequeña sonrisa.
Cerró sus ojos y su mirada verde apareció en su mente por un instante, haciéndole abrirlos de nuevo.
- Quizá no sea de mi familia, Finn, pero ella no tiene a nadie más...
- No tiene a nadie más, claro – Dijo con ironía - Tiene a toda una empresa cuidando de ella, pero está sola.
- No es lo mismo.
- Mira, no quiero discutir ¿Vale?
- No he sido yo la que ha empezado todo esto... - Clarke se cruzó de brazos.
- Es sólo que desde que despertó no hablas de otra cosa. Álex esto, Álex lo otro.
- No me puedo creer que me estés reprochando algo así, Finn. ¿Se puede saber qué te pasa? - Le preguntó enfadada.
- Parece que Álex es más importante para ti que cualquier cosa.
- Esto es de locos – Dijo con una risa nerviosa - ¿Sabes qué? Paso de hablar contigo sobre ella. Pero si quieres saberlo, sí, Álex es importante para mí y que por fin haya despertado después de doce años significa muchísimo.
- Perfecto.
- Pues muy bien. Y ahora ¿Podemos irnos? A este paso no vamos a llegar.
Finn no dijo nada más. Puso la llave en el contacto y giró, haciendo que el motor de su coche rugiera.
- Vamos a empezar ya con el tratamiento – Dijo cerrando el maletín plateado que tenía delante suyo.
- ¿No crees que es un poco pronto, Becca? No sabemos si su cuerpo lo tolerará bien, apenas lleva una semana consciente.
Cogió la pequeña maleta y salió de sus despacho, dirigiéndose hacia los ascensores - Tengo a Thelonius detrás mío a todas horas esperando resultados... Esto no puede esperar más.
- ¿Y si no funciona?
- Lo hará, tranquila. Es una chica fuerte. Si ha podido soportar a ALIE esto no será nada para ella.
Cuando las doctoras llegaron a la habitación, Lexa estaba despierta. Observó aquello que Becca tenía entre las manos y si hubiera podido correr lo habría hecho sin pensárselo.
La doctora, sujetó la pistola fuertemente contra el brazo de Álex y le inyectó el contenido oscuro de un vial.
Los párpados de la chica comenzaron a temblar, al igual que el resto de su ser.
Becca trató de mantener el cuerpo de Álex quieto, pero las convulsiones eran demasiado fuertes - ¡Ve a por ayuda! - Le gritó a Abby, que salió de la habitación rápidamente.
A los pocos segundos otras tres personas estaban en la habitación para sujetarla.
Cuando su cuerpo volvió a la normalidad, Lexa apenas podía abrir los ojos. Miró a su alrededor y entonces la vio, pero antes de poder hacer nada sus párpados se cerraron, llevándola a un sueño profundo.
Era Costia.
Vaya vaya... Parece que la cosa se pone interesante ¿no? jajajaja
Gracias como siempre por vuestros favs, follows y sobre todo vuestros comentarios! Seguro que os lo dicen mil veces, pero para los que escribimos es muy importante saber vuestra opinión y sobre todo si os está gustando la historia. Se tarda muy poco y hace muchísima ilusión (lo que supone un extra de inspiración... cof cof... jajajajajaja).
Gracias por leer ^_^
