6 años atrás…

Lexa suspiró apoyándose en la señal de Stop de aquella intersección y pensó en lo poco que faltaba para que acabase el año escolar y ella pudiera por fin tener su diploma de bachillerato. Era lo único que necesitaba para poder conseguir un trabajo de tiempo completo.

Sintió unas manos en su cintura y se giró encontrándose con un par de ojos almendrados.

-¿Te he hecho esperar mucho?-Preguntó la chica, que llevaba el pelo corto por encima de los hombros y tenía un aspecto inocente.

-Que va, acabo de llegar.

Lexa le sonrió a medias acariciando su mejilla y acercó sus labios besando los labios de Costia.

Costia era lo único bueno, además de su hermano, que había tenido en toda su vida.

-¿Vamos?-Costia asintió y la cogió de la mano, mientras empezaban a caminar.

Se miraron y sonrieron.

-¿Te fue bien en el examen?-Le preguntó Lexa, intentando buscar algo de normalidad en sus vidas.

-Si-Lexa asintió orgullosa. Costia era una chica excepcional, muy inteligente y con un gran futuro. Y ella estaba completamente enamorada.

Aunque no sabía como es que alguien como Costia se había fijado en ella.

-¿Todo bien en casa?-Le preguntó Costia con tacto.

Lexa se encogió de hombros.

-Lo de siempre-Contestó sin querer ni poder contarle lo que había sucedido ese par de semanas.

Le habían advertido que no podía contárselo a nadie.

Lexa tenía la esperanza de que muy pronto las cosas mejorarían y ella y Aden podrían irse muy lejos.

Una señora pasó por su lado mirándolas de forma reprobatoria por la forma en la que se miraban y se cogían de la mano y Lexa la fulminó con la mirada.

Ella estaba acostumbrada a esas cosas y le daba bastante igual. Le gustaban las chicas desde que tenía memoria y lo había aceptado y había aprendido a vivir con los comentarios de la gente.

Pero a Costia le costaba más.

Le apretó la mano con fuerza y se detuvo.

-¿Estás bien?

-Si…-Costia miró a un lado viendo a la señora alejarse-Es solo que…

Lexa la miró con cariño.

-Hey-Susurró-Nosotras dos, eso es lo que importa ¿vale?-La cogió de la cintura-Te quiero-Juntó su frente con la de la chica y esta sonrió.

Se besaron de forma dulce y siguieron su camino.

-Eres lo mejor que me ha pasado, Lexa Woods.

Lexa la miró.

-No cariño, tu eres lo mejor que me ha pasado-Besó la mano que sostenía-No sé cómo te has fijado en mí.

Costia carcajeó.

-¿Tú te has visto en un espejo?

-Oh, así que solo me quieres porque estoy buena…

La otra chica la miró con cariño.

-Te quiero porque eres la persona más fuerte y dulce al mismo tiempo que conozco.

-Tu sí que eres fuerte-Le dijo pensando en los problemas que pasaba Costia a diario por su condición de salud.

Costia sufría de diabetes y debía ir a diario a inyectarse su dosis, pues sus padres no podían permitirse pagar la insulina diariamente.

Lexa incluso le había ofrecido comprárselas ella, pero Costia se negó rotundamente.

-La verdad es que no sé cómo una chica como tú está con una enferma.

-Hey-La regañó Lexa mientras ambas caminaban-Solo tienes una condición, no eres una inútil ni mucho menos.

Costia sonrió a medias y ambas se detuvieron frente a la clínica de la seguridad social.

-¿Lista?

Costia asintió.

-Gracias por acompañarme.

-Gracias a ti por existir-Respondió besándole la sien.


Clarke abrió los ojos sintiendo un fuerte dolor de cabeza y sus ojos tardaron en adaptarse a la luz. Miró alrededor preguntándose donde demonios estaba y se sobresaltó al ver a alguien sentado a su lado.

Era Aden.

Gimió al intentar incorporarse.

-¿Qué…?-Entonces recordó lo ocurrido. Lexa, la playa, los hombres, los golpes-¿Lexa?-Murmuró.

-Está en la camilla de al lado hablando con la policía-Le explicó Aden-Anya está con ella.

Clarke se dio cuenta de que estaba en la emergencia del hospital y que unas cortinas la rodeaban.

-¿Está bien?-Se sentó al borde de la cama.

-Está más golpeada que tú-Aden parecía agitado-¿Le has visto la cara a los tíos?

-Si… yo… no entiendo que ha pasado-Aden se puso muy serio.

-Nuestro padre-Le explicó.

-¡Clarke!-Octavia, Raven, Wells y Lincoln aparecieron haciendo las cortinas a un lado.

Clarke se cogió la cabeza adolorida.

-Joder, no gritéis.

-Oh gracias a dios-Raven se acercó abrazándola-¿Estás bien?

Octavia también se acercó acariciándole el brazo.

-No nos dejaban entrar-Le dijo-Hasta que no hablases con la policía.

-No he hablado con nadie.

-Lexa les pidió que no te molestaran-Explicó Aden mirando con curiosidad a todos los presentes.

-¿Qué demonios ha pasado?-Preguntó Wells mirándola con preocupación.

Clarke miró a Aden y este pareció incómodo.

Prefirió no dar explicaciones.

-No lo sé-Dijo sin más encogiéndose de hombros-Necesito ver a Lexa-Les dijo poniéndose de pie.

-Eh, oye…-Raven la detuvo-No creo que eso sea buena idea. La chica está rodeada de polis…

-Yo también estuve allí-Clarke la hizo a un lado y salió viendo el movimiento del hospital.

Abrió las cortinas de al lado y se encontró con dos hombres que iban saliendo de allí.

-¿Señorita Griffin?

-Si…-Clarke miró por encima de los hombres buscando a Lexa con la mirada y su corazón se detuvo.

Estaba magullada y Clarke tuvo la tentación de correr y rodearla con sus brazos.

Apartó a los hombres y entró acercándose a Lexa, abrazándola con fuerza.

Anya que estaba allí, también salió dándoles algo de privacidad.

-¿Estás bien?-Le susurró preocupada.

-Sí, estoy bien. Al menos no tengo nada roto-Lexa colocó su mano sobre la de Clarke apartándola un poco para mirarla mejor-¿Tu estás bien?

-Perfectamente-Pasó sus dedos por su mejilla magullada-Oh, Lexa…-Se mordió el labio-¿Qué fue todo eso?

Lexa apartó el rostro apretando mucho la mandíbula.

-Es complicado, Clarke-La miró intensamente-Todo lo que tienes que saber es que tienes que alejarte de mí lo antes posible si no quieres correr peligro.

-¿Qué? No…

Lexa cogió su mano otra vez.

-Clarke-La detuvo-Jamás me perdonaría si te pasara algo por mi culpa. No quiero volver a pasar por eso otra vez.

La rubia la miró sin entender.

-Señorita, Griffin… si fuera tan amable de acompañarnos, necesitamos hacerle algunas preguntas.

Clarke miró a Lexa con impotencia y necesidad.

-Ve-Le dijo Lexa tranquilizándola.

La rubia fue con los hombres hasta el pasillo y les contó lo que había ocurrido mientras estuvo consciente.

Cuando regresó a la emergencia, ya Lexa no estaba.


Clarke miró desde lo lejos y vio a Lexa cargando unas cajas dentro del taller.

-¿Estás segura de esto?-Le preguntó Raven que estaba a su lado.

Desde que había sucedido lo de la playa hacía una semana Lexa no había respondido ninguna de sus llamadas ni sus mensajes y ella no iba a tolerar eso. Si, era verdad que nunca fueron realmente nada, al menos nada más que dos personas con una gran química sexual. Pero al menos Lexa debía darle una mejor explicación sobre porque la había alejado de repente, una vez que se la diera entonces Clarke se alejaría aunque su corazón estuviera rompiéndose a pedazos poco a poco.

La rubia miró a su amiga y asintió. Raven no se apartaba de su lado, y cuando estaba en Staford era Octavia la que iba con ella a todos lados. Como si la estuvieran protegiendo de algo. Clarke lo agradecía, pero ya no sabía como explicarles que nada iba a pasarle y que estaba bien.

-Tengo que hacer esto, Ra.

-Yo creo que si Lexa te dijo que te mantuvieras alejada de ella, por algo es, Clarke-Suspiró-A ver, que es buena tía, pero creo que está metida en cosas chungas…

-No-Le respondió Clarke rotundamente-Tú no la conoces. No es eso. Creo que tiene que ver con su padre.

Raven se encogió de hombros.

-Pues eso.

Clarke se mordió el labio negando con la cabeza.

-Necesito al menos una explicación y la voy a tener-Le respondió bajándose del auto.

-Ten cuidado-Le advirtió Raven preocupada, mirando como cruzaba la calle.

Lexa estaba dejando una de las cajas con los nuevos repuestos en el suelo cuando al girarse se encontró con Clarke y sintió un gran dolor en el pecho.

Estaba tan hermosa como siempre. Con el pelo ligeramente recogido en la parte de atrás, unos vaqueros y una camiseta. Quiso abrazarla y mantenerla cerca, para que sintiera los latidos de su corazón.

Pero simplemente se quedó allí, mirándola.

-Tenemos que hablar-Le dijo Clarke acercándose más.

-Te dije que te mantuvieras lejos de mí, Clarke-Respondió Lexa caminando a su lado para coger otra caja.

Clarke se dio cuenta de que los moratones de su cara habían comenzado a desaparecer.

-Lexa…-La cogió del brazo y la morena la enfrentó apretando la mandíbula.

-Tienes que irte. No es seguro para ti. ¿Lo entiendes?

-No me iré hasta que no me des una explicación. No respondes mis mensajes ni mis llamadas, ni siquiera sabía si aún estabas viva. Y ahora vengo y me dices que me vaya… si no querías verme mas solo tenías que decirme que ya no te gusto y que nuestro tiempo se había acabado. Que quizás había otra persona…

-¡No hay…!-Lexa se calló y puso las manos en sus caderas intentando calmarse-No sé qué explicación quieres que te dé. Creo que está bastante claro que luego de lo que te pasó por estar conmigo soy un peligro para ti.

-Lo que pasó no fue tu culpa.

-Clarke…-Cogió aire-No puedo evitar ser quien soy ni tampoco ser hija de mi padre-Clarke la miró sin entender-Mi padre está en la cárcel por extorción, asesinato y tráfico de drogas-Continuó luego-Esos hombres son sus enemigos y vinieron a por mí porque soy su hija. ¿No te das cuenta? Soy un peligro, soy un peligro para cualquier persona cercana a mí.

-No…-Clarke intentó tocarla pero Lexa se apartó-Lexa, no te culpo por lo que pasó.

-No, pero yo si-Apartó la vista-Ese día… en la playa, le prometí a Raven que no te lastimaría. Y mira lo que conseguí -Negó lentamente con la mirada perdida-Te mereces algo mejor.

-Lexa…

-Ya te he dado tu explicación. Ahora por favor vete.

-No voy a irme hasta que no me digas que no quieres volver a verme porque… de verdad pensé que… sé que lo que teníamos…

-Nunca tuvimos nada-La cortó Lexa- Así que deja de rogarme, Clarke. Esto se acabó. Búscate a alguien más que caliente tu cama-Le dijo de forma dura haciendo que los ojos de Clarke ardieran.

Deseó pegarle a Lexa y salir corriendo. Lo que no sabía era que Lexa quería pegarse a sí misma. Quiso disculparse, quiso abrazarla, quiso gritarle que la amaba. Pero no lo hizo.

La vio tragar hondo y asentir una vez para pasar a su lado e irse.

La morena se quedó de espaldas a la puerta, no soportaría la imagen de Clarke alejándose de ella para siempre.

Y cuando había reunido la fuerza suficiente para mirar, ya Clarke se había ido.


Abel Woods caminó por los pasillos y pasó la mano por su cabello, cortado casi al ras. Aun no podía creer lo que le habían dicho. Su hija estaba allí. No había visto a Lexa desde hacía seis años. Y entendía que la chica no quisiera verle, pero había estado preocupado por su bienestar y por las amenazas que le habían hecho dentro de la cárcel.

La cárcel… era un lugar que no tenía palabras para describir. Era oscuro y en lugar de hacerte mejor persona, te hacía peor. Pero él había intentado cambiar, todos esos años le habían servido para reflexionar sobre lo que había hecho con sus hijos y no estaba orgulloso.

Vio a la chica sentada en uno de los cubículos y se emocionó. Estaba enorme, igual de guapa, pero con un aire mucho más maduro. Tenía moratones en la cara y Abel cogió el teléfono por el que se iban a comunicar.

-¿Estás bien?-Fue lo que le preguntó enseguida.

-No gracias a ti-Le respondió Lexa con un gruñido.

-Lex… intenté advertirte… cuando llamé…

-No. Cállate-Le espetó-Yo soy quien va a hablar primero. Esto…-Señaló su cara-Me da igual. Los matones con los que convives pueden venir a por mí siempre que quieran, no les tengo miedo. Pero como algo parecido llegue a pasarle a Aden, te juro por dios que…-Apretó mucho los dientes.

-Nada va a pasarle a Aden. Me he encargado de todo, no volverá a pasar…

-¿Esperas que me crea eso? Contigo siempre pasa algo.

-Lex…

-No me llames así.

-Escucha. Sé que nunca fui el padre que tú y tu hermano se merecían pero os juro que he cambiado.

Lexa rio de forma irónica.

-Tú no vas a cambiar nunca, Abel. Y sinceramente no es eso por lo que he venido. He venido a decirte que mantengas tus asuntos lejos de nosotros. El día en el que por suerte la policía fue a buscarte en casa estuviste muerto para Aden y para mí.

Abel acarició el cristal.

-De verdad siento mucho todo. Lo que pasó con tu novia…

-¡Ni siquiera se te ocurra nombrarla!-Lexa se alteró y tuvo que coger aire pues los policías les estaban mirando atentos.

-No fue nunca mi intención.

-Claro que lo fue. Eres un hijo de puta y los hijos de puta no cambian.

Abel apretó con fuerza el teléfono en su oído.

-Lo que pasó contigo… no volverá a pasar. Te lo prometo.

-No me prometas una mierda. No creo en tus promesas-Abel vio tantas cosas de la madre de Lexa en ella… e incluso de él mismo.

-No volverá a pasar-La chica asintió-Lexa… déjame enviarles dinero, puedo…

Pero Lexa ya se estaba poniendo de pie sin siquiera despedirse.

La vio alejarse y sintió las manos de su custodio en el brazo para regresarlo a su celda.

Le quedaban aún unos treinta años de condena. Probablemente muriera dentro de esas paredes y no tendría la oportunidad de redimirse con sus hijos.


La música rock sonaba al lado del auto que estaba arreglando Lexa. Era un monovolumen de color blanco que tenía problemas con el carburador. Era lo único que la mantenía cuerda esos días, el trabajo.

A penas había dormido y sabía que Aden tampoco la estaba pasando bien. Parecía más alterado de lo normal y ya no quería salir con sus amigos. Lexa le había dicho que era mejor si por una semana al menos se quedara en casa. Pero habían pasado tres y el chico seguía sin querer salir.

Eso la preocupaba.

La navidad estaba a punto de llegar y se preguntó si sería buena idea hacer algo bonito con Anya y Gustus, solo para él. Para darle un poco de normalidad a todo. A ella no solían gustarle esos días porque le recordaban demasiado a su madre, pero por Aden podía hacer un esfuerzo.

El problema es que nada se sentía normal ya.

Comenzó a lijar unas piezas del carburador que estaban desniveladas y lo hizo con tanta fuerza y rabia que la lima de metal pesado cayó de su mano y al levantar la cabeza se golpeó sin querer con el capó del auto.

-¡Mierda!-Exclamó enojada con el mundo, con la vida y con su padre por arruinar todo desde que ella había nacido.

Pateó la caja de herramientas que estaba en el suelo haciendo un gran estruendo.

-¡Hey!-Gustus apareció bajando el volumen de la música-Ya hemos hablado sobre la música dentro del taller. Está muy alta.

-No vengas a tocarme las narices ahora mismo, tío Gustus. Te lo advierto-Le respondió con un gruñido señalándolo.

Gustus la miró con los brazos cruzados.

-¿Estás bien?

-Perfectamente-Respondió irónica y el hombre la miró con preocupación mirando luego su reloj.

-Son casi las seis.

Lexa le miró esperando que esa frase tuviera una continuación.

-Creo que es hora de que te tomes un descanso.

-No quiero tomarme ningún descanso. Trabajaré toda la noche en este auto.

-No, no lo harás. Y eso es una orden. No puedo tenerte trabajando con herramientas mientras estés así de alterada.

-¡No estoy alterada!

-¿Qué demonios te pasa? ¿Estás en esos días del mes…?-Por la mirada que le dio Lexa supo enseguida que había elegido las palabras equivocadas-¿Esto tiene que ver con lo que pasó en la playa? Te dije que aquí estabas segura, Lexa…-Ladeó la cabeza-¿O es por esa rubia con la que discutías el otro día?

-¿Por qué no te metes en tus malditos problemas y me dejas en paz?

-Porque me importas demasiado, pequeña cabezona-Le gruñó con cariño-Ahora ven a mi oficina ahora mismo.

Lexa lo miró furibunda pero finalmente aceptó. Gustus les dijo a los demás chicos que podrían irse veinte minutos antes y estos estuvieron encantados. Así que se quedaron solos en el taller.

Lexa se dejó caer en una de las sillas cruzándose de brazos. Le hubiese gustado que Anya estuviera allí, pero se había tenido que ir pronto.

Levantó la vista y vio a Gustus sacando una botella de whiskey y dos vasos.

Bueno, ahora si estaban comenzando a entenderse… se enderezó en la silla y aceptó el vaso que Gustus le había servido bebiéndolo de un solo trago. Arrugando la cara y estirándolo para conseguir que volviera a llenarlo.

-Calma-Rio Gustus-La botella no irá a ninguna parte.

-No, pero espero que mi mente si-Contestó amargamente, bebiendo otro trago.

Estuvieron en silencio simplemente saboreando el alcohol durante un rato hasta que Gustus habló:

-¿Y bien?-Le preguntó y Lexa lo miró con molestia-¿Vas a soltarlo de una vez?

Lexa apartó la vista mirando fijamente la pared.

-Estoy harta, Gustus. Estoy harta de que cada vez que pienso que voy a poder tener un poco… solo un poco de felicidad en mi vida, el imbécil de Abel tiene que venir a arruinarlo todo. Incluso desde la cárcel se las arregla para joderme la existencia-Le dio un sorbo a su vaso. Gustus se dio cuenta de que el alcohol estaba empezando a hacer efecto-Solo quiero… cerrar los ojos y no despertar jamás.

El hombre la miró con preocupación.

-¿Qué ha pasado con Clarke?-Le preguntó directamente. Lexa lo miró con curiosidad al escucharlo decir su nombre-Anya…-Le explicó el hombre.

-Anya no puede mantener la maldita boca cerrada-Refunfuñó despatarrándose en la silla, dándole otro sorbo al whiskey-¿Qué ha pasado?-Preguntó de forma retorica-Lo que siempre pasa, tío Gustus. Que no soy suficiente para nadie, que no la merezco y que está mejor lejos de mi-Gustus se sorprendió al darse cuenta de que la voz de Lexa se había quebrado. En todos los años que tenía conociendo a la chica nunca la había visto ni llorando, ni mucho menos vulnerable. Lexa era alguien que en lugar de sentarse y quejarse por las situaciones, hacía algo al respecto y las solucionaba.

Por eso verla allí, al borde del llanto y además por una chica, era extraño y a la vez consolador.

Gustus había pensado que con todo lo que había pasado la pobre chica, sin quererlo, se había vuelto fría igual que su padre. Pero se había equivocado. Era una simple chica de veinticuatro años que supuso debía aparentar impasibilidad para poder sobrevivir y sacar adelante a su hermano, pero aun sentía.

Se acercó a ella colocándose de cuclillas delante de la silla.

Lexa estaba llorando efectivamente. Aunque mantenía la mirada apartada de forma orgullosa.

Gustus colocó su mano sobre la de la chica preguntándole en Croata si recordaba lo que solía hacer su madre cuando ella era pequeña y lloraba.

Eso llamó la atención de la chica quien lo miró enseguida y sonrió levemente.

-Solía hacerme cosquillas hasta que dejaba de llorar y luego me preparaba tortitas de chocolate.

Gustus rio entre dientes.

-Te ponías tan feliz cuando las hacía.

-Esos fueron mis únicos años felices, tío Gustus.

-No tiene por qué ser así-Le respondió con voz gruesa-Tienes toda una vida por delante. Joder, eres muy joven aún. Y cuando Aden vaya a la universidad aún tendrás tiempo para hacer muchas cosas. No tienes que trabajar en este taller toda tu vida. Puedes… puedes irte a la marina como siempre has querido-Lexa lo miró con trsiteza-Y puedes estar con esa chica…

-No. No voy a ponerla en peligro. Tú sabes lo que pasó con Costia…

-Eso fue diferente.

-¿Lo fue?-Lexa bebió el líquido ambarino hasta el fondo colocándose de pie.

-Lexa, no puedes determinar tu vida por lo errores y las heridas del pasado. Estos días te he visto feliz…

-Lo he estado. Pero como te dije, es un espejismo que solo dura unos cuantos días hasta que todo se va a la mierda.

-Eres igual que tu madre-Suspiró-Tienes que ver fuera de tu burbuja de desgracia.

Lexa lo miró.

-¿Mi burbuja de desgracia? Toda mi puta vida he vivido en el mundo real. Que aparentemente es una desgracia tras otra, así que no vengas a decirme que vivo en una burbuja de desgracia.

-Eso no es lo que quise decir, lo que quiero decir es que debes ver el otro lado de las cosas. Que si, Abel ha vuelto a joder las cosas otra vez con esto, pero ya hablaste con él y te dijo que lo ha solucionado ¿no?, entonces ve, busca a esa chica y dile cómo te sientes.

Lexa apretó la mandíbula cogiendo la botella.

-Creo que lo que debería de hacer es llevarme a Aden lejos de aquí.

-¿Ah sí? ¿Y qué vas a hacer? ¿A dónde vas a ir?

La chica resopló.

-Ya se me ocurrirá algo-Le dijo llevándose la botella.

-¿A dónde vas?

-A tomar esto en casa, en total silencio ¿tengo tu permiso?

Gustus levantó las manos y la dejó ir.


Clarke estaba bastante agobiada porque esa semana tenía dos exámenes prácticos y había estudiado bastante poco. No podía concentrarse y tampoco podía dormir bien por las noches, por lo que se pasaba el resto del día como sonámbula.

Cerró la libreta de apuntes y se recostó mirando el techo de su habitación. Habían pasado semanas y no podía dejar de pensar en Lexa. En la forma en la que le había hablado y lo estúpida que se había sentido.

De su relación con Finn había aprendido que no se puede rogar amor a nadie. Y que realmente, no es sano. Y quizás eso había estado haciendo ella. Porque claramente Lexa no se sentía de la forma en la que ella se sentía. Decía todo eso de protegerla pero no estaba completamente segura de que esa fuera la razón.

Probablemente solo se había cansado de ella.

Ella no tenía miedo por lo que había pasado. No tenía miedo de estar cerca de ella.

Cerró los ojos.

Extrañaba sus besos, extrañaba su voz en su oído susurrando, extrañaba la forma en la que sus manos la tocaban y extrañaba su cuerpo rozando el suyo.

Sin darse cuenta su mano cobró vida y comenzó a acariciar su vientre y luego uno de sus pechos, imaginando que era Lexa.

Afuera estaba lloviendo y Clarke podía escuchar la lluvia golpeando la ventana.

Se detuvo colocándose en posición fetal y se dijo que era hora de dejar de sufrir por algo que al fin y al cabo, como ya le había dicho la morena, no tenía futuro.

Era gracioso como es que había tenido todo en la vida excepto un amor pleno y verdadero. Incluyendo el de sus padres. Que si, eran buenos padres, pero quizás demasiado ocupados con sus vidas como para interesarse por lo que pasaba con ella.

Y ahora que sabían sobre su orientación sexual se habían alejado aún más.

Sin darse cuenta y con el ruido de la lluvia de fondo, se quedó dormida hasta que el sonido de un mensaje la despertó.

Raven: Tu ex-novia tiene al menos diez minutos gritando fuera.

Clarke pestañó varias veces, cegada por la luz de la pantalla.

Yo: Que?

Raven: Asómate en la ventana del salón, anda.

Clarke caminó descalza hasta el salón, abriendo la ventana.

-¡Clarke!-Escuchó la voz de Lexa a lo lejos-¡Clarke por favor baja! ¡Princesa! ¡Baja!

Probablemente Raven la había escuchado porque vivía a penas en un segundo piso, mientras que Clarke vivía en el sexto.

Vio una figura abajo, empapada por la lluvia y su corazón dio un vuelco.

Se calzó rápidamente, colocándose una sudadera y cogiendo el paraguas.

Llamó al ascensor pero este tardaba demasiado, así que simplemente corrió bajando las escaleras.

Cuando llegó abajo estaba casi sin aliento.

Salió del edificio abriendo el paraguas y vio a Lexa bajo la lluvia, totalmente empapada y con una botella de algo en la mano.


Primero que todo agradecer todos los comentarios que me han hecho mucha ilusión! de verdad que si :)

Y segundo, aclarar que no, no soy JRot de incógnito en FF jajajaja esta historia no tendrá un final triste, se los aseguro, pero como en la vida real, habrán situaciones y problemas que nuestras protagonistas tendrán que enfrentar. Espero que hayan disfrutado este capitulo y como siempre díganme que les parece en la cajita de los reviews.

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