Capítulo 11: Cacería.

El bosque que adornaba la entrada del santuario interior Naiku, característico por su calma y hermosura fue perturbado por el estruendo que provocó el choque de un chico contra un árbol.

—¡Auu! —Jack se tocó el costado, deformando su rostro con dolor. —creo que me fracture una costilla o la columna completa.

—Si fuera tú no me movería Jack —dijo la bruja mientras golpeaba con su pie al chico que gritó con fuerza. —Aunque entre más grande sea tu agonía, mejor para mi ¡Grita lo que quieras! ¡Porque nadie te salvara!

—¿Estás segura Wuya? —preguntó una voz desde las sombras, haciendo que Jack y Wuya temblaran de pies a cabeza.

—¿Chase? —dijo Jack quien no podía creerlo a pesar de ver al guerrero aparecer.

—Aléjate de Spicer Wuya —dijo Chase mientras tomaba su forma de dragón y se aproximaba a la bruja. —si quieres que tu muerte sea rápida.

Jack no podía creer que el guerrero lo hubiera salvado, y una alarma sonó con fuerza en su mente ¿Acaso el guerrero los había seguido? ¿Habría escuchado su conversación sobre lo que lo unía a Lilith?

—Vaya —Wuya trató de mantener la situación en control. —un gusto verte —y a continuación la bruja colocó su pie sobre el costado de Jack, haciendo que éste gritara por el dolor.

—¡Ahhh! —el dolor de Jack se reflejaba en sus gritos. Chase se mantuvo en calma, pero en sus ojos se veía claramente un brillo de odio cuando escuchó al chico gritar.

—¿Qué sucede Chase? ¿Te agrada el sonido? —Wuya sonrió con malicia frente aquella mirada. —Entonces Bean tenía razón —la bruja bajó un poco la guardia con Jack, y éste aprovecho para liberarse. —¿Dónde crees que vas?

—¡Estrella de Hanabi! —Grito Kimiko, estableciendo una barrera de fuego entre el chico, la bruja y Chase. — ¿Estás bien?

—Me cuesta respirar…. —Jack se puso de pie sin dificultad y sin quitarle los ojos de encima a Chase. —pero ya estoy acostumbrado.

—¿Qué… qué le sucede a Chase? —preguntó Kimiko al ver al guerrero transformado en Dragón.

—¿A qué te refieres…?

Jack miró más fijamente al guerrero transformado y fue cuando notó algo extraño. Los brillantes ojos de Chase, una vez amarillos, ahora eran rojos, y respiraba agitadamente, pero lo que más asustó a Jack fue la mirada depredadora que vio en aquellos orbes.

—Es el amuleto Jack —Wuya avanzó entre el fuego sin miedo. —Esa cosa que llevas en tu bolsillo no sólo repele a los que quieran lastimarte, como lo hiciste conmigo, también atrae a ciertas personas… con ciertos sentimientos.

—¿El collar…? —Lilith no le había dicho nada sobre eso, sólo que no lo abriera porque podía morir, y él no lo había hecho.

—¿Qué sucede Jack? —Kimiko nunca había visto esa mirada en Chase, y no le agradaba tener a un dragón con conducta inesperada y a una bruja loca atacándolos. —¿Por qué te mira así?

—No lo entiendo… el collar solo debería funcionar si me atacan, pero tal vez… al ser una bestia, sea influenciado de manera más distinta.

—¿Qué quieres decir? —Chase ya estaba a unos pasos de los jóvenes, entrando entre las llamas que Kimiko había creado, dándole un aspecto aterrador, pero a la vez majestuoso.

—Vamos Chase… ¿Acaso no quieres cumplir tus deseos…? —dijo Wuya para complicar la situación para Jack y la chica.

Cuando Young escuchó las palabras de la bruja se detuvo. El pelirrojo notó que, aunque el dragón lo miraba fijamente, una parte de él había comenzado a luchar contra eso. De repente, de los labios reptilianos comenzó a bajar un hilo de sangre que no se detuvo hasta llegar al cuello verde.

En la mirada del guerrero comenzó a surgir la duda, pero la ansiedad aún se hacía presente. Jack no sabía que esperar, pero sabía que algo malo iba a suceder si o sí, y para su sorpresa, esto no fue así, al menos no malo para él ni para Kimiko.

Wuya abrió los ojos con terror cuando Chase barrió el piso con su cola, apagando parte del fuego creado por Kimiko, y golpeando a la bruja Heylin, mandándola a volar de la misma forma en que ella había mandado a volar a Jack, aunque con más fuerza.

—Eso no me lo esperaba. —comentó Kimiko, a lo que Jack estuvo de acuerdo.

—¡Oye! —Jack tocó el hombro de la chica. —Tenemos que huir ahora que se está centrando en ella.

Jack junto todas sus fuerzas y comenzó a caminar seguido de Kimiko, que iba con su Wu listo para pelear en caso de emergencia. El pelirrojo estaba desesperado y buscaba una salida a aquella situación. No sabía si el efecto del amuleto para repeler funcionaba en bestias, pero no quería averiguarlo en ese momento.

—¡Jack cuidado! —le gritó Kimiko.

—¿Qué sucede? —Jack no necesito que la chica le dijera una palabra para descubrir la amenaza. Algo fuerte lo había agarrado por ambos tobillos haciéndolo caer con fuerza. —¿Pero qué demonios?

En el instante que dio con el suelo, Jack pidió que Kimiko fuera la responsable, pero cuando miró hacia sus pies y vio la cola de Chase aferrada a sus piernas lo alarmó. El dragón se acercaba a él con decisión y eso lo asustó. Chase sólo lo miraba, con su respiración agitada y sus dientes descubiertos en señal de molestia. Jack se perdió en sus rasgos, y apenas pudo reaccionar cuando la situación se volvió agresiva.

—¡Aaaaah! —el gritó de Spicer desgarró el silencio de la noche. —¡Para! ¡Me duele!

—¡Chase detente! —la voz de Kimiko se escuchó alarmada, y a Jack no le extraño.

Chase se había lanzado sobre él y había enterrado las garras en ambos brazos del pelirrojo, negándole la posibilidad de huir.

—¡E-espe-pera Chase…! —Jack trató de liberar sus brazos, pero sólo consiguió lastimarse. —¡No quieres hacer esto!

Pero Chase no le respondió. Él simplemente bajó su gran cabeza para limpiar un poco de la sangre que salía de las heridas de Jack en sus brazos. El adolescente se estremeció cuando la fría lengua comenzó a adentrarse en su ropa y saboreando su pálida piel.

Kimiko contuvo la respiración cuando vio esto. No sabía que hacer. Jack obviamente no se sentía a gusto con la situación, y ella no lo culpaba. A pesar del miedo que Chase le dio, su conciencia la impulsó para defender a Jack. Así que tomó las Flechas Gorrión lista para atacar cuando alguien la tomó por sorpresa.

—¡Uh! —una mano firme y fría se cerró sobre su boca, mientras que sus manos y pies fueron aferrados con fuerza. —¡Pero qué demonios!

Kimiko trato de zafarse de su captora, pero fue imposible y al final la chica terminó siendo arrastrada hacia la profundidad del bosque, dejando a Jack solo a merced de su reptil captor.


—… Raimundo.

—Silencio Omi, no tardaremos en llegar a nuestro destino —Raimundo caminaba sigilosamente, las hojas casi no sonaban bajo sus pies. —podrían atacarnos.

—Pero hace rato que deberíamos de haber llegado… —fue Dojo quien interrumpió el avance esta vez. —Puede que nosotros…

—No estamos perdidos Dojo, es sólo un atajo.

—Generalmente cuando dices eso es porque estás perdido.

—Clay…— Raimundo bufó con fastidio y miró al monje rubio. —cállate.

—¿Aun estás molesto con Kimiko? —preguntó Omi curioso mientras saltaba en una roca.

—¿Por qué debería yo de estar molesto? - le cortó Raimundo.

—Por lo sucedido en el café —agrego Clay. —cuando discutiste con ella.

—Esas son tonterías.

—Lo que tú digas —comentó un poco convencido Dojo, que, aunque no había escuchado la pelea en persona, Clay se la había relatado. —¿escucharon eso? —preguntó el reptil al sentir un sonido entre los árboles.

Sin embargo, no fue la voz de alguno de sus compañeros quien le respondió. La voz tenía un acento extraño, pero que ellos no tardaron en reconocer.

—Si te refieres a su conversación, se puede escuchar desde el puente.

—¿Vlad? ¿Dónde estás? —preguntó Raimundo mientras se ponía en posición de ataque y era imitado por sus compañeros, pero no recibió respuesta.

—Nos han seguido —comentó Dojo que temblaba como jalea.

—Eso es obvio —comento la voz de Tubbimura.

—Han estado en nuestras manos desde que pusieron los pies en este lugar —dijo Pandabubba.

—Están en los árboles —comentó Omi logrando sentir la presencia de sus enemigos.

—A mi señal atacaremos —susurró Raimundo a sus compañeros. —¡ahora!

Con el grito de su líder, los monjes se dispersaron, dejando el bosque en silencio por solo unos segundos, hasta que todo terminó por los gritos de batalla de los guerreros de ambos bandos.

Clay había llegado a un claro seguido por Tubbimura, que se veía dispuesto a acabar con el monje de la tierra de una vez por todas.

—¡Puño de Tebigong! –gritó Clay dirigiéndose a toda velocidad hacia el ninja que estaba en posición de ataque, pero su enemigo uso un hábil movimiento para desviar el golpe, logrando que el ataque diera contra una roca que voló en pedazos. —Esto me tomara más tiempo de lo previsto.


En otro de los frentes de batalla, Vlad había alcanzado a Omi y ambos se miraban. Estudiando a su rival listos para dar el primer golpe.

—Así que viniste a buscar a Jack —le dijo su enemigo. —pierdes tu tiempo enano, él es un cobarde y no se atreverá a traicionarnos ahora que ha desatado nuestra ira.

—Jack no es así, no mucho.

—Tonterías que dices —el gran hombre comenzó a caminar alrededor de Omi. —Y aunque así fuera, él no lograra escapar al castigo que le tenemos preparado.

—¿Qué piensan hacer con él? – preguntó el pequeño monje. No permitiría que alguien lastimara a Spicer, aun cuando éste no se uniera al lado del bien, Omi, lo protegería.

—Su castigo nunca podrás verlo, estarás muerto —el hombre levantó un Wu y gritó. —Moneda Mantis.

Vlad consiguió una velocidad asombrosa, logrando llegar hasta donde el monje se había colocado estratégicamente para defenderse.

—¿Qué? —el monje se sorprendió cuando no pudo evitar el certero golpe que el ruso le propino.

—¡Estás acabado enano!


Mientras Clay y Omi luchaban con sus rivales de turno, Raimundo y Pandabubba se encontraban en el mismo lugar donde los monjes habían descubierto la presencia de sus enemigos. Raimundo y Pandabubba estaban inmóviles, analizándose, esperando el momento preciso para atacar.

—Parece que este lugar tampoco es seguro —comentó Dojo, que se había quedado escondido entre unas plantas esperando a que las batallas terminaran. —¡vamos! busquen un lugar donde no puedan lastimarme.

—Dojo —lo llamó Raimundo logrando sobresaltarlo. —Recuerda que Lilith dijo que tú también pelearías.

—Pero yo no tengo oponente —comentó esperanzado el dragón.

—Tu oponente está ahí —señalo el monje del viento en dirección a la copa de un árbol, que estaba a la espalda del reptil – El ave Ying Yang es toda tuya.

Eso fue lo último que Raimundo dijo antes de iniciar su combate con fuerza.

—Estás algo oxidado monje —comentó Pandabubba mientras atacaba al joven con la Espina del Rayo.

—No te emociones ¡Sólo te estoy dando un poco de ventaja!

Raimundo no podía concentrarse del todo. Aunque no quería reconocerlo, estaba preocupado por el bienestar de Kimiko. Si ella era atacada, lo más probable era que tendría que hacer todo el trabajo, ya que Spicer era un inútil y su robot no lo convencía en lo absoluto, por mucho que el pelirrojo lo llamara su "Mejor obra".

—Estás perdiendo el tiempo —lo acusó Pandabubba.

—Si insistes… —Raimundo sacó su Wu. —Es hora de ser serios ¡Espada de Nébula!

—¡Inténtalo de nuevo, mocoso! —sugirió al tiempo que esquivaba el golpe con una potente descarga eléctrica.

La lucha se volvía más violenta entre ambos guerreros, y Dojo sólo seguía en el mismo lugar mirando al ave sobre él.

—¡Bien! Todos mis compañeros están luchando ahora ¿Qué tan difícil puede ser vencer a esta avecilla? —Dojo comenzó a aumentar de tamaño, sobrepasando el tamaño de los árboles. —¡No tienes suerte al enfrentarte al gran Dojo! ¡Jajaajaaaa! ¿Qué?

El grito que dio Dojo fue causado por la repentina transformación del ave, cuando esta dejó su pequeño tamaño para transformarse en un águila de tamaño descomunal, casi tan grande como él.

—Estoy en problemas chicos. —finalizó Dojo cuando el ave se lanzó sobre él.


Entre la oscuridad del bosque, el dragón de Chase continuaba presionando a Jack para que aceptara sus caricias. El guerrero dragón no quería que nadie, ni siquiera el chico, evitara el reclamó de su bestia.

—Chase-e… ¡por favor! —Jack tenía problemas para hablar. Su cuerpo estaba respondiendo a las caricias, pero él no quería que su primera vez con Chase fuese de esa forma. —¡Éste no eres tú! ¡Por favor!

Pero el otro hombre no escuchaba sus pedidos. La mente de Chase había sido superada por los deseos de la bestia y él simplemente ya no escuchaba a Jack. Reconocía al chico ante él, pero no quería escucharlo.

—¡Ya basta! —gritó Jack alarmado cuando el animal comenzó a rasgar sus ropas.

La blanca piel del pelirrojo se enrojecía con la presión de las garras de Chase con facilidad y entre más intentara librarse Jack, más conseguía éste lastimarse. Pero el chico no se rindió. Reuniendo fuerza, Jack alcanzó una rama cercana y comenzó a golpear a Chase hasta que el dragón le prestó atención.

—¡Dije que pares! —Chase lo miró fijamente, pero sin soltarlo y Jack se preocupo cuando pensó que el guerrero se había enfadado. Estuvo a punto de pedir clemencia cuando Chase lo soltó. —¿Chase? ¿Estás bien?

A Jack le dolía el cuerpo. Sus brazos tenían varios cortes que sangraban cada vez más. Una desagradable presión punzaba en su costilla izquierda y le costaba respirar. Lo último que lo debilitó fueron los cortes ocasionales que Chase le hizo cuando intentaba quitarle la ropa.

—¿Chase? —Jack comenzó a alejarse del guerrero. Aun cuando la mirada del dragón no había cambiado. Los ojos del dragón seguían fijos en él y muy hambrientos. Eso le dijo a Jack, que algo estaba tramando la bestia.

Chase siguió mirándolo sin decir nada. Ni siquiera pareció preocuparse o notar que Jack estaba cada vez más lejos. Él simplemente lo dejó ir y Jack estuvo a punto de suspirar de alivió cuando vio que Chase se inclinaba hacia adelante, abriendo su monstruosa boca y enseñándole sus brillantes dientes. Era la clara pose de un animal listo para cazar a su pequeña presa.

—¿Estás bromeando? —Jack ahora si sintió verdadero miedo. No quería ser visto como una presa por semejante monstruo, por muy Chase que éste fuera en el fondo. El ataque que vendría obviamente iba a doler. —¿Chase?

En un intento para salvarse, por muy inútil que fuera, Jack comenzó a arrastrarse todo lo que pudo, sin fijarse por donde iba. Él sólo sabía que tenía que encontrar a alguien para que lo ayudara. No le importaba quien fuera; Lilith, los monjes o su Kitty-bot ¡Quería hasta ver a Omi! Pero no había nadie cerca que él pudiera ver.

—¡Aaaahhhh! —Jack gritó con fuerza cuando sintió como una poderosa mano lo empujaba contra un árbol una vez más.

Su cuerpo vibró con dolor por el golpe, especialmente su espalda que había conectado con el duro tronco. Ahora el chico no tenía escapatoria, prácticamente estaba entre la espada y la pared.

Chase sólo le había dado un poco de tiempo para escapar para así hacer la cacería más divertida. Pero esa ventaja terminó no siendo suficiente para el pelirrojo. La bestia de Chase ahora lo reclamaría como la presa cazada.

La criatura verde se posicionó sobre él y de un solo movimiento brusco le dio la vuelta al cuerpo del joven, haciendo que sus miradas se encontraran y sin detenerse, el dragón llevó una de sus monstruosas manos al rostro de Jack y comenzó a acariciarlo. Jack intentó quitarse las peligrosas garras de su cara, pero Chase se molestó y apresó ambas manos con su mano libre y prosiguió sus caricias.

—¡Así no eres tú! —Jack ahora había comenzado a llorar. —¡No lo hagas!

Las lagrimas corrían en su rostro sin control, siendo de vez en cuando limpiadas por la bestia. Jack siempre había querido estar con Chase, siempre deseó ser del guerrero y que éste fuera de él. Pero nunca lo quiso de esta forma. Chase no era así.

Jack cerró sus ojos con fuerza. Tal vez, si no viera al monstruo podía pensar en el hombre, y esto no fuera tan malo, pero por mucho que lo intentó no pudo lograrlo y eso lo hizo más miserable.

—No eres tú… No quiero que sea así.

El dragón se detuvo. De alguna forma, esas poco audibles palabras lograron penetrar en la mente de Chase, como si hubiera sido una piedra lanzada en un estanque, creando ondas que llenaron su mente. Él no era así.

Chase comenzó a despertar. Sus ojos cambiaron lentamente del rojo brillante a su dorado habitual. El deseo aún inundaba su cuerpo, más él ya podía pensar con más claridad. Si bien, él seguía queriendo que Jack fuera suyo, no podía hacerle algo tan despreciable.

Decidió que tomaría al chico y le daría lo que éste siempre había pedido, así que con la mayor suavidad que pudo emplear con su forma de dragón, se recostó sobre el menor y con más calma comenzó a retirar los despojos de ropa que llevaba.

Sus acciones lograron que Jack soltara algunos quejidos de dolor, así como uno que otro gemido de placer muy mal contenido. No paso mucho tiempo para que Jack estuviera desnudo y Chase lo devoró con la mirada atentamente.

Chase prefería los cuerpos más trabajados, y Jack estaba lejos de tener el cuerpo de un guerrero, y aún así… Jack era hermoso. La piel blanca estaba atrayendo la luz de luna de alguna forma, su cabello desordenado parecía fuego y sus ojos estaban brillando de un modo mágico.

El dragón bajó la cabeza para lamer la sangre de Jack, pasando su lengua bífida por cada rincón, sin dejar en ningún momento que su agarre en las manos del chico disminuyera, aun cuando Jack ya no estaba tratando de huir como antes. Aún podía sentir el miedo en el cuerpo del chico, pero también podía sentir su excitación.

—Basta… —para Chase esas palabras carecían de fuerza. Jack quería esto tanto como él. —Mmmm… por favor… ya ba-bast… ¡Ah!

Jack no pudo contener el grito de asombro cuando la lengua de Chase comenzó a adentrarse en su boca. El chico abrió sus ojos ampliamente al sentir la intrusión y sintió un fuerte retorcijón en su estomago cuando probó el sabor metálico de su propia sangre en la lengua contraria.

El dragón se encargó de tocar todos los espacios de su boca y pasó mucho tiempo jugando con la lengua del joven, delineando sus labios para después darle un respiro corto y dirigirse a su oreja, tentando el lóbulo con pequeñas lamidas o soplando con fuerza.

Esta acción hizo que Jack suspirara con deleite, lo que emocionó más a Chase y siguió su camino de besos por el pecho del joven, donde empezó a estimular los fríos pezones del genio maligno que no tardaron en alzarse con la lengua del reptil.

El pelirrojo gemía cada vez más, pero las lagrimas seguían sin dejar de caer. Todo eso prendió mucho más a Chase. Con brusquedad apenas contenida, el guerrero tomó al chico de uno de sus lastimados brazos y lo volteó al mismo tiempo que abría sus piernas, separándolas con su cola. Jack se alarmó una vez más con esto, y comenzó a moverse con furia al presentir lo que venía.

—¡No! —volvió a pedir Jack sin importarle si sus palabras tendrían sentido. —¡Suéltame!

Tal como lo pensó, sus quejas no sirvieron de nada. El guerrero colocó mucho más de su peso en la espalda del menor al mismo tiempo que la lengua del reptil recorría su piel. Chase soltó las manos del pelirrojo y llevó ambas a las caderas de éste, haciendo que Spicer se levantara logrando dejar el miembro del menor expuesto.

Sin demorar, Chase tomó aquel sensible miembro para comenzar a masajearlo lentamente, acariciando el glande con firmeza para luego recorrerlo hasta la base y regresar. Una y otra vez repitió la acción hasta que el joven estaba a punto de descargar su esencia.

—Mmm… ¡aaahh! ¡Chase! —Jack apenas seguía luchando, él seguiría pidiendo para que todo se detuviera, pero odiaba no poder contener los gemidos placenteros. —no… no quiero… —Dios… ¿Por qué es tan bueno? —pensó el joven desesperado. —se siente bien… pero…

Jack estaba navegando en un mar de placer y miedo, no sabiendo ya que quería o a que temía. Tan confuso estaba que cuando Chase volvió a darle vuelta dejó escapar un grito de sorpresa. Chase lo dejó de espalda y tomó sus piernas para acercarlas al blanco pecho de Jack, dejando así desprotegido la entrada del chico.

—¡No! ¡Espera! —el grito aterrador de Jack fue por lejos su alarido más fuerte que dio en toda su vida.

Pero no hubo tiempo para seguir quejándose. Al segundo de estar en esa posición sintió como algo húmedo tocaba su entrada, dándole una descarga eléctrica por todo el cuerpo. Él jamás pensó que podía sentir eso con una lengua… es más ¡nunca pensó que tendría una lengua en su trasero!

Para su vergüenza, sus caderas comenzaron a moverse buscando más de ese contacto, más de Chase. Pero una vocecita en su cabeza le decía que eso estaba mal, había algo que estaba asustándolo, pero ya no podía pensar con claridad hasta que Chase retiró su lengua y lo cambió por algo más duro y grande. Algo demasiado duro y escamoso para el gusto de Jack.

—Chase… espera… —susurró Jack. Sin duda eso lo partiría a la mitad… estaba condenado si permitía que eso entrara en él. —noooo…

El de piel blanca apretó con fuerza sus ojos esperando la intrusión, más nada ocurrió. La bestia esta en calma sobre él, totalmente listo para reclamarlo, pero ahora estaba concentrado en algo más. O, mejor dicho, en alguien más.

—¿Podrías dejar a Jack en este momento? —mencionó una baja e incomoda voz que hizo que el corazón del joven diera un salto de esperanza. —¿Por favor?

—¿Lilith? —Jack miró feliz a la niña por un momento, pero después se avergonzó de que ella los viera en una situación tan penosa.

—Tú… —murmuró con su voz transformada Chase sorprendiendo al joven. Jack entendió que el hombre ya había recuperado completamente el control de su bestia. Eso lo hizo marear ¿Fue Chase quien le hizo todas esas cosas y no un dragón desatado?

Chase liberó a Jack de su agarre, volviendo a sorprender a Jack, especialmente porque el chico no sabía si quejarse o relajarse. El dragón comenzó a acercarse a la niña de forma amenazante, decidido a eliminar a la persona que lo había interrumpido.

—Sabía que me entenderías Chase —comenzó a hablar la chica con felicidad, ignorando completamente a la despiadada criatura delante de ella. —Jack… lánzame el amuleto.

Jack miró hacia debajo de su cuerpo, donde pudo ver entre sus ropas destruidas el amuleto en el saquito y con desesperación lo lanzó por el aire. El objeto desapareció en medio del lanzamiento para aparecer después en la mano de la chica.

Chase se detuvo al ver a la niña con el objeto. Ambas criaturas se miraron por un largo momento antes de que él volviera a su forma humana, totalmente inexpresivo y sin dedicarle alguna mirada a Jack.

—¿Chase? —Spicer sintió gran decepción cuando fue ignorado una vez más por su ídolo.

El joven pensaba que el guerrero lo odiaría por reducirlo a una bestia sin sentido, sin importa que, en teoría, él no tenía la culpa. Nadie quería quedar en la situación que el genio estuvo, pero de seguro Chase pensaría que él lo hizo apropósito.

Ahora de seguro lo mataría y ese final no le agradaba. Más allá de la muerte, lo fastidiaba estar completamente desnudo, con su cuerpo herido al igual que su orgullo, y con la erección más tortuosa que había tenido en la vida… y ni quería pensar en su entrada preparada y dilatada para recibir a Chase… la que Chase había preparado.

—Mierda —el joven quería llorar de frustración por el enredo en que estaba. Trató de cubrirse con los pedazos que quedaban de su ropa, pero era inútil. —¡Mierda!

—Eso no te ayudará mucho —Lilith lanzó sobre Jack una manta roja. —Usa esta manta, la he tomado de un templo.

—Gracias —Jack se envolvió en la manta, sin quitarle los ojos de encima a la espalda de Chase, que al mismo tiempo no dejaba de mirar a Lilith, quien tampoco quitaba su vista del dragón. —¿Lilith?

—Lo siento Jack —la niña lo miró con verdadera pena, pero Jack pudo sentir algo más en esa mirada. Dolor. —No quería que esto te sucediera.

Jack estuvo a punto de decirle que estaba bien cuando vio a Chase tomar una pose de batalla. Esto alarmó al pelirrojo que ignorando como pudo el daño en su cuerpo, intentó avanzar hasta la niña. Lamentablemente todo fue inútil, su cuerpo no tuvo la fuerza suficiente para dar más de dos pasos, pero… aunque él hubiera llegado a ella, no hubiera podido salvarla.

De los finos y pálidos labios de Lilith comenzó a bajar un hilo de sangre. Jack no lo entendía. Chase no se había movido y ninguna técnica o Wu podía ser usado sin que el pelirrojo lo notara ¿verdad? Entonces… ¿Por qué Lilith estaba herida?

—Oye… —Jack intentó levantarse una vez más, pero Chase retrocedió de un salto hasta quedar frente a él deteniendo su intento.

—No te levantes Spicer —le dijo el guerrero observando como el pecho de la niña se llenaba de sangre. —Así que ya has llegado.

Jack miró con horror como en medio de la herida de Lilith se podía ver la fina punta de un tentáculo oscuro y al intentar levantarse una vez más, su cuerpo se rindió y colapsó inconsciente en el suelo. La albina giró lentamente el rostro con algo de dificultad para después tocarse el pecho tratando de detener la sangre.

—No debiste interrumpir mi espectáculo Lilith —dijo una malvada voz desde detrás de la niña. —estaba disfrutando.

—Hannibal Roy Bean —Chase miró a la criatura con despreció.

—Chase Young —la habichuela retiró el tentáculo del pecho de la chica para dar un salto entre medio de la albina y Chase, sin importarle quedar en fuego cruzado. —¿Por qué tan molesto?

El guerrero no contestó con palabras, lo hizo con sus puños. Hannibal usaba sus tentáculos para parar cada brutal golpe y sonreía de forma que daba asco. El pequeño demonio enterró sus lianas por debajo de la tierra, listo para un ataque sorpresa sobre el guerrero, que tensó sus músculos para reaccionar al ataque… que jamás llegó.

—Sé que no tengo que pedirte nada Chase Young —Lilith estaba detrás de Chase sosteniendo en sus pequeñas manos los tentáculos de Hannibal que forcejaba para liberarse. —Pero podías tener la amabilidad de llevarte a Jack a la pagoda donde está el agua sagrada. Eso lo curara.

—Estás herida —le dijo el guerrero estudiándola con frialdad. —¿Puedes con él?

—No lo sé. —la pequeña sonrió con una extraña expresión malvada que le hizo gracia al guerrero. —Tengo que intentarlo.

Chase miró por ultima vez a Hannibal que trataba de arrancarle los tentáculos a Lilith de sus manos, pero la niña no lo soltaba y apenas la habichuela estaba consiguiendo arrastrarla hacia él. La niña obviamente era fuerte, pero Bean no era alguien a quien subestimar.

—Tengo cuentas contigo —el pelinegro caminó hasta llegar a Jack y tomarlo envuelto en la manta roja. —No se te ocurra morir hasta entonces.

Lilith no le dijo nada. Ella aguantó hasta que Chase desapareció entre los arboles con rapidez. Hannibal comenzó a crecer de tamaño cuando uso el Moby Morfológico dándole más poder para retirar los tentáculos de las manos de la pequeña, dejando marcas cortantes en las palmas de la menor.

Ambos seres se miraron con seriedad para después lanzarse uno en contra del otro. El ruido de sus golpes se escuchaba a la distancia, y eso le permitió a Chase saber como avanzaba el combate… lamentablemente, por la cantidad de energía espiritual del lugar, no pudo saber quien de los dos había ganado cuando los golpes dejaron de escucharse.


Lo sé, no merezco perdón. Me demoré años en subir este capítulo, y lo escribí miles de veces, pero no llegaba a gustarme el resultado, hasta que Freaku me dio la inspiración necesaria, es por eso que el capítulo va dedicado a ti ¡además de que ahora es mi Beta! :nyappymodeon:

¡Ahora a responder reviews!

Freaku: Me alegra que te guste el capítulo, y ¿de dónde saco las ideas…? de mi mente retorcida xDDD ¡algún día te mandare un trocito para que veas lo loca que estoy! También me alegra el que te gusten las explicaciones de Lilith… aún me acuerdo cuando se me ocurrió, fue una bomba de ideas… xDDD y bueno espero que te guste el capítulo.

Shadir: Sip, Jack es su corazón o su alma, ambas opciones son aceptables :) mil disculpas por no haber aclarado ese punto en el capítulo diez, sólo lo mencione un poco porque necesitaba la revelación para este capítulo.

¡Si! Es hora de que Chase se dé un golpe y entienda que tiene que cuidar a Jack… ¡besotes!

Alura: Muchas gracias por comentar, ¿Te pareció corto? ¡Omgosh! Me encargare de hacer capítulos más largos, pero lamentablemente, este es algo corto, al menos más corto que el anterior. ¡besitos a ti también!

Cat: ¡No te castigues! Y siiii, Raimundo esta celoso. En cuanto a la relación de Lilith y Jack, me gustaría saber que te imaginabas de ellos dos. A ver si me das ideas para alguna travesura.

¡Sip! ¡Chase y Jack 4ever! Prometo que haré un esfuerzo por actualizar más seguido, pero he tenido algunos problemas que me han amargado un poco, espero que sepas comprender y disculpa por la demora.

Proserpina: ¿Te gusta la mitología? xDD eres de las mías, a mí también me encanta, pero tengo más debilidad por la egipcia y la bíblica (y sus derivados).

Tus comentarios sobre mi forma de explicar me alegraron el día. Me considero algo enredada para explicar, pero siempre trato de dar mi mejor esfuerzo, y si lo que narro queda claro es una gran alegría para mi w.

Lamento haber dejado el capítulo en una parte tan infartarte, pero me gusta dejar un poco de emoción para el siguiente, pido perdón por eso.

En cuanto a la apariencia de Kitty-bot, espero algún día subir un dibujito, aunque sea boceto xDD las imágenes de Lilith (no te emociones es solo una) están en mi deviantart, el link está en mi perfil. Me hubiera gustado hablar contigo, pero el mail no salió, así que te agradecería el que me lo mandes otra vez si quieres.

Ahora… espero poder actualizar el próximo capitulo pronto, según mis cálculos, en tres capítulos más término esta historia y continuó con otras sorpresas ¡besotes y les agradezco de todo corazón los reviews y la paciencia que me han tenido, son un amor!