—Capítulo 11—

Los jugadores de ambos equipos entraron a la cancha y los gritos no se hicieron esperar, haciendo sentir que esto era un concierto y cada miembro de los 2 equipos una rock-star. Pancartas, banderas, gritos, tambores, pequeñas trompetas y todo lo imaginable (e inimaginable) se escuchó retumbando en las paredes del lugar. 3/4 del estadio estaban cubiertos de una masa morada, algunos de los estudiantes de Kainan con los rostros pintados de los colores de su escuela o vestidos de todas las formas posibles del mismo color con sombreros enormes, máscaras y demás. Un grupo en particular traía haoris morados con cintas en la cabeza, katanas de madera y todo.

Shohoku, tal y como Ayako dijera una vez, se había vuelto más popular, en parte porque habían mejorado mucho y no habían perdido ni un juego, en parte por Rukawa quien en el facebook ya había sido votado como el jugador más guapo del torneo (seguido muy de cerca por Sendoh), y en gran parte también por las fanáticas del yaoi y el morbo que iban sólo para ver a Mitsui y a Fujima. Casi toda la porra de Shohoku estaba compuesta por mujeres (como la de Takezono) vestidas de rojo (con excepción de las animadoras de Rukawa, claro) y sus pancartas y cintas en la cabeza rezando: SHOHOKU.

Lo más fascinante fue ver que ahora también el resto del equipo se había hecho de sus animadores. Entre el público encontraron varias mantas sostenidas por grupitos de jovencitas que apoyaban a Mitsui (para completo bochorno de éste) otras para Ryota, y el descubrirlas casi lo hizo tropezar al entrar a la cancha. Al pobre Miyagi le dio un ataque de risa nerviosa, con el brazo doblado detrás de su cabeza, sintiendo su rostro arder. Incluso Akagi y Kogure tenían fans ahora, y encontraron dos pancartas perdidas para Sakuragi (aunque éstas no eran sostenidas por chicas y eso lo decepcionó un poco).

Mitsui levantó la vista para buscar a Fujima, y no tuvo ningún problema en hallarlo gracias a los gritos histéricos de Ichijo que no dejaba de llamarlo, brincando sobre su asiento y sacudiendo los brazos sobre su cabeza. Así de tonto como sonaba pero lo hizo muy feliz tener a su hermano en el estadio (después de toda su renuencia para traerlo era genial tener a alguien de su familia ahí). Sonrió como bobo al ver a Kenji y, una vez más, sintió que no había obstáculo demasiado grande siempre y cuando lo tuviera a su lado. Todo era posible.

— ¿Fujima trae puesto tu jersey? —preguntó Akagi, frunciendo el ceño. "Famosos por las razones equivocas," sus mismas palabras le hicieron eco en la cabeza al ver, una vez más, el estadio a reventar de chicas (incluso los pasillos superiores estaban llenos).

— Sí, ¿algún problema? —Mitsui le sonrió con toda arrogancia, arrastrando las palabras con pereza y cruzándose de brazos.

— ¡Christopher Robin! —exclamó Ryota con ésa extraña frase que nadie sabía de dónde rayos había sacado— Sendoh trae el jersey de Rukawa —todo el equipo levantó la vista (incluyendo a los de Kainan a escasos pasos de ellos) pero nadie lució ni la mitad de sorprendido que Rukawa. Kaede tuvo que frotarse los ojos 3 veces para confirmar que efectivamente era Sendoh, codos sobre el barandal sonriendo con los ojos cerrados en dos medias lunas, saludándolo felizmente. Y lo increíble ocurrió, el mundo pareció acabarse y los marcianos atacar el planeta, cuando Rukawa sonrió sinceramente contento.

¡Ya! Si él sonríe, nosotros podemos ganar —ahora Mitsui estaba seguro de su victoria.

— ¿Por qué Sendoh trae un jersey de Shohoku? —preguntó Kiyota con inocencia, peinando su cabello con los dedos, y Maki rió.

— Aún eres muy joven para conocer la respuesta —fue todo lo que el capitán tuvo que decir y Nobunaga se puso verde, sintiéndose súbitamente enfermo.

— ¿Qué todos los jugadores estrella de Kanagawa son gays? —exclamó Kiyota y Maki de inmediato protestó.

—o0o—

Shohoku dejó el alma (pulmón, corazón y todo lo demás) en la duela y aún así perdió por una canasta; pero las fan-girls tanto de Rukawa (y ahora también de Mitsui) dieron todo un espectáculo gritando con todas sus fuerzas, opacando su actuación durante el juego contra Shoyo, en especial al ver que Fujima y Sendoh apoyaban al equipo por razones altamente yaoi. Hubo de todo, desde quien brincaba emocionada como víctima de una sobredosis de energéticos, hasta quien maldijo a Sendoh de todas las formas imaginables.

Cada vez que Rukawa tocaba el balón para hacer una extraordinaria jugada individual durante el primer tiempo, las chicas gritaban como poseídas y, en algún punto por arte de la casualidad y sin planearlo, comenzaron a cantar todas juntas el coro de Paparazzi de Lady Gaga: I'm your biggest fan I'll follow you until you love, Baby there is no other super star that I'll be, exitosamente ahogando los gritos de la porra de Kainan.

— Realmente no entiendo porqué gritan tanto —comentó Fujima, escuchándolas cantar con tal fuerza que estaba convencido de que las podían escuchar en toda la ciudad— Rukawa ni siquiera es TAN guapo —Sendoh a su lado rió sin ruido. El equipo de Ryonan llenaba los asientos de más a la izquierda pero, como él no estaba de humor para estar respondiendo preguntas (y a juzgar por los ojos absolutamente redondos de Uozumi, tenían bastantes preguntas) decidió quedarse con Kenji.

— Y supongo que Mitsui sí lo es.

— ¡Obvio! —exclamó como si aquello fuese sabiduría popular o Sendoh estuviese cuestionando si el cielo era azul— Mi Hisa-chin es la obra más perfecta de Dios —Akira rió con ganas, lo mismo que Haruko en el asiento de abajo y la pandilla de Mitsui en los de arriba, pero los chicos de Shoyo tenían los ojos tan entrecerrados que parecían dos líneas perfectas. Ichijo no entendió.

Durante todo el juego, Hanagata, Hasegawa, Nagano y Takano no salían de su sorpresa al ver a su siempre tranquilo capitán, gritando toda una letanía de malas palabras, como verdulera de mercado, contra Jin cada vez que éste bloqueaba una canasta de Mistui o gritando como las chicas cada vez que encestaba, tan emocionado que ya había golpeado 2 veces a Hanagata sentado a su lado. Maki en la duela casi perdió un pase (un balón al que poco le faltó para darle de lleno en la cara al mejor estilo de Hanamichi) por voltear a ver a Fujima, de pie sobre el asiento haciendo su danza de la victoria tras una canasta de su novio.

— Señorita Yayoi —Nakamura habló desde los asientos de la prensa, con los ojos sobre Fujima— ¿Está segura de que ese chico es el capitán y coach de Shoyo?

— Sí, ¿por qué lo preguntas? —la hermana de Hikoichi sonrió al ver a Fujima.

— Creí que era famoso por su calma y seriedad.

— Lo es —confirmó Yayoi, asintiendo mientras cruzaba la pierna— El año pasado, lo vi en el partido de las finales contra Kainan, y era muy diferente al chico que ves hoy…Eso me alegra —el último comentario llamó la atención de Nakamura.

— ¿Por qué?

— Porque ahora se ve feliz, muy feliz.

En esto Hanagata y co. coincidían con la reportera. Kenji lucía realmente feliz, pero el gusto que les daba de verlo así no evitó que tuvieran que detener a Fujima antes de que saltara a la duela a golpear a Kiyota por arruinar el último tiro de Mitsui, el que los pudo haber hecho ganar. Hanagata hizo una nota metal de traer sedantes la próxima vez que acompañara a Kenji a un partido de Shohoku (no era tan iluso como para pensar que ésta sería la última vez)— Por favor, que Shohoku pierda, porque si pasan a las Nacionales no quiero ni imaginar el espectáculo que va a dar Ken frente a todo el país —pensó Hanagata suspirando.

Ichijo terminó afónico de tanto gritar animando a Hisashi, haciendo corajes y lanzando insultos cada que Kainan encestaba, y no perdió oportunidad en anunciándole orgullosamente a todo el estadio que el número 14 era su oni-chan. En la cancha Ryota rió, aún más al ver al muy abochornado hermano mayor, pues a pesar de todo el escándalo del estadio, los gritos de Ichijo se escuchaban claros y fuertes ganadose risas y awws y owws de parte de las jovencitas.

— No sabía que tenías un hermano, Mit-chi —Hanamichi vio el obvio parecido entre ambos.

— Y muy pronto no tendré ninguno si sigue gritando así —dijo, tratando de hacerse el malo pero el fondo realmente conmovido.

— Yo no tengo hermanos —dijo Sakuragi con un dejo de envidia en su voz, viendo como Ichijo lo apoyaba y se emocionaba como si él también fuera miembro del equipo.

— Que suerte tienes —se metió Ryota, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano— Yo tengo una hermana mayor y es de lo peor, ¿y tú Rukawa? ¿Tienes hermanos?

— Un hermano mayor y una hermana menor —respondió el super-rookie, sintiendo con horror que las rodillas comenzaban a temblarle. Estaba agotado como nunca y comenzaba a temer seriamente que no terminaría el juego.

— ¿Les traigo café y galletas? —los reprendió Akagi, volviendo a la cancha tras su lesión en el tobillo— ¡A jugar!

Pero al final del juego el pobre Ichijo lloró tanto por la derrota, después de haber tenido la victoria tan cerca y de dos intentos de anotar los puntos que los habrían hecho ganar, que entre Fujima y Haruko pasaron serios problemas asegurándole que aún podían pasar a las Nacionales si vencían a Ryonan en el siguiente partido.

— Ichijo, no llores, no podemos dejar que los chicos nos vean llorar o eso los va a hacer sentir peor —Haruko lo animó, carraspeando para no romper en llanto ella también. El ver a Hanamichi tan mal que incluso Akagi había tenido que ir por él, le había roto el corazón.

— Pero…no…es…justo…—sollozó el niño.

— Te aseguro que no hay una sola persona aquí que no sienta que Shohoku ganó hoy. Aunque perdieran el juego, jugaron mejor—Fujima acarició su cabeza— Y no te preocupes que nosotros nos encargaremos de Kainan, te lo prometo —Ichijo sonrió.

—o0o—

Akagi le recordó a su desanimado agotado y triste equipo lo mismo que Fujima le dijo a Ichijo, que no estaban derrotados y que tenían que entrenar muy duro para vencer a Ryonan y ganarse un boleto para las Nacionales; pero sus palabras parecieron rebotarles pues sólo asintieron sin prestarle mucha atención y recogieron sus cosas como zombies, sin hablar y sólo exclamando ocasionales gruñidos. Pero nadie lucía tan mal como Hanamichi, quien sentía que había destruido todos los sueños de Akagi y Kogure con su estúpido error; él fue el primero en marcharse, no queriendo encontrarse con Haruko y sin humor para encarar a sus amigos.

Mitsui estaba de un humor similar al de Hamanichi: triste, muy cansado, desanimado y sólo quería encerrarse en su habitación y morir…al menos hasta la mañana siguiente. Siempre creyó que, si no ganaba, si dejaba que lo derrotaran, no sería mejor persona de aquella que llegó un día a darle una golpiza al equipo de basketball— Y hoy perdí, me dejé vencer —no quería ver a nadie, no tenía el valor para hacerlo y comenzó a cuestionarse una vez más si en verdad había cambiado, si había hecho bien en volver al equipo, si en verdad alguna vez había sido el MVP de la secundaria o si sólo lo había soñado— Tal vez esto también es un sueño y el verdadero yo está en algún lugar con Tetsuo causando problemas.

— ¡Hisashi! —Fujima lo llamó en el pasillo al encontrarlo saliendo de los vestidores. Para su mala suerte se había encontrado con Kandy de camino hacia acá, y por supuesto la rubia no perdió tiempo en hacerle burla y recordarle que por algo su escuela era El Campeón KAINAN.

— ¡Fenómeno de circo! —le había gritado Kandy frente a todas sus amigas— Iré a animarte en tu próximo juego para ver como mi novio te manda llorando a tu casa…¡OTRA VEZ! —sus amigas (unas chicas tan amables como ella) le celebraron la broma y Fujima tuvo que hacer un esfuerzo monumental para no responderle y continuar caminando. Mitsui lo necesitaba.

En el pasillo, aún cuando Hisashi escuchó la voz de Kenji no se giró para verlo. No podía encararlo, ¿cómo? Le había prometido que de regalo de cumpleaños le daría la derrota de Kainan y los derrotados habían sido ellos, en esos momentos no se consideraba digno de hablar con él. Iba a continuar caminando cuando sintió que lo abrazaban con fuerza por la espalda, sujetándolo para no dejarlo caer en aquel abismo llamado desesperación.

— Hisashi… —repitió Kenji, el rostro contra su cuerpo— Aún no están derrotados, Hisa-chin.

Mitsui puso su mano sobre el brazo de Fujima. ¿Por qué estaba ahí? No había cumplido su promesa y pero él continuaba aquí. No lo entendía pero se lo agradecía con toda el alma, tenerlo a su lado era lo único que pedía, un bálsamo para sus heridas, un consuelo para su dolor. Tal vez alguien lo pudiera acusar de cobarde por depender tanto de una persona, pero no lo podía evitar, Kenji era su otra mitad y si no estaba completo no podía seguir adelante.

— Keni…lo siento, yo no pude…

— Ya te dije que dejes de disculparte por todo —le recordó, su voz suave y llena de cariño— Kainan les ganó un juego ¿y? Ustedes me ganaron un juego. Ahora levántate y demuéstrales que vencer a Shohoku dos veces es imposible —Mitsui sonrió.

— ¡Oni-chan! —Ichijo llegó corriendo y lo abrazó también, llorando una vez más lo cual conmovió a su hermano y también lo ayudó a recuperar su confianza. No podía permitir que su hermanito lo viera como un perdedor, eso no.

— Ichijo, aún no nos han vencido —despeinó el cabello de su hermano— Venceremos a Ryonan y pasaremos a las Nacionales.

— Así se habla —Fujima se recargó en su hombro— Ambos pasaremos a las Nacionales, pero antes, ve a casa a descansar –palmeó su espalda— Una vez más luces a punto de caer muerto en cualquier momento —lo cual le recordó a Mitsui que tenía que levantarse temprano para correr en las mañanas, por más flojera que aquello le diera.

— Bien, ¿dónde nos vemos en la noche? —cambió el tema, recordando el karaoke. Ya no quería pensar en Kainan, aunque temía seriamente que pasaría mucho (mucho) tiempo antes de que pudiera sacar este partido de su mente.

— Hisashi, si estás cansado no tienes que…

— Tonterías, es tu cumpleaños —Mitsui lo interrumpió— Sólo tomo una pequeña siesta y te busco —Fujima no estaba muy seguro de que una "pequeña siesta" fuera a ser suficiente, Hisashi había terminado molido después de jugar contra ellos y este partido había sido peor. En verdad preferiría que Mitsui descansara en casa pero, con sólo ver sus ojos, supo que discutir con él sería una pérdida de tiempo.

— Si te parece nos vemos en el colegio, después de mi práctica nos vamos.

— Hecho.

—o0o—

— Nori, ¿tienes dinero? —la pregunta de Mitsui lo tomó por sorpresa.

— Un poco, ¿por?

— Préstame, hoy es el cumpleaños de Keni y vamos al karaoke —explicó Mitsui, caminando con ellos por la calle rumbo a la parada del autobús. Estaba muy cansado y temiendo que caería desmayado en cualquier momento, pero tomar un taxi era carísimo así que, sacó fuerzas de donde pudo, y se obligó a caminar.

— Bien, pero no es mucho —Norio buscó en sus bolsillos, sacando envolturas vacías de chicles, las llaves de su casa y dos canicas.

— ¿Van al karaoke? ¿puedo ir? —preguntó Ichijo, recuperando su buen ánimo de siempre.

— No puedes —el niño hizo un puchero— Y eso no lo decido yo, mamá jamás te dejará salir conmigo en la noche, menos aún porque mañana es día de escuela —Mitsui contó el dinero— ¿Esto es todo? Saburo, Kurou ¿cuánto traen? —pero aún entre los 3 no juntaron demasiado.

— Yo tengo dinero —anunció Ichijo al ver la decepción en el rostro de su hermano mayor.

— ¿Y tú por qué? —preguntó Mitsui con incredulidad.

— Son mis ahorros para un PSVita, pero te puedo prestar –se ofreció el niño y Hisashi lo tomó por el hombro.

— Ichijo, nunca creí que diría esto pero gracias.

— Mit-chan ¿y cómo vas con lo del empleo? —quiso saber Kuro, pateando una infortunada roca que se cruzó en su camino. ¡El empleo! Sólo ahora Hisashi recordaba su otro problema.

— Mal —suspiró— Aún no encuentro algo que se adapte a mi horario y que pague bien —¡ah! Porque el señor no quería cualquier trabajo, quería: trabajar medio tiempo, ganar bien y un horario flexible.

Oni-chan, ¿quieres un empleo? —Ichijo caminó de espaldas frente al cuarteto.

— Sí, para no tener que estar pidiéndole prestado a mi hermanito —se cambió la maleta de hombro. Todo su cuerpo dolía y sus piernas parecían ya no querer sostenerlo, pero al menos esta vez no había caído dormido, casi inconsciente, en los vestidores.

Mm, tal vez yo sepa de algo —Ichijo intrigó a su hermano y sus amigos, y todos se detuvieron.

— ¿De qué hablas? —¿habría escuchado bien?

— Ishi tiene una amiga en el Real Colegio San Pablo —explicó el niño— Y su amiga le dijo que están buscando un nuevo entrenador para el equipo de basketball —Mitsui lo vio como si no lo conociera.

— ¿Estás seguro? —su hermanito asintió.

— Sí, es para el equipo de las niñas de primaria, ¿quieres que pregunte más?

— ¡Hazlo! Es más, toma —le entregó su celular— Llama a Ishi ahora mismo —si esto era cierto sería magnífico, era algo que podía hacer y las horas de práctica las podría acomodar como él quisiera. ¡Era perfecto!

Al fin algo bueno en este día —levantó los ojos al cielo a punto de caer hincado dando gracias.

—o0o—

La pequeña siesta de Mitsui resultó ser una siesta de todo el día. El partido contra Kainan había terminado pasadas las 11 de la mañana, le tomó una hora llegar a su casa y a partir de ese momento se murió para el mundo. Su madre no quiso levantarlo a la hora de la comida al escucharlo roncar con todas sus fuerzas, aún vestido con su uniforme y los tenis puestos. No fue hasta las 6 de la tarde que al fin despertó, se bañó y alistó para tomar el tren a Yamato— Como cambió mi vida en una semana —una semana apenas y sentía que habían transcurrido meses desde el partido contra Shoyo. Todo iba tan rápido y aquello le alegraba casi tanto como le preocupaba, ¿terminaría todo tan rápido como comenzó?

El sonido del tren sobre los rieles lo sacó de sus pensamientos por un segundo y, al levantar la vista, se encontró con una pareja que reía felizmente entre besos y caricias tres asientos delante suyo. Desde la fiesta del viernes tenía una idea haciendo ruido en su cabeza, pero ahora el ruido se había transformado en estruendo y volvían a asaltarlo las dudas— No sé nada acerca de Ken, salimos por 4 meses en la secundaria y nos dejamos de ver por 2 años, no sé qué le gusta, sus pasatiempos, comida favorita, si aún va al cine, qué materias odia y qué profesores hacen su vida pesada. No sé ni cómo le fue en el campeonato Nacional ni cómo se volvió coach de Shoyo —y todo eso le pesaba.

Se había enterado por error acerca de su relación (o lo que fuera) con Sendoh y lo carcomía el no saber si había salido con alguien más en esos 2 años— Tiene que, yo salí con varias chicas, y me acosté con 2 aunque sólo Kandy fue mi novia —su estómago se entumió, ¿Kenji habría dormido con alguien? La respuesta más lógica era sí pero se negaba a aceptarlo y le daba miedo preguntar, por más que muriera por saberlo.

Llegó a Shoyo cerca de las 8 de la noche y encontró el gimnasio de basketball hecho un hervidero de actividad. Fujima había dividido al equipo en dos grupos para jugar un partido de práctica y, cuando Mitsui se detuvo en la entrada, el juego recién terminaba y Fujima llamaba a todo el equipo para sentarse sobre la duela, dándoles sus observaciones, corrigiendo errores y haciendo recomendaciones. Hisashi descansó su peso contra la pared sin hacer ruido, tomando esa oportunidad para observar a un Fujima que no conocía: al jugador estrella, al capitán y al coach, y al escucharlo hablar, con tanta autoridad y seguridad, no pudo evitar sentirse avergonzado.

Kenji había madurado mucho más que él y, a pesar de todo, de no ser un buen jugador en la secundaria, de su delicada constitución física, de su peculiar estilo de vestir, de ser gay, ¡de todo! Se había ganado el respeto de todo Kanagawa— Y yo sólo me dediqué a no hacer nada —aquello le pesaría hasta el final de sus días, pero juraba que eso cambiaría. Conseguiría una beca deportiva para la universidad y les demostraría a todos que aún era un jugador valioso. Sonrió al ver como Fujima reprendía a Hanagata por abrir demasiado su defensa y moverse tan lento.

— Shohoku ya nos ganó una vez —dijo Kenji con voz fuerte— Pero no estamos derrotados, para pasar a las Nacionales necesitamos 2 victorias así que este miércoles derrotaremos una vez más a Ryonan, el domingo acabaremos con Kainan e iremos a las Nacionales —las voces se levantaron en un solo grito y fue entonces cuando Fujima alzó el rostro y se encontró con Mitsui.

— ¿Cuánto tiempo llevas ahí? —Kenji habló con tal dulzura en su voz, cambiando de estricto coach a adorable colegiala enamorada, que Mitsui parpadeó confundido.

Aún me parece increíble que alguien tan fuerte como él pueda quererme a mí —se dijo, viendo sus ojos azules— No es justo, él merece alguien mejor y por eso me convertiré en alguien mejor.

— Lo suficiente para escuchar tu discurso —Mitsui habló con una sonrisa pero de alguna forma lo incomodó.

— Debes pensar que soy demasiado pretencioso.

— ¿Por qué pensaría eso?

— A los 18 años y jugando a ser coach —dijo Fujima pero Mitsui le pellizcó la nariz juguetonamente.

— Lo que pienso es que eres admirable —y Hisashi nunca supo lo mucho que esas palabras significaron para Kenji.

Al equipo de Shoyo le estaba costando, más de lo que se imaginaron, acostumbrarse a ver este lado de su capitán, no porque les incomodara particularmente el que saliera con un chico (a eso ya se habían acostumbrado desde hacía mucho) ni tampoco porque le hubiese entregado su corazón al hombre más odiado en Shoyo (lo cual, de paso sea dicho, aún les molestaba bastante), si no porque el cambio que sufría al estar cerca de Mitsui era terrorífico. De calculador, frío, súper cool a colegiala enamorada gritando por su ídolo. A veces pensaban que Fujima tenía algo mal en la cabeza y que estaría mejor tomando medicamento y descansando con los amables señores de batas blancas.

Y las expresiones desinfladas, cansadas, hartas y de 'no por favor' no se hicieron esperar cuando el equipo de Shoyo supo que Mitsui iría con ellos al karaoke. Desgraciadamente no había nada que pudieran decir al respecto, después de todo era el cumpleaños de su capitán, así que se tragaron todos sus comentarios y, después de bañarse y cambiarse de ropa, se fueron a festejar fingiendo que Mitsui era parte del decorado (que en el caso de ellos era lo más educado que podían hacer).

Fujima se vistió con un cosplay de Toto Sakigami Mockingbird, de Deadman Wonderland. Por más extraño que esto resultara nadie le prestó mayor atención, acostumbrados como estaban a su forma de vestir, y aunque Mitsui era nuevo en esto, no hizo mayores comentarios excepto para preguntar quién era Toto, y como no conocía ese manga, pasaron todo el viaje de ida al karaoke, en el auto de Hanagata, hablando de Deadman Wonderland y los personajes favoritos de Fujima. Poco a poco pero Hisashi estaba decidido a saber todo lo que pudiera de Kenji.

—o0o—

Mitsui sabía que Fujima tenía muchos amigos, lo que nunca se imaginó fue que fueran tantísimos. El karaoke estaba llenó únicamente de sus amigos, amigas, fans y conocidos, y fue entonces cuando se enteró que todo el lugar se lo habían reservado entre Hanagata y Hasegawa para celebrar a gusto. Aquello lo hizo sentir realmente incómodo, él jamás había sido muy sociable que digamos, y toda esa multitud lo asustó. Esto fue aún peor que la fiesta del viernes, al menos ahí estaban sus compañeros de equipo ¿pero aquí? Aquí estaba en el territorio de Hanagata, quien parecía conocer a todos los invitados, y se paseaba como pavo real por todo el lugar.

Una vez más a Mitsui le cayó todo el peso de la realidad. No sabía nada acerca de Kenji y de sus amigos sólo conocía a Hanagata; comenzó a cuestionarse seriamente si habría sido una buena idea ir, hubiese podido argumentar que estaba demasiado cansado después del juego contra Kainan y Fujima no habría dicho nada— Pero es su cumpleaños —y esa sola razón lo mantenía ahí. Y por más que quiso meterse en un rincón y no salir de ahí hasta que la fiesta terminara (o encontrara un pretexto para marcharse) no pudo hacerlo.

Fujima no soltaba su brazo, presentándoselo a TODOS sus invitados como su novio. Aquello fue algo aterrador, por tonto que sonara, pero el conocer a los amigos de Kenji oficialmente como 'el novio' era nuevo para él. Cuando había salido con Kandy sólo Norio, Saburo, Kurou, Tesuo y un par de amigas de la rubia lo sabían, y su relación no había sido nada pública. Esa noche Mitsui se sintió tan intimidado como si hubiese conocido a toda la familia de Fujima para pedirlo en matrimonio, y también le hizo comprender la gravedad de su situación: su relación iba en serio, MUY enserio, y se asustó. ¿Por qué? No tenía idea, amaba a Kenji, lo adoraba y no quería perderlo pero iba a necesitar tiempo para acostumbrarse a esto.

— Kenji, ¡que envidia! Tu novio es guapísimo —exclamó escandalosamente una de sus amigas, logrando que Mitsui se sonrojara.

— Gracias —Fujima, permanentemente colgado del brazo de Hisashi como koala, estaba tan feliz que sus ojos se habían transformado en dos arcos perfectos.

— Vas a tener que cuidarlo mucho —continuó la chica de segundo grado— Pero no te preocupes, las chicas y yo vamos a mantener los ojos muy abiertos y si se porta mal te lo informamos ¡A.S.A.P.! —tronó los dedos riendo divertida pero a Mitsui su comentario no lo hizo ni remotamente feliz.

¿Ahora toda esta gente va a estar al pendiente de cada cosa que haga para acusarme si no me porto bien? —eso lo molestó más de lo que estaba dispuesto a admitir, no porque pensara en acudir a una orgía pronto, si no porque odiaba que lo vigilaran, ya tenía suficiente con su madre.

Contrariamente a lo que alguien pudo imaginar, a Mistui no le gustaban las fiestas, al menos no como ésta, las amigas de Fujima (todas) eran demasiado esnob y demasiado superficiales, ellas y los amigos de Kenji tenían la maña de hablar en Inglés de repente, algo que sacaba a Mitsi de sus casillas. Odiaba cuando la gente hacía eso y, por lo que podía ver, aquí eso era práctica común. Lo peor de todo era que, por más que quiso, simplemente no pudo encontrar una forma de meterse en la conversación, pues hablaban de personas y lugares que él no conocía y que no le decían nada, y se reían de puros chistes personales.

¡Ah! Pero lo peor fue cuando pretendieron que cantara. Él no cantaba, ni en este universo ni en ningún otro, y había golpeado a la última persona que sugirió que lo hiciera pero, pronto se dio cuenta para su completo horror, que no podía negarse o sería lo mismo que insultar a Kenji frente a todos sus amigos…otra vez— ¿Por qué a mí? —esto del karma era peor de lo que imaginó.

— Vamos, Mitsui. Es el cumpleaños de Ken, estoy seguro que le encantará que cantes su canción favorita —insistió Hanagata con una malévola sonrisa y Mitsui sintió ganas de estrangularlo ahí mismo. Toru no sólo había notado lo poco feliz que lo hacía la idea de cantar, también se estaba aprovechando del hecho de que no tenía ni una bendita idea de cuál era su canción preferida.

— ¡Sí! A mí también me encanta esa canción —exclamó feliz una de las amigas de Fujima, y el público la secundó.

Maldito Hanagata —apretó los puños debajo de la mesa.

— Bien —aceptó tratando de calmarse y la audiencia aplaudió. ¿Qué tan difícil podría ser?

— Mitsui —le sostuvo la mirada, retándolo.

— Dime Hanagata —respondió con los dientes apretados.

— ¿Cuál es la canción favorita de Ken? —preguntó casi con dulzura.

¡Maldito bastardo! —había caído en la trampa y ahora no sabía qué hacer. No tenía ni idea de qué música escuchaba Fujima (además de Lady Gaga). En su opinión si no era Metal (y todas sus variantes: Thrash Metal, Glam Metal, Nu Metal, Symphonic Metal, Death Metal y demás) no era bueno y eso lo hacía un iletrado en otros géneros musicales. Fujima entendió a la perfección a qué estaba jugando Hanagata y no pudo más que suspirar pesadamente.

— Es… una de…—y Mitsui le apostó todo a lo único que sabía— Lady Gaga —y le atinó, el ceño fruncido de Hanagata se lo dijo todo.

— ¿Cuál?

— Toru, por favor, todo el mundo sabe que es Speechless —lo salvó Fujima, y Mitsui hubiera suspirado aliviado de no ser por un pequeño, muy pequeño, detalle que no tenía nada que ver con el que fuera una canción pop.

¡Kuso! ¿Qué esa cosa no está en Inglés? —Hisashi tenía problemas pronunciando el My name is, ¿cómo demonios iba a cantar? Oh, el maldito Hanagata lo sabía, estaba seguro, debió notarlo cuando todos se reían de algún chiste en Inglés y él era el único tarado que se quedaba callado. ¿Pero qué podía hacer?— ¿Negarme y quedar como un cobarde o cantar y hacer el peor ridículo de mi vida? —¿qué hacer cuando todas las opciones son malas? Tomó aire, y justo cuando iba a ponerse de pie Fujima lo tomó del brazo.

— ¿Sabes? Hay una canción que me gusta más que ésa —dijo de pronto, confundiendo a Hanagata— Why de Ayaka —y ésa resultó ser una canción en Japonés así que Mitsui no tuvo tantos problemas…además del hecho de no saberse la letra y cantar tan mal que los perros ladraban y los niños lloraban cada vez que abría la boca. Al final, y para aumentar aún más su humillación, le aplaudieron después de reír hasta que las lágrimas brotaron.

— Hisashi —Fujima lo persiguió a la salida— No te enojes, por favor —la súplica en su voz lo hizo tomar aire y llevarse las manos al rostro, contando hasta 10 y…contando de nuevo. 'Enojado' no alcanzaba a describirlo, furioso sería una mejor definición de su estado de animo, pocas veces había sentido ese impulso de comenzar a gritar y la tentación de descargar toda su ira contra Kenji era muy grande.

— Hanagata lo hizo a propósito —soltó, dejando caer sus brazos. Estaba a dos pasos de decirle todo lo que pensaba, de lo harto que lo tenía Hanagata con sus miradas asesinas y entrometiéndose en todo.

— Lo sé, y lo siento, en verdad —fue gracias al cariño en la voz de Fujima que su enojo comenzó a desinflarse…un poco. Ya no quería lastimar a Kenji, ya no quería discutir con él, ya habían discutido bastante en 2 años como para toda una vida, y ya no quería más.

Silencio. Ambos se observaron en silencio escuchando como comenzaba una nueva canción y los gritos y risas no se hacían esperar. Había tantas cosas que Mitsui quería decir acerca de sus amigos y de sus entrometidas amiguitas, pero sabía que si explotaba en improperios no arreglaría nada, al contrario, pondría a Fujima entre la espada y la pared— Lo haría escoger entre sus amigos y yo, justo lo que Hanagata está haciendo —tristemente se dio cuenta de que, los amigos de Kenji, eran exactamente el tipo de personas que odiaba y de las que siempre se burlaba con Norio y sus amigos pero, ¿qué hacer cuando esas mismas personas resultan ser amigos de tu novio?

— Tú y yo tenemos mucho de que hablar —Mitsui habló al cabo de una pausa que pareció eterna, poniendo todos los sentidos de Fujima en alerta roja— No sé nada de ti, ni siquiera cuáles son tus pasatiempos o si siguen siendo los mismo de hace 2 años —aquello tranquilizó a Kenji y lo hizo suspirar aliviado. Había esperado que Hisashi explotara y, en esta ocasión, no había mucho que pudiera decir en su defensa pues, efectivamente, Toru había tenido la culpa— Es increíble que Hanagata te conozca mejor que yo.

Escucharon risas al fondo, y la voz terrible de una chica que intentaba con todas sus fuerzas cantar pero estaba fallando miserablemente para diversión de su audiencia, quienes incluso amenazaron con filmarla y subir su miseria a youtube.

— ¿Sabes qué creo Hisashi? Ambos estábamos tan emocionados de volver a estar juntos que nunca nos detuvimos a pensar que somos prácticamente 2 extraños —dijo Fujima— Tienes toda la razón, en 2 años ambos cambiamos mucho y no podemos simplemente retomar las cosas donde las dejamos.

— ¿Qué sugieres? —se cruzó de brazos.

— Sugiero que salgamos a cenar un día y comencemos a hablar —le sonrió, logrando relajar a Mitsui.

— Eso va a depender de su usted, majestad —Hisashi ladeó la cabeza— Tú eres el que está más ocupado de los 2.

Mm, hagamos algo. El partido contra Ryonan es el miércoles en Yokohama, si está bien por ti, me podría quedar a dormir en tu casa el martes —y la idea le encantó.

Fujima cerró la distancia entre ellos y Mitsui lo abrazó con fuerza, sintiendo como recargaba la cabeza en su hombro, su cabello castaño rozando su cuello. Podría morir en ese momento y no le importaría, no sintiendo su calor contra su pecho, su respiración golpeando su piel. El dulce aroma de su jabón inundó sus sentidos, y lentamente subió y bajó las manos por su espalda, era un momento perfecto y hubiese dado cualquier cosa porque no terminara.

— Cómo hubiera deseado pasar esta noche sólo contigo —susurró contra su cabello.

— Yo también, pero Toru y Kazushi organizaron todo y no pude negarme —Fujima besó su cuello y Mitsui sintió un cálido cosquilleo recorriendo su espalda— Prometo compensarte el martes —y la sola idea de dormir una vez más con él lo puso a babear internamente. Poco a poco su vida iba mejorando, sólo le hacía falta conseguir un empleo y oficialmente podría decir que éste era su año.

Continuará


N/A: Lo sé y lo siento, pero aquí van más explicaciones:

1. Haori: Es una especia de chaqueta que se usa sobre el kimono en Japón.

2. El Real Colegio San Pablo es un chiste personal, es la escuela de Candy, Candy :) :D

3. Kuso: es una grosería, maldición, demonios o mierda.

¡Muchas gracias por leer!