La casa era grande, de estilo ingles, blanca como la nieve con pequeñas manchas de madera en los costados, sencillamente hermosa.
El vestíbulo era amplio y luminoso, con dos ventanales recubiertos de un fino cortinado canela con unos sillones de cuero en el mismo color.
Una mesita ratona octogonal vidriada dejaba entrever los pequeños granos mágicos que poseía en su interior, a simple vista era una mesa muggle común pero cada uno de esos comestibles poseía poderes curativos o venenosos encubiertos, al igual que las diversas armas y pasadizos que se escondían a lo largo de toda la propiedad.
El comedor estaba finamente amueblado, una araña de cristales tintineaba y reflejaba colores por las paredes al proyectarse la luz del sol proveniente de la puerta ventana que comunicaba con el bonito jardín.
Su habitación era muy bella, parecida a la que tenia en Paris. Y la contigua estaba decorada en tonos azulados y negros. Seguramente su nuevo compañero seria un hombre. Inconscientemente pensó que aquel fuera Malfoy…
Acomodo cada una de sus armas en sus lugares se dio un buen baño y se coloco un fino vestido de encaje gris.
Paseo por cada uno de los corredores del lugar, hasta que se detuvo en el borde la chimenea mientras sacaba de uno de los bolsillos de su abrigo una pequeña cajita de plata con inscripciones, desenfundo el extraño objeto y paso su mano por el contorno analizando cada Gravado mirando su reflejo en aquel espejo infinito que poseía un borrón en el costado izquierdo.
No había señal del nombre de los jóvenes, aquella era su única pista, sin embargo ninguno de sus hechizos visualizadores le permitan verlo.
Un fuerte golpe hizo que guardara el elemento rápidamente.
Provenía del vestíbulo, probablemente fuera su nuevo compañero nadie mas podría ingresar a la vivienda.
Efectivamente. Era un muchacho de ojos verdosos, de pelo castaño ondeado, y contextura atlética. Una bella sonrisa poblada de perlas blancas colgaba de su rostro.
-Buenos Días…-esbozo mientras la saludaba.
-Hermione Granger.-estrecho su mano con la de el.
-No es necesario que seamos tan formales "Hermione"…-dijo burlonamente.- Mi nombre es Dan Volchovietski.
-¿Ruso?
-Solo el apellido…-camino por el rellano.- por lo que veo he llegado un poco tarde… en fin… ¿Por qué no preparas un buen café?
-Disculpe.-levanto una ceja.
-¿Acaso no me escuchaste Hermione?- la miro de arriba abajo.
-En primer lugar no me llame así…-odiaba que mencionara su nombre, lo mancillaba, lo manchaba con esos labios, no soportaba a ese hombre aunque ni siquiera lo conociese, había algo en el, no podía describirlo con exactitud pero…
-Ya estarás deseando que te llame así niña…-subió lentamente las escaleras y se fue a la su habitación.
-Imbecil.-murmuro.
Los días siguientes pasaron entre miradas de desprecio e ira por parte de la castaña, y de lujuria y superioridad por parte del chico.
El vivía interrogándola y mandándole indirectas, ella lo evadía o simplemente se alejaba lo más que podía del lugar.
En esos momentos extrañaba a Malfoy. El había sido su mejor compañero, no solo coordinaban a la perfección y ambos eran superiores a los demás agentes, sino que besaba tan bien…en fin eso no venia al caso…pero realmente lo necesitaba, quería que estuviera allí con ella, no soportaba mas a ese hombre sin escrúpulos con el que le tocaba desafortunadamente vivir.
Pensaba si el blondo estaría realizando alguna misión, y especialmente con quien. Sabia de su fama de casanova en la agencia y de las muchas agentes con las que ya había estado.
Curiosamente sentía algo, una punzada en el estomago que hacia que el respirar le costase, cuando se imaginaba al rubio con una mujer, con una en especial. Fiolla. Rubia de cabello exquisito, ojos azules como el océano y piel de porcelana. Era sencillamente hermosa, más que ella seguramente. La frustración de saber que no podía competir con ella se gestaba en su interior aunque la superara crecientemente en cuanto a los conocimientos intelectuales que ambas poseían.
Quizás ella deslumbrara con su belleza. Aquella belleza maldita y anhelada, que con el tiempo como toda flor se marchita siendo despojos de lo que algún día fue.
Los pétalos de terciopelo se caen y se disuelven pero la esencia de una rosa nunca se pierde, ella seria eso, el perfume que quedara impregnado en el aire cuando su encanto desapareciera.
La otra muchacha sin embargo estaba condenada a ser eso solamente, una cara bonita.
Aun así el imaginarse a Fiolla con Malfoy perturbaba el oleaje tranquilo de su mente.
Era la 1 de la mañana de una fría y tormentosa noche. Aunque en esa oscuridad lo único que iba a brillar no solo iban a ser los astros.
Hermione llevaba un traje de spandex negro completamente adaptado a la fisonomía de su cuerpo, su cabello estaba sujeto en una coleta alta y de su cadera colgaba un curioso cinturón portador de armas y otros instrumentos. Un pesado abrigo con capucha la cubría.
El castaño poseía un uniforme bastante similar y miraba burlonamente a la muchacha mientras preparaba los últimos elementos.
-Deja de utilizar oclumancia conmigo…sabes muy bien que no funciona…-murmuro la muchacha mientras se maquillaba.
-Inteligente…pero no estaba utilizando oclumancia…no esta vez…-la chica rodó los ojos.
-Bien el plan es sencillo…-prosigo invocando una imagen en 3D en el medio de la habitación.- hasta para ti…nos infiltraremos en la oficina de mantenimiento…distraeré al Hombre general de la planta de controlación y tu te encargaras de la vigilancia de las afueras del edificio…YO recogeré los datos de la computadora principal deslizándome por ese canal.- señalo con su dedo un tubo de aspecto metálico que cruzaba por la parte superior del edificio al que iban.
-Espera un momento… ¿Cómo que tú vas por los archivos? Yo….
-Mi desempeño ha sido excelente incluso cuando estuve con…-se detuvo- cuando estuve con compañeros, esta vez no será la excepción así que por tu bien haz lo que te digo de una buena vez…- y fuertemente se asió al extraño traslador mientras murmuraba algunas palabras y el muchacho la miraba con odio.
Aterrizaron. El edificio se encontraba en las afueras de Hogsmeade en un prado secreto conjurado como una casona antigua y abandonada con un cementerio oscuro, cuando en realidad era un imponente edificio lleno de oficinas y cuartos extraños a esa hora cerradas pero plagadas de dispositivos de seguridad.
El Wellington no era un lugar común. Aunque bien sabido estaba que allí solo se realizaban transacciones comerciales "legales" entre representantes de diversas partes del mundo, el ministerio había empleado mas de un galeón en la construcción de tan compleja fachada e infraestructura interna.
Solo los inefables o los trabajadores del departamento de misterios podían ingresar a ese lugar y salir ilesos, claro que eso era por la tarjeta de identificación que poseían.
La castaña poseía una. Era una copia idéntica a la de una de las trabajadoras de allí, por lo que ingresar en el edificio no iba a ser muy complicado, el problema se presentaba en la obtención de los archivos.
La castaña se pinto los labios suavemente y avanzo con paso decidido a uno de los costados del edificio que se hallaba iluminado por una débil luz amarillenta que dejaba ver con dificultad una de las puertas que conducía a una pequeña sala rectangular.
-Hola…-enuncio mientras se oía el repiqueteo de sus tacos sobre el frío piso de mármol blanco, un guardia uniformado salio a su encuentro.
-Señorita…-dijo el hombre mirándola con deseo.- ¿en que puedo ayudarla?
-Es que…-susurro unas cuentas palabras por lo bajo mientras se mordía el labio.
-No la escucho…-negó con la cabeza mientras se acercaba mas y mas a la joven, a tal punto que sus rostros solo se encontraban a unos cuantos centímetros de distancia.
-fffff…-la chica soplo sobre su rostro y el tipo cayo inconsciente bajo sus pies mientras que lentamente era trasportado hacia el exterior del edificio por la castaña- - Creo que si Volchovietski sigue molestando usare este labial con el…-río por lo bajo mientras se adentraba por uno de los ductos del techo.
-Desactivación de las alarmas…-murmuro sobre su comunicador negro.
-Confirmada.
-Desactivación de los censores…
-Confirmada. ¿Festejo después de la misión?
-Negado. Rotundamente.
-Pero…
-Fuera luces.Ahora.
-Confirmado.
El edificio se sumió en una completa y total oscuridad. La muchacha sigilosa y ágil se deslizaba por los diversos canales valiéndose de sus otros sentidos y una pequeña y titilante luz azul que proyectaba sobre las paredes de los mismos.
En unos pocos minutos llego a la sala indicada.
Una gran computadora muggle propulsada por diferentes elementos mágicos reposaba en el salón, mientras que cientos de memorando y papeles volaban por el aire mientras eran rápidamente reubicados en diferentes casilleros a lo largo de las anchas paredes metálicas.
Coloco un microchip en uno de los aparatos mientras velozmente y levitando obtenía las copias necesarias y únicas, colocando hechizos de protección para asegurarse que nadie se diera cuenta de su pequeña "incursión" a los archivos.
Todo estaba saliendo perfecto. Las copias realizadas, las maquinas trabajando como si nada, y ella estaba preparada para irse cuando un par de sombras la alarmaron. Se escondió.
Eran un hombre y una mujer. Teclearon diversas palabras en el computador y extrajeron una especie de CD. Empuño una daga. Estaban cerca, muy cerca, cuando un fuerte sonido la alarmo.
Cientos de guardias vestidos en trajes azules portando sus varitas y armas blancas, rodearon la sala circular mientras veían de atrás del filo de sus espadas a los tres intrusos.
La castaña miro a los otros dos. La muchacha estaba asustada y el se mantenía impasible. ¿De que lado estaban¿Debía matarlos?
La lucha comenzó. Se movía ágilmente mientras con suavidad se deshacía de los molestos guardias los cuales tras un par de estocadas caían al suelo desapareciendo.
Aquellos vigilantes no eran simples trabajadores, eran una especie de raza que había creado secretamente el ministerio no eran humanos, ni androides, ni tampoco criaturas mágicas, sino que llevaban las cualidades mas poderosas de cada uno de ellos eliminando las debilidades de cada esencia que portaba, eran prácticamente invencibles, no poseían sentimientos ni tampoco actuaban por instinto, eran controlados por sus creadores, desapareciendo y resurgiendo de la muerte constantemente. Los aktox.
La lucha era feroz. Cada aktox que mataban surgía nuevamente instantáneamente.
El chico y la muchacha empuñaban sus espadas y dagas fuertemente en cuestión de minutos entre los tres los habían vencido, mejor dicho los dos. La otra joven se hallaba oculta contra una pared mientras que se Sujetaba fervientemente el brazo.
El muchacho era asombroso. El solo había destruido a mas de la mitad de esos seres, sin siquiera temblarle la mano una vez, frío, distante, concentrado en su pelea esbozaba ágiles movimientos a lo largo del salón.
El tintineo cercano de una espada y una presencia en su espalda la hizo temblar. Giro la cabeza y vio como el joven estaba contra ella mientras que bloqueaba a un aktox que había pretendido eliminarla segundos antes.
El joven la había salvado¿acaso estaría de su lado¿Seria alguno de la agencia?
Una nueva horda de criaturas cayó del techo y aterrizo de manera perfecta rodeándolos.
El círculo se estrechaba más y más con cada movimiento.
La castaña miro al joven a los ojos. Y haciendo uso de sus conocimientos bramo:
-Incendio
Miles de llamaradas comenzaron a surgir en la habitación eliminando uno a uno a los aktox y a todo lo que había allí.
Ella decidida y sigilosa se deslizo hasta llegar a las afueras del edificio ahora en llamas en donde la estaba esperando Volchovietski.
Se ve que te gusta el fuego Hermione…-inquirió el castaño mientras observaba como la muchacha se quitaba el pesado abrigo de piel que estaba cubierto de cenizas.
-Depende que fuego querido…-miro el edificio y sus pensamientos se dirigieron al interior de la sala, al lugar en donde estaba el chico que minutos antes la había salvado.
-¿Hiciste bien tu trabajo?- inquirió de manera despectiva.
-Por supuesto…aquí están los archivos –dijo señalando su cabeza- y los otros han sido enviados a la central.
-¿era necesario que hicieras esto? Los del ministerio no estarán muy felices…
-¿alguna vez me ha importado el ministerio?
-El ministerio no¿pero la gente¿A cuantos mataste hoy Hermione?
-Esas criaturas sabes bien que no cuentan y a estas horas no había nadie inocente allí así que puedo decir que a…-se detuvo unos instantes- a ninguno.-"eso espero" pensó amargamente mientras ambos desaparecían.
Un nuevo día. Una nueva mañana. Un nuevo sol.
-Buenos días Hermione… ¿Cómo amanecimos hoy¿Mencionando mi nombre acaso?- exclamo el castaño mientras se servia una copa de whisky.
-Afortunadamente no, lamento no sabes cuanto herir tu ego, pero creo que nadie se levanta mencionando tu nombre querido.-se dirigió al jardín para empezar su entrenamiento.
-No te creas…-comenzó a empuñar su espada contra los diversos blancos que surgían de entre los árboles.-Dentro de poco es la próxima misión…creo que deberíamos prepararnos….
-¿Prepararnos?-dijo mientras le pegaba fuertes patadas a una de las bolsas que flotaba mágicamente.
-Así es.
- Anoche fue una excepción pero el trabajo debe realizarse de manera individual…no tenemos por q realizarlo juntos….
-¿Entonces porque vivimos juntos¿Por diversión?-inquirió.-porque déjame decirte que si es así yo debería haberme mudado hace mucho…
-Lo mismo digo…-pego con más fuerza.
-se de duchísimas agentes que les gustaría estar compartiendo el mismo aire que yo para no decir otras cosas en este momento…-la castaña se detuvo y sonrió.- ¿Qué pasa?
-Nada…me hiciste acordar a alguien…
-¿Alguien¿Acaso alguno de la agencia?
-Cállate
-Porque sabes bien que no puedes involucrarte con nadie…-susurro cerca de ella.
-Ese no es asunto tuyo…-se alejo unos pasos mientras bebía un vaso de agua.
-Me han hablado mucho de un tal Malfoy…-murmuro suspicazmente.- ¿lo conoces?
-Malfoy…si…trabaje con el…- "entre otras cosas" pensó.- es excelente…
-¿Qué?-la miro sorprendido.
-No…digo…que es un buen agente….-exclamo.
-No creo que sea mejor que yo…
-Ja ja ja – rió sarcásticamente.- por supuesto que es mejor que vos…en todos los aspectos posibles…-se dirigió al interior de la casona, unos vengativos ojos verdes se empuñaban en su espalda.
-Ya veremos eso Hermione…
La muchacha suspiro. Solo habían transcurrido unos pocos días y el seguía con lo mismo. Sin embargo… ¿Cómo sabia de Malfoy? La manera en la que lo menciono y lo que le dijo…era como si supiera algo mas…como si…no podía ser posible…pero aun así debía tener mucho cuidado con Dan…
Desgraciadamente el rubio se estaba convirtiendo en su punto débil, y eso era algo que verdaderamente la atemorizaba. Como buen agente que era sabia que eso no podía ser y menos lo que estaba comenzando a sentir. ¿Pero como hablarle al corazón cuando este nubla a la razón?
En fin debía salir cuanto antes de esa casa así podría investigar un poco acerca de Volchovietski, y además podría aprovechar y ver a sus amigos.
Esa noche era la famosa comida Weasley y sin lugar a dudas debía asistir, para la misión ya habría tiempo además sino sabia nada acerca de su compañero no podía trabajar con el nuevamente, era demasiado riesgoso y esta vez no sabia si su "ángel caído" iba a estar allí para salvarla.
La noche tiño de azul a la ciudad, las débiles llamas crepitantes de la chimenea iluminaban tenuemente los sillones de cuero.
El castaño se hallaba recostado leyendo un libro y bebiendo.
Hermione bajo rápidamente las escaleras, portaba una bella túnica oscura rosada con un pequeño y delicado bordado, sus labios estaban teñidos del mismo color. Un abrigo negro de tweed y ribete de piel negra la protegía del frío, algunos mechones de su cabello se hallaban recogidos con un broche plateado, y un precioso collar de perlas adornaba su fino cuello.
-Vaya vaya Hermione…-la observo detenidamente.- ¿finalmente aceptaras salir conmigo?
-Por supuesto que no idiota…-lo miro despectivamente mientras guardaba algunas cosas en su bolso.
-El vocabulario querida…no es propio de una dama hablar así…
-Es verdad creo que idiota no te define a la perfección…tu mismo eres el peor insulto…-sonrió con suficiencia.
-Creo que deberías cambiar esa actitud…
-Déjame pensarlo…no.- y salio azotando la puerta.
Caminaba. Sentía el viento revolotear en sus cabellos, el frenesí del borde de su túnica al rozar el suelo. La madriguera se hallaba a pocos pasos de ella. Se detuvo. Contemplo la luna. Alta distante, blanca, pura, tan al alcance de su mano si cerraba los ojos y tan inalcanzable en realidad. Sonrió. ¿Qué, ahora todas las relaciones y cosas en las que pensara tenían que traerle a su mente el recuerdo de Malfoy?
Recuerdos.
Corría. "Ella" corría. Su respiración era agitada, su uniforme de colegio se hallaba un poco desarreglado, sus mejillas estaban encendidas. Acciono un pasadizo y se encontró en una habitación de colores plata y verde. Una cama adoselada, un escritorio, un ropero y varios estantes repletos de libros y extraños objetos rellenaban el lúgubre recinto iluminado brevemente por la luz que se colaba por las hendijas de un gran ventanal cubierto de terciopelo.
Su doble se dejo caer sobre la cama pesadamente. Acariciando suavemente las sabanas de seda negra y aspirando su perfume.
La verdadera Hermione observaba todo desde un extremo de la habitación oculta tras unas estanterías de algarrobo, intentaba localizar a ese lugar, otorgarle un nombre, una caracterización, saber donde rayos estaba.
La puerta se abrió estrepitosamente. Un joven de cabellos platinados y mirada frívola se hacia presente, fue tal su sorpresa que no se percato de la extraña sombra que lo seguía
"Ella" se incorporo y se paso una mano por sus ojos rápidamente.
Silencio.
No se oía nada más. Dicen que si que no hay que decir nada si no es más bonito que el silencio. ¿Acaso habría algo bueno que decir en esos momentos¿En un cuarto donde una joven parecía deshecha y un chico la miraba carente de emoción alguna?
-Malfoy…
-¿ya no me llamas por mi nombre?- indago cerrando la puerta con varios hechizos de seguridad y acercándose a donde estaba "ella"
-¿Tendría?
-¿Por qué no?
-Quizás por el hecho de que no se quien eres en realidad…-estiro su mano para acariciar su rostro pero la retiro con premura, cerrando los ojos.
-Hermione…-susurro mientras se acostaba sobre la cama e inclinaba a la chica sobre su pecho abrazándola.-todo estará bien…- enrollo sus manos en el cabello de ella, y con la otra tomo una de las de la muchacha y la deslizo por su brazo suavemente, para que acariciara su piel, pulcra, transparente, impecable.
-Draco…-esbozo débilmente en un suspiro tan ambiguo, tan triste, pero tan feliz al mismo tiempo.
-Shh…estoy aquí contigo…estamos juntos…
La Hermione de la actualidad se llevo una mano al pecho cerrando los ojos.
-Malfoy…-susurro.
-Aquí estoy…-enuncio una voz en su oído mientras dos manos se aferraban de su cintura- ¿copiando a tu doble?
-¿Y tu al tuyo?-recostó su cabeza sobre el cuello del chico de espaldas.
-Creeme que me gustaría…pero en otra situación…
-Draco…-exclamo.
-Esta bien…-se alejo-hacia mucho que esto no sucedía…
-Tienes razón…-dijo viendo como "ellos" dormían en la cama -Quizás porque últimamente hemos pasado mucho tiempo juntos y ahora al estar separados…
-¿Me extrañas?
-Malfoy no estamos para juegos ahora…
-¿Me extrañas Hermione?- dijo mientras se acercaba peligrosamente a la muchacha.
-Draco…-no quería responderle. No podía saber la verdad. No podía saber que lo…que lo necesitaba tanto…tanto…
-Tu silencio me dice tanto…-rozo sus labios lentamente provocándola, y la beso con ternura con pasión como tantas veces ya había hecho tratando de saciar esa sed por la esencia de la chica que tenia y que cuanto más consumía de ese extraño elixir mas se acrecentaba.
Los alrededores de la habitación comenzaron a difuminarse….las figuras se transformaron en borrones…todo estaba desapareciendo lentamente, incluso ellos mismos.
-Draco…-lo sujeto con fuerza pegándose a su cuerpo, abrazándolo, sintiendo su calor.
-Se esta perdiendo la conexión…habrá sido por el beso…-la muchacha temblaba bajo sus brazos…-Calma Hermione…aquí estoy…estamos juntos…
-Juntos…-repitió para si misma antes de disolverse cuando sus labios probaron nuevamente la boca de Malfoy, y así con un destello plateado en sus pupilas volvió a la realidad.
Abrió los ojos. Paso una mano por sus labios. Sonrió.
-Draco…
Miro el cielo por última vez y golpeo firmemente la puerta de roble de la madriguera.
Hola¿Como andan mis ninias? aqui un nuevo chap con recuerdos i apariciones nuevas...disculpen la tardanza pero modifique el fic completmente en el final asi que lo estoy reescribiendo todos estos capitulo para despues publicarlos...
espero muchos reviews!! jajjaja
harrymaniatica: muchas gracias por tu review!espero que te guste el chap...
ana: ai que divina que sos! me alegro que te haya gustado el fic!! sisi eran draco y hermione los de los espejos...un poco obvio, no? jajaja gracias niña! espero que este chap se de tu agrado tambien
oromalfoy: mi fiel lectora! gracias por tu comentario...y si la verdad esta cerca pero a la vez tan lejos..como tantas cosas en esta vida...
unkatahe: hola! no ellos no fueron a paris...compraron los espejos en la sucursal de londres de ese señor...jajaj...y si han estado bastante cerca...pero no hay que hacerlos desear un poquito mas¿no te parece?
andeli: gracias por tu review! aqui tienes la actualizacion!!
Dark Legna Dragoon: que bueno que vaya por el buen camino! gracias por la definicion de los terminos...y el final feliz...mmm...eso tiene que verse...
brujiskatty18: muchas gracias por tu review! no importa si te alargaste mucho al escribirlo es mas lindo jajja gracias por esos concepto y por los halagos :P espero que este chap tmb t guste!
Muchas gracias a todos los que leen mi fic y dejan review, y a los que no (yo los entiendo porque lei un monton de fics i nunca dejaba review, pero es re lindo leer lo que la gente asi opina de uno...XD)
Cualquier sugerencia duda o algo diganme!
Hasta el proximo chap!
Anne Rose
