Hola a todos, aqui les traigo la conti del fic, perdón la demora como siempre pero la falta de inspiración que había tenido se ha esfumado de momento por suerte jeje...Sé que el capi les parecerá corto en comparación a los anteriores pero les aseguro que el final vale oro...

Un beso a todos!

Capítulo 11: Intruso

Ese lunes me levanté algo tarde pues estaba aún cansada del viaje del día anterior; sin embargo, una vez en pie me pasé todo el día encerrada en el estudio del abuelo, me atosigaría a trabajo así no tendría tiempo de ponerme a pensar en los problemas que últimamente solían irrumpir en mi vida. Organicé lo que sería la agenda para esa semana, entre entregas de trabajos a unos proveedores, tener unas reuniones con unos comerciantes y terminar otros pendientes que el trabajo de hacerse cargo de un rancho conllevaban. El jueves presentaría unos balances a unos hacendados que se encontraban a unos kilómetros al norte de Konoha con quienes el abuelo tenía unos arreglos, el miércoles y el viernes había agendado unas reuniones con otros proveedores y el miércoles luego de la reunión que sería a la hora del mediodía había quedado en juntarme con el abogado/escribano de los abuelos, un tal Sr. Ibiki Morino. Según me habían dicho era un hombre sumamente estricto en cuanto a temas de trabajo pero el mismo a su vez era impecable. Era honesto ante todo, y su palabra en Konoha era sagrada. Se había hecho amigo de los abuelos ya que era primo de los Hatake, y por medio de estos se conocieron y surgió una gran amistad con el paso de los años. Yo no recordaba si alguna vez le había visto anteriormente, quizá si lo había hecho no lo recordara por ser muy pequeña cuando mis padres me llevaban a lo de los Hatake.

El martes en la tarde iría a firmar los papeles de la casa por la que Sasuke y yo nos habíamos decidido finalmente, la cual había ido yo a ver en compañía de Sai. Si el jueves no terminaba muy tarde con la presentación de los balances a las personas correspondientes, seguramente pasaría por la casa nueva para poder detallar los arreglos que habrían que hacerle. El viernes de tarde, luego de la reunión que tendría, pensaba tomármela libre para ir limpiando un poco esa casa que pronto estaríamos habitando Sasuke y yo, y quizá con un poco de suerte ese mismo fin de semana tal vez pudiéramos dedicarnos a ella un poco con mi novio, ya que Sasuke estaría en Konoha el viernes de noche. Bueno, en realidad yo lo tendría que ir a recoger pero estaba anhelando hacerlo ya que extrañaba pasar el tiempo a su lado.

Así fueron pasando los días, cada programación iba siendo llevada a cabo tal cual había sido pactada por mí anteriormente. Itachi seguía llamándome casi todos los días insistiendo en que teníamos que reunirnos por negocios, pero yo sabía que era sólo una fachada para poder tenerme a solas por lo que al menos por ahora le iba respondiendo con una negativa, escudándome en otros asuntos pendientes más urgentes que los que tenía que tratar con su familia.

Algo había avanzado ya en cuanto a mis debates mentales y sentimentales, luego de una exhaustiva introspección que había tenido la última vez que me había dado un relajado y muy prolongado baño la noche anterior. Sabía que Itachi aún me gustaba, ya no era tanto el hecho de que él era mi primer amor lo que pesaba sino el hecho de que él me gustaba como hombre. A pesar de que nuestra historia no había terminado bien, aún podía recordar los momentos de pasión que habíamos vivido juntos y eso me atormentaba. Sentía remordimientos al darme cuenta de que por más que amaba a Sasuke, aún sentía atracción por Itachi, y por eso había dejado a veces llegar tan lejos sus provocaciones, inconcientemente aún lo deseaba. Ya era hora de que me sincerara conmigo misma, reconocer que aún anhelaba estar entre los brazos de Itachi era quizá el primer paso para poder hacerle frente a esa atracción y no dejarme llevar por la tentación de sus besos y caricias. Debía resignarme a eso, y esperar que con el tiempo y mi nueva vida junto a mi novio, esa atracción, ese deseo, fuera diluyéndose hasta desaparecer. Ahora el problema radicaba justamente en que Itachi, por alguna razón que aún yo no comprendía, estaba empeñado en conseguirme nuevamente por lo que él aprovechaba cada oportunidad para interferir en la maravillosa vida que hasta ahora yo había construído junto a Sasuke. Reconocía que técnicamente le había sido infiel a Sasuke con su primo, pues los besos y caricias que Itachi me había dado claramente eran la prueba del delito pero eso nunca había pasado a mayores gracias a que hasta ahora yo había podido resistirme a tiempo a la lujuria que me ocasionaba Itachi.

Sin embargo; Itachi había cambiado notoriamente. Los últimos encuentros que había tenido con él, me había dado cuenta de que comenzaba a manifestar una faceta un tanto agresiva ante mis indiferencias o rechazos y tenía que admitir que eso estaba comenzando a asustarme. Una parte de mí sentía que él jamás me haría daño, claro al menos no físicamente pues Itachi era un experto en destrozar mi corazón, pero otra parte de mí sentía que en uno de esos extraños arranques de furia él podría perder el control y no medir las consecuencias de sus actos. Esa volubilidad en el carácter que Itachi había manifestado también me mantenía en vilo pues nunca sabía que esperar de su parte lo que hacía que estuviera con la guardia en alto más de lo previsto lo cual me sobre estresaba notoriamente, y los estragos estaban comenzando a notarse en mi semblante alicaído cada vez que me encontraba con el dueño de mis pesadillas. Sin duda el ya no era el Itachi que yo una vez había conocido.

Finalmente, el viernes había llegado y me dirigía al fin a mi nueva casa con todas las cosas necesarias para comenzar con el aseo y acomodo de la misma; ya que el día anterior había podido darme una vuelta por ella para tomar nota mental de las cosas que necesitaría. La abuela se había ofrecido a acompañarme y darme una mano con la limpieza y demás pero me negué rotundamente pues no quería que ella dejarla al abuelo solo en la casona, y con nosotras no podíamos llevarlo ya que era difícil cargarlo aunque lo hiciéramos entre las dos, quizá el fin de semana estando Sasuke podríamos pasar los cuatro allí una tarde. Sonreí ilusionada ante ese pensamiento, mi casa, la casa de Sasuke y mía, que lindo sonaba, tan prometedor…

Comencé la tarea de sacudir, barrer, limpiar y asear todo. Comencé con los baños, el de abajo primero ya que era el más pequeño, y el de arriba después; luego acomodé la habitación principal y logré limpiarla bastante. La casa había venido con algunos muebles que el anterior dueño había considerado sin importancia, por lo que observando algunos noté que quizá restaurándolos un poco podrían volver a ser tan hermosos como seguramente algún día habían sido. También habían trozos de otros como sillas, mesas y puertas de algún que otro ropero algo destartalado. Esta vez al contar con más tiempo noté también una puerta que comunicaba la habitación principal con la habitación más pequeña, así como otra que comunicaba a su vez la habitación pequeña con el baño grande. La habitación principal tenía una pequeña terraza frente a la cual había un gran árbol de Paraíso. Estaba tan concentrada en las tareas de la casa que no me di cuenta de la hora que se había hecho hasta que noté que quedaba muy poca luz en el ambiente. Si bien la casa tenía electricidad aún no había llevado lámparas ni lamparillas para iluminar los cuartos, por lo que a gatas contaba con una mísera lámpara china que seguramente conformaba uno de los objetos olvidados por los anteriores inquilinos. Afortunadamente la lamparilla que tenía aún funcionaba por lo que la encendí ya que se encontraba en la habitación grande que era donde yo me encontraba. Con esa iluminación aprovecharía a terminar con ese cuarto para poder al menos darme un respiro, probar la ducha, arreglarme e ir a buscar a la estación de autobuses a Sasuke. Crucé de esta habitación a la pequeña por esa puerta semi-camuflada que había descubierto y me pareció oír pisadas en la planta baja de la casa. Enseguida me alteré pues sólo mis abuelos sabían que yo estaría allí además de Sasuke a quien le había comentado que pasaría por la casa antes de ir a buscarlo.

Me quedé quieta y en silencio, intentando agudizar mi oído para poder oír más ruidos que me alertaran sobre la misteriosa presencia en la casa pero di un suspiro de alivio al no sentir más pisadas. Quizá había sido un gato o algún animal silvestre que se había metido por las puertas de la planta baja, ya que las mantenía abiertas para que las habitaciones de abajo estuviera mejor ventiladas. Pero estas conjeturas se vieron frustradas cuando volví a escuchar pasos, esta vez dirigiéndose a la escalera que comunicaba hacia la planta alta; es decir, en la que me encontraba yo. Maldije para mis adentros el tener la lámpara encendida en la habitación grande y sin perder tiempo avancé unos metros hacia ella apagándola al instante y rogando que el intruso no se hubiera dado cuenta. De esa forma podría pensar que la casa estaba deshabitada y no buscaría encontrarse conmigo. Ahora sin la poca luz que antes poseía apenas podía vislumbrar algunas figuras en tonos negruzcos en las habitaciones, sólo veía sombras por todas partes intercaladas con algunos rayos de luz provenientes del ocaso que se estaba produciendo. El intruso terminó de subir la escalera y se quedó un momento allí. Yo me pegué a la pared intentando no respirar, y tratando de encontrar alguna forma de salir de ese lugar dado que actualmente el único camino de salida estaba bloqueado por la misteriosa persona que me estaba acechando. Salir a la terraza y bajar por el árbol no era una opción ya que haría mucho ruido abriendo la ventana y la persona podría capturarme antes de eso. Sin contar que quizá podría lastimarme en la bajada lo cual también me dejaría como presa fácil del sujeto.

Así que me quedé inmóvil, allí, esperando los próximos movimientos de quien quiera que se encontrara en mi casa. Sentí de nuevo las pisadas, las cuales se notaba se encaminaban a la habitación principal, y lentamente fui moviéndome de esa habitación hacia la pequeña por la puerta camuflada. Tal vez y podría salir por la puerta que conectaba a esa habitación y el baño y desde éste al pasillo para bajar las escaleras sin que el invasor se diera cuenta. Lo sentí pasar por enfrente de la puerta de la habitación donde yo me encontraba y aguante la respiración por un instante. Seguí deslizándome hacia el baño y entré en él, para acercarme a la puerta de este que daba al pasillo, justo al lado de las escaleras. Sentí al intruso en la habitación principal y una corriente de adrenalina me recorrió, por lo que aproveché a correr escaleras abajo siendo detectada al instante por el mismo, quien se lanzó en mi persecución enseguida. Se notaba era un hombre porque si bien apenas lo había vislumbrado pisándome los talones, era bastante alto; una vez llegué a la planta baja él ya estaba comenzando a bajar las escaleras lo que me dejaba con una pequeña margen de tiempo y espacio para lograr escapar. No sabía las intenciones que ese hombre tendría para conmigo y tampoco me quería quedar para averiguarlas. Crucé la sala de estar y justo cuando iba a lanzarme por la puerta de entrada sentí un empujón que me desvió de ella y me di un fuerte golpe contra la pared, al lado de la puerta. Sentí al hombre medio abalanzarse sobre mí pero logré agarrar la pata de una silla que estaba tirada en el suelo justo de donde yo estaba y lo golpeé con ella con todas las fuerzas que me nacieron creo que por el hombro a lo que oí un quejido, y sin esperar más me levanté algo torpe por el golpe que me había dado anteriormente y corrí hacia la cocina, fui hacia la puerta del fondo y salí por ella finalmente hacia el exterior de la casa.

Volví a maldecir para mis adentros al darme cuenta que a la camioneta de los abuelos la había dejado estacionada en el frente de la casa ya que no podría escapar en ella; porque seguramente si iba hacia ella el intruso me saldría al paso; así que decidí meterme entre los árboles aledaños a la casa y esconderme en la oscuridad que proyectaban con la esperanza de que la persona que había osado irrumpir en el que sería mi nuevo hogar no me encontrara y desistiera de llegar a mí. Escuché la puerta de la cocina golpearse fuertemente seguramente por la salida violenta del hombre que estaba tras mis pasos, y le escuché maldecir en voz baja, lo cual me hacía imposible quizá poder reconocerlo por la voz. Lo sentí adentrarse entre los árboles también y sólo atiné a pegarme al tronco del árbol detrás del cual me había ocultado, manteniendo la esperanza de que esa persona no diera conmigo. Pero todo mi mundo se sacudió de temor cuando sentí sus pasos demasiado cerca de donde yo estaba por lo que sin pensar en nada y actuando por desesperación, salí nuevamente corriendo entre los árboles y las ramas, corría entre las pocas rocas que habían por allí y la casi inexistente luz del entorno. Él sujeto también comenzó a correr tras de mí y mi miedo aumentó. Sentí que algunas lágrimas comenzaban a salir de mis ojos de la impotencia que sentía por no poder librarme de ese hombre, y de las cosas que podría llegar a hacerme si llegara a alcanzarme. Seguía esquivando árboles y obstáculos en el camino hacia la ruta, quizá allí podría hacerle una señal a algún auto que pasara o por lo menos me sentiría más segura que en la casa donde estaba anteriormente a su merced, o en ese mini bosque el cual se volvía más aterrador a cada momento.

Sobre la ruta y en la entrada del camino que conducía hacia la casa había un foco de luz del alumbrado público, lo cual me sirvió un poco de guía cuando comencé a dejar atrás algunos árboles; apenas me encontraba a unos cien metros de lograr llegar a él cuando me giré con el corazón en la boca intentando saber si mi perseguidor venía detrás de mí, pero ese fue mi gran error puesto que tropecé con algo y caí golpeándome fuertemente una vez más, pero esta vez en la cabeza, más precisamente en mi frente contra una roca que había allí. Quedé algo atontada y apenas podía abrir mis ojos; sentía que había comenzado a sangrar un poco de la herida que me había hecho y sabía que me desmayaría en cualquier momento. Sentí pánico en mi interior al sentir los pasos apresurados del sujeto que venía corriéndome anteriormente y vislumbre apenas su figura borrosa a mi lado. Se arrodilló junto a mí y lo sentí acariciar mi mejilla suavemente a lo que aún semi-conciente corrí mi cara para evitar el toque de ese extraño. Yo llevaba puesto un pantalón deportivo y una remera de mangas cortas pues era lo más cómodo que tenía para asear. El hombre comenzó a subirme la remera mientras yo débilmente intentaba zafarme de sus manos. Me tocó los senos con lujuria con sus manos ásperas y comenzó a besarme la piel de mi estómago, y por sobre el brasier. En mi mente sólo decía "No" ante lo que estaba sucediendo pero ninguna palabra salía de mi boca, yo sólo sabía que iba a ser violada por ese hombre y cada vez más caía en la inconciencia. Besó luego mi cuello, y sentí su lengua sobre mi mandíbula y mis labios, los cuales yo mantenía fuertemente apretados.

Finalmente el hombre se cansó de besarme y tocarme y comenzó a bajarme el pantalón y las bragas a la vez. Yo intenté forcejear un poco más con él pero estaba a punto de desmayarme y ese golpe que me había dado en la cabeza había sido duro. Me sacó el pantalón por una pierna y me abrió las piernas, mientras me sostenía una con una de sus manos y la otra con una de sus piernas para impedir así que yo siguiera retorciéndome en el suelo. Sentí el ruido del cierre de su bragueta bajarse y luego un movimiento de su ropa y comencé a temblar ante lo que venía, ahí fue que pude susurrar un tenue "No"…pero él no hizo caso de mi humilde súplica; lo último que recuerdo antes de que todo se volviera negro para mí y desmayarme fue sentirlo posicionándose sobre mí y acercarse a mi oído para murmurarme: "Lo disfrutarás".

Bueno gente hasta aquí el capi, no me maten jeje! Espero les haya gustado y si gustan dejarme un RR será bien recibido jeje ^^

Hasta la proxima!

Matta ne!

Juli