Capitulo 12 (Final)

Futuro

Una luz llegó a sus ojos que estaban cerrados, los abrió dejando ver su hermoso color carmesí. La luz venía de una ventana cercana, pero esta ya no tenía rejas, a cambio tenía una cortina de color castaño claro que ondeaba con el movimiento del viento.

-¿Ryoma? ¿Estás aquí?

Se giró y a su lado estaba él, durmiendo profundamente. Se veía tan tierno y lindo, con sus cabellos despeinados y revueltos en la almohada. Esto hizo que sonriera.

-Si… estas aquí-

Ryoma despertó unas horas después, se estiró todo lo que pudo y se sentó en la cama con su cabello hecho una melena loca. Se rascó la cabeza y bostezó. Entonces la busco, pero ella no estaba, miró a su lado y la ventana estaba abierta, algo de ruido de los autos llegaba a su oído, pero no era molesto.

Se levantó y camino con los pies descalzos a la cocina y la vio de espaldas, con una camisa puesta y preparando el desayuno.

-¿Te ayudo?-preguntó abrasándola.

Sakuno se sonrojo.

-N-no, gracias… hoy tienes que tener mucha energía… así que te prepararé algo muy rico…-le sonrió.

Ryoma esperó sentado, mientras contaba los segundos golpeando con su dedo a la mesa. Sakuno dejó dos platos y sirvió el jugo en los bazos. Ryoma asomó su mirada a su plato y levantó una ceja.

-¿Él N°1?-decía la montaña de arroz con forma de raqueta.

-Si…-le sonrió mientras se sentaba-¿T-te gustó?

-Aún ni lo pruebo Ryusaki…

Sakuno hizo un puchero y Ryoma le dio una probada a su plato con los palitos.

-¿Y…?-preguntó Sakuno nerviosa.

-Mmm… está bien…

Sakuno se apoyó su mentón en sus manos y suspiró. Ya iba la decima vez que cocinaba y Ryoma seguía diciendo ''Esta bien''. No había caso, seguramente era lo único que su orgullo le dejaba decir. Pero no importaba, hoy tenía que dejarlo ser libremente, porque hoy era su día, el último partido del torneo mundial en que Ryoma había llegado a ser finalista, no parecía nervioso, pero sabía que estaba ansioso, estaba cumpliendo su sueño… ¿Y ella? Ella iba a empezar el suyo. Aunque él no lo supiera aún…

Sakuno se vistió, se puso un vestido sencillo y salió del departamento, que ya estaba vacío porque Ryoma se había ido a trotar, ella en cambio haría algo muy diferente. Bajó por el ascensor y al salir del edificio, tomó el metro. Hacía ya semanas que había salido del Centro Psiquiátrico y aun sentía curiosidad de todo lo que la rodeaba, aún sentía algo extraño al tener tantas personas a su lado y ver otro paisaje que no fuera el de su cuarto y el patio. Estaba feliz de haber logrado un poco de independencia, con el tiempo Ryoma tuvo la confianza de dejarla salir sola, aunque siempre avisaba a donde iba y tenía el triple de cuidado en no perderse. Miró el reloj en el techo del metro, mientras se agarraba de un mango para no caerse, aún era temprano, las 9:25 AM. El torneo era en la tarde… no llegues tarde… no te pierdas… se repetía. Las puertas se abrieron y muchas personas salieron dándose empujones… Sakuno salió como nadador saliendo al exterior de la piscina. Caminó rápido para salir sana y salva a la calle, y cuando por fin logro su meta, buscó el parque en que se había detenido aquella vez que se escapó del Centro Psiquiátrico con Ryoma. Caminó en búsqueda de ese algo… pasó al lado de una familia de padre, madre e hija… y se detuvo un segundo… una brisa fría pasó por su mejilla y la despertó… siguió buscando y entonces, detrás de un arbusto encontró un grupo de orquídeas que brillaban por haber sido regadas recientemente. Se agacho e inocentemente sacó una flor con su mano.

-Disculpe señorita…-llamó un guardia del parque detrás de ella.

Sakuno se alarmó y dio un brinco. No supo como terminó en el Departamento de Policía. El guardia la había dejado y se había devuelto al parque sin decir ni adiós. El policía en frente de la computadora y el pequeño calabozo no la preocupaba demasiado, sí la idea de que esa metida de pata la demoraría para llegar a tiempo al partido de Ryoma.

-D-disculpe…-trató de hablar.

-Señorita, ya le dije que tiene derecho a guardar silencio, que todo lo que diga puede ser usado en su contra-dijo el policía tecleando en su computadora-Me dijo… ¿Ryusaki?

-S-si, pero… yo… quiero saber…. ¿P-por qué estoy aquí?

-Ya le dije señorita, por hurto ilegal de flores, en especifico la Phalaenopsis hieroglyphic, de la familia de las Orquídeas, ahora… la razón aún no ha sido aclarada.

-P-por eso… y-yo quiero explicar…

El teléfono sonó y el policía contesto rápidamente, Sakuno se quedó con la boca abierta sin poder decir nada y luego suspiro. Miró hacía un lado de la mesa, donde había un vaso con agua y la orquídea que flotaba. El policía cortó el teléfono y la miró con determinación, haciendo que se asustara.

-Señorita… aquí dice que estuvo internada en un Centro Psiquiátrico…

-S-si…-dijo avergonzada-¡Pero…!

-Y aquí dice que sus padres murieron en circunstancias muy trágicas y sospechosas…

-S-si… pero señor… t-tengo que irme ahora… t-tengo un compromiso.

-¿Qué compromiso?

-Y-yo… voy al partido d-de tenis en q-que jugarán Mijail Sokolov y…

-¡Ryoma Echizen!-gritó emocionado el hombre.

-¿L-lo va a ver?-preguntó emocionada, pensando que tal vez entendería.

-¡Claro!

-Entonces ¿Me dejara ir?

-No.

Sakuno se apoyó en el respaldo de su silla con pesar.

-Tengo un televisor-dijo el policía señalando un modelo del 85' con partes de madera y con imagen en blanco y negro-Lo pondré a la hora del juego, así no te lo perderás…

Suspiró otra vez.

No quería preocupar a Ryoma, se alivio al pensar que le había advertido que ese asunto le tomaría tiempo, ya que no era un lugar muy cerca del centro de la ciudad, pero que llegaría a tiempo para verlo jugar. Que no se preocupara si llegaba algo tarde, y que porsiacaso no mirara hacía las gradas hasta el final del partido, esto había sido más para mantenerlo concentrado en juego, aunque confiaba en él, sabía que era la primera vez que Ryoma se enamoraba y no sabía qué consecuencia traería aquello en su juego.

-Solo piensa que es como cualquier otro partido…-le había dicho.

-Disculpe señorita ¿Sabía que tiene derecho a una llamada?

A Sakuno se le iluminaron los ojos.

Tomoka y su abuela Sumire llegaron al Departamento de Policía con sudor en sus frentes y el aire entrecortado. Tomoka se le abalanzó a Sakuno, quien estaba sentada en una silla en un rincón apartado y la abuela fue a encarar al policía.

-¿La detuvieron por cortar una flor?

-Es ilegal, señora…

-Ya vinimos a buscarla ¿Podemos irnos?

-Tiene que pagar la fianza, señora…

Sumire gruño con rabia y sacó su billetera de su cartera - ¿Cuánto? –preguntó.

De vuelta al auto que manejaba Tomoka, uno rojo y pequeño que estaba estacionado en las puertas del establecimiento, Sakuno agradecía a sus dos salvadoras y se disculpaba avergonzada.

-Bueno, no pasa nada…-dijo su abuela.

-Aún queda mucho tiempo para el partido… vamos-dijo Tomoka.

-Esperen-dijo tomando su brazo-Tengo que hacer algo antes.

-¿Qué?-preguntó confundida su amiga.

-No es necesario que vengan conmigo… puedo ir sola…

-¡Ah, eso sí que no!-gritó su abuela-Me aseguraré que llegues para ver a Ryoma, debe ver que estas ahí…

-Abuela…-

-Nada de peros ¿A dónde vamos?

Sakuno y su abuela se despidieron de Tomoka, y mientras ella se iba en su auto rojo, las dos tomaban un taxi hacia su próximo destino, las dos se subieron y la abuela no aguanto el interrogatorio.

-¿Por qué justo hoy? ¿Por qué decidiste ir a la tumba de tu padre justo hoy?

El taxista asomó la mirada por el espejo retrovisor.

-Porque…-susurro Sakuno-Hoy es un día importante…

-Claro-asintió Sumire como entendiendo-Ryoma va a jugar la final del torneo-luego frunció el ceño-Pero… ¿Qué tiene que ver tu padre?

-No es por eso… tengo un par de cosas que voy a decirle a Ryoma… y creo que mi padre debe saberlo antes…

El taxi las dejó en las puertas del cementerio, Sakuno había investigado sobre el paradero del cuerpo de su padre anteriormente, pero nunca había ido, aunque no se lo dijo a su abuela, estaba muy aliviada de tenerla a su lado, sentía como su corazón latía fuertemente mientras iba en dirección a la oficina del encargado que no debía estar muy lejos de la entrada, su abuela la seguía de cerca. En una pequeña casita, se encontraba la oficina del encargado, un hombre aburrido que miraba su televisor portátil desde un estante a su lado. Al parecer se anunciaba el conteo final para el comienzo del partido de Ryoma.

-¿S-Señor?-lo llamó Sakuno.

Él la miró con ojos cansados y preguntó que quería.

-¿Puede decirme donde queda la tumba de Etzu Ryusaki?

Los ojos del hombre se abrieron sorpresivamente.

-Vaya… pensé que nunca nadie vendría a verlo, eso quiere decir que todo es posible…

Cuando llegó al frente de la tumba de su padre, se agacho en el piso y le dejó la orquídea en frente. No había muchas palabras hacía él, más que su nombre y las fechas de su nacimiento y su muerte. Sakuno sacó una fotografía que había guardado en su cuarto por años y había ido a buscar hace poco. Donde estaba ella cuando pequeña y detrás de ella estaban sus padres, todos se veían tan felices…

La dejó debajo de la tumba, junto a la flor y habló con su padre sobre eso que tenía que decirle, Sumire estuvo apartada mirando a Sakuno hablando aparentemente sola, pero entendía perfectamente lo que hacía. Un viento frió pasó rozándole su mejilla y desordenando su cabello.

En la cancha de tenis se podía escuchar por los parlantes a un hombre que anunciaba el comienzo del partido.

-¡Sean bienvenidos todos a este último partido del Torneo Mundial de Tenis que tiene como sede la ciudad de Tokio! ¡Vamos todos a darles mucho ánimo a nuestros finalistas! ¡Por el lado derecho: Ryoma Echizen de Japón! (todo el mundo gritaba dándole ánimos, mientras él salía a la cancha) ¡Y por el lado izquierdo: Mijail Sokolov de Rusia! (algunos aplausos se escucharon desde un lado de las gradas, debían ser un grupo de rusos que habían ido a ver a su compatriota).

Ryoma no miró hacia las gradas, se lo había prometido a Sakuno y además en ese momento lo importante era el juego, sacó su raqueta del estuche y fue hacía el centro de la cancha para saludar a su oponente. El ruso Mijail Sokolov era rubio y de pelo muy corto, sus ojos eran grises y tenía una mirada fría y segura. Ryoma sonrió para sus adentros, iba a ser un juego divertido.

El taxi se detuvo en frente del estadio y Sakuno salió corriendo de él, mientras que su abuela pagaba el viaje. La entrada estaba abierta y cuando la pasó, corrió por los pasillos dando vueltas hasta encontrar alguna puerta para entrar a las gradas. Una luz llegó desde el fondo y vio la puerta, corrió lo más que pudo hacía ella y cuando llegó escucho un alarido de ánimo del público.

-Match point, para Ryoma Echizen-decía el parlante.

Sakuno se detuvo con el aire entrecortado, aun así se quedo en la puerta hasta el final, de pie, mirando todo el partido. Había llegado después de media hora de que empezara, aunque no era tarde, parecía que Ryoma se la estaba pasando de bomba porque no le perdonaba ni el mínimo error al ruso. Sonrió feliz de verlo jugar con tanto entusiasmo. Aunque no era de las personas que demostraban mucho sus sentimientos, sabía que por dentro él se sentía de la misma manera.

-Tú puedes Ryoma…-susurro.

Último tiro… - Ryoma lanzó un saque, este calló en el lado contrario y el público se levantó animado y aplaudiendo. Fue divertido…-se dijo, mientras tomaba aire, había usado todas sus fuerzas, caminó hacía en centro de la cancha y le dio la manó al ruso. Una joven modelo que sostenía el trofeo de campeón mundial y un hombre con micrófono que gritaba - ¡Aquí tenemos al nuevo campeón mundial! – se le acercaron. Ryoma tomó su trofeo y por primera vez miró hacía las gradas, había tanta gente, pero eso no le importo, solo la busco, pero no estaba…

Sakuno había salido corriendo, tenía que encontrarlo, hablarle, abrazarlo y decirle cuanto lo amaba. Pero olvido que no tenía idea en donde quedaban los camarines.

Ryoma salió de las duchas y sacó su ropa del casillero del camarín en donde estaba totalmente solo. Estaba algo preocupado, se suponía que debía estar ahí. A un lado del asiento de madera estaba su estuche de la raqueta y el trofeo. Se cambio rápidamente y guardo sus pertenencias en su bolso, para finalmente salir con él, la raqueta y su trofeo en la mano. Cuando estaba cerrando la puerta escuchó unos pasos. Vio quien era, era ella, que corría hacia él y se le abalanzaba para abrazarlo. Ryoma se quedó paralizado.

-¡Felicidades Ryoma!-le dijo ella.

Ryoma se separó de ella con cara de enojado.

-¿Dónde estabas?-le preguntó.

Sakuno, avergonzada, se disculpo.

-Lo siento mucho, fui a ver a mi padre al cementerio…

-¿Hoy? ¿Por qué no otro día?

-Tenía que decirle algo, hoy no es cualquier otro día, Ryoma… hay algo que debes saber

Ryoma la miró más enojado aún, pero por lo confundido que se sentía.

-¿Qué es?

Sakuno había tomado esa decisión unas semanas antes, desde el día que se casaron, desde que Nanako le preguntó que iba a hacer con su futuro, todo ese tema de a que se iba a dedicar le había estado preocupando todo el tiempo, pero no quería decírselo a nadie. Entonces su mente se iluminó un día, un día en que supo que lo único que disfrutaba y amaba hacer era cocinar, había cocinado desde pequeña, cuando se había ido a vivir a la casa de su abuela, cuando hacía bolitas de arroz y cuando preparaba almuerzos para Ryoma. Amaba cocinar y quería hacerlo toda la vida.

-¿Y eso que significa?-le interrumpió Ryoma.

-Voy a ir a Francia…

-¿Te… vas?-Ryoma no podía creerlo, Sakuno no podía estar haciéndole esto-Dijiste que me acompañarías en mi sueño, que estarías a mi lado ¿Recuerdas?

-S-si… Ryoma… no me iré aún-le tranquilizo-Primero debo empezar las clases de Gastronomía, luego de terminar debo inscribirme en un restaurant y trabajar como asistente, hasta llegar a manejar bien todas las especialidades y luego ser chef…

-¿Cuánto te tomara todo eso?

-No lo sé… muchos años… pero Ryoma, no me alejaré de ti… lo prometo… solo quiero saber… si estás de acuerdo, en apoyarme con mi sueño…

-¿Es una venganza? ¿Por no tomarte en cuenta por muchos años? ¿Ahora quieres apartarme? ¿Alejarte de mí?

-No… solo es que por fin se para que soy buena… y quiero esforzarme para ser la mejor…

Ryoma la miró a los ojos, estos tenían un brillo especial que no había visto antes, no supo si era porque hablaba de su sueño o por algo más. Solo suspiro pesadamente y le dijo que estaba bien, que hiciera lo que quisiera. Entonces Sakuno lo abrazó de nuevo y Ryoma le dijo que se dejara de tantos abrazos que estaba con muchas cosas encima.

-Dame tu bolso-le dijo ella.

-No… es muy pesado…-dijo él.

-Entonces el trofeo.

-No… es mío…

Sakuno hizo un puchero y tomó la raqueta de su hombro y se lo puso en el de ella – Eres muy terco…

-Mada mada dane… -murmuró empezando a caminar.

Sakuno lo siguió. Luego de un rato pareció recordar algo y se detuvo, haciendo que él también lo hiciera.

-¿Qué pasa?-preguntó.

-Olvide algo… tengo otra cosa que decirte…

Ryoma suspiro derrotado. ¿Qué pasaba ahora?

-Prepare algo para ti-dijo sacando una pequeña galleta del bolsillo de su vestido.

-¿Una galleta?-preguntó tomándola.

-En realidad no es para ti…

-¿Entonces?

-Es para tu hijo-le sonrió sonrojada.

De la sorpresa Ryoma terminó votando el bolso y el trofeo al piso, todos esos meses preparándose con los del club de tenis se habían desmoronado de repente, le importaba un comino esas cosas ahora, lo único que quería era abrazarla. La tomó en sus brazos y la levantó.

-¿No era que no querías abrazos?-le preguntó entre lagrimas Sakuno.

5 AÑOS DESPUÉS, AEROPUERTO DE TOKIO.

Ryoma estaba sentado en la sala de espera para su vuelo. Su gorro le tapa su rostro mientras dormía, como siempre su eterna compañera, su raqueta, estaba a su lado y también había un bolso. Entonces alguien lo llamó.

-¡R-Ryoma!

El despertó y asomó un ojo fuera de su gorra, era Sakuno que venía con el aire entrecortado y con algo en la mano, usaba unos jeans ajustados y un lindo suéter blanco. Ryoma se acomodo la gorra y se puso de pie, camino hacia ella y se detuvo frente a frente.

-No has cambiado nada ¿Qué se te olvido ahora?

Sakuno hizo un puchero.

-T-Tú tampoco cambias…-dijo extendiéndole la caja del porte de su mano-Era esto, quería dártelo c-como símbolo d-del inicio de nuestro viaje…

Ryoma sonrió y lo tomó, cuando lo abrió vio una bolita de arroz que decía ''EL N°1''. Luego la sacó y guardó la cajita en su bolsillo.

-Gracias-dijo a punto de comérsela.

-¡No!-lo detuvo-P-primero lee lo que dice atrás.

Ryoma dio vuelta la pelota y decía ''… EN MI CORAZÓN'' Y sonrió.

-¿El n° 1 en mi corazón?

Sakuno se sonrojo.

-¿No es demasiado cursi?-siguió él en tono irónico.

-S-si quieres m-me lo devuelves-dijo alzando la mano para tomarlo.

-Ni loco, es mío-le dijo moviendo su mano hacia atrás para que no lo tomara y luego dándole una mordida – Está rico.

Sakuno sonrió satisfecha. Entonces Ryoma sacó algo de su bolsillo y tiro una pelota de tenis que agarro con sus manos-Ten, también tenía algo para ti-Ella se le quedo mirando, este decía: ''CHEF N°1''. Haciéndola sonrojar, ella le sonrió de nuevo tímidamente. Entones alguien los sacó de su burbuja.

-¿Qué hacen?-preguntó una vocecita desde abajo. Los dos miraron a la misma dirección, era un niño de cabello negro azulado y ojos carmesí, de unos 5 años y usaba una gorra.

-N-nada-dijo Sakuno moviendo sus brazos nerviosamente.

-¿Y que es esa pelota entonces?-preguntó señalando la pelota que sostenía su madre.

-Eh… B-bueno yo…-Sakuno actuaba de forma muy nerviosa, mientras que Ryoma ponía cara de fastidiado.

-No te metas enano.

-¡No me digas enano!-le gritó.

-Son cosas de mayores, no sé si sabes, pero a los cinco todavía no eres un adulto.

El pequeño le sacó la lengua y miró hacia otro lado. Sakuno miró a las dos perdonas más importantes de su vida como siempre lo hacía cuando se peleaban, de cierto modo aceptando que los dos eran iguales, no solo en apariencia, sino, que en actitud también, no cambiarían nunca, entonces se le ocurrió hacer algo para cambiar de tema.

-¡Oh miren!-exclamó señalando la ventana que dejaba ver la pista de aterrizaje-¡Ese es el avión que nos llevara a Francia!

-¡¿Dónde, dónde?!-preguntó el pequeño corriendo a la ventana.

Ryoma y Sakuno se acercaron detrás de él y se miraron de la forma en que lo hacían los cómplices que se conocen hace años.

-No lo veo…-dijo el pequeño decepcionado.

-Ah…-suspiro Ryoma- Ven aquí-dijo levantándolo y poniéndolo sobre sus hombros. El pequeño estaba algo sorprendido, pero luego miró hacia el frente y los ojos se le iluminaron al ver el enorme avión que había detrás de una escalera.

Sakuno sonrió y Ryoma al verla hizo lo mismo.

...

Detrás de la fotografía que había dejado en la tumba de su padre, Sakuno había escrito un mensaje:

Hoy, puedo decir, que estoy sana, se… que la felicidad no es duradera, pero ahora que tengo fuerza y valor, se que todo es posible… a todos, no se rindan nunca, porque en algún momento, tal vez una pequeña luz aparezca en su camino y cambie sus vidas para siempre… lo más importante es sonreír y seguir viviendo…


Hola! Me da mucha pena decir adiós, espero que les haiga gustado el final y les quiero agradecer a todos los que han seguido el fanfic y que me han apoyado para esforzarme más y darle el mejor final que se me pudo ocurrir. MUCHAS GRACIAS A TODOS!

LizWoo

PD: No tiene nada de malo ser un poco loco/a .