Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y a sus libros yo solo me adjudico la narracion.


Mensajero

Bella POV

Me encontraba absorta, mi mente estaba en shock, lo que menos había esperado de esta tarde acababa de suceder.

Edward me había confesado su amor a través de una canción de su mención. No podía creer que la vida me esté dando este regalo, después de tanto horror, después de tanto dolor en mi existencia, al fin la felicidad se estaba haciendo un hueco en mi alborotado corazón.

Haber podido confesarle mi amor a Edward, y que el me correspondiera me llenaba de regocijo.

Y la canción…era un canto a la esperanza y al amor, tan hermosa y tierna, hizo que me emocionara hasta las lágrimas, llegando al punto de que los sollozos sean incontenibles.

Todas esas sensaciones nuevas que empezaba a percibir abrieron en mí un debate interno que no puede pasar por alto.

Toda mi vida subestimé al amor, lo veía como un hecho de la vida que la gente le daba más valor del que merecía, lo consideraba como algo sin lo cual podría sobrevivir sin tapujos y no sentía necesidad de tener uno, lo sentía como una etapa, en la que personalmente, no me interesaba vivir, no por el momento, seguramente algún día, quizás lejano o quizás no, terminaría casándome con alguien pero lo vislumbraba como algo muy, muy lejano, y quizás hasta improbable.

Lo más interesante es que nunca siquiera me sentí atraída por ningún chico de la escuela, ni de mis vecinos, nada. Por eso es que no me costó entender que era lo que estaba sintiendo por Edward, desde el día en que lo conocí supe que ya no podría vivir sin él, o por lo menos lo lloraría por los rincones cada minuto de su ausencia, ya no valdría la pena respirar ni comer ni dormir, seguramente sería más difícil estar viva que morir, la muerte es más simple que cualquier otra cosa en este mundo, más que cualquier otra transición por la que atravesamos los seres vivos: tan simple que sólo necesitas que tu corazón deje de latir, para abandonar este mundo. Nada de dilemas, nada de frustraciones ni esperas innecesarias, simplemente morir.

En resumen, pude distinguir ese ligero cambio en mi manera de ver al amor, de ahora en más, la existencia de Edward era mi más grande dicha, y que él me ame tan sólo una milimétrica parte de lo que yo, era tocar el cielo con las manos, como una utopia alcanzada, de ahora en más, siempre me vería atada a su persona, y nunca más podría volver a mi vida pasada anti-amor.

Cuando sentí su rostro tan cerca de mis labios, supe que no tenia que resistirlo más, la fachada de desinterés que conservaba hasta ese momento ya no era necesaria ahora que ambos sabíamos lo que sentía el uno por el otro, ya nada se interponía entre nosotros. No pude evitar sentir mucho temor, y mis mejillas acaloradas, pero cuando lo creí conveniente me lancé a sus labios al encuentro del beso que casi me pone en estado de coma.

No sabría bien como explicarlo, la sensación de su aliento helado, el lento movimiento sincronizado de nuestros labios, la suavidad y la contención de su abrazo, la intensidad de su respiración contra mi piel, era un cúmulo de cosas que hicieron de ese instante, los segundos mas felices de mi vida, y no sólo después de la muerte de Jake, sino también desde antes, en la época en la que me consideraba alguien afortunada de la vida que tenia, me conformaba con lo que me toco sin protestas. Pero estuve completamente equivocada, la felicidad que ahora conocía, era verdaderamente completa.

El beso fue corto y precavido, sentía como Edward guardaba más de la mitad del potencial que podría estar dando, pero la vacilación y la inseguridad, eran más fuertes que nosotros.

Nos soltamos muy lentamente, acomodé mi rostro en su pecho y le estreché con todas mis fuerzas, mientras las lágrimas salían lentamente, agobiadas por tanta dicha. Nos quedamos así lo que pudieron ser horas, sin soltarnos, sin hablar, sin movernos, solo nuestra respiración y el latido de mi corazón.

Pero yo rompí el silencio, sin separarme de él, mis dudas eran enormes, y ese era el mejor momento para dejarlas fluir.

-¿Cómo? ¿Cómo te enamoraste de mi, porqué me encontraste digna de ti?

-¿A que te refieres?- Preguntó envarándose.

-Es que no entiendo, yo no soy nada, no puedo ni siquiera valerme por mi misma, ¿Qué puedo ofrecerte yo?- Dije con la voz cortada.

-Estas equivocada. Bella mi amor, tu has despertado en mi sentimientos que no sabia que se hallaban ocultos en mi interior, tu me diste una razón para luchar, y ahora mi meta en la vida será que tu seas feliz- Tomó mi rostro y me besó de nuevo.

Esta vez fue diferente, cada fibra de su cuerpo estuvo presente en ese beso, yo envolví su cintura y me dejé llevar, sus palabras me habían proporcionado otra dosis de optimismo y seguridad.

Lo solté por un segundo, sin alejarnos más de un centímetro.

-Te amo Edward, y yo también hare lo imposible por hacerte feliz- Le prometí.

-Tú ya me haces feliz-

Tomó mi rostro con sus manos, acomodó los listones de cabello que se esparcían rebeldes por mi cara y rozó las yemas de sus dedos en mis mejillas.

-¿Aceptarías ser mi novia, oficialmente?- Preguntó como todo un caballero.

Mi sonrisa desbordaba de las comisuras de mis labios, haciendo que me duelan. Todo lo que jamás había siquiera soñado para mi, acababa de sucederme, ofreciéndome un futuro por de más fabuloso.

-Por supuesto que si, nunca lo dudes- Contesté.

Busque con mis manos su rostro, recorriendo su frente, bajando desde el tabique hasta la punta de su nariz, sus suaves mejillas y por último sus labios, delineando sus contornos con las yemas de mis dedos, mientras su respiración gélida golpeaba contra mi piel. Me acerqué y le di un tierno beso.

-¿Aceptas, aun sabiendo, que soy un vampiro? ¿No te asusto ni un poco?- Preguntó, sigiloso, como temiendo que mi respuesta fuera: -Tienes razón, los vampiros no son mi estilo-

-Pero claro que no, que seas un vampiro te hace aun más especial de lo que ya eres para mí, algo único- Enfaticé la última palabra, tratando de reflejar la sinceridad con la cual quería que lo supiera.

-Eres extraordinaria- Dijo mientras me estrechaba en sus brazos con cuidado, pero con fuerza, mientras inhalaba el perfume de mi cabello.

-¿Te puedo pedir algo?- Pregunté.

-Lo que quieras- Aseguró mientras colocaba mi cabello detrás de mi oreja.

-¿Podrías tocar la canción otra vez?- Le pedí, es que era tan hermosa.

Se separó de mí un segundo, y pude sentir su inquisidora atención en mi rostro.

-¿Tanto te ha gustado?- Sugirió incrédulo.

-Me fascino, ¿lo harás?

-Claro que sí, ven siéntate junto a mi en el banco del piano- Me tomó de la mano y me ayudo a situarme bien a su lado.

Comenzó a tocar el piano y a cantar de nuevo aquella gloriosa canción, y mi menté vagó a velocidad supersónica.

Hasta hacía solo 1 semana, me encontraba en mi cuarto de la casa de mis padres, completamente sola y aturdida, sin hacer ni decir nada, sólo dejando que la vida me pase por encima, pensando en mi hermano y en que en cierto modo, las razones de su muerte no dejaban de atormentarme durante día y noche.

Pero ahora mismo, estaba sentado con el hombre que había hecho que pudiera volver a ver la vida con gesto optimista, alguien que, aunque no podía ver con mis ojos, hacia que eso no fuera un impedimento para estar juntos. El ser a quien hoy amaba, más que a nadie en este miserable mundo.

Edward POV

Cumpliendo con la petición de mi novia, toqué con mas fervor que antes la melodía que titulé con orgullo ''Nadie mas que tú''.

Cuándo acabe con ella, Bella insistió en que no me detenga, complaciéndola, toque unas cuantas piezas de variado contenido. Algunas de mis favoritas de Debussy, Chopin Nocturne de Arthur Rubinstein (N/A: les recomendaria que entren a YouTube y la escuchen, es hermosa), una bellísima pieza tan romántica y dramática que fue una de mis más trilladas en mis repertorios cuando me sentaba a tocar para Alice, siempre me fastidiaba para que lo haga, y es mi naturaleza ser complaciente con mis seres amados.

Luego de lo que pudieron ser horas, o días, noté como los ojos de Bella reflejaban cansancio, por la necesidad de sueño, y su boca emitía grandes bostezos con frecuencia. Al finalizar la canción en curso, le tomé el rostro y la observé. Cómo sus abismos marrones estaban perdidos, y su respiración abrasadoramente tibia, salía de sus labios de forma entrecortada, hasta por momentos dejaba de inhalar.

-Bella, es muy tarde mi amor, debes dormir- Le pedí.

-No, quiero estar contigo- Dijo mientras negaba con la cabeza, y sus facciones se endurecían.

-Tenemos muchos días por delante- Le aseguré.

-Está bie…- Intentó decir, pero antes de poder terminar de pronunciar la palabra ''bien'' un gran bostezo salio de sus labios.

Sin dudarlo, la cargué en mis brazos firmemente, y la llevé a su cuarto.

Con movimientos torpes y lentos, productos del cansancio, Bella se encerró en el baño, para ponerse su pijama. Al salir de él, lucia un pantalón de una tela liviana color rosa pálido, era adorable, y una camiseta haciendo juego, con la expresión ''All you need is love'', reí para mí mismo, por lo reveladoras que me parecían en esté presente esas palabras. Bella pareció darse cuenta de mi diversión.

-¿Qué es lo gracioso? ¿Acaso me puse mal la pijama?- Su rostro se paralizó y con sus manos, tanteó diferentes partes de su cuerpo, asegurándose de que se encontrara cubierta, o eso creo. Un rubor carmesí revoloteó por sus mejillas, divirtiéndome más.

-No tontita, estas hermosa. Solo que tu camiseta lleva escrito ''All you need is love''- Dije pronunciando la frase lentamente.

-Todo lo que necesitas es amor- Tradujo dándome una sonrisa.

-Cuanta razón tenia Lennon, ¿No lo crees?- Le pregunté mientras la estrechaba en mis brazos.

-Si me hubieras preguntado hace sólo unas semanas, podría haberme reído de esa ridiculez, pero hoy por hoy, puedo decir que el amor me ha salvado. Y sí…es todo lo que necesito- Me aseguró con toda sinceridad, mientras iba al encuentro con mis besos.

Nos quedamos así, besándonos y abrazándonos por un rato más, hasta que pude guardar compostura, y dejarla dormir.

Solté gentilmente su agarre, y la ayude a meterse en su cama, la arropé con todo cariño, acaricié sus mejillas por unos segundas y deposité un beso en su frente.

-Que descanses, mi amor- Le desee, despidiéndome.

-No por favor, no te vayas- Pidió con la voz ahogada- Tuve que pasar muchas noches anhelándote, ahora que te tengo, no me dejes- Confesó, con un tono de amargura en su voz.

Ella tenía razón, ya no había motivos para estar separados, ni para guardar distancias absurdas, éramos novios oficialmente y pasar las noches juntos era una de las cosas que eso implicaba. Y por naturaleza, no pude ni siquiera intentar contenerme a la idea de complacerla, de una forma u otra, también me moría de ganas de velar sus sueños durante ésta y todas las noches que ella quisiera, a demás ya que no duermo ¿Qué más podría hacer?

-Esta bien, me quedaré aquí a tu lado- Dije, tomé la silla que se encontraba en una de las esquinas del cuarto, y me senté.

-Gracias Edward, por todo lo que haces por mi- sonaba alegre, estiró su mano buscando la mía, y yo se la concedí.

-No mi amor, gracias a ti por darme esta oportunidad- Presioné mis labios en su mano y la sostuve así.

-¿Te quedaras aquí toda la noche?- Preguntó.

-No tengo nada mejor que hacer- Le aseguré mientras acariciaba su rostro.

-Espero que no estés muy incómodo ahí sentado, la noche es larga- Bromeó con una risita de ensueño.

-No te preocupes, estoy perfecto, sólo descansa que aquí estaré.

Ella me sonrió, y lentamente sus párpados se fueron cerrando con gesto de pesadez, y en poco de 5 minutos, estaba placidamente dormida, con la respiración estable pero abundante, abrumando el espacio entre nosotros con su inconfundible fragancia corporal, que hacia que mi mente se nublara y no me permitieran pensar en otra cosa.

Me empecé a sentir algo extraño, mientras observaba a Bella, su piel a los rayos de la Luna, dándole esa tonalidad de platino por su palidez, el rojo de sus labios, sus hombros perfectamente esbeltos y delineados, su cabello adornando de listones color caoba las blancas sábanas de la almohada. Los pensamientos de satisfacción e inocente adoración se fueron mutando, convirtiéndose en deseo, un deseo descomunal de besarla, de rozar con mis labios cada recoveco de su alucinante piel, sus labios, de tomarla en mis brazos y llenarla de caricias, sentía sed, exactamente eso. Estaba sediento, pero no de su sangre, ni de un vaso de agua, tenia sed de ella, me sentía como nunca en mi existencia, sentía por primera vez, sed de una mujer.

Bella POV

Caí en el más profundo sueño, a conciencia de que a mi lado se encontraba mi salvador, con mi mano entre las suyas. Estuve como en un transe por unos cuantos minutos, no estaba del todo dormida, pero tampoco estaba despierta, sólo pensando en lo feliz que era, y en lo feliz que podría llegar a ser junto a Edward. No sé que ocurrió después, pero de repente, me sentí como tele trasportada, me hallaba en la playa, y por supuesto podía reconocer que se trataba de La Push, el sol lucía radiante en el centro del firmamento, pero la brisa golpeaba fresca y húmeda, el mar estaba tranquilo, de un gris profundo, la arena blanca se pegaba a mis pies descalzos y el verde oliváceo rodeaba la los extremos de la costa. No me había percatado hasta el momento de un gran detalle, yo estaba viendo, como si nunca antes hubiera estado ciega, todo estaba intacto a como lo recordaba, hasta las mismas rocas, en el mismo lugar y con las mismas uniformes estructuras.

Comencé a caminar, de un lado a otro, hallándome sola, grite buscando respuesta.

-Aquí Bella.

Una radiante voz resonó a mis espaldas, una voz que hacia mucho tiempo ya no me era permitido escuchar. Me quedé atónita, y asustada, temiendo que esto sea sólo producto de mi demencia. Sin darme vuelta contesté.

-¿Jake?

-Date la vuelta Bella- Me pidió. Era él.

Lentamente, giré mi cuerpo en su dirección, con los ojos cerrados, y me quedé ahí, en el mismo lugar, en busca de coraje, cuando me creí pobremente lista, los abrí.

Ahí estaba mi hermoso hermano, con una blanca sonrisa de oreja a oreja, abriendo sus brazos para recibirme, era como si el tiempo no hubiese pasado, como si él nunca hubiese abandonado éste mundo. Me eché a correr, lo más rápido que mi torpeza me lo permitió, con la vista algo nublada por las emergentes lágrimas, alcancé mi objetivo, y lo enredé en mis brazos. El me correspondió dándome el abrazo que tanto necesitaba de su parte, nos quedamos así unos cuantos minutos, yo no podía parar de llorar.

-¡OH JAKE CUANTO TE EXTRAÑO!- Grité en sus brazos.

-Lo sé hermanita, yo también te extraño- Me separo un poco para mirarme.

-¿Cómo…? ¿Porqué…?- No encontraba la pregunta adecuada que necesitaba hacer.

-Vine a visitarte, tenemos que hablar- Dijo con una mirada inquisidora.

-¿Viniste? ¿Estas en el Cielo?- Pregunté.

-Podría decirse que si.

-Pero, ¿Te es permitido hacer visitar terrenales?- Pregunté con tono muy curioso.

Jake me observo dándome una mirada extraña, como si no pudiera contestar.

-No puedes darme información ¿verdad?

-Exacto, lo lamento, son reglas- Dijo riendo, cuanto extrañaba su risa.

-Esta bien, lo entiendo- Asumí.

-He venido a que charlemos. Te he observado, Edward parece hacerte muy feliz, es un buen chico- Su rostro se transformó, destilando celos por los poros.

-Si Jake, me hace muy feliz, lo amo.

-¿No te perturba que sea un vampiro?- Me preguntó escéptico. Me quedé helada, aun no caía en la cuenta de que él lo puede ver todo.

-No en realidad, al contrario, lo hace más único a mis ojos- Contesté sinceramente.

-Entiendo a que te refieres, y confío en él, sé que te ama legítimamente, y te puedo asegurar hermanita, que este chico será tu milagro- Confesó, no entendí el verdadero contenido de sus palabras.

-No logro entender a que te refieres exactamente- Expresé inquieta.

-Ya lo entenderás, no te apresures- Volvió a darme la mirada que decía ''no preguntes''.

-Nada de información lo sé- Bromee.

-Quiero darte un mensaje, escúchalo y asimílalo, pero no puedes hacer preguntas, sino tendré problemas jaja ¿entendido?- Dijo, riendo.

Asentí, y me quedé esperando, mirándolo fijamente a sus hermosos ojos negros.

-Detrás de las mas densas nubes negras, el cielo siempre será azul- Citó con tono solemne, acentuando que esas no eran sus propias palabras, sino la frase de alguien superior.

-Puedo llegar a hacerme una idea de a lo que se refiere, pero no deja de desconcertarme- Comenté, me encontraba perdida, que era lo que escondía esa frase.

-Ese es el punto, es tu misión desentrañar esto y encontrar que relación tiene contigo- Dijo Jake mientras tomaba firmemente mi rostro como para aclararme las ideas.

Me envolvió en un tierno abrazo, la despedida estaba cerca.

-Debo irme, no tengo más tiempo.

-¿Te volveré a ver?- Pregunté mientras las lágrimas comenzaban.

-No lo sé- Su voz se entrecortó.

-Te amo Jake, no sabes la falta que me haces hermanito- Me lancé en sus brazos, no quería que me dejara otra vez, no ahora.

-Yo también te amo Bella, quiero que seas feliz, Adiós.

Tan rápido como concluyó su frase, su cuerpo se disipó de mis brazos, dejándome abrazada a la nada.

-¡VUELVE JAKE NO ME DEJES!- Grité tan fuerte que sentí los vasos sanguíneos de mis ojos a punto de estallar. Mis piernas se ablandaron como gelatina y ya no podían aguantar el peso de mi cuerpo, haciéndome caer en la arena de rodillas.

Los sollozos me eran incontenibles, pero a la vez, sentía una inmensa alegría de que realmente había tenido un encuentro con mi Jake. Me tiré en la arena en posición fetal, y lloré, tanto como pude, buscando un consuelo a lo sola que me sentía, sin él, sin mi hermano que tanto idolatré siempre y ahora descansaba en el cielo.

Comencé a buscarle las caras positivas de esto, volver a ver y a tocar a mi hermano me llenaba de fuerzas para continuar, tener su aprobación con respecto a mi relación con Edward, confirmándome que no estaba equivocada al creer que era un hombre extraordinario, me daba un alivio y una paz incalculables.

Pensar en Edward y en lo bien que me hace sentir, sosegó los sollozos, y las lágrimas comenzaron a ceder. El llanto se transformó en ansiedad, ansiedad de volver a escuchar la voz de Edward, de tocar su piel, de que me abrace y me haga olvidar. Pero seguía recostada ahí, en la playa, sola sin nadie a mí alrededor. Comencé a desesperarme, a caminar de un lado a otro sin saber que buscar, hasta que muy lejanamente oí que alguien pronunciaba mi nombre, es él, es mi Edward.

Corrí desesperadamente hacia el lado oeste de la costa pero cuando creí que la voz se oía cada vez más cerca, la onda sonora cambió de lugar, haciéndome cambiar el rumbo hacia el lado opuesto, hacia el Este del mar. La voz se multiplicó a muchas voces, todas llamándome por mi nombre, pero todas ellas pertenecían a una misma persona, Edward. Entre sollozos empecé a gritar su nombre.

-¡ESTOY AQUÍ EDWARD! ¡EDWARD PORFAVOR!

Un pequeño sacudón me hizo despertar, sumida en la oscuridad nuevamente.

-¡Bella! mi amor, sólo fue un sueño, ya estoy aquí contigo- Me calmó Edward, sosteniéndome entre sus brazos. Sollozaba sin calma, no fue un simple sueño.


Bueno gente! aca les dejo otro capitulo, espero qe les guste.

Gracias a todas las que me mandan sus reviews y a las qe solo me leen tambien, se los agradezco de todo corazon.

Recuerden qe si tienen algo que decirme, dudas o lo que sea, me las dejan en los reviews y yo les contesto, como siemrpe :)

un saludo grande!