La casa estaba totalmente a oscuras para la suerte de cierta pareja que salía de un estrecho armario situado bajo las escaleras que llevaban a la planta baja, colocándose la ropa e intentando arreglarse un poco el pelo.
-Esto no va a volver a repetirse, no sé en que estábamos pensando.
-Oh, créeme yo sí sé muy bien en lo que estaba pensando. – dijo él estirando el brazo para tocar el trasero de ella y darle un ligero pellizco.
-¡Gaara!
-Shh- dijo el acorralándola contra la pared.-nos van a oír. Si quieres podemos seguir con la conversación en mi cuarto.
-No… gracias.
-Como quieras, pero a mí no me engañas. Te encanta sentirte mía y eso es algo que no puedes esconderme. Siempre que pasamos al lado y nuestras manos se rozan sin querer sé que sientes algo, cada vez que estamos solos en una habitación o que nuestras miradas se cruzan se lo que estás pensando.
-¿Enserio? Dímelo, me muero por saberlo.- dijo ella levantando la barbilla y cruzándose de brazos.
-Oh, no no… no voy a ser yo quien diga nada, de hecho no voy a volver a hacer nada hasta oírlo.
-¿Qué estás tratando de decirme?
-Estoy intentando decirte, Maturi, que hasta que tú misma no reconozcas lo que sientes por mi, no te volveré a tocar y si te conozco bien, no durarás mucho.
-Eso no te lo crees ni tú, Kazekage.
Gaara se pegó más a ella y se inclinó para susurrarle al oído.- cuando estés en la cama tumbada entre las sábanas y sientas que no puedes dormir porque la necesidad es demasiado grande, apuesto lo que quieras a que tu mano se deslizará bajo tu ropa interior e imaginarás que son mis dedos los que te están provocando. Y cuando toques el cielo será a mí a quien desees abrazar hasta que te duermas.
Sin decir nada más, Gaara se alejó de Matsuri y entro en su cuarto sin mirar ni una sola vez atrás.
Matsuri se quedó un par de segundos sin moverse pegada a la pared. Gaara sabía exactamente como provocarla. No era la primera vez que tenían un encontronazo. Se conocían desde hacía años era había sido su alumna, después de la guerra los dos empezaron a mirarse algo más de lo normal. La pose tan seria de él a ella la volvía loca, era tan intenso tan sensual. Y luego aquel hechizo. Si los había juntado allí a ambos debía ser por algo, pero Matsuri no quería hacerse ilusiones. Sabía que Gaara tenía sentimientos muy profundos por ella, él no era de esos que utilizaban a una chica para un rato de desahogo, después de todo lo que había pasado en su infancia valoraba mucho el ser amado por alguien y en devolver el mismo amor. No sabía como pero aquella noche los dos habían acabado en aquel armario. Al principio solo fueron algunos besos, después las ropas desaparecieron y cuando se quiso dar cuenta él la había cogido por la cintura y había empezado a embestir dentro de ella sin dejar de mirarla a los ojos. Y fue lo más maravilloso que Matsuri había sentido jamás, hasta que Gaara le dijo:
-Cuando volvamos a Suna, serás mi esposa. La mujer del kazekage, vivirás conmigo y tendremos todos los hijos que quieras, ya no tendrás que seguir saliendo a misiones ni seguir siendo ninja si no quieres.
Era como le hubiesen dado una bofetada. Si algo caracterizaba a Matsuri era su carácter independiente y para ella el dejar de ser una shinobi y dedicarse solo a ser esposa y madre era como si le arrebataran una parte de ella. Claro que le gustaría casarse con Gaara y tener hijos con él, pero no a costa de perder su identidad, de convertirse en una esposa florero.
Lo peor fue que esa noche de madrugada mientras estaba en la cama, todo lo que le advirtió Gaara que pasaría, se cumplió.
-Sasuke…. Sasuke…
-Sakura..
En una habitación al final del pasillo, Sakura y Sasuke se encontraban haciendo el amor con pasión. El haberse reconciliado y haber derrotado a sus respectivos demonios interiores era un gran peso que habían dejado atrás. Ahora no podían dejar de besarse ni amarse cada vez que podían, sentían que estaban recuperando el tiempo perdido.
Sakura estaba encima de Sasuke sin dejar de moverse de arriba abajo mientras él tenía las manos puestas en sus glúteos apretándoselos con fuerza sin dejar de mirarla a los ojos. Estaba segura de que al día siguiente tendría las marcas de los dedos de Sasuke en su piel.
-Eres una Diosa…- decía Sasuke mientras veía a Sakura moverse encima de él. No pudo aguantar más y se incorporó para llevar uno de sus pechos a la boca y lamerlo hasta saciarse.
-Una diosa…. Eh. Seguro que eso se lo dices a todas ¡AAH!
Sasuke ofendido por la afirmación le mordió el pezón con fuerza y de un rápido y fluido movimiento le dio la vuelta a Sakura y se tumbó encima de ella para penetrarla de una estocada.
-Da la casualidad- le susurró al oído- de que nunca le he dicho eso a una mujer porque lo único que hacía era desahogarme físicamente sin hablarles y después me iba. Contigo es más, todo es más. Nunca he tenido deseos de estar tan profundamente dentro de una mujer como contigo, y no hablo solo en términos físicos.
Sakura se quedó sin habla. Sentía que iba a explotar todavía no podía creerse que estuviera por fin con el amor de su vida, el hombre al que había amado desde que tenía memoria.
Sasuke ralentizó sus movimientos, le encantaba hacer estremecer a Sakura y ser él el causante de todas las sensaciones nuevas que experimentaba. Él estaba siendo su maestro en aquella antigua danza y ella estaba resultando ser una alumna excelente.
-Sasuke.. por favor ¡Más deprisa!
Sasuke se inclinó hacia su oído sonriendo y le dijo
-Mi chica se está volviendo exigente..
-¡Sasuke!
-¿Cómo se pide Sa-ku-ra?
-¡Hazlo ya!
-Antes quiero una cosa.
-Maldita sea Sasuke te juro que voy a volverme loca.
Sasuke salío momentáneamente de ella para darle la vuelta y quedar cara a cara pero sin volver a penetrarla.
-Sakura, di que te casarás conmigo- dijo rozando levemente su miembro contra la entrada de ella para estimularla.
-¿Qué? ¡No puedes pedirme que me case contigo en pleno acto!
-Sakura, estamos haciendo el amor, no se me ocurre nada más adecuado para pedirte que pases el resto de tu vida conmigo que mientras te expreso con mi cuerpo lo que siento por ti. Sakura… no llores- sonrió Sasuke antes de darle un pequeño beso en la frente.
-Eres mi alma gemela, he esperado años hasta que te dieras cuenta y lo asimilaras ¿De verdad crees que habría otra respuesta para esa pregunta que no fuera un sí?
Sasuke no dijo nada, solamente la volvió a penetrar de golpe y con pasión mientras habilitaba el sharingan para poder grabar la expresión de Sakura en aquellos momentos. Era algo que siempre atesoraría. Por fin ambos llegaron al clímax y Sasuke cayó encima de Sakura agotado y sonriente.
Ninguno dijo nada en varios minutos hasta que finalmente Sakura, que se había dado la vuelta y yacía ahora sobre el pecho de Sasuke mientras este le acariciaba el pelo tranquilamente, dijo.
-Naruto me preocupa.
-¿Después de esto piensas en Naruto?
-¡Oye- dijo ella dándole un suave puñetazo en el pecho-Es enserio, ¿No le has visto decaído últimamente?
-Hmp, no me ha dado la lata para ir al Ichikaru como antes.
-¿Ves cómo es grave? Creo que tiene que ver con Hinata, la quiere lo sé y no entiendo como no da el paso.
-Sakura.. la otra noche nos confesó que tiene miedo de que el zorro de nueve colas se descontrole un día y hacerle daño a Hinata.
Sasuke se sorprendió de sobremanera cuando vio a Sakura riéndose doblada sobre su estómago.
-Tienes un sentido del humor bastante peculiar, la verdad. Pero creo que podré vivir con ello.
-No idiota. Aay Naruto, Naruto. Que inocente es.
-¿Acaso sabes algo que yo no sepa, amor mío?
-La felicidad de Naruto está mucho más cerca de lo que realmente cree.
