Disclaimer: Todos los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Mitsurō Kubo.

Advertencia: Yaoi. Universo Alternativo. +18.


Attention catchers

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XI

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Una vez que los jóvenes amigos se alejaron lo que el rubio consideró suficiente, Otabek le pidió que fuera sincero y que dejara de guardar sus sentimientos de esa forma tan dañina.

— ¿Qué sientes por Katsuki?

— No sé… Yo…

— Claro que lo sabes, Yura. Tú no te caracterizas por dudar.

El rubio bajó la mirada.

— Para mí siempre fue obvio que él te llamó la atención, pero creí que lo hacía de forma profesional, no sentimental. —Confesó Altin con una expresión de pesar que no fue vista por el otro.

— No fue por gusto, ¿de acuerdo? Simplemente pasó, no es como que me gustara andar detrás de los cerdos —el castaño sonrió—. Pero fue inevitable…

Mientras el rubio buscaba las palabras que mejor expresaran lo que sentía, su amigo se conformó con observarlo en silencio.

— Lo primero que quiero dejar en claro es que no estoy enamorado, ¿ok? —observó a su amigo que sonreía ligeramente, evidenciando que no le creía—. Al inicio sólo fue curiosidad, quería saber a quién se atrevería a entrenar Victor, pero cuando lo vi en el primer casting que nos encontramos, me di cuenta de que tiene capacidad aunque le falta explotarla.

Nuevamente se creó un silencio entre ellos.

— Después no entendí por qué Victor estaba pegado a él siempre, debía averiguar qué tenía de interesante. Hablé con quienes ya lo conocían y todos dijeron que es una persona agradable y que es muy listo.

— ¿Ya lo comprobaste?

— Sí… Además, a pesar de la forma en que me porté cuando hablamos, él nunca cedió ante alguna incitación y su trabajo es muy bueno, tanto que quise volver a estar con él.

— Es difícil que hagas eso… —Reconoció el kazajo.

— Lo sé… Entonces, cuando me enteré de que ya no estaba en la sesión que le conseguí, me enojé porque despreció lo que hice por él, pero después me enteré de la verdad y entendí que quien canceló fue Victor y me alegré porque por fin resulté una amenaza para la estrella rusa… ¿Entiendes lo que es eso?

Otabek observó al ruso con evidente confusión, tardó unos segundos en emitir la siguiente pregunta

— Entonces… ¿Lo hiciste para que Victor se encelara?

— Y lo logré. Ahora Victor Nikiforov cuida lo que hago. Dice que no le importa y estoy seguro de que Katsuki le pidió que dejara de pensar en esto, pero lo hace, lo noté hoy… Victor tiene miedo de que le robe a su Yuri.

El ruso sonrió satisfecho y su amigo, preocupado, buscó las palabras adecuadas.

— Yura, creo que no tienes necesidad de hacer esto. Como te dije antes, es evidente que ellos están bien. ¿Qué ganas al inquietarlos personal y profesionalmente?

Yuri permaneció en silencio.

— Si lo que quieres es superar a Nikiforov, estoy seguro de que puedes hacerlo, tu talento es innegable y la edad está a tu favor. Próximamente Victor tendrá que dedicarse a otra cosa porque su vida en las pasarelas está por terminar, esa será tu oportunidad, créeme, no necesitas usar argucias bajas para quitarlo del camino —observó a su amigo pensativo—. Además… ¿Estás seguro de que quieres arruinar su relación por ganar? Y, ¿ganar qué? ¿Realmente crees que podrías quitarle a Yuri?

Esa última pregunta logró su objetivo, el rubio levantó la vista y observó sorprendido a su amigo. Se quedó sin palabras.

— Mira, todos se están yendo. —Ambos observaron a las personas que salían del lugar—. Es hora de irnos, vamos a mi casa.

Sin ánimos de negarse, el ruso siguió a su amigo y se alejaron del lugar. Desde lo más profundo de su ser sabía que esa noche no sería completamente agradable.

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Una vez que estuvieron a solas e instalados en el apartamento de Victor, la pregunta inminente llegó, aquella que el japonés creyó poder evitar.

— ¿Dónde estuviste cuando te desapareciste del coctel?

— ¿Eh?

— Me escuchaste.

— Ah pues… Sólo fui al baño… ¿Por qué? ¿Me tardé mucho?

— Bastante diría yo.

Notando el cambio en la actitud del chico, el ruso no tuvo más dudas sobre que algo no muy bueno había sucedido.

— Creí que habíamos acordado confianza total.

Esas palabras fueron suficientes para que Yuri sintiera que su corazón estaba siendo destrozado.

¿Con qué cara podría volver a exigir que se le dijera la verdad si él iba a guardar secretos?

El de lentes suspiró llenándose de valor y observó los claros ojos de su amante, que no se habían despegado de él.

— Yurio me topó en el baño… —el ruso tensó un poco su cuerpo—. Me aconsejó que me alejara de ti, dijo que seguramente me dejarías en cuanto te aburrieras de mí… Bueno, eso no me importa, sé que no es verdad…

— ¿Entonces? —Victor se acercó lentamente.

Yuri volvió a suspirar y apretó los puños.

— Me besó.

Un silencio de cinco segundos se hizo presente. El de lentes levantó la mirada esperando una respuesta que no llegaba.

— Te besó. —Afirmó el ruso, el otro asintió—. ¡Ese maldito mocoso! —Gritó sintiendo que la ira se acumulaba en su cuerpo y lentamente se deslazaba a sus puños.

— Por favor, cálmate.

— ¿De qué hablas? Estoy calmado, muy calmado.

El mayor comenzó a caminar de un lado a otro notablemente molesto, su amante no tuvo otra opción que tomarle de los brazos y obligarlo a sentarse.

— Por favor, no olvides que Yurio tiene 16 años. Para mí es obvio que lo hizo porque está confundido… Ciertamente no esperaba algo así pero tampoco creo que sea una tragedia.

— ¿No es una tragedia? ¿No? —Victor comenzó a mostrarse alterado y no se molestaba en ocultarlo.

— Victor, sólo fue un beso y ni siquiera le respondí.

— Pero…

— Además, no fue mi primer beso, estoy seguro de que si hubieras estado en la misma situación tampoco le habrías tomado importancia.

— Pero Yuri, no quiero que nadie te toque, ¿no lo entiendes?

El chico sonrió comprensivo.

— ¿Ahora vas a actuar como un padre sobreprotector? ¿Quieres que yo actúe igual con todas las personas que te rodean y te arrebatan de mí?

— No es lo mismo… —refunfuñó en un puchero.

— Es lo mismo. Es interacción con otras personas, algunas más molestas que otras —el chico recordó al diseñador con el que había tenido que lidiar los días anteriores—, ciertamente no esperaba ese beso y por eso debo hablar con él, para dejar todo en claro.

— ¡¿Quieres hablar con él?! —Se exaltó nuevamente.

— Tengo que hablar con él —tomó a su novio de las manos—. No puedo dejar la situación así, sé que él no está seguro de lo que siente y sólo está buscando una salida. Además, no quiero enemistarme con él porque, te lo puedo asegurar, vamos a trabajar juntos en más de una ocasión.

— Eso es cierto… —apretó las manos de su compañero—. Pero no quiero que vayas solo…

— No tengo 10 años, lo sabes. Y él no es peligroso.

— No puedes estar seguro, es niño es un demonio.

Con una sonrisa sincera, el japonés jaló las manos de Victor hacia abajo hasta que sus labios quedaron a la altura de los propios, lo besó calmadamente provocando que el otro se concentrara más en ese contacto que en cualquier otra cosa.

— No tienes de qué preocuparte. —Sonrió—. Te amo, Vitya. —Confesó una vez que se separó.

El ruso abrió los ojos por completo sorprendido, pues era la primera vez que el otro lo nombraba de esa forma tan cariñosa, la cual —para él— demostraba total confianza, algo que sólo había logrado con Yakov.

Sin querer reparar más en la discusión, al menos por el momento, el ruso se lanzó a besar a su amante de la forma más apasionada que el cansancio le permitía

Al menos por esa noche prefirieron no volver a mencionar al adolescente.

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Al día siguiente Yuri regresó a sus actividades universitarias. El cansancio de su cuerpo le hizo, sin querer, extrañar el automóvil más que cualquier otra ocasión. Tuvo que utilizar el transporte público, por lo que el camino que tantas veces había recorrido le pareció más largo de lo normal.

Estando a unas cuantas estaciones de su bajada, el chico escuchó a unas adolescentes muy emocionadas que hablaban de lo que veían en el móvil de una de ellas.

— ¡Victor Nikiforov participará en la gira internacional de GroStyle!

— ¡Esto es increíble!

— ¡Estoy segura de que será la estrella principal!

Sin poder procesar lo que acababa de escuchar, el japonés pensó, no, aseguró que había escuchado mal.

¿Cómo sería posible que Victor, su Victor, hiciera lago de tal magnitud y que él no estuviera enterado?

En cuanto salió del shock se dispuso a buscar información, cualquier cosa que pudiera desmentir lo que acababa de escuchar.

Su móvil se deslizó por su mano y casi cayó al piso cuando el encabezado de un portal de noticias se hizo presente en la pantalla: "La gran estrella, Victor Nikiforov, confirmado para la gira de GroStyle".

No tenía idea de lo que estaba pasando. ¿Cómo podría no haberse enterado? Y sobre todo. ¿Por qué Victor no le había dicho?

Intentando recobrar la compostura marcó el número de su amante pero no fue respondida su llamada; el estrés comenzó a apoderarse de su cuerpo.

Prefirió esperar a llegar a la universidad para buscar a Pichit, sólo él podría ayudarle en ese momento. Sin embargo, a unos pasos de toparse con su amigo, su móvil comenzó a sonar y el nombre de Victor apareció en la pantalla, corrió detrás de uno de los edificios menos concurridos para buscar un poco de intimidad en su llamada.

— ¿Ya te enteraste? —La voz del ruso se escuchaba notablemente preocupada.

— ¿Por qué no me dijiste?

— ¿Estás enojado? —El tono con que respondió el chico la hacía pensar en los peores escenarios posibles.

— Te pregunté ¿por qué no me dijiste?

Del otro lado de la línea sólo se escuchó su suspiro lleno de pesar.

— Te lo iba a decir ayer pero después de lo que me dijiste de Yurio no quise que continuáramos hablando de otras cosas… Además, no creí que se hiciera el anuncio hoy, según yo se haría en tres días más… Quería contártelo hoy….

— ¿Por eso era tanto misterio respecto a las pláticas con los ejecutivos?

— Sí.

El silencio se hizo presente en la conversación.

— Te hablo cuando terminen mis clases.

— Yuri, espera, escúchame. —Rogó el ruso.

— Adiós, Victor.

El japonés terminó la llamada sin querer escuchar al otro, verdaderamente estaba molesto y prefirió no seguir hablando para evitar decir alguna cosa de la que pudiera arrepentirse después. En ese momento buscó a Pichit, de verdad lo necesitaba.

Las siguientes horas del día transcurrieron sin ninguna comunicación entre ellos, absolutamente ningún sonido volvió a ser emitido de sus teléfonos móviles.

Victor no tuvo más opción que continuar con los preparativos para la mencionada gira, la cual sería ardua, sólo esperaba que la compañía de su amigo Georgie le hiciera más llevadera la situación. Intentó en varias ocasiones dejar la agencia e ir a en busca del chico pero Yakov no le permitió mover un dedo lejos de él.

Pasadas las 18:00 horas, un escueto mensaje fue recibido por el ruso:

— "En media hora llego a tu apartamento".

Su corazón brincó y una larga sonrisa se instaló en su cara. Sabía que la conversación no sería precisamente amena, pero se conformaba con saber que el chico quería verlo.

Corrió a su auto y se apresuró a llegar al lugar elegido para verse. También reparó en que no tenía comida o algo que ofrecer. Prefirió concentrarse en llegar para después preocuparse por otras cosas.

Treinta y dos minutos después, el chico de lentes anunció su llegada mientras el corazón del ruso parecía querer abandonar su lugar designado en el pecho.

El saludo de ambos fue tímido, casi como si no supieran qué debían decir.

— Yuri, perdón por no decirte nada… Quería sorprenderte después de la pasarela…

La mirada del ruso demostraba todo el pesar que se había acumulado en tan sólo esas horas.

— Creo que exageré un poco… —bajó la mirada—. Pero debes entender que no es agradable enterarme de los planes de mi pareja por unas chicas escandalosas en el metro… Cualquiera se hubiera alterado…

— Lo sé… De verdad lo siento. —Invitó a su amante a tomar asiento y sostuvo sus manos—. No pretendía escondértelo pero necesitaba conocer bien los detalles y justo hoy me informaron lo que faltaba. Bueno, ya escuchaste que es una gira internacional, ¿cierto? —El chico asintió—, pues bien, consistirá de varios eventos como pasarelas y presentaciones y durará tres meses —los ojos de Yuri se abrieron con sorpresa—; de nuestra agencia me acompañará Georgi y un par de modelos más.

— ¿Cuándo empieza la gira? —Cuestionó el chico tragando saliva.

— En dos días… También eso me lo dijeron hoy.

El agarre de las manos de ambos se intensificó. Ciertamente no se trataba de ninguna tragedia ni nada similar, sin embargo, para ellos que estaban tan acostumbrados a estar juntos, pensar en ese tiempo sin verse resultaba difícil, más de lo que admitirían.

Yuri no pudo evitar que su ánimo se viera afectado, una curiosa tristeza comenzó a gestarse en su interior y pronto se transformó en un pesar que, estaba seguro, lo acompañaría durante toda la ausencia de Victor.

El ruso, por su parte, trataba de consolar lo mejor posible a su amante, pero él también se encontraba triste, sobre todo por la premura de su partida, pues inicialmente le habían dicho que la gira daría inicio en una semana más, por lo que él había considerado tener tiempo suficiente para hablarlo con su pareja y aprovechar al máximo la compañía mutua antes de irse.

Algo con lo que la estrella difícilmente lograba lidiar era con ver frustrados sus planes, eso más la evidente tristeza de Yuri contribuía a su malestar. Intentaba mantenerse en calma, sabía que no debía perder la compostura, pero resultaba bastante complicado hacerlo.

En otras situaciones de su vida se había tenido que enfrenar a la elección del trabajo por sobre su vida personal, pero jamás había resultado tan difícil. Por primera vez, Victor sabía lo que era priorizar a su persona amada.

Oscilando entre pesar y asomos de alegría la pareja pasó el resto de la tarde hablando y pensando lo que harían el día siguiente, el cual sería su último día juntos.

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Tal como lo esperaban, el día siguiente resultó bastante lleno de ocupaciones. Yakov dio permiso a Victor de tener la tarde libre a cambio de que toda la mañana estuviera en la agencia afinando los detalles del viaje; Yuri, sin poder evitarlo, fue a sus clases de la universidad pues estaba próxima la temporada de exámenes.

Alrededor de las 13:00 horas, ambos se avisaron que estaban libres y atinaron comer juntos, el punto de reunión sería el apartamento de Victor.

Una vez que el shawarma* fue devorado, ambos optaron por ver una película, sin embargo sabían que —como había sucedido en otras ocasiones—, esta sólo serviría de fondo para uno de sus necesarios encuentros amorosos.

Completamente necesitados del otro, ambos se entregaron a las caricias y los besos; primero lo hicieron en el sofá de la sala y las prendas que los cubrían poco a poco se esparcieron por el lugar.

El japonés, recostado en el sofá disfrutó las muchas demostraciones de amor del otro. Se deleitó con el roce de los fríos dedos del ruso sobre su caliente cuerpo. Gimió agudamente desde el primer momento en que su creciente erección fue envuelta por los rosados labios del necesitado amante que, haciendo uso de su paciencia, contenía las ganas de penetrar el sugestivo agujero que se contraía frente a él.

Después de unos minutos de ese disfrute, ambos reconocieron la necesidad de una cama, por lo que no dudaron en trasladarse para continuar con esa sesión que prometía ser intensa.

Afortunadamente las paredes que resguardaban a los amantes resultaron ser bastante gruesas, por lo que pudieron guardar debidamente los gemidos y los muchos sonidos provenientes de la habitación principal, dentro de la cual, Victor y Yuri se entregaban uno al otro como si el mundo fuera a terminar esa misma noche.

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El temido día de la despedida llegó. Victor llevó a su amante hasta su habitación de estudiante y, después de varios minutos, se despidió con ligeras lágrimas en los ojos.

Tratando de mantener la compostura para no derramar el llanto, el japonés se aferró al cuello del más alto y susurró un "te amo" que estremeció hasta la última fibra del cuerpo ruso.

Considerando que el teléfono de la estrella no dejaba de sonar, tuvieron que despedirse sin ganas de hacerlo. Se abrazaron nuevamente y prometieron estar en contacto todo el tiempo que fuera posible.

— Por favor, no me olvides…

Susurró el ruso estrechando más al chico de lentes, quien sólo rio y acarició la cabellera plateada que descansaba sobre él.

— Claro que no te olvidaré. ¿Cómo podría hacerlo?

— No sé… ¿Y si te aburres de esperarme? —Hizo un puchero.

— No lo haré, no podría. Te voy a esperar con los brazos abiertos.

— Espero que también las piernas. —Sonrió ligeramente y se alejó un tanto para apreciar la cara del chico; obviamente estaba sonrojado.

— ¡Baka!

Ambos sonrieron demostrando el amor que se tenían. Se despidieron por última vez y el ruso entró a su automóvil observado a su amante de pie, agitando ligeramente la mano derecha para él.

Para Yuri, el resto de ese día resultó tormentoso, sus pensamientos no dejaban de ir con Victor. Ansiaba saber cómo estaba, qué le había parecido el vuelo, cómo lo trataban sus compañeros, incluso, si el clima era propicio para trabajar.

Por momentos se reprendía pero su mente irremediablemente lo llevaba a esos pensamientos que, estaba seguro, no lo dejarían en paz.

Ese, como los días venideros, su horario estaba lleno de horas de investigación y preparación de exámenes por lo que Yuri consideró que no tenía otra opción que enfocarse en sus estudios, no podía descuidarlos cuando estaba tan cerca de graduarse. Además el apoyo de Pichit resultaba invaluable, pues su amigo se comprometió a apoyarlo en cualquier momento que lo necesitara, menos en los sexuales.

Por lo menos ese día había resultado victorioso y esperó pacientemente a que Victor se comunicara, lo cual sucedió por la noche, cuando el ruso le informó que se encontraba en Alemania preparándose para el primer evento.

Después de una conversación tranquila, ambos tuvieron que despedirse, pues el descanso era obligado para sus actividades.

Con el corazón agitado y unas tremendas ganas de encontrarse con su amante, el japonés tuvo que dormir; en ese momento no había nada más que pudiera hacer.

En ese instante, el ruso decidió descansar su teléfono sobre el pequeño mueble a un costado de su cama, cerró los ojos dos segundos, hasta que el sonido de la puerta le hizo levantarse de manera automática.

— Víctor, ¿estás ahí? —Se escuchó una ligera voz del otro lado, el aludido de inmediato la reconoció.

— Sí, aquí estoy. —Dijo apenas abriendo la puerta y observando fijamente al diseñador que tantos dolores de cabeza le había dado a Yuri.

— Perdón si te molesto…

Casi obligando a la estrella a permitirle ingresar a su habitación, el diseñador cerró la puerta detrás de sí. Para Victor eran obvias sus intenciones.

— Dime, Yuuto, ¿puedo ayudarte en algo?

— Más que ayudarme, me gustaría ayudarte… —se acercó peligrosamente.

— No creo necesitar ayuda, pero gracias. —Sonrió condescendiente y se alejó unos pasos.

— Todos necesitamos un poco de ayuda, sobre todo cuando estamos tan solos… —se acercó nuevamente y posó su índice derecho en el pecho del ruso—. ¿Quieres que te ayude a estar menos solo esta noche?

El ruso desvió la mirada, no podía negar que se trataba de una propuesta interesante, aunque reconocía que no era la mejor manera de comenzar la gira.

— ¿Por qué no respondes? —El otro volvió a acercarse y casi logró besarlo—. No me evites, sabías que esto sucedería tarde o temprano, hasta creo que me tardé mucho en actuar.

— En realidad no creo que fuera necesario que lo hicieras… —giró la mirada pero la mano de Yuuto en su brazo le impidió alejarse tal como pensaba hacerlo.

Sin darle tiempo de reaccionar, unos labios fríos se toparon con los suyos; abrió los ojos por la sorpresa. A su mente llegó de pronto la imagen de Yuri y su corazón se oprimió.

Vaya forma de iniciar la cuenta regresiva de los tres meses.

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* El shawarma consiste en trozos finos de carne con verduras, cátsup, mayonesa y envuelto en pan de pita.


¡Hola! ¿Alguien vivo?

Tardé mucho en actualizar, lo sé. El trabajo me está dejando agotada pero tuve que aprovechar esta oportunidad (entiéndase, me valió lo que tenía que hacer y subí el capítulo).

Bien, el capítulo 12 aún no está listo, espero terminarlo este mes (recen por eso), y, en teoría, el Fic terminaría con el capítulo 13. ¿Apresurado? No lo creo, así lo tenía pensado. xD

Anyway, si quieren comentar algo, con gusto les respondo, ya lo saben.

¡Nos leemos!