Momento 16: Antojo

A Gabrielle siempre se le había antojado que Ginevra Weasley era una muchacha muy atractiva. Quizás por eso había aceptado sin remilgos que Harry estaba enamorado de ella. ¿Quién no? Porque a Gabrielle, esteta por naturaleza por su condición de media veela, se le antojaba que Ginny poseía una belleza única. Porque era especial y hasta extravagante en cierto punto, pero al mismo tiempo nada parecía fuera de lugar en ella: el conjunto era armonioso y perfectamente natural.

A Gabrielle se le había antojado más de una vez que no era normal la fascinación que la pelirroja despertaba en ella, pero siempre había preferido ignorar esos pensamientos. Si Ginny le parecía perfecta, no importaba que fuera mujer (porque no fue hasta que se hizo un poco mayor que la rubia pudo afirmar que, si le gustaban las mujeres, eso no afectaría en lo más mínimo la imagen que tenía de si misma), porque podía sentir atracción por ella, pero no era amor. (Y si hubiera sido amor, ¿qué más daba?)

A Gabrielle se le antojaba que por momentos el sentimiento se le iba de las manos, la afición se transformaba en obsesión. Que el acoso no le hacia bien a ninguna de las dos, y que tal vez debería darse el gusto solo por una vez, para poder sacarse la idea fija de la cabeza.

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Precuela de "Lucha" y "Conquista". Perdónenme la vida, por favor. Les prometo que casi no queda Ginny/Gabrielle.

Lean, escriban, sueñen, amen, bailen, sonrían

Estrella