Disclaimer: Penguins of Madagascar no me pertenece ni sus personajes.

Canción utilizada para escribir: dejalo ir - benny ibarra

10. Descubrimientos de Guerra I

Kowalski había pasado un mes como líder,con eso se cumplían cinco meses desde que él y Cabo estaban en la guerra. Y con ello,la culpa del teniente crecía cada vez mas. Podía haber sido peor si hubiera tenido consciencia de cuanto estaban sufriendo sus otros dos amigos en el zoológico. No sabía que a esas alturas,ellos ya habían dejado de ser ellos mismos y era completamente su culpa.

Ese día,luego de cinco meses de que Kowalski y Cabo desaparecieran,Skipper volvió a la base mas temprano de lo habitual. Y sus pies arrastrandose lo condujeron al laboratorio de Kowalski,sintiendo la nostalgia que le carcomía el alma pidiendole a gritos ver de nuevo a sus amigos.

Abrió la puerta azotandola y observó el laboratorio. Todo estaba tal y como Kowalski lo había dejado,no pudo mas y empezó a sollozar mientras se adentraba.

Caminó hasta el escritorio de Kowalski,empezando a revolver todo en él. No era que buscara algo,solo quería ver las cosas de su amigo,y ver si podía calmar el dolor por la culpa. Se detuvo al no conseguirlo y plantó la vista en los papeles del científico,sintiendo el hueco que se había abierto en su pecho hace muchos meses tragandoselo.

Por suerte,Rico estaba ahí. Cuando volteó vió al experto en armas en la entrada. Gimoteando,le dió permiso para pasar.

Rico le ofreció una carpeta que estaba marcada como CONFIDENCIAL. Skipper suspiró y la tomó,no tenía animos para trabajar,pero la abrió pensando en que eso podría distraerlo aunque fuera unos segundos sin importancia.

-¿De qué se trata esta vez? -se preguntó Skipper en voz alta,hojeando los papeles dentro de la carpeta. Había estado recibiendo los mismos informes hace algun tiempo;en ellos le informaban sobre el avance de la guerra en el cuartel de Canadá,pero se extrañó al ver algo nuevo entre ellos.- ¿tienes algun conocido en la guerra,Rico?

El aludido negó con la cabeza;ahora me río,consciente de que el pingüino no sabía cuan equivocado estaba.

-¿Porqué? -preguntó Rico para seguir con una plática que no tuviera que ver con Kowalski y Cabo,sin saber que aun hablaban de ellos inconscientemente.

-Esta vez en el informe viene incluída una lista de reclutados,bajas y heridos de la guerra. Pensé que querrías verla. -Rico volvió a negar aburrido,Skipper le pasó la carpeta y continuó revolviendo los papeles en el escritorio de Kowalski sin expresión en el rostro.

Rico suspiró y empezó a ver la lista de reclutados en el informe,sin querer meterse en la burbuja en la que Skipper se estaba encerrando. En la lista venían fotos de los soldados y a lado su nombre,como Rico no sabía escribir ni el suyo,optó por ver las fotos. Se sorprendió un poco al ver que la mayoría eran tan jovenes como Cabo.

Mientras,Skipper levantaba cada papel y tubo de ensayo en el escritorio de Kowalski,viendolo sonriente. Finalmente su aleta tomó una pequeña nota en especial,la observó con rareza,viendo como había un dibujo en ella,podía reconocerlo...era la forma en la que Kowalski solía dibujarlo a él.

La abrió lentamente,e inclinó la cabeza confundido,viendo como había dibujos que podía entender facilmente y unas palabras desconocidas que no tenía ni idea que querían decir.

-¡Una nota de secuestro! -dedujo Skipper,pero algo no encajaba.- pero estos...son los dibujos de Kowalski,no tiene sentido...si tan solo pudiera descifrar estos raros códigos. ¡Rico! -el otro pingüino apenas despegó los ojos del informe para ver a su líder.- ¡vamos con los chimpances!

Y asi hicieron,se deslizaron hasta el hábitat de los chimpances,Skipper tenía una semi-sonrisa en su pico,sintiendo como luego de cinco meses,finalmente había logrado avanzar un paso mas hacia sus amigos.

Al llegar con los chimpances,los encontraron jugando al ajedrez,pero eso no les importó y arrojaron el tablero de la rama donde se encontraba para ponerse en su lugar,quedando entre los dos chimpances que los vieron enojados.

-¡Necesito sus habilidades para la lectura humana! -dijo Skipper llegando directo al punto sin rodeos. Le dió la nota que había encontrado en el laboratorio de Kowalski a Mason,quien a su vez se la dió a Phil. Él la le leyó brevemente siendo observado por Skipper y Mason;Rico aun continuaba distraído con el informe.

-¿Qué es lo que dice,Phil? -preguntó Mason interrumpiendolo,para asi poder seguir lo mas pronto posible con su juego. El otro chimpance dejó la nota y empezó a hacer señas con las manos para su amigo que empezó a traducir.-"Para Skipper..."

El pingüino se quedó en silencio,habiendo sido apuntado por Phil;ahora el chimpance procedía a seguir explicando a Mason lo que había leido,y éste a traducirlo para los pingüinos.

-"Desobedecí tus ordenes..." -Phil dejó de hacer mímica y señaló un dibujo en la nota.- aqui solo hay un dibujo,Skipper.

-Ahí dice "me fuí en la noche,mientras dormías". -contestó Skipper,era un dibujo de Kowalski deslizandose mientras él dormía,saliendo unas cuantas zZzzZZz de su cabeza. Phil siguió haciendo señas entonces y Mason traduciendo.

-"No soy capaz de dejar a Cescy sola,decidí acompañarla...",ehm...otro dibujo.

-"El lugar a donde voy es secreto". -era un dibujo improvisado de algun continente y encima de éste había un signo de interrogación(?).

-"Volveré pronto y aceptaré mi castigo como el pingüino que soy",y otro dibujo.

-Solo dice "adios". -el dibujo era una aleta levantada. El pingüino suspiró y se sentó en la rama del árbol cabizbajo,pero Mason seguía hablando,la nota aun no terminaba.

-"Posdata: siento desobedecerte,y si no vuelvo nunca...tambien lo siento. Kowalski". Eso es todo... -Skipper volvió a suspirar y luego soltó un quejido mientras se pasaba una aleta por toda la cara.- Esto quiere decir que...¿él y Cabo no fueron secuestrados?

Skipper no respondió a la pregunta. "Al menos Kowalski no...",pensó poniendose en pie,en su cabeza se empezaban a formular nuevas deducciones y preguntas. Estaba feliz porque ahora sabía que Kowalski no era prisionero de Espiráculo,pero su ira aumentaba porque su teniente había desobedecido sus ordenes y lo había hecho preocuparse.

-Pero algo no encaja en todo esto... -dijo Skipper acariciando su mentón,pensativo.- Kowalski se fue con Cescy,pero ¿qué hay de Cabo?

Por otra parte,mientras Rico veía el informe,sus ojos se abrieron de par en par junto con su pico sorprendido y sacó la vista de la carpeta para ver a Skipper. Las palabras no podían salir de su pico por el shock.

-Ahora estoy un 70% seguro que Cabo fue secuestrado por Espiráculo! -dedujo Skipper levantando una aleta dramáticamente. Rico arqueó una ceja.

-Aaah,Skipper... -lo intentó interrumpir el pingüino con la cicatriz apretando entre sus aletas la carpeta abierta.

-Debemos duplicar nuestros esfuerzos y encontrar al joven,pobre y asustado Cabo! ¡está solo a merced de Espiráculo!

-Buhuuu Skipper...

-¡No perdamos tiempo y...!

Rico gruñó desesperado y colocó el informe frente a la vista de Skipper,apuntandole a una parte en la lista de reclutados. El líder vió el papel,e igual que Rico sus ojos se abrieron como platos,y con su pico colgando,dejó caer el informe al suelo.

Se sintió como si le faltara el aire;la carpeta estaba tirada en el suelo,abierta en la ultima página de la lista de reclutados,en la cual solo estaban las fotos de dos pingüinos y a la derecha sus nombres: Kowalski y Cabo.

Skipper se sujetó la cabeza,con temor a que se le fuera a caer si no lo hacía. Él había querido protegerlos de la guerra,y resultaba que ellos mismos se habían ido a meter en ella.


Kowalski entró en el cuartel junto con un par de pingüinos de su mismo escuadrón.

El segundo cuartel era mucho mas lujoso que el primero. Tenía tres pisos,varias habitaciones,un minibar,y estaba alfombrado.

Cuando lo habían visto por primera vez un mes atrás,se preguntaron si acaso el comandante odiaría al escuadrón FISH y SEAL desde que empezó la guerra,de no ser así,no encontraban explicación para que los cuarteles fueran tan desiguales.

Kowalski y los pingüinos subieron hasta el segundo piso y se adentraron cada uno en diferentes habitaciones. El teniente se adentró en la suya y se sentó en una de las literas de concreto que estaban en la pared,eran como la suya en la base del zoológico,eso lo hacía sentirse un poco mejor.

Vió hacia la ventana que estaba en la habitación,ahí se encontraban amontonados un montón de pingüinos de su escuadrón,incluso Cabo,que se paraba en la punta de sus pies para ver por la ventana.

-¿Qué hacen? -preguntó Kowalski apartando a alguien de la ventana para él poder ver.

-Llegará un pelotón del escuadrón SQUID que desde hace dos meses está de reconocimiento en Pencouver. -respondió Harry;un pingüino con manchas café en su cuerpo debido a unas quemaduras,al que llamaban Hersheys justo por esto.- ¡Y son chicas!

Todos rieron coquetamente,fijando la vista hacia la lejanía deseando ser los primeros en ver a las pingüinas llegar.

-Pff...¿no pueden conformarse con las chicas de nuestro escuadrón? -comentó Kowalski volviendo con desinterés a su litera. Todos lo voltearon a ver con los ojos entornados.

-¿Eres idiota,Kowalski? -dijo Billy acercandose a él. El teniente frunció el ceño.- ¡No hay chicas en el escuadrón FISH!

El científico se puso a pensar. Ahora se daba cuenta que nisiquiera sabía los nombres de todos los soldados en el escuadrón FISH;cuando se volvió líder,se había preocupado por aprenderlos,pero no podía con todos en un solo mes. Y al parecer había supuesto erróneamente que había chicas en el escuadrón.

-Se que las chicas no deberían ir a la guerra... -comentó Hersheys apoyandose contra la ventana para ver a Kowalski.- pero me parece muy injusto que el escuadrón FISH sea el único que no tiene chicas.

-Bueno,por algo somos el mejor escuadrón. -comentó Billy riendo fuertemente,seguido por los otros y alguien que bromeó gritando "machista". De pronto todas las risas cesaron cuando la puerta se abrió y azotó contra la pared,James entró con un ceño fruncido a la habitación.

-Hay cambio de planes,Kowalski. -le informó el estratega caminando hacia él,Kowalski se levantó de la litera.- El comandante Abe quiere que iniciemos un operativo para liberar Pencouver,partimos en media hora.

La reacción general fue de sorpresa y decepción,algunos soltaban maldiciones mientras pateaban cosas. Y enseguida se acercaron a James para reclamarle como si hubiera sido decisión suya,para su desagrado.

-¡Queremos ver a las chicas! -se quejó uno haciendo berrinche. James gruñó con fiereza al resto de reclamos que se dejaron venir de sus compañeros.

-¡Nisiquiera he terminado! -gritó James haciendo a todos retroceder.- ¡verán a las chicas montón de desesperados! En este operativo participarán en conjuto los escuadrones FISH y SQUID,asi que el pelotón de reconocimiento ha recibido ordenes de permanecer oculto en Pencouver. Nos esperarán ahí.

Las sonrisas retornaron a los rostro de los pingüinos,que felices empezaron a chocar aletas,imitando la manera en que Cabo y Kowalski festejaban. James suspiró y salió de la habitación para empezar a alistarse,el resto de pingüinos lo siguieron entusiasmados,deseando partir lo mas pronto posible para poder ver a las pingüinas.

Kowalski volvió a tomar su rifle,y estuvo a punto de salir cuando la figura de un pingüino aun tirado sobre su litera lo distrajo. Se acercó nostálgico,recordando como ese pingüino era tan diferente hace apenas cinco meses.

Le tocó el hombro,pero él solo se quitó la aleta del teniente en un arrebato. No pudo notarlo antes,pero ese pingüino estaba sollozando.

-Bern... -lo llamó suavemente,haciendo sonar su tono de voz lo mas comprensible que podía.- levantate,tenemos que realizar un operativo...

-No me des ordenes. -contestó él con una voz venenosa que sorprendió a Kowalski. Las pocas veces que le había hablado en ese estado,él le había contestado de manera vacía y cansina.- Solo porque te volviste el líder de FISH no significa que sustituyas a Brutch...

Kowalski bajó la cabeza,así que era por eso que desde hace un mes Bern se había tornado aun mas deprimente. El teniente volvió a tocarlo,aguantando esta vez el arrebato que intentó hacerle el médico para separarse de él.

Se acercó lentamente a su oído,pensando en que podría decir. Él había admitido que le costaba entender las emociones;si no podía ni hacer eso,como consolaría a alguien. Ya había demostrado que era pésimo cuando solo logró asustar mas a Cabo cuando él estaba aterrado por la explosión que los sorprendió al llegar a ese lugar.

-Brutch tambien me parecía un estupendo líder...

-No solo lo parecía...él era un grandioso líder,el mejor general que hubiera podido tener el escuadrón FISH.

Kowalski se quedó callado y soltó a Bern,estaba perdiendo su tiempo. Tomó su arma y se detuvo en la puerta,donde se sujetó del marco antes de salir.

-Talvez quieras darme una oportunidad,Bern. -murmuró,dibujando una sonrisa sincera en su pico que Bern no podía ver,asi que parecía algo estúpido.- Soy solo un teniente,pero yo tambien tengo al mejor líder de todos...por eso,se que puedo hacer un buen trabajo...solo confía en mi,Bern.

Y sin hacerse esperar mas salió de la habitación para subir las escaleras hasta el tercer piso,o lo que es lo mismo,el piso de equipamento militar. Se apresuró a alcanzar a sus compañeros y entre todos empezaron a tomar los chalecos que Mestriss les había indicado vestir para la misión y llenaron las bolsas de estos con granadas,walkie-talkies,cantimploras,y demás cosas útiles. Cabo los llenaba con winkies;solo por esta vez,Kowalski decidió no reprenderlo.

Cuando terminaron,solo quedaban unos minutos de la media hora que les habían dado para alistarse,y bajaron las escaleras hasta el primer piso,en el cual el escuadrón SQUID los veía con suficiencia,casi presumiendo el que ellos habían estado listos antes. Pero el escuadrón FISH los recibieron indiferentes.

No se habían codeado mucho con ellos,y habían pensado que los veían en menos hasta el punto de despreciarlos. Pero no podía eso importarles menos.

Los dos escuadrones salieron del cuartel encabezados por Mestriss y Kowalski,quienes a su vez seguían al comandante general Abe. Se detuvieron antes de atravezar las barricadas,cuando Abe se dió media vuelta y levantó su aleta para llamar su atención.

-Descansen. -ordenó y enseguida la mayoria de los pingüinos se sentaron en el cesped,colocando sus rifles en sus regazos,mientras otros permanecieron en pie para escuchar al comandante que empezó con un fuerte tono de voz.- Esta vez... -su pico lentamente fue formando una sonrisa.- ¡sacaremos a los malditos Delfingüinos de Pencouver!

Gritos animados se escucharon entre los escuadrones,Abe rió un poco y luego tranquilizó a los pingüinos para poder seguir hablando.

-Mantendremos bajo vigilancia Pencouver esta noche,el pelotón de reconocimiento nos dará toda la información que hayan conseguido,y mañana a las 600 horas,¡atacaremos por el lateral derecho!

-Siempre por un latera. -comentó Kowalski girando sus ojos mientras se colocaba a un lado de Abe,para ver lo que dibujaba en una pequeña pizarra que sostenía en sus aletas. El comandante decidió ignorarlo.

-Quiero a los morteros alineados en el frente y...¿quién tiene la bazooka? -uno de los pingüinos mas altos levantó su aleta,tenía un arnés amarrado el cual le servía para transportar la bazooka en su espalda.- ¡te quiero cerca mío!,¡Mestriss,Kowalski,ustedes tambien permanecerán a mi lado!

Todos los pingüinos hicieron un saludo militar al comandante y atravezaron las barricadas,unos pocos pelotones de ambos escuadrones se quedarían a vigilar el cuartel por lo que se quedaron atrás observando como las figuras del resto desaparecían con la lejanía.

Cuando vieron que el terreno era seguro,se deslizaron entre la nieve,a medida que el frío se acentuaba,aumentaban la velocidad,deseando llegar cuanto antes al lugar desde el que vigilarían Pencouver.

Pero su deslizamiento era difícil a causa de los chalecos que se veían forzados a llevar,en lo único que los ayudaba era para resistir el frío en sus desnudos pechos. Cuando finalmente llegaron a un bosque nevado y se pusieron en pie,unos cuantos descubrieron sus pechos para encontrarlos rojos y entumecidos.

Kowalski,Mestriss y Abe se dirigieron al frente junto con los que operaban los morteros,el bosque era cubierto por una espesa niebla,por lo que avanzar entre ella casi era espeluznante debido a la latente posibilidad de que un enemigo pudiera salir de cualquier parte en cualquier momento. Pero se dieron cuenta que sus temores fueron estúpidos,por que llegaron sin problemas hasta una baja asta que estaba enterrada en una trinchera,tenía un reluciente casco sobre ella,había sido colocada para que los escuadrones la vieran fácilmente.

Abe se asomó por ella,encontrando tres pingüinas dentro que temblaban acurrucadas unas contra otras,sus aletas se aferraban a los rifles.

-¿El pelotón de reconocimiento era tan pequeño? -preguntó Kowalski a Abe mientras,Mestriss saltaba dentro de la trinchera para despertar a las pingüinas.

-Porsupuesto que no, -contestó Abe. Las chicas salieron de la trinchera frotandose los ojos cansadas.- ¿dónde están las otras tres?

-Al límite del bosque, -contestó una de ellas dando un gran bostezo.- ellas están intentando capturar un Delfingüino para catearlo,nos quedamos escasas de munición y comida. Creíamos que ustedes no llegarían hasta mañana...

-Estar mas allá de este punto es peligroso,necesitamos que vuelvan. -los tres generales se abrazaron a ellos mismos con frío,mientras se movían tontamente para entrar en calor.

-¿Ahora mismo?

-No,claro que no. Ahora mismo es peligroso,contactenlas y diganles que no sigan atacando Delfingüinos,pueden resultar muertas y no tiene caso. Que nos esperen ahí y mañana recibirán nuevas ordenes directamente de nosotros.

-Si,señor. -contestó la pingüina que había estado hablando y se alejó de sus compañeras para hablar por su walkie-talkie. Abe titiritó antes de seguir hablando.

-Este es el teniente Kowalski,está al mando del escuadrón FISH. -las chicas le hicieron un saludo militar al teniente y él solo sonrió algo incómodo ante eso.- Necesito que me den toda la información que consiguieron,pero por ahora vayan con su escuadrón,ustedes permanecerán en la retaguardia.

Ellas asintieron y enseguida se apuraron a deslizarse hasta la pocisión de su escuadrón;Kowalski las siguió con la vista,recordandole vagamente a Cescy. ¿Dónde estaría ahora esa hermosa chica?

Despertó de su letargo cuando los operadores de los morteros pasaron en frente suyo con dichos cañones en sus aletas y el pingüino que cargaba la bazooka se posó al lado del comandante. Unos cuantos pingüinos mas seguían llegando para recibir ordenes de los líderes;Cabo se acercó a Kowalski.

-Empiecen a cavar trincheras,soldados,será una noche fría. -ordenó dandose la vuelta para caminar un poco mas hacia el frente. Escuchó alguien diciendo "odio cavar" y otras cuantas quejas.- ¡No quiero a nadie enfermo cuando partamos!

Unas cuantas risas se escucharon,y acto seguido algunos pingüinos sacaron unas pequeñas palas y empezaron a cavar las trincheras. Kowalski planeaba hacer la suya,pero enseguida James le quitó la pala y se puso a hacerla él,sin dirigirle la mirada. Kowalski solo le sonrió en agradecimiento y se sacó el casco mientras se sentaba al pie de un árbol.

Metió la aleta dentro del casco y sacó un papel;añejo y con fisuras,hasta la fecha pensaba en la suerte que tenía porque no se había roto. Lo abrió,repasando nuevamente la forma en la que había llegado a el lugar donde se encontraba,el lugar donde estaba Cescy.

Se abrazó contra el mapa por milesima vez en esos cinco meses. Vió como Cabo se apróximaba,y enseguida guardó el mapa dentro de su casco. Ahora podía guardarlo en alguno de los bolsillos de su chaleco,pero estaba tan acostumbrado a ponerlo en su casco que le parecía que el hacerlo significaba algo especial.

Se volvió a colocar el casco y se puso en pie para recibir a su amigo que sonreía. James ya había excavado la trinchera hasta la mitad.

-¿Te quedarás conmigo? -preguntó Kowalski a su amigo,que vaciló un poco tocando la punta de sus aletas una con otra.

-Lo siento,ya tengo trinchera. -contestó luego de un rato,esperando que su teniente no le exigiera que permaneciera a su lado pensando que debía protegerlo,pero en cambio él solo sonrió despreocupado.

-Está bien,creo que yo me quedaré con James. -para entonces,el estratega luchaba contra un pedazo de tierra que se negaba a salir del hoyo que excavaba.- ¿Has visto a Bern?

Cabo asintió y apuntó hacia un árbol;recargado contra su tronco,estaba un pingüino con cicatrices en las aletas que dejaba que la nieve cubriera libremente sus hombros y cabeza. Su mirada estaba perdida y desconectada,al igual que sus pensamientos. Kowalski había pensado que Bern había vivido en modo autómatico desde la muerte de Brutch.

El teniente suspiró,había logrado sacarlo de la cama y que viniera al operativo,pero la depresión aun lo estaba consumiendo;entendía que se sintiera culpable al no haber podido hacer nada por ayudar a Brutch cuando él era el médico,y sabía que estaba terriblemente afectado. Había usado la empatía para comprender a Bern,pensando en como se sentiría si alguno de sus amigos muriera.

Y se había dado cuenta que no habría podido con el dolor,y mucho menos solo. Por eso había decidido que ayudaría a Bern a salir del hoyo en el que se había caído,le serviría de soporte hasta que volviera a ser el mismo.

Se acercó a él y lo levantó de un tirón para disgusto del médico.

-Ve con James,te quedarás conmigo. -le ordenó y el otro pingüino fue con el estratega de mala gana. Cabo se acercó a Kowalski y lo vió preocupado por el médico.- Voy a sacarlo adelante,Cabo, -levantó la vista para ver a Bern caminando cabizbajo.- lo haré como Skipper lo haría.

Cabo sonrió y chocó la aleta de Kowalski,haciendole saber que él le ayudaría en lo que pudiera si lo necesitaba. La atención de ambos de pronto se vió desviada hacia un pequeño escándalo unos metros mas allá.

En ese sitio se encontraba un pequeño y joven pingüino que había tropezado al chocar con un sargento que se había molestado por esto. El pequeño era extremadamente bajo,mas que Cabo,todavía tenía sus últimas plumas de bebé,y tartamudeaba nervioso. El chaleco le quedaba holgado y el rifle parecía pesarle,mientras el casco casi cubría su rostro.

Kowalski y Cabo rieron con ternura,divirtiendose por el comportamiento de ese inexperto pingüino.

-¿Quién es ese? -preguntó Kowalski bajandose a la altura de su amigo.

-Creo que su nombre es Stanly. Es uno de los remplazos de los heridos,es un cabo...claro,no de primera clase como yo,pero... -contestó Cabo colocando sus aletas en su cadera jactandose.- es tierno,¿no crees?

-Por favor,aun tiene sus plumas de bebé! -el teniente rió sin quitar la vista del pequeño.- ¿es de nuestro escuadrón?

-Si.

-Ah...disparale en alguna parte y envíalo a casa. -Cabo abrió los ojos impactado,viendo como Kowalski empezaba a irse dando por hecho que lo haría. Rápidamente se cruzó en el camino de su superior.

-¡No puedo dispararle a un niño! -Kowalski giró los ojos y cruzó las aletas con un gesto de "yo lo haría",pero Cabo pudo enseguida desmentirlo.

-Pues yo tampoco! ¡miralo,es tan tierno! -lo señaló,a Stanly se le había disparado el arma,pero por suerte no le había dado a nadie.- ¿no te recuerda a Huevín? -Cabo asintió sonriente.- Por eso lo mejor es dispararle en una aleta y sacarlo de aquí para evitar que lo maten.

-No lo haré,Kowalski.

El teniente resopló y se separó de su amigo para volver con James,él ya terminaba de cavar la trinchera mientras Bern lo observaba inmóvil.

Kowalski vió en el cielo total oscuridad,del cual caía nieve,esta vez blanca,no negra. Como si tuviera miedo de que la inmensa oscuridad se lo fuera a tragar,rápidamente empujó a Bern dentro de la trinchera cuando James aun no había sacado la pala y seguidamente él saltó dentro,acomodandose sobre su trasero al lado del médico que quedó en medio de los otros dos pingüinos.

El teniente se pasó una aleta por la frente,todavía le parecía incómodo el hecho de estar sucio todo el tiempo. Bajó la cabeza hacia su costado,en donde Bern seguía ido sujetando el rifle. A lado de éste estaba James dormitando,sus aletas temblaban mientras sostenían el rifle;es obvio que todos estaban cansados.

-¡Mantas,mantas!,¡vendo mantas calientitas! -Kowalski levantó la vista sonriendo,en la superficie caminaba Billy cargando un montón de mantas en sus aletas.- ¡mantas!,¡solo denme la dirección de sus hermanas y tendrán una manta!

-Danos una aquí, -pidió James tiritando,con su rifle golpeaba la panza de Billy que reía risueño.- estoy muriendo de frío.

-Aquí tienen,pero recuerden escribir la dirección de sus hermanas en ella cuando terminen de usarla. -el pingüino les tiró la manta y siguió avanzando por las trincheras gritando la misma broma.

En cuanto recibieron la manta,Kowalski y James la estiraron y se abrigaron,automáticamente tapando junto con ellos a Bern,aunque éste no se aferró a ella temblando de frío. Seguía sin expresión;Kowalski sonrió y puso su aleta sobre el casco del médico,así los tres se quedaron dormidos entre tiriteos.


-MÉDICO!

Sus párpados intentaban despegarse,pero en ese momento el sueño podía mas,sabía que alguien gritaba fuera de sus sueños,pero sus ojos no se abrían.

-MÉDICO!

Finalmente pudo hacerlo,sus párpados se abrieron de golpe y no pudo ver al frente,la espesa niebla se lo impedía,pero si podía ver a su lado,en el interior de su trinchera. James estaba ausente,la preocupación se apoderó de él,pero antes debía asegurar a Bern,enseguida se encargó de checarlo a él.

-MÉDICO!

Nuevamente la insistente llamada de algun lugar alrededor que cada vez sonaba mas desgarrada.

Kowalski bajó la vista;a su lado estaba Bern,con los ojos totalmente abiertos pero inmóvil,si estaba despierto ya debería haber respondido a la llamada que le pedía a gritos que fuera con él. Quiso tocarlo y hacerlo sentir bien,pero una sacudida lo echó al suelo.

Escuchó una explosión,y acto seguido se escuchó de nuevo la llamada.

-MÉDICO!

Kowalski soltó unos chistidos con un tic en su ojo,intentando ponerse en pie junto con su rifle,a Bern no parecía haberle afectado la explosión. Pero seguía sin moverse para responder a la llamada.

-UN MALDITO MÉDICO,POR FAVOR!

-¡Bernard! -lo llamó Kowalski directo a su oído,el otro apenas movió la cabeza demostrando que eso lo había escuchado. El teniente no dijo mas y sacó a Bern de la trinchera por la fuerza,hasta que,guíados por las voces,sus pies los condujeron hasta una trinchera en la que reinaba el caos.

Un pingüino respiraba con dificultad,sus balbuseos agonizantes hicieron a Kowalski y Bern disminuir el paso aterrados,cuando al fin llegaron saltaron dentro de la trinchera.

El científico reconoció al pingüino herido;Stanly. Tenía metralla del proyectil con el que el enemigo los había bombardeado en la aleta y parte de su cara,sus gritos de agonía se hacían mas constantes. Cuanto dolor había soportado mientras sus compañeros gritaban por un médico que no llegaba.

-¡Date prisa Bern! -le pidió Kowalski con voz desesperada,no tuvo que decirle dos veces,el aludido sacó su botiquín y empezó a atender las heridas de Stanly.

Tal vez Bern tambien lo hizo en modo automático,pero de algun modo pudo sacar la mayor parte de metralla del cuerpo de Stanly,vendarlo rápidamente e inyectarle morfina para parar su sufrimiento que era agonizante. Mientras lo hacía,algun soldado se encargó de contactar al cuartel y conseguir un jeep que viniera por el niño herido.

Mientras Stanly era subido a la camilla,balbuseaba algo que Kowalski se esforzaba por entender.

-No...quiero irme... -el teniente suspiró y sonrió al niño.

-Ya hiciste tu parte aqui, -murmuró con una pequeña sonrisa en su pico.- puedes estár orgulloso. Además,obtendrás un corazón púrpura después de esto. Cuidate,Stanly.

El teniente y el médico observaron en silencio,y la jeep desapareció en la lejanía. Cuando eso pasó,Kowalski colocó una aleta en el hombro de Bern,quien levantó la vista para verlo a la cara,extrañado por la acción de su actual líder.

-Sigues siendo un médico excepcional. -Kowalski entornó una gran sonrisa,que a Bern solo lo hizo suspirar...tal vez había estado perdiendo ya demasiado tiempo pensando en Brutch,tal vez ya era hora de continuar...talvez...

-Tu...lo estás intentando muy bien como líder... -articuló Bern,haciendo aparecer el fantasma de una sonrisa en su pico que pronto desapareció,el inconfundible estruendo de una explosión le obligó a hacerlo.

-NOS BOMBARDEAN!

Podían escuchar,pero no necesitaban que se los dijeran para saber,los proyectiles caían por doquier,dejando centenares de heridos,¿cómo sabía su pocisión el enemigo?

Entre tantas voces escandalizadas,una se elevó por sobre todas,una que daba ordenes con tono autoritario.

-Muevanse montón de pingüinos cobardes! -gritó él,con un gesto y una voz que parecían no haberse amedrentado por el bombardeo del enemigo,a pesar de que una bomba explotaba justo detrás suyo.- ¡salgan de las trincheras! ¡salgan de las trincheras! ¡siganme fuera del bosque! ¡muevanse!

Su voz sin temor;parecía estarlos guiando fuera del peligro por el camino mas seguro que podía existir,y aunque no era del todo cierto -porque en el "camino mas seguro" unos cuantos fueron alcanzados por los proyectiles y tristemente abandonados por razones comprensibles-,ellos se sentían como si así fuera.

Abe los llevó hasta un sendero nevado y se deslizaron con dificultad hasta detrás de unos arboles cuyas ramas habían sido cortadas,dejando solo el tronco,por lo que no servían de mucho fuerte. Pero estaba bien para ellos,podían aguantar el ataque.

-¡Mestriss,Kowalski! ¡al frente!

Abe siguió sus propias indicaciones y se deslizó con rápidez hasta las casuchas que poseía Pencouver,fue seguido por Mestriss y Kowalski. Pudieron llegar a una plataforma,de la cual la nieve había sido retirada,era tan resbaladiza que tenía toda la impresión de ser una pista de patinaje. ¿Para que había servido Pencouver antes que empezara la guerra?

Los tres pingüinos se ocultaron tras las paredes de una de las casuchas antes que el fuego enemigo los alcanzara,una vez detrás de esos muros,aun podían escuchar los disparos viniendose a la casucha.

Abe le hizo una señal a Kowalski,que era quien estaba en la esquina de la casucha. El teniente asintió y movió su aleta para que la vieran los escuadrones que permanecían espectantes aun tras los arboles desramados;ellos entendieron y se deslizaron hasta la pocisión de sus líderes.

Kowalski procuraba a Cabo con la mirada,hacer el camino desde la zona de arboles sin ramas hasta la pocisión en la que él y los generales se encontraban era muy peligroso,bastaba un segundo para que una bala le diera a Cabo.

-RÁPIDO! -exclamó Abe con desesperación,sentía que un proyectil podía impactar contra sus escuadrones en cualquier momento.

Ellos siguieron deslizandose evadiendo las balas,a algunos los habían alcanzado. Se escuchaban gritos avisando que alguien había sido herido,pero solo aquellos que tenían esperanzas de sobrevivir eran ayudados por sus compañeros;era una situación desesperada en la que debían tomar decisiones difíciles.

-VAMOS! -volvió a gritar Abe,abriendo su pico de una manera increíble,sus gafas negras se habían caído de sus ojos y mostraban lo rojos que se habían puesto.

Kowalski juraba que en cualquier momento sus ojos empezarían a enrojecer tambien.

Cabo estaba cerca.

Cabo estaba a unos metros de llegar.

Pero Cabo fue disparado,y los ojos de Kowalski al fin enrojecieron,su cuerpo se tiró para en frente,pidiendo a gritos que hubiera visto mal,pero el joven detuvo su trayecto y se quedó tendido en el piso. Y al parecer nadie se había dado cuenta de que le habían dado,porque nadie lo ayudó.

No iba a dejarlo ahí,incluso si decían que no tenía caso ir hasta él.

-¡Cabo! -gritó,esperando que se levantara,sin obtener respuesta. Se deslizó hasta él,evadiendo a parte de los disparos,los pingüinos que iban en dirección contraria. Justo a lado de su amigo,una casucha estaba a punto de derribarse por los daños recibidos.- ¡NO!

-Kowalski! -lo llamó Abe,en un intento porque regresara y viera el suicidio que estaba cometiendo. Pero lo ultimo que vió de ese pingüino fue como se lanzaba sobre su amigo y los escombros de la casucha los cubrían a los dos.- ¡KOWALSKI!

Continuará...

PRÓXIMO CAPÍTULO:

DESCUBRIMIENTOS DE GUERRA II