Capítulo 11:
Las muchachas se habían reunido para probarse los vestidos para la celebración que se acercaba. Lila, Sheena, Phoebe y Nadinne compartían opiniones mientras eran observadas por Rhonda, quien las aconsejaba en cuanto a que zapatos utilizar, o el tipo de maquillaje que llevar.
- Bueno Lila, tu tez es clara por lo que deberías usar una base muy liviana, y rubor sutil y… yo diría una sombra color esmeralda, para que resalte tus ojos - decía con aires de autoridad la muchacha.
- Muchas gracias por tus sugerencias querida Rhonda, las tomare en cuenta para el día del baile - agradeció la pelirroja mientras admiraba su vestido en el espejo.
La conversación fue interrumpida con el sonido del celular de Rhonda.
- Diga? - contesto - De veras?! Pero estas realmente seguro? Wow! Pero que impresionante! Si, gracias! - termino la muchacha, mientras guardaba el dispositivo en su bolso, manteniendo una gran sonrisa aunque con ojos de sorpresa.
- Que sucede Rhonda, todo bien? - pregunto con algo de preocupación Nadinne.
- Me acaban de contar que Arnie… - fue interrumpida por Lila, quien tomo de su mano.
- Que sucedió con Arnie, Rhonda - inquirió la pelirroja.
- Me contaron que fue al campo Gerald, a la práctica de Béisbol y tuvo una especie de discusión con Helga, y luego de eso - se detuvo para darle suspenso a la noticia - LA BESO! - exclamo, ante la sorpresa de todas las muchachitas que la rodeaban. Phoebe, al escuchar la noticia, tomo todas sus cosas dispuesta a marcharse.
- Que sucede Phoebe? - pregunto Rhonda.
- Nada, es solo que… recordé que mi mama me pidió que le hiciese un mandado. Nos vemos chicas - se despidió con rapidez. Quería saber cómo estaba su amiga.
- Oh, por supuesto. Nos vemos Phoebe - contesto la pelinegra mientras volvía la vista hacia sus amigas.
- Wow, es increíble! No lo puedo creer! La beso frente a todos? - pregunto Sheena extrañada.
- Al parecer todos los muchachos los vieron, pero según lo que me contaron Helga lo golpeo tras el beso. Es tan vulgar esa muchachita - contesto Rhonda.
- Todavía no puedo entender que es lo que le ve a Helga - pensó en voz alta Sheena - Es decir, Arnie esta tan guapo ahora, tan varonil, tan macho, tan…- concluyo con un suspiro.
- Ay Sheena por favor, Arnie no dejara de ser el mismo soso de siempre aunque se vista de otra manera - dijo despectivamente Rhonda, sintiéndose algo mal al mirar a la pelirroja quien aún la observaba.
- Lo lamento Lila - dijo mientras se sentaba junto a la niña - Olvide que tenías sentimientos para con él. Estas bien?
- Oh Rhonda, no te preocupes. Honestamente, estaba pensando en que las cosas no podían pasar en mejor momento. Arnie está ocupado con Helga, y yo… la verdad es que… no les había querido contar pero… - se detuvo mientras miraba a sus amigas con los ojos brillosos de emoción - pero estos últimos días me he estado acercando mucho a Arnold. Ha tenido tantas atenciones conmigo, lo que me hace pensar que yo le gusto, gusto aun, y creo que -
- Y tú crees que, Lila? - interrumpió con emoción Nadinne.
- Creo que él me gusta mucho - dijo mientras se sonrojaba - Me alegro mucho por Arnie, pero creo que es tiempo de olvidarme de él.
- Uy! Que emoción! - exclamo Sheena - Pero cuéntanos más detalles.
- Bueno, el otro día por ejemplo, me encontré con Arnold en la calle y caminamos juntos. De hecho me fue a dejar a la puerta de mi casa, y cuando íbamos caminando pasamos fuera de una florería y se quedó observando un hermoso pero sencillo arreglo floral, o la menos eso fue lo que a mi me parecio que observaba, y me pregunto tímidamente si pensaba que eso le podía gustar a una amiga "especial" a la que él quería mucho - conto con emoción la pelirroja.
- Que romántico! Quizás estaba pensando en cómo pedirte que vayas con él al baile!- exclamo Nadinne.
- Bueno, aun no lo hace, pero aún queda suficiente tiempo - contesto tímidamente.
- Por supuesto Lila, no te preocupes. Estoy seguro que lo hará. Además, debes pensar que está preparando todos los detalles para pedírtelo de manera especial. Por eso te pregunto por las flores. Te lo dije Lila, Arnold es perfecto para ti, y es seguro que te invitara al baile - dijo con seguridad Rhonda.
- Eso espero. La verdad es que estoy emocionadísima - Lila sonrió con nerviosismo.
- No te preocupes, ya verás como todo saldrá perfecto - dijo Rhonda, mientras todas las niñas se acercaban a animarla.
Ya en la casa de Helga, Phoebe y su amiga entraban al dormitorio de la rubia.
- Pero que sucedió exactamente Helga, estas bien? Los vi esta mañana discutiendo pero pensé que todo se había calmado después.
- Desgraciadamente no Phoebe, el extraño chico ese después me siguió al juego y mientras se hacia el chistosito, me robo la bola de béisbol y luego de hacerme tratar de alcanzarla, me tomo por la fuerza y me beso frente a todos. Fue terrible - contesto con ojos de tristeza la rubia al recordar lo sucedido.
- Y tú que hiciste?
- Pues obviamente le di un golpe feroz Phoebe, que esperabas que hiciera! - exclamo la rubia mientras se sentaba en su cama.
- Pero Helga! - dijo la asiática mientras le daba una mirada de reprobación.
- Bueno Phoebe que más podía hacer! El muchacho me avergonzó frente a todos. Ahora seré el hazmerreír de toda la escuela. Tú sabes cómo son los chicos - respondió con enojo - No podía permitir que los otros idiotas pensaran que estaba bien con que el soquete ese me besara frente a todos - dijo amurrándose.
- Hmmm. Bueno tienes razón. Lamento lo sucedido Helga. Y ahora que harás? Es decir, lo veras en la escuela este lunes.
- Bueno… sucede que Arnie se acercó a hablar conmigo tras lo ocurrido.
- Que dices Helga?- pregunto sorprendida la oriental acercándose donde su amiga.
- Pues eso. Se disculpó conmigo por cómo había actuado, pero me dijo que no podía evitarlo porque me amaba.
- Ese chico está loco - dijo Phoebe, abriendo grandemente los ojos demostrando su sorpresa.
- Phoebe, lo comprendo, no puedo culparlo. - contesto con algo de tristeza en sus ojos la rubia.
- Helga, como vas a entenderlo, el muchacho esta demente - le recrimino la amiga.
- Claro que lo entiendo Phoebe, tú me conoces mejor que nadie, sabes todo lo que he hecho y dicho por mi amor hacia Arnold. Este muchacho está pasando por lo mismo que yo pase durante todo este tiempo de torturas por Arnold.
- Lo entiendo Helga, pero realmente no comprendo que planeas hacer. El tipo seguirá insistiendo contigo, y es imposible que tú lo correspondas.
- Pues claro que es imposible que lo corresponda Phoebs, más ahora que al fin he logrado algo con Arnold, pero no puedo prohibirle sentir. Es decir, qué más puedo hacer? - pregunto con algo de angustia en su voz.
La pelinegra suspiro y se sentó junto a la rubia - No lo sé Helga, no lo sé. Solo que por favor, ten mucho cuidado - se detuvo la muchachita y la miro - Le contaste a Arnold acerca de lo sucedido?
- Claro que sí. Vino a casa a hablar conmigo cuando se enteró - contesto la rubia - Dijo que hablaría con el - concluyo.
Ya en casa, Arnold llamo a su primo a su dormitorio para hablar con él.
- Que sucede primo - pregunto con desgano el rubio.
- Arnie - dijo Arnold mientras cerraba la puerta de su dormitorio y se sentaba en la silla de su escritorio - Como está tu rostro?
- Estoy bien Arnold, no tienes nada de qué preocuparte. Tampoco tengo ánimos de hablar.
- Pero si ni siquiera te he dicho de que quiero que hablemos - replico el rubio, mirando extrañado a su primo.
- Pues ya me imagino de que es lo que quieres hablar, y no quiero sermones. Yo sé lo que hago - contesto algo ofuscado Arnie, mientras se volvía hacia la puerta del dormitorio.
- Por ningún motivo quiero sermonearte Arnie, es solo que estoy preocupado por ti - dijo el rubio, mientras su primo soltaba el pomo de la puerta y se acercaba hacia el escritorio de Arnold - Ya tuviste problemas la otra vez con un Pataki, no quiero que los vuelvas a tener.
- Primo, aunque no lo creas, agradezco tu preocupación, pero todo estará bien - replico el primo, apoyando su mano sobre el escritorio de Arnold.
- Eso espero Arnie - contesto algo más calmado Arnold. Arnie, al querer alejarse del escritorio de su primo, boto algunos papeles que había en este. Al recogerlos noto que de un sobre salía una fotografía de cierta muchacha rubia, que el sentía conocer.
- No te preocupes por ello Arnie, yo lo recojo - indico Arnold agachándose dispuesto a recoger los papeles, sin notar que su primo había visto algo que lo extrañaba. Arnie no se atrevió a preguntar, sin embargo salió del dormitorio con ciertas dudas, y con la curiosidad de ver que es lo que ese sobre contenía. Sabía que tenía que ser paciente, sin embargo. Ya se daría la oportunidad para ver por completo la fotografía. Es por esto que espero encerrado en su dormitorio hasta que escucho a Arnold acercarse.
- Iremos a las maquinitas con Gerald y el resto de los muchachos - dijo Arnold mientras entreabría la puerta del dormitorio de su primo - Deseas ir con nosotros? - consulto.
- No Arnold, gracias - y cerro nuevamente la puerta.
- Vaya, cambio su aspecto pero sigue siendo igual de extraño - dijo Arnold, mientras se alejaba del dormitorio.
Tras asegurarse de que su primo hubiese salido de casa y alejado lo suficiente, Arnie procedió a escabullirse. Noto que en la sala su abuelo dormitaba la siesta, por lo que avanzo a paso seguro hacia la escalera que dirigía hacia la pieza del rubio.
- Tratabas de escaparte, pero te atrape! - exclamo Pookie, a lo que el muchacho se detuvo asustado en el instante. Sintió una gota de sudor rodar por su frente y lentamente comenzó a voltear para enfrentarse a su abuela, que lo había descubierto. Sin embargo, al hacerlo, se dio cuenta que esta estaba frente al teléfono con un matamoscas en las manos amenazando al pobre insecto que trataba de escapar. Sintió un gran alivio, por lo que siguió caminando casi en puntillas hacia el dormitorio. Al subir la escalera, los escalones comenzaron a rechinar, llamando la atención de la abuela, por lo que el rubio trato de ser cuidadoso. Pookie fue distraída nuevamente por el vuelo de la mosca y se dispuso a perseguirla lejos de donde se hallaba Arnie. Nuevamente se sintió aliviado.
Al llegar a la puerta del dormitorio la abrió lentamente, aunque se dirigió con seguridad hacia la pila de papeles que Arnold mantenía en su escritorio, comenzando a revolverlos hasta encontrar el sobre. Lo abrió cuidadosamente y saco su contenido. Las fotografías estaban de espaldas, y al disponerse a voltearlas sintió como que un cuchillo le atravesase el corazón. Ahí estaba, su primo, Arnold, besando en la mejilla a la rubia de su devoción, mientras esta sonreía. Reviso el resto de las fotografías del sobre, las cuales eran solo copias de la ya vista. Se sintió desfallecer, por lo que se sentó en la silla del escritorio, aun boquiabierto. Volvió a tomar una de las fotografías y la miro detenidamente. Sentía deseos de llorar de impotencia, y las lágrimas comenzaron a brotar. Amuñó la fotografía haciendo de ella una bola, y apretándola con rabia con su mano izquierda.
- Con que tú eres el muchacho que ella ama primo? Ah? - decía con rabia - Me traicionaste, me traicionaste! - repetía entre dientes.
Quería huir del lugar, por lo que dejo el sobre en su lugar y salió del dormitorio angustiado.
- Con que al fin lo descubriste Arnie. Pensé que eras más tonto, muchacho, pero creo que te subestime - rio mientras observaba al muchacho desde los vidrios del techo del dormitorio de Arnold - Creo que tu enojo me será útil - se dijo, tras lo cual se marchó y desapareció en la oscuridad de la noche.
*** Les dejo el capitulo 11 de este fanfic. Espero que lo disfruten. Que tengan buen fin de semana :) ***
