A las afueras de Sinnoh, un Delibird volaba por el cielo con su saco en el pico, ya había terminado con todas sus entregas a excepción de una sola carta. El pequeño mensajero ya quería volver a su nido y descansar, pero desgraciadamente la carta iba dirigida a un lugar demasiado lejos… rumbo a Unova.

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En ciudad Ladrillo, todas las calles y casas estaban adornadas para recibir a las fiestas navideñas, sólo faltaban muy pocas semanas para este tan deseado día. En un acogedor hotel, se encontraban hospedados Ash y Dawn.

Ya habían pasado 6 meses desde que salieron de Sinnoh por la aventura de Ash con Johanna, pero Dawn insistía en que había sido culpa de su madre.

Dawn salía del baño, su semblante era de desilusión; en su mano llevaba una prueba de embarazo comprada en la farmacia, la prueba marcaba que había salido el resultado negativo

Dawn suspiró y botó la prueba al basurero— nada funciona – se dijo

La chica salió hacia el balcón de la habitación, estuvo apoyada en el barandal y miró al horizonte. Ash había salido a entrenar y aún no llegaba.

Quiza no estoy destinada a quedar embarazada. O quizá no estoy en el tiempo ideal—

El objetivo inicial de Dawn al salir de Sinnoh era embarazarse para formar una familia propia con Ash y así evitar que la volviera a engañar. Tenía en la mente que con un hijo podría asegurar la fidelidad de Ash. Pero a seis meses de tratar lo mismo, ya estaba perdiendo las esperanzas.

A veces ella se preguntaba si realmente era necesario que quedará embarazada. Ni siquiera sabía si podía cuidar de un bebé viajando de un lado a otro. Y ya de último estaba perdiendo las esperanzas que podía garantizar la fidelidad de Ash sólo por estar embarazada y tener un hijo juntos.

La chica suspiró y se dispuso a entrar hasta que algo llamó su atención

¡Bird! ¡Delibird!—

Dawn notó a un pequeño Delibird que se acercaba a su balcón, mientras gritaba parecía que la estaba llamando a ella.

El pokemon volador se acercó y se postró sobre el balcón

¿Qué haces aquí amiguito?—pregunto la chica

El Delibird buscó en su saco y sacó (joder) la carta que lo había hecho volar tantos kilómetros.

¿Para mi?— se preguntó

Dawn tomó la carta – es… es de mamá – se dijo asombrada

No importa si había escapado por ella ni importaba si la había traicionado. Tenía noticias de su madre y la curiosidad e impresión la hicieron abrir el sobre. Dentro había una carta de papel y una fotografía. Dawn prestó primero a la carta que decía

Dawn, ahora que ya no estás siento un nudo en el pecho, tristeza, desolación, impotencia. Tenía solapado este sentimiento, hasta que la semana pasada después de hacer dormir a Maya, tu hermanita, cerré los ojos y me dejé llevar en un llanto incontenible; como llora un niño cuando pierde algo muy querido. Sentía una mezcla de dolor profundo y sorpresa tratando de comprender ese llanto, esa descarga emocional tan íntima.

No quiero preocuparte con mis emociones. Lo más importante es que ahora estás haciendo lo posible para realizarte como persona, junto a Ash. Lo que paso con él, sé que me estas odiando por lo ocurrido, te comprendo a la perfección y lo mas probable es que no regreses. No te culpo, yo haría lo mismo, aunque espero Ash esté haciendo lo posible para enmendar todos sus errores.

Hija querida, te deseo lo mejor. Le pido a Arceus que te guie en tu camino. A veces me imagino que te abrazo de nuevo, te preparo la comida que más te gusta, compartir junto a Maya nuevas experiencias como familia. Ahí te envió una foto de tu pequeña hermana, espero la conserves.

Se me hace muy complicado escribir esto, quizás cuando llegue la carta a tus manos no la abras y la tires por ahí. Quiero que sepas que te amo con toda el alma, que tendrás las puertas abiertas el día que vengas.

Cuídate mucho, y recuerda que te amo.

~Tu madre

Dawn luego vio la fotografía que venía junto a la carta. En ella se podía ver a Johanna sentada en un sillón de mimbre, junto a ella estaba el profesor Rowan que igual estaba sentado en un sillón pero se podía apreciar que tenía su mano encima de la de Johanna

Detrás de ellos estaban dos lindas chicas de tez blanca y cabello rubio. Eran las hijas del viejo profesor Rowan. Johanna había marcado sus nombres al lado de ellas para identificarlas; la que se encontraba detrás de Johanna era Annie mientras que la que estaba detrás de Rowan era Oakley. Ellas parecían ser tan altas como el profesor, parecían iguales pero tenían varias características que las diferenciaban.

Annie llevaba el cabello alaciado que recorría toda su espalda hasta el final. Abría muchos sus párpados y siempre mostraba una sonrisa mostrando su dientes. La chica llevaba un vestido blanco sin mangas que terminaba hasta sus rodillas.

En cambio Oakley era de cabello rizado y más corto que de su hermana. Sus párpados estaban cerrados hasta la mitad y sólo mostraba una sonrisa satisfactoria. La chica llevaba puesto un pantalón rosado y una blusa de color amarillo holgada con un diseño de una flor rosada estampada en una esquina

La coordinadora se sorprendió que ambas chicas fuesen realmente hijas del amargado profesor que atemorizaba a cualquiera con una sola mirada.

La chica volteó a ver esta vez a los brazos de su madre donde estaba la pequeña bebé que prácticamente seria su hermana menor. Ella llevaba puesto un pijama de una sola pieza de color azul, su cabello era escaso y parecia que miraba confundida a la cámara.

Así que… ella es Maya… - dijo pareciendo que se le quebraba la voz— hay Mamá—pequeñas lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos— mamá cuanto lo siento—

Dawn se sentó en el suelo y permitió que las lágrimas fluyeran de sus ojos y que de su boca salieran gimoteos por la tristeza

La chica volvió a ver la fotografía y más precisamente a la bebé que miraba detenidamente… cada vez más que la veía, se daba cuenta que el parentesco que tenía con Ash era muy escaso… sus ojos y cabello parecía que lo había sacado de su familia como rasgo más relevante, pero notó que Maya no tenía las particulares "zzz" en las mejillas como las tenía Ash

La chica abrazó la fotografía y lloró, lo hacía ya sin importarle ni pensando en nada… sólo quería regresar a tener una vida normal

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Ash llegó de entrenar, el joven abrió la puerta de su habitación y entró

Ya volví Dawn— dijo, pero no recibió respuesta alguna

El joven cruzó el pequeño corredor que separaba la puerta de la habitación y vio a Dawn sentada en la cama, dándole la espalda. Al lado de ella estaba su maleta preparada, como su se fuese a ir.

¿Dawn?— dijo acercándose a ella.

El entrenador vio que su novia estaba cabizbaja y que de sus ojos salían aún lágrimas. La chica no lo miraba pero Ash notó una hoja y una fotografía que sostenía en su mano muy cerca de su pecho; dedujo que si tristeza se relacionaba con ello.

Déjame ver—

Al tomar la fotografía, se dio cuenta que lo que entristecía a Dawn era lo mismo que la atormentaba casi a diario desde que salieron de Sinnoh. Era la fotografía de su madre junto a la pequeña bebé (que prácticamente era su hija). Él sabía que el verdadero tormento de Dawn era sentirse culpable por haber abandonado su casa y a su madre.

Ash se sentó al lado de Dawn y se dispuso a leer la carta, cuidando de prestar absoluta atención a cada palabra escrita allí. Al terminar de leer se quedó pensativo y con los ojos fijos en la carta…

Ash… - dijo la chica— ¿crees que hicimos bien?—

Ash no podía evitar sentirse culpable por haber seguido a su miedo y salir de la región con la chica, quien no podía pensar con claridad por sentirse bastante dolida. En todo caso, él debió haber sido él más concreto al haber tratado de pensar en una solución más razonable pero ni siquiera lo intentó, sólo dejo que el miedo lo dominara e hiciera lo más irresponsable y egoísta posible.

El joven no respondió a la pregunta anterior de Dawn, y ella no volvió a decirle nada. Ash sólo pasó su brazo detrás de la espalda de su novia y la atrajo hacia él. Dawn no resistió más, sólo abrazó al entrenador y ocultó su rostro en el pecho del chico para comenzar a llorar nuevamente.

Ash sólo podía abrazar a Dawn mientras las lágrimas igual aparecían en sus ojos. Él esperaba que pudiera servirle de confort a Dawn y absorber toda esa tristeza que a ella le abrumaba.

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Dawn había quedado dormida y Ash la había acomodado en la cama para que estuviera más cómoda.

El joven estaba en el balcón, mirando la carta junto a la fotografía. En su mano derecha sostenía un teléfono listo para marcar.

El joven miró nuevamente la fotografía y suspiró. Comenzó a marcar por el teléfono, luego colocó la bocina en su oído esperando a que le contestarán la llamada

¿Bueno?— dijo cuando le tomaron la llamada— ¿oficial Jenny de ciudad Jubileo?—

Ash temblaba. Sabía que a partir de ese momento no habría marcha atrás ni mucho menos podría retractarse…

Soy Ash Ketchum de pueblo Paleta… soy… si… soy ese. Sé de la denuncia impuesta por el profesor Rowan… -

Al otro lado del teléfono, la oficial Jenny estaba sorprendida que el joven llamará a la comisaría siendo consciente de la denuncia del profesor.

Quiero informar que los siguientes días llegaré a Sinnoh junto con Dawn, la chica que el profesor busca. Quiero… hacer lo correcto y entregarme por el cargo del cual se me acusa.— su mente daba vueltas. Tenía realmente miedo de lo que fuera a suceder pero dentro de él asentía que tenía que hacerlo— lo hago para que Dawn pueda regresar a su hogar en pueblo Hojas Gemelas.—

Ash recibió un par de indicaciones por parte de la oficial Jenny y el asentía.

Si… allí estaremos— dijo para luego recibir una última indicación— si… estoy seguro de lo que hago…

Ash colgó la llamada y suspiró. Luego regresó dentro de la habitación.

El joven se acercó a la cama y se puso de cluquillas justo en frente de Dawn para mirar su rostro. El entrenador removió unos mechones de cabello que pasaban por en medio del rostro de la coordinadora.

Ash solo se quedaba mirando a Dawn, pensando en lo que acababa de hacer. Su mente estaba bloqueada, sólo pensaba en ver a la coordinadora feliz, desde ese día que ella descubrió su secreto con Johanna, juró que no volvería a verla triste aunque tuviera que perjudicarse él solo para verla feliz nuevamente.

El joven se levantó y se subió a la cama, acostándose detrás de Dawn y abrazándola por su cintura. Estaba cerrando los ojos para dormir cuando escuchó un par de gimoteos que venían de Dawn.

¿Dawn?— preguntó Ash levemente

Lo escuché todo— dijo Dawn entre un ligero llanto.

Ash sólo sonrió, le parecía agradable que Dawn estuviera preocupada así por él— ya es hora que vuelvas a casa… donde perteneces. Tu mamá te necesita y tu a ella—

Pero Ash—

Ash sólo la silencio, luego dijo— es hora que haga lo correcto Dawn. Tenemos que hacerlo—

Dawn ya no respondió, sólo se quedó llorando ligeramente mientras Ash la consolaba

Era una bella mañana en pueblo Hojas Gemelas, Johanna estaba en su jardín atendiendo a sus flores como en ocasiones lo hacía; la bebe Maya estaba junto a ella viendo un libro interactivo para niños de Pokemon's, a su lado estaba Glameow quien estaba acurrucado en el césped durmiendo.

La señora volteaba de vez en cuando a ver a su bebe en una de esas, vio cuando Maya identificó a un Glameow de entre los dibujos, así que ella levantó al pokemon que tenía a su lado y le señaló el libro como queriendo decirle que había un pokemon igual a él o era su fotografía. Johanna rio ante tan inocente escena, si la bebe pudiera hablar le diría "Mira, eres tu"

Johanna parecía alegre al ver a su hija, y fue entonces cuando un pequeño pokemon entró a su jardín. Un gloom entró y caminó hacia la señora, posicionándose frente a ella. La señora se sorprendió por la tan inesperada visita, pero el Gloom no parecía peligroso y ni si quiera salvaje

Hola pequeño. ¿Tu entrenador anda cerca?—preguntó la señora, a lo que el Gloom respondió muy alegre y agitando los brazos

Una ligera ráfaga de viento sopló alborotando la cabeza del Gloom. El pokemon comenzó a brillar y a cambiar de forma lentamente, estaba evolucionando y estavez lo hacia en un Bellonson.

¡Increíble! ¡Ha evolucionado!—Johanna quedó impresionada al haber presenciado la evolución del pokemon planta, ante esto, el Bellonson sonrió y gritó de alegría. A su lado Maya agitaba los brazos queriendo tocar al pokemon

Es lindo ¿Verdad? Lo atrape antes de llegar— eso había provenido de una voz femenina que se había posicionado enfrente de Johanna y de la bebé.

Johanna reconoció aquella voz. De inmediato volteó a ver al frente suyo; allí estaba, junto a su piplup y a su pachirisu, Dawn, su hija que había estado buscando por mucho tiempo y hoy estaba de pie frente a ella.

¡Dawn!—exclamó la señora mientras sonreía de felicidad. Las lágrimas de alegría comenzaron a brotar de sus ojos.

La señora se levantó, de inmediato y fue a abrazar a su hija, quien no dudó en corresponder al abrazo—Hija. Mi amor volviste. Me tenías muy preocupada— dijo mientras abrazaba a Dawn con fuerza

Dawn se sentía feliz de volver a ver su madre, el abrazarla le hacía sentir bien pero… de igual forma aún seguía sintiéndose culpable por todo lo sucedido. Dentro de ella se sentía mal por haber huido y dejando todo atrás. Al igual que a Johanna Dawn comenzó a llorar pero esta vez fue de tristeza y remordimiento

Lo siento mamá. Te fallé. Lo siento mucho— dijo Dawn entre lágrimas

No importa hija. Soy yo quien te pide perdón por tanto daño que te hice— respondió su madre

No mama… yo no sabía qué hacer. No supe cómo reaccionar… hasta te llegué a odiar y yo no quería eso…—

Johanna sonrió porque sabía que su hija estaba siendo sincera y volvió a confiar en ella— no te preocupes mi amor, yo también he cometido errores…—

Ambas rompieron el abrazo y se miraron para luego sonreírse. Dawn volteó a ver nuevamente al césped, donde estaba la bebe. Maya seguía sentada mirando confundida a la chica que se parecía a su madre. Dawn sonrió y se acercó a Maya, se detuvo frente a ella y se agachó para que la bebé mirara bien su rostro

Así que tú eres Maya. Eres muy linda— dijo la adolescente sonriendo a la bebé. Dawn acercó su mano hacia la cabeza de la niña y acarició su cabello— yo soy tu hermana mayor Maya. Soy Dawn—

La niña tomó la mano de Dawn entre sus pequeñas manitas, sorprendida pues nunca había visto a la chica. Dawn sonrió ante esto y decidió tomar a la niña entre los brazos y levantarla hasta abrazarla.

El abrazo tomó por sorpresa a la bebe quien seguía perdida por la actuación de la chica mayor; pero para Dawn era reconfortante pues significaba que los problemas con su madre y su interior habían terminado

A partir de ahora seré yo quien te cuide para que nunca te sientas triste. Jamás— casi quería llorar la adolescente al recordar todos los sucesos que la llegaron a marcar en los últimos meses— nunca había tenido una hermana hasta ahora… y te prometo que no te fallare, que seré la mejor para ti en todo momento—

Dawn levantó a Maya por sobre su cabeza, teniéndola por el aire, la miró y le sonrió— así que ¿Qué dices? ¿Me das una sonrisa?—

El Pachirisu de Dawn saltó hasta subir a su hombro y después sobre su cabeza, se colocó por encima del gorro y le sonrió a la bebe lanzándole un pequeño chillido de alegría. Maya sonrió al ver al pokemon ardilla, de inmediato comenzó a moverse para querer agarrar al roedor que le parecía bonito.

Dawn reia al ver la energía e impaciencia de su pequeña hermana. Johanna solo veía la escena sonriendo de ver a su primera hija junto con su nueva hermana, olvidando todo rencor y desprecio

Desde adentro de la casa, mirando a través de la ventana; estaba Rowan apreciando tan conmovedora escena. El profesor sonrió como escasas veces lo hacía, puesto que le alegraba ver a la familia reunida nuevamente. El profesor fue interrumpido cuando su teléfono sonó, era una llamada entrante. Rowan encendió el móvil y contestó— ¿Diga?—

¿Profesor Rowan?— se oía una voz femenina— soy la oficial Jenny—

Rowan se irguió y con seriedad respondió. Sabía que si era la oficial solo podía significar una cosa— sí. ¿Diga?—

Llamo para informarle que hace pocas horas vino el chico que buscaba para entregarse voluntariamente—

"Entonces sí lo hizo. El imbécil lo hizo por la chica"— pensó el profesor

Solo hay un detalle. Vino junto con la chica que había "secuestrado" pero ella confesó que se había ido con él por su propia voluntad—

¿Enserio?—

Si. Parecía muy convincente pero, aun así no le creimos. Ella se fue de regreso a su casa y al chico lo detuvimos aquí. Por eso le marco. ¿Quiere continuar con la denuncia?—

Rowan miró a la chica con su hermanita en brazos una vez más. En él caia la decisión sobre que hacer con Ash…

¿Entonces? ¿Quiere continuar profesor?—

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En la comisaria de ciudad Jubileo, Ash Ketchum estaba en una celda, recostado en su cama de piedra que con unas cadenas colgaba del techo (Si, me quedo con el modelo antiguo, aunque igual hubiese preferido un cuarto de tortura pero X eso para otro fic). Estaba durmiendo en lo que parecía el primero de muchos días allí.

La oficial Jenny, encargada de cuidar su celda, se fue acercando jugando con las llaves en su mano.

¡Ash Ketchum!— llamó acercándose a los barrotes.

Ash se sorprendió al oír su nombre "¿Seria la hora de la cena?" se preguntó mientras volteaba a ver a la oficial.

Retiraron los cargos. Eres libre— si antes Ash estaba sorprendido, ahora estaba confundido por la noticia. Levantó su cuerpo de la cama de piedra y conmocionado dijo— ¿Los retiraron? ¿Por qué? ¿Quién lo hizo?—

Quien lo hizo está allá afuera esperándote—

El joven siguió asombrado. No sabía si estaba emocionado por ser libre o atemorizado por ver a quien retiró los cargos.

El joven se levantó y salió de la celda. Le dieron su mochila junto con su cinturón de pokeballs y lo dirigieron hacia la salida. El joven cruzó la puerta que lo conducía hacia su libertad, aunque en ese momento discutía consigo mismo si lo mejor era salir libre o seguir encerrado como fiera enjaulada.

La oficial Jenny llevó a Ash hacia la calle donde Rowan ya lo esperaba fuera de su automóvil.

Aquí está profesor— dijo la oficial mientras saludaba al estilo militar y regresaba adentro de la comisaria

En lugar que Ash fuese a donde Rowan, solo se quedó inmóvil por medio minuto, observando el sujeto antes de decir— ¿Quiere asesinarme con sus propias manos profesor?— esperaba que se lo tomara con humor y no de forma literal

Sube al carro— dijo el profesor seriamente mientras entraba al automóvil.

Ash se tensó un poco pero así lo hizo, entró al automóvil antes que Rowan arrancara y lo arrollara. Cuando Ash subió, Rowan arrancó la máquina y emprendió el rumbo fuera de la ciudad para volver a la casa de Johanna en pueblo Hojas Gemelas.

El camino hacia Hojas Gemelas en el automóvil del profesor había sido monótono. Tanto el señor como el adolescente no se hablaban ni mucho menos procuraban cruzar las miradas. Para Ash el tiempo transcurría con lentitud y era demasiada la tensión que él sentía estando solo con el hombre que giró la orden de aprensión.

Decidimos retirar los cargos— dijo Rowan terminando con el tan incómodo silencio— Dawn está bien. Y parece que se reconcilió con su madre como antes—

Ash a pesar de las palabras del profesor, no podía sentirse aliviado, pues creía que en cualquier momento Rowan diría algo más que pudiera afectarle.

No significa que te hayamos perdonado del todo. Yo sigo esperando verte muerto antes del amanecer… pero ni Johanna ni Dawn parecen guardarte rencor— dijo el profesor, lo que pudo haber sido su última frase

El trayecto continuó en silencio, a Ash no le importaba lo que dijera Rowan, si no como se podría presentar frente a Johanna y Dawn las verdaderas afectadas

Casi media hora más pasó cuando el automóvil por fin se detuvo justo en frente de la casa de Johanna, aquella casa cuyas paredes fueron testigos de su problema con Johanna. Rowan bajó del auto, y se dirigió a la casa, pero a los pocos pasos se dio cuenta que Ash no había bajado aun. El señor se acercó nuevamente al transporte y abrió la puerta del chico—Baja del auto— dijo seriamente

No creo poder hacerlo— dijo Ash con la mirada perdida— no creo que debería volver a esta casa

Baja. Del auto—dijo nuevamente el profesor

Mejor regréseme a la comisaria— dijo Ash al notar el tono autoritario del profesor

Que salgas del auto—

Ash lo pensó un momento antes de suspirar y salir del automóvil como Rowan lo indicaba. Ambos caminaron juntos hacia la casa, Rowan abrió la puerta y Ash pudo entrar a la casa.

En la sala principal no había nadie, no estaba ni Johanna ni Dawn, pero escuchó que desde la cocina se oia el sonido de un cuchillo golpeando madera. Ash entró a la cocina donde estaba Johanna preparando la cena; la señora no se había percatado de la presencia del chico, pero pronto sintió su presencia en la puerta. La señora volteó a la entrada, allí estaba el entrenador de pie con cara seria… por no saber qué hacer en ese momento

Hola Ash— dijo la señora dibujando una ligera sonrisa en su rostro. A decir verdad no le agradaba la idea de volver a ver al chico tan pronto, pero sabía que sería necesario

Lo siento— fue lo primero que dijo Ash— lo siento mucho Johanna—

Johanna sabia porque Ash había decidido pedir perdón en ese momento, algo dentro de él le exigía hacerlo, era el sentimiento de culpa. La señora solo sonrió y antes que pudiera decir algo, Ash volvió a decir

Sabía lo que estaba haciendo, sabía que todo estaba mal… y aun así decidí continuar… soy un imbécil… no supe cuando detenerme y no me di cuenta que solo las estaba hiriendo a ti y a Dawn— el joven bajó la cabeza, cubriendo sus ojos con la bicera de su gorra para que no viera que estaba llorando— solo usé a Dawn para encubrir mi culpa… solo la usé egoístamente porque sabía que todo era mi culpa y me acobardé… solo pensé en proteger mi integridad porque tenía miedo de darme cuenta lo desgraciado que soy—

Ash se dejó caer sobre sus rodillas en el suelo. Johanna solo observó como el adolescente se derrumbaba con sus propias palabras, había esperado demasiado por verlo así pero ahora no sentía la satisfacción que esperaba… solo sentía lastima

Lo siento mucho— dijo Ash con lágrimas en los ojos

La señora se acercó al entrenador, se agachó y le colocó la mano en el hombro— Ya Ash. Ya no importa. Todo este tiempo que Dawn estuvo lejos, no sé, hizo que a mi mente no le importara nada más que ella. No me preocupa lo que hiciste o que fuera de ti. Solo me preocupaba mi hija. Cada segundo, cada minuto que pasaba no podía dejar de pensar en ella. Como iba a cuidar de Maya si no tenía a Dawn conmigo. Pero hoy que ha vuelto a casa, la alegría parece haber vuelto a mí, y ya no me importa lo que pasó entre nosotros. Mi hija está conmigo y solo puedo decirte que… gracias… por este gesto—

Ash sonrió ante el gesto de amabilidad y comprensión de Johanna. Se limpió los ojos llenos de lágrimas y se levantó— Gracias. Gracias Johanna—

Johanna sonrió y le dijo— ahora anda. Ve arriba que allá está Dawn con la bebé. Ve a verla antes de cenar—

Ash asintió— si. Con permiso— y se retiró

El entrenador subió por las escaleras hasta el segundo piso. Cruzó el pasillo y llegó a la habitación donde Johanna tenia a la bebé. Al asomarse por le umbral de la puerta vio que Dawn estaba con la bebé en brazos, acurrucándola para que ella se durmiera

Ash solo se quedó en su lugar, en silencio. Avergonzado de presentarse con Dawn.

La joven coordinadora sintió una presencia por la puerta, volteó a ver y allí estaba su novio. Por instinto sonrió y con alegría dijo— ¡Ash! Ven. Ven a verla— dijo sonriéndole al entrenador – es hermosa. Debes de verla—

Ash se acercó lentamente hasta llegar a donde Dawn, vii a Maya, una bebé con poco cabello azul y completamente dormida. El joven quedó impresionado al notar su ternura.

Dawn sonrió y volteó a ver a Ash— ¿Quieres cargarla?—

Ash volteó a ver a la chica y con timidez asintió. Con mucho cuidado, para no despertarla, Ash tomó a Maya en brazos…

¡Dawn! ¡Ash! Bajen muchachos. Ya llegaron las hijas de Rowan, se las quiero presentar— se oyó a Johanna gritar desde la primera planta

¿Vas a venir?— preguntó Dawn

Ahorita bajo. Quiero estar un ratito sólo con ella— respondió Ash

Dawn asintió y salió de la habitación dejando a Ash completamente solo con la pequeña Maya. El entrenador miraba fijamente a la que era su hija muy tiernamente

Así que tú eres mi hija. Jeje. Creo que nunca lo sabrás pero, yo soy y siempre seré tu padre. Lamento tener que ocultártelo pero así tiene que ser. Pero no te preocupes. Yo siempre velaré y cuidaré de ti, no tendrás que preocuparte nunca porque siempre estaré allí para ti. Quizá forme una familia con tu hermana mayor, pero yo siempre te amaré a ti como a ella—

Ash dejó a Maya en su cama y la arropó bien— dulce sueño bebe— dijo Ash para luego salir del cuarto.

Así fue como Ash pasó de la lujuria al amor (por Johanna); del amor al miedo; del miedo a la confusión y al final, quedó completamente débil ante el horror de haber separado a una familia y casi haberla destruido; y como paso a amar a esa niña que al principio le temió.

Ash bajó por las escaleras y al llegar a la sala vio a un par de hermosas chicas rubias, tan altas como Rowan y tan voluptuosas y de escultural cuerpo como el de Johanna.

Mira Ash. Ellas sin las hijas del profesor – dijo la señora presentando a las dos chicas

Ash no prestó mucha atención. Había quedado pasmado al ver tanta belleza en las dos chicas que, nuevamente en su pantalón, parecía estar creciendo su parte más perversa… después de todo… si lo logró una vez con Johanna, ¿Por qué no con dos hermanas a la vez?

Final de típica película de comedia muy mal hecha (jajaja)

Bueno, bueno. Es momento de disculparme por tanto que demore en actualizar el final y para acabarlo, quizá a muchos no les guste (debido a mi déficit para crear buenos finales).

La razón de porqué lo actualice tarde fue porque, escribo los fics en papel ya que la inspiración es más fácil para mí, pero el problema es pasarlo a word, eso si me da weva… y llevo con este final desde hace dos meses (quizá menos, quizá más no recuerdo)

Pero X confieso que si he querido acabar con este fic (ya llevaba 3 años joder) y aparte tengo ganas de otros fics (espero no arruinarlos o arruinar su final)

Bueno X siendo como siempre, les agradezco por haber leído y por haber esperado tanto tiempo :3 nos leemos luego

PD: Y con respecto a mis otros fics sin terminar… si espero acabarlos pronto :v (al menos ninfómana)