08 de Agosto del 2008: Segundo capítulo por hoy y ya vamos llegando al final. Espero que os guste.

Capítulo 11: Rectificar es de sabios

Gabriella llevaba varios días sintiendo malestar general. Pero lo que más temía Gabriella era ponerse enferma y que su madre no la dejase salir el Sábado por lo que no podría ver a Troy. María estaba feliz por la rapidez con la que creía que Gabriella se estaba olvidando de Troy. Aunque Gabriella tenía una aliada que María no sabía. María había enviado a Marianella a espiar a Gabriella para ver si se encontraba con Troy.

Flashback: Gabriella y Troy caminaban cogidos de la mano por la calle. Iban con todos sus amigos. Taylor, Chad, Kelsea, Jason, Zeke y Ryan y dentro se iban a encontrar con Jesee y sus amigas. Gabriella y Marianella se encontraron de frente. Troy, sus amigos y los de Gabriella dejaron solas a las dos hermanas.

- Se lo voy a decir a mamá- dijo Marianella.

- No... Mar... por favor... no se lo digas.

- ¡La estás desobedeciendo!

- Yo siempre te he cubierto delante de ella... esta vez te lo pido yo... ¿No te das cuenta de que todos lo aceptan? ¡Hasta Taylor! ¡Y Jesee!

- ¿Jesee? ¿Jesee Bolton?

- Sí. Digamos que no es tan mala como pensaba. Solo tiene mal perder. Eso sí. Además... no vas a ser tú peor hermana que Jesee... ¿verdad?

- Gabriella Sofía Móntez... no intentes embaucarme.

- Mar... yo le quiero... le quiero de verdad. Cuando le veo- dijo con una sonrisa cargada de ternura- se me pone una cosa aquí- dijo llevándose la mano al estómago- es indescriptible.

- Hola, tú debes ser Marianella ¿no?- Este era Troy que se había acercado a Marianella con una de sus mejores sonrisas y sacando todo el encanto de los Bolton- Gabriella me ha hablado mucho de ti. Yo soy Troy.

Troy le tendió la mano a Marianella y ésta poniendo los ojos en blanco la aceptó.

- ¡Está bien! No le diré nada...

Gabriella se lanzó al cuello de su hermana para abrazarla fuerte (Fin del Flashback)

Pero Gabriella seguía molesta con María, y mientras no cambiase de opinión con respecto a Troy lo seguiría estando. Las clases se acabaron un día más. Gabriella se dirigía con Taylor hacia el laboratorio. Llevaba todo el día sintiendo la cabeza embotada.

- Tay... espera- se detuvo Gabriella de repente- me está dando vueltas todo...

Y de repente Gabriella se desmayó. Taylor evitó que se cayese al suelo y se golpease la cabeza. Cuando le tocó la frente se dio cuenta de que ardía de fiebre. Rápidamente avisaron a María y en menos que canta un gallo, Gabriella estaba en la ambulancia camino al hospital "Albuquerque Memorial". Taylor, de camino al hospital se detuvo en el East High. La detuvieron a la entrada al verla con el uniforme de su instituto.

- Disculpe, es que necesito hablar con Troy Bolton, es urgente.

El hombre que allí estaba asintió con la cabeza. Le indicó bastante secamente cómo llegar al gimnasio y entró dentro. El entrenamiento estaba en su máximo apogeo. Troy se sorprendió de ver allí a Taylor.

- ¿Ha sucedido algo?

- Sí, eso venía a decirte. Gabriella se desmayó... se la están llevando al Albuquerque Memorial.

- En seguida voy para allá.

Taylor sonrió y volvió a salir del East High para subirse en su coche e ir al hospital. Troy pasó por los vestuarios y por la ducha a pesar de los gritos de su padre para que se quedase a finalizar el entrenamiento. Cuando Troy llegó en urgencias estaba Taylor, Marianella y María.

- ¿Qué haces aquí?- dijo María con dureza.

- No puede prohibirme estar aquí, señora Montez. Y si no me deja ver a Gabriella me quedaré a la puerta de su habitación hasta que pueda verla.

María bufó. Troy se sentó entre Taylor y Marianella. María se quedó de piedra cuando les vio hablar con él como si nada.

- Se sabe algo- dijo Troy.

- No, todavía nada- dijo Marianella.

- Se va a poner bien, no será nada...- dijo Troy ante la cara de preocupación de Marianella.

Troy le acarició el brazo a Marianella y ella le sonrió. Llevaban una media hora allí cuando el móvil de Troy se puso a sonar.

- ¡Hijo! ¿Estás en el hospital?- dijo Lucille.

- Sí, estamos en Urgencias. Todavía no nos han dicho nada.

- ¿Pero qué le pasó?

- Iba con Taylor y se desmayó... no sabemos mucho más mamá.

- Bien, llámanos en cuanto sepas algo. Jesee, Linda y yo estaremos esperando.

- Diles que las quiero mucho. Y que no se pueden imaginar lo que significa para mi...

- Ya lo se mi niño... un beso enorme.

- Otro pa ti ma.

Troy se volvió a sentar en su lugar.

- ¿Era tu madre?- preguntó Marianella.

- Sí. Me dijo que estaban esperando noticias. Jesee, Linda y ella.

- ¿Quién iba a decir que Jesee y Gabriella acabarían llevándose bien?- dijo Taylor.

Estuvieron allí un rato más hasta que un médico llegó. Cuando pidió los familiares de Gabriella Montez, todos ellos se pusieron en pie.

- Bien, el estado de Gabriella es delicado, pero nada de lo que preocuparse- Todos suspiraron aliviados- ¿Saben si últimamente se encontraba mal?. Ha estado incubando una gripe bastante fuerte. Eso unido a un bajón en sus defensas pues ha hecho que se desmayase. ¿Ha sufrido Gabriella situaciones de estres últimamente?

- No- dijo María.

- Sí- dijeron Taylor, Troy y Marianella.

- Verá doctor... mi hermana es una buena estudiante, muy buena, es la capitana del equipo de Decathlón académico del Weast High. Su rutina diaria es bastante estresante de por si... y bueno... últimamente se le ha prohibido ver a una persona que ella quiere mucho... y supongo que eso le ha provocado estrés adicional.

- Perfecto. Le hemos administrado medicamentos para que la fiebre le remita. Ha estado preguntando por un tal... Troy Bolton.

- Soy yo- dijo Troy dando un paso al frente.

- Puede acompañarme si desea verla.

Troy asintió y siguió al médico por el pasillo de urgencias. Gabriella estaba metida en una camilla con uno de esos feos camisones de hospital, con el pelo empapado en sudor y pegado a la cara.

- Hola Wildcat- dijo Gabriella en un susurro. Tenía los ojos brillantes de la fiebre.

- Hola ranita. ¿Cómo te sientes?

- Agotada...

- Ya... se te ve cansada...

Troy le pasó la mano por la frente apartando el pelo mojado. La cogió de la mano y se quedó allí mirándola. Gabriella no estaba dormida pero tampoco estaba despierta. Troy se quitó una cadena que le colgaba del cuello. Aquella medalla la tenía desde que había nacido. Se la colocó en el cuello a Gabriella.

- ¿Qué es esto?- dijo.

- La tengo desde que era un bebé... es para que cuando no esté aquí contigo, sepas que estoy contigo, que estoy pensando en ti.

- Gracias Troy... Te quiero.

Troy se sintió estallar de felicidad. A pesar de las circunstancias, aquella era la primera vez que Gabriella le decía que le quería.

- Yo también te quiero- contestó Troy.

Se quedó allí hasta que el sudor desapareció de su cara y se quedó profundamente dormida. Troy se puso en pie y salió de la habitación para volver a la sala de espera. María estaba sentada con los ojos rojos de llorar. Troy sintió pena por ella.

- ¿Cómo está?- dijo Marianella.

- Bien, ahora dormida. Creo que ya le ha debido bajar la fiebre.

- El doctor nos dijo que la van a dejar aquí hasta mañana. Quieren mirarle lo de las defensas bajas. Seguramente será por el estrés- informó Marianella.

- Señora Montez, usted no quiere verla...- dijo Troy.

María se sentía tan avergonzada del comportamiento que había tenido con Gabriella que temía verla. Pero Troy la cogió del brazo y tiró de ella hacia el interior de urgencias. Cuando entraron en la habitación Gabriella seguía completamente dormida. Justo en ese momento Troy sintió vibrar su móvil.

- Discúlpeme señora Montez- dijo Troy.

Él salió afuera para hablar con Jesee, que era la que llamaba esta vez y María se quedó con Gabriella. Le cogió de la mano y Gabriella se revolvió un poco pero no se despertó. María se echó a llorar pidiéndole perdón a Gabriella por todo el daño que le había hecho. Esa noche María se quedó con Gabriella. Troy llevó a Marianella hasta su casa. Y después el se fue para la suya.

- ¿Pero de verdad que está bien?- dijo Linda.

- Tranquila, es solamente estrés. Solo eso.

Troy abrazó a su hermana y Lucille le quitó los platos de la cena de Troy. Las tres mujeres de la casa estaban allí sentadas escuchando el relato de Troy.

- ¿Y cómo se portó la señora Montez?

- No le di opciones a que dijera mucho. Le dije que nada me iba a mover de allí, como si tenía que quedarme a la puerta esperando para verla. Y luego el médico me llevó con ella porque había estado preguntando por mi.

- A ver si por fin se da cuenta de todo el daño que le está haciendo a su hija- dijo Lucille.

Troy que estaba agotado se puso en pie, le dio un beso a su madre, otro a Linda y otro a Jesee y se fue a su habitación. Se quitó la ropa y se estaba metiendo en la cama cuando alguien llamó a la puerta. Era Jack Bolton.

- Qué quieres papá, estaba por acostarme- dijo Troy.

- Lo se. Pero seré breve. Troy, hijo, no me gusta estar peleado contigo...

- Solamente tú puedes ponerle remedio, papá.

- Lo se... se que me he equivocado... si Jesee ha sabido perdonar a Gabriella... quiero decir... que no me voy a oponer más a vuestra relación... y bueno, en cuanto a lo que me dijiste de conocerla primero y después juzgar, cuando esté bien puedes traerla a cenar un día...

Troy sonrió de oreja a oreja y se abalanzó sobre su padre. Jack y Troy se abrazaron. Jack se fue rápidamente. Troy a pesar de estar cansado y tener sueño tardó bastante en dormirse. Gabriella estuvo un par de días en el hospital y después la enviaron a casa.