¡Un poco tarde! Sé que había prometido subirlo antes, pero ayer me ocurrió una tragedia y me tuve que ocupar con ello :c (celular roto )

De nuevo: ¡Muchas gracias por su comprensión y apoyo! Son las mejores! Gracias miles de gracias por sus comentarios, esos me hacen feliz uwu


Entre los dos
Capítulo 11

Hyung miró a Emil, sus ojos color chocolate le examinaron detenidamente, el chico parecía encogerse bajo esa intensa mirada; no es que Hyung buscase incomodarlo, pero incluso él ahora estaba lleno de dudas. Emil acababa de decirle que le habían invitado a una fiesta, que Leon no iría -había sido necesario aclarar ese punto – pero también le había revelado que no quería ir solo. «Quiero ir, pero me sentiría incomodo si voy solo... ¿podrías ir conmigo?» Y aunque el hecho de que Emil se recargara en él, es decir, que hiciera lo que Hyung había estado buscando, le complacía y le halagaba a sobremanera, no podía evitar quejarse, después de todo se trataba de una petición un tanto incomoda: Ir e intentar pasarla bien con su hermano y ruidosa compañía.

Pero el ver a Emil tan perturbado por la situación, le hizo sonreír. Si, quizás no estaba del todo mal. Sólo esperaría a que le insistiera más.

— Por favor…

Hyung se regocijó a ello — No sé, Emil, si te sientes incomodo con la idea de ir, no deberías…— hizo una pausa esperando a que Emil refutara eso último.

— Pero… —contestó tal y como el otro esperaba — si quiero ir… son mis amigos...

Hyung suspiró y decidió darle el gusto — bien, pero lo hago por ti, no por esos.

Emil sonrió, el pequeño hoyuelo de su mejilla derecha marcándose ante tal gesto — Gracias...

En realidad a ojos de Emil, ir a la fiesta no resultaba tan atractivo, no por su semilla antisocial que parecía jamás florecer – aparte. Sino porque la idea de ir con los amigos que también eran de Leon, era algo complicado, eran más amigos de Leon que de él, después de todo. Por un momento sintió un enorme abismo entre ellos y él, como si todo ese tiempo solo se hubieran hablado por el pegamento que era la presencia de Leon, ¿De qué se suponía que hablaría con ellos ahora? No tenía idea, y si bien había aceptado, había sido por la dolorosa insistencia de Feliks y Leopold quienes prácticamente no le dejaron otra opción y ahora su mundo daba vueltas y le dolía la cabeza, le corrían infinidad de conflictos en la cabeza, y él sabía por qué, porque al final, todo se resumía en una sola verdad: Quería saber de Leon, pero no podía permitírselo.

Aquello lo estaba bloqueando por completo, como si en la parte posterior de su cerebro no hubiera espacio para ningún otro pensamiento que no fuese un intrincado enredo de recuerdos, hubieras y otros desencantos con el nombre de Leon Kirkland, mismos que permanecían arrojados, escondidos, archivados y si se pudiese permitir una imagen más grafica del asunto, bajo una cinta amarilla de «prohibido el paso». Aquella había sido la única manera de evitar que el dolor constante de pensar en él, fuese cada vez más difuso.

Alzó la vista y miró a Hyung leer su libro sobre Castro, así era él, un intelectual un tanto desmedido y un poco terco, pero por alguna razón se sentía cómodo en su presencia, por eso mismo le había insistido que lo acompañara, quizás porque no quería ir solo, pero si no quería eso, pudo haber pedido a alguien más - ¿Lukas quizá?- pero se trataba de llevar a alguien con quien tuviese una conexión de otra índole, un poco más inclinada hacia una amistad libre. Confiaba en Hyung, eso era un hecho indiscutible, no sólo porque le trataba amablemente, sino porque sentía que podía pasar el tiempo con tranquilidad sin tener que cuidarse de que hacer o decir… en exceso.

Pero también porque Hyung no mencionaría a Leon. Eso era definitivo.

Dicen que cuando más hablas de una persona con otros, más te enamoras. Emil evitaba eso a toda costa, si seguir hablando de Leon Kirkland lo iba hacer caer más y más profundamente enamorado, lo mejor era tratarlo como tema tabú.

Aunque lo que más le pesaba era que entre más se negaba, más y más surgía la duda del como estaría su ex amigo.

— ¿Nos vamos? —Preguntó Hyung — Es hora de llevarte a casa.

— Vamos…

.


.

El día que sería la fiesta, fluyó con tranquilidad para Yong Soo y compañía, él sabía que estaban jugando con fuego, pero estaba más que harto de la situación, y a veces se necesitan medidas desesperadas para salir a flote de una situación que simplemente está mal. Supuso que sus amigos también sentían lo mismo, menos su prima que continuaba siendo ingenua respecto al todo, pero no podía culparla, al contrario, de no ser por ella, temería que Lan se sintiese completamente excluida del grupo.

"Icecube- Karaoke Bar" se encontraba ubicado en el distrito comercial más decente – por decirlo de alguna forma- de Mapleton, y era un lugar concurrido por varios jóvenes de la región. A menudo los chicos de Castle Hill se paseaban por ahí para salir de lo rutinario y aburrido de sus vidas cotidianas en tan aburrido pueblo donde la nieve aún seguía estancando los caminos. Por fortuna para Yong Soo y compañía, el camino que precisamente derivaba en la frontera con Mapleton se encontraba despejado y eso aseguraba que llegarían sin problemas.

Al llegar, reservaron el cubículo marcado con una enorme estrella en simulación de Hollywood, misma que tenía el número "03" en su frente, y una vez registrado el lugar, no quedaba más que esperar a que todos llegaran.

— Ok —habló Feliks — acabo de notar un fallo en el plan.

Yvette y Yong Soo abrieron los ojos ampliamente — ¿Qué sucede?

— Si Leon llega primero, y Emil después, es posible que vea el auto de Leon y no entre…

Yvette suspiró —supongo que...es cierto…

— ¿Tendríamos que esperar a que Emil llegase primero cierto? — Preguntó Marcello.

— De hecho también hay otro problema— Intervino Yong Soo y antes de que alguien más pudiese preguntar que era, él simplemente atestó — por seguridad que vendrá con mi hermano… así que si Leon ve su moto…

— Sabrá que Emil está aquí y no querrá entrar…— terminó Feliks y luego suspiró — ¡parecen niñas!

— ¡Hey! — se quejó Yvette cruzando los brazos.

Antes de que pudiese replicar, la puerta se abrió y ante ellos entraron tres personas más, Leon, Lan y Mei quien parecía realmente estar adherida a ellos dos.

Leon saludó levantando la mano — ¿Que milagro que llegaron a tiempo?

— ¡Hey! ¿Qué significa eso?

— Que, o sea siempre son bien impuntuales…

Algunos rieron y se quejaron mientras los recién llegados tomaban asiento.

Lan también se sentó y empezó a hojear una lista de canciones, no le apetecía demasiado entablar conversación con quienes, sabia, la tachaban de mil y un cosas negativas. Había ido sólo con la condición de que estarían unos minutos y después se irían, no tenía sentido quedarse más tiempo, algo dentro de sí le decía que de hecho, haber acudido no había sido muy buena idea. Miró de reojo a Leon platicando animosamente con sus amigos y decidió que tal vez no estaría tan mal, pero aun así, hablar con los demás se le hacía sumamente incómodo.

— ¿Ya te animaste a cantar alguna? — Mei, como siempre, la buscó.

Ella negó un poco— aun no… primero que canten los demás.

Yvette, quien siempre fue un poco más cordial y sensata que los demás, también se dirigió a ella — Puedes cantar conmigo y con Mei una de solo chicas. ¿Qué dices?

Aquello la logró hacer reír un poco — Suena bien…

De pronto la puerta se volvió a abrir un tanto con timidez y del marco de la puerta, aparecieron dos figuras más. Todos levantaron la vista, Leon se tensó un poco. ¿Quién más podría ser si no él?

Emil entró y miró a todos los presentes, a su lado Hyung le puso una mano en la espalda para animarle a entrar y por un fragmento de segundo, las miradas entre Leon y Emil se conectaron antes de desviarse a mirar a los demás.

Emil frunció el cejo levemente y miró a los demás con desaprobación. De hecho, desde que habían llegado había visto el auto de Leon y supo que todo había sido una "ridícula trampa" y se había dado la media vuelta, pero Hyung, siempre decidido a jamás ocultar la cara, le convenció de entrar. El plan era el siguiente, hacían acto de presencia, reprochaban la mentira a los otros y se largaban de ahí. Feliks y compañía se congelaron unos instantes al ver la mirada que Emil les dirigía, no solo era una mirada de enojo pero si de traición, de que se habían intentado burlar de él. ¿No se suponía que eran amigos? ¡El no hacia las cosas más difíciles! ¡No había tenido otra opción!

Emil miró a Lan de reojo y ella solo suspiró pesadamente, aferrando la mano de Leon con un poco más de fuerza de lo habitual, ella también se sintió burlada por todos los demás, y Mei solamente tartamudeó un poco « ¡Yo no sabía!»

Mucho ocurrió en los segundos de silencio que se tornaron más y más incomodos a medida que nadie decía nada, pero ¿Qué más podrían decir? En aquel momento el arrepentimiento cayó en los chicos, y el enojo en Leon quien ahora no despegaba la vista de Yong Soo y los demás, también reprochándoles haberlos puesto a los tres en una situación tan molesta, pero pronto reparó en que no eran tres, eran cuatro. Hyung Soo también estaba ahí.

— Vamos, Emil— Dijo él, tomándole del brazo, tratando de seguir con lo que quedaba del plan.

— ¿Ya se van? — preguntó Yvette, un tanto nerviosa.

— Ya, lo siento, pero no quiero ocasionar más conflictos…

Lan suspiró pesadamente, no quería que de nuevo le echaran la culpa de que Emil se tuviese que alejar, así que resopló un poco y rodó los ojos levemente. — No se vayan…

Todos voltearon a verla.

—Lo siento, ¿ok? Me dejé llevar por cosas.

Todos quedaron un tanto estupefactos al respecto, sobre todo su novio, pues minutos antes había vuelto a insistir que le daba miedo que Emil estuviera ahí. ¿Era ese el plan de los otros? ¿Obligar a Lan que ofreciera una disculpa a Emil? Aquello lo hizo rabiar un poco más, pero se tragó las palabras, sobre todo cuando Emil asintió tomando esas disculpas y terminó por ingresar completamente al cubículo.

Para aliviar las tensiones del momento, pusieron un poco de música, todos querían salir del trago que acababan de pasar y así poco a poco al cosa se fue suavizando aunque estuvieran divididos en tres grupos, Emil con Hyung, Leon con Lan, y los demás tratando de relajarse un poco ante las palabras y miradas severas de Mei.

Cuando Mei se volteó a hablar con Lan, Leon entonces posó la vista de una manera poco discreta sobre Emil. Había creído que al dejar de verlo, toda aquella confusión de haber sentido algo más por ese amigo suyo, habría quedado atrás. Pero verlo de frente tan sólo había logrado que sus rodillas se sintiesen torpes, su corazón se acelerara un tanto y sus manos se sintieran nerviosas. Ahí estaba, con su cabello sedoso y blanquecino y sus preciosos ojos tan brillantes como el amanecer en el ártico; redundante, desde luego, pero completamente cierto. Había algo que le molestaba, y era el hecho de que mantenía una cercanía casi inverosímil con Hyung, el cómo su primo se acercaba a Emil, bien podría compararse con la sensación de un piquete de ojos. Era molesto y era irritante. ¿Qué es lo que su primo buscaba en Emil? ¿Por qué Emil y no nadie más? Aquello le revolvía más el estómago y le ardía de una forma que jamás imaginó podría experimentar.

Pero Leon desde luego no era el único que sentía que gritaría en cualquier momento, Emil lo miró y de pronto todos los esfuerzos por olvidarse de lo maravilloso y fascinante que le resultaba, quedaron en el olvido. De pronto ahí estaba, el mismo Leon con quien pasaba las tardes, el mismo Leon que le había visitado preocupado, el mismo Leon que le había abrazado en la terraza, el que había impregnado sus ropas con su calor. Tan atractivo y tan perfecto y a la vez tan etéreo y tan prohibido. Emil decidió cuidar de que lo atraparan viéndolo, y mantuvo –o intentó – tener los ojos puestos en Hyung durante su charla con él.

Pronto Mei empezó a cantar y todos se dedicaron a verla, pero las escurridizas miradas entre los dos chicos aun persistían. Después de todo, su amistad había quedado trunca de forma muy súbita. ¿Volverían a hablarse? ¿O de nuevo eso sería mal visto? Emil apretó los labios, quería hablar y pedir perdón, quería afianzarle a la novia de su amigo que él realmente no estaba ahí para molestar, estaba cediendo, su voluntad de mantenerse lejos de Leon Kirkland estaba flaqueando, y eso solo lo hacía sentirse más vulnerable.

Cuando la canción de Mei terminó, pronto Yvette se puso de pie para intentar cambiar el ambiente y entre las dos invitaron a Lan con ellas, tratar de incorporarla un poco para así, evitar más confrontaciones. Ella terminó cediendo un poco y entre las tres cantaron un par de canciones mientras los demás reían y les aplaudían, a excepción, claro, de Hyung y Emil quienes solo mantenían una mirada cordial hacia las chicas.

— ¡La siguiente canción la debería cantar Leon con Lan! — Dijo Mei; ella intentaba por todos los fines que las cosas con su primo y amiga salieran bien, realmente no tenía nada en contra de Emil, más bien porque ella no entendía lo que había estado a punto de pasar entre él y su primo, por lo que vivía fuera de culpas y negaciones mentales sobre meterse con otros.

Yong Soo no lo vio así y fingiendo que Feliks había dicho algo bastante estúpido no desaprovechó la oportunidad de darse senda palmada en la frente.

Leon rio a la propuesta — no sé cantar.

— ¡No seas mentiroso! — chilló su prima jalándolo para que se pusiera de pie. — ¡Lo haces todo el tiempo!

— Bueno ya, ya, o sea, no quería humillarlos pero ahí voy.

La mayoría rio con ellos y pronto la canción empezó. Era una balada tranquila, cantada por un hombre y una mujer así que desde luego, iría bien con ellos… de no ser porque Leon decidió que él cantaría la parte femenina y su novia la voz masculina.

...Y todavía se encargó de hacer la voz lo más aguda posible.

Los demás comenzaron a reír y aplaudir, Emil mismo se encontró sonriendo divertido ante el show que los dos estaban ofreciendo, Leon haciendo eso y Lan intentando contener la risa ante el disparate, y después, se sumó al esfuerzo de su novio, haciendo la voz más gruesa, y con eso, las risas se volvieron carcajadas.

Hyung solo soltó una risilla por lo bajo, con un gesto de sarcasmo y se recargó más en el sofá que rodeaba a la mesa.

Sólo… ¡tuuuuu!— Leon finalizó el canto moviendo las pestañas coquetamente haciendo que de nuevo rieran.

Entonces Mei volvió a tomar la palabra — ¿Quién más?

Yong Soo se puso de pie, tronó los nudillos, el cuello, dio un aplauso y entonces tomó el micrófono —Déjame esto a mí.

Y así, Yong Soo se encargó de la siguiente canción, continuando con el buen ambiente que por fin se había logrado, pronto siguieron los demás participantes, algunos repitiendo turno mientras devoraban un paquete de botanas y unos vasos refill de soda. Emil, admitiéndolo, se estaba pasando un buen momento, la incomodidad aun persistía, desde luego, pero podía dejarla atrás un poco para divertirse viendo a sus amigos haciendo el ridículo. Hasta que Feliks lo señaló.

— ¡Te toca! ¡No has cantado nada!

Emil sintió sus manos enfriarse al instante y palideció — ¡Noo! Yo no canto… jajá...

— ¡Anda! ¡No seas así!

Ante eso, se abochornó intensamente —uhm... jajá no... Es que…

— No tienes que hacerlo, Emil. — Dijo de pronto Hyung y todos voltearon a verlo, ciertamente, había apreciado el cómo, tanta insistencia estaba incomodando a Emil, tenía que hacer algo pero además, ese algo habría de valer la pena. — Yo cantaré por ti.

Algunos rieron bajo, ¿Qué había sido eso? Sin embargo permanecieron en silencio después, cuando Hyung se puso de pie y empezó a buscar una canción. Emil, le miraba fijamente, parpadeando poco, sintiéndose un poco azorado pero con cierta calidez en el pecho ante el gesto de su amigo, y entonces sonrió, lo hizo sinceramente, sin ningún tapujo o pretensión. Limpia y sencillamente.

Aquello no pasó desapercibido a ojos de Leon quien frunció el cejo levemente antes de regresar la vista a su celular, como si en la pantalla hubiera cosas más importantes que lo que habría de venir.

Cuando por fin Hyung escogió una canción, pidió con señas que Emil se acercase un poco más, y así, Emil tomó asiento lo más cerca posible, antes de que la música empezase a sonar.

— Jamás pensé hacer esto… — le comentó con una ligera sonrisa y Emil rio un poco.

— Jamás pensé verte haciendo esto…

Era como si ambos tuvieran un momento de complicidad único que no podría ser compartido, los demás incluso se sintieron lejanos. ¿Qué tanto compartían ellos dos mientras pasaban tiempo juntos?

Y entonces Hyung comenzó a cantar, su voz, al contrario de la de su hermano tenía una connotación más armoniosa, por lo que la canción que había escogido se mezclaba muy bien con el ritmo tranquilo de la misma.

Y ante todos, las palabras fueron claras, firmes y directas…

«A ti, que me has dado la más dulce de las sonrisas
no debo preguntarte la razón de tus tristezas
incluso ahora que flaqueas
suavemente, por sobre tu hombro
te digo que... vas a estar bien
te lo diré una y otra vez
a ti, que ahora tiemblas en desconcierto.

Quizás no tengo nada más que decir
y aun así, siempre, sin importar qué y cuándo,
estaré aquí para ti, sólo para ti.
Lo supe, desde el momento en que te abracé por primera vez»

Ante ello, Leon no pudo evitar sentirse incómodo, tensándose sobre su asiento, todos estaban estupefactos, pero él, además se sintió irritado por eso, así que volvió a sacar su teléfono celular, agarrándolo con fuerza y conteniéndose para no rechinar los dientes. ¿Qué lo hacía sentir así? ¿Era por Emil? ¿Era por Hyung? Eran los dos, Emil, Emil, Emil. Con la persona que menos quería que estuviera.

Sus amigos se ruborizaron un poco, como si estuvieran atestiguando un momento muy íntimo, muy privado y se sintieron invasores de semejante espacio. Pero la cosa habría de llegar más lejos.

— Emil…— Habló Hyung, y el chico alzó la vista, mirada confusa y mejillas profundamente sonrojadas. Emil abrió los labios sólo un poco. — Obviamente, fue para ti… ¿Crees que… puedas...darme la oportunidad?

Dicho eso, le extendió la mano.

Emil sintió su corazón latir cada vez más rápido, las mejillas arder y las rodillas temblar. Un caleidoscopio de emociones desatado en menos de un segundo, con tan pocas palabras y él era ahora todo un desorden, la sorpresa invadió su rostro y sintiéndose cálido, y apreciado sonrió levemente y tomó esa mano, asintiendo levemente.

— Si...

Por aquel momento todo quedó congelado, Leon miró la escena y rechinó los dientes, apretando con fuerza el botón de inicio de su celular, necesitaba canalizar la ira que le revolvía al ser testigo de eso. Lan parpadeo, confusa, sin saber si alegrarse de que Emil estaría con su cada cual o irritada de la reacción de Leon.

— Gracias… — murmuró Hyung cuando por fin tuvo a Emil cerca y ambos compartieron una sonrisa tan sólo el uno para el otro. — ¿Nos vamos?

Y Emil asintió, y procedió a despedirse de los demás con un movimiento de mano antes de salir.

Para los que se quedaban dentro, todo había sido surreal.

Fin del Capítulo II


*Desaparece detrás de una cortina de humo*

p.s. Fic es Hongice~ jajaja