Solo se escuchó las bolsas caer y el sonido de un beso rompiéndose, Inuyasha se separó de su "Kagome" y vio asombrado a la verdadera Kagome en la puerta mirándoles con los ojos enrojecidos. Kikyo se lamió los labios y sonrió triunfadora observando a la destrozada pelinegra.
- hola Kagome, que pronto llegaste....
Inuyasha se quedó paralizado, observó el dolorido rostro de Kagome, jamás se le olvidaría esa imagen. Quiso decir algo, disculparse, pero no sabía que decir, que hacer. Cuando pudo reaccionar, fue demasiado tarde, kagome ya se había echado a correr. Soltó a Kikyo, y sin mirarla, fue detrás de Kagome.
Kikyo con una sonrisa de medio lado, recogió las bolsas que se encontraban en el suelo.
- tic tac, tic tac, Inuyasha...
kagome bajó las escaleras corriendo, no podía creer lo que había visto. Se secó las lágrimas que empezaban a salir con las mangas, y salió del edificio. Quiso ir a casa de Sango, pero faltaba poco para la boda, y no quería preocuparla ni a ella ni a su hermano.
Cruzó la calle, e ignoró los gritos de Inuyasha, que le decía que parara, miró la calle con detenimiento y suspiró de alivio al ver el taxi con el cartel de libre. Subió a él, y le dijo que fuera a la calle más cercana, puesto que no sabía a donde ir.
Cuando el coche arrancó, se apoyó en la ventanilla y vio de reojo a Inuyasha llamándola desde el otro lado de la calle, parecía desesperado.
- seguro para que no se lo cuente a Miroku, y su amigo no sepa que es un estúpido infiel - masculló la pelinegra apretando los puños. Infiel, esa palabra atravesó su corazón como afiladas dagas.
Mientras el taxi iba por las estrechas calles, la pelinegra recordaba las palabras de amor eterno de Inuyasha, ¡mentiroso!, gritó en su interior. Las lágrimas volvieron a caer y recorrer sus rosadas mejillas. El taxista escuchó leves sollozos, y miró desde el retrovisor a la chica.
- ¿se encuentra bien? - preguntó el conductor de cabello canosos.
- s...si, no se preocupe, gracias - la chica cogió aire - pare aquí por favor- dijo mientras se secaba las lágrimas. El taxista paró a un lado de la carretera.
- ¿seguro que está bien?
- si, sí, gracias; ¿cuánto le debo? - el hombre le indicó la cantidad, y ella se lo pagó, dándole un poco de propina. Agradeció una vez más al taxista, y se bajó del taxi. Anduvo por las calles largo rato, intentaba pensar en otras cosas, pero la imagen de Inuyasha y Kikyo no se le quitaba de la cabeza.
Caminó un poco más, y entonces, sin aguantarlo más, se apoyó en una pared y comenzó a llorar. ¿Por qué tenía que sucederle estas cosas?, se sentía estúpida, humillada, ¿desde cuando estaba con Kikyo?, ¿se verían mucho a escondidas?, ¿se habrán reído de ella?. Se tocó el pecho, y sintió sus latidos frenéticos, inspiró y exhaló para relajarse. No debía llorar, ya era una joven adulta y no tenía que dar estos espectáculos, puesto que varias personas se detenían para mirarla.
Volvió a soltar un sollozo sin poder contenerlo, se tapó la boca y después escuchó su móvil sonar. Abrió su bandolera, y miró el móvil para saber quien le llamaba, era Inuyasha. Apagó el móvil, y volvió a meterlo en el bolso con rabia.
- ¿Kagome? - la chica levantó la vista, y vio a Kouga mirándola preocupado, el chico de ojos azules se acercó con rapidez, y le levantó el rostro con delicadeza.
- ¿qué te pasó? - preguntó con preocupación, Kagome intentó contestarle, pero otro sollozo salió de sus labios, el chico sin saber que hacer, la estrechó entre sus brazos.
- tranquila Kagome - dijo acariciando sus cabellos - cuéntame, ¿qué te sucedió?, ¿te has hecho daño? - la chica negó mientras le abrazaba con fuerza sin dejar de llorar.
- lo siento Kouga, lo siento, pero dejame estar así un minuto, por favor - decía llorando. El moreno asintió con levedad, y le miró angustiado.
- lo mejor será que te lleve a casa.
- no - dijo deshaciendo el abrazo - no hace falta, de verdad - se secó las lagrimas con la manga de la camisa - si no es nada, una, que es muy sentimental - intentó reír, pero falló.
- te conozco desde hace mucho Kagome, no me mientas - dijo con reproche, la chica agachó la mirada como una niña pequeña e hipó. Kouga volvió a acercarse a ella, agarró su brazo, y la llevó hasta el coche que tenía aparcado al frente.
- ¿a dónde me llevas?
- a casa, quizás Ayame pueda ayudarte mejor - sonrió - y así tengo una excusa para no tener que ir a comprar - dijo con una amplia sonrisa enseñando sus bonitos dientes.
- eres el mejor, Kouga.
- lo sé - lo dos rieron.
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Inuyasha subió las escaleras desganado, no podía creer lo que había pasado, llegó hasta la puerta, y vio a Kikyo todavía allí.
- ¿qué haces aquí?, ¡vete!
- Inuyasha, Inuyasha, hace unos momentos no me decías eso - sonrió con malicia.
- maldita sea, ¡lárgate!, ¡todo esto es por tu culpa!, ¡siempre es por ti! - bramó, Kikyo soltó una leve risa y le miró con sus ojos oscuros.
- eras tu el que me besaba con demasiada pasión, echaba de menos esos besos - dijo acercándose con elegancia hacia él, Inuyasha la miró con el ceño fruncido, y se quedó quieto cuando sintió los suaves labios de Kikyo. Éste se alejó frío como un témpano de hielo.
- ¿ya no me besas? - rió cínica - ¡oh, claro!, solo lo haces cuando está Kagome - sonrió al ver el rostro descompuesto de Inuyasha.
- ¡lárgate! - le cogió del brazo y la sacó fuera de la casa con brusquedad, entonces, cerró la puerta con fuerza y la golpeó - ¡maldita sea! - bramó apretando los puños.
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Kagome entró a la acogedora casa de Kouga, y se sentó en el pequeño sofá que le indicó el moreno. La sala era amplia y clara, adornada de una forma moderna. Abundaban los colores cálidos.
- ¡Ayame!, tenemos visita - exclamó Kouga guiñando el ojo a la pelinegra. Pocos minutos después, apareció la pelirroja con un delantal naranja cuya parte central estaba adornada con una flor, la flor iris.
- y tu no me avisas de que.... - miró hacia el sofá y sonrió - ¡hola Kagome! - la nombrada se levantó y la saludó con una sonrisa.
- ¿cómo estas Ayame?
- bien, aquí preparando la comida para este glotón - dijo señalando a Kouga que le miró indignado y sonrojado, Kagome se echó a reír.
- te ayudaré.
- eres un encanto, pero no - negó la pelirroja - eres nuestra invitada, así que Kouga, ven y ayudame anda - el moreno suspiró resignado.
Se sentó en el sofá apretando sus manos nerviosamente, sin saber que hacer. Tenía unas ganas incontrolables de llorar, pero no se lo merecía, no debía llorar por...por él. Apretó los puños y luchó por guardar las lágrimas, ¿por qué le pasaba esto?, ¿qué hizo mal?.
- es un estúpido - ¡claro que lo era!, ¡si quería estar con Kikyo, que se lo hubiera dicho!, le habría dolido, pero le hubiera dejado marchar, mientras le viera feliz, ella lo era. Pero esto,no, no se podía perdonar algo así, por muchas ganas que quisiera de volver a sus brazos y observar esos ojos dorados que la miraban de una forma penetrante. Penetrante, rió, seguro que ha Kikyo le habría...,volvió a reír.
Se levantó e intentó no pensar en nada, ¿para qué?. Caminó con pasos desganados y lentos hacia una pequeña habitación que tenía la puerta entreabierta, era la de Shippo.
Cruzó la habitación celeste gobernada por peluches de todos los tamaños y formas, y se agachó de cuclillas para ver al pequeño de cabellos rojizos que dormía plácidamente en su camita. Parecía un angelito.
Acarició sus mejillas sonrojadas y sonrió, un bebé, ¿cómo sería tener uno?, ¿un bebé de Inuyasha y de ella?, meneó con fuerza la cabeza y se reprochó mentalmente. ¡Un hijo con ese patán no!. Agachó la cabeza, por mucho que lo negara y estuviera dolida por lo que acababa de pasar, no podía negar que desearía un hijo del hombre al que amaba, aquél varón fuerte, alto y esbelto, de orbes doradas que transmitían seguridad, deso, amor...
- ¿amor?, ¡ja! - susurró amargamente. Observó las pequeñas pestañas de Shippo, sus diminutas y graciosas pequitas, y el flequillo rojizo que tapaba su rosado rstro. Apartó con cuidado el cabello y se quedó escuchando la relajada respiración del niño. Un bebé...
- ¿Kagome? - la nombrada se giró y vio a Kouga asomado, se incorporó y pidió perdón en voz baja - no es nada, vamos a comer Kag, la comida esta lista.
- si... - le siguió callada, Kag, a veces Inuyasha le llamaba así; ¡idiota!, ¡idiota!, se dijo. Tenía que dejar de pensar en él, ¿cómo es que no estaba enfadada?, ¿o furiosa?, solo estaba triste y dolida, pero no enfadada. Se maldijo por eso.
Después de comer y de ayudar a fregar los platos a Ayame, se sentaron en el salón a ver la televisión, nadie dijo nada ni nombró el tema de Inuyasha. Kagome agradeció en silencio, puesto que sabía que Kouga se lo había contado a Ayame, era normal, no estaba enfadada por eso. Ayame también era una buena amiga aunque al principio no empezaran bien.
Rió al recordarlo y se tapó la boca avergonzada cuando sintió las miradas curiosas del matrimonio. Les negó con la cabeza tontamente, quitando importancia al asunto, éstos asintieron levemente y siguieron viendo con atención la película que acababa de empezar. Se apoyó en el posabrazos del sofáy comenzó a recordarlo.
Fue un día de verano, la pelirroja con dos coletas y piruleta en mano, corría detrás del chico más popular e inocente de secundaria, Kouga, su mejor amigo. Después de intentos fallidos por conquistarle, se enteró de que le gustaba otra chica, y eso la enfureció.
Poco después, Kagome la conoció, la ojiverde se mantenía reacia a entablar una amistad con ella, ya que sentía que debían ser enemigas, puesto que las dos luchaban por el amor de Kouga, según la pelirroja. Kagome reía ante eso, ella no estaba enamorada del moreno, era otra clase de amor, de cariño, de infinita amistad.
Costó mucho tiempo hacer entender a la pelirroja de que no le gustaba Kouga; una vez que lo comprendió, se hicieron grandes amigas.
- Kagome, disculpame - dijo Ayame interrumpiendo sus pensamientos - voy a comprar un momento una cosa, no tardo - cogió el bolso - es que si no voy ahora, la tienda cerrará.
- ¿quieres que te acompañe? - se ofreció la pelinegra.
- ¡oh, no, no!, muchas gracias - dio un beso a Kouga y volvió a girarse a ella - tu quedate aquí, ponte cómoda y relajate. ¡Vuelvo enseguida! - exclamó con una sonrisa mientras se dirigía a la puerta y salía.
- va a comprar garabe para SHippo.
- ¿está malito?
- lo estaba, pero quiere darle un poco para prevenir, para que no recaiga - Kagome asintió y se observó las manos incómoda, no sabía que decir.
De repente, se escuchó a Shippo llorar.
- creo que tuvo otra pesadilla - comentó Kouga - voy a calmarle - Kagome asintió y fijó la vista en la televisión. Estaban dando una película de amor, la mujer rubia despampanante, acababa de pillar a su novio con otra. Sonrió irónica.
- son todos iguales, solo quieren lo mismo, les da igual con quien sea, mientras tenga delantera y se mueva - murmuró entredientes cruzándose de brazos - te hacen tontas promesas que tu crees tontamente, te susurran palabras bonitas, te miman, y después te apuñalan por la espalda siéndote infiel - pronunció aguándose sus castaños ojos.
- ¿eso significa que nunca me quiso?, ¿desde cuando estaría engañándome? - se le escapó un sollozo - encima en nuestra propia casa, ni siquiera fue tan decente de irse a un hotel - gruñó. ¿Le habrá susurrado lo mismo que a mí al oído mientras me acariciaba?, ¿la habrá besado d ella misma manera que a mí?, ¿no me amaba entonces?, ¿no me amaba?, se dijo tapándose el rostro empapado de lágrimas.
- ya se le pasó, había soñado con el hombre del saco, ¿te acuerdas cuando nos asustábamos de eso también? - comentaba Kouga caminado hacia el salón. Al ver los hombros de la chica moverse agitadamente, se asustó - ¿kagome? - la chica intentó hablar, pero no podía, el chico de ojso azules, escuchó los sollozos de la chica.
- ¡oh no, Kag!, por favor, no me hagas esto,no vuelvas a llorar - dijo poniéndose a su lado y dándole un tierno abrazo - no llores más por ese imbécil, no se lo merece.
- lo sien..to... -hipó - no pu...edo evi...tarlo - volvió a hipar y su llanto se intensificó. Kouga la acurrucó en sus brazos y acarició su cabello. No se merecía esto, se dijo viendo a la chica que fue su primer amor llorando de tal manera.
- no te preocupes Kagome, yo estoy aquí - susurró sin dejar de acariciarla dulcemente. Y así, abrazados, estuvieron largo tiempo.
La estancia estaba en silencio, Kagome intentó deshacerse del abrazo del moreno, pero se sentía tan bien, le quería tanto, era su mejor amigo desde la secundaria. Le apreciaba demasiado.
Kouga atrajo más el pequeño cuerpo de Kagome, y le levantó la barbilla.
- puedes contar conmigo para lo que quieras, lo sabes.
- muchas gracias Kouga, tu si que eres un gran... - pero calló al ver el rostro tan cerca del chico, sus respiraciones se mezclaron. Intentó alejarse, pero inconscientemente, acercó su pequeña boca y Kouga hizo lo mismo, hasta que al fin se unieron en un beso. Al principio fue un roce, un leve roce cargado de ternura y consuelo, pero el moreno lo intensificó, la abrazó hacia él y jugó con su lengua delicadamente, kagome soltó un suspiro y correspondió gustosa, hasta que la imagen de Ayame, Shippo, y el más importante, Inuyasha, aparecieron en su mente.
- ¡no! - exclamó cuando fue tumbada en el suelo por el moreno que seguía sus besos por su fino cuello y acariciaba el muslo de la chica - Kouga, no podemos, piensa en Ayame - dijo entre suspiros mientras sentía las caricias del joven, éste se detuvo al escuchar el nombre de su esposa, y se levantó con rapidez. Se quedó pálido.
- ¡oh dios!, ¿qué hice? - dijo tapándose la boca, Kagome se incorporó y se acercó a él.
- fue un error mio, lo siento.
- pero fui yo el que casi te poseé aquí - dijo enfadado consigo mismo. Las pálidas mejillas de la chica, adquirieron un rojo intenso.
- yo...
Se escuchó unas llaves, una puerta abrirse, unos tacones.
- Kouga, ya estoy aquí - dijo una dulce voz.
Los dos se miraron sin moverse, asustados, paralizados. No podían reaccionar aunque escucharan los pasos acercándose a la sala.
- Ayame... - atinaron a decir antes de levantarse con rapidez.
Holaaa!! siento haberme retrasado taanto con la historia, pero todavía sigo sin inspiración, además de que este curso me ha costado, peor ya lo superé! y también la PAU!!, soy feliz xD. En fin, volvamos al tema, siento que sea un capi corto, pero bueno, tngo q esperar a q me venga mi querida y perdida inspiración u__u
Carol14, gracias por seguir mi hsitoria!! y siento tardar tanto en actualizar u__u, mira q tampoco me gusta q tarden en hacerlo las autoras de mis historias preferidas, pero es q no he tenido tiempo, además de (otra vez) falta de inspiración, besos!!. Ampis, holaaa!! gracias por tu revierw, kiss ^^ InuKillua Inuzuka, muchas gracias, y si espero q me venga la inspiración xD q todavía estoy esperando, buenos besitos!!. Nadeshko, tranquila, ya continué, costó y tardó peor ya esta aquí xD saludos!!!
Gracias por el apoyo!!
