Adrien tuvo que volver a la oficina después de dejar a Marinette en casa, ella había insistido en que podía esperarlo pero se había quedado dormida mientras iban del estadio a Agreste's. Él aún tenía que revisar las fotografías antes de enviarlas a las editoriales.

Pero sólo podía pensar en todas las discusiones que había presenciado hoy.

Primero su padre, creyendo que sería buena idea dejar a la mujer que siempre había estado a su lado por Emilie, quien nunca fue su persona favorita.

Luego apareció Chloe, buscando revivir problemas que deseaba haber sepultado hace muchísimo tiempo.

Parecía casi una señal divina del futuro que tendría su relación si no eran capaces de hablar sobre su pasado, sobre los errores cometidos.

¿Y si Marinette lo dejaba nuevamente por Luka?, ¿O si él la dejaba por otra persona que apareciera repentinamente en su vida?

Tal vez lo que ambos sentían no era amor y querían creer que sí lo era por el bebé. No debió comprarle ese anillo.

No podía seguir trabajando, así que le envió todos los archivos a Amelia y se fue en dirección a su departamento.

Había evitado durante mucho tiempo esa conversación, pero a Kagami le resultó poner todas las cartas sobre la mesa.

Debía ser valiente.

¿Qué era lo peor que podía pasar?, ¿Terminar? Ya pasó por eso, ahora no podía dar el lujo de perderse en la nube de las drogas y el alcohol; debía ser útil para Marinette.

Cuando llegó a su casa, ella estaba recostada en el sofá; acariciando a Plagg con una mano mientras que con la otra sostenía el libro para bebés que le leía en voz alta a su pancita.

¡Oh, Adrien! — La chica sonrió, dejando el libro sobre la mesa antes de brindarle una cálida sonrisa que derritió su corazón. — ¿Está todo bien? Creí que llegarías más tarde.

Él se acercó lentamente hasta ella, dejando caer su chaqueta y bolso cerca de la puerta; luego se sentó en el piso muy cerca de la azabache, pudiendo apoyar su cabeza sobre el abdomen ajeno.

Tenemos que hablar, Mari.

—Está bien…—Marinette dejó el libro a un lado, usando su mano libre para comenzar acariciar la cabeza de Adrien al igual que como lo estaba haciendo con Plagg. — ¿De qué quieres hablar?

—Lo sabes, bichito. — El rubio le sonrió muy cansado, antes de cerrar los ojos; decantándose por disfrutar los mimos que recibía mientras hablaban— No creo que este sea el momento para hacerse los inocentes.

—Estoy dispuesta a responder sinceramente lo que sea…

— ¿Por qué no me dijiste del bebé?— Él la interrumpió con voz suave, tratando de no sonar muy ansioso.

—Te dije del bebé.

—Sabes de qué bebé habló.

—No quiero hablar sobre ese bebé. — Respondió la chica, dejando quieta su mano sobre el pelo del chico; trató de pasar desapercibida, pero Adrien podía notar como ella mordía la parte interna de su labio; siempre hacía eso al estar nerviosa.

—Marinette...—Él dejó escapar un suspiro, alzándose para poder observar sus ojos, aunque ella tratara de desviar la mirada. — Yo realmente quiero pasar el resto de mi vida contigo. No porque tengamos un hijo, o porque seas mi primera novia. Quiero pasar mi vida a tu lado porque te amo, o creo hacerlo. — El chico uso una de sus manos para atrapar el rostro de la chica, obligándola a mantener contacto visual. —Porque no sé si sigues siendo la misma chica de la que me enamoré.

—Lo soy…—Susurró ella, posando su diestra sobre la del otro.

—Entonces no me mientas, Marinette, porque yo voy a confiar ciegamente en ti.

No pudo contenerse, la chica se lanzó a los brazos del chico, abrazándose con fuerza de su cuello. Él correspondió a su gesto, enredando sus brazos en la cintura de la mujer con aprensión.

—Te amo. —Murmuró ella sobre su oído. Adrien se alejó sólo unos centímetros para darle un pequeño beso en sus labios, buscando darle confianza.

—Bichito, ¿Qué pasó con el bebé?

—Y-yo…me caí. — Marinette volvió a esconderse en el hueco del cuello del chico, esperando que eso fuera suficiente, sin embargo el silencio le dijo que debía profundizar en su relato. —Fue en la sala de materiales, perdí el equilibrio cuando cargaba unos rollos de telas. Ni siquiera sentí dolor, sólo me levanté y seguí con mi día hasta que llegué a mi casa con un horrible cólico; creí que sería momentáneo, pero...—Adrien comenzó a acariciar su espalda cuando la voz de ella se quebró. Se sentía terrible por hacerla llorar, pero necesitaba ser egoísta en esta ocasión. — Me sentía tan culpable porque no estaba segura si lo quería y no estaba tomado las precauciones necesarias.

—Tú no eres culpable de nada. — Él beso la coronilla de la chica, buscando contenerla sin mucho resultado. Finalmente, la alejó para poder mirarla a los ojos. —Pero pudiste confiar en mí, compartir ese dolor conmigo; también era mi bebé y debía hacerme responsable de ambos.

—Adrien, por favor... ¿Querías que te dijera que no supe cuidar a nuestro hijo?

—No lo veas así, amor— El rubio llevó su mano hasta el abultado vientre de ella. Agradecía tanto ser capaz de estar presente en cada momento de este embarazo. — Hiciste todo lo posible por él, simplemente no era el momento para que naciera.

—Siempre quisiste tener tres hijos…—Marinette sonrió a través de las gruesas lágrimas, llevando su mano hasta la de él. Adrien le sonrió, besando su frente.

—Lo único que quiero es tenerte en mi vida. Nada más. — La mano libre de él viajó hasta las mejillas ajenas, para poder limpiarle las lágrimas, antes de hacer un pequeño impulso para sentarse a su lado en el sillón. En esa posición mucho más cómoda, no pudo evitar atraerla desde el mentón para compartir un nuevo beso, esta vez sin temor a profundizarlo. La mano de Adrien bajo hasta los hombros de Marinette, rozando sus brazos hasta llegar a su zona lumbar y finalmente, su trasero apenas cubierto por el pijama que llevaba. Podía sentir con claridad la emoción del primer beso, aunque ya hubieran compartido cientos de miles; sentía las mariposas en su estómago, la sensación de estar con la persona correcta. Los dedos de la menor se agarraron de su cabello con algo de fuerza, tirando de él hasta que un gruñido salió de su garganta. El chico soltó un gemido y se separó unos segundos para coger aire, mientras que ella se sentaba sobre su regazo, notando su cálida mano introducirse bajo su camisa; no tardaron más que unos instantes en volver a unir sus bocas. Esta vez en un beso lento y profundo que los dejo a ambos sin respiración.

—Te amo…— Susurró la azabache, recibiendo una mueca por parte del rubio; quién para evitar contestar, llevó su boca hasta el cuello de la chica, besando la extensión de su garganta, hasta llegar al escote de la prenda que ella usaba. — Creo que el que ahora está evitando hablar eres tú, Agreste.

—A diferencia de ti, yo soy un libro abierto. — Mientras hablaba, bajó uno de los tirantes del pijama de Marinette, dando un beso en su hombro antes de repetir la acción en el otro lado. — Pregúntame lo que sea.

— ¿Por qué decidiste que era buena idea pedirme matrimonio? Después de todo…— Ella no pudo terminar de formular la oración cuando Adrien introdujo dentro de su boca uno de sus pezones, rodeando el contorno con la lengua mientras que el otro lo sostenía con su mano, jugando con él al igual que hacen los gatos. — Nosotros tenemos un historial gigantesco de desestabilidad.

—Tú no viste lo mismo que yo, Bichito. — Él se alejó brevemente de su torso para poder mirarla, mientras que ella apoyaba sus brazos sobre los hombros ajenos para jugar con su cabello. — Antes de que entraras, Kagami vino a contarme que estaba muy feliz porque había recuperado al hombre que amaba, ayudándome a tomar una decisión al respecto de nuestra relación, yo no podía seguir viviendo lejos de ti. Sin embargo, pasó lo que pasó, llegue al hospital contigo en mis brazos y te arrebataron de mi…Ni siquiera tenía derecho a preguntar por tu estado porque no éramos familiares de ningún tipo.

—Adrien…—En un rápido movimiento que para el rubio pasó desapercibido, Marinette se quitó el anillo que él le había dado cuando despertó y que ella usaba todos los días desde ese momento. Tratando de realizar un movimiento fluido, que resultó totalmente torpe; le enseñó la pequeña sortija, sin que él entendiera aún que pasaba. — ¿Quieres casarte conmigo?

— ¿Me vas a dar tu anillo? — La chica respondió con una dudosa afirmación; aunque sabía que probablemente no pudiera usarlo en ningún dedo por la diferencia de sus cuerpos en tamaño.

—Tal vez debería comprarte otro.

—Quizás deberías usarlo tú, lo compré para eso. — Marinette miró expectante como él volvía a deslizarlo por su dedo anular, besándolo una vez que ya estaba en su posición.

Quería darse el lujo de creer que, por lo menos esta vez, todo estaría bien.


No quería escribirlo.

Me da una pena terrible terminar al fin con esto, pero creo que es algo que tenía que pasar.

Mi idea original era escribir un oneshot inspirado en la canción de Halsey, pero en el momento que lo publique una idea para alargarlo se me cruzó y no tuve mucho auto control. Nunca creí que fuera a ser una historia tan larga, de hecho mi idea era que el conflicto se resolviera con el embarazo de Marinette. Al final escribí mucho más, pero fue para probarme que podía hacer algo "largo". Terminé quedándome sin ideas y haciendo algo con lo que no estoy totalmente satisfecha.

No recuerdo cuando lo publiqué, pero fueron meses hasta llegar a este punto. Incluso tuve que hacer esa pausa para poder estudiar y dar esa prueba muy importante en la que francamente, me fue pésimo xD Pero no importa.

¿Qué viene ahora? Primero, el epílogo que voy a publicar el lunes sin falta.

Después de eso, voy a comenzar a publicar historias cortas como Yes to Heaven. CofCofTengo que pedirle a alguien que me las corrija, porque me da flojeraCofCof— No creo volver a escribir un Longfic, no estoy hecha para eso(?)

Muchas gracias por leer hasta acá.

Besitos.

(PD: ¿Vieron la portada? Está demasiado preciosa)