Disclaimer: La historia no me pertenece, ya saben que es de FoxieFirefly ahí les dejo el link para que le den una ojeada. Los personajes de la serie de Inuyasha no me pertenecen solo en mi mente para mis retorcidas fantasía jijii, y desgraciadamente nada me pertenece.

Terminandoelnegocio parte 3

-Así que supongo que es por eso has estado trabajando tarde eh? Es a fuera tu trabajo de mierda a Sesshoumaru?- Vino una voz enfurecida por la espalda.

Sesshoumaru y Sasha rompieron su beso de corazón al mirar hacia arriba y quedaron sin aliento. Un par de ardientes ojos furiosos quemaron un agujero donde se encontraban.

-¿Quién carajo eres?- -preguntó peligrosamente al humano.

-Escucha antes de sacar las conclusiones...- Sesshoumaru comenzó socarronamente, pero fue cortado por un puñetazo dejándolo un par de pasos atrás hasta golpear contra el muelle.

-¡Sesshoumaru!- Sasha gritó corriendo para ayudar a su amor. Miró la cara del hombre mayor y noto que tenia el labio partido y chorreando sangre. -¿Estás bien Sess?- Él utilizó la manga para limpiar la sangre de su boca.

-Créeme puta asquerosa. Sesshoumaru es el menor de tus preocupaciones en este momento!- Un puño corriendo se acercó a la persona humana y Sasha se preparó para el. Pero nunca llegó el golpe, ya que fue detenido por Sesshoumaru en un abrir y cerrar de ojos.

-¡Kouga cálmate de una vez!- Sesshoumaru advirtió con amargura.

-Vete a la mierda Sesshoumaru ¿cómo pudiste hacer esto a Inuyasha? ¿Eh? ¡El perro callejero puede ser muchas cosas pero nunca sería infiel! ¿Cómo pudiste hacerle esto?- Kouga explotó de rabia blanca. Estaba tan enojado que no podía ver bien.

Sasha se acercó al lobo furioso manteniendo las manos en alto. -Escucha Kouga yo...-

-¡Escucha, quien coño eres tú, es mejor quedarse lo más lejos posible de mí o vas a conocer la tierra!-

-Escúcheme, usted necesita calmarse para que podamos hablar...-

-YO HE DICHO QUE TE JODAS, VETE!-

Sesshoumaru había tenido suficiente con las rabietas del lobo furioso y estaba preparado para ponerles fin a ellas de una vez -Kouga escúchame necesitas relajarte y dejar que me explique.-

-Oh, chico Sesshoumaru eres un idiota lo último que yo necesito para calmarme eres tu... ¿Qué coño tienes que explicar a mí? ¿Qué es?, ¡que estas siendo infiel mentiroso, la mentira, hijo de puta que necesita una zorra de mierda humana para satisfacer sus necesidades! ¡Sólo espera le voy a decir a Inuyasha exactamente lo que pasando ahora mismo! -El del lobo volvió a dar la vuelta para irse, pero antes de hacerlo se dio la vuelta para mirar al Daiyoukai a los ojos. -Sabes Sesshoumaru, no mereces a Inuyasha. Estaría mejor sin ti.- Dicho esto se lanzó a lo lejos.

-¡Maldito sea ese tonto ignorante!- Sesshoumaru se burló airadamente.

Sasha se acercó a Sesshoumaru, lo miró y el afirmó. -¿Y ahora qué?-


El príncipe de los demonios lobos se puso furioso. No podía creer lo que había ocurrido. Quería introducir sus colmillos y las garras en el recto en ambos pendejos idiotas. El al ritmo de ida y vuelta en su cuarto había estado durante tres horas. Había pasado por el apartamento, pero Inuyasha no estaba allí. El perro pequeño del piso de abajo le había dicho que el hanyou había tenido que salir y que el no va a regresar por un tiempo. Había dejado un millar de mensajes de voz al chucho para que lo llamara tan pronto como sea posible.

Quince minutos más tarde después de comprobar su teléfono por 100 veces y finalmente sonó. El identificador de llamadas, dijo -chucho idiota- lo que indica que estaba llamando Inuyasha. Pulsó el teléfono y le gritó con locura. -Inuyasha escucha hay algo que tengo que decirte acerca de tu...-

-¡Se de lo que se trata todo así que trae tu estúpido trasero aquí! Inuyasha gritó y luego colgaron la llamada.

-¿Qué... demonios...?- Kouga murmuró asombrado. No podía creer esto. ¿Qué demonios fue todo eso? ¿Acaba de llegar insultado y Sesshoumaru fue el que estaba mal? Ohh ahora él entiende. El perro grande debe de haber torcido la historia para hacerlo parecer como el malo de la película. ¿Así que eso es lo que es? ¡Bien a ahora, él va a ir allí ahora mismo a arreglar su vagón bueno!


-Caray Sesshoumaru ¿cómo diablos hizo un Daiyoukai para dejar que un lobo culo cobarde golpee la tapa de los sesos? Inuyasha le dio unas palmaditas a un filete congelado en el rostro de su hermano mayor.

-No seas tan bruto. Mi labio aun esta lastimado-. El hermano mayor rozó ligeramente la piel con un dedo y todavía estaba palpitando en la zona afectada. Mentalmente observó la piel del lobo para ocultar los daños previstos su bello rostro.

-Bueno, es mejor que estés agradecido que sea el labio y no cualquier otra cosa. Sabes cómo el lobo se pone cuando esta enojado.-

-Ese demonio necio es siempre rápido para sacar conclusiones sin razonamiento-.

-Bueno, ese es nuestro Kouga por ti.- Inuyasha rió a sabiendas.

Un duro golpe se escucho a toda prisa en la puerta en un ritmo rápido.

-Hablando del diablo. Supongo que es Kouga,- Inuyasha murmuró caminando hacia la puerta. Abrió la cerradura y llamó de inmediato a la tierra como Kouga se apresuró a acertar en el rostro de Sesshoumaru. -¡Que mentira le has estado escupiendo el chucho hijo de dos tiempos de puta!-

Los ojos de oro se redujeron a un parpadeo con un toque de rojo. -Sabes sería prudente alejarse de mí Lobo o ¿prefieres ser montado en mi pared?- Sesshoumaru dijo con una voz mortal.

-¡Me encantaría ver que lo intentes tu excusa pobre para a un perro maldito!-

Una señal baja de un gruñido profundo del Daiyoukai y la paciencia cada vez mayor. -Estoy siendo amable en advertirte Kouga. El insulto permaneció junto a una persona que va a garantizar tu rápida desaparición.-

-¡Vete a la mierda cabrón! quiero que lo intentes. Por favor, dame una maldita buena razón para darte una patada en el culo.-

Inuyasha se levantó de un salto para intervenir entre los dos demonios enojados. Una pelea entre ellos era la última cosa que este edificio necesitaba. -Chicos, chicos cálmense. Vamos a sentarnos y hablar de esto.-

-De ninguna manera chucho tu estúpido hermano merece este castigo en su trasero-.

-¡Kouga relájate!- Inuyasha gritó al lobo furioso bloqueando el poder ir más lejos.

-¡Yo digo que no! ¡Déjame pasar, Quiero luchar contra el!-

-Deja que él pase Inuyasha. ¡Me gustaría nada más que dejar que mis colmillos se hundan en su carne!- Una sonrisa amarga en el rostro de Sesshoumaru se extendió por como él burló al demonio lobo valiente, dejando al descubierto un colmillo de forma filosa.

Kouga se molestó con la visualización repugnante. -Oh, sí le gustaría hacer eso tu pervertido enfermo. ¡Acabo de apostar que a ti te encantaría hundir tus colmillos y tu pene en algo que no sea tu pareja maldito!-

La sala de estar de repente se giro a como la vida de Sesshoumaru se pusieron de pies con su Youki causando los objetos sonaran y aplastaran contra las paredes del chico. Su ira acumulada en las ondas de vibración golpeó tanto a Kouga e a Inuyasha contra la pared. -¡Cómo te atreves hablarme de tal manera! ¡Sabes acabas de asegurar tu muerte, tu estas muerto lobo!-

Un viento se desató en el aire, seguido de la mano Sesshoumaru ajustando firmemente alrededor de la garganta de Kouga. Había estado tanto tiempo desde que el libero el uso de su veneno de su alma y por los dioses que el lobo sentiría su rabia.

Kouga luchó con el agarre de sus manos en torno al agarre de Sesshoumaru. Kouga trato de dar a sus pulmones un alivio en su cuello. Pero no fue tal alivio. Sólo un agarre más fuerte le dio el hombre para asegurar su muerte. Tosió y dando patadas y arañazos para tratar de soltarse y poder respira, Pero todavía no hay soltura.

El hanyou saltó a la acción asustado por la vida de su amigo. El olor desagradable de descamación de la piel con la sangre ardiente picó dentro de su nariz. Él lo agarró del brazo tratando de que el hermano mayor lo soltara mientras el hacia algo así como una palanca , pero nada dio resultado. Luego miró hacia arriba y casi se desmayó de horror. Los ojos de Sesshoumaru fueron tomando un color rojo carmesí y unas rayas aparecieron de sus mejillas irregulares. Inuyasha no había visto esa mirada en siglos. Fue absolutamente aterrador. Había una esperanza de nunca tener que ver esa mirada de asesinato en sus ojos nunca más. Pero a pesar de su creciente temor él tenía que salvar la vida del lobo.

-¡Sesshoumaru detente! ¡Vas a matarlo! ¡Suéltalo! ¡Por favor, para dejar que se vaya!- Inuyasha gritó temblando.

-¡NO! ¡El lobo se atrevió a cuestionar mi lealtad hacia ti! ¡Y me insulta diciendo cosas tan sucias de mi ser! Se merece esto y mucho más.- Su agarre apretado hacia Kouga se aferro más desesperadamente.

-¡Por favor, Sesshoumaru! Sé que eres fiel a mí, sé que tú nunca me engañarías. Por favor, te lo ruego. ¡Déjalo que se vaya!- Inuyasha tiró de de su brazo aún más duro tratando con toda su fuerza de hanyou sobre el poder de su hermano.

-¡Suéltame Inuyasha!-

-¡No, yo no lo haré!- Todo el cuerpo de Inuyasha sacudió las emociones de todos los ruidos a través de la habitación. No podía creer que todo esto estaba pasando. Odiaba esto. Esto no era la forma en que se supone que debe ser. Los tres eran todo lo que había tenido el uno del otro. ¡No debe terminar así! Sus ojos de oro se ensancharon y empezó a llorar desesperadamente por sus hermanos, el que el, El gran hanyou se derritiera en lágrimas de desesperación ya no lo era importante. -¡Por favor, Sesshoumaru dejarlo ir! ¡No lo mates! ¡Estoy pidiendo que lo dejes ir! Él es... mi único amigo. Yo sé de lo que se trata todo lo que realmente paso ¿si? Así que déjalo. ¡No importa!-

-¡he dicho que me sueltes!- Sesshoumaru en su furia sanguinaria no pensó como podría él colgar de su brazo su hermano y poder cruzar por la habitación con una fuerza sobre natural. Así que lo jalo y lo tiro provocando que Inuyasha se fuera volando por el aire a través de las puertas rompiendo las partes de la puerta que tenían cristal que daban al balcón, y sobrepaso los rieles del final de la pared del balcón hacia su muerte. Él gritó con espanto y horror de la gravedad que acababa de asumir tirando de él rápidamente. Incluso un demonio completo de sangre no sería capaz de sobrevivir el poder de tal caída. En un grito impotente gritó en la parte superior con todo el poder de sus pulmones por su compañero.

-¡SESSHOMARU!-

El Daiyoukai volvió a la realidad por el sonido tan estruendoso que hizo su compañero al romperse en llanto. ¿Qué es lo que el había hecho? El se dio la vuelta horrorizado al dares cuenta de que el tiro a su compañero de la parte mas alta de el edificio y caer directamente hacia su muerte. -¡INUYASHA!- el grito frenéticamente asustado y lleno de pánico. El soltó al lobo y este cayo al suelo y se fue volando a la orilla detrás de su hermano menor.

-¡Inuyasha!- Kouga grito apresurándose a llegar a la orilla de los rieles del balcón par a ver a ambos hermanos cayendo hacia el suelo. Sus ojos azules claros se congelaron en un segundo. Inuyasha estaba cayendo demasiado rápido. Sesshoumaru no iba lograr atraparlo a tiempo.

Inuyasha sabia que era el final. El pudo ver pensamientos y rápidos recuerdos en un abrir y cerrar los ojos mientras que al mismo tiempo sentía la sensación de el viento recorrer por todo su cuerpo en una velocidad demasiado rápida como para poder describirla. Recuerdos. Todos los sentimientos de su Corazón y sus memorias guardadas ahí. Cuando el y Sesshoumaru se conocieron. Los tiempos de sus batallas hace muchos años atrás. Cuando Sesshoumaru le pregunto a el que fuera su compañero por todo la eternidad. Incluso cuando ellos tuvieron que adaptarse para vivir en el mundo humano nuevo. ¿Realmente iba a terminar de esta forma? El cerro los ojos con lagrimas que flotaban a través del aire de sus mejillas mientras el continuaba cayendo rápido hacia el suelo.

El Corazón de Sesshoumaru estaba latiendo desbocadamente. El no lo iba a poder salvar a tiempo. No había salida. Inuyasha estaba cayendo demasiado rápido incluso para el que era un demonio completo, poderoso, rápido y no podía salvarlo. Su hermano estaba muy lejos de el. El no iba a poder salvarlo. El muy pronto golpearía el suelo antes de que el pudiera atraparlo en sus brazos. ¡No! ¡No! el iba a perderlo.

Y ahí fue cuando Sesshoumaru hizo algo que el no había hecho desde la muerte de Rin. Su visión empezó a desvanecerse y empezó a vacilar….el iba a perder a su hermano, su amante, su compañero, su corazón. Sin Inuyasha en su vida ya nada tenia que hacer en este mundo. Su alma estaba siendo consumida por el pavor que sentía al ver que su hermano se hacia mas pequeño y pequeño ante el. El tiempo pareció detenerse. Inuyasha iba a morir…todo por su culpa. -¡INUYASHA!-

El hanyou abrió sus ojos cuando escucho el llamado de su compañero. Su hermano estaba volando hacia abajo tal y como el estaba cayendo tratando de salvarlo. El sabia de que Sesshoumaru no iba a ser capaz de atraparlo. Pero…el era feliz…al menos por que el iba a poder ver la cara de su adorado hermano una ultima vez. -te amo Sesshoumaru- el susurro.

Aquellas tres palabras hicieron eco en las orejas y mente de Sesshoumaru. Sus ojos dorados se entrecerraron mientras que las lágrimas flotaban alrededor de su cara forzosamente. No, No, No, el no podía perderlo. El no podía….entonces en cámara lenta como Inuyasha desaparecía de su vista. -¡NOOOOOO!-

La cuadra entera de la ciudad se asustó por el poderoso impacto del cuerpo de Inuyasha contra la tierra. El pavimento del suelo se aplasto y partes de el cayeron por doquier creando un gran cráter, rompiendo los vidrios de las ventanas que estaban en su alrededor. Carros y peatones de los alrededores fueron tirados al suelo por el poderoso temblor que se sintió en el suelo. Y entraron todos en conmoción y en un caos, mientras que Inuyasha yacía en medio de ellos sin algún tipo de emoción.

Sesshoumaru aterrizo directo en medio de la grieta al lado de su hermano menor sin poder creer el silencio de el. Inuyasha no se movía. Su cabello estaba disperse por toda su cabeza. Sangre salpico por todos lados y salía de su cara cubriendo prácticamente todo de el.

-Inu…Inuyasha…Por favor…No…- Sesshoumaru sostuvo su cabeza, agarro sus rodillas y levanto a el cuerpo inerte de su hermano. -Por favor Inuyasha abre los ojos. Yo…yo no quise, no fue mi intención. Por favor te lo ruego.- El se estaba ahogando por dentro. Pero el no se movió.

Pequeñas gotas cayeron en las mejías del hanyou. El Daiyoukai limpio la sangre de los labios y de sus ojos de su hermano menor. Su piel se sentía tan helada. No como aquel fresco sentimiento caliente que lo abrazaba de noche. El le dio un nervioso beso en la boca de Inuyasha esperando contra toda fe que el despertaría y le regresaría el beso. Pero no lo hizo. No hubo respuesta alguna.

-Oh Kami sama…No. Por favor Kami… No… ¡por favor no te lo lleves lejos de mi! ¡Yo lo necesito! ¡Por favor!- el abrazo el cuerpo sin vida hacia el suyo meciéndolo lentamente hacia adelante y atrás. Su ardiente, su hermoso Yasha se había ido…. Y era todo por su culpa.

-¡INUYASHA!-