DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.


Optaron por regresar una vez que el incendio se apagó por completo.

Dado que únicamente pudieron tomar lo que tenían a la mano, la mayoría de las cosas se perdieron. Chris consiguió salvar su mochila, en la cual todavía tenía algunos alimentos, uno de sus bastones metálicos y las gafas de visión nocturna. Georgi por otra parte, se lamentaba por la pérdida de la tienda de campaña, sus suministros y demás objetos.

-Pudo ser peor, y al menos tienes tus armas-lo confortó Chris, aunque no sonaba del todo sincero, quedo claro que estaba intentando tomar una nueva actitud hacia él.

-Pero no tenemos suficiente comida-se quejó y Chris le dio la razón, consciente de que sus raciones con suerte bastarían para un día y medio de dividirlas entre tres personas.

-Yo me encargo, no se preocupen-intervino Viktor, esperando aliviarlos y preservar la frágil paz en la alianza. Por suerte llevó consigo el arco, si bien tuvo que dejar el resto de sus posesiones, incluida la chaqueta que Yuuri le envió, lo que en verdad le dolía.

"Espero que no se moleste por eso" deseó mentalmente, aunque pronto se distrajo recordando el incendio.

Definitivamente, fue provocado, y de los tributos restantes, sólo podía pensar en una lo bastante astuta para hacerlo. Visto de manera fría, era la forma ideal para eliminar a la competencia, suponiendo que ese hubiera sido el propósito de su actuar. Georgi y él se encontraban durmiendo y fue gracias a que Chris les avisó que lograron escapar. Antes de separarse, le enseñó a Lis a usar la navaja, lo que pudo aprovechar para sorprenderlo y herirlo e impedir que los alertara, efectivamente aniquilándolos a los tres sin exponerse. Excepto que no lo hizo.

-Vengan a ver esto.

Se aproximaron a Georgi, quién les señaló una serie de cuerpos que yacían entre la hierba quemada. En total eran cinco zorros mutados, que sumados a los otros dos con los que se toparon antes, hacían siete.

-Son los que están cerca-explicó Georgi-Creo que pueden ser más todavía.

Los tres intercambiaron una mirada, conscientes del peligro al que estuvieron expuestos. Chris expresó en voz alta lo que los otros pensaban.

-Si no hubiera sido por el incendio, los mutantes nos habrían sorprendido-pronunció, sin saber que desde el Capitolio, Yuuri Katsuki llegó a la misma deducción.

Viktor reflexionó como Lis acababa de salvarlos y al menos él, se sentía terriblemente en deuda con ella. No lo sabía, pero pronto tendría la oportunidad de pagárselo.


Acordaron descansar un poco más antes de decidir su siguiente curso de acción. No fuera a ser que los vigilantes les soltaran otra manada de mutos y por estar agotados y con sueño no pudieran defenderse. Permanecieron en la zona del incendio, refugiándose en un hueco en una de las paredes rocosas.

Viktor despertó con el cuerpo adolorido, la molestia era especialmente fuerte en el brazo herido. El vendaje tenía algunos rastros de sangre, aunque no se comparaba con el de Chris, quien continuaba durmiendo a su lado. Viktor frunció el ceño, preocupado por la posibilidad de una infección puesto que su amigo rechazó rotundamente usar la medicina que les ofreció Georgi anteriormente. Entonces cayó en cuenta que éste no se encontraba ahí.

Lo encontró no muy lejos, sentado junto al arroyo, contemplando absorto una mariposa de alas negras con tonos rojos como si fuera la cosa más hermosa del mundo. Su expresión era de completa paz, sin embargo, en cuanto lo escuchó se giró abruptamente, retomando su actitud fría habitual.

-¿Qué?-lo increpó, anticipando alguna burla.

-Y yo que creí que ya éramos amigos-dijo calmado, no dejándose intimidar por su hostilidad-Voy a asumir que estabas pensando en Anya-supuso, dando en el blanco, porque apenas mencionó a la chica, Georgi se sonrojó-Como dije antes, te entiendo perfectamente.

-Eso te convertiría en el primero…-murmura con tristeza, lo que basta para aflorar la curiosidad de Viktor.

-¿Por qué haces eso?

-¿Hacer qué?-lo cuestiona a su vez, cayendo en cuenta que dijo en voz alta lo que sólo debía pensar.

-Hablas de amor y de Anya y de pronto te reviertes a ser… pues… -lo señala-No te haría mal mostrar tus verdaderos sentimientos más a menudo.

Georgi lo contempla en silencio, evaluando si lo dice en serio. Al final, suspira y niega con la cabeza.

-No debería distraerme, mi prioridad tendría que ser ganar los Juegos para restaurar el honor de mi Distrito-sentencia en tono sombrío- Esa es la única manera en que Anya y yo podemos estar juntos.

Recordó la forma en que Georgi se expresó de Yuuri durante su única charla en los entrenamientos. Se planteó que dadas las circunstancias de su triunfo, los primeros distritos no necesariamente lo tenían en muy alta estima. Y con toda probabilidad, luego de obtener el mayor puntaje en la prueba y humillar a uno de los profesionales al inicio, a él tampoco.

-Si tuvieras que elegir entre la gloria eterna y Anya…-comienza, y Georgi lo mira como si acabara de insultarlo.

-¿Y tú que elegirías?-lo interrumpe-Asumiendo que lo que dijiste en tu entrevista no fue sólo para conseguir patrocinadores.

Viktor se tensa instintivamente. Otra vez con lo mismo. ¿Por qué todos asumen eso?

-Yo. No. Mentí-le informa, deliberadamente pausando las palabras para enfatizarlas y esforzándose en mantener controlado el volumen de su voz. Algo en su expresión sorprende a Georgi, quien retrocede un paso.

-Espero que no estén haciendo un complot a mis espaldas.

Christophe avanza a ellos con una sonrisa y a pesar de sus palabras, por su tono empleado, Viktor sabe que no es en serio. Georgi sin embargo, luce más que preocupado.

-Oh, nos descubriste-exclama Viktor, cubriéndose la boca con la mano con excesiva teatralidad.

-¡No es cierto!-se defiende Georgi, ofendido. Chris echa a reír.

-Ustedes los profesionales no tienen sentido del humor-suspira resignado-Puedes estar tranquilo, después de lo que pasó puede que confíe un poco más en ti.

Georgi parpadea, confundido y se dirige a Viktor, como pidiéndole una explicación.

-Lo salvaste y ahora le agradas-le aclara y Chris carraspea-Bueno, está intentado que le agrades.

El comentario hace poco por disipar la perplejidad en Georgi, si bien Chris se muestra complacido con su reacción y Viktor celebra, pensando que ya no tendrá que fungir como mediador entre ambos con tanta frecuencia.

Deciden encargarse de otros asuntos, el primero siendo el conseguir alimento. Georgi propone repartir los que ya tienen y luego ir a la cornucopia a reabastecerse. Viktor y Chris dudan, válidamente opinando que podrían caer en una trampa montada por los tributos restantes. Al final, deciden explorar sus alrededores en busca de comida, y de no encontrar nada, irán a la cornucopia. Y como el incendio pareció ahuyentar a los animales de la zona, Viktor teme que deberán ir allá.

-¡Suelta eso!

Le sorprende (en realidad no) escuchar a Chris gritándole a Georgi y de inmediato corre hacia ellos para calmar los ánimos. Georgi se encuentra arrodillado al lado de un arbusto, arqueando una ceja como diciendo "¿Ahora qué hice?" y hay un puñado de bayas en el suelo.

-Son Jaulas de noche, si las comes, morirías antes de que llegaran a tu estómago-explica Chris, señalando las bayas.

Viktor tomó una para revisarla conforme a lo que Lis le enseñó.

-Chris tiene razón- le mostró el interior rojo, descubierto tras raspar la cascara-Son muy venenosas, aunque... -agrego, evitando que Georgi soltara las que aún sostenía-Deberíamos guardar algunas por si acaso. Puede que a Pierre le gusten y se repita lo de hace cuatro años.

Se refería a la victoria de Guang Hong Ji, en ese entonces de solo doce años. Cuando sólo quedaban él y una tributo profesional, la chica se confío en exceso, puesto que no consideraba a un escuálido niño una amenaza. Se tomó su tiempo para descansar y alimentarse, incluso complementó sus suministros con unas bayas que recolectó. No bien las probó, cayó muerta.

Chris asintió, indicando que estaba de acuerdo y aunque Georgi frunció el ceño, recordando que la chica era de su distrito, admitió que era una buena idea y guardó un puñado de jaulas de noche.

-¿Qué es eso?

Viktor y Georgi alzaron la vista al cielo ante el cuestionamiento de Christophe. Un paracaídas descendía hacia ellos, lo que los alertó de inmediato. Ningún mentor en su sano juicio enviaría nada a su tributo con otros cerca que podrían robarlo o atacarlo para quedarse con el regalo.

"A menos que fuera necesario o muy urgente..." completó Viktor mentalmente.

Georgi intercepto el paquete. Y tal vez porque no quería traicionar aún la confianza de sus aliados, abrió el estuche pequeño donde pudieran verlo bien. Se trataba de un encendedor.

-Creo que es para ti-se lo pasó a Viktor, resignado.

Dada la "V" en la tapa, parecía ser lo más seguro. Sin embargo, era consciente que el regalo debía tener otro significado. Ya antes Yuuri los usó para comunicarle detalles importantes, dedujo que en este caso debía ser igual. ¿Por qué le enviaría un encendedor si lo que les hacía falta era comida? ¿Acaso los vigilantes planeaban otra tormenta y el encendedor era para que pudiera prender una fogata y tener una fuente de calor segura? O tal vez... ¿Una referencia al incendio?

-¿Viktor?-lo llamo Chris, curioso de notarlo demasiado concentrado.

¿Y si se inició otro? Miró a su alrededor, más no logró divisar humo ni otras señales de fuego.

"O podría ser que no fuera para mí..." replanteó, pensando al menos en su caso, se trataba de un objeto más bien innecesario "Pero podría ser importante para otro..." concluyó, viendo primero a Georgi y después a Chris. El primero tampoco lo requería y para el segundo, otros insumos como medicina, eran más importantes. "A menos que el mensaje para el receptor sea que él sí nos queme vivos a los demás..."

Rememoró que no era la primera vez que pensaba eso. Antes lo pensó durante las entrevistas, específicamente, durante la entrevista de...

La realización le cayó de golpe.


Echó a correr sin hacer caso a los gritos de Georgi y Chris.

Estaba agradecido con Yuuri por avisarle. Por lo general, un mentor sólo se ocuparía de su tributo y no le importaría el destino de los demás. Pero Yuuri debía haberlo visto interactuando con Lis, y lo conocía demasiado bien como para saber que si algo le ocurría, jamás se perdonaría a sí mismo.

Puesto que no tenía idea de dónde o en qué situación se encontraba su aliada, regresó al último lugar en que ella pudo estar, la zona del incendio. Desafortunadamente, la lluvia borró cualquier rastro. O eso creyó, hasta que notó que en algunas partes la tierra se convirtió en barro debido al agua. Se transportó mentalmente a los bosques del Distrito 12 y recordó como era capaz de rastrear a sus presas gracias a que dejaban sus huellas en el lodo.

Sus esperanzas se renovaron ante la perfecta impresión de la huella de una bota demasiado pequeña para pertenecerle a cualquiera que no fuera una niña de doce años, y mejor aún, gracias al barro pegado a la suela de sus zapatos, pudo seguir su camino recorrido durante un buen tramo, hasta que se desvaneció de pronto y encontró algo mucho más preocupante: en una roca en el suelo, yacían restos de sangre seca.

Descartó que una bestia o mutante la atacara, porque en ese caso tendría que haber mucha más (y la sola idea le produjo escalofríos). Seguro se topó con otra persona y puesto que Chris y Georgi estuvieron con él todo el tiempo, le quedaban dos sospechosos y de ellos, la más probable era Anya. Ellas ya se encontraron una vez en que Lis pudo escapar de milagro, tal vez ahora no tuvo tanta suerte. Sacudió la cabeza, esforzándose por no dejarse llevar por la preocupación.

Si bien la ruta marcada por el barro se desvaneció, se percato que la hierba en esa área estaba algo crecida y que se hallaba doblada y aplastada en algunos puntos, indicando que alguien pasó por ahí. Iba por buen camino.

Continuó hasta que en el terreno llano comenzaron a aparecer algunos árboles, que finalmente dieron lugar a un bosque. Dudó si debía adentrarse, o seguir por otro lado. Casi como si le leyeran la mente, un nuevo paracaídas apareció, enganchándose en una rama. Corrió para bajarlo, comprobando que se trataba de una cantimplora llena, antes de continuar.

Dentro del bosque, el rastro desapareció por completo. Preparó el arco y una de las flechas que aún le quedaban, listo para disparar a la menor señal de peligro.

Creyó que tendría que vagar por horas y peinar toda la zona antes de obtener algún indicio del paradero de Lis y del otro tributo, pero se equivocó. A no mucha distancia, atada por la cintura, colgando de una rama alta, reconoció a su antigua aliada.

-¡Lis!-gritó sin pensarlo dos veces y como ella no reaccionó, temió lo peor.

Se detuvo a mitad de su carrera, cayendo en cuenta de lo fácil que era todo. Sin trampas a su alrededor y con Lis expuesta como una…

"Carnada" completó en su mente, asqueándose ante el plan tan retorcido. Quien quiera que la atrapara, debía estar al tanto que fueron aliados y saber que Viktor intentaría ayudarla.

Dio un paso al frente, pero a pesar de su cautela, falló en prever que la tierra bajo sus pies se hundiría. Visualizó aterrado las afiladas estacas en las que habría terminado clavado de no ser porque lo sujetaron a último minuto.

-Realmente eres imprudente-lo reprendió Georgi tras ayudarlo a subir-No me explico cómo es que obtuviste la máxima puntuación.

-En serio, ¿qué harías sin nosotros?-saludó Christophe.

-No saben cuánto me alegro de verlos-agradeció sinceramente-Pero no necesitan arriesgarse, esto sólo me concierne a mí-agregó, no deseando exponerlos más de lo debido.

Chris y Georgi intercambiaron una mirada, para después enfocarse en la pequeña rubia inconsciente, reconociéndola por causas diferentes. Chris, porque ella fue la sombra de su amigo durante los entrenamientos, Georgi, porque entre él y Anya le dieron caza durante el primer día.

-Como tu aliado y amigo, me ofende que no confiaras en mí para decirme lo que pensabas hacer-expresa Chris, sonando más dolido de lo previsto. Viktor agacha la cabeza y el otro niega y le coloca una mano en el hombro-Esta bien, deja que me encargue. Considéralo una compensación por atacarte cuando nos encontramos.

Sin darle oportunidad de alegar, Christophe retrocedió para impulsarse lo suficiente y realizar un salto que le permitió evitar el foso con las estacas y aterrizar en una de las ramas bajas sin ningún problema. Por toda la agilidad con que se movía, Viktor se percató que evitaba usar su brazo herido en la medida de lo posible, al menos hasta que comenzó a jalar la cuerda de la que colgaba Lis, y fue entonces también que ella comenzó a reaccionar.

-Vaya, parece que tenemos una gatita atrapada sobre el árbol-bromeó, divertido-Déjame que te ayu…

Lis gritó y trató de apartarse, casi volviendo a caer y teniendo la oportunidad de contemplar las puntiagudas y muy afiladas estacas. Menos mal que seguía atada y Christophe la sostuvo, impidiéndole caer.

-¡Lis, está bien!-la llamó desde abajo y ella lo reconoció al instante. Viktor le sonrió, notando el temor en su ojos, esperando calmarla-Vinimos a ayudarte.

Christophe le sonrió a su vez y le dedicó un guiño. La niña lo contempló largamente, alternando entre él y Viktor como evaluándolos y al final asintió en silencio. Chris procedió a desatarla.

-Vas a tener que saltar-la instruyó y ella lo rechazó rotundamente, a sabiendas que algo más grave que el dolor por una mala caída, la esperaba de no tener cuidado.

-Será como esa ocasión en la cueva-le recordó Viktor, extendiendo sus brazos para indicarle que la atraparía.

-Ahí no había una trampa abajo…-repuso en un susurro.

-Lo sé-coincidió Viktor-Pero lo importante es, que no te dejé caer y ahora no será diferente.

Pensó que debería seguir insistiendo para convencerla, más ella lo sorprendió al acomodarse y pegar un brinco, colgándosele del cuello. Viktor se enterneció. A pesar de todo, Lis aún confiaba en él.

-¡Lo siento!-exclamó ella de pronto, sin soltarlo.

-No hay nada que perdonar-dijo en tono suave, suponiendo que se refería a la manera en que terminó su alianza-Fuiste tú quien nos avisó de los mutantes, si no hubieras…

-¡Él sabe que éramos aliados!-lo interrumpió, su voz quebrándose-No sé cómo… ¡No le dije nada! ¡Lo juro!

Lis rompe a llorar y Viktor la abraza instintivamente, reflexionando sobre lo que acaba de escuchar. Christophe ya ha descendido y se acerca a ellos, inusualmente serio.

-Así que fue Pierre…-expresó Chris, tras lo cual se giró hacia Georgi, quien mantenía su distancia-Por eso te decía que no podía ser tu Anya.

Apenas oyó ese nombre, Lis se tensó y observó sus alrededores llena de preocupación. Divisó a Georgi y se puso pálida, de inmediato intentando huir del aparente peligro. Viktor la retuvo.

-No temas, él está con nosotros y no te hará daño-se apresuró a calmarla, familiarizado con que la historia entre ellos era todo menos buena-Es un amigo.

Chris mantuvo una expresión indescifrable, en tanto que Lis y el propio Georgi se mostraron perplejos por el comentario. Viktor ni se inmutó, conservando su semblante afable en todo momento, aunque se permitió lanzarle una breve mirada de advertencia a Georgi, el cual frunció el ceño y se cruzó de brazos, aceptando con reticencia.

-¿Sabes a dónde se fue Pierre?-le preguntó Viktor a Lis, y ella negó con la cabeza, ya un poco más tranquila.

-No, todavía estaba obscuro cuando me encontró. Me pidió… que me uniera a él-respondió sobándose un brazo, adolorida por haber estado atada tanto tiempo-Me negué e intenté apuñalarlo, pero no le hice más que un rasguño.

-¡Wow! Muy bien hecho, se nota que eres valiente, gatita-halaga Christophe y la aludida refunfuña por el apodo, aunque se sonroja con el halago.

-¿Qué pasó después?-quiso saber Viktor, debatiéndose entre imitar a Chris y admirar el valor de la niña, u horrorizarse de que se viera obligada a convertirse en una asesina para sobrevivir siendo tan joven.

-Me golpeó y me desmayé-admitió apenada-Desperté cuando ustedes llegaron, no sé a dónde fue ni dónde guarda sus provisiones, supongo que no debe andar muy lejos-dedujo, encogiéndose sobre sí misma-Te estaba buscando-agrega en voz baja.

Viktor esboza una sonrisa confiada. Esta vez, si vuelven a encontrarse, será muy diferente al primer día. Puede que siga algo cansado, pero cuenta con el arco y las flechas, y además, no estará solo.

-Creo que es momento de establecer un plan-les dice a Chris y Georgi.


Deciden que hasta que puedan idear una buena estrategia, lo más seguro es abandonar el bosque y regresar a la zona cercana a dónde ocurrió el incendio, con la que ya están familiarizados.

En el camino, Lis le cuenta a Viktor que desde que se separaron, pasó la mayor parte de su tiempo escondida en los túneles y ahí se topó con los mutantes.

-Creí que me descubrirían, pero fue como si me ignoraran por completo-les cuenta, y el recordarlo le produce un escalofrío-Así que los seguí y entonces lo vi a él-indica a Christophe-Y pensé que podrían estar juntos y que los monstruos no tardarían en alcanzarlos.

-¿No pudiste hallar otra manera de avisarnos que quemando el terreno?-inquiere Chris en tono juguetón, provocando que Lis se sonroje nuevamente.

-Supongo, pero fue el único método que se me ocurrió que también pudiera detener a las bestias, y además…-le lanza a Viktor una mirada furtiva y luego la desvía apresuradamente.

A él le queda muy claro que Lis asumió que después de robarlo, estaría enojado con ella, tal vez que incluso querría vengarse, y sin embargo, lo ayudó. Sintió un cariño renovado por la niña y agradeció mentalmente a Yuuri por darle la oportunidad de salvarla, tomándolo como una señal de que confiaba en él y respetaba sus decisiones.

No bien llegaron a su destino, se encontraron con otro problema. Con otra boca más que alimentar, las raciones eran aún más insuficientes. Georgi hizo un nuevo intento por convencerlos de visitar la cornucopia, argumentando que tenían la ventaja por el número de integrantes en la alianza y podrían defenderse de ser necesario. La sugerencia aterró a Lis, puesto que temía toparse con Anya y tanto Viktor como Chris se pusieron del lado de ella, lo que no le sentó en lo absoluto a Georgi.

-Prometí que me ocuparía de la comida-interviene Viktor para apaciguar la tensión en el ambiente-Y tú vienes conmigo-disfraza su orden a Georgi con una radiante sonrisa para evitar que se queje.

-En ese caso, nosotros buscaremos por aquí-expresa Chris, colocando su mano en el hombro de Lis, y Viktor nota aliviado que a pesar de su actitud bromista, Lis, aún con sus sonrojos, se muestra cómoda con él.

Tiene que recorrer un tramo considerable antes de dar con el rastro de una presa. Algunas plumas ocultas entre la hierba le indicaron que no muy lejos podría estar un ave, si tenía suerte podría ser una bandada entera.

-¿En el Distrito Dos no les enseñan a cazar?-pregunta a su compañero sólo para romper con el silencio que reinó entre ellos desde que dejaron a Christophe y Lis atrás-Ya sabes, para tener una fuente de alimentos en caso de emergencia.

-No realmente, pero supongo que muchas de las técnicas de combate se pueden extrapolar a los animales-admite sin mirarlo y Viktor omite mencionar que los animales poseen sentidos agudizados y son o más rápidos o más fuertes que un humano y por ende, mucho más difíciles de matar-Siempre asumí que en todos los distritos se entrenaban para los Juegos aunque no tuvieran academias y que te ofreciste para compensar que el año anterior te robaron tu lugar.

Viktor de inmediato abre la boca para reclamar, y al final la cierra y se muerde el labio para reprimir una enérgica protesta que alertaría a las potenciales presas.

-Dejé mis motivos claros en la entrevista-le informa tras calmarse.

Permanecen unos minutos sin que ninguno hable, a la expectativa. Viktor cree que ya han terminado su conversación, más Georgi lo llama.

-No entiendo por qué hiciste eso.

-¿Qué cosa?-cuestiona sin dejar de prestar atención a sus alrededores.

-La niña, no entiendo por qué fuiste por ella-explica en voz baja, poniendo de manifiesto lo que Viktor juzga es incomodidad.

-Porque tenía que hacerlo-responde sin titubear y considera alegar que nadie en su sano juicio dejaría a un niño o niña a su suerte frente al peligro, hasta que recuerda que están en los Juegos del Hambre.

-No debiste-lo reprende, severo y Viktor rueda los ojos, decidido a ignorarlo-Lo mejor hubiera sido que el del cuatro hiciera el trabajo sucio para que no tuvieras que ensuciarte las manos después, a menos que estés dispuesto a dejarla ganar si es que llegan a quedar los dos o a matarla tú mismo.

Vuelve a ser consciente de que las alianzas son temporales y que Lis huyó justamente para que no tuvieran que enfrentarse. Se gira para contemplar bien a Georgi y se percata de que hay algo en su expresión además de incomodidad, algo con lo que está más que familiarizado: culpa. Se vio obligado a admitir que a pesar de su entusiasmo por trabajar juntos, en el fondo le guardaba un cierto resentimiento por intentar cazar a Lis en el primer día con Anya. Basado en Juegos anteriores, estaba convencido que un profesional no dudaría dos veces para quitar una vida, pero ahora que podía contemplar a Georgi de primera mano, acabó por convencerse de que en efecto, Georgi Popovich era mucho más que una máquina de matar, y que quizás las muertes que ocasionó lo atormentarán para siempre. Tras esa máscara de fiero guerrero, yace un joven sensible. No puede evitar sentirse identificado.

-Aparte de Chris, siempre te consideré como una de mis opciones para aliados.

-¿Yo?-se señala, asombrado-¿Por qué yo? No comprendo…-balbucea y sacude la cabeza-Te dije que no me agradabas y te traté muy mal…

-Pero fuiste sincero en tu desagrado hacia mí, y muy dedicado en los entrenamientos. Aprecio eso-aclara con una sonrisa-Ah, y eres muy fuerte, eso también contribuyó.

Georgi lo observa con los ojos y la boca bien abiertos, impresionado por la revelación, que da paso a una pequeña sonrisa. De pronto, apunta hacia algo a la distancia. Se trata de un ave de plumaje parduzco del tamaño de una gallina. Viktor le dispara sin dudar.

-Buen tiro-halaga Georgi.

Viktor asiente, satisfecho no por haber acertado, sino por haber alcanzado un nuevo nivel de entendimiento con su aliado.


Al regresar, les espera una grata sorpresa. Encuentran a Christophe y Lis lado a lado, conversando como si se hubieran conocido desde siempre, aunque paran en cuanto notan a los otros dos. Ellos lograron tejer otra red con las briznas altas de hierba que les permitió atrapar tres peces. Además encontraron algunas raíces que pueden agregar a sus reservas.

A Viktor le preocupa cómo reaccionara Lis al verlo con el cuerpo del ave, mas ya sea porque el hambre es mucha o porque recuerda la conversación que tuvieron en los primeros días de su alianza, no hace ningún comentario y en cambio informa que encenderá una fogata para cocinarla.

-En ese caso, vas a necesitar esto-le lanza con cuidado el encendedor, riendo de buena gana al verla batallar para atraparlo en el aire.

-¿De dónde lo sacaste?-cuestiona inspeccionando el objeto.

-Fue un regalo, quédatelo-agrega apresurado, adivinando sus intenciones de devolvérselo- Lo aprovecharás mejor.

La niña duda, pero acaba por guardarlo, murmurando un tímido "gracias" y aparta a Viktor con un manotazo cuando intenta acariciarle la cabeza. Luego, como para demostrarles de lo que es capaz, utiliza no el encendedor, sino un par de piedras que hace chocar hasta que brotan chispas para prender el fuego con excesiva facilidad. Asan el ave, los peces y las raíces, y mientras disfrutan de la comida, proceden a abordar asuntos más serios, en concreto, cómo enfrentar a Pierre, a quien todos están de acuerdo en designar como el tributo más peligroso.

-Pero también eres un profesional-le señala Christophe a Georgi, ya no juzgando, sólo estableciendo un hecho-¿No tendrían que estar en igualdad de condiciones?

-Puede que hayamos obtenido el mismo puntaje, y que el tuyo haya sido mayor-indica a Viktor-Pero lo vi durante los entrenamientos, y es bueno en todo. Sabe manejar prácticamente cualquier tipo de arma, es tan fuerte físicamente como yo y lo peor, muy inteligente-lanza una mirada furtiva a Lis, aludiendo al hecho de que la uso para tender una trampa-Enfrentarlo así sería muy arriesgado.

Viktor recuerda su pelea durante el primer día y la forma en que escapó. La próxima vez que se encuentren, no podrá volver a huir. Será la batalla definitiva.

-Tal vez sea fuerte, pero sus movimientos son muy lentos-opina, reflexionando con cautela-Podríamos llevarlo a algún terreno donde le sea todavía más difícil moverse y atacarlo.

-En lo personal, recomendaría evitar una confrontación directa-observa Chris, tocando la venda que envuelve su herida-A menos que quieran que les corte un brazo o algo peor.

-Entonces, combate indirecto-sugiere Viktor.

-No lo creo, después de que lo provocaras, práctico mucho con las lanzas-rechaza Georgi-Te atravesaría con una antes que pudieras dispararle. Y no sé qué tan bueno sea con el arco, pero lo vi llevarse flechas de la cornucopia.

De modo que todos se dieron cuenta del odio que Pierre sentía por él. Se imagina Yuuri regañándolo y aunque le divierte visualizarlo, sacude la cabeza para desvanecerlo de su mente. Necesita mantenerse enfocado.

-¿Y si lo emboscamos?

Lis habla por primera vez desde que iniciaron la conversación, encogiéndose sobre sí misma cuando los mayores la contemplan, atentos.

-Seguro ya vio que escape... y debe estar furioso-agrega tratando de disimular su preocupación-Pero no sabe si lo hice por mi cuenta o si alguien me ayudó, ni que ustedes trabajan juntos-hace una pausa para organizar sus ideas-Creo que me debe estar buscando, podría intentar atraerlo y…

-No-rechaza tajantemente Viktor-Absolutamente no, de ninguna manera.

La confusión de sus aliados por su reacción no podría importarle menos. La propuesta de Lis le hizo recordar el año anterior y lo ocurrido con Minami. La imagen de Yuuri tras su muerte, completamente roto y desesperanzado, lo sigue atormentando. Hará todo lo posible por impedir que se repita esa injusta tragedia. Mantendrá a Lis a salvo tanto como le sea posible.

(Y sin que Viktor lo sepa, en el Capitolio, Yuuri ha tenido una reacción similar).

-Si quieren una carnada, yo sería la mejor opción-sugiere tras recomponerse de su exabrupto-Después de todo, Pierre me odia y no desaprovecharía una oportunidad así.

-Si vamos a emboscarlo, que uses el arco sería la mejor opción-interviene Chris-Y en ese caso, me gustaría ofrecerme como cebo, tengo asuntos pendientes con él-añade en tono sombrío.

Viktor preferiría evitar que sus aliados se arriesguen. Contempla a Lis, quien luce bastante resentida. Le hace pensar en un cachorrito regañado. Le hace pensar en Yuri Plisetsky.

Aún quedan algunas raíces y trozos de carne, pero tal parece que ya nadie tiene hambre. Sólo por hacer algo, busca la cantimplora y apenas la abre, agradece no llegar a darle un sorbo.

-¿Qué es ese olor?-inquiere Georgi con una mueca.

A Viktor le resulta familiar, sin embargo es Lis quien los saca de dudas.

-Es líquido acelerante, en casa lo usamos para que el fuego encienda más rápido-informa con la voz llena de nostalgia.

Cierra la cantimplora y se la ofrece, comprendiendo que no era para él en primer lugar. Lis hace ademán de tomarla, pero se contiene y desvía la mirada en un gesto despectivo.

-Georgi, ¿por qué no me acompañas a guardar las sobras?-le pide Christophe, dándole un codazo poco discreto cuando lo ve dudar, lo que también nota Viktor y Chris le responde negando e indicando a Lis con un movimiento de cabeza.

Dedujo que así como él y Georgi aprovecharon su tiempo a solas para sincerarse, Christophe y Lis hicieron lo mismo y ahora le correspondería atender a los resultados. Los vio alejarse, para después enfocarse en la niña.

-En serio es un excelente plan.

-Pero no quieres que participe.

-Eso está totalmente fuera de discusión-reafirmó sin dudar.

-Porque no soy fuerte-expreso agachando la mirada.

-Lo que pasa con la fuerza, es que no es sólo la física-se apresuro a corregir-Astucia, inteligencia y el deseo por sobrevivir, son incluso más importantes. Y tú tienes esas de sobra-concluyó con una sonrisa, pensando en otras dos personas que conocía que igualmente poseían dichas cualidades.

Lis se mantuvo escéptica, si bien el rubor en sus mejillas la delataba.

-No me arrepiento de lo que hice-anuncia en voz baja-De cómo me fui antes.

-No tendrías porque-la rebate, acercándose un poco más a ella-Hiciste lo que tenías que hacer y si soy sincero, fue muy listo de tu parte.

-Entonces... ¿No te enojaste?-cuestiona con cautela.

-No contigo, me moleste conmigo por no haber tenido más cuidado, y sé que mi mentor debe haber querido regañarme-expresa refiriéndose a Yuuri-Fue una muy buena jugada, aunque te quitaría puntos por dejar que me quedara con algunas cosas y no llevártelo todo.

-Lo pensé...-confiesa apenada, y Viktor niega con la cabeza para indicarle que no hay problema, ella lo ignora y continua-Pero no pude, porque... me gustas.

Viktor se congeló. Honestamente, lo veía venir incluso desde antes que los Juegos comenzaran, sin embargo nunca se esperó que la declaración llegara a ocurrir. No sabía qué hacer. Lis tenía el rostro completamente rojo y jugaba a entrelazar sus manos en una clara muestra de nerviosismo, evitando mirarlo.

Aunque sonara presuntuoso, estaba acostumbrado a que chicos y chicas se le declararan. Algunos eran sinceros, otros todo lo contrario, e invariablemente los rechazaba a todos, siempre intentando ser lo más cortés y amable posible, eso sí. Pero Lis era diferente, este seguro se trataba de su primer amor el cual además ocurrió en el peor momento posible. ¿Cómo rechazarla sin que fuera tan doloroso? Y sobre todo, esperaba que no llorara. Nunca había sabido que hacer en esos casos, y dudaba que si eso llegaba a pasar, un "Te ves mejor cuando sonríes, tu sonrisa me gusta mucho" fuera apropiado. Merecía algo mejor.

-Pues...-comenzó, sólo para hacer una pausa casi de inmediato-Creo que es muy tierno...-balbuceó, arrepintiéndose segundos después-Lo que quiero decir, es que...

-Lo sé-lo interrumpió, tallándose los ojos con fuerza-Soy una niña, pero no soy tonta, sé cómo funcionan estas cosas.

Se preguntó mentalmente que experiencia tendría una pequeña de doce años en el amor, hasta que recordó que no era nadie para juzgar. El ocuparse en idear maneras para conseguir comida y sobrevivir dejaba poco tiempo para otras cosas, y las únicas veces en que quiso hacer algo al respecto, no le resultaron.

-Ya tienes a alguien y nada ni nadie va a cambiarlo-sentenció, y Viktor guardó silencio, dándole la razón-¿Crees que él esté enfadado conmigo? Tu mentor-aclaró apresurada.

-Ah… no, no lo creo-responde tras reflexionarlo por unos minutos y de pronto es consciente que la que debiera haber sido una conversación privada, fue presenciada por todos los Distritos y el Capitolio, Yuuri incluido.

Mira furtivamente hacia un costado, como si ahí se encontrara colocada una cámara, o bien como si Yuuri estuviera presente y pudiera aconsejarlo, lo que obviamente no ocurre. Está convencido que la confesión de Lis lo hizo sentir más avergonzado que molesto, y que el mismo Yuuri le insistiría para hablara con ella en primer lugar. Se debate en contarle a Lis que gracias a Yuuri pudo saber dónde estaba y rescatarla, pero teme meterlo en problemas si lo dice abiertamente, puesto que aunque no hay reglas que prohíban que los mentores ayuden a otros tributos, tampoco es una práctica común.

-No creo que Yuuri se haya enfadado, estoy seguro que le agradas y hasta piensa que eres una buena influencia para mí-sonríe para transmitirle que es sincero y ella parece relajarse, lo que Viktor decide aprovechar-¿Hay algo que pueda hacer por ti?-pregunta esperanzado, deseando compensarla.

Lis lo contempla sorprendida para después negar con la cabeza.

-Para empezar, no quiero que me tengas lástima y que tampoco me vayas a tratar diferente-exigió, tratando de mantener su orgullo intacto, sin embargo el rubor que apareció nuevamente en sus mejillas la traicionó-Y también… promete que no te olvidarás de mí.

Viktor sintió la admiración y la incomodidad mezclarse en su interior a partes iguales. Le maravillaba que a pesar de todo, Lis siguiera siendo la misma jovencita orgullosa de siempre, pero lo simple de sus peticiones le hicieron recordar a su despedida de Yuuri el año anterior. Tuvo un mal presentimiento, pero se esforzó en alejarlo a favor de dedicarle una reverencia y tomar su mano para besar el dorso en señal de respeto.

-No podría olvidarme de ti por más que lo intentara-respondió con sinceridad, oficializando su promesa y reprimiendo una risita por el chillido de asombro que Lis emitió y después enterneciéndose por la pequeña sonrisa que esbozó.

-¡Ah! Otra cosa…

Sin darle oportunidad de preguntar, Lis procedió a quitarle la venda, frunciendo el ceño ante las marcas de mordidas y murmurando por lo bajo, quejándose de la herida pobremente tratada.

-Están sanando, lento, pero están sanando-le hizo notar Viktor para aliviar su preocupación.

-Podrían estar peor, supongo-dejo escapar un suspiro para después reacomodar la venda, inconforme de no poder usar una limpia-Tengo que decirte algo, es sobre tu amigo... no pueden dejarlo pelear, podría ser peligroso para él.

Le intrigó la urgencia en su voz. Dedujo que revisó a Chris mientras estuvieron solos y seguro vio algo que no le gustó. Hizo un ademán para indicarle que continuara, pero el sonido de pasos acercándose los interrumpió.

-Se suponía que no debía decirte nada, se lo prometí, pero...

-Comprendo-asintió, viendo a Georgi y a Chris y decidiendo que obtendría la información pendiente por sus propios medios.


FIN DE LA PRIMERA PARTE.

Debido al retraso en la actualización y a manera de compensación, el que originalmente sería el capítulo 11 fue dividido en 2 partes, aquí va la primera. Todas las notas y comentarios en relación al mismo serán agregadas al final de la segunda. Gracias!