Capítulo 11:
Parejas y problemasRato después Sora se puso a bailar con otro chico que la había invitado dado que Ken se había aburrido.
-Hola –saludó Paola sentándose junto a él
-¿Y Okano?
-Fue a donde todos van solos –contestó Paola sonriendo
-¿Te estás divirtiendo? –preguntó Ken como quien no quiere la cosa
-No puedo quejarme, Okano se está esforzando –suspiró la muchacha
-¿Te gusta, no? –preguntó él jugando con sus dedos
-Qué
-No qué, sino Okano –aclaró Ken de malas pulgas
-Y dale con eso –refunfuñó Paola- ¿Hasta cuándo piensan insistir?
-Hasta que seas sincera
-Bueno, ¡pues sí y qué!
-Nada, sólo espero que no te ilusiones en vano...
-Mejor dejemos de hablar de mi –pidió Paola harta del tema- ¿Tú ya te le declaraste a la Barbie?
-Se llama Sora, no Barbie –aclaró Ken
-Bueno, Sora, Lola, Magdalena...como sea, ¿lo hiciste o no?
-Aun no –admitió el karate keeper sonrojado
-¡Hombres! A ver si te animas antes de cumplir los 90 –se burló su amiga
-Es que no hallo el momento adecuado
-¿Estás en una fiesta, de pareja con ella, con un ambiente puestísimo y aun esperas algo más? ¡o sea hello! ¿Estás esperando que aparezcan los querubines o qué?
-Para ti es fácil decirlo, no estás en mi situación...
-Ahorita no, pero aquí entre nos a mi me pasó algo similar –contó Paola evitando mirarlo- Fue en un carnaval en Venecia que fui con mi primo Touya. Había un chico que me requetegustaba, así que no me esperé mucho y se lo confesé...
-¿Cuándo fue eso? –preguntó Ken picado por la curiosidad
-Hace un año...El caso es que esperé su reacción
-¿Y?
-Y nada, me besó y ya –culminó Paola sonrojándose levemente- Era muy lindo ¿sabes? Lástima que el carnaval no haya durado más
-¿Y cómo se llamaba? –insistió Ken no muy complacido de conocer el asunto
-Salvatore –contestó Paola suspirando
-Paola –interrumpió Okano apareciendo- ¿Quieres ir a tomar algo?
-Claro, vamos –contestó ella marchándose con él y dedicándole antes a Ken un guiño y una señal de victoria
-Así que aquí estabas –le dijo Sora- ¿Ya te aburriste?
-No, es sólo que me cansé –mintió Ken apenado
-¿Tú, todo un deportista diciéndome eso? –se sorprendió la muchacha- ¡Vamos a bailar, no seas aguafiestas!
Entonces comenzaron a tocar música lenta. Ken y Sora se pusieron a bailar. Él se sentía como en un horno, completamente acalorado al tener a la chica abrazada a su cuello, así que se armó de valor.
-So...Sora
-¿Dime? –murmuró ella sin soltarlo
-Quería preguntarte algo
-¿Qué?
-¿Qui...qui...quieres ser mi novia? –preguntó al fin Ken tragando saliva
-¿Tu novia? –repitió ella separándose repentinamente
-Sí, es que... –iba a explicar él, pero un súbito beso de Sora lo calló
-¡Mira! –murmuró Kazuki codeando a Paola que bailaba cerca de él- Hasta que se atrevió
La muchacha vio lo que su mejor amigo le indicaba y se quedó fría. Sintió como si le echaran un balde de cemento en el estómago. Aun así sonrió.
-Me alegra mucho –murmuró abrazando nuevamente a Okano- Se lo merece...
El conmovedor cuadro iba a continuar si no era porque un par de ebrios compañeros suyos se ponían a pelear. Uno de ellos era Imai, que estaba bastante pasadito de copas, mientras Naoko trataba de hacerlo entrar en razón.
-¡Ven que no te tengo miedo! –gritaba Imai enojado
-¡Basta Imai! –pidió Naoko desesperada
-¡Ya cálmate amigo! –exclamó Kazuki, mientras él y Shimano corrían a agarrarlo
-¿Qué pasó? –inquirió Paola preocupada
-No sé, él simplemente me sonrió e Imai se puso violento –contó su amiga descorazonada, indicando con la cabeza a un muchacho al cual también agarraban otros dos
-Será mejor irnos –sugirió Kazuki sacando a su ebrio amigo de la casa, seguido por Shimano, Naoko, Paola y Okano
-¿A dónde van? –les preguntó Ken al verlos salir
-No es nada, tú sigue disfrutando de la fiesta –contestó Paola- Hasta mañana
Una vez afuera obligaron a Imai a subirse al automóvil de Kazuki.
-Lo siento Okano –se disculpó Paola entristecida- Pero creo que nuestro encuentro termina aquí
-No lo entiendo del todo, pero respeto tu decisión –le dijo él sonriendo con ternura- Espero que tu amigo se recupere
-Yo también, aunque tenga que darle ajíes enteros a tragar –refunfuñó Paola- Nos vemos mañana
-Bien, hasta mañana entonces –se despidió Okano dándole un beso en la mejilla
Cuando se pusieron en marcha, con Kazuki al volante, Imai seguía haciendo berrinches y exigía bajar del automóvil.
-¡Ya cálmate Imai o provocarás un accidente! –lo regañó su novia tratando de mantenerlo quieto
-¡Déjenme bajar! –insistía Imai golpeando el asiento de Kazuki
-¡Si choco este auto mis padres me van a cobrar caro! –replicó Kazuki enojado- Así que cálmate y quédate quieto
-¡Basta Imai! –estalló Paola impaciente
-¡Déjenme bajar! –volvió a gritar Imai, agarrando a Kazuki por la cabeza y tapándole la visual
El auto comenzó a zigzaguear mientras Kazuki continuaba con los ojos tapados.
-¡Cuidado Kazuki! –gritó Paola
Y de pronto ¡¡crash! El automóvil terminó estrellado contra un poste, quedando casi nada de su parte delantera completamente abollada.
-No puede pasarnos algo peor –murmuró Kazuki estupefacto, apoyado en su bolsa de seguridad inflada
Pero sí podía, porque vieron unas luces centelleantes y supieron que una patrulla de policía estaba tras de ellos.
Si se lo preguntaron ¡pues no, no fue casualidad! Cuando Paola mencionó a Salvatore ¡sí era Gentile! o, qué querían, está muy lindo como para obviarlo ;P
¡Ah! Y no crean que Imaicito es un borrachín, nada más se le pasaron las copas XD
