DISCLAIMER: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son propiedad de CLAMP =) Yo solo los uso para mi historia n.n

SORRY PERO POR EL TEMA DEL TERREMOTO EN CHILE PERDI TODO LO QUE TENIA ACTUALIZADO! TRATE DE QUE LA DEPRESION DE MI TRABAJO NO ME AFECTARA Y LO HICE EN CUANTO PUDE INSPIRARME! =(

A TODOS LES PIDO DISCULPAS POR MI DEMORAAAA!

Hefini : yujuuu genial que te haya gustado. Lamentablemente por motivos de fuerza mayor mi pc sufrió daños y alcanze a rescatar solo 5 paginas de este cap =( Asi que entre muchas cosas pude volver a crearlo, pero no es lo mismo =) aver si me vuelvo a inspirar que lo de Ferio y Fuu lo tenia a medias y tendré que empezar de cero. Grrr Bueno espero que este capitulo te recompense un poco el tiempo perdido. Gracias!

Altarri : muchas gracias por tu review! Espero que este te guste un poco =) hize lo mejor que pude pero como ya dije arriba esta catástrofe natural me afecto bastante. De ahora en adelante respaldo los cap como 3 veces xDD Besitos y espero tu respuesta!

shinomu : Gracias por el review! Y si, pero ahora son como decirlo, combates individuales que pueden pasar de diferentes maneras :P Espero que te guste! Besitos y deja review!! :P

lucia-nami 14 :Muchas gracias por el review! Lamentablemente me demoré pero mas vale tarde que nunca. =) Besos y gracias por leer!

Akira Nishikawa: gracias por el review!!!! Seguire tan pronto puede inspirarme y poner un orden lógico a mis ideas, que suelo escribir pequeños trozos y luego me las ingenio para atar todos los cabos jajaja . Besos y espero que te quste. Espero tu review

Adry: hola! Y gracias!. En verdad espero que este capitulo te recompense el tiempo perdido que me demore, la verdad que me costo mucho empezar de casi por decir cero, por que siempre se piensa "el otro estaba mejor" pero gracias al triste acontecimiento que dejo a miles de mis compatriotas sin techo ni comida, se me murió el pc ( maldito movimiento!) asi que bueno, por lo menos este lo encuentro "aceptable" xDDD Besos y espero tu respuesta!

RayearthFan : A mi también me gusta su amor purooo!!! Quiero a un hombre asi que me ame y que lo arriesgue todo por el. La verdad el tema de dar el alma lo saque de una amiga, que donó uno de sus riñones a su novio y me pidió mi apoyo en su decisión y secreto para que su novio no lo supiera. Lo encontré tan puro que me recordó a esta linda pareja :P. Y bueno, siempre van a pasar malos ratos cuando se ocultan cosas, ya sean para bien o para mal. Los humanos tendemos mucho a desconfiar de las acciones de los demás u.u. Ferio es realmente especial en mi historia xD quería a alguien que rompiera el equilibrio entre seriedad – humor y le cayo como anillo al dedo jajaja. Y bueno, aquí no se si habrá tanto amor, después de todo esta es la pareja mas testaruda y lenta de reconocer sus sentimientos jajaja. Pero pronto les pasará algo que los marcará a todos. Muajauajaujauajaua *silencio* Bueno sigamos :P Espero tu review!!! Besos!!

camony : ajaja siii! Siempre es ella la que hace todo, ahora será mutuo. Y espera que las cosas se les van a complicar aun mas, si lo otros tienen problemas, ellos vivirán en el infiernooo!!! Que mala soy :( pero la vida es asiii! Bueno, LA VIDA QUE LES DOY es asi xD. Besos y espero tu review!!

Nathari Ishida : muchas gracias! Lamento haberme tardado pero aquí estaaaaa!!! Asi que ojalá te siga gustando y dejes review, toda critica es bienvenida:P

Y aquí los dejooooooooo!

( FUERZA CHILITO MIOOOOOOOO )


Segunda esencia. Se acerca la verdad.

Hikaru estaba acostada en los finos cubres rojizos de la enorme habitación, todo los colores eran vivos, llamas ardiendo, transmitiendo el calor que una fogata daba. Pero no hacía más que tiritar. Su cuerpo le pedía que se fuera, quería regresar, estar lejos de esa cueva volcánica. Pero ya era demasiado tarde.

Sintió como la gruesa y dura puerta de metal se abría lentamente haciendo sonar el rose de metales. ¿Qué haría?

- Mi Hikaru – dijo Harrens entrando. Al escuchar su nombre en los labios de otro hombre su corazón se rompía en pedazos.

Todo le recordaba a él. A sus ojos como el cielo en las noches, como las olas del mar. Eran tan opuestos que se necesitaban. Ella lo necesitaba. Pero ya no había nada que hacer. Él la odiaba y ella lo amaba aun…amaba a su Lantis.

- ¿Hikaru? – volvió a repetir el Señor del fuego. – Mírame.

Su orden fue inmediata. La ninfa tenía miedo de desobedecer a su amo. Posó su cálida mirada en la fría de su próxima pareja.

- Vamos, mi padre va a hablar conmigo.

- ¿Y qué debo hacer yo... mi señor?

- Mi madre quiere hablar contigo – contestó fríamente – Ella te arreglará

- ¿Arreglarme? ¿Para qué? – preguntó con miedo.

- Cuando se pose el sol en las montañas empezará la ceremonia – Los ojos de Hikaru se abrieron de asombro y de miedo. Eso solo podía significar que… - Nos uniremos al atardecer. Vamos.

Ódialo…. Dijo una voz dentro de ella.


Lantis empezó a entrar por los pasadizos del lugar. Apenas había apoyado su mano a la pared cuando sintió como subía su temperatura, la armadura lo cansaba el doble, y era peor con la temperatura que ahora había en el lugar. Aun recordaba la mirada de asombro de su amigo. Eagle era el único que sabía sus motivos por los cuales nunca volvió a usar esa armadura negra.

Una sonrisa de burla e ironía nuevamente se hizo presente en su rostro. ¿Quién iba a imaginar que sería por ella por la cual volvería a recordar parte de un pasado que dejo muy atrás?

- No te dejaré… Hikaru…

Continuó avanzando cada vez con más dolor y cansancio. Pero nada le iba impedir su objetivo. Salvaría a Hikaru.


- ¿Cuanto falta? – exclamó Ferio sintiéndose realmente cansado.

Si bien el nunca fue uno de esos espadachines que no corría jamás, esto ya lo estaba superando. Seguir el paso de Gurú Clef siempre fue difícil, ahora era peor. Las ninfas daban saltos tan agraciados y tan delicados que no hacían ruido alguno. Umi se movía con tanta facilidad y elasticidad sin dejar de ser femenina que le era demasiado atractivo al hechicero que iba detrás de ella. Fuu por su parte se meneaba como una gacela, dando pequeños saltos que antes de que sus pies tocaran el suelo ella volvía a moverlos, era como si flotara. Era él el único que tenía dificultades.

- Estamos en la mitad – aclaró Umi sin mirarlo, solo escuchó un quejido por parte del príncipe.

Fuu por su parte bajo el ritmo de sus pasos quedando al lado de Ferio.

- ¿Te encuentras bien? – le preguntó algo preocupada. Podía sentir el ritmo acelerado del príncipe.

- Si – dijo mientras corría – solo estoy un poco fuera de forma. Gracias por preocuparte – y le dedicó una sonrisa que hizo sonrojar a la ninfa por lo que prefirió no volver a mirarlo.

Clef no hacia más que mirar los consecutivos pasos de su ninfa del agua que iba delante de él. Realmente se movía con mucha sensualidad y eso lo provocaba. Negó con su cabeza, eso no estaba bien. No debía sentir algo por ella. ¿Pero por que no? Si Hikaru había dicho que amaba a Lantis ¿Por qué no él?

- ¿Clef? – Le dijo Umi a su lado. - ¿Qué ocurre?

- ¿Ah? – Contestó sorprendido, no había visto a la ninfa moverse hacia él - ¿Por qué lo dices?

- Tienes el rostro muy serio y luego fue triste – comentó apenada. En una parte de ella sentía la necesidad de saber lo que él sentía, quería aliviar sus problemas.

- No es nada Umi – le respondió sinceramente. La ninfa tuvo el presentimiento que le mentía. Ya habría otro momento para preguntárselo.

Al final llegaron a las orillas del inmenso océano.

- hemos llegado – les dijo Fuu. Umi había estado callada el resto del camino. Pero ella creía entender los motivos. Miró a su acompañante. – Ferio, debemos irnos.

- ¿Ahora? – dijo cansado y con pocas ganas – ¿No podemos ni descansar aunque sea 10 minutos?

- Lo siento… - dijo apenada – per si vamos ahora llegaremos al anochecer – Miró a su amiga ninfa y se acercó a ella para decir casi en un susurro al mismo tiempo que la abrazaba por la espalda – Que la destreza del viento te acompañe en los momentos de dificultad que pasaras…

La ninfa del agua se giró rápidamente. Ahora lo entendía, ella no estaba sola. Tenía a sus nuevas amigas y amigos. Le dio una sonrisa profunda y sincera.

- Que la fuerza de los océanos te guie para encontrar tu destino – y ambas se volvieron a abrazar.

Los dos humanos no entendían nada de lo que pasaba ¿Por qué se despedían de esa manera? No iban a separarse para siempre, pero eso les hacía entender ellas a los hombres presentes, como si no se fueran a ver en un largo tiempo. Algo pasaba y en la cabeza de ambos se sembró la duda.

La ninfa de cabellos castaños claros miró al hechicero al mismo tiempo que decidió acercarse. Luego hizo los mismos movimientos que había hecho hace algunas horas cuando estaban con Lantis. De sus manos aparecía una esfera verdusca con el pequeño pájaro en ella. Acercó al ave para depositarlos en las manos del hechicero.

- Creo que sabes para que sirve… - le dijo sonriente. Y Clef solo asintió – Buena suerte – luego miró a su compañero de viaje de cabellos verdes - ¿Vamos?

- Enseguida – le contestó sonriente y la siguió mientras ellos tomaban una ruta diferente por el bosque.

Clef se quedo con el ave y la colocó en su hombro, pero no despegaba la mirada del cuerpo de Umi. El viento mecía sus cabellos y vestido mientras que ella trataba de arreglarlos con suma delicadeza detrás de sus orejas. Podía ver como ella respiraba la suave brisa marina del lugar. La luz del sol iluminaba su delicada piel blanca haciendo que brillara con intensidad. Parecía una de las llamadas sirenas. Si no fuera por que sabía que no era humana, pensaría que ella era una de esas sirenas que lo llamaba.

- ¿Qué sucede? – le preguntó Umi extrañada por la mirada de su compañero.

- No... No es nada – dijo tímidamente. Tenía que cambiar el tema - ¿Qué haremos?

Umi dejó de mirarlo para posar nuevamente la mirada en su adorado pero temible océano. Podía sentirlo, las olas la llamaban, tal como lo hacían las sirenas con los viajeros de los mares.

- Esperar a que vengan… - respondió quedando a centímetros de las olas en la arena.

- ¿A que venga qué?

- Esto…

Fue entonces cuando Umi tocó las aguas tan delicadamente que apenas se podía ver las ondas que ella creaba. Se hundió hasta la altura de la mitad de sus muslos para luego tocar con apenas las yemas de sus dedos el agua salada. Cerró los ojos y se concentró. Un brillo dorado se vio por debajo del agua y se hundió hasta debajo de la cintura.

- ¿Umi? – preguntó Clef acercándose un poco. No entendía que era lo que pretendía la ninfa.

La ninfa se dio la vuelta para quedar fija en las orbes azules del hechicero. Sin moverse de ese lugar extendió su mano hacia él.

- Ven – le dijo suavemente.

- ¿Estás segura? – preguntó inseguro.

- ¿No confías en mi? – le pregunto de vuelta algo dolida.

El hechicero no respondió, se quedó en silencio un par de minutos. Luego sin dudarlo movió sus pies rumbo a las frías y turbias aguas del océano. El ave de su hombro empezó a brillar y una burbuja se creó en su cabeza, aun con esta puesta podía respirar sin estar en el agua.

Umi le sonrió. El hechicero tenía sus ropas mojadas hasta la rodilla. Su traje negro con azul empezaba a pegarse en sus piernas pesándole a sus musculos. Cuando estuvo al lado de la ninfa la miró sonriente. Estar a su lado le daba tanta paz, como los mares.

- ¿Qué haremos? – sugirió decir para romper el silencio.

Umi solo rio un poco. Se lanzo al océano como su fuera un piquero. Y ahí lo vio. Los ojos de Clef se abrieron al máximo.

- Imposible… - dijo aun paralizado.

La ninfa salió a la superficie mostrando su rostro con sus cabellos impregnados en su piel. Emitió un silbido y en seguida un delfín se acerco a ellos.

- ¿Vamos? – le dijo sonriente. Clef asintió sin articular palabra alguna.

El hechicero se hundió en las profundidades del océano, sintiendo el frío líquido en su piel a través de sus húmedas ropas. Sintió como la pequeña ave protegió su cabeza del agua. Podía respirar con toda tranquilidad.

Clef estaba buceando, y a medida que bajaba su cuerpo a las profundidades, sintió que algo le faltaba. ¿Dónde estaba su ninfa? Recorrió los alrededores para ver en donde estaba. Y la vio.

Allí estaba ella, jugando dando piruetas dentro del agua con el delfín. Vio la diferencia que había ahora con las ropas de la ninfa. Su vestido ya no estaba, ni tampoco esas hermosas, largas y delgadas piernas. Ahora tenía una cola, la cola de una verdadera sirena. Su busto tenia un sostén hecho por conchas marinas dejando ver si delicada y hermosa figura de mujer.

Umi dirigió su vista al sentirse observada. Vio a su hechicero mirarla con unos ojos penetrantes, al principio se confundió, tomó esa mirada como una mala señal, pero solo era de confusión al ver su forma dentro del océano.

- Ven Cherrie – le dijo Umi al denfin – Acércate a Clef. No te hará daño.

Cherrie se movía lentamente, dudando si de verdad él no la lastimaría.

- ¡Oh vamos Cherrie! – Dijo Umi pareciendo enojada - ¿Desde cuando tan tímida? – Cherrie la miro algo apenada. – Tranquila, tenemos que viajar, con tu ayuda nos demoraremos menos ¿nos harías el favor?

Cherrie asintió y con mucha seguridad se acerco tanto a Clef que perdió el poco equilibrio que tenia el hechicero en el agua. Cherrie se ubico al frente de Clef.

- Tómale la aleta superior – le dijo Umi suavemente. Clef asintió. Todo esto no lo dejaba reaccionar así que solo obedecía. – Vamos Cherrie

Y así Umi con Clef tomado de Cherrie tomaron rumbo a las profundidades del océano donde el principio de su futuro estaba a punto de cambiar.


Hikaru caminaba lentamente, sintiendo el aire caliente sobre su rostro. Caminaba con paso lento, esperando, deseando, que lo que vivía en esos momentos fuese una pesadilla. La peor de todas.

Su rostro mostraba una intensa tristeza, sus ojos estaban de un opaco color rubí. ¿Qué podía hacer ella? Por más que deseara cambiar su futuro, ella no podía hacer nada…. Nada.

Se miró ambas muñecas con desgano, notando que de vez en cuando una pequeña línea roja se posaba en estas, cualquiera que las mirara en esos pocos segundos que se aparecían pensaría que son pulseras hechas de un grueso hilo rojo.

Pero ella sabía la verdad. Sabía lo que realmente significaba tener aquellas pulseras en sus muñecas y también en sus tobillos. Eran símbolo de una verdad que se negaba a aceptar, una verdad que ella jamás eligió ni pudo opinar, solo aceptar. Ser la esclava de alguien.

Si tan solo tuviera de vuelta aquella esencia de ella que perdió aquel día… Quizás así con su ayuda podría zafarse de las garras de tan cruel destino. Pero no estaba, desde que le había salvado la vida a Lantis en el pasado, ella ya no estaba, no había vuelto a aparecer. Estaba sola.

Suspiró. Ya no podía seguir ocultándoselo ni desviando el tema. Muy pronto, en cosa de unas cuantas míseras horas, ella perdería algo que recién conocía, que recién empezaba a conocer… libertad.

Su libertad, la libertad de elegir con quien jugar, con quien estar y sobre todo a quien amar.

Retomó su lento caminar con rumbo a la habitación de su futura suegra. Si bien ellas ya se habían conocido anteriormente, en el momento en que Harrens la había elegido. Ella tuvo que pasar un par de años de su niñez con ella, era la encargada de evaluar y criar a Hikaru en ciertos conocimientos básicos. Una tradición de ninfas de fuego elegida por los caballeros del fuego.

Tocó la puerta de metal. La única que recordaba y encontraba bella. Tenía un sentimiento acogedor y tranquilizador. El único lugar en donde podía sentir el calido aroma de una ninfa del fuego.

- Pasa – escuchó la ninfa hablar antes de que ella tocara la puerta.

Hikaru entró lentamente, viendo a una bella mujer con unos cabellos escarlatas a mediados de su espalda. Tenía un prendedor en su costado izquierdo que le quitaba el cabello de ese lado mientras que el otro seguía libre. Ella no usaba flores como las demás, y su traje variaba una que otra forma, como pasaba entre todas las de su clase. Sus ojos eran de un penetrante azul celeste, un azul celeste que ella quizás nunca conoció del todo.

- Señora Kanna – Hikaru hizo una reverencia a su superiora.

La bella mujer miró tristemente a su futura nuera. Tenía tanta emoción, tanto sentimiento adentro de su ser, ocultos, esperando para poder salir a flor de piel. Verla a su ninfa convertida en toda una mujer le causaba un sentimiento entre tristeza pero también felicidad. Allí tenía frente a ella su más preciado tesoro. Lo último que le quedaba.

- ¿Qué le pasa señora Kanna? – le preguntó Hikaru viendo que la ninfa no respondía, a cambio solo podía ver tristeza en sus ojos. La estaba preocupando - ¿Le ocurre algo?

Kanna se salio de su trance para rápidamente enfocar su poder y comprobar que no hubiera nadie cerca escuchando o vigilando. Además para asegurarse coloco un campo de energía que cubría la habitación.

- ¡Señora Kanna! ¡Por favor diga algo! – le grito Hikaru a su lado tomándola de las manos. Su silencio la tenia enferma de los nervios y angustia. Ella era su única amiga en esa prisión.

Kanna miró a Hikaru y le sonrío tristemente. Lentamente se separó de ella para tomar distancia.

- ¿Señora Kanna? – dijo bastante extrañada Hikaru. No estaba entendiendo nada.

- Es tiempo…. – dijo mientras miraba su reflejo en un espejo gigante cerca de ella.

- ¿Tiempo? - pregunto - ¿A que se refiere?

- Debes saber toda la verdad….

Y ella expulso todo su poder para poder concentrarlo en un solo objetivo. Su esencia.

- No… no – dijo Hikaru asustada después de ver la verdadera figura de esa esencia. Tapo su boca del susto.

Todo tenia que ser mentira. Todo tenia que ser un vil engaño o de su mente o de Kanna. Lo que veia no podia ser posible. ¡Imposible!

Pero era verdad. Todo era verdad. Frente a ella estaba la que creía su esencia. Aquella mujer de cortos cabellos rojizos casi brilantes con aquellos ojos azules, aquella mujer que la salvo en un pasado que había olvidado. La mirada de Kanna como de su esencia denotaba tristeza, melancolia, amargura.

- Es tiempo que sepas la verdad de tu pasado… mi querida sobrina.

Un dolor profundo le llegó como una estaca en su corazón. Dentro de él sabia que lo que seguiría seria la verdad.


- ¿En dónde estoy? – pensaba un hombre al ver que todo estaba negro, no había nadie, estaba solo. - ¿Hay alguien aquí?

- Pronto sabrás lo que te espera…

- ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿En dónde me tienes? – dijo el hombre mirando en todas las direcciones.

- Todo a su tiempo… mi marioneta

Y la risa de una mujer tenebrosa rebotaba por todos los lugares mientras que aquel hombre corría sin saber hacia dónde iba.


- ¿A dónde vamos Umi?

- A ver la única ciudad bajo el agua… Atlanta

- ¿¡Atlanta!? – gritó asombrado. Había escuchado mitos de que existiera. Una sonrisa se poso en su boca, pronto lo vería con sus propios ojos.

Umi miro de reojo al peli morado y la inundó la tristeza. Si tan solo él supiera la verdad de ese horrible reino que detestaba.

- ¿Qué pasa? – le preguntó CLef viendo que la chica parecía triste.

- No todo es tan hermoso como podrás ver… - dijo al estar ambos viendo el contraste de variadas luces al fondo del océano – Pase lo que pase, mantén una distancia conmigo ahí dentro.

- ¿Por?

- Las Neferias son seres sumamente protectores y desconfiados, si ven que tenemos cierto vinculo te lastimaran con tal de que te alejes.

- ¿Solo por eso? – pregunto algo extrañado.

- No – negó – Ellas también son envidiosas de nosotras las ninfas. Ellas son una mezcla entre demonios y ninfas. No son agraciadas ni tienen la belleza que nos caracteriza a las ninfas. Sin embargo saben que su labor es protegernos.

- Entiendo…

- y otra cosa – le dijo sonriente – jamás desafíes o desobedezcas una orden de ellos. En Atlanta ellos tienen mas autoridad de la que te imaginas – luego tomó una pausa para ponerse seria – Allí vienen

En efecto, frente a ellos nadaban a gran velocidad tres neferias. Si bien tenían un cuerpo bien formado, su aspecto era totalmente grotesco. Sus cabellos eran verdosos, parecían algas marinas y sus ojos eran de un color rojo intenso, brillante. Su cuerpo parecía tener una capa extra de escamas las cuales cubrían sus partes íntimas de los pechos, y sus colas eran como la de Umi pero tenia pedazos de conchas adheridas a las escamas de la cola. En las manos de todas había tridentes dorados, apuntando claramente a Clef.

- Soy Umi – luego miró los ojos de su amigo por unos segundos. Iba a revelar otro secreto – Primera princesa al trono del Rey Celenite.

Clef abrió lo ojos. ¿Umi una princesa? ¿Pero que hacia entonces estando en un lago? Una princesa no tendría que estar en un lugar así, menos con un humano. ¿Por qué seguía ocultándole cosas? ¿Hasta cuando dejaría de ser Umi una caja de secretos para ser una verdadera amiga, una compañera?

Umi vio de reojo la reacción de su hechicero, era de esperarse. El rostro del hombre parecía oscurecerse y sus ojos mostraban confusión. Rápidamente cambio la mirada, no debían sospechar que tenia sentimientos ocultos por él, si lo descubrían, Clef jamás volvería a salir de las profundidades de los mares.

- Princesa Umi – hablo la neferia del medio para luego mirar al hechicero – ¿él viene con usted?

- Si…. – dijo sonando desinteresada - ¿podrían dejarnos pasar? ¿O pretenden que la princesa este afuera? Si mi padre se ente…

Las neferias rápidamente les dejaron el paso libre y ambos se miraron asintiendo para nadar hacia la luminosa ciudad.

Llegaron a un gran portón dorado. Umi se dirigió a la parte mas alta de la reja, poco a poco iba tocando unas extrañas letras, las cuales brillaban de un azul brillante y cristalino al contacto con la mano.

Cuando la ultima de las letras brilló, el portón se abrió lentamente. Umi rápidamente ingresó.

[Tony]:

I see a silhouette (Veo una silueta)

Liquid that moves (un liquido que se mueve)

Clef por su parte vio como la forma de la ninfa empezaba a brillar de una variedad de tonalidades. Su cuerpo volvía a ser el de la primera vez que la conoció, como una humana.

Skin like a pearl in the sea (La piel como una perla en el mar)

- ¿Clef? ¿Qué ocurre? ¿Por qué no entras? – pregunto Umi tocando su cabellos.

I cannot resist this, her voice in the wind (No puedo resistir esto, su voz en el viento)

Clef entró por el portón y sintió que toda la densidad del agua ya no existía, había aire, una gran burbuja, por lo que al no tener contacto directo con el suelo, cayó pero sin problemas. Miró a la ninfa que le daba una sonrisa tierna y por que no, algo divertida por el golpe que se había dado el hechicero.

But is it my eyes are deceived? (¿Pero es que mis ojos están engañados?)

- No es gracioso – contestó intentando sonar serio. Un fiasco. No le resultó.

- Yo no he dicho nada Clef – respondió defendiéndose, pero aun sonriente.

- ¿Para que te resistes? Estoy seguro que te quieres reír – dijo pareciendo ofendido.

Umi no pudo resistir más. Su cuerpo necesitaba reírse. Y así lo hizo. Su risa fue una melodía que Clef nunca había escuchado en su vida, era casi como si su risa fuera cantada, con tonos tan agradable para sus oídos, todas las notas que le gustaban. Jamás pensó ver a Umi ni escucharla tal como ahora.

Is it you I see? (¿Es a ti a quien veo?)

Umi paró de reír, ya estaba a punto de sacar lágrimas, jamás se había reído con tanta intensidad. ¿Pero por que con él? No había sido cosa del otro mundo, Clef se había descuidado y había aterrizado con su trasero al tiempo que su rostro ponía un gesto indescifrable.

Si, había sido ese gesto, aquel que la había incitado a reírse. Pero no era solo eso. En parte sentía la necesidad de correr a sus brazos para ver si estaba bien.

[Simone]:

Lie down in my arms (acuéstate en mis brazos)

- ¿Vamos? – dijo sonriente.

- ¿Estas segura de que puedo entrar acá? Según sé este lugar es sagrado.

- Lo es – dijo divertida – pero no aquí. Es mas adelante. Umi le tomo la mano arrastrándolo – Aquí no hay neferias, mas adelante volverán a aparecer. Ten cuidado con lo que dices.

Trust what you see (Confía en lo que ves)

- Está bien - respondió casi como inercia. La extraña actitud de la ninfa de tomarle de la mano lo había asombrado y también confundido.

Smooth your brow (Alisa tus cejas)

You will be with me (Estarás conmigo)

- ¿A donde iremos precisamente? – preguntó después de un rato mirando a la ninfa.

- Si tengo mis intuiciones correctas, deberíamos ir al templo de Ceres, si es que no está ese problema.

To find your relief (para encontrar tu alivio)

- ¿Que clase de problema? – El rostro de Umi pareció ponerse triste.

- Mi padre…

Después de aquello Clef prefirió no articular palabra alguna. Se notaba que el tema de su padre le afectaba drásticamente.

- ¡UMIIIIIIIIIIIIIIII! – luego se escucho el sonido de unas campanillas.

Ambos se dieron vuelta para escuchar la voz de una niña pequeña. Corría con las mismas vestimentas de Umi pero los colores eran diferentes, eran de un azul casi tan oscuro como las profundidades del océano.

- ¿Minagi? - preguntó Umi al ver a la pequeña niña correr hacia ellos.

Clef observó a la niña. Tenía unos cabellos mucho mas largos que los de Umi, casi arrastrándose por el suelo, sujetados por un broche al final de estos. Adelante tenia dos mechones de pelo en cada lado, adornados por unos listones rojos con pequeñas campanillas.

Sus ojos eran del mismo color que sus cabellos y sus ropas, un azul oceánico y su flequillo hacia que se viera mucho mas linda.

- Hola Umi – dijo sonriendo con sus manos hacia atrás.

- ¿Qué estas haciendo acá? - la niña puso cara de confusión.

- ¿Aquí vivo no? – dijo burlona. Umi sentía como una gotita corría por su frente.

- Me refiero a que haces afuera de la fortaleza

- Ahhhhhh eso… - y luego puso un dedo en sus labios – Me escapé.

Umi dio un suspiro. Clef notaba que la mirada de Umi era diferente hacia esa niña, le tenía un cariño que quizás ella se negaba a aceptar o no quería que los demás supieran.

- Minagi - dijo mirando fijamente a los ojos de la pequeña – Nuestro padre se enojará si no te encuentran.

- Pero…

- Anda, debes volver.

- Pero tú te volverás a ir… ¡como la otra vez! ¡No te despediste de mí!

Umi rápidamente se arrodilló y abrazó a la pequeña Minagi.

- Hermanita… - le dijo – Te prometo que esta vez si me despediré…

- ¿Me lo prometes? – Umi asintió - ¿Y también me presentaras a tu novio? ¿Me dirás a que mundo o raza pertenece?

La cara de Umi mostró cierta duda y nerviosismo por llamar a Clef "novio", pero al minuto se fue para ser tierna nuevamente.

- Te prometo eso también.

- Yuuuupi – exclamó Minagi y se fue despidiéndose con la mano y así también lo hizo Umi.

- ¿Ella es tu hermana? – preguntó finalmente el hechicero. Umi miro el suelo con una sonrisa algo triste.

- Media hermana… - Clef miró confundido. – Nuestras madres son diferentes.

- oh entiendo ¿Y tienes mas hermanas?

- También está Michiru… - aclaró – yo soy la mayor, hija de una ninfa del agua de los lagos, luego sigue Michi, hija de una ninfa del as aguas de los mares, y por ultimo esta la pequeña Minagi, hija de una ninfa de las aguas de los océanos.

- Vaya, no pensé que existieran diferencias entre ninfas del mismo elemento. ¿Pero por que cada una de una madre diferente?

- Por que mi padre Celenite tiene que tener el control de todos los lugares con agua, lagos, mares y océanos. Para ello debe tener una hija en cada uno.

- Entiendo… ¿Pero entonces que es lo que te molesta? – Umi lo miro extrañada.

- No te estoy entendiendo

[Tony]:

Gazing at whitecaps, (Mirando los vientos blancos)

Coming so close. (Viniendo tan cerca)

- Tu mirada, es triste cuando miras a tu hermana ¿Qué es lo que te pone así?

Umi miró los cielos que en su caso eran las aguas del océano.

- Por algún motivo me recuerda a Hikaru… - sus ojos se llenaron de tristeza – Ambas son tan puras, tan inocentes, y ambas no tienen libertad.

Everything's suddenly clear. (Todo está claro de repente)

- Me causa tanto dolor, verla todo el día encerrada, con neferias persiguiéndola, siento que no puede ser ella... – continuó. Sus ojos empezaban a cristalizarse – Me da rabia, dolor, el solo pensar que le puede pasar lo de Hikaru, me da miedo que ella no tenga la felicidad que se merece…

Numb with the aching, (entumecido con el dolor)

And still I am waiting ( y aún estoy esperando)

- Tranquila – Clef estaba realmente triste con solo ver el sufrimiento que se reflejaba en los ojos de la ninfa.

The water is pulling me near (El agua está arrastrándome cerca)

- Yo estaré contigo para lo que quiera que desees hacer, para cumplirte todos tus deseos

Clef tomo lentamente la mano de la ninfa y Umi lo miro con sus ojos llorosos asombrada. Clef nunca se había mostrado así de afectuoso. Eran muy pocas las veces en que sus cuerpos apenas se rozaban.

El hechicero la miró sintiendo como los ojos azulinos de ambos se fundían en uno solo. Como si sus mentes se fusionaran, se vincularan para poder entender el deseo del otro.

Would you welcome me? (¿Me darías la bienvenida?)

Umi sentía que su corazón latía rápidamente, y para peor tenia la intensa mirada de Clef que la intimidaba, no por miedo, sino por lo que esa mirada creaba en ella misma. Quería que la mirar de esa manera todo el tiempo, eternamente.

[Simone]:

Lie down in my arms (acuéstate en mis brazos)

Umi se acercó para luego abrazarlo. Clef se sorprendió pero le correspondió el abrazo, podía sentir el olor de su ninfa, no era desagradable como uno podría pensar, era como sentir las brisas de los mares, de las cosas, ese olor a costas, pero tenía la dulzura de las aguas de los lagos, aquellas aguas que si se podían beber.

Try not to breathe (trata de no respirar)

La ninfa de los cabellos celestes podía sentir el calor que emanaba el cuerpo del hechicero, era tan cálido, se sentía tan bien allí, ella de por si tenia una piel mas fría, pero con él sentía la calidez que le faltaba. Quería olvidar todo, no pensar en nada. Cerró los ojos disfrutando de uno de los momentos mas únicos que podría tener, jamás olvidaría ese abrazo ni la paz que le hacia sentir.

Quiet love, you are now with me (Amor tranquilo, ahora estás conmigo)

Ambos se miraron después de unos pocos minutos. Tenía que seguir, debían llegar al templo de Ceres para cumplir su objetivo. El destino de ambos mundos dependía de ellos, y no perderían a sus familias ni amigos. Los dos asintieron al mismo tiempo al momento que se soltaban y distanciaban un poco. Era tiempo de seguir.

You need no words to speak (no necesitas palabras para hablar)

Caminaron por unas planicies creadas de arena con una infinidad de algas y piedras de mágicos colores. Clef miraba todo como un bebe pero Umi no sentía absolutamente nada, si bien su cuerpo emanaba cierto olor a sal, a ella no le agradaba del todo.

- Es allí – interrumpió Umi al hechicero al ver como tocaba las variedades de algas sorprendido.

Clef miró al frente y vio un hermoso castillo, un templo en donde arriba de la inmensa puerta había la figura de una cabeza de dragón azul. Entraron lentamente. Adentro no había más que pilares. Pero al fondo se veía la imponente figura de un enorme dragón azul marino.

- Es Ceres – le contestó Umi – el Dios de los mares. Nuestra guía. El protector de la piedra Aquarme.

- Es realmente grande… se ve muy poderoso.

- Quizás – dijo Umi – Nunca nadie lo ha visto a pesar de que podemos vivir miles de años, así que nadie ha podido comprobarlo. Es mas, ni se si existe, cuando nací ya estaba acá – luego miró los ojos del dragón – Mi padre dijo que fui escogida por el gran Ceres.

- ¿Por qué lo dijo?

- Yo nací con una marca en forma de dragón en mi tobillo izquierdo. Supongo que el pensó aquello – dijo algo disgustada.

- Por lo que veo no estas muy satisfecha con aquello…

- Como fui elegida por Ceres él jamás me criticó o algo parecido, me consentía. Creía que tenia el espíritu de Ceres dentro mío, que estupidez. Y debido a ello mi padre ahora le exige el doble a mis hermanas, pero a mi nada a no ser rezar y prepararme para ser la sucesora del agua.

- ¿Y eso es lo que te molesta de él?

- Me molesta que me vea como la elegida por Ceres y no como su hija. Además cuando pequeña jamás tuvo tiempo para mí.

- Entiendo… - Luego le acaricio el cabello.

- Umi – Dijo una voz seca y con gran intensidad en la entrada del templo.

Los ojos de Umi demostraron asombro, terror, miedo, desesperación. Dirigió su rostro detrás de ellos, donde vino la voz. Clef hizo lo mismo dejándola de acariciarla. Los ojos celestes de la ninfa se posaron en los del frio dueño de la voz.

- Pa…padre – dijo temerosa Umi.

- ¿Qué haces acá? – preguntó frio, distante. Luego miró a Clef y su rostro se lleno de odio hacia la ninfa - ¿¡Como has osado traer a un humano al templo de nuestro dios Ceres?!

- Yo padre… - Umi no sabia que decir.

- ¡Guardias! – gritó el rey Celenite. Las neferias llegaron enseguida rodeando al hechicero – Sáquenlo de este templo y mátenlo.

- ¡NO! – grito Umi delante de Clef para protegerlo – Si le haces algo también deberán hacérmelo a mi.

- ¿Qué estas diciendo? – Preguntó su padre confundido – Umi, hazte a un lado.

- No padre – dijo decidida Umi.

- Umi… - le susurró Clef – Tranquila, todo saldrá bien.

- No Clef – le contestó - Las neferias tienen mas poder del que imaginas.

- ¡Umi sale de ahí ahora! – ordenó su padre. – Ya basta, no toleraré más tus caprichos

- ¡por fin! – Gritó irónica – Siempre me dejabas hacer lo que yo quisiera, pero jamás estuviste allí para mi. ¡Tenia todo menos a mi propio padre!

- Umi… - dijo Migami aferrada a su padre. No quería que le pasara nada a su hermana. Miró a su padre – Papá basta…

[Tony]:

For my mistakes, (Por mis errores,)

Clef miraba la escena. El padre de Umi con Minagi a su lado en la entrada del templo, seguido por todo un ejército de neferias seguidos de una sombra que se posó detrás del rey del océano. Y ellos… ellos estaban prácticamente rodeados. Umi había desobedecido una de las grandes leyes de su pueblo, no traer humanos.

- ¡Clef Corre! – le gritó Umi. Temía por el mas que su propia vida.

I am to blame. (Yo soy el culpable.)

Podía sentir que las lanzas de las neferias se acercaban más a él. Entonces las neferias usaron sus ojos rojos. Umi ya no sentía sus extremidades. Estaba quieta como una roca. Un par de neferias la tomaron para alejarla, mientras que un grupo de ellas tomaba y paralizaba a Clef por la espalda, quitándole la posibilidad de usar su magia por su bastón caido.

Celenite se acercó al humano, sintiendo como rápidamente Umi salía del efecto del hechizo paralizador de sus guardianas.

- Acorralen a la princesa Umi - dijo seriamente – Está por salir del hechizo.

La situación era extrema. Clef estaba sujetado de las manos sintiendo las lanzas haciendo presión en diferentes partes de su cuerpo mientras que Umi salía del hechizo pero las neferias impedían su paso.

Never believed… (Nunca creí…)

- ¿Cómo un humano como tú ha osado venir a las profundidades del mar irrumpiendo el templo del gran Dios Ceres? – le dijo Celenite mientras daba vueltas alrededor del viajero.

- No he venido a nada malo – contestó. Pero en ese momento recibió descargas eléctricas de las lanzas.

- No le levantes la voz a tu autoridad – dijo el rey. – Tú no eres nada mas para mi que basura.

- No lo soy, ya que usted esta hablando conmigo

- Pero que insolente… - dijo mirando con desprecio a Clef – Llévenselo a la prisión. Mañana será ejecutado – miró los ojos de sus sirvientes – pueden divertirse con él, pero lo quiero vivo, me da igual su estado, pero vivo ¿oyeron?

Las neferias asintieron con una sonrisa maliciosa, hace mucho tiempo que no jugaban con presas vivas, desde que se les negó salir a la superficie. Umi estaba asustada. Podía ver como le daban cargas eléctricas y los gritos de Clef. Mientras que su padre solo caminaba en dirección contraria hacia la puerta, tranquilo.

That is was all meant to fall. (Que todo estaba destinado a caer.)

Umi lo miraba, desesperada. Tenia que hacer algo y rápido. Sentía que cada descarga dada a Clef, también el dolor iba para ella. Deseaba poder hacer algo, tener algo con lo cual proteger a Clef.

- ¿Quieres poder para salvarlo? Le habló una voz dentro de la cabeza. Umi al principio se asusto.

Ya no veía ni a Clef ni a su padre ni a nadie. Estaba sola en un lugar azul… muy azul y tranquilo. Pero pudo ver en una esquina como el azul se tornaba negro dejando ver unos grandes ojos amarillos.

- ¿Quién eres? – preguntó retrocediendo un paso.

- responde, ¿Quieres tener el poder necesario para salvarlo?

-Si, quiero rescatarlo de quienes lo lastiman, no quiero perderlo, lo necesito a mi lado…

- ¿Pero estas consciente de la persona con la cual debes luchar?

- Si – afirmo – por ello necesito todo el poder que sea necesario.

- Yo te puedo dar el poder que necesitas ¿pero que serias capas de ofrecerme por tal asombroso poder?

- Yo…

I'd give my life, (yo daría mi vida,)

- ¿Qué es lo que posees? ¿Qué es lo más valioso que tienes?

Umi se quedó callada. ¿Qué era lo que mas valioso significaba para ella? No tenia nada material, y estaba segura que aquella voz tampoco buscaba algo similar. Ella tampoco tenía el conocimiento como para dárselo.

- yo no tengo nada que sea de tu valor – contestó la ninfa – lo único que aprecio como mi propio tesoro es el amor de mis hermanas y de mis amigos

- ¿Amigos? – Preguntó en tono dudoso – ¿Quiénes son tus amigos? ¿Por qué no están contigo para ayudarte?

- Porque cada uno de nosotros debe hacer una misión importante – dijo decidida – misión que no puedo fallar.

- ¿estás dispuesta a pelear sabiendo que puedes perder?

- ¡no defraudaré a mis amigos ni a la gente que amo! Ni tampoco a él…

Umi volvió a posar la vista al frente, pero ahora sabia que contaba con el poder para hacer frente a sus miedos. Salió del control mental y estiró su mano a donde su padre.

- ¡Dragón de agua! – gritó la ninfa. Pero antes de que llegara a donde su padre la sombra que lo protegía lo cubrió. Allí apareció un tritón.

No tenia su cola pues estaban en la burbuja de oxigeno. Tenía cortos cabellos morados del mismo tono que sus ojos. Su rostro mostraba una que otra escama. Tenía un excelente físico y en sus manos había una espada.

- ¿Atacando a su padre princesa Umi? – le dijo el tritón en un tono divertido.

- Yuri – dijo seriamente Umi sin dejar de apuntar ahora al tritón. Clef miraba la escena desde lejos.

- Veo que me recuerdas querida princesa – contestó Yuri. – pero ¿a qué se debe esa falta de respeto de atacar a su majestad?

- Si él no suelta a mi amigo lucharé hasta conseguirlo – dijo decidida. Su padre la escuchaba atentamente.

To have you near once again. (Para tenerte cerca una vez más)

- ¿Es eso lo que realmente quieres Umi? – preguntó su padre y Umi asintió – De acuerdo, pero deberás pelear con Yuri. Si él gana, el prisionero será ejecutado mañana. Si tú ganas, se podrán ir sin problemas.

- ¿Esta seguro mi rey? – Dijo Yuri volteándose a su superior - ¿Quiere que ataque a su princesa desarmada? ¿Es esa su voluntad?

- Si, esa es mi voluntad – contestó seriamente – si ella ha asumido que luchará por lograrlo, que asuma sus actos.

- No te preocupes Yuri - dijo Umi sin saber porque – estaremos en igualdad de condiciones.

Take me away, (Llévame,)

Enseguida la marca de su tobillo izquierdo le empezó a arder. Pero sentía que gracias a eso su poder aumentaba, sentía como aparecían corrientes de agua rodeándola. Cerró sus ojos sintiendo el poder fluir en su cuerpo.

Clef y los demás miraban como lentamente el agua rodeaba a la ninfa. Pero algo llamó la atención de Clef. Detrás de ellos, la gran estatua del Dios Ceres, sentía que el mismo poder que rodeaba a Umi también estaba allí. El rey miró a donde estaba viendo el hechicero. Vio que ahora la estatua empezaba a brillar y de su hocico salía una gran bola de energía que terminó por cubrir a Umi.

Would you forgive me?(¿Me perdonarías?)

Luego de un rato la bola de agua se disolvía de arriba hacia abajo dejando ver la imponente figura de la guerrera del agua.

Su rostro era serio y ya no tenía esas bellas flores azules, ahora tenía un cintillo con una pequeña gema azul. En su cuello se posaba un collar de una luna dorada. Y su armadura tenía una sola hombrera que cubría también solamente uno de sus pechos y terminaba como un corsé arriba de su ombligo de color azul marino con un grueso borde dorado todo arriba de una tela blanca. En su muñeca derecha tenía una pulsera dorada y en la izquierda un trozo de tela blanca como guante. Debajo de su ombligo llevaba una falda azul marino desgastada y con irregularidades de cortes, encima de esta llevaba una gran tela blanca que era como su cola que se meneaba con el aire producido por su transformación, y encima de la tela llevaba un cinturón en forma de "Y" en donde en el centro tenía una esfera azul. Cubriendo sus piernas estaban unas botas blancas hechas de la misma tela blanca anterior pero tenía rodilleras azules con dorado, pareciendo parte de su armadura pero la izquierda más larga. Finalmente entre sus manos estaba una fina y poderosa espada la cual su empuñadura era la forma de una cabeza de dragón.

- Estoy lista Yuri – dijo Umi mirando fijamente a su futuro enemigo.

Ninguno de los presentes articulo nada. Su padre sabía que su hija era la bendecida por el poder de Ceres, pero jamás pensó que se manifestaría de esta manera.

- ¿Es ese el poder del dios de los océanos? – dijo Yuri mirando la forma guerrera de Umi.

- Se me ha dado el poder para cumplir mis deseos – le dijo – Tengo un deber en el cual no debo fallar y haré lo que sea para lograrlo.

- ¡Entonces muéstrame la bendición del gran Dios Ceres!

- ¡Con mucho placer!

Ambos corrieron rápidamente y solo se escuchó el choque de las finas espadas. Ahora era un duelo en el cual el otro debía evitar ser tocado (n/a: mas comúnmente llamado esgrima xD). Los movimientos de Umi eran agraciados y los esquivaba con facilidad, pero ella no podía entrar a romper la defensa de Yuri. Por otro lado, el tritón tenía problemas al tratar de darle a Umi, ella se movía fácil y rápidamente. Si seguían así ninguno de los dos ganaría.

Yuri se cansó de ese absurdo modo de pelear y de un gran salto se alejo de Umi al momento en que extendía sus brazos.

- fuerza de los tritones… - empezó a hablar fuertemente. Umi reconoció aquello, tenia que esquivarlo.

- ¡esencia con la cual hice un pacto! ¡Invoco tu poder para poder lograr mi objetivo! ¡Escucha mi llamado!

Detrás de Umi se podía ver como se formaba la figura de su esencia. Una mujer de mediados cabellos celestes ondulados con unos más oscuros que los de su dueña. Sin embargo, aquella esencia tenia alas, alas de dragón en su espalda.

- … que mi llamado traiga a mí su poder… ¡chorro de escamas! - gritó Yuri.

Atrás del tritón aparecieron varias escamas filudas las cuales al momento en que Yuri dirigiera su brazo a Umi, estas salieron disparadas. Umi por su parte, al ver el ataque, su esencia Umiko agitó sus alas de dragón azul para quedar suspendida en el cielo del templo. Podía ver la mirada sorprendida de su rival y los demás. Miró a Clef y le dedicó una hermosa sonrisa a lo que el hechicero no pudo evitar sonrojarse a pesar de la delicada situación. Umi volvió a mirar al enemigo y levantó su mano.

- ¡Remolino azul! – gritó la ninfa y un remolino de agua a gran velocidad estaba en camino a Yuri. Este pudo por poco esquivarlo pero resultó lastimado en parte de sus brazos y piernas.

Umi rápidamente bajo al suelo y tomó su espada con ambas manos al frente de su pecho. Ésta empezó a brillar y se convirtió en un pequeño bastón con un orbe celeste al principio.

¡Umiko! – Gritaba – Esencia espiritual con la cual hice un pacto, revela tu verdadero poder, revela tu gran poder, esencia mía. ¡Contesta a mi plegaria!

- ¡Tú que controlas la fuerza de todos los mares! ¡Ven en mi ayuda y juntas cumplamos nuestro objetivo! – Continuó – ¡Que tu gran fuerza destruya todo aquello que interfiera en nuestro camino!

- ¿Qué está haciendo? – susurró algo preocupado Yuri, si bien él se había enfrentado a la princesa varias veces jamás usó semejante poder. Instintivamente puso su espada en posición de defensa.

- ¡Torbellino Azul! – grito con todas sus fuerzas. El ataque en sí era fuerte, ahora con los poderes de Umiko lo era más aun.

El miedo de ver aquella masa gigante de agua a gran velocidad paralizó los músculos de Yuri impidiendo que pudiese moverlos aunque él lo quisiera. Sus ojos se abrieron al máximo viendo el torbellino de muchos metros de altura como se acercaba.

- ¡Yuri! – gritó el rey al mirar como su mejor guerrero, su sombra, era tragado por aquel espeluznante torbellino.

El torbellino agarró el cuerpo del tritón para subirlo por los aires rodeado de agua. El torbellino chocó con una de las gruesas paredes del templo desapareciendo y quedando solamente en confundido cuerpo inconsciente del tritón.

Las neferias rodearon rápidamente la figura de la poderosa Umi, quien a cambio mostraba una mirada desafiante. El rey Celenite se acercó al que creía su invencible guerrero.

- Padre – dijo Umi y soltó introdujo a Umiko a su cuerpo pero su ropa era la misma de combate.

Celenite tardó en mirar la voz de su hija. Vio a sus ojos, intensos y decididos. ¿Realmente era su hija? Uso rápidamente uno de sus poderes y sus ojos se volvieron blanco, iba a mirar el mundo espiritual.

Allí estaba su hija, pero en segundo plano, a quien más veía definido era la magnífica serpiente marina que rodeaba a Umi como una barrera y fue entonces, cuando la fría mirada de la serpiente hizo que el rey regresara a su propio mundo asustado.

- Liberen al humano – dijo casi sin voz y un poco titubeante. Las neferias lo escucharon y soltaron al agotado cuerpo de Clef.

Umi corrió rápidamente hacia donde Clef, a medida que se acercaba a él su ropa volvía a ser aquel vestido que la caracterizaba.

- ¿Estás bien? – le preguntó apoyando el débil cuerpo del hechicero en sus piernas acariciando sus rebeldes cabellos lilas.

- Eres realmente fuerte – le dijo medio sonriente – creo que tendré que recordar no hacerte enojar, me darías una paliza

Umi no pudo contener una sonrisa junto con Clef. Su padre por otro lado se veía serio, demasiado serio viendo la reacción de su hija frente al humano. Un tirón de sus ropas lo sacó de sus pensamientos

- Papá – dijo Migami mirando a su padre para tomarle la mano – Es hora de regresar, mama me está llamando.

- ¿Eh? Oh si si claro – dijo rápidamente. Miró a sus mujeres guerreras – Todos vayan a sus puestos, no hay nada que temer – luego miró a Yuri – que alguien lo lleve a la sala de curación.

Las neferias asintieron y enseguida trotaron a sus antiguas posiciones de vigilancia y llevando el cuerpo del tritón. Dio la última mirada a su hija, la cual seguía con un rostro lleno de felicidad.

- Siempre fuiste tú – susurró y se retiró.

Minagi sonrió feliz. Ni su hermana ni el humano habían salido lastimados. No se despidió, algo dentro de ella le decía que se volverían a ver, pronto.

- Quisiera tener el poder de sanarte – dijo algo triste la princesa. Clef sonrió y le acaricio las mejillas.

- Descuida Umi – habló calmado – Puedo caminar, algo lento, pero puedo.

Umi ayudo al hechicero a levantarse.

- Ninfa del agua…

- Esa voz – dijo Umi mirando rápidamente a la estatua del gran Dios Ceres

- ¿Qué dices? – Preguntó Clef - Yo no escucho nada

- Ninfa del agua… acércate a mi - Umi inconscientemente se acercó.

- Hey Umi ¿A dónde vas? – Le dijo Clef viendo como el cuerpo de la ninfa no respondía a sus llamados. Decidió por tomarle la mana impidiendo avanzar - ¿Umi qué pasa?

Pero ella no reaccionaba, sus ojos estaban opacos, fijos en la enorme figura del Dios del mar.

- Me… me está llamando… me necesita Clef

- ¿Quién? – podía sentir como Umi trataba de zafarse de su mano.

- Él

- ¿La estatua de Ceres? - Umi lo miro asombrada, ese era el nombre que buscaba.

- Ceres…

Y una luz absorbió los cuerpos de Clef y la ninfa del agua.


Canción: White waters, Epica.