Capítulo 11
Miró el mensaje por quinta vez, antes de recibir uno nuevo de Kurt con un beso, se suponía que ese era el último antes de volver a verse en un par de horas en la cafetería.
Dejar a Kurt en la puerta del edificio la noche anterior, fue muy difícil, entre besos y sabiendo que debía dejar el auto en la casa de Sebastián, se obligó a ponerlo en marcha.
Para su sorpresa Sebastián le dijo que llevé el auto a su trabajo al día siguiente y él lo pasaría a buscar, de haberlo sabido antes, seguiría besando a Kurt.
Durante todo el día se enviaron mensajes con Kurt, intentaba no descuidar su concentración pero cada vez que su celular vibraba, sabía que era él y una sonrisa aparecía en su rostro, sus jefes lo miraban un poco desconcertados. Tenía mucho trabajo, debía salir con Kingston a buscar información a una facultad de medicina.
Estaba buscando unos datos en la computadora, en su antiguo escritorio cuando un carraspeo de garganta llamó su atención.
-Hola Anderson. Tienes algo mío.- dijo Sebastián levantando una ceja.
Blaine saco de su bolsillo las llaves del auto y se las entrego.
-Parece que no dormiste.- dijo Blaine de manera graciosa.
Sebastián se sentó en el borde del escritorio.
-Algo. Desapareciste del club, fueron a comprar hot dogs vegetarianos?.- pregunto con ironía Sebastián.
Blaine sonrió.
-Salimos a tomar aire y nos cruzamos con dos desconocidos besándose sobre el auto del amigo de Kurt, como se llamaba Alan?.- pregunto fingiendo confusión.
-Adam.- dijo Sebastián.
-Tú lo recuerdas bien no?.- pregunto Blaine sonriendo.
-Estábamos divirtiéndonos, que tiene de malo eso?. Tú y el bomboncito también lo hicieron, o para que querías el auto?.-
-Estuviste todo el fin de semana con él, no fue un momento.- dijo Blaine mirando a su amigo.
-Que eres?, mi novio?.- pregunto molesto Sebastián.
-No. Soy el novio de Kurt.- dijo Blaine de manera orgullosa.
-Que?!-
-Lo que escuchaste, le pedí que fuera mi novio y me dijo que sí.- dijo con una sonrisa Blaine.
-Vaya!, pensé que nunca lo harías. Me alegro por ti, ahora tienes las pelotas amarradas nuevamente.-
Blaine lo observó con molestia.
-Él es diferente. Además no sé porque crees que estar de novio es estar amarrado.-
-Ja! Claro. Como digas, y si, parece que es diferente, al menos no es un idiota celoso de todo lo que se mueve como tu ex, ese que necesitaba atención especial.- dijo Sebastián.
-Necesitas recordármelo?, además fue hace dos años más o menos...todo ésto es para que no te pregunte por Alan?.-
-Adam.- dijo Sebastián con ahínco.
-Ok!, Adam. Te odiaba, o eso me pareció?.-
-Crees que alguien puede odiarme?, soy irresistible Anderson.- dijo Sebastián con orgullo.
-Perece que para Al...Adam si eres irresistible.-
Sebastián sonrió con picardía, perdido en sus pensamientos. Blaine negó con la cabeza.
-Ah!..tengo ésto.- dijo Sebastián y le entrego un papel.
Blaine tomó el papel leyéndolo.
-No tiene infracciones. Estas seguro que buscaste bien?.- pregunto Blaine.
-Si.- Sebastián se inclinó para que nadie lo oyera. -El tipo no tiene nada, ni permiso de conducir, ni dirección en Washington, si tiene antecedentes, los que encontraste por el robo a la farmacia o no sé qué era eso, pero no fue a la cárcel.-
-Como que no?, el archivo decía que si.- dijo Blaine en tono bajo.
-Estuvo en una clínica para adictos. Al parecer tiene influencias lo bastante buenas como para salir airoso.- dijo Sebastián.
-No entiendo como Chapman no siguió éste caso, él era policía aquí en esa época. Puede ser el asesino de esos muchachos.- dijo Blaine pensativo.
-Está viejo Blaine, como todo el museo que hay aquí. Tengo que irme. Ten cuidado, es probable que hayan personas muy interesadas en mantener ésto oculto.-
-De que hablas?.- pregunto Blaine.
-Están en campaña política, no hay buenos, ni malos, necesitan a un culpable, no importa si no es el asesino.- dijo serio Sebastián.
-Anderson.- dijo Collin desde la puerta de la oficina.
-Después hablamos.- dijo Blaine a su amigo.
Sebastián salió de la oficina preocupado, mientras Blaine entraba a la oficina de su jefe.
-Bien, hay que organizar ésto, buscaremos información en las dos zonas que están marcadas, luego ampliaremos la zona a las universidades de aquí.- dijo Chapman mientras señalizaba un mapa sobre la mesa. -Son cinco por suerte.-
Blaine se mordía el labio, debatiéndose si hablar o no.
-Jefe,...- dijo Blaine respirando profundo. -encontré algo que puede ser de ayuda.-
-Que cosa?.- pregunto Chapman.
Blaine busco unos papeles en su bolso y le mostró el recorte del diario con la noticia del arresto de un jóven hacia ya, diez años atrás.
-Que es esto?.- pregunto Chapman confundido.
-Es Michael Grand. Hace diez años asalto un laboratorio y parte de lo que robo, es la droga que usaron en los muchachos que secuestraron y asesinaron. En el archivo dice que fue a la cárcel pero a parecer lo internaron en una clínica para adictos, tal vez tenga conexión con lo casos.-
Kingston y Collin estaba observándolo perplejos, mientras Chapman miraba la imagen del muchacho.
-Puede ser así?.- pregunto Collin.
-No recuerdo éste caso.- dijo Chapman. -De todas formas...éste muchacho...es Michael Hamilton.-
-Hamilton?, ahí dice Grand.- dijo cuidadoso Blaine, no quería contradecir a su jefe pero había leído bien.
-Grand es el apellido de la madre, debió usarlo para que no haya un escándalo, es el hijo del ex alcalde.-
-Ok. Hamilton está metido en ésto?.- preguntó Collin-
-Yo investigare ésto. Ahora...ve con Kingston a hacer preguntas.- dijo Chapman. -Es un buen trabajo Anderson.-
Blaine miró a su jefe y salió con Kingston por la puerta. Sabía que no había hecho nada malo, pero tenía la sensación que había algo que no estaba bien.
...
-Así que son novios!, vaya Hummel!. Y yo que creía que eras inocente.- dijo Adam mientras salía de la academia con Kurt a su lado.
-Me pidió que sea su novio y acepte. Te hubiera llamado para contarte pero pensé que te vería en la primer clase, que paso? Te dormiste?.- preguntó curioso Kurt.
-Si.- dijo con un suspiro Adam. -Pero no en mi departamento.-
Kurt lo observo intrigado, hasta que cayó en cuenta de que hablaba.
-Espera, te fuiste con Sebastián el sábado?.-
-Sí, fuimos a un hotel.- dijo Adam.
Kurt detuvo su paso y miro consternado a su amigo.
-Te acostaste con él?. En un hotel?.- pregunto Kurt.
-En un hotel, en mi departamento y en el suyo.- dijo sonriendo Adam.
-Es una broma?.- pregunto un tanto descreído Kurt.
Adam le hizo un gesto típico en él, era cierto.
-No eras tú el que me dijo que no lleve extraños a mi departamento?.-
-Sí,...pero no dije que yo no lo haría. Además...la pasé tan bien en el hotel que no pude resistirme.- dijo Adam.
-Estabas tan enojado, bueno era obvio que se te pasó rápido por cómo se besaban en el estacionamiento.- dijo Kurt mientras caminaba.
-Y tú no te besaste con el súper sexy, por cierto, no me dijiste que era tan caliente el tal Blaine, de haber sabido que era tremendo...-
-Ok,...si nos besamos, yo... lo besé.- dijo casi en un susurro Kurt.
-Ja! Sabía que tenias una perra adentro Hummel!- dijo riendo con picardía Adam.
-No es como imaginas, fue muy tierno, muy lindo..- Kurt miro a Adam quien lo observaba con una ceja alzada. -Tú y Sebastián parecían animales, eso no...-
-Kurt, no me digas que no te gustaría arrancarle la ropa a Blaine porque no te creo.- dijo Adam con gracia.
El rostro de Kurt se torno de un color rojo intenso, lo que hizo reír a carcajadas a Adam.
-Ya tendrás tiempo de quitarle la ropa.-
-Te veo mañana?. Verdad?.- pregunto Kurt intentando cambiar de tema.
-Sí, si no vienes te prometo no interrumpir con llamadas obscenas.- dijo Adam sonriendo mientras Kurt subía al metro para ir a trabaja.
-Adiós.- dijo Kurt y saludo con la mano.
Adam siguió camino y tropezó con alguien que subió corriendo al metro, le dio una última mirada a su amigo quien sonreía probablemente recordando a Blaine. Estaba enamorado, no había dudas de ello.
En todo el camino no dejo de mirar la hora, faltaba mucho para verlo, bajo del metro y apresuro el paso para llegar a su departamento y cambiar de ropa, Santana estaría esperando para saber que sucedió con su salida con Blaine y tenía la certeza que haría un escándalo cuando le dijera que eran novios.
...
Ingresaron por una puerta lateral, entraron a la oficina del director y esperaron unos minutos, una muchacha rubia y esbelta se acerco a ellos.
-Señores?.- preguntó la muchacha mirando con especial interés a Blaine.
-Tenemos una cita con el director. Soy el agente Kingston y él es el oficia Anderson.-
La muchacha observo de pies a cabezas a Blaine poniéndolo incomodo.
-El director está en una reunión, pero yo puedo ayudarlos.-
Kingston hizo una mueca de desagrado y saco una orden de un juez para revisar los archivos.
-Esto lo tiene que ver él personalmente, tardara unas horas, si quieren pueden esperarlo.- dijo la muchacha.
-Mierda. Espera, tú podrías mostrarnos donde queda el área de forenses?, tal vez podamos hablar con alguien.- dijo Kingston.
-Sí, claro. Síganme.-
Blaine estaba callado, Kingston comenzó a caminar junto a Blaine dejando un espacio considerable con la muchacha.
-Sácale toda la información que puedas, le caes bien así que aprovecha.- dijo Kingston por lo bajo a Blaine.
-Qué?, que quiere que haga?.- pregunto Blaine.
-Distráela, coquetea con ella, no sé lo que sea, yo volveré a lo oficina del director.-
-Que coquetee con ella?, soy gay.- dijo por lo bajo Blaine.
-Pero eres hombre. Sabes coquetear. Ve, yo buscare información.- dijo Kingston y camino hacia un pasillo esperando que Blaine y la muchacha entraran a una habitación.
-Y tu compañero?.- pregunto la muchacha al ver que Kingston no estaba.
-Fue...fue al auto a buscar algo.- dijo nervioso Blaine.
-Bien. Con quien desea hablar?, con un profesor?.- pregunto la muchacha ingresando a una sala.
-Emmm...en realidad...necesito saber algo sobre una droga que utilizan los estudiantes que son practicantes.- dijo Blaine mirando a su alrededor los estantes con muestras.
Blaine no era muy bueno mintiendo, le hizo algunas preguntas sin mucho sentido, la muchacha solo se le insinuaba todo el tiempo lo que hacía que estuviera muy nervioso.
Intento mantener una conversación durante media hora, pero no estaba a gusto con la situación.
-Lo siento, emmm...me tengo que ir pero gracias por la información...- dijo Blaine con saliendo con rapidez de la habitación.
Camino por el pasillo y paso frente a la oficina del director. No había nadie. Salió hacia la calle y miro hacia donde estaba el auto estacionado, Kingston estaba dentro del lado del acompañante, leyendo unos papeles.
-Esos son archivos?.- preguntó Blaine cuando se acercó a la ventanilla.
-Sí. Entra, sabes conducir?.-
-Si.- respondió Blaine y recibió la llave del auto que le entrego Kingston.
Subió del lado del conductor, miro a su jefe con varias carpetas leyendo con mucho interés.
-Como consiguió eso?.- pregunto Blaine.
-Entré a la oficina del director y los saque del archivero. Tenía una lista que decía "Denuncias" así que busque los archivos y los informes de todas ellas.- dijo con naturalidad Kingston.
-Eso...no es ilegal?.- pregunto Blaine.
-Nunca hiciste nada ilegal?.- preguntó Kingston. -Le sacaste algo a la rubia?.-
-La muchacha...no nada nuevo.- explico Blaine.
-Yo a tu edad le hubiera pedido el número de teléfono.- dijo Kingston volviendo su vista a los papeles que tenía en la mano.
-Tengo novio.- dijo Blaine.
Kingston giro sus ojos y negó con la cabeza.
-Wow!, que hay aquí?!.- dijo Kingston. -Una denuncia por robo, y adivina que droga es?.-
-La que buscamos. Cuanto se llevaron?.- pregunto Blaine.
Kingston abrió los ojos en forma de sorpresa al leer la cantidad.
-Cinco kilos.-
-Como?. No serán gramos?.- pregunto Blaine.
-Se leer Anderson. Aquí dice cinco kilos. Porque ocultaría ésto el director de la universidad?.-
-Cuando fue eso?.- pregunto Blaine.
-Hace un año. Cuantas dosis se pueden hacer con ésto?. Hay que buscar a la que hizo la denuncia, se llama...Marie...Slonger.- dijo Kingston sacando su celular para llamar al centro de policías. -En unos minutos tendremos hasta su ADN.-
Blaine sabía que su día no tendría fin, no al menos hasta la medianoche.
Desde que pusieron un pie en la oficina de policías no se detuvieron, cuando llego la hora de volver a sus casas, Blaine estaba más que impaciente, no había podido ni enviar un mensaje.
Entro a la cafetería más tarde que lo de costumbre, busco a Kurt con la mirada y cuando lo vio todo su rostro se ilumino al igual que el de Kurt.
Se moría de ganas de besarlo, y por cómo se mordía el labio Kurt, era obvio que sentía lo mismo.
-Hola. Como estas?.- Saludo Kurt con una gran sonrisa.
-Hola. Bien, ahora estoy mucho mejor.- dijo Blaine.
-Lo mismo de siempre.- dijo Kurt mordiéndose el labio.
-Si.-
Sus miradas eran diferentes, ya no ocultaban lo que sentían, ambos estaban ansiosos por poder estar juntos, aunque fueran unos minutos.
Lo espero a la salida del local, Kurt salió sonriente, se acercó a él y se besaron con ternura, lo tomó por la cintura mientras Kurt pasaba sus brazos por detrás de su cuello, y si no fuera por un silbido por lo bajo de parte de Santana, no se hubieran separado.
-Buenas noches Blaine.- dijo Santana con una ceja alzada.
-Buenas noches.- dijo Blaine tomando de la mano a Kurt.
-Como estuvo tu día?.- pregunto Kurt mientras los tres caminaban hacia el final de calle.
-Extenuante. Pero va mejorando.- dijo Blaine mirando a Kurt.
-Así que son novios. Me alegro, tal vez podamos cenar con Britt algún fin de semana.- dijo Santana.
-Britt?.- pregunto Blaine.
-La novia de Santana.- le dijo Kurt.
-Si claro.- dijo Blaine sonriendo.
-Ok. Aquí los dejo para que se metan mano tranquilos. Hasta mañana.- dijo Santana y salió caminando hacia su casa.
Kurt estaba rojo y Blaine sonreía apenado.
-Y como estuvo tu día?.- pregunto Blaine.
-Lindo. Esperando este momento.- dijo Kurt mirándolo con una sonrisa.
Blaine tomó su rostro y se besaron con suavidad, disfrutando de los labios del otro.
Siguieron caminando de la mano hasta el edificio de Kurt, entre miradas y medias sonrisas.
-Me encantaría pasar más tiempo juntos. No pude ni enviar ni un mensaje durante la tarde.- dijo Blaine sujetando a Kurt por la cintura.
-Está bien, yo tampoco pude, y te extrañe mucho.- dijo Kurt mirándolo con mucho cariño.
-Yo también te extrañe mucho.- Blaine se acerco a su rostro y se besaron nuevamente, suspirando, abrazados.
Definitivamente estaban enamorados y se sentían sumamente felices, por ahora solo eso les importaba, el resto dejaba de existir cuando estaban juntos.
