Capítulo 11: Sombras.

Todos le temen a algo, algunos a las sombras otros a la oscuridad pero el miedo que sentían los espíritus en ese momento no tenía lugar.

— ¿Dónde está Bunnymund? —Pregunto Lucy a la sombra. Su figura era idéntica a la de Bunnymund pero su voz, oscura, áspera y desagradable para los oídos de cualquier espíritu bondadoso hacia saber que no era el verdadero conejo de pascuas.

¿por qué habría de decírtelo? —pregunto la sombra con desagrado.

— ¡Solo dínoslo! —Grito Jack.

No —Culmino amargamente la sombra. Jack y Lucy tomaron los cetros y se pusieron a la defensiva. Todo el sitio comenzó a congelarse por los efectos del cetro de Jack, Lucy comenzó a sentír mucho frio pero no quería prestar atención al asunto, además de que incomodaría a Jack, de su cetro comenzaron a brotar distintas flores pero se congelaban rápidamente, los tulipanes, girasoles y rosas no sobrevivían a la intensa helada.

— ¡Frost! —Gritó Lucy desesperada al no poder usar bien sus poderes. La sombra aprovecho el descuido de Jack para acumular toda su fuerza en sus patas y golpearlo. El albino golpeo fuertemente contra una oscura pared del lugar quedando inconsciente, deteniendo el poder de hielo.

¡Ya no está tu noviecito! —Comento la sombra.

— No es mi novio —afirmo Lucy haciendo aparecer una planta rastrera que tomo desprevenido al Bunnymund oscuro y comenzó a recorrerlo desde la pata, pero poco a poco fue recorriendo su cuerpo hasta que estuvo cubierto en su totalidad.

No había señales del verdadero Bunnymund. Solo estaba aquella sombra cubierta y Jack, inconsciente.

Zeus y Poseidón en algún momento habían sido grandes y poderosos Dioses para la humanidad, a pesar de ser simples espíritus, eran populares, más que los guardianes, tanto, que todos los humanos podían verlos, mayormente los griegos y así todos podían pedirles ayuda.

Zeus ayudaba principalmente a los cultivos, con sus grandes y poderosas tormentas, siempre hacia el bien. Poseidón ayudaba a los marineros, el mar siendo controlado en su totalidad era de gran beneficio para encontrar nuevas tierras, pero un día los humanos pidieron a Zeus una gran tormenta, él se las concedió, a Poseidón clamaron que los llevaran a nuevas tierras atravesando las grandes aguas, todo para conquistar y someter a otras personas.

Tras tan terribles hechos Poseidón y Zeus se alejaron de las personas dejando a la naturaleza como única juez de la humanidad. Ya nadie les pediría ayuda para masacrar a otras personas.

Los años pasaron y ellos continuaron escondidos, Poseidón en una isla, creando constantes olas en ella para que nadie osara entrar, Zeus se mantenía en el cielo volando por todo el mundo. Un día muy preciado para ellos apareció el espíritu que hacía falta, una ayudante apreciada para ellos, la Anjana Lucy.

Les mostró nueva mente el mundo, las grandes obras que se lograron por ellos, el brillante futuro que le esperaba a la civilización si ellos aparecían nuevamente.

Pues ahora ese brillante futuro que habían divisado se encontraba lejos y oscurecido. La adorable Tooth Fairy se había convertido en una despiadada máquina de oscuridad.

¿Qué sucede? —Pregunto la sombría Tooth inocentemente— ¿Ya se han rendido?

Los espíritus estaban totalmente adoloridos, tirados en el suelo, era muy confusa la situación. Ellos sentían gran aprecio por las dama, en sus tiempos dorados las mujeres habían sido inspiración de grandes obras como pinturas, escrituras y más; no eran la representación maligna de las sombras.

—Ni lo sueñes, campanita —respondió Poseidón levantándose del suelo.

— ¿Qué haces Poseidón? —Pregunto Zeus— ella es una dama…

Hazle caso…tritón —se burló la sombra.

— ¡Pero qué dices Zeus! —Replico el rey de los mares— en nuestros tiempos las mujeres no eran oscuras, eran hermosas y merecían ser tratadas como musas, pero ésta es una sombra de una hermosa mujer y debemos acabarla.

Poseidón con su gran y poderoso tridente hizo aparecer agua y mojo las alas del hada haciendo que dejara de volar.

¡Que haces! —Grito la sombra enojada, sus ojos, que antes eran oscuros se tornaron rojos como la sangre.

— ¡Es tiempo de dormir, hadita! —Grito Poseidón e hizo salir una marejada, pero eso no detuvo a la oscura Tooth, solo la enojo más.

En un santiamén aparecieron un montón de pequeñas hadas, parecidas a ella y todas esas pequeñas se abalanzaron sobre Poseidón, picándolo y pellizcándolo una y otra vez haciendo que se retorciera de dolor, no eran como picadas de mosquito, no, estas eran más dolorosas.

— ¡Zeus! —Grito desgarradoramente despertando de su trance al gran Dios mitológico, observo con gran fiereza la horrible escena e invoco grandes truenos, todos dirigidos a las hadas oscuras y a la hada mayor, la Tooth oscura que se desvaneció con un estridente y horrible aullido.

— ¿Estas bien? —le pregunto a su compañero de batalla.

—Después de ese grito dudo que vuelva a escuchar —bromeo mientras se levantaba del suelo— la próxima hagamos caso a nuestra musa y no nos alejemos ¿Quieres?

—Claro —se burló Zeus— ahora me pregunto— ¿habrán más sombras?

Cupido, ayudaba en todo lo posible a las hadas y pensaba constantemente en que no podía ayudar a Sandman. En cierto modo el trabajo de Sandy ayudaba a cupido, si los niños soñaban e su vida encontrarían el amor más rápidamente pero si sufrían constantes pesadillas no obtendrían el amor correspondido.

Los dientes se acumulaban poco a poco hasta que tuvieron demasiados y volvieron al palacio de Tooth.

—Son muy buenas en esto —mencionó cupido— recuérdenme no meterme nuevamente con el trabajo de Tooth…

Las haditas asintieron y continuaron volando hacia el gran palacio. Descendieron y cada uno coloco cada diente donde debían.

Te estaba esperando — dijo una voz oscura proveniente de un rincón. Era Norte, un norte engañoso, maligno, pero Cupido no sabía nada.

— ¡Que tal, gordito! —bromeo cupido como siempre lo hacía.

¡No estoy gordo! —Grito el Norte oscuro con repugnancia.

—Relájate —intento calmarlo cupido pero una rápida mano tomo el cuello del hombre del amor— ¿Qué te pasa Norte?

¿A mí? Nada —comento oscuramente, convirtiéndose por fin en lo que era, una sombra repugnante.

—No eres Black —afirmo cupido.

No —respondió— Soy peor que él —y entonces absorbió el lado oscuro de Cupido.

[N/A: Sombras por todos lados, me alegra que sigan leyendo mi fanfic y espero éste capitulo les alegre el día. Dejen review's]

¿Quién será el dueño de la sombra? ¿Jack estará bien? Descubranlo el próximo Lunes, dejen sus repuestas en un review.