Este episodio viene dedicado a nuestro amado cerdito, si lo subo antes de la fecha pues me ganó la emoción pero lo ideal es subirlo el mero 29 de noviembre.
Capítulo 11: especial de cumpleaños: Katsudon de chocolate.
Punto de vista de Viktor:
Estoy perdido, no, perdido es poco, estoy frito, muerto, acabado, soy un desastre para cosas de este estilo, porqué puedo ser tan romántico como quiero, puedo ser tan extravagante cuando me plazca pero soy terrible para algo como los cumpleaños.
Mi cabeza viene siendo un hervidero de ideas desechadas la última semana y estoy a solo 24 horas para el cumpleaños número 25 de mi adoración japonesa, no puede ser posible que hasta el enano ruso ya tiene su regalo antes que yo? Lo sé porque me lo restregó por foto vía mensaje privado y luego en persona me dijo artista de segunda y me dio un rodillazo, todos ya tiene sus regalos para mi chico y yo bien gracias no tengo nada!.
-vamos piensa Nikiforov, una vez en tu vida utiliza ese cerebro para algo que no sean coreografías- me digo mentalmente mientras doy vueltas de un lado a otro por la sala del departamento, suerte estar solo porque Yuuri estaba con su loco amigo de las fotos y Yuri con su pareja. –qué puedo hacer? Algo que quiera tener?, que lo haga feliz?- me pregunto pero a todo respondo un no rotundo porque ya le di todo lo que pueda querer. –odio admitirlo pero necesito ayuda! Y mas odio admitir que tenga que pedírsela a él! Me lo cobrará de por vida!- me reprocho mientras tomaba mi celular y enviaba un par de mensajes a un número que me sabía de memoria.
-esto va a costarte muy pero muy caro anciano-
-no me lo repitas, me quedó claro desde la décima vez, vas a ayudarme o no?-
-solo tu dejas las cosas para última hora!, y peor algo tan valioso como el cumpleaños de tu esposo!- me regaña. –justo cuando creo que no puedes caer tan bajo me sorprendes- ahora es sarcástico, maldito mocoso si no fuera que lo necesito pero me aguanto mis ganas de darle un golpe. –qué se te ocurrió?- pregunta
-nada! Por eso estoy aquí llorando por tu ayuda, odio admitirlo pero las buenas ideaslas tienes tú-
-y porqué no le preguntas al bruto de Chulanont? Digo lo conoce mejor que cualquiera- se cruza de brazos.
-porque ahora mismo están esos dos juntos y Phichit tiene un defecto y es no saber guardar secretos- le respondí.
-es cierto, no olvido lo de la fiesta sorpresa que me organizaron para mi cumpleaños este año y me invitó vía Facebook a mi propia fiesta- comentó Otabek divertido.
-qué dices Beka? Ayudamos al idiota? O que lo mate su marido?- preguntó macabro el rubio.
-a cualquiera le gustaría ver un buen asesinato marital pero vamos Yuri, recuerda que si lo ayudas la recompensa puede venir grande para navidad- le atacó su compañero y yo asentí, ese había sido el trato pactado el enano me ayudaba y si salía todo bien se lo retribuiría en forma de un jugoso regalo para navidad.
-de acuerdo ustedes ganan, pero a la próxima puedes tocar esa osita pequeña llamada TIMBRE! Y no venir a casa de mi novio a gritar y patear la puerta como si estu7vieran matándote,. Vuelves a hacer eso y entonces te daré una razón para gritar- me dijo Plisetsky con furia en su voz. Solo asentí.
-comencemos por lo simple, qué quisieras darle?, algo sencillo? Caro?, frágil? Que pueda usar? Guardar? Que tenga de recuerdo? Que no tenga y sepas que quiera?- cuestionó el kazajo.
-toma en cuenta antes de contestar que el cerdo es una persona sencilla viejo, no es fan de las cosas costosas y para él mientras más pequeño o modesto mejor, además lo haz llenado tanto de cosas que dudo le haga falta algo-
-cómo sabes todo eso de Yuuri?- pregunté curioso. –si ni hablas casi de eso con él-
-bastó con husmear su maleta cuando llegó a Rusia, solo trajo una maleta con su ropa y otra pequeña con sus cosas de parecio personal y claro, haberlo tratado por un año cuando lo de Barcelona- dijo como si nada
-espera… revisaste sus cosas?- me escandalicé.
-no las revisé, solo miré por la puerta mientras se acomodaba- y además descarado? Este niño me haría envejecer antes de tiempo. –ni sueñes en regalarle ropa que ya sabes no le gusta prefiere pasar desapercibido-
-cómo eliieron ustedes el regalo?- mejor pregunté ocultando mi cabeza entre los brazos, me sentía fatal porque los jóvenes conocían mejor a mi marido que yo por lo visto.
-fácil, Yura e dijo las características de Katsuki y le di un par de sugeencias que al combinarlas se hizo una sola-
-mi Beka es genial! No nos llevó ni una hora decidirnos-
-ya, ya, no necesito que me sigan escupiendo que ustedes son lo máximo y yo lo peor- les dije con lagrimones exagerados en los ojos.
-pues ponte las pilas viejo! Piensa tantito!- me sacudió el menor ruso de los hombros. –hace un año no le regalaste nada porque apenas estabas descubriendo tus sentimientos por él, no lo arruines esta vez, en un matrimonio olvidar el cumpleaños de tu pareja o no darle un obsequio es como decirle te soy infiel!-
Tenía razón, prometí hacer siempre feliz a mi Yuuri y lo debía cumplir, no pro compromiso sino por amor, hora de trabajar cerebro.
-oki, comenzaré el día llevándole a desayunar a un lujoso restaurante, luego iremos a entrenar porque los viejos no perdonarán ni aunque sea su funeral, a la hora del almuerzo lo llevaré a ese bufete que tanto ama en el centro de la ciudad y…-
-tienes taches por todas partes Viktor, no puedes llevarlo a desayunar temprano porque puede vomitar en la práctica, no puedes llevarlo a comer hasta matarlo porque está tratando de cuidar su peso pronto comienza la temporada- me enumeró Otabek.
-entonces qué hago?-
-además, y el pastel? A qué hora el pastel? Y el regalo?-
-y entonces QUÉ HAGO?- pregunté casi al borde del desespero. Solo me señalaban los fallos pero no soluciones.
-me encanta verte sufrir Viktor pero si estuviera en tus zapatos igual quisiera que me den una manita, págame unos cien rublos y el pastel lo preparo yo-
-really? Yurio tu…?- quise saber
-una palabra de esto a alguien y te mueres antes de tu regreso- sentenció, la idea era buena y yo estaba urgido por salvaciones así que ya no pregunté nada y solo le dí al mocoso lo que quería.. –es un gusto hacer tratos con usted, ahora dame sabor, relleno y diseño-
-pues.. le gusta mucho el katsudon y..- ví la mirada de incredulidad en los otros dos. –es cierto sería muy extraño un pastel de katsudon, le gusta mucho el chocolate qué tal algo así?-
-podría usar ingredientes bajos en calorías y el pan puedo hacerlo integral, qué opinas de un relleno de fresas con chocolate helado?-
-amazing!- grité emocionado.
-y podríamos añadir algo distintivo de Yuuri en la cara del pastel. Ya nos las arreglaremos con eso deja el asunto en nuestras manos- me animó el otro muchacho mientras Yuri solo asentía.
-no podemos solucionarte lo del regalo porque eso ya es tu problema calvo pero si podemos darte una pista, que sea algo que el cerdo atesore, que quiera mucho y que tú sepas que cada que o mire se acuerde de ti, algo que le haga realmente feliz-
Me puse a pensar unos minutos hasta que algo en mi cerebro dijo lotería.
-lo tengo! Gracias chicos los amo! Ya tengo el regalo perfecto! Debo irme necesito correr!- dije mientras me ponía de pie y me colocaba mi gabardina. –son geniales estoy en deuda con ustedes!-
-ya vete idiota antes que me retracte de esto!- me gritó Yuri mientras me empujaba casi a patadas del hogar de su pareja.
No me importó que me cerrara la puerta en mi cara, estaba feliz porque tenía en la cabeza el regalo correcto, me fui de ahí a toda prisa en mi auto, Yuuri llegaría tarde a casa porque Phichit se lo llevó a festejar su cumpleaños, al menos era un chico prudente y sabía que yo lo querría para mí al otro día. Tenía las horas suficientes para encargarme de todo.
Miércoles 29 de noviembre, son las seis de la mañana y el movimiento ya comienza en mi hogar, patrocinado por mi persona, Yuuri está en el baño tomando una ducha, anoche llegó casi a la una de la mañana con unas copitas extra y solo llegó a dormir literalmente, aproveché ese tiempo para prepararle el desayuno y sorprenderlo en el dormitorio.
-Viktor?- escuché su voz desde el baño. –huele delicioso! Lo que sea que estés haciendo no vayas a incendiar nada otra vez- sonreí divertido, sabía cocinar pero con accidentes en el camino, terminé de preparar todo, eran unos huevos fritos, dos pares de tostadas con mermelada, jugo de naranja recién hecho y unas tiras de tocino, se lo merecía era su día.
Iba entrando al cuarto al tiempo que mi Yuuri iba saliendo de la ducha ya con su ropa para entrenamiento, al vernos nos sonreímos con cariño.
-buenos días cariño- me dijo
-buenos días mi amor- le devolví mientras me acercaba y dejaba todo en la mesita de junto. –feliz cumpleaños mi pequeño ángel- le susurré mientras lo abrazaba y depositaba un beso en sus labios.
-pensé que..-
-lo olvidaría?- dejé salir una risa, si me conocía bien. –no, esta vez lo anoté con tiempo en mi calendario además no podría, eres mi esposo- le aclaré mientras lo dirigía para sentarse y desayunar juntos. Nos tomamos un poco de tiempo para disfrutar la comida para luego dirigirnos a entrenar.
De camino, revisó sus redes sociales y todo estaba lleno de felicitaciones y buenos deseos, recibió llamadas de su familia y mensajes de voz de su hermana y sus amigos de Japón, una linda sonrisa se dibujó en su rostro, me gustaba mucho ver que era feliz.
En la pista se repitió la historia, regalos y felicitaciones, cuando abrió su casillero para guardar sus cosas cayeron varias cajas cortesía de los demás chicos. Aún me preguntaba cómo le hiciero para abrirlo?.
-Viktor, lleva esas cajas a tu auto- me pidió Lilia mientras se acercaba a felicitar a mi chico y le daba una cajita de terciopelo. –felicidades criatura del hielo- dijo la mujer abrazándole con ternura.
-gracias Lilia- devolvió el gesto y al ser pequeño el detalle pudo abrirlo ahí mismo. –que bello!- dijo mientras sacaba un relicario de oro en forma de medalla con el grabado de ruso honorario de un lado y al otro su nombre. –me encanta Lilia!- volvió a abrazarla y ella sonrió.
-bola de inútiles háganse a un lado! Yo igual qui9ero felicitar al chamaco!- venía gritando Yakov y al hacerle espacio le dio un fuerte abrazo casi hasta dejarlo azul, aún tenía la fuerza para haer eso?.
-felicidades muchacho- decía estrujándole en sus brazos. –eres como el hijo mayor que nunca tuve- y al soltarle le entregó una caja de mediano tamaño que saó de su bolso de entrenamiento. –ábrelo hijo- le sonrió cosa muy rara en el viejito.
-hazlo Yuuri no hacerlo es un desaire para él- le susurré y solo asintió en silencio, quitó el papel de regalo con cuidado y al abrir la caja dejó ver todo un equipo nuevo deportivo, mochila, pantalones, dos camisetas y.. no podía creer lo que estaba hasta abajo, era una chamarra del equipo ruso. Casi me puse a llorar pero mi Yuuri no se aguantó.
-Yakov-san esto… yo… -
-ni lo menciones chico, te lo ganaste, ya arreglé con la ISU algunos detalles y cobré unos favores a ciertos tipos así que mientras estés en Rusia competirás para Rusia, estás casado con un ruso y en poco tiempo podrás tener la nacionalidad- sonrió el hombre. –bienvenido, además esas ropas que traes están ya bastante feas! Dile a tu marido que te actualice!- le dio un divertido coscorrón.
-lo intento hombre pero es difícil de convencer- me defendí.
-bueno ya estuvo bueno, a la pista! hay trabajo que hacer!- comenzó a pegar de gritos, el Yakov de siempre regresó.
Se me hizo raro que Yurio no haya ido a entrenar, por un segundo pensé que algo le pudo pasar pero luego recordé lo que le deje haciendo y lo confirmé cuando Yakov me mostró su celular con su disculpa por faltar, supuse que lo mataría pero me dijo que el enano realmente tenía talento con los dulces y que aprovechando que lo puse a trabajar le encargó una docena de piroshkis para salvarse del regaño.
A las once de la mañana estábamos libres y teníamos tiempo para ir a comer, le envié un mensaje al rubio para verificar unos detalles.
V_ estaremos fuera de casa a las doce treinta y volveremos a las cinco, la llave estará donde siempre.
Y: ok, viejo, el pastel está casi listo, ya verás lo que hicimos con él, lo dejaremos en el refrigerador ya las cinco treinta iremos a tu casa para llevarle sus regalos.
V: la excusa será que debo salir a resolver algo y que se queden con él, así voy por el regalo y regreso a las seis y media.
Y: mas te vale que la cena valga la pena lo que estamos haciendo por ti
V: lo valdrá gatito, descuida, ahora cambio y fuera que por andar mandando mensajes ya me pasé a matar con un árbol.
Dejé mi celular y retomé bien mi camino Yuuri solo me miraba extrañado porque no dejaba que viera lo que estuve haciendo.
-vamos a casa a ducharnos y cambiarnos amor, te llevaré a almorzar- le sonreí y nos dirigimos a casa.
Doce treinta tal como dije estábamos fuera, llevé a mi amor a un restaurante lujoso porque se lo merecía, comimos tanto que tuve que aflojarme el cinturón para seguir respirando. La cuenta ni me fijé la cantidad, solo saqué el fajo de billetes y le dije al mesero que se quedara con el cambio, compré un par de botellas de vino ahí mismo que usaría para la noche durante la cena.
A las dos treinta de la tarde estábamos en su heladería favorita, una sencilla del centro donde servían unos helados deliciosos, yo pedí un cono triple y él un especial de la casa, era uno de cinco bolas de sabor diferente y podía ponerle cuanta cosa quisiera, yo le pagaba cualquier cosa que mantuviera esa sonrisa en la cara de mi ángel.
Tres treinta de la tarde recibí un mensaje de mi pequeño cómplice mientras dejaba a mi cerdito correr libremente por el centro comercial, si bien no le gustaba comprarse cosas caras, amaba comprarse dulces y quería aprovechar la ocasión para cambiarle sus patines y unos lentes nuevos.
Y: la puerca está en el matadero.
V: cual puerca? Te dije que era pastel
Y: de eso hablo torpe! Ya lo dejamos en tu casa, voy a casa de Lilia a dejar el encargo de l otro viejo y luego regresamos a la tuya.
V: amazing! Thank you.
Hasta ahí llegó la comunicación cuando llegó Yuuri cargado con bolsas y cajas de dulces típicos y de tipo universal, tendría que medirlo bastante para que no acabara hoy mismo con ellos.
-ese depósito de golosinas es genial! Como dije que era mi cumpleaños me dieron un descuento y un chocolate en forma de perro!- me decía mientras me mostraba su regalo.
-me alegra verte feliz cariño, ahora vamos que quiero cambiarte los patines- le dije tomándole de la mano.
-te dije que no es necesario aún sirven-
-para nada. No comenzarás la nueva temporada con esos, ya están dañados y te lo mereces-
-Viktor no… -pero no le dejé terminar porque ya lo había arrastrado hasta la tienda de artículos para el hielo que me gustaba.
-buenas tardes señor Nikiforov. Otra vez dañó sus cuchillas?- saludó amablemente un hombre mayor, era el tendero que siempre me recibía.
-buenas tardes Sasha. Hoy vengo a comprarle a mi esposo aquí presente unos nuevos patines- contesté. –del número 4 por favor-
-tenemos unos nuevos que llegaron de catálogo, quiere con cuchillas doradas?-
-no! Normales señor y no tan detallados y..-
-ignóralo Sasha es muy modesto. Muéstranos lo que tienes- dije feliz.
Hicimos una hora en la tienda, a Yuuri le costó trabajo asimilar tantos modelos, probarse la mayoría y decidir el que más le gustaba, y tenía el problema de que no cualquiera le quedaba aunque fuera su número. Sin embargo finalmente decidimos por unos con agujetas doradas y guarda cuchillas del mismo color. Ya se hacía hora de volver a casa y yo ir por su regalo.
A las cinco de la tarde en punto llegamos a casa, bajamos todas sus cosas del auto hasta las cajas de los chicos que se fueron de paseo con nosotros.
-veamos lo que me dieron los chicos- dijo el nipón mientras abría la primera que era de Emile. –un reproductor de música!- dijo asombrado.
-mira el de Phichit!- le dije al entregarle un libro bastante gordo que al abrirlo resultaron ser todas las fotos que el tailandés tenía del último tiempo desde Barcelona hasta la actualidad, pasando por nuestra boda y otros momentos importantes.
-oh Phichit tan detallista- dijo risueño, ahora tocaba turno a Michelle. –una almohada con forma de cerdito!- gritó feliz,
-el de Chris ábrelo con cuidado, una vez me hizo una envoltura de broma y cuando lo abrí había un lagarto bebé dentro, hoy está en el zoológico y se llama Drake- dije recordando ese día de mi cumpleaños 26 y que casi me morí del infarto.
Tomó el gran paquete en sus manos, caja grande? Así vino el de esa vez, y si había una serpiente adentro? Me puse en guardia para someter al animal, pero al abrirlo nuestra sorpresa fue enorme al ver una consola de videojuegos nueva, pero no cualquiera era la mas nueva del mercado con un estimado de cincuenta juegos! Y además una máquina de baile.
-con razón pesaba esa caja, y yo pensando que había metido un cocodrilo adulto ahí- mascullé entre dientes.
-Sala tan linda- dijo Yuuri al abrir el regalo de la joven y ver dentro todas las temporadas de las serie favorita de mi amado. –estuve como loco buscando la serie de la anatomía de Grace completa!, dios no quiero ir a entrenar el resto de la semana!- gritaba eufórico y yo solo negaba divertido, podía despedirme de mi esposo por el próximo mes porque le haría caso a sus discos y a mí no.
-este es de Mila y Georgy- dije entregando el último paquete lo abrimos a prisa y dentro había una tarjeta gigante doblada firmada por todos los del equipo con lindos mensajes, si yo estuve metido en eso, había un porta fotos con una grupal del primer día que Yuuri llegó a la pista de aquí, una playera a medida con la imagen de nosotros dos juntos en ella, ah por eso desaparecieron una de sus camisas? Cuando me la pidieron pensé que era para hacerle brujería, y dos ositos de peluche uno con playera azul que decía love y otro con camisa rosa que decía life.
Nunca imaginé que los chicos pudieran ser así de detallistas y hasta ayer me habría sentido aún peor pero con lo que tenía en mente me los iba a llevar a todos de calle, aunque ojalá y mi presente le haga competencia al del gato.
Y hablando del gato….
-estuvimos afuera tocando como diez minutos el estúpido timbre y nada que nos abres viejo!- escuché su melodiosa voz a mis espaldas, mi primera reacción fue voltear para ver unos ojos verdes furiosos y un muchacho alto serio negando conla cabeza.
-la falta de educación y de modales Nikiforov, podrás ser el mejor patinador pero pésimo anfitrión- me regañó el joven Altin, un mocoso? Las generaciones de este siglo ya no respetan a sus mayores!
-cómo entraron?- preguntó Yuuri.
-deben dejar de poner la llave de repuesto bajo la maceta nunca saben que lunático puede entrar a su casa-
-si verdad? Justo ahora fíjate que estoy viendo a…- pero no pude acabar mi chiste cuando un cojín cayó directo a mi cara, no habría dolido de haber sido lanzado por cualquier persona pero en manos de Yuri cualquier cosa puede volverse un arma.
-no es por ser grosero chicos pero no se suponía que estarían fuera hasta tarde?- cuestioné haciéndome al de no sé nada.
-se suponía pero recordamos que no le hemos dado sus presentes a Yuuri y además Yura dijo que le gustaría cenar en casa esta noche-
-no es cierto!- se defendió
En lo que ellos discutían y Yuuri se distrajo con ellos, saqué mi celular para aparentar haber recibido una llamada, me alejé momentáneamente de la sala y no estaba tan actuado yo estaba llamando para avisar que pasaría a recoger mi encargo.
-Yuuri amor, debo salir un rato- dije entrando de nuevo.
-qué? Porqué?- preguntó.
-Chris olvidó sus llaves del auto otra vez adentro y me pidió llevarle su juego de repuesto- me excusé, suerte que tenía un gran amigo que estuvo de acuerdo para montar eso por si alguien preguntaba. –les molestaría quedarse mientras regreso?- me referí a los jóvenes a lo que ellos negaron restándole importancia. Tomé mis llaves y salií del lugar.
Punto de vista de Yuuri:
-bueno cerdo, no soy bueno diciendo cosas así pero supongo que feliz cumpleaños, cada vez te acercas a ser un viejo como el anciano- me dijo mi querido niño, bueno de él es un avance pero no me esperaba la caja de mediano tamaño que casi estrelló sobre mis piernas, ni me fijé a qué hora la sacó detrás del sofá. Al recuperarme de la impresión la observé bien, venía envuelta con papel animal print marca distintiva de que era suyo, un lazo dorado y una tarjeta conla imagen de un tigre sosteniendo un pastel. Le saqué una foto para subirla a mis redes.
*les presumo el obsequio que recibí e mi pequeño tigre, es mi adoración rusa luego de su padre*
Y creo que ni dos minutos había pasado cuando los me gusta y compartidos comenzaron a llegar, sonreí al ver la cara apenada de mi niño y me dispuse a abrir el regalo, lo hice con cuidado como traté los anteriores y al destaparlo casi me voy de espaldas.
Venía una bolsa con piroshkis de katsudon, lo supe por el aroma, dentro otra caja que al destaparla había una lámpara en forma de tigre para colocar en mi mesita de noche y lo que se llevó mis palmas. una laptop. Lo miré extrañado por ese detalle.
-esa computadora que tienes ya está dando las últimas, y dijiste que solo aceptarías una nueva hasta que esa muera- me dijo
-pero, es demasiado caro Yuri yo…-
-ni lo menciones katsudon- dijo como si fuera lo normal.
-muchas gracias mi pequeño gatito- dije casia punto de llorar mientras dejaba las cosas a un lado.
-pero no es todo, dame eso- dijo Yuri tomando el aparato y encendiéndolo, el fondo e pantalla era una foto de los cuatro juntos, los dos chicos , mi esposo y yo aquella vez que regresamos de una competencia al tener nuestras premiaciones. –mira lo tengo programado para que las letras estén grandes y no te estés peleando con tus lentes para leer, no te hagas que ya ví los problemas que tienes con tu computadora porque la letra no es tan visible. Además Beka le puso un buen programa para hacer mezclas de música y te bajamos todo un curso de aprenda ruso en diez días- finalizó mostrando todo lo que tenía esa cosa, yo era un hombre de los antiguos, mientras menos botones mejor.
-aún no terminamos Yuuri, falta mi obsequio-
-aún hay?..- pero no pude acabar cuando otra caja menos grande fue puesta sobre mis piernas, la abrí y dentro venía un par de botas, una gabardina color crema bastante gruesa y afelpada, una billetera con mi nombre bordado en mi idioma natal y unas orejeras.
-parecerá exagerado pero lo necesitarás cuando lleguen las nevadas, créeme aurita hace calor a comparación del verdadero invierno ruso- me dijo Yurio,. –ni te molestes en probarlo todo está a tu medida gracias al viejo que nos pasó tus medidas, por cierto hay que bajarle a los taquitos subiste dos centímetros más que cuando te hicieron el traje para Eros- se burló y por reflejo atiné a lanzarle la caja en su cabeza y por su reacción le atiné.
-esos abrigos que trajiste de Japón no te van a servir de nada aquí, además ya se ven desgastados y Yura me comentó que varias veces te vio dándoles una que otra costura, mejor de a poco comenzar a renovar tu guarda ropa-
-gracias Beka, no me esperaba tantos detalles hermosos- dije sinceramente. Pero recordé algo . –oh que modales tengo! Gustan algo de beber?- dije al ponerme de pie.
-NO!- me gritaron ambos y los miré etrañado. –es decir no te molestes sabemos donde está la cocina- retomó la palabra Yurio mientras casi a jalones se llevaba a Beka, cosas de adolescentes pasé por eso, un signo de interrogación gigante se formó sobre mi cabeza al verlo además con una risa nerviosa cosa aún rara.
Sé que algo estuvieron diciendo pero no sé lo que era porque todo era en ruso, era tal vez buen tiempo de comenzar a aprender el idioma porque para todo mi Vitya estaba a mi lado pero cuando no estuviera yo estaría perdido.
Ambos chicos regresaron, el rubio traía una lata de soda y el mayor un vaso de jugo. Íbamos a comenzar a charlar cuando tocaron a la puerta y reconocí una voz.
-Yurio puedes salir a ayudarme?- llamaban desde afuera.
-maldita sea ahora?- masculló el mencionado mientras salía del lugar. –ahora qué Viktor?-
Y otra vez escuché frases entre inglés y ruso logrando entender cosas como eres un idiota, no lo pongas de cabeza? En tus manos no sobreviviría ni un huevo? Y de mi esposo solo entendía, ayúdame, no puedo hacer que entre a la caja, mira esos ojitos…de qué diablos hablaban?. Pero no pude seguir pensando porque entraron los dos rusos a casa.
-Yuuri, sé que todos los regalos han sido geniales y que no haz recibido nada de mi parte, pero lo que tengo en esta caja superará cualquier otra cosa-
-Viktor no necesito nada, me haces feliz estando conmigo y…- no pude seguir mi lindo discurso.
-amarás esto!- dijo dándome la enrome caja que además al tenerla en el suelo se movía. Aguarden se movía? Oh no, y si era algo como lo del cocodrilo?. Pero descarté la idea al escuchar unas uñitas arañar la caja y un llanto bastante familiar.
-Viktor qué tienes dentro?- quise tantear terreno.
-ábrelo y verás, casi morimos intentando hacer que entre y se quedara ahí- dijo ahora Yurio, la curiosidad me ganó y quité el lazo rojo, para luego retirar el envoltorio con figuras de cerditos y al abrir la caja una pequeña bolita de pelos café saltó directo a mi cara a lamerme. Estaba sorprendido, no pude procesar nada los siguientes segundos porque esa cosita entre mis brazos era la viva imagen de mi fallecida mascota.
-feliz cumpleaños mi amor- me dijo tiernamente mientras se ponía a mi altura para darme un suave beso y acariciar la cabeza del animalito. –tal vez no sea caro como lo demás que recibiste pero es algo que cada vez que no esté te recordará a mí, un amigo que te acompañará cuando yo no pueda y que te haga feliz-
-vaya viejo usaste la cabeza te felicito-
-gracias enano, me diste las pistas adecuadas- sonrió al menor. –
-es perfecto Viktor! La casa necesitaba ya un poco de movimiento desde que decidimos dejar a Maccachin en Japón no habías hablado de tener otra mascota-
-porque no es mio, es tuyo y Maccachin ya está grande, lo extraño mucho pero ya no está para que lo traiga de un lugar a otro merece estar tranquilo solo siendo mimado-
-cómo van a llamarle?- preguntó el kazajo y nos pusimos a pensar unos seguindos. –lo tengo! Te llamarás Eros!- y el caniche ladró en señal de aceptación o eso creo.
-porqué ese nombre?- me cuestionaron los tres.
-porque con ese programa pude acercarme lo suficiente a Viktor y él me abrió paso en su vida además me gusta como suena!"- les dije haciendo puchero y el cachorro solo corría por la sala feliz.
Dieron las ocho de la noche y ya teníamos hambre, el cachorro dormía feliz en su pequeña cama a un lado de la nuestra y Viktor dijo que traerían pronto la comida pues la encargó desde la tarde, para matar a la tripa nos llenábamos con botanas y dulces mientras veíamos la tele, no podíamos salir a festejar como me gustaría porque cayó entre semana mi cumpleaños y al otro día había entrenamiento, lo mejor era esperar al sábado para hacer lo que quería.
A las ocho y media llegó lo que se encargó, toda una gama de platillos rusos, mexicanos, italianos y franceses, era lo suficiente para alimentar a veinte personas y bien alimentados, iba a sobrarnos para almorzar, desayunar y cenar los siguientes tres días o bien podríamos repartir lo que sobra entre los demás chicos de la pista.
-me fascina esta cosa que los mexicanos llaman nachos!- decía Yuri con la boca atascada de tostadas con frijoles y carne. –cómo una simple tostada puede ser tan sabrosa?-
-deberías probar los rabioles son de lo mejor!- decía Orabek. –pero si quieres un plato de calidad prueba estas carnitas- decía acercándole un plato.
-Viktor no era necesaria tanta comida- dije
-nada es bastante para mi familia además lo mereces, por los kilos equis Yakov te hará bajar el doble mañana cuando vea las fotos- sonrió.
-y Lilia te pondrá a sudar hasta que recojan tus restos en cubeta- añadió mi hijo, no sé si sentirme bien, mal o muerto.
-pero el sábado vamos a desquitar así que ni hagan planes!- advirtió mi esposo.
Seguimos la comida entre charlas amenas y uno que otro chiste o chisme sobre los demás competidores, platicamos de la próxima temporada y de las ideas que teníamos para los programas, una que otra anécdota de cuando no los conocía y para rematar varias risas por parte de mi muchacho ruso menor.
-estoy a tope no puedo dar un bocado más- dije dejando los cubiertos en la mesa y haciendo un dramático movimiento de echarme para atrás en la silla.
-pero si falta otra cosa- me dijo Otabek.
-de verdad no puedo comer otra cosa-
-y qué hacemos con lo de la nevera?- preguntó Viktor
-si es un bote de helado puede esperar- dije
-no, habla de esto- dijo mi Yura quien ni me fijé a qué hora se levantó para ir a la cocina y regresar con las manos ocupadas con un pastel…esperen un pastel? Para mí?
Lo colocó en frente de mí y lo pude observar, cuadrado, de chocolate con fresas y en el centro tenía mi imagen moldeada con puro merengue y el traje era el de Yuri on ice, y sobre éste habían colocado una vela con el número 25.
-sonrían para las fotos!- dijo Viktor mientras sacaba varias fotos de todos con el pastel e individuales o solo del pastel.
-hora de cantarle el feliz cumpleaños!- dijeron ambos rusos, sería mi primera nueva tradición que aprendería pues ya sabía que algunas cosas las hacían distinto y una de ellas era precisamente la canción de cumpleaños, mientras que en mi país se cantaba el Happy Birthday aquí según Viktor era totalmente diferente.
Se pusieron detrás de mí los tres y escuché una melodía bastante pegadiza con su letra.
Los peatones corren
torpemente entre los charcos
y el agua forma un río en el asfalto,
y no entienden
que en este día de tan mal tiempo
esté yo tan alegre.
Comenzó la voz de Viktor y no conforme lo estaban transmitiendo en directo
Toco el acordeón
bajo la mirada de los peatones…
Lamentablemente, el cumpleaños
es sólo un día al año
Ahora se unió la voz de Yuri, vaya que tenía una voz agradable para cantar
Llegará de repente un mago
en un helicóptero azul.
Y me pondrá cine gratis,
me felicitara el cumpleaños,
y seguro que me dejara
de regalo quinientos.
Ahora se unió Otabek, hasta él tenía mejor manejo del ruso que yo, definitivamente tenía que aprender.
Toco el acordeón
bajo la mirada de los peatones…
Lamentablemente, el cumpleaños
es sólo un día al año.
Lamentablemente, el cumpleaños
es sólo un día al año.
Finalizaron la pieza los tres haciendo ritmo con sus palmas mientras giraban a mi alrededor y regresaban a su sitio original, era tan pegadiza esa letra que traté de unirme al final aunque sea con un ruso terrible.
-dnem rozhdeniya!-
Dijeron los tres a coro para terminar la transmisión, me sentía tan conmovido, tan completo, pese a estar lejos de casa estoy totalmente seguro que tomé la elección adecuada porque aquí encontré mi segunda casa.
Apagué la vela pidiendo mi deseo, no pedía nada complicado solo seguir teniendo a las personas que ahora me rodeaban y que mi vida siga llenándose de dichas, que los momentos como hoy no se acabaran nunca. Me encargué de repartir el postre y tras probarlo me maravillé, era exquisito!-
-rico! En dónde lo compraron?- pregunté.
-en ningún lugar es casero-
-a quién debo felicitar?-
-a él- me dijeron señalando una cabeza rubia.
-les dije que no lo comentaran!- gritó. Y le dirigí una mirada divertida.
-esto lo hiciste tú?- me asintió. –pues tienes habilidad, muy bueno y además le pusiste corazón por eso sabe tan bien-
Cállate y cómelo porque solo lo hice esta vez ni creas que se repetirá- dijo seriamente pero yo sabía muy en el fondo que mentía.
El resto de esa noche la pasamos los cuatro en familia, fue algo sencillo pero así soy feliz, solo rodeado con la gente que es importante de verdad en mi vida y que siempre está para cuando los necesito, no podía pedir nada más.
Listo! Como dije si subo antes esto, me ganó la emoción pero estoy haciendo reunión de toda mi fuerza de voluntad para aguantar al miércoles.
NOTA DE AUTORA: la canción que utilicé es típica de Rusia para los cumpleaños, se puede decir que es como las mañanitas para los mexicanos o el feliz cumpleaños a ti para otros países, está pegajosa la tonada ya hasta me la aprendí JAJAJAJA.
si quieren escucharla, en Youtube ponen canción rusa de cumpleaños.
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