Disclaimer: Estos personajes no son míos, pero eso es obvio ¿no? Los personajes pertenecen a J. K. Rowling, Warner Brothers y alguien más creo, no me acuerdo. El punto es que no son míos y no ganó nada con ellos y no merezco ser demandada.

Nota de la Autora: Hola gente linda ¿cómo están todos? Espero que bien; yo estoy bien. Ya me volvieron las ideas para escribir, pero esta una época agitada para mi familia en general, primos y tíos están pasando por cosas que no son lo normal y todo es un caos que me dejó poco tiempo para escribir. Pero al fin pude hacerlo y en este capítulo lo prometido al final el otro, caos, Caos, y más CAOS. La guerra a empezado y las posibilidades de una relación amistosa entre los merodeadores y las chicas es casi inexistente y menos una relación amorosa, pero bueno dejemos que todo se desarrolle de manera natural, y ahí les va el próximo capítulo, pero antes y como siempre respondo los reviews:

Princess of Darkness: Hola Princess gracias por el review, que bueno saber que te gustó el capítulo, con lo de la guerra, bueno ya veras que pasa, empieza en este capítulo. Y con lo de las parejitas, bueno eso ya se vera también, aunque algo más adelante, por ahora peleas y bromas cada vez más pesadas, eso es lo que habrá entre ellos. Espero que te guste este capítulo también y que dejes review.

HermiD: Hola Hermi amiga, ¿cómo estás? Que bueno que te gustó, y sí, la guerra ya empezó y sólo Dios sabe en que acabará porque yo no lo sé aún. Sí ellas se pasaron, pero ellos también, ambas bromitas fueron algo exageradas, pero tu sabes como es cuando se juntan varias personas unidas por un resentimiento común, se vuelven turba, pandilla o cualquier cosa de ese tipo y los guapos cayeron en eso; la mentalidad del grupo predomina sobre la del individuo, ¡Uau! Como que me salió muy psicológico el argumento, pero esa es la idea de lo que pasó. Gracias por tu comprensión con la demora y por decir que valió la pena. Espero no haberme demorado tanto para subir este aunque no sé que sido tan rápida como usualmente soy, pero también tengo razones para ello. Espero que también te guste este capítulo y que dejes review. Tana Abbott: Hola Tana chica ¿cómo estás? Por desgracia no me llegó tu review, ¿así qué era larguísimo? Que lastima no haberlo podido leer, y una lastima aun mayor el que las locas no hayan recibido a Remsie, hubieran encontrado de utilidad el aviso. Ahora todo estalló y la guerra está declarada. Tienes razón, vaya guerra sucia, las chicas exigen venganza, igual o más que tú y planean tenerla. Por mi parte, creo que alguna razón tenían los chicos para enojarse, ellos sienten que ellas rompieron una especie de tregua no pactada, no recuerdas que ellas dicen que hacía tiempo que ellos no les hacían nada. Y por otro lado, un licántropo que conocemos tiene razones propias para enojarse con alguien en particular, aunque no lo admita jaja. Pero aclaremos niña, que a ellas no se les vio la ropa interior, huyeron antes de eso, XD jajaja, chicos locos estos. Con lo de las parejas, es como dices, James y Lily es obvio que se arreglan, pero con Remus y Stella veremos luego, aun no cantes victoria amiga, que queda un montón de fic por delante y aun te pueden arrebatar a Remus. Espero que no se te haya adormecido el "behind" por esperar sentada mucho tiempo, aquí te va el capítulo, espero que lo disfrutes y dejes review, aunque tú siempre dejas. bueno ignora el comentario entonces, adiós. Valeska Potter: Hola Valeska, me alegra saber que te gustó mi fic lo suficiente para dejar review, bienvenida a este grupo de locas. Espero sinceramente que este capítulo no haya tardado tanto y que te guste también, pero estoy pasando por épocas extrañas en mi familia y con tanta locura es difícil ponerse a escribir el tiempo que una quisiera. De todas maneras, lo intente, créeme que iba a todos lados con mi libreta y mi lapicero por si tenía un momento de sentarme a escribir; y de esos breves momentos en lugares extraños y del poco tiempo que pude ponerme frente a la computadora salió esto que leerás a continuación, y que espero te guste. Disfrútalo y deja review, adiós.

"El Calendario"

Autora: Lorien Lupin

Capítulo X: Pandemónium en la escuela de magia y hechicería

¿Cómo se atreven? - gritaba Arabella mientras se paseaba de arriba a bajo por la habitación completamente furiosa y haciendo volar por los aires las almohadas y mantas de las camas, con su varita - voy a matarlos a todos, los echaré a una jaula de dragones hambrientos, con Sirius Black a la cabeza.

Esto es tan humillante, vieron la mirada que me echó la profesora Sprout - gimió Lily - que van a pensar los maestros de mí.

No sabía que alguien estaba fotografiando eso - lloriqueó Stella.

¿Me caí de la mesa? Bueno. eso explica el gran moretón que de mi pierna el día siguiente - exclamó Olive con la cara oculta entre las manos.

No me atreveré a salir de este cuarto nunca más - volvió a gemir Lily.

Tenemos que hacerlo - dijo Arabella, deteniendo por fin su neurótico paseo y mirándolas con expresión de furia psicótica- tenemos que hacerlo si queremos vengarnos y eso es lo que haremos, esto es una guerra y Hogwarts será nuestro campo de batalla.

No les daremos tregua alguna - gritó Stella con maléfica emoción.

Vamos hacerlos sufrir, a humillarlos - gruñó Lily con furia en la voz.

Desearan no haberse dado cuenta de nuestros planes, jamás - concluyó Olive, empezando luego a reír con una risa diabólica a la que se unieron sus tres amigas, y que llegó a todos los rincones de la sala común de Gryffindor.

*****************

¡Vaya! - exclamó Sirius mirando escaleras arriba - finalmente sucedió.

Sí, supongo que pasaría eventualmente - dijo James.

¡Vamos, se veía venir! - exclamó Remus con desinterés, que ese momento estaba acostado en la alfombra frente a la chimenea y revolvía su contenido con un atizador, mirando como hipnotizado las llamas.

¿Qué cosa? - preguntó Peter mirando con confusión a sus amigos.

Si serás lento hombre, por el amor de Dios - exclamó Sirius mirando a Peter con extrañeza - que esas cuatro finalmente se volvieron locas.

¡Ahhhh!!!! - exclamó Peter captando por fin el asunto.

Agradece que ahorita no estoy de humor - empezó Remus sin desviar la mirada de las llamas - porque sino te daba uno que iban a heredar tus nietos - exclamó Remus con cansancio pero enseñando a Peter el puño en forma amenazante.

De verdad lo agradezco, ¿pero qué te sucede? Si todo salió genial - preguntó Peter.

La cabeza castaña de Remus giró de nuevo, apartando sus ojos dorados de las llamas, y echando una mirada irritada a Peter.

No te importa - exclamó con bruscamente - me voy a dormir - exclamó después poniéndose de pie y alejándose escaleras arriba, agitando una vez la mano como única despedida.

¡Vaya que es voluble! - Exclamó Peter - ¡y malhumorado! - Agregó - ¿Cuánto creen que le dure?

Me atrevería a decir, que lo que dure la pelea con cierta chica de largo cabello negro, y profundos ojos del mismo color - exclamó James - pero no se lo menciones o te come con zapatos y todo.

Yo por mi parte - empezó Sirius poniéndose de pie - a pesar del peligro de morir a manos de un lobo loco, me voy a dormir. Hasta mañana chicos.

Hasta mañana - se despidió Peter - yo subo más tarde, porque a mí si me da miedo Remus.

Pero si Remus es manso como un cordero - dijo James en tono de burla y poniéndose de pie también.

¡Qué va! - Exclamó Peter con burlona incredulidad - lobo disfrazado de cordero, eso es que es, y no hablo de cierto secreto que todos conocemos.

Hasta mañana Peter, yo me voy a dormir también, a partir de mañana nuestras vidas no serán fáciles y quiero descansar - agregó James despidiéndose de Peter con la mano y subiendo tras Sirius - te recomiendo que hagas lo mismo.

Yo no me arriesgo, subo en media hora - exclamó Peter tomando un libro de la mesita más cercana.

He Rem, ¿estás dormido? - preguntó Sirius apenas entro en el cuarto ya obscuro.

Sí Sirius, lo estoy, profundamente dormido. Así que por favor no me despiertes - dijo la voz de Remus con tono aburrido.

Que gracioso - exclamó Sirius, sin entender la indirecta del joven licántropo - ¿sabes Rem? - siguió Sirius prendiendo las luces y abriendo las cortinas de la cama de Remus y sentándose al lado de su amigo. Remus estaba en ropa interior sobre la cama, sin cubrirse con las mantas debido al aun persistente calor, y lo miraba con cansancio - me encanta lo que has hecho con Peter, jamás en mi vida e visto que hayas hecho con él nada que merezca temor, pero aun así te teme.

Peter le teme a todo Sirius, ¿aun no lo has notado? - exclamó Remus con voz de quien quiere acabar con la charla.

Sí lo sé, pero yo digo lo siguiente, Peter le tiene miedo a todo el mundo, y a pesar de que tratamos de demostrarle que no hay razón para ello, nos tiene algo de temor a nosotros también, sólo Dios sabe porque. Pero el miedo hacia ti es mayor, a pesar de que tú eres el único de los tres con el que no se ha peleado en serio - cuestionó Sirius mirando a su amigo medio desnudo sobre la cama con verdadera curiosidad en los ojos azules.

No lo sé Sirius. No lo sé, quizás tengas razón, y en otro momento lo encontraría digno de analizar, pero no ahora, tengo sueño ¿OK? - exclamó Remus sin moverse del lugar o la posición en la que se encontraba.

¡Vamos Sirius, déjalo en paz! Tiene sueño y francamente yo también - exclamó James, jalando a su inquieto amigo de la cama de Remus y empujándolo en la cama que le correspondía.

Remus se despidió de sus amigos, volvió a cerrar las cortinas de su cama y pareció caer dormido finalmente.

Sirius ¿no te das cuenta de que está deprimido? - exclamó James en un susurro.

Yo pensé que sólo estaba molesto - dijo Sirius confuso.

En Remus ambas cosas vienen juntas, ¿no te habías dado cuenta? - exclamó James.

Sí, puede que si, no lo vuelvo a molestar - prometió por fin usando un tono de voz que recordaba a un niño pequeño que hace una promesa a su madre.

Así está mejor, ahora duérmete ¿sí? - exclamó James alejándose y echándose en su propia cama - buenas noches Sirius.

Buenas noches Jamster - se despidió la voz de Sirius en la obscuridad que había vuelto a reinar en el cuarto.

No me llames así me suena a Hámster - susurró James en la obscuridad.

Está bien, buenas noches Bradley - corrigió Sirius.

¡Sirius! - exclamó James en susurró molesto.

Está bien, está bien. Buenas noches James B. Potter, alias cornamenta - exclamó Sirius en un susurró solemne.

Exagerado - susurró James con una risita para luego permanecer en silencio.

********************

Los ojos azules de Sirius se abrieron de par en par debido a una persistente fuerza que sacudía sin cesar uno de sus hombros, pero los rayos de luz que penetraban en su cama lo obligaron a entrecerrarlos. Por fin se dio cuenta el origen de todo eso, James estaba de pie a su lado, había corrido las cortinas y lo miraba con impaciencia, al parecer llevaba algún tiempo intentando despertarlo.

Ya era hora James, se hace tarde, Peter bajó hace rato, no quería perderse el desayuno y Remus no a podido esperar más tampoco dijo que tenía algo que hacer, yo ya estoy vestido, faltas tu, y francamente no creo que ninguno de los dos tengamos ya tiempo para desayunar.

¡Rayos, con el hambre que tengo esta mañana! - Exclamó Sirius poniéndose de pie - baja tú James y guardame algo de comer si aun queda, yo ya voy.

Espero que quede algo, sino ayunaremos hasta el almuerzo amigo - exclamó James con resignación, dándole una palmada en el hombro a Sirius y saliendo del dormitorio.

Ya casi no había nadie en la sala común, la mayoría de los alumnos de Gryffindor estaban en el gran comedor desayunando o inclusive terminando trabajos que debían presentar en la primera clase de la mañana. James salió de la sala común, respondiendo cortésmente a los comentarios del retrato sobre lo tarde que se había levantado ese día; y encaminándose por los mismos pasillos no frecuentados, hacia el gran comedor.

Aquella forma de desplazarse por el colegio seguía siendo necesaria pues el acoso de las chicas casi no había disminuido, pero tenía como gran inconveniente el que tampoco lo hubiera hecho el agobiante calor. Aún con el hechizo de enfriamiento en sus ropas y túnicas, el calor seguía siendo bastante grande y los alumnos recurrían a las más comunes acciones muggles para disminuir el calor, tales como estar mojándose el cabello constantemente o generar frente a ellos corrientes de aire, por supuesto ninguna de estas cosas hechas de la forma muggle sino con magia, y todas tan rechazadas por los profesores como en las escuelas muggles. McGonagall se quejaba de que las brisas personales, hacían volar los pergaminos y perturbaban su clase y Filch amenazaba con encadenar en la conserjería al siguiente alumno que mojara sus pisos.

James se dirigía hacia el gran comedor por uno de esos calurosos pasillos, en su ropa fría al tacto y con el cabello chorreando agua sobre sus hombros y espalda, y sobre el piso limpio de Filch. Cruzó uno de los pasillos corrientes y este lo llevó a un pasaje secreto el cual también mojó, convirtiendo el polvo que cubría el piso en barró. Al parecer James no era el primero en haber cruzado ese pasaje con el cabello chorreando agua, en otras partes del pasadizo, el suelo tenía manchas de barro iguales a las que James iba dejando a su paso. James se acercó al final del pasaje secreto; este desembocaba en un gran cuadro en la antesala del gran comedor, movió ligeramente la pintura para ver si había alguien en el lugar, y con la seguridad de que no tenía nadie frente terminó de correr la pintura y salió del pasaje. Al instante, salidas de los costados de la pintura, los únicos lugares que James no había revisado; unas manos lo apresaron, despojándolo de su varita, atándolo fuertemente con unas cuerdas, y lanzándole un hechizo rápido, y muy bien hecho, que le quitó la voz por completo impidiéndole pedir ayuda.

James se vio llevado a un pequeño cuarto, al parecer abandonado y decorado como una pequeña sala de estar, sus captoras y enemigas lo dejaron en esa habitación inmediatamente, dejándolo bajo el cuidado de una guardiana, y con Remus y Peter como compañeros de prisión.

**********************

Desgraciadamente para James, sus amigos parecían estar tan mudos como él; lo supo por la boca de Remus, que se movía como si estuviera maldiciendo a voz en cuello y con lo peor de su vocabulario, a las causantes de semejante afrenta. Peter también parecía querer decir algo, pero James estaba seguro que no eran maldiciones, sino que su amigo se lamentaba de haberse perdido el desayuno. No pudieron intercambiar palabra alguna entre ellos, pero en cambio y tras un momento de silencio, la vigía se dirigió a ellos, sin ninguna esperanza de que respondieran, y solamente por el simple echo de poder hablar con alguien.

¡Hay chicos! Deben saber que esta situación me disgusta mucho, ¡de verdad que sí! - Exclamó Olive empezando a pasear por la pequeña sala - pero ustedes son los culpables, se pasaron con eso de las fotos y lo de la ropa en miniatura.

James, y al parecer también sus dos amigos, quisieron exclamar, gritar a voz en cuello, que habían sido ellas y su calendario las culpables, pero ningún sonido salió de sus bocas y la rubia rió divertida antes de continuar.

Lo sé, lo sé, el calendario - continuó - pero sabrán que eso no fue nada personal. Necesitábamos el dinero, además nosotras no mostramos las fotos a todo el colegio - una mirada indignada de parte de los chicos - sé lo que piensan, pero solo las vendimos a medio colegio, la mitad femenina, y a ninguno de los maestros, ustedes mostraron esas fotos en el gran comedor, donde todo el colegio se reúne y eso estuvo mal, muy mal. Y en cuanto tengamos al último de los doce responsables nos vamos a vengar - tres bocas se movieron, obviamente preguntando pronunciando con confusión el número doce, pronunciado por Olive, y mirando a su alrededor la sala casi vacía - sí, dije doce, el resto fue más puntual que ustedes para el desayuno, y ya fueron llevados al lugar acordado.

El resto de lo que fuera a decir Olive quedó olvidado en cuanto Lily, Arabella y Stella ingresaron con el último de los prisioneros. Sirius Black se debatía en las manos de sus captoras y aunque completamente atado, ellas estaban teniendo algunos problemas en sujetar al furibundo chico de ojos azules.

¡Ayuda Olive! - exclamaron las tres chicas al mismo tiempo.

Este Black es una bestia - dijo Arabella tirándose pesadamente sobre un sillón después de que el último prisionero fue colocado en una silla con la ayuda de Olive - imagínate que me dio un mordisco el muy animal - exclamó Arabella enseñando a Olive la muñeca derecha que aun tenía la marca de los dientes de Sirius - me mordió cuando lo estabamos amarrando, es por eso que tuvimos que taparle la boca - añadió por último, señalando con la cabeza a Sirius el cual a diferencia de sus tres amigos tenía la boca vendada.

Creo que mejor nos vamos - exclamó Lily poniéndose de pie.

Sí, tenemos que dejar todo listo e ir a clase o llegaremos tarde - secundó Stella.

Pronto los tres fueron llevados hasta el campo de quidditch y bajo las graderías en donde ya estabas, maniatados y mudos los otros ocho modelos del dichoso calendario.

*****************

Las cuatro chicas se alejaron rápidamente una vez que hubieron roto los hechizos y regresado las voces a sus prisioneros que las despidieron entre gritos e insultos, algunos de ellos lo más groseros que habían dicho jamás.

Vuelvan acá desgraciadas - gritaba Sirius a voz en cuello, a pesar de que las cuatro chicas se acababan de perder dentro del castillo y de que sus compañeros ya habían callado al ver la inutilidad de semejante griterío.

Sirius - exclamó James, pero su amigo seguía vociferando - Sirius - repitió James un poco más alto - pero Sirius seguía gritando - ¡SIRIUS!!! - Gritó James finalmente, captando por fin la atención de su amigo, cuyos ojos azules, demasiado abiertos en ese momento, se fijaron en él - es inútil Sirius, no van a volver.

Ya lo sé - admitió el testarudo chico, mientras su rostro adquiría una expresión de resignación - ¿ahora que hacemos? - preguntó mirando a la cara de todos los chicos que pudo desde su posición.

No tengo la más mínima idea - exclamaron al mismo tiempo ambos golpeadores del equipo de quidditch.

Yo tampoco - exclamaron los gemelos Wallace al unísono intercambiando una mirada enojada.

El resto agitaron la cabeza o dijeron algo, pero ninguno parecía capaz de decidir como actuar. Finalmente tomaron la palabra los merodeadores.

Lo primero que debemos hacer es bajar de aquí - exclamó James mirando hacía el lejano suelo.

Gracias Sherlock - exclamó Remus con sarcasmo.

¿Y quién es ese? - preguntó James confundido.

Es un. - empezó Remus entornando los ojos dorados con expresión de incredulidad ante la ignorancia de su amigo sobre la literatura muggle, pero esa expresión, pronto se cambió por una de cansancio - que más da - exclamó en un tono cansado - te explicó luego.

Bueno James, es obvio que debemos bajar de aquí, a lo que me refería es si a alguien se le ocurre como - dijo empezó Sirius mirando a su amigo de anteojos.

Podríamos soltar las cuerdas con un poco de esfuerzo - empezó Michael Clarick - ya que nuestras manos están libres, pero la caída es muy alta y sin nuestras varitas para lanzar algún hechizo que la frene, podríamos matarnos - acabó mientras echaba una mirada a la larga caída que les esperaría.

Podríamos intentar subirnos a los postes de anotación - sugirió Terrence Down levantando la cabeza al cercano poste del que estaba colgando y entrecerrando los ojos para evitar la luz del sol - requeriría un poco de esfuerzo pero podría hacerse.

Supongo que sí, pero una vez allí, como bajamos sin matarnos - cuestionó Nicholas, cuya mirada subió a los cercanos postes y bajó luego a la lejana tierra.

Podríamos descender por los postes - exclamó Keneth.

Usando las manos y los pies - completó su amigo Frederick - requeriría fuerza, pero todos aquí estamos en buena forma - agregó luego pero las miradas de Remus, Sirius y James se posaron en Peter, y todos los demás, cuya posición lo permitía lo miraron también - bueno, casi todos - corrigió Frederick.

Hagámoslo - exclamó Sirius, James y Remus asintieron con vigor.

Si Peter no puede, descender el trayecto completo y cae, no creo que se mate, y cualquier daño que sufra será culpa de andar tragando todo el día y no hacer ejercicio - exclamó Remus - manos a la obra - agregó luego.

Todos los chicos empezaron a trepar por sus propias ataduras, hasta que todos, menos Peter estuvieron sentados en los aros de anotación, ya sin cuerdas que los ataran a ellos. Por fin, y tras lo que pareció un gran esfuerzo de su parte, Peter estaba sentado en el aro de y terminaba de desatarse las cuerdas.

Los chicos estaban distribuidos de a cuatro en cada arco. En el del centro estaban sentados en ese momento los cuatro merodeadores, en el de la derecha estaban los prefectos Anthony y Mathew Wallace, Michael Clarick y el premio anual Nicholas Mirrow. En el arco de la izquierda se encontraban sentados los dos golpeadores del equipo Keneth White y Frederick Fawcett, Julius Lakewood y el guardián de esos arcos Terrence Down.

Los doce chicos miraban ahora hacia abajo como reuniendo fuerzas para el duro y peligroso descenso, finalmente Sirius respiró hondamente.

Está bien, lo haremos de uno en uno. En cuanto el primero haya descendido un poco empieza a bajar el siguiente.

Entendido - murmuraron los demás chicos, aun mirando hacia abajo, pero con determinación en sus miradas y sin el más mínimo asomo de miedo en once de esos rostros.

Aquí yo voy primero - exclamó Sirius.

Aquí yo - exclamó Michael.

Aquí empiezo yo - exclamó a su vez Terrence.

Los tres chicos iniciaron al instante el lento descenso por los largos tubos, sostenidos únicamente por sus manos y sus pies, cuando los tres se hubieron alejado lo suficiente, Remus, Nicholas y Julius empezaron el descenso; seguidos por James, Mathew y Keneth. Cuando esos tres ya estaban a una distancia prudencial, Frederick y Anthony empezaron a bajar también. Y ya estos dos últimos chicos estaban en el suelo, reunidos con los otros diez cuando voltearon hacia arriba y con el resto empezaron a llamar a gritos a Peter, que se negaba a empezar el descenso.

Vamos Peter - gritaban los once muchachos.

Empieza a bajar ya Peter - gritaba James a voz en cuello - ¿o crees que vamos a estar aquí hasta que terminen las clases de la mañana y todos nos vean así? -. Exclamó James señalándose a sí mismo como para recalcar el hecho de estar en ropa interior en medio del campo de quidditch, aunque a las pequeñas tangas que tenían puestas difícilmente se les podía considerar ropa interior.

¡Baja ya Peter! O te juro que te mato - gritaba Remus quien parecía querer asesinarlo con la mirada.

Y te juro que yo lo ayudo Peter - amenazaba a su vez Sirius con voz colérica.

Todos lo haremos - amenazaban a su vez los otros ocho chicos.

Pero Peter no parecía dispuesto a bajar, menos ahora que una amenaza pesaba sobre él, y se limitaba a agitar la cabeza en señal de negativa.

**************************

El horario había sido cuidadosamente escogido por las chicas, y la clase en que se encontraban se daba en la única aula desde la que se podía ver el campo de quidditch con sólo mirar por la ventana. Había otra aula desde era visible el campo de quidditch pero debías sacar medio cuerpo por la ventana y estirarte para alcanzar a verlo y la poca probabilidad de que eso sucediera por gusto era bastante remota así que ellas estaban tranquilas. Arabella se había asegurado de tener los asientos junto a la ventana y así para evitar que alguien más se enterara antes de tiempo, pagando a un chico de Ravenclaw, que dicho sea de paso moría por ella, para que les guardara los asientos con su mochila, cosa que el chico había hecho con gusto.

Ya está - susurró Olive a Arabella, que a su vez se los susurró a Lily y Stella.

¿Todos están abajo? - preguntó Lily inclinándose hacia la carpeta de al lado junto con Stella.

Arriba sólo queda Peter - informó Olive.

Supongo que eso no importa mucho - admitió Arabella.

¿Lo hago detonar entonces? - Preguntó Olive en un susurró.

Las otras tres chicas asintieron y miraron al frente con fingida atención en la clase, Olive sacó algo de su mochila y miró al frente con la misma mirada de fingida atención a la clase que sus amigas, pero su mano permaneció bajo la carpeta y presionó lo que parecía el pequeño botón de un interruptor, aparte del echo de no estar unido a absolutamente nada. Olive guardó el dichoso botón en su bolsillo y colocó ambas manos sobre la carpeta al tiempo que una fuerte explosión, proveniente del campo de quidditch retumbaba por todo el castillo. Todos los alumnos del aula pugnaron por asomarse por la ventana, incluidas ellas que fingiéndose tan asombradas como el resto de los alumnos gritaban asustadas por el humo que ahora rodeaba el campo de quidditch.

Apártense, dejen pasar - exigía el profesor Flitwick. Finalmente los alumnos se apartaron y el pequeño profesor se asomó por la ventana corriendo inmediatamente hacia el campo de quidditch, al igual que los demás profesores ya enterados de una supuesta explosión en los terrenos del colegio - no salgan de aquí - exigió el maestro volviendo a asomarse por la puerta y desapareciendo otra vez.

Los alumnos se volvían a apelotonar en las ventanas, igual sucedía en el otro salón con vista al campo de quidditch según pudieron ver las chicas.

Agitemos a las masas - susurró Arabella a sus amigas con una sonrisa maléfica que ellas correspondieron asintiendo fuertemente - a la cuenta de tres, ustedes me siguen la corriente - ellas asintieron otra vez - Yo tengo que ver esto - gritó Arabella con lo que parecía una voz emocionada.

Si, vamos - la secundó Olive con un gritito de emoción y ambas salieron corriendo por el pasillo.

Espérennos, también vamos - gritaron a su vez Lily y Stella y salieron corriendo detrás de ellas seguidas, para su satisfacción, por el resto del aula.

Varios salones se les unieron en su camino al campo de quidditch y pronto estuvo reunido en el campo de quidditch todo el colegio, entre alumnos y profesores, e incluso el profesor Dumbledore; todos de pie, frente a la gran nube de polvo, entre la cual se podía distinguir una silueta sentada en el arco de anotación del medio de uno de uno de los lados del campo. Finalmente el profesor Dumbledore sacó su varita y se deshizo del humo que ascendió, perdiéndose en el cielo y dejando al descubierto a Peter sentado en ropa interior en uno de los arcos de quidditch; y en el suelo una jaula que contenía a once, muy colorados muchachos que intentaban cubrirse de la manera que podían, pero tratando de mantener cierta dignidad en sus movimientos y fingiendo que no había nadie frente a ellos, y menos aun cientos de personas que los observaban con sorpresa.

De pronto, como un nuevo estallido y al unísono, se alzaron las voces de las chicas presentes, gritando a voz en cuello y tratando de acercarse a la jaula para desbaratarla, olvidadas por completo de la presencia del director. Los maestros hacían lo posible por mantenerlas a raya, ellas hacían lo posible por pasar la barrera de maestros, los chicos en la jaula hacían lo posible por escapar de ella, y el resto de los alumnos se desternillaban de risa, revolcándose en el suelo, especialmente los alumnos de Slytherin que en ese momento lloraban de risa sobre el pasto.

¡Basta! ¡Basta ya! - Gritaban a voz en cuello los maestros, al mismo tiempo que trataban de mantener una barrera invisible para evitar que las alumnas pasaran al otro lado.

¿Y bien? - empezó el profesor Dumbledore girando sobre su sitio para dar la cara a los avergonzados muchachos.

Vera usted profesor - empezaron al mismo tiempo los tres merodeadores con los pies en la tierra.

¡No, no, no! - exclamó el profesor Dumbledore agitando el dedo índice con fuerza - a mi no me enreda ninguno de ustedes tres. Usted señor Mirrow - dijo entonces, volviéndose a mirar al premio anual quien dio un pequeño salto al encarar la mirada del director - y ustedes dos - exclamó después señalando los prefectos Anthony y Mathew Wallace, los cuales también dieron un pequeño brinco - ustedes van a explicarme todo, pero antes que nada - el profesor Dumbledore dirigió su varita hasta Peter y con un movimiento suave lo hizo bajar lentamente hasta que el tembloroso muchacho estuvo de pie, dentro de la jaula, junto con sus demás compañeros, los cuales parecían querer arrancarle la cabeza - ahora sí, prosigan.

Profesor Dumbledore, nosotros no tenemos la culpa de nada - empezó a argumentar Nicholas.

Sí señor director, somos víctimas inocentes. - empezó Anthony.

.de una broma cruel - completó Mathew la frase empezada por su hermano como si hubiera sido dicha por una sola persona.

Adorable - exclamó el profesor Dumbledore mirando a los gemelos con extrañeza, antes de continuar con el tema - pero eso ya lo sé, ni que ustedes estuvieran exhibiéndose por el puro placer de hacerlo. Lo que quiero que me expliquen, es tra cosa.

Señor director - se atrevió a exclamar James alzando la mano como si estuviera en alguna clase.

¿Sí, señor Potter? - exclamó el profesor mirando hacia el chico de lentes.

Señor, ¿no cree que deberíamos vestirnos primero? - preguntó James abriendo las manos como para hacer notar la escasez de ropa, mientras los otros asentían para mostrar que estaban de acuerdo.

Supongo que tienen razón - exclamó el director - aparecio - exclamó y con un movimiento de varita aparecieron pantalones y camisetas en medio de la jaula.

Los chicos se vistieron rápidamente, mientras que a la espalda del director los gritos de protesta de las enloquecidas jóvenes se elevaban impidiendo al director escuchar lo que en ese momento trataba de decirle Sirius.

¡Oh, guarden silencio! - gritó de pronto el director, girando hacia la multitud de chicas que al instante se quedaron calladas, incluso los chicos que reían atrás de ellas se callaron y miraron al director - todos ustedes a los salones - gritó el profesor Dumbledore en cuanto tuvo la atención del alumnado, que al instante se dio vuelta y empezó a retirarse, entre ellos cuatro chicas que trataban por todos los medios de pasar desapercibidas - menos ustedes cuatro - añadió el profesor Dumbledore señalando a las cuatro chicas que se alejaban disimuladamente.

¡Rayos! - exclamaron las cuatro chicas al unísono deteniéndose en el mismo lugar y girando para encarar al director con una falsa y nerviosa sonrisa de inocencia.

Profesores, pueden volver a sus clases, yo me encargo de todo.

Los profesores asintieron y se retiraron tras sus alumnos para intentar recuperar la tranquilidad de las clases. En cuanto el director y los alumnos estuvieron solos en el campo de quidditch el director desapareció la jaula y los miró seriamente.

Quiero saber ¿qué es lo que sucede aquí? - inquirió el profesor Dumbledore con una mirada dura en sus penetrantes ojos azules.

Fin del capítulo diez. ******************

Nota de la Autora: Hola a todos, ya está el capítulo. ¿Qué les pareció? Dejen review por favor. Bueno el director ya sabe que es ese grupo el culpable de todo, aunque no tenga prueba alguna, como saldrán esos dieciséis del lío en el que los metió la dichosa guerra, que por sí acaso, no a terminado aún. ¿Se vengarán los chicos? Y si lo hacen ¿cómo lo harán? Todo eso y mucho más en el próximo capítulo, no se lo pierdan. Y dejen review, que últimamente no están dejando tantos, aunque agradezco de corazón a la gente que si tiene el tiempo para hacerlo. Besos para mis preciosos lectores y para toda la gente linda del ff.net.
Lorien Lupin.