Desde que Comencé a Amarte

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Desclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra y creación única de Masashi Kishimoto.

-diálogos-

"pensamientos"

¡Esta adaptación se la dedico a Eymi por crear tan fabulosa historia y a mi hermana menor por todo su apoyo en todas mis historias!

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Capítulo 10

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Tarde del Sábado

-honestamente no sé qué es lo que quiere ese tipo- sentenció Kurumi mientras se quitaba un mechón rojizo de la cara

Finalmente durante esa tarde mientras preparaban una pizza, su amiga pelirroja había decidido tocar el tema de Uchiha Sasuke.

-ciertamente, la forma en la que se comporta no es muy usual en él- agregó Shino de forma pensativa mientras con un rodillo de madera aplanaba una bola de masa

-pues sea normal o no, es el mejor amigo de Naruto así que seguramente es un cretino- dijo Kiba mientras revolvía una salsa rojiza en la sartén con fuego lento

-pero… a mi me p-parece que él s-siempre está pendiente de Kuru-chan, y te v-ve como si fueras lo único q-que hay- rebatió ella

Era verdad, Uchiha Sasuke había centrado toda su atención en Kurumi durante esa semana y definitivamente se había comportado de una forma muy inusual, pero no fue por eso que había rebatido a Kiba. El pelinegro no era un cretino, lo había descubierto hace tiempo, cuando la había recibido en la casa de Naruto, cuando lo atrapaba observando a su amiga, cuando le inclinaba la cabeza a modo de saludo en los pasillos y últimamente se mostraba dispuesto a ayudarla.

-a-además no es su culpa q-que todas las chicas estén zafadas con él- agregó a su argumento

-en eso debo estar de acuerdo con Hinata- dijo Shino formando un círculo con la masa –después de todo, él nunca se había mostrado receptivo con ninguna chica y ahora sólo parece dar vueltas alrededor de Kurumi-

-ni de coñas Shino, eso es sólo una apariencia, yo sé que ese tipo no es de los que sólo piensa en una mujer. Kurumi debe ser algo así como la novedad de la semana- dijo Kiba y desde donde estaba pudo notar como apretaba el mango del sartén con fuerza

Kiba no hablaba de Sasuke cuando decía su nombre, hablaba de Naruto y de cómo lo odiaba.

Llevó sus dedos hasta sus labios de manera involuntaria.

Hace pocos días, Naruto la había reclamado como si fuese suya, como si le perteneciese, como si tuviese cuentas que rendirle.

Lo peor de ese día, era que aún sentía ese cosquilleo agradable y adictivo que sólo él despertaba, ese que se esparcía por todo su cuerpo cuando sus dedos la tocaban.

-¡Hina, la sal!-

-¿e-eh?-

Miró a Kiba con cara de circunstancias.

Había estado pensando en lo que había pasado el día en que Naruto la había besado y tan ensimismada estaba que no había escuchado nada.

-te dije que me pasarás la sal, la salsa quedará desabrida- repitió Kiba girando los ojos

-deja, yo lo hago- se ofreció Kurumi mientras se levantaba de su asiento y colocaba la sal en el sartén de manera despreocupada -el punto es que sea lo que sea que quiera, no le daré el gusto-

-¿y?- preguntó Shino ya con la masa lista para meter en el horno una vez Kiba le aplicara la salsa.

Ambos la miramos directamente a los ojos y eso hizo que con el ceño fruncido sus mejillas se sonrojaran tenuemente.

-y… bueno, admito que tiene algo que me agrada… ¡pero no le voy a permitir absolutamente nada!- sentencio testarudamente la pelirroja cruzándose de brazos

Yo sólo sonreí. Kurumi podía llegar a ser como una niña pequeña de vez en cuando.

-cambiando el tema del frívolo sin expresión, ¿cargaste la película Hina?- preguntó Kiba removiendo los últimos ingredientes de la salsa

-¡ah! lo haré ahora-

-Ok, nosotros terminaremos con las pizzas y vamos para allá-

Caminó con pasos pequeños.

La casa de Kiba, con él, Shino y Kurumi en la cocina, era agradable. Su casa siempre estaba vacía, pero aquí, la gente nunca desaparecía.

Estaba cansada.

Las actividades del club de tenis, la limpieza, la remodelación del gimnasio, las actividades en el teatro y el período de exámenes la dejaban completamente agotada.

Conectó el Netbook a la pantalla del LCD y se echó en el sillón.

¿Qué pasaría la siguiente vez que viese a Naruto? ¿La volvería a besar?

No quería que confundiese su cabeza nuevamente. Se había cansado del dolor y la preocupación.

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Dos horas después

Todavía faltaban unos minutos para que terminara la película, pero ciertamente ya ni si quiera pensaba en ella.

Hinata se había quedado dormida recargada contra su pecho y dando pequeños suspiros de cuando en cuando.

En esa posición, el delicado cuello permanecía expuesto, así como la línea de su clavícula, esa que iba desde su hombro hasta el centro y el comienzo de su seno.

¡Joder!

¿Cómo llegó a esa situación?

La verdad es que todo había sucedido muy rápido.

Debido a una llamada de su padre Shino había tenido que irse temprano para asistir a un coctel de la empresa de su familia, y su amigo incapaz de enfrentar la voluntad absoluta de su progenitor simplemente se excusó.

Kurumi en cambio se había quedado pero como a mitad de la película su tío la había llamado con urgencia debido a que el mayor de sus primos se había caído por unas escaleras y su tía al borde del pánico quería tener a sus familiares cerca.

No hacía falta decir que la pelirroja se fue sumamente malhumorada, murmurando cosas como estúpidas emergencias familiares pero claro llevándose consigo un trozo de pizza.

Y ahora estaba solo en su casa con Hinata dormida en una cercanía que jamás se había permitido.

Inconscientemente, pasó su brazo bajo su espalda hasta su cintura con la intención de acomodarla mientras con la otra apartó algunos mechones negros que tapaban su rostro durmiente.

Si alguien le hubiese dicho alguna vez cuan bonita sería Hinata, se hubiese quedado corto en un instante.

Nadie podría si quiera acercarse a describir la belleza de esa piel blanca y tersa, de esas pestañas pronunciadas, de sus mejillas coloreadas, de esos labios llenos.

¡Demonios que bonita era!

Era por eso que ahora el Uzumaki le prestaba tanta atención innecesaria.

Sólo hasta ahora había descubierto lo hermosa que era Hinata, cuando deslumbraba tanto que era imposible hacer la vista gorda.

En cambio él lo sabía desde que era un niño, desde que la vio luego de cuatro años con el cabello cubriendo su rostro, la sonrisa de Hinata, las manos de Hinata, todo en ella era algo a lo que él no podía ser indiferente.

Ella lo mataría de tanto quererla, porque tanto amor debía estar jodidamente prohibido, tanto anhelo volvería loca a una persona.

Por eso le sacaba de quicio pensar en todo lo no había hecho, porque seguramente Naruto la había tocado mucho más de lo que él se había atrevido a hacer, había podido estar más cerca de ella de lo que él había estado nunca, pese a todos esos años.

Las palpitaciones de su pecho antes armoniosas se volvieron oscuras, y su mano libre se apretó en un puño.

Entonces sintió como Hinata se removió en su lugar.

Cualquier enojo que pudiera producirle el cretino de Uzumaki Naruto, simplemente se había esfumado con sólo ver el rostro sereno de Hinata.

¿Qué podría hacer para que ella lo mirara de la misma forma que él?

El hecho de haberle confesado sus sentimientos, sólo había aumentado el anhelo de poder estar con ella y sencillamente, su cuerpo ya no podía estar tranquilo cerca de Hinata.

Suspiró.

Serían unas horas muy largas hasta que se despertara.

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Mañana del día miércoles

-¡K-Kiba no vayas tan rápido!-

-te dije que no debíamos quedarnos a tomar desayuno– le gritó mientras corrían a toda velocidad

Le había costado jodidamente conciliar el sueño, con Hinata cerca de él, dormir parecía una tarea imposible y justo cuando por fin había podido dormir su alarma había sonado.

Después los panqueques de su madre habían tentado a tal punto a Hinata que despegarla de la mesa de desayuno se había convertido en una tarea imposible.

Ahora la llevaba de la mano, justo como otras veces, a una velocidad endemoniada.

Cuando se detuvo frente a la puerta del colegio la vio respirar agitada.

-estás en mala forma- dijo para hacerla reír, pero entre respirar y sonreír, bueno, se imaginarán

-ya, entremos, las clases no esperaran por nosotros-

Cuando llegaron al salón pudo sentir casi inmediatamente la mirada de Naruto sobre su rostro, pero o se intimidaría por eso.

Miró a Hinata, gracias al cielo había nacido tan despistada.

Le echó su tercera mirada a Shino que a través de sus gafas oscuras sus ojos estaban inundados de urgencia.

Pidió disculpas al profesor y se dirigió hasta su silla.

Los dedos de Hinata y los de él se rozaron imperceptiblemente antes de separarse, ella lo miró inmediatamente, él sonrió con los ojos.

Sí había algo bueno de haberle dicho a Hinata que la quería, era que al menos ahora estaba un poco consciente de él.

La clase continuó como si nada hubiese pasado, hasta que sintió una vibración en uno de los bolsillos de su pantalón.

Era su celular, había recibido un mensaje de Shino.

No te voltees, hay algo de lo que necesito hablar contigo.

Sin las chicas.

Bloqueó su celular y volvió a guardarlo en el bolsillo.

Aquí definitivamente tenía que pasar algo extraño.

Una vez la campana sonó procuró decirle a Hinata y Kurumi que tenía algo que hacer para poder seguir a Shino que se le había adelantado.

Pudo seguirlo a pesar de la muchedumbre de estudiantes que se agolpaban en los pasillos, libres de la primera hora de clase.

Al parecer estaban en la terraza, y no estaban solos, porque ahí de pie con su típica cara de indiferencia estaba el rey de la frialdad Uchiha Sasuke.

Eso no le gustó nada.

-¿Shino qué es tan urgente? ¿y qué hace él aquí?- preguntó dedicándole una mirada desafiante al pelinegro al tiempo que se cruzaba de brazos

-el sábado durante el coctel al que mi padre me dijo que asistiera, Sasuke se acercó a mí y me contó sobre ciertas cosas que creí necesario que tú escucharas-

Kiba los miraba a ambos confundido, pero con la curiosidad a flor de piel.

-¿y bien, de qué se trata?-

Sasuke miró unos breves segundos a Shino quién sólo asintió con la cabeza.

-todo este tiempo Sakura le ha estado planeando una trampa a Naruto en la cual le quitaría todo el dinero que él heredó- dijo Sasuke con voz clara y firme –al mismo tiempo, quiso intentarlo conmigo, por eso cuando comencé a hablar con Shiragiku le envió una carta de amenaza y luego programó aquella golpiza hacia la Hyuga-

Kiba abrió sus ojos sorprendido, parte de lo que el pelinegro había dicho lo sabía por boca de Hinata pero que él lo supiera y se lo dijera de aquella forma sólo lo rectificaba.

Como el moreno permanecía en silencio Sasuke decidió continuar.

-intenté hacerle ver a Naruto el engaño de todo, pero está tan estúpidamente enamorado que no lo ve y si se lo dijera directamente ocurriría el mismo resultado que cuando la Hyuga intentó decírselo- abrió una lata de café y la giró entre sus manos –como estoy cansado de ella, del retardo de Naruto y en una forma de vengarme por haber alejado a Shiragiku fue que decidí hacerles una propuesta-

-¿una propuesta?- preguntó Kiba observando a Sasuke que ahora tomaba un sorbo de su café

-a Sasuke se le ocurrió un plan para desenmascarar a Sakura-

¿Desenmascarar?

Frunció el entrecejo.

-¿y eso qué? Por mí que se joda Naruto-

Que se pudriera de dolor con la putita.

-Kiba, con esto lo hundiríamos, la muñequita de la que está enamorado es una oportunista y una zorra, qué más esperabas-

Shino parecía convencido de que aquello era lo mejor, pero para él, eso solamente sería darle una mano a un Naruto que detestaba.

-piénsalo, ¿acaso no recuerdas el rostro de Hinata después del ataque aquí en la azotea? ¿No quieres que pague por lo que le hizo a nuestra amiga? ¿No quieres que sufra por haber dañado a la chica que amas?- continuó diciendo Shino con una seriedad escalofriante

No más escuchar las palabras de Shino lo recordó, recordó como su hermoso rostro había quedado desfigurado, cómo casi no podía mantenerse en pie.

Sus manos se crisparon en puños, y sintió como el calor subía por su garganta.

¿Qué demonios tenía toda esa gente contra ella?

Respiró profundo y miró el semblante decidido de Shino, él había estado molesto por todo lo que sabía.

-¿qué es lo que quieren hacer?- preguntó a ambos con una firme decisión esa estúpida se merecía cualquier tipo de tortura que pudieran hacerle

En ese momento en el rostro del Uchiha una media sonrisa se formó, altanera, burlona e intimidante.

-no sé si te has dado cuenta… pero eres bastante atractivo para las chicas Kiba- dijo Shino ajustándose las gafas y diciendo cada una de las palabras con sumo cuidado

¿Y eso que tenía que ver en todo esto?

-¿y?-

-habla con ella, has que te lo diga todo-

Los engranajes en su cabeza encajaron y entendió el significado tras las palabras de su mejor amigo.

-¡es una arpía Shino! nunca caerá, no soy lo suficientemente embustero- dijo Kiba negando con la cabeza -¿y por qué no lo hace Uchiha? después de todo ella estaba muertita por él-

-primero, porque he cortado todo tipo de contacto con ella. Segundo, eso sólo me traería problemas con Shiragiku- respondió Sasuke como si fuera lo más evidente en el universo

Él seguía negando con la cabeza, aquello era absurdo.

-Kiba, piensa en Hinata y todo lo que ha tenido que sobrellevar- dijo Shino

-además eres lo suficientemente atractivo Inuzuka- intervino Sasuke metiendo ambas manos en sus bolsillos, la sonrisa no desparecía de su rostro –ella caerá, sólo utiliza su ego a tu favor-

Aún renuente, le mantuvo la mirada durante unos segundos al pelinegro y lo que parecían transmitirle esos ojos no le dejaba ninguna duda.

Respiró hondo.

-haré lo que pueda-

Y no mentía, haría lo que fuese necesario, pero intentaría no involucrar a Naruto, tenerlo engañado era mucho mejor que decirle la verdad.

-aunque ella sabe que yo estoy con Hinata en esto- agregó, entonces Shino se acercó hasta él y colocando una mano sobre su hombro lo miró fijamente

-Kiba, tú solo recuerda ser todo lo que ella quiera para que después puedas pisotearla-

La frialdad en las palabras de su mejor amigo, demostraba que ambos compartían el mismo sentimiento de destrucción.

Estaba bien, si esa princesita quería jugar con Hinata, se entrometería todo lo necesario, había intentado estar al margen con anterioridad pero no había funcionado.

Hinata había salido herida.

Definitivamente, aún si perdía su integridad, aún si colateralmente pudiese beneficiar al maldito de Naruto, él no dejaría que Haruno Sakura se saliese con la suya.

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Teatro del colegio, sala de menesteres.

Ese día no había mucho que hacer, desde que había cambiado la hora de su castigo las cosas por hacer en ese lugar habían disminuido considerablemente.

De seguro era porque siempre, un día antes, tocaba el castigo de Naruto y él hacia todas las labores que quedaban pendientes.

Se echó sobre el diván.

El techó parecía algo sumamente interesante en ese momento, y estiró sus manos en un intento fracasado de alcanzar la madera de ese lugar.

Miró sus dedos blancos.

¿Qué estaba pasando con su cabeza?

Desde el día en que Naruto la había besado su cabeza tenía un remolino de imágenes de él y de Kiba.

Cerró los ojos y dejó caer sus brazos.

¿Por qué estaba Kiba en ese lugar? Sus ojos negros, su atractivo rostro, su sonrisa dulce.

Había algo que había empezado a encajar mal y estaba enrollando su cabeza a cada segundo un poco más.

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Sabía que Hinata tenía que asistir a su castigo en el teatro el día de hoy, por eso es que estaba ahí, con la perilla de la puerta en su mano.

Entró silenciosamente, ella aún no se daba cuenta de su presencia, al parecer estaba ensimismada en sus propios asuntos.

Cerró la puerta que el mismo había reparado días atrás y esperó, esperó a que ella notase que el espacio había sido perturbado por él.

Cinco segundos después ella inclinó su torso para verlo.

Sonrió.

Era imposible que ocultase su sorpresa y desconcierto.

Pese a eso, se sentía frenéticamente impotente, el cara de perro y ella habían llegado tarde, casi tomados de las manos, y eso no había sido una escena muy agradable.

-Naruto-kun… ¿q-qué es lo que quieres?- preguntó mientras se acomodaba en el sillón casi con temor

¿Qué estaría pensando ella en esos momentos?

-¿por qué estás haciendo esto Hinata?- preguntó mientras dejaba que su cuerpo se deslizase contra la puerta

Acomodó sus piernas y la volvió a mirar, casi acorralada entre el sillón y el espacio abierto que daba a él.

-no te hare nada, no soy un maniático, no entiendo por qué estás tan asustada-

-entonces, ¿por -que cerraste la puerta?-

Estaba acostumbrado, cuando trataba con chicas que estas se le aventaran a los brazos, que fueran dóciles como había sido Hinata, o ser un imbécil arrastrado como lo era con Sakura, pero no sabía qué hacer cuando ella se comportaba de esa manera.

Sabía que aún lo quería pero se alejaba de él como una peste.

-porque te escaparías si no lo hacía- le explicó tratando de mantener un mínimo de serenidad, su cuerpo, su mente y su corazón estaban demasiado acelerados -sólo quiero que me digas qué pretendes-

-¿a qué te refieres Naruto-kun? ya hablamos de esto…- dijo ella mirándole con sus hermosos ojos perlados y una expresión entre asustada y sorprendida

Lo estaba poniendo más y más eufórico a cada segundo.

-volviste con Inuzuka a clases, ambos llegaron tarde-

Ella frunció el entrecejo, parecía que no le gustaba hacia donde se estaban dirigiendo sus palabras.

Estaba en el extremo del sillón, su falda apenas y tapaba la mitad de su muslo, su largo cabello negro descendía por sus hombros en cascada, sus manos finas…

¿Es que siempre tenía que sentir este impulso avasallador e irreversible por tirársele encima?

Pasó sus dedos entre sus cabellos rubios con frustración.

No podía ser tan estúpido, era él quién debía controlar toda esa situación.

-¿qué quieres decir?-

Se acercó a ella y se sentó en el espacio que quedaba libre.

Con sus manos tomó su cabeza por la nuca de manera delicada, introduciendo sus dedos en sus sedosos cabellos y la vio respingar su expresión.

-tú no puedes estar con Inuzuka…-

-d-deja de hacer esto, por favor-

-¿de hacer qué?– preguntó acercándose lentamente, tentando la fuerza a ver cuánto retrocedía Hinata

Pero ella no retrocedió ni un centímetro, en vez de eso cerró sus ojos, dejando sus pestañas expuestas completamente.

-lo ves-

Ella abrió los ojos rápidamente y echó la cabeza hacia atrás, pero él tenía aún sus dedos en su cuello. No la dejaría ir tan fácilmente.

-eres mía Hinata– dijo después de darle un suave beso en los labios.

Labios cálidos, labios delicados y llenos.

Pensó que verla ahí rendida ante todo lo que significaba él para ella sería genial, que demostrar que le pertenecía y que por mucho que el Inuzuka fuera su amigo era definitivamente algo menos relevante.

Pero no fue eso lo que sintió, verla después de ese corto y suave beso no fue agradable, no se sintió suficiente, no se sintió poderoso, se sintió como un maldito ladrón.

Acercó sus dedos a las mejillas ahora húmedas de ella, qué no había vuelto a abrir los ojos.

-¿por qué me haces esto Naruto-kun?- preguntó ella con su dulce voz quebrada por el llanto

Él la abrazó, la abrazó fuertemente, sintiendo los sollozos de una Hinata desesperada.

Nuevamente la estaba haciendo llorar, una vez más la estaba hiriendo profundamente.

Y él sólo pudo aferrarse a su llanto, aguantarlo en su pecho, aún cuando ella luchaba por zafarse con brazos débiles, con brazos que querían y no alejarse de él.

-estás enamorado de Sakura… la q-quieres a ella… déjame en paz… por favor Naruto-kun… yo sé que no me quieres… por q-qué tienes que…-

Ella estaba diciendo mientras lloraba que él no la quería, lo decía en un llanto tortuoso.

Entonces algo se removió en su pecho, porque…

Si él no la quisiese, la hubiese podido dejar tranquila.

Si él no la quisiese, no dolería tanto verla con Inuzuka.

Si él no la quisiese perderla no se sentiría tan enfermizamente desesperante.

Se separó un poco, tomando su rostro con ambas manos y esperó que ella lo mirase.

Sus ojos perlados no tardaron en encontrarse con los azules de él.

Hermosos, definitivamente los ojos más expresivos que jamás había visto.

-yo… creo que te quiero- dijo con voz ronca pero firme

Porque la quería.

Y dentro de su pecho su corazón pareció aliviado de que se hubiese dado cuenta de ese hecho.

Ella paró de llorar casi al instante y la sorpresa e incredulidad se mezclaron en sus facciones.

-p-por favor no juegues con esto Naruto-kun…-

Volvía a descender su rostro en un amago de dolor indescifrable.

-yo no estoy jugando Hinata, de verdad no estoy jugando- dijo él estaba demasiado seguro lo sentía en todo su cuerpo -esto es lo que siento-

Toda la situación logró que volviera a besarla, que su abrazo se estrechase y desatara sus deseos.

Ella seguía llorando, pero estaba correspondiendo todos sus besos. Su cuerpo se sentía extrañamente extasiado de ella.

-dime que n-no es una mentira…-

-te quiero Hinata– le susurró contra la boca

Hinata tenía las mejillas sonrojadas y ya no lo alejaba más.

Quería quererla, quería protegerla, quería estar a su lado, ver su sonrisa, que le enseñara matemáticas, pintar el teatro, limpiar ese maldito cuarto, ayudarla con las labores del gimnasio, tomarla de la mano.

Viajó desde sus labios hasta su cuello

Demonios.

Quería todo de Hinata.

Tomó la cintura de ella para moverla bajó él, pero ella se resistió esta vez.

-Naruto-kun… p-por favor… dime que no estás mintiendo otra vez-

-te quiero– dijo nuevamente mientras volvía a besarla.

El cabello azabache de Hinata se esparcía por el sillón.

¿Cómo no se había dado cuenta antes?

Todo ese tiempo él había estado queriendo a Hinata desesperadamente.

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-N-Na… ruto- se atrevió a decir mientras las manos de él se mezclaban en sus cabellos.

Su corazón acelerado parecía que iba a explotar.

Él había llegado nuevamente y le decía que la quería, la besaba con pasión contenida, con cariño, la miraba directamente y su cuerpo temblaba sintiendo su peso.

Lo amaba dolorosamente.

Estiró su mano hasta el rostro de él, pasó su dedo por la curvatura de sus facciones y sin quererlo, sin siquiera desearlo, una bomba de recuerdos le explotó en el rostro y una sensación angustiosa se acumuló en su pecho.

Se removió en su lugar.

No podía ser que él la quisiese, no quería volver a sufrir.

Kiba.

¿Qué pasaría con Kiba si la veía con Naruto otra vez? ¿Cuán defraudado podría estar de ella?

No quería ver el rostro triste de Kiba.

-y-yo te amo Naruto-kun– dijo mientras suspiraba y se acomodaba para quedar un poco más lejos de él -pero lo que tú sientes ahora s-seguramente lo estás confundiendo y…-

-¡no Hinata!- le interrumpió él de forma apresurada -¡yo no estoy confundiendo nada! Es de lo único que estoy seguro, entiéndelo, yo no quiero herirte, quiero estar contigo, quiero protegerte-

-y si aceptara todo esto, si te creyera y mañana llegará Sakura, buscándote, diciéndote que p-puede estar contigo, que te quiere ¿q-qué pasaría?-

Él la miró con sus azulinos ojos, pero no dijo nada.

-lo ves– se levantó del sillón, no se quedaría en ese lugar -quédate si quieres, yo diré que algo o-ocurrió en casa-

-¡no! espera, lo estás entendiendo mal- gritó él intentando detenerla -¡Hinata!-

No miró hacia tras, ni siquiera se detuvo, porque detenerse, sería como arrojarse a un abismo sin salida, un abismo dulce y enviciaste.

Cerró la puerta y recargó su espalda contra ella un segundo mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.

Había sido un hermoso sueño, todo lo que él le había dicho, la forma en la que él la había besado, había sido un sueño embriagador.

Pero al final, sólo era eso, un sueño.

Secó sus lágrimas con el borde de las mangas de su camisa y erguida caminó hasta el final del auditorio.

Definitivamente no volvería atrás.

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-¿qué es lo que quiere el perrito de la mosquita muerta aquí?-

-esperaba que una mujer tan astuta como tú pudiese imaginárselo-

-¿no era yo una arpía?-

-¿y me lo niegas? pero… no es eso un poco ¿seductor?- alegó mientras se le acercaba

Una persona como Sakura, jamás desconfiaría de alguien que la encontrase bella y que estuviese dispuesto completamente a alagarla.

Eso le había dicho Uchiha.

-queremos lo mismo bonita, así que ¿por qué no cooperarnos?- dijo acomodándole el cabello rosado.

Estaba copiando el más puro estilo de esos seductores que aparecían en los programas de televisión de su hermana.

-ah, y que es eso que quiere el príncipe guerrero Inuzuka-

-que alejes a Naruto de Hinata- dijo tanteando el terreno, quizás que él estuviese ahí por Hinata le dañaría el ego

Ella frunció el entrecejo y al instante le había dado la espalda.

Efectivamente, aquello la había molestado.

-¿Qué demonios tiene esa chica que todos parecen andar tras ella?-

Apretó sus puños, quien podría ser tan ciego como para no notarlo.

-Hinata no es tan simple Haruno, la subestimaste demasiado pero el punto es que la quiero de vuelta, y tú quieres a Naruto ¿Por qué no hacemos un trato?-

-¿un trato?– dijo ella volteándose hacia él, pero no se había percatado de que ahora estaba lo suficientemente cerca como para sentirle la respiración y cuando ella pudo notarlo, su respiración y mirada inmediatamente cambiaron

Como un felino, así es como se veía Sakura en esos momentos.

Uno de sus dedos delgados rozó la curvatura de su cuello, él se contuvo.

No dejaría que ella se diese cuenta de que esa escena era falsa.

-si- afirmó decidido e intentando parecer seductor agarró su muñeca con firmeza, pero sin tanta fuerza –un trato, nos convendrá a ambos si Naruto está contigo, si muere por ti otra vez…-

-él todavía muere por mi Inuzuka- le había interrumpido mirándolo con sus verdes ojos

Estaba maltratando su orgullo otra vez, debía tener un poco más de tacto y arreglar esa situación.

La miró atentamente, Sakura movía su pie de manera muy particular, casi como si estuviese nerviosa.

Quizás, debía desesperarla un poco más.

-pero lo está olvidado bonita… y no queremos eso ¿verdad?– se atrevió a decir, al tiempo que ponía sus dos manos sobre los hombros de ella

-no…-

-si dejas esto como está Haruno, ella se quedará con él y quién sabe, quizás hasta se quede con su dinero…-

El cabello de Sakura golpeó su rostro suavemente por la rapidez con la que se volteó para verlo.

Sonrió con el costado de su boca, había descascarado a esa chica en un segundo.

-sí, sé lo de del dinero y también que ibas tras Uchiha- la miró con suficiencia un segundo –pero nada de eso me importa, si así son las cosas me parece bastante bien que pisotees a Naruto-

Ella le sostuvo la mirada por unos segundos. Mantuvo la fuerza de su mirada y los segundos siguientes le sonrió con complicidad.

-ahora si hablamos el mismo idioma Inuzuka-

-puedes decirme Kiba si es que quieres-

-y tú a mí me puedes llamar Sakura- le dijo con una sonrisa seductora mientras colocaba sus brazos alrededor de su cuello.

Lentamente se inclinaba para besarle la mejilla.

Un beso mal dado, un beso indeseado, pero un beso que sellaba el pacto entre los dos, y con él la caída de esa mujer.

Después de eso nunca volvería a dañar a Hinata.

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N/A: ¡Lo logré!

He cumplido con lo prometido, es 1 de Octubre del 2012 y he actualizado

¡Estoy que lloro de la felicidad!

Espero y les haya gustado en lo particular este fue uno de mis capítulos favoritos, tal vez por la alta carga emocional o porque finalmente nuestro querido Naruto hizo y dijo lo que tanto se había esperado. Aunque la pobre de Hinata no pudo aceptarlo muy fácilmente, además Kiba coqueteando con Sakura por un plan tramado por Shino y Sasuke, en serio espero les haya gustado lo que he logrado.

Les estoy sumamente agradecida por todo el apoyo recibido con esta adaptación, y eso va para todos, los que me leen, los que me dejan reviews, los que me envían mensajes ¡todos!

Como lo prometí en el capítulo pasado, publicaré a todos los que me dejaron un review, así que muchas gracias hinata-sama 198, Willou, eLisa , Rizeto Uzumaki, AZCHAN-DE J. Black, Sakima, mari, hinata Uzumaki, Nanaa7, Noelialuna, Guest, sabrii, Anderson Uchiha, Ab1le por dejarme su opinión en estos últimos capítulos y deseo volver a contar con otro review después de esta actualización.

Finalmente,

¡No olviden presionar ese hermoso y magnífico botoncito de allí abajo, dejando su opinión o sentencia de muerte!

Un beso

Kirumi