Me ha costado la vida escribir este capítulo. Espero que no desagrade a nadie. Gracias por leer y por los comentarios! Intentaré contestar a algunos ;-)


Masajeó su cuello adolorido y se acomodó mejor en la sala de juntas mirando a sus compañeros. Javi le pasó una cerveza y sin dudarlo la aceptó. No le venía nada mal en ese momento, después de un día tan largo con un caso sin resolver.

-No estaré mucho rato…

-Ya-Javi sonrió. Sabía que no quería dejar mucho rato a Rick solo.

Mañana seguirían con el caso pero por ahora, ahí mismo, estaban reunidos con varios archivos del caso relacionado con Rick y Kate tenía una tesitura en sus manos. Necesitaba la opinión de sus amigos.

Lanie entró en ese momento ya que Kate había contactado con su amiga un buen rato atrás y se sentó a su lado tras saludar a su marido.

Ryan se sentó al otro lado con los pies sobre la mesa y dio un sorbo a su cerveza.

-Yo creo que tiene un pasado oscuro y que él mismo huyó de él-comentó Javi.

Kate rodó los ojos y miró a Lanie quien se encogió de hombros.

-Dale el beneficio de la duda.

-Eso-Ryan los miró-Yo creo que tal vez… No es necesario que lo sepas ahora, quiero decir, ha llegado en el momento exacto y…-Ryan se calló cuando vio la cara de Kate.

-¿Has estado hablando con mi tía?

El rubio se sonrojó y asintió.

-Lo sabía.

Todos se echaron a reír.

Kate se inclinó dejando su cerveza a un lado y miró un par de fotos que tenía frente a ella.

Por mucho que ella quisiera, dudara, debía hacer lo correcto. Deslizó la foto por la mesa hasta Espo y le miró asintiendo.

Él le había propuesto distribuir la foto por diferentes comisarías de todo el país en busca de que alguien reconociera al chico, no era como una alerta ámbar para niños desaparecidos pero era algo parecido o algo que podía funcionar para cerrar el caso de Rick.

Ellos no habían encontrado ninguna pista entre gente desaparecida por lo que pensaban que hacer eso les ayudaría.

-Será lo mejor-se dijo casi a si misma.

-Claro, piensa… Es un completo desconocido para nosotros- Espo y Lanie miraron a Ryan cuando dijo eso- Pero tal vez alguien lo reconozca.

Kate se levantó.

-Si, por lo menos yo algo le conozco… Sé que adora los cereales y odia a mi gato.

Sonrió casi con esfuerzo y los chicos se despidieron de ella saliendo de la sala, dejándola junto con su mejor amiga mientras recogía todas sus cosas.

-¿Estás segura de todo esto, Kate?

Beckett clavó la mirada en Lanie y asintió y volvió a masajear su cuello.

-¿Te duele?

-No he dormido bien.

Lanie la miró sin comprender.

-He dormido con él.

-¿Cómo?-preguntó sorprendida-¿En la misma cama? ¿En tu cama?

Kate asintió y se acercó hasta la puerta para cerrarla y así tener algo más de intimidad.

Necesitaba hablar con Lanie con sinceridad, intentar así comprender que era lo que le estaba pasando con Rick.

-Cuéntame todo- dijo la forense sentándose en la mesa.

Kate se sentó a su lado y le explicó como de confusa se sentía… Como por una parte quería descubrir toda la historia de él, ayudarle, encontrar su camino para poder seguir con su vida, sin embargo, no sabía donde quedaba ella en todo eso…

Se había acostumbrado a su presencia y si quería ser completamente sincera con ella misma, no cabía duda que comenzaba a sentirse atraída por él.

-¿Te abrazó durmiendo?

-No he estado más tensa en mi vida…

-¿Por qué? ¡Tiene pinta de tener buenos brazos!

-Tu marido está ahí fuera, Lan.

-Lo sé-dijo la forense riendo- Pero en serio Kate, hace tiempo que estás sola y es normal que…

-Fue incomodo.

Lanie no dijo nada y Kate recordó como la noche anterior, cuando había conseguido conciliar algo de sueño se despertó sobresaltada alertada por los gritos y los golpes de él quien como cada día seguía durmiendo en el suelo del salón.

Beckett había corrido desde su cama hasta el salón encendiendo las luces. Lo encontró temblando en el suelo.

Ella se acercó intentando tocarle, calmarlo, pero estaba demasiado irascible por lo que esperó.

No sabía cómo actuar, él seguía bastante distante incluso con el té que ella le había preparado y no había funcionado para nada, por lo que decidió proponerle dormir en su cama.

-Hay suficiente espacio para ambos- le había dicho ella.

Pero y a pesar de que Kate se mantuvo lo más alejada de él e intentó dormir a pesar de los movimientos bruscos de él y de las palabras ininteligibles que no dejaba de mascullar en sueños, se despertaron juntos.

Cuando sonó el despertador, Kate lo apagó agitada sintiendo los brazos de él rodeando su cintura, su espalda pegada al pecho de él y su notable estado de excitación en su baja espalda.

-Huí-dijo simplemente- Me metí en la ducha y salí lo más rápido posible y le dije que no tardaría en volver hoy…Por lo que sería bueno que me fuera ya…

Lanie asintió.

-Pero… ¿Tu estas bien?

-Después de eso y del beso… Si.

-¿Beso?

-Mierda-Kate se llevó una mano a la frente- No te lo había dicho… Me robó un beso.

Lanie exclamó bastante alto para luego taparse la boca.

-¿En serio?

-Debo irme, Lanie…-dijo mirando su reloj- Sabes que no está bien dejarlo mucho rato solo…

Kate se dirigió a la puerta cargando sus cosas. Porque a pesar de que necesitaba tener una conversación con su amiga y que le ayudara a aclararse tampoco se sentía preparada para todo lo que un completo desconocido le hacía sentir con su sola presencia. Se sentía estúpida y algo desequilibrada.

-¿Es eso o que tienes ganas de verlo?

Kate se encogió de hombros y Lanie no pudo evitar sonreír, porque a pesar de todo lo extraño que era la situación veía a Beckett mejor que nunca.

-¡Mañana no tendrás oportunidad de huir, Becks!


Cuando llegó se encontró a Rick viendo la televisión completamente concentrado en un documental de animales.

No pudo evitar sonreír al ver como fruncía el ceño sin perder detalle de lo que ocurría en la pantalla, como los animales cazaban, comían, se apareaban o relacionaban entre ellos.

Se perdió en su habitación, se dio una ducha rápida y se puso unos shorts y una camiseta.

Descalza pasó por el salón y se metió en la minúscula cocina para preparar la cena.

-¿Sabes qué?-dijo sacando un montón de ingredientes. Kate escuchó que Rick había apagado la televisión y que se había acercado hasta la puerta, escuchándola- Voy a hacer pizza casera.

Kate se movía como pez en el agua por su propia cocina sacando todo lo necesario, dándole la espalda a Rick.

Chris se movió por la cocina hasta comer un poco de su comida y salió del minúsculo espacio para perderse por el salón.

Se agachó para abrir un armario bajo, dejando inconscientemente una vista sugerente de su trasero.

Rick no perdía detalle de cómo ella se movía y hablaba sin parar, de espaldas a él, sin embargo le prestaba más atención a su cuerpo que no a su verborrea.

Ella no dejaba de hablar de su famosa pizza casera, de lo mucho que a sus amigos le gustaban cuando una vez les había cocinado y que había aprendido a hacerla con su padre cuando era una cría.

-El secreto-musitó con algo de esfuerzo por que estaba amasando con entusiasmo la harina que había mezclado con levadura, agua, sal y aceite- Está en la masa… Suena a tópico pero es así… Hay… Que… hacerlo bien.

Kate seguía amasando con fuerza inclinándose hacia adelante. Rick no podía evitar sentirse excitado por el movimiento de su cuerpo, sus músculos marcándose, sus pantaloncitos ceñidos en sus nalgas, su cintura, su torso que se contorsionaba hacia adelante mientras sus brazos se movían haciendo fuerza.

Tragó saliva con esfuerzo mientras sentía su erección palpitando bajo sus vaqueros desgatados y que todavía le quedaban por suerte en ese momento, algo sueltos.

Respiró hondo mirando como una gotita de sudor resbalaba por la nuca de ella que llevaba el cabello recogido en un moño con algunos mechones sueltos.

-La masa tiene que quedar perfecta…- Incluso el tono de voz de Kate, su sensual voz lo motivaban.

Sus pies se movieron por inercia, como si tuvieran vida propia hasta quedar a escasos centímetros de ella, quien todavía no había reparado en su presencia.

Sonrió viendo como Beckett se movió por la cocina tratando de hacer mil cosas a la vez para preparar su comida y aunque su estomago rugía hambriento, en ese momento tenía hambre de otras cosas…

Su corazón latía con fuerza sintiendo toda una revolución interior que hacía años que no sentía… Sintió algo primitivo y salvaje que se despertaba en él y no pudo controlarlo más.

No pudo controlarse más y la empotró entre su cuerpo y el mueble de la cocina, pegándose a ella.

Beckett se sobresaltó asustada al sentir el cuerpo de él pero no le dio tiempo a nada pues él ya estaba deslizando sus manos por su cuerpo, acariciando sus brazos con lentitud pero persistencia mientras sus dientes rozaban su cuello.

-¡Rick!... ¿Qué… Que haces?

Él como las demás veces, no contestó.

Siguió con lo suyo. Metió una mano por la camiseta de ella y agarró su seno con fuerza mientras ella trataba de reaccionar, pero solo pudo soltar un gemido ahogado por su labio, que mordía con fuerza, excitándolo más aún.

-Esto… No… es…

Las manos de ellas manchadas de harina se agarraban al borde del mueble y echó su culo hacia atrás intentando quitar el enorme cuerpo de él de encima, pero lo provocó más, rozándose contra su dura erección.

-Rick-dijo más bajito, sintiéndose más desinhibida en ese momento, motivada por la erección de él, haciendo aumentar su propia excitación, sintiendo su cuerpo caliente y sus muslos casi húmedos por la notable excitación de sus braguitas.

-Rick… No…-gimió cuando la mano de él bajó por su vientre hasta su entrepierna.-Esto no está bien…

Pero en lugar de separarse, abrió más sus piernas para darle mayor acceso.

Y a pesar que sus movimientos eran algo bruscos, la estaba volviendo loca, estaba haciendo que no pensara con claridad…

Los labios de él se posaron en su cuello en el punto exacto que su pulso palpitaba con una fuerza casi desmesurada al mismo ritmo que los latidos de su corazón que parecían desbocados.

Beckett soltó un jadeó cuando el pulgar de él presionó con fuerza su botón de placer y lo movió en círculos, rozándolo con precisión haciendo que sus piernas temblaran y tuviera que agarrase mejor al mueble.

Él mordió su cuello haciendo que gimiera y sintió como la mano que tenía libre se movía detrás de ella.

Su mente decía algo pero su cuerpo y su corazón actuaban de forma contraria… Y qué bien se sentía.

El sonido de la cremallera del vaquero la alertó de lo que estaba sucediendo pero no fue capaz de decir nada más, mucho menos cuando la erección de él, caliente, dura, enorme se perdía entre sus muslos aun cubiertos por la tela del short.

Rick bajó su pantaloncillo en un rápido y rudo movimiento y antes que le diera tiempo a nada más se deslizó en su interior con tanta precisión y fuerza que no pudo contener un grito.

La había penetrado de una sola embestida llegando hasta el final. Sentía como su sexo palpitaba y ardía ante la intrusión tan intensa que acababa de sufrir.

Y es que hacía mucho tiempo que no practicaba sexo con nadie.

Jadeó cuando él apenas se movió, inclinado hacia adelante, cubriéndola con su propio cuerpo, inmovilizando, sintiendo su aliento en su oído, su lengua deslizarse detrás de su oreja.

La tenía presa en sus brazos y no se sentía nada mal. Su miembro la completaba, la llenaba de una forma que nadie había hecho antes.

Gimió suavemente cuando él se echó apenas hacia atrás y volvió a penetrarla en su humedad, deslizándose sin problemas.

Se empezó a mover bruscamente, apenas un movimiento pélvico chocando contra su espalda, rudo, salvaje, brusco, casi teniendo sexo como los mismos animales que había visto en el documental.

Y Kate no se quejaba de ello, no podía pensar, sólo sentir, sentir como Rick acariciaba sus pezones con sus grandes manos cubriendo sus senos, como se movía una y otra vez contra ella y gemía roncamente en su oído.

-Kate…. Kate…-gimió una y otra vez, sintiendo como vibraba.

Beckett sintió como su propio éxtasis estaba a punto de aparecer y hacerle perder la cabeza cuando lo separó bruscamente.

-No…No me estoy cuidando…-gimió sintiendo como la punta de su miembro seguía jugando en su entrada, frotándose hasta su clítoris y presionando allí- Sé que estás sano pero… No…-jadeó cuando sintió como él bajó la mano de su pecho izquierdo hasta su sexo y la movió haciéndola gritar.

Él volvió a penetrarla, esta vez sin moverse. Ni bien movió su mano cuando un dulce y potente orgasmo la asaltó con fuerza haciendo que Beckett gritara golpeando la mesa, clavando sus uñas en el brazo con el que Rick la mantenía sujeta.

Se inclinó hacia adelante provocando que su miembro saliera y mientras él seguía acariciándola, se derramó en su cadera, impregnándola de su esencia caliente mientras soltaba pequeños gruñidos de placer.

Beckett se agarró de la mesa sintiendo su piel más sensible que nunca rozarse con la de él. Ambos perlados en sudor, con las mejillas rojas y a medio vestir a penas se miraron sin fuerzas, con la respiración aun agitada y las piernas temblando después de semejante clímax que acababan de experimentar.

Beckett le miró de reojo tragando saliva mientras él colocaba su ropa.

Se lo había hecho rudo y salvaje, sin condón. La había seducido haciendo que su cuerpo la traicionara a pesar que creía que aquello no estaba bien, se había dejado llevar motivada por el deseo y la atracción aceptándolo, de no ser así, él ahora tendría un par de costillas rotas.

Jadeó ante el pensamiento de lo que acababa de ocurrir y cómo se excitaba de sólo pensarlo…

Rick abrochó su pantalón y apenas musitó un "Lo siento" salió de la cocina.

Beckett miró con la boca abierta todo el desastre que había quedado la cocina con la harina y demás ingredientes tirados… No sabía si estaba más sorprendida por el increíble sexo que acababa de tener o por que él había sido capaz de expresar una nueva palabra.