Camara de los secretos
POV Ronald Weasley
-¿Qué pasa? - le pregunté a Parkinson cuando salimos de la enfermería, la morena rodo los ojos.
-Eres un tonto ¿Sabes? - me pregunto Pansy sentándose en el suelo fuera de la enfermería, me senté junto a ella sintiendo que había ocurrido algo que yo no había captado. Al final, parecía que la morena siempre iba dos pasos por delante de mí. Eso era desesperante y me hacía lucir como un tonto.
-No quería decirte nada...solo quería dejar a Draco con la come libros. - comento Parkinson rodando los ojos. Aquella declaración me tomo por sorpresa. ¿Por qué Malfoy quería estar solo con Hermy?
-¿Por qué? - cuestioné sin pensar, luego caí en cuanta de las miradas que Malfoy le lanzaba a Hermy. Entonces ¿Yo estaba en lo correcto? ¿Malfoy estaba interesado en mi castaña?
-Definitivamente eres un tonto. - susurró Parkinson inclinando la cabeza de la pared y cerrando los ojos. Se veía hermosa allí, aquella imagen era digna de ser colocada en las extrañas exhibiciones de los Muggles.
-Entonces... ¿Malfoy está interesado en Mione? - le pregunte curioso. Según mi interpretación esto era lo más obvió pero deseaba confirmarlo.
-Si contesto esa pregunta seré serpiente muerta. - me dijo Parkinson dejando salir una risa. Tenía mi propia interpretación de aquella respuesta pero debía evaluar bien las cosas.
-No diré nada.- le dije sentándome junto a ella, realmente sentía curiosidad.
-¿Ni siquiera a Granger? - me pregunto la morena elevando una de sus cejas. ¡Era muy lista!
-Bueno...- comencé a decir, realmente no podía mentirle a Pansy, y si me llegase a enterar de que a Malfoy le gustaba Mione se lo haría saber. ¡Hermione me mataría si supiese tal información y me quedara callado!
-¿A Granger le interesa Draco? - me pregunto Pansy.
-Si contesto esa pregunta soy león muerto. - le dije lanzándole una guiñada, ella sonrió, nos habíamos contestado mutuamente nuestras dudas sin hablar mucho.
-Si Granger no se apresura perderá el vuelo.- me dijo Pansy.
-Hermione no se le declarara a Malfoy así como así, a menos que...
-Lo haría si tu le confirmas que Draco está interesado en ella.- me dijo Pansy lanzándome una guiñada. Lo que la morena no sabía era que Hermione era muy difícil de convencer.
-Ella siempre dice que son alucinaciones mías.- comente encogiéndome de hombros.
-Comadreja...tengo un plan para juntar a esos dos...- comenzó a decirme Pansy
Jamás pensé que fuese tan ingeniosa, pero lo era, estuvimos bastante rato hablando sobre su idea. Incluso de momento parecíamos buenos amigos. Jamás me hubiese imaginado que disfrutaría tanto conversar con ella, pero lo disfrutaba, Parkinson hablaba mucho y escuchaba poco, pero era entretenido escucharla. No sé en qué momento dejamos de hablar de nuestros amigos y comenzamos a hablar de nosotros, no como pareja, sino de forma individual. Porque después de todo...éramos algo pero no éramos nada.
-Mi primer beso fue con Theodore Nott...fue asqueroso. - me comentó Parkinson soltando una risa.
-El mío fue con Padma...desearía simplemente olvidarlo. - le comente intentando que el recuerdo no viniese a mi memoria.
-Pensaba que tu primer beso había sido con Granger. - me comento Parkinson sorprendida, sus hermosos ojos azules estudiaban mi reacción.
-¡No! ¡Para nada! Mione y yo jamás hemos compartido ese tipo de relación. - conteste dejando salir una risa, muchos habían pensado lo mismo que Pansy.
-Eso es una sorpresa. - comento Pansy pensativa.
-Para muchos lo es. - dije sonriendo.
-¿Sabes? Siempre creí que Granger era una insufrible y soberbia, ella solía responder todas las preguntas de los profesores y siempre tenía una sonrisa de "soy más lista que tu"- me comentó Parkinson rodando los ojos.
-Yo creía lo mismo.- acepte riendo, Hermy podía ser una insoportable si se lo proponía. Recuerdo como nos había tratado en primer año, incluso me había llevado a pensar que ella jamás tendría amigos.
-Y... ¿Realmente te gusto Sugar Brown en algún momento? - me pregunto Pansy.
-No lo sé, creía que si...pero tengo mis dudas. - susurre, realmente mis dudas comenzaron en el momento que mi corazón comenzó a sentir algo hacía Parkinson, ese día comprendí que... quizás nunca me había enamorado realmente.
Hablamos por largo tiempo, hasta que recordamos el motivo por el cual estábamos allí sentados. Al entrar a la enfermería note un ambiente relajado, los ojos de Mione permanecieron sobre Draco en todo momento hasta caer dormida. Permanecí junto a Hermione toda la noche mientras estuvo en la enfermería, la note algo pensativa cuando despertó pero no pregunte nada, ella me contaría cuando se sintiese bien.
-Te ha venido bien estar enferma. - le comente a Hermione cuando salimos hacía la torre, ella me dedico una sonrisa y rodo los ojos.
-Tan bien que no pude adelantar los deberes de Mcgonagall. - me respondió Hermy, jamás cambiaría, ella y su obsesión por siempre estar adelantada.
-Le escribí a Malfoy que te dieron el alta, quien sabe si se pase a saludarte. - le dije a Mione levantando repetidas veces mis cejas de forma bromista.
-¿Tú crees? - me pregunto ella mientras subíamos las escaleras.
-Probablemente. - le dije sonriendo.
-No vino esta mañana. - me comentó entristecida, supe que ese era el motivo de que estuviese tan pensativa.
-Ya vendrá, quizás esta ocupado. - intente animarla, ella dejo salir una sonrisa y se reclino de mi hombro mientras seguíamos andando hacia la torre.
El domingo paso sin ningún contratiempo, permanecimos en la torre la mayor parte del tiempo. Harry y yo y estuvimos hablando del pasado partido y Hermione estaba recostada leyendo uno de sus muchos libros. A pesar de encontrarse leyendo, la notaba algo distraída, de vez en cuando levantaba sus ojos y miraba hacia la chimenea o la ventana. Algo me decía que su extraño comportamiento tenía algo que ver con cierto rubio que no le había escrito ni visitado.
Pase horas muertas recostado junto a Mione hablando con mi mejor amigo. Incluso tuvimos tiempo para jugar un partido de ajedrez, el cual gane pese a que Hermione estuvo intentado cambiar mis jugadas una y otra vez. Llego así la noche, sin avisar, cuando levantamos los ojos hacia la ventana nos encontramos con un cielo oscuro y sin estrellas. Mis dos amigos no tardaron en irse a dormir, Harry dijo que estaba cansado, pero iba probablemente a escribirle a Lunática y Mione simplemente dijo que deseaba dormir. En cambio, yo me quede acorralado junto a Lavender, completamente deseoso de subir a mi cuarto y lanzarme sobre la cama.
-Won Won... ¿Qué traje te gustaría que usara para Halloween? Tenemos que ir combinados.- me dijo Lavender abrazándome. Me sentía un tanto asfixiado por el fuerte agarre que estaba ejerciendo sobre mi estomago, de momento no comprendía cómo podía, una chica tan delgada, poseer tanta fuerza.
-El que prefieras, Lav. - dije distraídamente, realmente no me interesaba ir con ella a la fiesta de Halloween, además, el fuerte agarre sobre mi estomago no me dejaba pensar.
-Estas muy distante últimamente. - me dijo la castaña haciendo un puchero. No pude evitar rodar los ojos, solo deseaba poner fin a esta relación poco productiva, pero no sabía cómo hacerlo sin lastimarla.
-Tengo mucho que pensar...además...- comencé a decir zafándome del abrazo y poniéndome en pie. Di dos vueltas sobre mis propios pies pensativo, necesitaba organizar mis ideas.
-¿Qué ocurre Won won? - me pregunto
-Creo que lo nuestro no funciona, Lav.- sentencie sin mirarla. No tenía más alternativa, tendría que ser claro con la castaña aunque le hiciese daño. Después de todo, Hermione tenía razón al decir que mientras más tiempo pasara peor sería el daño.
-Pero...
-Lav...es por el bien de ambos, debemos terminar esto. - sentencie lanzando un largo suspiro, me gire a mirarla, estaba casi al borde del llanto. Me sentía el peor hombre del mundo, pero no podía seguir con esta farsa. Lo estaba haciendo por ambos. Yo no podía amarrarme a una chica que no amaba y tampoco podía amarrarla a ella a un hombre que jamás podría hacerla feliz.
-Dijiste que nos darias una segunda oportunidad. - me dijo Lavender
-Y lo he intentado... - comencé a decir
-¡Eres un desconsiderado! ¡Te odio Won won! - me grito Lavender y salió corriendo de la sala común, todos los que estaban allí se giraron a mirarme. ¡Perfecto! ¡Ya todos se enteraron! Me quede de pie en medio de la sala común, con los ojos de todos los curiosos mirándome como si fuese un extraterrestre. ¡Genial! ¡Ahora he quedado como el villano de la historia!
-¿Qué ves?- le pregunte a Mclaggen, este negó con la cabeza antes de seguir hablando con Parvati. Lance un suspiro y subí corriendo las escaleras rumbo al cuarto.
Había una sola cosa productiva de mi reciente acto: por fin habíamos terminado. Por otro lado, todo el mundo diría que yo había sido muy cruel al dejar a Lav. Realmente sentía un aprecio muy grande hacia Brown, pero no la amaba, desearía amarla como ella me ama a mí pero en el corazón no se manda. "Todo se tranquilizara" murmure dejándome caer dramáticamente sobre la cama, tenía la certeza de que todo comenzaría a mejorar.
Desperté muy temprano el lunes, incluso Hermione y Harry no habían despertado aun, me sentía un poco culpable por haber ilusionado a la castaña de bonita sonrisa, Lav era una excelente chica. Me senté a esperar a mis amigos en la sala común, pasados algunos minutos les vi aparecer, lucían animados e incluso Mione tenía una enorme sonrisa en los labios. Bajamos a desayunar, y en medio del desayuno Mione se despidió de la nada y salió apresurada del gran salón.
Aquella actitud, era bastante anormal en nuestra amiga, y solía adquirirla cuando no quería que supiésemos hacia donde iba o cuando estaba tramando algo. Ese fue el motivo por el cual Harry y yo decidimos seguirla. Normalmente, cuando uno de nosotros decidía hacer las cosas solo, terminábamos creando un enorme problema. Hermione había salido del gran salón minutos antes que nosotros, así que se nos había adelantado por mucho. No sabiendo hacía donde había cogido tuvimos que recurrir al mapa del merodeador para ubicarla, la hallamos cerca del segundo piso.
Recorrimos los pasillos en completo silencio, la campana que anunciaba el comienzo de las clases ya había dado su toque, por lo cual, los pasillos estaban desiertos. Tuvimos que recurrir a algunas vueltas algo tontas evitando encontrarnos con Filch, o con Mcgonagall, si esta llegase a saber que no nos encontrábamos en nuestra sala de clase nos castigaría. Por ese motivo, llegamos al baño del segundo piso con muchos minutos de retraso. Cuando estábamos cerca del baño de Myrtle, la llorona, y sabiendo que Mione estaba allí, decidimos dejar el mapa de un lado.
-¿Qué hace Mione en la cámara?- pregunto Harry confundido cuando entramos al baño.
-No lo sé. ¿Mione habla parsel?- cuestione arrugando el gesto, pensaba que de los tres solo Harry lo hacía. Después de todo, Mione jamás me había contado que dominase aquél extraño idioma.
-Desconocía eso.- me dijo Harry encogiéndose de hombros.
-Oigan oigan... ¿Dónde anda la come libros?- la voz de Pansy consiguió sobre saltarnos, nos giramos asustados hacía la puerta de entrada y allí de pie estaba la morena Slytherin de brazos cruzados, estudiandonos con la mirada, al parecer estaba cerca de aquí y nos habia visto entrar.
-¿Para qué la buscas?- pregunto Harry arrugando el entrecejo, él no confiaba en Pansy, y hasta cierto punto esa actitud era compresible. ¡Ella y Malfoy siempre han estado en contra nuestra!
-No encuentro a Malfoy, quizás ella sepa dónde está. - explicó la morena rodando los ojos.
-Mione está ahí abajo, iremos a buscarla...- le explique a Parkinson señalando la cañería. El rostro serio de la morena reflejo sorpresa durante un segundo.
-¿Allá abajo? - cuestionó Parkinson arrugando el entrecejo.
- Si. Harry... si quieres baja tú... te esperare aquí con Parkinson. - le dije a mi amigo, el abrió los labios para protestar pero luego simplemente suspiro y asintió. Probablemente, mi amigo pensaría que lo hacía para mantener controlada a la morena, o para que ella no fuese a decirle a nadie que estamos aquí.
-Mione me tendrá que compensar por hacer esto. - me dijo Harry antes de lanzarse por la cañería. Al verle, recordé años atrás, cuando habíamos bajado por ahí y Harry había terminado con el basilisco y salvado a mi hermana.
-¿Qué hay allá abajo?- me pregunto Pansy mirando hacia donde Harry se había lanzado.
-Te aseguro que no será de tu agrado. - le comente arrugando el rostro, no había sido de mi agrado cuando baje la primera vez.
-Ustedes siempre andan metiéndose en problemas, si alguien nos encuentra...- comenzó a decir Parkinson.
-Nadie nos encontrará, este viejo baño ha quedado en el olvido. - le dije encogiéndome de hombros, después de todo, ninguno de los alumnos de Hogwarts sentían agrado hacia este viejo y horrible baño.
-De todos modos, tengo que seguir buscando a Malfoy...así que...
-Mione tiene que saber dónde anda el rubio, espera a que regrese. - le dije sujetándola del brazo, luego recordé el mapa del merodeador, pero probablemente Harry me asesinaría si se lo mostrase a Parkinson.
-Déjame pensar. Yo, Pansy Parkinson, no tengo idea de que está haciendo tu amiga en esa cañería. Si está haciendo alguna de sus típicas locuras, y los encuentran, me culparan a mi aun sin yo ser parte de vuestro grupo...- comenzó a decir Parkinson pensativa, la vi dar vueltas mientras observaba las viejas baldosas.
-No seas exagerada Parkinson, nuestras ideas siempre resultan bien...y Mione no está haciendo nada ilegal.- comente rodando los ojos.
-No. Claro que no. Ella solo está fuera de sus clases, sin excusa. Y esta en un lugar que, posiblemente, si se supiese de su existencia, se diría que es prohibido bajar ahí. Pero no es ilegal. - comento Pansy con cierto sarcasmo.
-Esa marca que tienes en el hombro seguramente es algo ilegal y aun así la tienes. - me atreví a decir
-No tengo ninguna marca Weasley. - me dijo ella adquiriendo un semblante serio, frio, era como estar frente a una persona totalmente diferente.
-¿Ah no? - cuestione levantando una de mis cejas.
-No, es una cicatriz comadreja...no lo hubiese reconocido aun cuando te la mostrara. - me dijo cruzándose de brazos. Sus palabras me tomaron por sorpresa, lo suficiente como para inmovilizarme durante algunos segundos.
-¿Una cicatriz? - cuestione confundido.
-Si, Weasley...no es la marca tenebrosa como pensabas...si fueses más listo sabrías que la marca tenebrosa se coloca en el antebrazo, no en el hombro. - me dijo rodando los ojos, al parecer se había enojado, y tenía todos los motivos suficientes para no volver a hablarme lo que le restaba de vida.
-Pero...
-Pero nada, eres un cabeza hueca... y tu amigo Potter también lo es. - sentencio la morena, en ningún momento me dirigió la mirada.
-Lo siento...- le dije tras segundos de silencio, entonces Pansy se giro a mirarme y dio un paso hacia mí.
-Te lo diré una sola vez... No soy una mortifaga...por lo menos no por ahora. - me dijo lanzándome una guiñada.
-Pero Theodore Nott si lo es. - las palabras se habían escapado de mis labios antes de que pudiese detenerlas. Los ojos de Pansy se abrieron enormemente y trago en seco.
-¿Y? ¿Qué tengo que ver yo con Theodore? - me pregunto encogiéndose de hombros.
-No lo sé, yo pensaba que...
-Ese es el problema, ustedes sacan conclusiones sin tener idea de lo que ocurre- me dijo Pansy
-¿Y Malfoy? ¿No es un mortifago? - me atreví a preguntar, Pansy me dio la espalda, y el silencio...fue la única respuesta que obtuve. A veces no hacen falta palabras, el silencio puede ser una contestación bastante clara.
-No es de tu incumbencia...- siseo tras algunos segundos.
POV Hermione Granger
La cañería estaba sucia, era exactamente un lugar por el cual no desearías pasar, y ya yo había pasado en dos ocasiones. Caí sobre un montón de huesos pequeños que se clavaban en mi piel incómodamente. ¡Las locuras que hago por Malfoy! Me puse de pie sacudiéndome la vestimenta y contemplando el extenso camino que había por delante. Lance un largo suspiro al pensar en lo siniestro que lucía todo este lugar. Después de todo lo que me había pasado a lo largo de seis años, nada me aterraba lo suficiente como para acobardarme.
-¡Auch! - me gire ante el ruido que produjo Malfoy al caer sobre el montón de huesos que debían amortiguar la caída, pero que no cumplían de forma eficiente su misión. Draco se llevo una mano a la cabeza para acariciar el golpe que se había llevado y luego se puso de pie mientras sacudía la polo negra que traía.
-Demasiado sucio para tan elegante vestimenta. - le dije burlonamente, no podía evitar el comentario, era imposible obviar el buen gusto que tenía el rubio para vestir.
-No deberías estar aquí. - susurro Draco observando el lugar, incluso percibí cierto temor en su mirada. Normalmente, él no reflejaba ningún sentimiento así que cada vez que reflejaba uno, mi curiosidad aumentaba un poco, deseaba dejar al descubierto todos los misterios que rodeaban a Malfoy.
-Ya es muy tarde. ¿Qué buscamos? - cuestioné mirando mi alrededor. Ignorando por completo la mirada enojada que Malfoy me dedico, no sé que buscaba, pero no pensaba dejarle solo acá abajo.
-Corrección... Qué busco- me dijo Malfoy lanzándole una guiñada mientras comenzaba a caminar. ¿Qué ocurría con él? Un minuto me hablaba con cariño, al otro se comportaba distante, luego frió, luego amoroso...la palabra bipolaridad definitivamente definiría al rubio.
Le observe mientras caminaba por el húmedo lugar, erguido, sus zapatos apenas ocasionaban un ruido casi inexistente sobre el lugar que pisaba y sus manos estaban enteradas en sus los bolsillos. Lance un largo suspiro y comencé a caminar tras él, acelere el paso hasta que estuvimos uno junto al otro. Al llevar hacia él mi mirada, me percate de que la polo que traía dejaba ver el comiendo de algo escrito en su antebrazo. Mi mente no tardo en comenzar a hacer posibles hipótesis acerca de que tenía allí escondido. Cada una de mis suposiciones no me agradaba, así que las comencé a desechar una tras la otra.
-¿Qué buscas? - cuestioné percatándome de que no me había dicho. Malfoy no quería comentarme nada, estaba actuando bastante extraño, incluso misterioso, y eso me hacía pensar que al parecer Harry había tenido siempre la razón acerca de su condición de mortifago.
-Granger, deberías irte y dejarme solo en esto.- sentenció el rubio acelerando el paso, intente mantenerle el ritmo, en silencio.
El largo y oscuro camino nos llevo hasta la entrada de la cámara, Draco se detuvo en seco y lanzo un suspiro antes de que entrásemos. Al entrar, se veía a lo lejos el basilisco muerto. El lugar era impactante, un largo pasillo con columnas en forma de serpiente, baldosas brillantes, el aire tenebroso. Malfoy siguió caminando en silencio, aunque percibí cierta vacilación en sus pasos. Un temblor me recorrió la columna mientras caminaba junto al rubio.
-¿No piensas decirme que buscas? - insistí percatándome de que caminábamos hacia el basilisco. No quería ni siquiera comenzar a sacar conclusiones porque definitivamente no serían para nada productivas.
-No, ni siquiera sé porque me acompañas.- comento el rubio, y se arrodillo delante del basilisco, saco una gruesa tela negra de un bolso que traía. ¿Qué hacía? Tanto sus palabras como sus acciones me intrigaban, recordé que él era un rompecabezas que debía armar para poder comprenderlo; un misterio esperando que alguien lo resolviese.
Draco estaba a punto de acercar su mano a la boca de la enorme serpiente cuando me interpuse tirando de la manga de su camisa para dejar al descubierto aquella horrible marca. Era una calavera de la cual salía una serpiente...llamada por muchos la marca tenebrosa, símbolo de cuanta cercanía tenías con Lord Voldemort. Di dos pasos hacía atrás cuando vi aquello, Malfoy detuvo sus acciones, todavía de cuclillas, y llevo su mirada hasta la marca que había quedado al descubierto antes de acomodar la camisa en silencio.
Yo me encontraba de pie, ya lo esperaba, lo había visto venir, pero quedaba almacenado en mi pecho un rayo de esperanza. Al ver aquello, ese rayo había terminado de esfumarse y me golpeo la dura realidad. Fuimos, éramos y siempre seriamos de bandos distintos...y nada ni nadie cambiaria eso. Malfoy mantuvo su mano sobre la tela que cubría su antebrazo en silencio, sus ojos estaban clavados en el basilisco por lo cual solo tenía una visión limitada de su rostro. Y ahí estaba resuelto el misterio de Draco Malfoy...y pensar que...me encontraba enamorada del rubio de plateados ojos.
-Ya lo sabes. - sentenció Malfoy sin mirarme y llevo sus manos hacía la boca del basilisco intentando sacarle un colmillo. Como si yo no estuviese aquí, como si no le hubiese descubierto...o como si no le importase lo que yo pudiese pensar acerca del.
-¿Para qué quieres ese diente? - cuestione siguiendo sus acciones con mis ojos. No podía evitar desconfiar de sus acciones, aunque le amara, jamás apoyaría sus malas decisiones.
-No es para YA SABES QUIEN, tranquila. - comento sin mirarme, le vi detenerse a acariciar su antebrazo antes de seguir con su tarea. Había estudiado mucho sobre esa marca, y sabía que causaba dolores que podían llegar a ser insoportables.
-Draco, déjame ayudarte. - le dije arrodillándome a su lado. No podía evitar sentir compasión hacía él, además, ese sentimiento de protegerle seguía vigente en mi pecho. Su estado de mortifago no hacía a un lado el sentimiento de amor que dormía en mi pecho.
-Puedo solo. - sentenció sin voltear a verme, su voz fría, carente de toda emoción, me hacia recordar aquellos primeros años de convivencia...cuando no hacía más que llamarme sangre sucia. Coloque mi mano sobre su antebrazo, aquél en el cual estaba la marca tenebrosa y él se detuvo. Entonces levanto los ojos, por primera vez, desde que había visto su antebrazo, aquellos ojos grises como tormenta dejaron de mirar al basilisco y miraron hacia el horizonte mientras sus manos envolvían en una tela negra el diente de basilisco que había conseguido sacar.
-Déjame ayudar...- susurre sacando mi varita con una de mis manos mientras con la otra subía la manga que cubría su antebrazo. Él no me detuvo en ningún momento, permanecía inmóvil en su posición.
-No tienes que hacerlo. - hablo en un susurro mirando la mano con la cual acariciaba su antebrazo.
-Quiero hacerlo...- susurre levantando mi mano y murmurando un hechizo que calmaría la picazón y el dolor por algunas horas. Mis ojos fijos en lo que hacía, un rayo amarillo dio con su antebrazo y luego se deshizo ante mis ojos.
-Se que piensas que...- comenzó a decir el rubio, coloque uno de mis dedos en sus labios silenciando toda palabra que pudiese salir de su boca. No quería escucharlo, no quería saber que haría con el diente de basilisco, no soportaría saber que lo usaría contra Harry, no quería saber que tendría que elegir entre mis amigos, mis ideales, y el rubio.
Draco cerró los ojos, un suspiró salió de sus labios. El olor a menta estaba, como siempre, presente en él. Aquel olor se había convertido en uno de mis preferidos. Mis ojos, en compañía de mi mano derecha, recorrieron al rubio, iniciando por aquella marca que nos constituía enemigos. Pase del antebrazo a su cuello, siguiendo un camino invisible por sus tersas mejillas hasta acariciar el cabello plateado. Era suave al tacto, exactamente como había imagino que sería, incluso mejor. Trague en seco cuando aquellos ojos grises se abrieron y se encontraron con los míos; un escalofrió me recorrió la columna vertebral al escuchar el suspiro del rubio.
Draco tomo mis manos entre las suyas, estábamos de rodillas delante del basilisco, uno delante del otro, con nuestras manos unidas. Probablemente, era el ambiente menos romántico y el mas escalofriante. El olor a pestilencia y a humedad era bastante pesado e incluso el lugar sobre el cual nos habíamos arrodillado se sentía incomodo bajo mis rodillas. Aquello pasaba a segundo plano cuando aquellos ojos me escudriñaban. En ese momento, él dejaba de ser mi enemigo y pasaba a ser simplemente el rubio de ojos plateados que se había robado mi corazón sin mucho esfuerzo. Draco levanto su mano derecha hacia mí y me cubrió los ojos, di un salto de sorpresa ante sus acciones y estaba por apartar su mano cuando detuvo mis acciones con su otra mano.
-Tranquila...a ti...jamás te haría daño. - susurro Draco, al no poder verle, un nerviosismo se instalo en mi pecho. Sus palabras me tranquilizaban, pero sus acciones despertaban en mi sensaciones nuevas que nunca había experimentado.
-Draco...- susurre tanteando con mi mano hasta poder acariciar su mejilla, el ladeo el rostro y coloco un beso sobre la palma de mi mano, aquella que estaba en su mejilla. No pude evitar sonreír ante sus acciones, incluso parecía un sueño, y si lo era...era mejor permanecer durmiendo.
-Eres tan linda, Hermione.- me dijo Draco en un susurro, mi mano dejo de tocarle y supe que se había movido. O por lo menos, había movido su rostro, me recorrió un escalofrío ante su silencio; moví mi mano hasta hallar la del rubio.
- ¿Qué haces? - pregunte nerviosa, su mano permaneció cubriendo mi vista mientras que la otra estaba atrapada bajo una de mis manos, un agarre firme que no tenía pensado soltar en ningún momento.
El silencio fue la única respuesta que halle, estaba por moverme cuando sentí sus suaves y rosados labios sobre mi mejilla, depositando un casto y dulce beso. Me quede inmóvil, completamente paralizada mientras el rubio trazaba una línea de besos desde mi mejilla hasta mis labios. En el momento que sus labios tocaron los míos, un suspiro se me escapo, él no realizo más que una débil presión que podría incluso haber pasado desapercibida, y que posiblemente no sería denominado beso. Pasaron segundos antes de que Draco moviese sus labios sobre los míos, le respondí torpemente, no por inexperiencia sino por los nervios. El fuego que ardía en mi pecho me llevo a intensificar aquel contacto, mientras movía mi mano al cabello del rubio. Malfoy no tardo en alejarse algunos centímetros...intente atrapar sus labios, pero al no poder ver, me resulto imposible.
-Tranquila, leona...- me dijo él, incluso me lo imagine riendo. Moví mi mano hasta aquella con la cual él me cubría la vista dispuesta a sacarla, pero sus palabras me detuvieron.
-No, no lo hagas...- me dijo en un susurro.
-¿Por qué?- pregunte reposando mi mano sobre la suya.
-Tu mirada es tan linda, tan dulce, tan sincera...lo siento.- termino de decir, la mano que cubría mi vista desapareció dejándome ver a Malfoy cuando se puso de pie y me dio la espalda...sujetaba en sus manos el pañuelo negro.
-¿Por qué te disculpas? - cuestione levantándome.
-Soy...yo... no debí besarte...no... - susurro él, un suspiro se escapo de mis labios y no pude evitar abrazarlo, escondiendo mi rostro en su espalda.
-¿Qué haces? - me pregunto en un susurro.
-Quería que me besaras, tonto...- susurre sintiendo que me ardían las mejillas. Draco suspiro, mordí mi labio inferior y sentí como el rubio se movía, así que afloje el agarre, él se giro y sus grises ojos se detuvieron en los míos. Podría quedarme allí viéndolo por siempre...
-Hermione este diente...- comenzó a decirme nuevamente el rubio, moví mi mano hasta cubrir sus labios, el cerro los ojos y luego volvió a abrirlos.
-No tienes que decirme...no estás en la obligación de decirme nada. - le dije antes de acercarme un poco mas a él. Draco me rodeo con sus manos, me acerque a su rostro, moje mis labios y me detuve a esperar que el terminase con la distancia. Draco no tardó en atrapar mis labios con los suyos, el olor a menta no tardo en envolverme. Lo bese con rapidez, con urgencia, como si fuese un sueño y supiese que estaba por despertar. Draco me abrazo con más fuerza, por un momento incluso se sentía como si fuésemos uno solo.
-¿Hermione...?- La voz de Harry nos obligo a romper con aquel beso, giramos el rostro, aun sin soltarnos, encontrándonos con los ojos abiertos de Harry. Lo último que percibí antes de que Draco se alejase fue como bajaba la manga de su camisa ocultando la marca tenebrosa.
-¡Harry! ¿Qué haces aquí? - cuestione caminando hacia él, vi por el rabillo del ojo como Draco escondía la tela negra dentro de un bulto que había traído consigo.
-Ustedes ¿Se estaban besando?- me pregunto acomodándose los espejuelos.
-¿Nosotros?- cuestione nerviosa
-Yo...es que...no me lo esperaba.- susurro Harry, acomodando nuevamente sus espejuelos.
-Haz como si no lo hubieses visto, Potty...- le dijo Draco y comenzó a andar.
-Te explicaré en la torre.- le dije a Harry en voz baja. Mi amigo se tallo varias veces los ojos y luego dejo salir una sonrisa picarona.
-¿Desde cuándo?- me pregunto mientras caminábamos tras Draco.
-Desde nunca...esto...ocurrió de la nada.- le dije sonrojada.
-Pero...menudo beso...incluso pensé que mis ojos veían mal y no se trataba de ti.- me dijo Harry, el sonrojo se hizo más pronunciado en mis mejillas.
-No digas esas cosas Harry.- susurre.
-Cuando se lo diga a Ronald...
-Shhh...no le dirás a nadie, no soportare vuestras bromas.- le advertí
"Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos."
Eduardo Galeano
