Es el día y bastante tenso así que necesito urgente un café cargado. Bois le mandó un mensaje a Stan, nuestro tributo del Distrito 7 por medio de un patrocinador falso. Salgo de mi habitación y me acomodo mi chaleco kevlar. No me encuentro con nadie y salgo al exterior cuando alguien me llama, me giro y veo a Maarten en el umbral de la puerta del hospital, tiene su bata celeste y bastante serio; preguntándome que es lo que quiere me acerco a él.
— Cade, creo que no tuvimos mucho que decir desde que llegué— dice Maarten y estoy tentado a decirle que sea rápido lo que diga— Sé que estás a punto de irte a una misión, Skye me lo contó.
— Entonces me comprenderás cuando te diga que estoy apurado— le digo y él asiente.
— Te agradezco, yo sé que tenías tus reservas a la hora de rescatarme….
— Skye lo hizo, ella insistió que la ayude un poco pero hizo la mayor parte. No tienes que agradecerme, Hutchins— le digo mientras veo a los soldados avanzar por el verde pasto, en dirección a la nave. Wend ya se encuentra en el Capitolio, esperando mi orden para asaltar el centro de control.
— Yo no podré ir por obvias razones, Mellark pero estará contigo. Sé que ella tiene entrenamiento militar y puede cuidarse sola pero aún así, me preocupo por ella. Siempre estuvimos juntos en cosas así.
— ¿Quieres que la proteja?
— Si, cuídamela por favor; quiero estar tranquilo que está a tu lado, cubriéndola— dice Maarten y lo veo en sus ojos, está muy preocupado por ella. No tiene que hacerlo, ella me rompió la nariz y no tengo resentimiento de ello.
— Descuida, estará segura conmigo— le digo y para calmarlo le doy una palmada en el hombro y veo vuelve adentro del hospital. Me doy la vuelta y me dirijo al campamento principal.

Ahí en la entrada estaba Skye, mirándome; es evidente que me vio hablando con Maarten y antes que me diga, solamente le dije que se preocupa por ella.
— Lo sé— solamente eso dijo y siguió su camino hacia el hospital, Skye ya está vestida como una soldado rebelde: totalmente de azul incluyendo el kevlar.

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El Sinsajo sobrevolaba sobre los cielos del Capitolio, yo veia por la ventana el techo elevado en forma de domo de la Arena, a mi lado estaba Xiana y al frente Skye, Tiffler.
Saco mi radio para comunicarme con Greg.
— Equipo Acero ¿están en posición?
— Lo estamos viendo, equipo Acero. Cambio.
— Estamos sobrevolando el domo, entren equipo 7. Corto.
— A la acción. Corto.
— Muestra el Sinsajo y alistemos nuestros rifles, entraremos— exclamo mirando al piloto. El piloto baja de manera suave la nave y da un asentimiento a Tom, él presiona un par de teclas en un tablero holográfico y sentimos un pequeño movimiento brusco, todos miramos por la ventana y vemos el domo abrirse como una toronja. Espero que el chico del 7 esté justo debajo de la Cornucopia, el lugar de la reunión o será un viaje corto. Vemos que la nave se posa sobre el agujero y debajo de nosotros se abre una puertecilla, Tiffler enrolla los arneses en la cintura de Skye mientras yo le ayudaba a Xiana finalmente fue mi turno.

Saltamos hacia el espacio, sintiendo el aire golpearme la cara y aterrizamos suavemente en el suelo. Fue una caída larga y veo a las chicas caer con las rodillas flexionadas.
Buscamos a los tributos, no veo nadie pero Xiana señala a una que estaba muy cerca de la Cornucopia, asustada. La arena de este año es solo un campo verde rodeado de árboles y vemos los escombros del techo en el campo desperdigados por todos lados, la chica temblorosa se acercó asustada.
— Stan se fue a buscar provisiones— dice y siento algo pesado en la barriga.
— Le dije que se quedara aquí— dije y sé que ella no tiene la culpa, Xiana le agarró del brazo y se la jaló para subirla. Yo cargué mi rifle y me coloqué espalda con espalda de Skye y lo vemos.

Xiana ya estaba a medio camino del cielo rumbo a la nave, Stan corría con un chico siendo perseguidos por cinco tributos sedientos de sangre. Miro a Skye y estamos con la disyuntiva de abrir fuego contra esos cinco jóvenes. Sabemos que estamos siendo observados por todo Panem y en estos momentos estarán transmitiendo nuestros mensajes.
Stan y el otro llegan a nuestro lado jadeando, los otros cinco nos miran con los ojos desorbitados, Skye sujeta a Stan mientras veo a Xiana aterrizar, sujeto al otro a mi arnés cuando veo que la tributo lanza algo filoso. Escucho un chasquido, Skye maldice agarrando la cuerda cortada.

Los tributos se acercan a agredirnos.
Xiana coge al otro tributo y rápidamente la ascienden y veo que la tributo estaba dispuesta a cortar la cuerda cuando yo me acerco a ella y le golpeo la cara con la culata de mi rifle, cayendo al suelo.
El otro tributo blande su espada y esquivo como puedo.
— ¡Si dejan de intentar matarnos, les dejaremos ir!— le grito pero no me hace caso, pero los otros tres se detienen.

Escucho un ruido, baja Xiana a llevarse a Stan y vuelve a ascender, Skye sigue esperando su cuerda cuando los otros tres tributos se acercan a nosotros para ser rescatados cuando veo que en los círculos metálicos, aparecen los Agentes de la Paz, como si fuesen tributos. Disparan contra nosotros, Skye rueda por el suelo y la pierdo de vista, la tributo que aturdi se despierta pero recibe un disparo en la cabeza.
Yo corro a la Cornucopia y veo con pesar que los tributos caen como moscas, el de la espada logra cubrirse conmigo. Me pregunto donde debe estar Skye cuando la veo aparecer a un lado, lanzando una granada.

La mitad de los Agentes salen volando y mi radio suena en el peor momento posible.
— Acero, ya tenemos reducidos a los Vigilantes.
— Muy bien pero estoy metido en algo— le corto mientras disparo a los Agentes, veo que más Agentes suben por los círculos metálicos. Skye lanza otra granda y reduce la mitad de los Agentes, yo saco una granada y ya no quedan más. Cae una cuerda para Skye y veo a Xiana caer de rodillas, me mira con impaciencia.
— Ya están encima de nosotros, Cade. ¡Apurémonos!— me grita y asiento, le digo que tome al tributo y ella lo hace. Skye sube rápidamente como una centella junto con Xiana, ahora estoy solo contra otro par de Agentes que aparecen, me disparan mientras me cubro con la Cornucopia.

Con mi rifle, les disparo y caen como sacos, sin esperar a nada, saco una granada y lanzo hacia un agujero metálico, veo el humo y me tiran hacia arriba.
— ¡Rapido!— les grito mientras veo el cielo artificial del domo y finalmente la nave.

Estamos bastante alterados y la nave recibe un remesón. Veo que Skye y Xiana se ocupan de los cuatro tributos rescatados, Tiffler cierra la puerta y sentimos que la nave se eleva.
— Naves enemigas a estribor— dice el piloto— ¡Tenemos visitas!
Corro hacia la cabina artillera.
— ¡Xiana! Dile a Wend que salga ya del Capitolio y Skye ve a una cabina artillera.
— Voy— dice Skye y se sienta en la cabina, se coloca un casco y maneja los timoneles de la nave, lista para disparar.

Yo me pongo mi casco mientras aprieto los dientes, veo por la ventana tres halconium acercarse peligrosamente. Hora de jugar un rato.
— Sobrevuela hasta el Distrito 1, Jukson. No queremos atraerlos hasta el Distrito 7.
— Si, señor.

El halconium del Capitolio, negro como la noche empieza disparar, muevo la metralleta disparando, y la nave tambalea por los disparos.
Muevo la artillera y mi computador se enciende diciéndome que ya tengo el objetivo marcado, disparo y veo el halconium reducirse a cenizas.
— Estamos dejando el Capitolio— me informa el piloto Jukson.

Veo la Arena a lo lejos y también al fondo una nave, un halconium modificado y sé que es nuestro, mi amigo Wend está ahí. Saber que logró escapar me tiene algo calmado, pero aún no estamos a salvo. Me entero que Skye hizo polvo a uno.
Enfoco mi mira al halconium enemigo y lo pulverizo.
Respiro hondamente mientras la nave se pierde entre las nubes.
— Activando anti— rastro….camuflaje activado— dice Juskson. Salgo de la cabina y camino hasta los asientos, veo a los tributos muy tensos.
— Menudo rescate— dice Stan con los ojos abiertos y de visible nerviosismo, veo que Xiana y Tiffler les quitaron los rastreadores y los pulverizaron.
— No hay nada que puedan seguirnos— dice Xiana, también algo agitada y veo a Skye acercarse al grupo.
— ¿Cuál será nuestro próximo movimiento?— pregunta Skye relajándose en el asiento, la pobre tuvo un momento de tensión tras cortarse la cuerda.
— El Distrito 2. Skye, cuando se te cortó la cuerda me preocupaste un momento y más cuando te desapareciste de mi vista.
— Oh, lo siento. Buscaba un buen ángulo para herir a los Agentes— dice Skye— Sé que debí avisarte, lo siento.
— Descuida— le digo y me dirijo a los tributos, que se veian muy nerviosos.— A parte de Stan ¿Cuáles son sus nombres y Distritos?
— Soy Davin del Distrito 1— dice el muchacho que intentó agredirme con la espada, él es el único de los Profesionales que logró salir con vida, su mirada estaba entre la disculpa y el agradecimiento— Siento mucho atacarte, estaba asustado y confundí, pensaba que eran parte de los Juegos.
— Nada que ver, somos la agrupación rebelde y estuvimos ahí para salvarlos— dice Xiana, el muchacho sólo asiente.
— Me llamo West y vengo del Distrito 5— dice el chico de piel oscura— Me uní a Stan desde el primer día; les agradezco por salvarnos.
— Wendy del Distrito 10— dice la chica, asustada y un corte en la frente, de algo me sonaba esa joven.
— ¿Tú no eres la que se ofreció como voluntaria?— dice Skye y recuerdo la escena de la Cosecha, ella se ofreció en el lugar de su hermana. Que coincidencia que en la nave tengamos a la descendiente de la chica que hizo eso. La joven asintió y expresó su deseo de ver a su hermana.
— ¿Quién eres? Ellos ya se presentaron— me dice Davin señalando con la mirada a Xiana y Tiffler.
— Soy Cade Mellark— le digo y antes que pregunte por Skye, la presento— Ella es Skye. Y Cuando apenas lleguemos al campamento, buscaré alguna red para que regresen a sus Distritos.
— O pueden quedarse en el complejo— me susurra Xiana y le veo esos ojos verdes.
— Es una posibilidad, siempre cuando los Distritos estén calmados.

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Llegamos al campamento y mucho movimiento, veo a Bob acercarse rápidamente y me comunica que vaya rápidamente al centro de tácticas. Todos fuimos allí, incluyendo a los tributos, de los cuales sólo West es el menor con quince años.

Hay analistas y veo el señor Rellik de pie, él corre para abrazar a su hija y también a Maarten, que se acerca a mí lentamente.
— El asalto lo vio todo Panem— dice Maarten y no necesita decir la parte en que Skye desapareció de mi vista.
— Ella está bien— le digo mirando a la mujer que se acercaba a nosotros.
— Maarten, no te preocupes— dice Skye tomándole la mano— Estoy tan entrenada en esto

Maarten asiente y ella le da un beso corto.
— ¿Son pareja?— les pregunto y ellos reparan en mi presencia y asienten. Les doy la espalda y me acerco al escritorio donde está Julius Torrakson y Gregory Wend. Julius carraspea y todos le prestan atención.
— El asalto a la arena fue vista por todo Panem, el Capitolio cortó la parte en que lanzan las granadas en los aros. Nuestros analistas rápidamente lograron infiltrar nuestros videos que grabamos. Ahora nos llegan noticias que todos los Distritos, a excepción del Distrito 1 y 2, se han levantado gracias a nuestros infiltrados que colocamos ahí.
— ¿Quieres decir el "Alcalde" falso y los Jefes de los Agentes ya están de nuestro lado?— preguntó Duke.
— Exacto. Los Distrito 3 al 13 ya no obedecen a Panem, nuestros "Alcaldes" se han quitado la máscara y se han rebelado como generales de la Rebelión, donde sólo aceptan ordenes de nuestro Comandante Mellark.

Siento algo de bochorno pero contento que todo haya salido bien, ahora el Capitolio tendrá que depender de si misma, todos sus recursos se han cortado abruptamente.
— Eso es bueno— les digo a todos— Nuestros soldados voluntarios de esos Distritos ahora si podrán darnos una mano, especialmente el 13, siempre han querido hacerlo. Y antes de empezar la verdadera fiesta, tengo que presentar a los nuevos integrantes— y señalo a la parejita del año— Skye Rellik y Maarten Hutchins, ex Agentes de la Paz, ahora soldados rebeldes.

Aplausos y ellos están algo cohibidos, agradecen los aplausos levantando la mano
— Tenemos trabajo que hacer, debemos ser rápidos y tomar el Distrito 2. Ellos tienen su cuartel principal ahí— dice Greg Wend y todos asienten.
— Yo estoy listo para unirme si me piden, estoy recuperado de mis lesiones— dice Maarten, mientras Skye rodeaba su brazo con el suyo.
— Bienvenido otra vez— le digo y doy por finalizada la reunión, quedando sólo mis amigos, Xiana, Skye, Maarten y los cuatro tributos. Estoy seguro que el padre de Skye en cualquier momento lanzará su boletín pro— rebelión.
— Muchachos, tendrán que esperar unos días para regresar a sus Distritos— les digo a los tributos y veo la desazón en sus rostros, menos en Davin.
— Yo quiero unirme— me dice y le miro no muy convencido— Tengo diecisiete años y me he entrenado para los Juegos, quiero ser útil.
— No estoy tan seguro pero veo a Bob en la entrada y recuerdo que yo era apenas unos años mayor que él cuando me uní a la rebelión.
— Por favor, en el Distrito 1 no tengo a nadie; bueno; mis padrastros pero igual quiero luchar— dice el chico y veo la determinación en su mirada y acepto, los otro cuatro tributos no tienen intención de unirse a nuestras filas, pero están dispuestos a quedarse en el campamento, Skye los lleva afuera seguida de Maarten. Julius y Greg me miran.
— ¿Cómo salió la cosa?— dice Julius.
— Se complicó mucho pero bien a pesar de todo— le digo— El Distrito 2 no es moco de pavo, debemos estar muy listos y estoy seguro que en estos momentos el Capitolio deben estar armándose.
— ¿Cuántas naves tendrán en el Capitolio? Nosotros tenemos la base en el Distrito 6— dice Greg.
— Espero que ninguna— digo y ellos se van, quedando Xiana.
— ¿No tienes nada que hacer?— le pregunto mientras ella va a mi licorera, saca una botella de licor de menta y sirve dos pequeños vasos.
— Si no te conociera, pareciera que me quieres lejos— dice mientras termina de llenar los vasos y se acerca más a mi, donde veo sus incontables pecas— Toma esto.

Cojo el vaso y doy un pequeño sorbo, el aroma y refrescante sabor de menta llena mi paladar, siempre me ha gustado el licor de menta, veo los ojos verdes de ella.
— Por el éxito de nuestra próxima misión y por el triunfo del Puño de Panem— dice ella, chocamos nuestras copas y doy un sorbo, tal vez sea el alcohol pero algo me tienta, la veo y siento que quiero estar con ella. Aparto mi mirada de ella y me voy a la ventana.
— Cade— me giro y veo a Xiana muy cerca de mí— ¿Qué te sucede?
— Nada, sólo es el alcohol; me mareo rápido.
— Eres un mal mentiroso, Cade— dice ella sonriendo y sus manos se colocan en mi hombro y baja lentamente por mi pecho. Se siente bien pero debo apartar esos pensamientos de mi cabeza, y debe ser el alcohol lo que me hace hacer a continuación, le cojo la mano y se la presiono suavemente y me acerco a su oído.
— Tómate una siesta, el trabajo aún no termina— le susurro y nos quedamos mirando fijamente y ella me besa en la mejilla.
— Claro, nos vemos después…mi comandante.

Parado como una estatua, la veo irse del cuarto de tácticas.


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Paola: Gracias por tu comentario, saludos