Hello!

ImInTheDarkness: Jajaja Yeah! Luna es la mejor XD

Adrit126: Hola! Jajaja ya sabremos los motivos de Hermione! XD jaja Ginny anda contándoselo a todos XD ya sabremos que onda con Fleur XD besos

Johasmiles: Hello! Jajajaja veremos que hace Draco XD Besos!

Sonrisas, quemaduras y sueños

P.O.V Draco Malfoy

- ¿Quién es el afortunado?- sisee por lo bajo imitando el tono de Molly Weasley mientras salía al jardín de la madriguera. No conocía muy bien el lugar, y no estaba muy interesado en conocerlo, pero lo que si deseaba era salir de aquel comedor. Quizás era una actitud tonta, y probablemente se me pasaría el enojo en algunos minutos.

- Ella se avergüenza de mi.- susurré ligeramente enojado mientras me dejaba caer en la suave grama a observar la hermosa y pálida luna. Suspiré, me sentía solo, extrañaba a mi madre. Pese a que intentaba olvidar lo que estábamos viviendo, pese a que estoy feliz por estar con Hermione, no puedo olvidar que...allá afuera...mi familia corre peligro...

- Malfoy, te perderás el postre.- me giré al escuchar el acento francés y me encontré con aquellos ojos azules que me observaban cálidamente. Una sonrisa asomó en los labios de la chica veela mientras se dejaba caer a mi lado. Fui consciente del espacio bastante considerable que dejó entre ambos, y se lo agradecí. Fleur era agradable, y luego de haberme disculpado en tres ocasiones mientras hablábamos, prometimos olvidar el incidente del baño.

- Pensé que nadie se percató de mi salida.-comenté encogiéndome de hombros.

- Estabas a mi lado...no soy ciega.- me dijo ella rodando los ojos.

- ¿A Bill no le molesta que estés aquí sola conmigo?- cuestioné, era incómodo estar solo con la francesa.

- Bill confía en mi, sabe que le amo más que a nadie. Además...le dije que vendría a buscarte.- me dijo sonriendo.

- Necesitaba tomar un poco aire, por eso salí.- mentí

- Tú y yo sabemos la verdad.- me dijo ella elevando una de sus finas cejas.

- ¿Qué verdad?- interrogué fingiendo no comprender.

- Vamos, Malfoy, no soy tonta. Hegmione te ha hecho una escena de celos cuando me viste en el baño. Además, me fulminó con la mirada está tarde. Es obvio que estais saliendo.- me dijo la rubia soltando una risa fresca.

- Discúlpala, ella no suele ponerse celosa.- le dije suspirando, jamás negaría que salía con Hermione. Aunque mi castaña no se sienta tan orgullosa de decirlo.

- La entiendo, Granger se siente insegura. También me sentiría insegura si mi novio viese a una belleza como yo desnuda.- se pavoneó la rubia y soltó una carcajada.

- No había escuchado tanta prepotencia en una sola frase.- comenté rodando los ojos.

- ¿Me dirás la verdad? ¿Por qué te saliste?- me interrogó la rubia.

- Es Hermione...creo que no está muy orgullosa de que su novio sea alguien como yo.- expliqué, por algún motivo sentía confianza con Fleur, así que no veía la necesidad de mentirle. Además, necesitaba decírselo a alguien, y delante de los demás debía guardar las apariencias.

- Cualquiera se sentiría orgullosa de andar contigo, Malfoy, solo mírate.- me dijo Fleur, sonreí.

- Tienes razón, soy perfecto.- me pavonee pasando una mano por mis cabellos plateados.

- No dije perfecto, pero tampoco se pude negar que eres lindo.- aceptó la rubia empujándome ligeramente.

- Gracias, es difícil lidiar con mi belleza. - comenté.

- Hablo enserio. Granger debe tener otro motivo. Anda, vuelve a la mesa...Teddy te extraña.- me dijo Fleur

- Iré en unos minutos.- respondí, ella asintió, se puso en pie y se alejó. Volví a suspirar y cambie mi posición, de estar sentado pase a estar recostado sobre la suave grama. Trozos de la misma se enterraban en la gruesa tela del suéter causando una sensación placentera.

Los pensamientos antes abandonados no tardaron en arremolinarse en mi mente. Subí la manga de mi camisa y contemplé en silencio la marca tenebrosa. El rostro de mi madre pasó por mis recuerdos y sacudí la cabeza para apartarla. ¡Recordar dolía!

Además, ella fue la única que intentó, de alguna forma, evitar mi destino como mortifago. Acomodé mi camisa de golpe, ver esa marcar me hacía daño. Cerré los ojos intranquilo, pero pronto, el frío de la noche, penetrando en mi cuerpo, me tranquilizó.

- ¿Puedo?- era su voz. Esa voz suave, dulce, pero había un ligero tono de molestia también. Abrí mis ojos, encontrándome rápidamente con esos ojos color caramelo. Ella estaba de pie justo a mi derecha. Me miraba desde su posición, con los brazos cruzados sobre su pecho y un gesto serio en el rostro.

- ¿Desde cuándo pides permiso?- cuestioné sonriendo, aunque me sentía ligeramente enojado porque no me había presentado como su novio. La conversación con Fleur había tranquilizado mi ánimo. Además, no podía enojarme con ella por mucho tiempo, jamás podría.

- Tienes razón.- susurró Hermy sentándose a mi lado, sus ojos me estudiaron. Yo le sostuve la mirada, pero ella no me miró a los ojos durante mucho tiempo. Solo recorrió mi rostro con sus cálidos ojos y luego observó por un rato la posición en la cual me encontraba.

- ¿Puedo preguntarte algo?- interrogué luego de algunos minutos de silencio.

- Claro.- susurró mi castaña.

- ¿Soy suficiente para ti?- directo, no quería ni tenía la intención de adornar aquella pregunta. Fue lo primero que me vino a la mente cuando Hermione guardó silencio con respecto a su novio. Mi castaña abrió enormemente los ojos.

- Eres más de lo que merezco...nunca lo dudes.- me dijo extendiendo una mano y acariciando mi mejilla.

- Entonces ¿Por qué no le dices a...- comencé a decir

- ¿No te molesta que diga que somos novios? - me interrumpió Hermy, mordió intensamente su labios inferior. Aquella acción tan inocente y tan hermosa llamo mi atención.

- ¿Molestarme? ¿No has visto lo laposo que puedo ser? Si por mí fuera, pondría un hechizo sobre ti que dijese "Novia y futura esposa de Draco Lucius Malfoy."- le dije sentándome para quedar a la altura de ella.

- Yo pensaba que quizás, tú no querías decirle a los Weasley.- me explicó mi castaña.

- Hermione te amo...lo publicaría en El Profeta si pudiera. Para que todos sepan que mi corazón es solo tuyo, y que el tuyo es mío. - le dije paseando una mano por sus cabellos; mi come libros sonrió.

- Si quieres, voy ahora y le digo a todos que somos novios.- me dijo Hermy decidida a ponerse de pie. Le sujeté de la mano; sería extraño que ella llegase allí y dijese que éramos novios así de la nada.

-No, volverán a preguntarte y podrás decirlo.- le dije sonriendo, mi mano rodeaba suavemente su muñeca para impedirle alejarse. Granger guardó silencio por un momento, luego movió su mano hasta entrelazar sus dedos con los míos. Me perdí en aquellos ojos color miel, en la profundidad de ellos encontraba esa paz que tanto necesitaba. Sarcásticamente, eran esos mismos ojos color miel los que día y noche atormentaban mis sueños.

- ¿Y yo? ¿Soy suficiente para un Malfoy?- me preguntó Hermy, su mano sujeto con firmeza la mía. Bajé la mirada hasta sus manos, pero me detuve a medio camino. Mis ojos fijos en aquella palabra que marcaba su antebrazo y que hoy no se había, como otros días, molestado en ocultar.

- ¿Lo dudas?- interrogué sin mirarle, mis ojos fijos en aquella cicatriz, ese segundo elemento que aparecía cada noche en mis sueños con el fin de robarme, no solo la felicidad, sino también la paz.

- Estaba leyendo sobre sangre puras ¿Sabes?- me interrogó Hermione, levanté la mirada rápidamente hasta mirar intensamente a sus ojos. Ella pareció sentir la intensidad de la misma, porque dejó que sus ojos decayesen por algunos segundo.

- ¿Para que lees esa basura?- interrogué moviendo la mano que me quedaba libre hasta la mejilla derecha de mi novia. Estaba cálida, al contrario de mi mano que probablemente estaría fría. Hermy ladeó el rostro y depositó un suave beso sobre mi palma antes de suspirar.

- Nunca ha existido...en la familia Malfoy, uno que se atreviese a unirse a una nacida de Muggles.- me comentó Hermione.

- Marcaré la historia entonces.- le dije sonriendo, ella también dejó escapar una sonrisa.

- No respondiste mi pregunta.- me recordó mi castaña.

- No...no eres suficiente.- dije con seguridad, mi mirada en ningún momento se apartó de la suya. El agarre de Hermione en mi mano se aflojó y ella me miró ligeramente sorprendida y entristecida.

- Eres más de lo que merezco. Creo que nunca un Malfoy había estado tan orgulloso de su elección. - susurré, ella suspiró, incluso me pareció que por un instante su respiración se había paralizado.

- No hagas esas cosas...me espantaste.- me acusó la leona dándome un empujón.

-¿Qué hice?- interrogué divertido.

-Dejarme en suspenso. Debemos entrar...nos deben estar extrañando. - me dijo Hermione poniéndose en pie.

- ¿Sabes algo?- interrogué imitándole

- ¿Qué?- me preguntó ella mientras andábamos.

-Estoy sorprendido de mi mismo. Soy el Malfoy más guapo que ha existido, el más listo, el más elegante, y también voy a ser el primer Malfoy en tener hijos mestizos.- dije orgulloso

- Si sobrevivimos.- me dijo Hermione rodando los ojos, estábamos por entrar nuevamente a la madriguera, pero le detuve.

- Sobreviviremos...y nuestro primer hijo será un Slytherin igual que su padre.- sentencié lanzándole una guiñada.

- ¿Por qué hablamos de tener hijos?- me preguntó mi castaña sonrojada.

- No lo sé...tú eres la que quiere procrear.- le dije con una sonrisa torcida; se puso tan roja como el cabello de Ronald Weasley. Se veía adorable con aquel color en sus mejillas, solté una carcajada ante su nula respuesta.

- Malfoy...- me dijo para llamar mi atención, deje de reír al ver que me miraba fijamente.

- ¿Si?- interrogué arrugando el entrecejo.

- Nuestro primer hijo será un Griffindor.- me dijo con seguridad, levanté una de mis cejas.

- ¿Quieres apostar?- interrogué divertido.

- ¿Apostar?- me preguntó sorprendida.

- Si. ¿O tienes miedo leona?- cuestioné burlón.

- Es una apuesta. Y si gano, tendrás que hacer lo que yo diga durante un mes.- me advirtió Granger.

- No te diré lo que tendrás que hacer si yo gano.- le dije con una sonrisa torcida mientras le evaluaba de arriba abajo. Granger se sonrojó completamente y me empujó intentando evadir mi mirada.

- Vamos a entrar.- me dijo tirando de mi brazo para que le siguiese. Pasamos por una pequeña mesa camino al comedor, de la cual pude agarrar una manzana. "Que delicia" pensé al dar el primer mordisco.

- Ese amor tuyo con las manzanas verdes me asusta.- me comentó mi castaña.

- ¿Celosa?- interrogué divertido.

- Para nada, pero deberías compartir.- me dijo arrebatándome la manzana y dándole un mordisco.

- No lo has hecho.- dije haciéndome el herido.

-Acabo de hacerlo.- me dijo dándole otro pequeño mordisco y lanzándome una guiñada.

- Ven acá, pequeña rata de biblioteca.- le dije de manera bromista mientras extendía mis brazos, Granger intentó escapar de mi agarre, pero le fue imposible. La rodee con mis brazos al tiempo que ella pegaba un pequeño grito de sobresalto.

- Suéltame, Draco.- se quejó extendiendo la mano donde sostenía mi manzana para imposibilitar que se la arrebatase. Con un impulso certero conseguí tomar a Hermy en brazos, ella con la mano libre se sujetó de mi cuello y por un instante cerró los ojos. Le miré completamente embelesado, ella masticaba aún aquel último trozo de manzana que se había atrevido a morder sin mi autorización.

- Devuélveme mi manzana.- le dije sonriendo.

- Hay más en la mesa.- respondió abriendo los ojos.

- Coje otra tú, esa es mía.- sentencié, era una orden, una orden dulce y sin mucha agresividad, pero una orden al fin y al cabo.

- No, quiero esta.- me dijo llevándose la manzana a los labios para darle otra mordida. Tenía mis manos ocupadas así que no podía arrebatársela. Sonreí y me acerqué hacía ella. Granger previo mis intenciones porque con cierta timidez extendió la manzana hacía mis labios para que pudiese darle un mordisco.

Por un instante, el tiempo se detuvo, las dudas, el miedo, todo lo que nos solía quitar la paz y el sueño desapareció. Los ojos color miel estaban fijos en mi rostro, por algunos segundos estuvieron fijos en mis labios. Mordí la manzana que ella me extendia y luego centre mis ojos en los suyos, jamás había disfrutado tanto de aquel suculento manjar.

- Está delicioso.- susurró Hermione, sus ojos seguían fijos en mi.

- ¿La manzana o yo?- interrogué divertido, Granger comenzó rápidamente a ponerse roja.

- Ambos.- sentenció, y fue tal la sorpresa que me llevé que terminé con el rostro desencajado y comenzando a ganar color en las mejillas. Hermione sonrió, parecía orgullosa de su reciente logro. Tenía aquella misma sonrisa que solía surcar sus labios cuando le anunciaban que había obtenido la calificación más alta.

- Yo...- comencé a decir, no era fácil dejarme sin palabras. Y Hermione Jean Granger, con su inteligencia, lo había logrado.

- ¿Quieres más?- me interrogó extendiéndome la manzana, di otro mordisco intentando pensar en una buena contestación, pero la intensidad de aquellos ojos color miel jamás había sido tanta.

- ¿Tú no quieres más?- cuestioné, y me sentía nervioso sin motivo aparente. Era una serpiente, asututa y sagaz; pero, por primera vez, una leona me había hecho caer en mi propia trampa.

- No, quiero otra cosa.- me dijo mi leona, y no tenía que decirme que quería. Lentamente la dejé caer, hasta que sus pies tocaron el suelo; moví mis manos hasta quitarle la manzana que sostenía y dejarla en la mesa que estaba a nuestro lado.

- ¿Qué será eso que quiere la leona?- interrogué volviendo a controlar la situación, sentía que poco a poco mi voz regresaba.

- Ya lo sabes.- me dijo ella moviendo sus manos hasta rodear mi cuello con las mismas.

- Es mejor si me lo pides.- le dije divertido, Hermy rodó los ojos y me empujó del hombro.

- Si no quieres...- dije encogiéndome de hombros.

- Que me beses tonto.- dijo con rapidez y en un tono muy bajo; le entendí, pero me hice el que no le había escuchado.

- ¿Qué dices?- interrogué arrugando el gesto en señal de confusión.

- No me hagas repetirlo.- me dijo mi castaña, sus bonitas mejillas cada vez estaban más sonrojadas.

- Es que no te he escuchado.- me burlé.

- Que quiero...

Unos pasos y unas risas consiguieron que nos alejásemos con rapidez. Tomé la manzana y le di un mordisco casual mientras la puerta se abría de golpe dejando ver a Molly Weasley, Tonks y Ginny. Las tres se sorprendieron al vernos, traían algunos platos sucios.

- ¡Aquí andaban! Nos pareció extraño que desaparecieran.- comentó Molly abriendo el grifo de agua.

- Si, estábamos aquí...hablando.- comentó Hermione, vi que el sonrojo persistía en sus mejillas, pero su voz intento sonar casual.

- Si...nos encanta hablar.- comenté dándole un último mordisco a mi manzana y lanzándole una guiñada a Hermy. Por supuesto, ella me ignoró.

- Draco, Nott te estaba buscando.- me comentó Ginny acercándose a nosotros.

- ¡Y también Teddy!- apoyó Tonks antes de ubicarse junto a Molly.

Suspiré y tras una última mirada a Hermione, me despedí y salí hacía el comedor. Aquella noche, por primera vez desde hace días, dormí en un lugar cómodo. Los señores Weasley eran muy amables, y aunque estábamos ligeramente apretados por ser muchos... estábamos mejor que en la cabaña. Lamentablemente, esa noche, también tuve pesadillas. Esta vez...no protagonizadas por Hermione...sino por mi madre.

- Mama...- llamé mientras andaba por un largo pasillo, a ambos lados me quedaban ventanales que dejaban ver espesos árboles. Aún cuando parecía haber mucha luz, proveniente de los ventanales, el fondo del pasillo seguía oscuro.

- ¡Draco!- me giré buscando a mi madre, pero no estaba. Su voz era clara, tan clara que en ningún momento, mientras caminaba por aquel pasillo, pensé que fuese un sueño.

- Necesitamos tu ayuda,estamos en problema.- su voz sonaba tan precisa, a cada paso se escuchaba más cerca. Comencé a correr, pero el pasillo parecía no tener fin; y mi respiración comenzaba a ser muy pesada.

- ¡Mama!- le llamé.

- Apresúrate, estoy en el calabazo. Bellatrix ha estado bajo un imperium en todo momento...lamento no poder contactarte antes...- corrí más deprisa y me detuve de golpe cuando el pasillo terminó dejándome ver un extenso precipicio y del otro lado...la continuidad del pasillo.

- Tengo que irme...apresúrate...- y la voz desapareció por completo.

- ¡Mama!- llamé tras dos segundos de silencio; no hubo respuesta. Me eche hacía atrás, tomé impulso y salté...pero el abismo se hizo más extenso y comencé a caer.

Mientras caía...desperté.

- Fue solo un sueño...- me consolé cuando caí sentado en la cama, mi corazón latía ligeramente desenfrenado, un sudor frío recorría mi frente y tenía la garganta seca.

- Fue solo un sueño.- repetí, está vez con más seguridad.

- ¿Estás bien?- la voz de Nott me tomo desprevenido, se hallaba a mi lado ya que estábamos compartiendo la cama. El castaño me miraba con el entrecejo arrugado, tenía en el rostro un rastro de pereza que me dejaba saber que le había despertado.

- Si...un mal sueño.- dije en voz baja, mis ojos se movieron hacía la ventana por donde los primeros rayos de sol ya comenzaban a colarse. No tenia sueño, y probablemente no podría volver a dormir.

- Duérmete...solo fue un sueño.- susurró Nott, incluso pude escuchar como volvía a quedarse dormido. Me puse en pie y con un hechizo me limpie el rostro antes de salir del cuarto.

Al asomarme fuera podía escuchar, además del silencio, dos voces que entonaban alegremente una melodía. Bajé las escaleras desperezándome y tras recorrer un pasillo, guiándome hacía el ruido. Llegué hasta la cocina...donde, Molly en compañía de Tonks, entonaban una melodía mientras cocinaban. O mejor dicho, mientras Molly cocinaba y Tonks cargaba al pequeño Teddy que descansaba en sus brazos.

- ¡Draco!- se sorprendió Tonks al verme, yo me sorprendí al escuchar que utilizaba mi nombre de pila.

- Lamentó interrumpir.- dije aún de pie en el umbral de la puerta, el sobresalto de Tonks despertó a Teddy quien comenzó a hacer rápidamente un berrinche.

- Tranquilo, muchacho. No interrumpes, solo nos sorprende que estés despierto temprano.- comentó Molly

- ¿Temprano? Son las ocho, creo.- comenté encogiéndome de hombros.

- Los chicos se quejan por despertar a las nueve y media.- comentó Tonks tras conseguir tranquilizar al pequeño.

- Estoy acostumbrado.- sentencié encogiéndome de hombros mientras me acercaba para contemplar lo que hacían.

- Preparo pancakes para el desayuno...me gusta cocinar al estilo Muggle.- me comentó Molly mientras movía en un envase una extraña mezcla.

- ¿Qué lleva eso?- interrogué arrugando el gesto; Molly me explicó con una sonrisa, e incluso me dijo como prepararlos. Tonks se fue a alimentar a Teddy; mientras, yo permanecí de pie junto a Molly, contemplando como preparaba el desayuno. Incluso me dejo hacer el intento, pero tras quemar tres pancakes me dijo que siguiera con la práctica otro día.

- Cuando me case le prepararé pancakes a mi esposa en honor a ti.- le comenté a Molly inclinado de la mesa; ella soltó una carcajada.

- ¡Molly!- la voz de Fred Weasley irrumpió desde la distancia.

- Déjame ir a ver que le pasa, hoy es su boda y lleva gritando desde las cinco.- comentó Molly rodando los ojos.

- Yo vigilo el pancake.- le dije viendo que ella hechaba el restante de la mezcla.

- Ten cuidado, no lo quemes. Vengo rápido.- me dijo rechoncha mujer apresurando sus pasos para salir de la cocina.

Me ubiqué frente a la ¿estufa? Algo así creo que dijo Molly, sujeté la enorme cuchara y contemplé en silencio cómo iban apareciendo pequeños puntos en la masa que se comenzaba a endurecer. En el silencio podía incluso escuchar mi respiración, mis ojos no se despegaban del alimento, tenía la intención de hacerlo perfecto está vez.

- ¿Malfoy?- cuestionó una voz a mi espalda, me asusté y como primer impulso me giré hacía la puerta sorbresaltado.

- Me espantaste, Hermione.- dije al ver a mi castaña de pie en el pórtico, junto a ella se hallaba Ginny.

- ¿Esto es una pesadilla? No puedo creer que estés cocinando.- se burló Ginny.

- Que graciosa.- comenté rodando los ojos.

- Draco, creo qué hay que girar eso.- susurró Hermy señalando hacia la estufa.

- Sé hacerlo.- dije orgullosamente, moví mi mano, con tan mala suerte que termine colocándola sobre una esquina que estaba caliente...ni siquiera sé que toqué. Lancé un grito y dejé caer la gigantesca cuchara a la vez que me llevaba mis dos dedos quemados a los labios.

- ¡Por Merlín!- grité.

- ¡Draco!- Hermione se apresuró a acercarse a mi, y la comadreja menor se hizo pasó para evitar que el desayuno se quemase.

- Esto arde.- dije, Hermione intentó sujetar mi mano, pero no quería dejar de soplar mis dedos así que se lo impedí.

- Déjame ayudarte.- me exigió mi castaña de manera autoritaria sujetando mi mano para ver el daño.

- Me arde...- me quejé nuevamente con ojos de cachorro regañado.

- Ya estará bien, mete la mano bajo el agua.- me dijo mi castaña abriendo el grifo, el agua fría calmó el dolor luego de un tiempo.

- No se juega con las cosas calientes.- me reprendió Hermy.

- Y no se cocina si eres un desastre.- se burló la comadreja.

- Cállate, Weasley.- le dije mirándola acusadoramente.

- ¿Qué pasó aquí?- interrogó Molly cuando regresó y nos vio.

- Draco demostró que es un inútil.- volvió a burlarse la comadreja.

- Ginebra.- le reprendió Molly.

- Solo se quemó accidentalmente.- dijo Hermione, ambas parecían querer hablar por mi. Mi castaña escondía una sonrisa, algo me decía que luchaba para no burlarse de mi.

- Todavía recuerdo mi primera quemadura...que experiencia.- dijo Molly con una sonrisa orgullosa.

- ¡Que experiencia!- comenté con sarcasmo.

- Serás un excelente cocinero. Pero es hora de desayunar...váyanse a la mesa. - comentó Molly

- ¿Estás mejor?- me interrogó Hermione mientras, con un paño, secaba mi mano lastimada. Molly nos miró arrugando el gesto cuando vio nuestra cercanía, pero tras una sonrisa ignoró nuestra posición.

- Si, con una enfermera tan eficiente como no estarlo.- dije en voz baja.

- No digas esas cosas.- respondió mi castaña antes de obligarme a seguirla hacía el comedor.

- Ya Molly me enseñó a cocinar al estilo Muggle...tú deberías enseñarme algo más sobre los Muggle. - le comenté a Hermione caminando tras ella.

- Algún día podría enseñarte a jugar baloncesto, o a patinar, o podríamos ir al cine.- me dijo con una sonrisa.

- ¡Uno a la vez! ¡Eso fue demasiado! - exclamé riendo.

- Tienes razón.- me dijo ella acompañándome en mi risa.

- ¿Qué es cine?- interrogué.

- Es una enorme sala donde se proyecta una película.- me explicó Hermy.

- ¿Eso es todo?- cuestioné, no me parecía interesante.

- Quizás patinar te resulte más interesante.- comentó mi castaña, más para ella que para mí. Llegamos al comedor y dejamos el tema para unirnos al resto de los chicos.

- ¡El desayuno de hoy es en honor al chico que en unas horas se estará casando!- exclamó Molly cuando entró, todos aplaudieron emocionados. Yo me limité a permancer sentado, con un gesto amigable, pero sin sonreír.

El resto del día lo pasé acostado en el cuarto de la comadreja. Me encontraba pensando en el sueño que había tenido y en lo real que me había parecido todo. La ceremonia se llevaría acabo a las tres de la tarde así que a eso del medio día me metí a bañar con el único propósito de estar listo temprano. Lamentablemente, ese baño de los Weasley parecía estar completamente confabulado con alguien para sacarme sonrojos y meterme en momentos incómodos.

Eran las doce del medio día, probablemente raspando ya para las una de la tarde cuando decidí cerrar el grifo de agua. Abrí la cortina, y busqué la toalla con mis ojos. La había dejado colgada de un gancho cerca de la puerta. Pusé mis pies fuera de la ducha, dispuesto a tomar la toalla, cuando escuché como la puerta comenzaba abrirse.

No tenía el tiempo necesario para tomar la toalla así que me di la vuelta dándole la espalda a la dichosa puerta de madera. Mi rostro comenzó a arder al imaginar quien podría haber irrumpido en el baño sin avisar. El silencio reino por algunos segundos...yo solo esperaba que la persona cerrase la puerta de golpe al percatarse de que no estaba desocupado.

Pero para mi sorpresa...pasados algunos segundos...la puerta aún no había sido cerrada...

Continuará...

"Dale valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan."

Gabriel García Márquez