CAPITULO 10.- OASIS DE MENTIRAS

Trisha entró a la habitación, observó a su hijo Ed dormir sobre la cama, la expresión de calma y tranquilidad de su rostro le hizo sonreír, se sentó al borde de la cama y acarició sus cabellos, lo tenía demasiado largo, insistía en no cortarlo por mucho que ella lo reprendiera, mas no importaba porque era un buen muchacho y además era su hijo, su amado hijo; paso su mano sobre sus mejillas, las acarició...detuvo el impulso de abrazarlo y besarlo porque seguramente lo despertaría, se limitó a observarlo con ternura y amor, tenía tantas cosas de las que hablarle, hacía tanto tiempo que no se veían, pero esperaría el tiempo que fuera necesario hasta que él decidiera abrirle su corazón, mientras tanto…deposito un pequeño beso sobre la frente de Ed, tan suave y delicado que estaba segura sería incapaz de sentirlo y por lo tanto de perturbar su sueño.

Salió de la habitación rodeada del mismo silencio que le había acompañado desde su entrada, cerró la puerta tras de si, en el pasillo cayo de rodillas, demasiada cansada como para continuar de pie, cargando con una mentira que sentía la destruiría en cualquier momento. Lo que estaba haciendo era incorrecto, sin duda alguna lo era, pero…había soñado infinidad de veces con que algún día volvería, anhelado con demasiada fuerza tenerlo a su lado otra vez, deseado con gran desesperación abrazarlo y besarlo hasta asegurarse de que jamás lo arrancarían de sus brazos nuevamente, lo había querido con tanta fuerza, pero ahora no estaba segura de que realmente eso era lo que deseaba, aunque sentía como si fuera demasiado tarde para dar un paso atrás.

Edward se levanto de la cama, estaba en casa, recorrió la habitación donde los colores rojo y negro predominaban, al parecer su hermano tenía gustos similares a los suyos, se llevo la mano hasta la frente, justo donde su madre le había besado…

—¿Madre?... ¿Mamá?—preguntó en voz alta como si continuará sin creer que fuera cierto, mas era real, no una mera fantasía. Le había extrañado tanto, su sonrisa, su voz, sus ojos que siempre le miraban con afecto, el olor a manzanilla de su cabello, la dulce y suave voz que apartaba todos sus miedos y pesadillas. Se abrazó a si mismo, tenía frío; creyó que sería sencillo, mas era difícil, demasiado…tarde o temprano tendría que abandonarla, en esta ocasión por voluntad propia, ahora no quería pensar en ello, en nada en realidad.

Una fotografía enmarcada llamo su atención, yacía sobre el escritorio, junto a la computadora.

—Alphonse…—susurró al ver a su verdadero hermano abrazado de aquel otro chico al que había asesinado, ambos estaban muertos y lo cierto es que no estaba satisfecho de ninguna manera, el primero le había traicionado y el otro arrebatado todo lo que por derecho le pertenecía. Posó sus dedos sobre el rostro sonriente de su hermano menor, sonrió con tristeza—. Tú no lo merecías en realidad…Lo siento—susurró a la nada. Al no debía haber sido asesinado, su muerte no fue su decisión, continuaba siendo controlado por alguien más y gracias a ello su verdadero hermano había muerto, le dolía aunque no lo suficiente como para ahuyentar el sueño por las noches, pero si como para hacerle ver que continuaba muy por debajo en la cadena del poder. Eso acabaría pronto y entonces haría su sueño realidad, total independencia…no importaría el precio que tuviera que pagar, estaba listo para darlo.


El almacén donde se encontraban sentados era frío, pese a todo mantenían la distancia, enfadados no estaban, ni siquiera molestos, sencillamente cada uno permanecía inmerso en sus propios pensamientos, lo habían perdido todo…quizás, la idea no resultaba grata de asimilar, mas eran adultos y debían comportarse como tal, no había lugar para la debilidad ni los lamentos.

Riza observo a Roy quién permanecía sentado, sus ojos fijos en la nada denotaban concentración, estaba pensando…ella no quería continuar pensando, no es que fuera débil ni nada por el estilo, sólo estaba cansada, no había que darle muchas vueltas al mismo asunto, la realidad era que…habían sido superados, igual a hormigas enfrentándose contra un gigante, sin posibilidades de ganar, aparentemente. Pero había algo en la mirada de Roy que le frustraba, estaba ocultando algo que le dolía y sentía que ella era la causa, no quería ser una carga pero si en sus manos estaba la posibilidad de ayudar no la desperdiciaría.

—¿Fue duro dispararle a ese niño?

Roy escuchó la pregunta, lo había sido, si y mucho, pero…

—Debo de estar cayendo demasiado bajo como para atentar contra la vida de un pequeño niño…aunque dudo que fuera precisamente inocente.

—Lo cierto es que me paralicé, sino hubieras llegado a tiempo…Incluso si se escucha cursi, te debo la vida.

El otro no contestó, se puso de pie y centro su vista en lo que alguna vez había sido un almacén.

—Cuando era joven me uní al ejercito, debía de tener diecisiete años al reclutarme, mate a muchas personas, era un buen soldado, efectivo, obediente, firme, claro…era un soldado perfecto—. Guardo silencio y trago saliva, no había hablado de eso durante años y hasta entonces había estado bien diciéndose todos los días que no lo necesitaba, podía lidiar con ello, él solo, sin ayuda de nadie, pero por primera vez en años sentía que sino se sostenía sobre algo o alguien, lo que fuera, caería a un lugar del cuál difícilmente podría salir—. Hice bien mi trabajo y asesiné a muchas personas, si se hubiera tratado sólo de soldados quizás no me sentiría tan mal, pero había ancianos, mujeres y niños…asesiné a demasiadas personas, tantos que ni siquiera recuerdo el número exacto y eso esta mal, ¿no lo crees? Esas personas tenían un nombre, una familia, sueños, ilusiones, miedos y yo no puedo recordar ni siquiera bien sus rostros—apretó los puños con desesperación, cerró los ojos y prosiguió—. Llego un punto en él que no pude seguir adelante, cumplí con mi servicio y abandoné el ejercito, para siempre…entré a la universidad, era joven, apenas y cumpliría los veinte años, creía que podría ayudar a la gente mostrándole la verdad y prometí que jamás alzaría un arma contra nadie más, incluso si mi vida estaba en peligro, prometí jamás disparar contra nadie…por ellas, por esas personas que murieron en una guerra absurda, por los sueños rotos, caminos destrozados…creí que si elegía este camino podría hacerlo, en verdad lo creía y no me habría importado morir si eso significaba cumplir mi promesa, pero…—giró hasta Riza quién se había puesto de pie, caminó hasta ella y le abrazó, hundió su rostro sobre su hombro—pero lo hice por ti—concluyó—le disparé a un niño cuando te vi ahí amenazada por él y sabes que es lo peor.

—No lo sé—contestó ella sin encontrar las palabras adecuadas para el momento.

—Que mi cuerpo no se movió por si mismo, no reaccionó motivado por un instinto o algo similar, lo hice sabiendo que estaba rompiendo una promesa y le estaba fallando a aquellas personas y en ese momento no me importó, no me importó porque tenía miedo…estaba asustado, temeroso de que algo te pasará. No quiero sentirme así Riza, pero cuando estoy contigo yo…

La mujer lo apartó lentamente, le observó fijamente y sonrió.

—No es necesario que te sientas así, creí que no habría manera de compensarte por haberme salvado, pero ahora se lo que debo hacer.

—¿Darme un beso digno de cualquier estreno de verano?—preguntó dotando de humor a la tensión del momento.

—No—negó ella seriamente—yo dispararé por ti de ahora en adelante, así nunca más tendrás que volver a romper tu promesa.

—A decir verdad habría preferido el beso…—opinó con una sarcástica sonrisa.

—Quién sabe, si salimos de esta tal vez acepté una invitación para cenar…—respondió con tal seriedad que denotaba era más que una simple broma.

—Eso me gustaría…—concluyó él—. Ahora, supongo que debemos…

—¿No tiene idea de que hacer, verdad?

—En realidad no, pero si nos dejamos guiar por un par de adolescente significará que en verdad habremos caído bajo.

—¿Adolescentes, eh?—cuestionó Russel entrando con Lan Fan a la bodega, ambos traían bolsas con suministros—. ¿Acaso esa es la manera correcta de hablarle a quienes lo salvaron?

—Y bien niños, ¿Cuál es el siguiente paso en su "elaborado" plan?—cuestionó Roy con evidente burla.

—Debemos reunirnos con el Joven Maestro en Kishua—contestó Lan Fan ignorando el comentario anterior—en dirección hacia el Sur, nos llamará varios días si continuamos a este paso. Es hora del contraataque.

—¿Ustedes como saben de nosotros?

—El Joven Maestro dijo que quizás serían de ayuda, aunque quizás él no este ahí. Si desean acompañarnos serán bien recibidos, en caso contrario se valdrán de sus propios méritos, pero consideren que no pueden confiar en nadie, quizás ni siquiera en ustedes mismos—. El tono de la voz desencajaba con el fino rostro de la chica quién mantenía una postura fría ante la situación.

—¿Qué opinas Riza?

—Tal vez mi propio jefe haya intentado matarme, no creo tener muchas opciones.

—Supongo que tienes razón, pero…—miró a ambos chicos—necesitaremos respuestas, estoy cansado de jugar al gato y al ratón y asumir el papel de ratón.

—No podemos darle las respuestas que no tenemos.

—Al menos díganme, ¿Qué es lo que ustedes quieren? Y ¿Por qué nos rescataron a nosotros y a este muchacho?, ¿Hasta que punto están relacionados con Edward?

Lan Fan le miró fijamente, necesitaban aliados y no podían exigir una confianza que ellos no estaban dispuestos a dar.

—Confíe en nosotros, cuando todos estemos reunidos se lo diremos. Le doy mi palabra—inclinó levemente la cabeza en señal de promesa—. Hasta entonces le pido que esperen un poco más.

—¿Edward ha planeado este plan?—inquirió Roy desconociendo hasta que punto ese chiquillo estaba involucrado, en realidad casi estaba convencido de que era la parte medular del plan, así como lo había sido del juego—. ¿Él esta detrás de esto?

—No, hasta ahora lo desconoce, pero si constituye una parte importante.

—Creo que no hay opción—. Terminó extendiendo la muñeca hasta la chica demostrando que aceptaba seguirles, ella le miro confundida sin saber exactamente que hacer; Russel le susurró al oído la manera como se suponía debía de reaccionar, dubitativamente se la estrechó.

Las piezas estaban en movimiento en ambos lados del tablero, quién mejor las utilizará ganaría.


La sensación de que todo le salía mal era abrumadora, lo único rescatable de los acontecimientos de los últimos días era que ahora al fin tenía algo que hacer o en que pensar.

Al tomó el libro que le habían prestado en la biblioteca hacía unos días y le hojeo, era un libro de Criptozoología, no entendía del todo el término pero hasta donde llegaba a comprender se trataba de animales que únicamente existían en las leyendas o el folklore popular, técnicamente no eran reales aunque había una ciencia que se encargaba de estudiarlos e intentar probar su existencia.

—El Yeti u Hombre de las Nieves tiene una gigantesca estatura, su cuerpo esta cubierto de pelo y su cabeza provista de largos rizos que tapa casi por entero cuello y hombros—leyó en voz alta la descripción que aparecía debajo de la fotografía de al parecer un animal al que también llamaban "Pie grande", sólo un mito en realidad porque nadie había probado realmente su existencia, pero había gente que creía en su él, el que no se hubiera probado no significaba que únicamente fuera producto de las leyendas—. Mientras alguien crea en él continuará existiendo—murmuró en voz baja—incluso sino es real—. Él había vivido demasiado tiempo alejado de todo, televisión, radio, Internet, películas y un sinfín de cosas que desconocía del mundo exterior, pero que poco a poco comenzaba a descubrir, siempre habían estado ahí, pero para él no habían sido reales por lo tanto no habían existido, entonces si él no era nadie dentro de ese mundo al que había entrado significaba que él tampoco existía…

—Deberías de leer algo más profundo.

Sus pensamientos se diluyeron al escuchar la severa voz de esa mujer, al principio su presencia y actitud le habían asustado, tan sólo al verla temblaba, pero ahora veía que no era mala, podía confiar en ella y hasta entonces había sido muy amable con él, dándole un lugar donde quedarse.

—Este libro me gusta—respondió cerrándolo, observó a la mujer y le sonrió, se llamaba Olivier Armstrong y su rostro tenía una continua expresión de enfado, su voz tampoco ayudaba a dar otra impresión e incluso en su pose y caminar había un aire de orgullo y severidad que Al no recordaba haber visto en otras mujeres, en realidad no había conocido a muchas, en su mayoría doctoras, empleadas o cocineras, pero nunca nadie le había impresionado como ella. Le agradaba, sentía como si perteneciera al reducido grupo de personas que nunca mienten.

—¿Estás seguro que no recuerdas nada?—le preguntó Olivier sin rastro de empatía.

—Le he dicho todo lo que se—respondió con un dejo de culpa, estaba consciente de que los problemas se había originado gracias a él, pero no comprendía de que manera los había producido; ni siquiera sabía quién era con exactitud.

La mujer suspiró, se sentó sobre uno de los sillones y observó fijamente al muchacho, no se arrepentía de tenerlo consigo, pero continuaba sin entender qué demonios había pasado por su cabeza cuando accedió a hacerle un favor a Mustang, el sujeto más impulsivo, estúpido y "competente" que había conocido; aunque si lo pensaba con detenimiento no había aceptado sólo por complacer a su viejo rival sino porque ese niño guardaba secretos que ella quería descubrir y el hecho de que oficialmente estuviera muerto llamaba su atención especialmente, sobretodo porque ella había visto su cadáver dos años atrás, hablado con su hermano e incluso asistido a su funeral. No era una mujer dada a los sentimientos, pero al enterarse de que había sido asesinado tras hablar con ella la culpa la había arrastrado a darle siquiera un último adiós, mas ahora no estaba segura de nada y no guardaría más espacio para los sentimientos, no si estos se interponían en sus objetivos.

—Oficialmente estas muerto, vi tu cuerpo, no entiendo como es que…

—Usted dice que estoy muerto, pero yo estoy aquí. ¡Míreme! No soy una ilusión.

—¡Ese el problema!—replicó con dureza—. Si te tratarás de un delirio de tu hermano no importaría, pero tú moriste, te asesinaron…estoy convencida y no puedo evitar el preguntarme que eres. Me niego a creer que un fantasma, pero tampoco puedo aceptar lo que este cuaderno dice…—arrojó bruscamente una libreta sobre Al, este le atrapó y empezó a hojearlo—. Me lo envió ese inepto de Mustang, fue todo un milagro que llegará sin ser interceptado, pasamos por varios problemas. Es una copia del original, supongo que una de las muchas que existen. Léelo, si puedes enfrentar y aceptar lo que ahí dice, entonces te dejaré a ver a esa persona, en caso contrario…a veces es mejor que la verdad no sea descubierta, no por aquellos que son débiles.

Instantes después Olivier salió de la habitación, ocultos en medio de la nada tras esa inmensa fortaleza estaban seguros por el momento, más no sería así por un largo tiempo, debía de tener un plan de reserva por si las cosas se complicaban como seguramente sucedería dentro de poco, ya habían sacado a Mustang del tablero no tendrían dificultades para hacer lo mismo con ella. Lo que debía hacer era acudir a la raíz del problema, no obstante para ello necesitaba la participación de ese niño con amnesia y aquel adolescente testarudo, si tan sólo una de las partes fallaba todo se vendría abajo.

—Es ahora o nunca—murmuró disimulando bastante bien la tensión. No podría esperar más, odiaba dejar todo al azar, aunque quería creer que el joven dentro de la habitación tenía la misma voluntad y determinación del Alphonse que ella había conocido, en caso contrario…, sonrió divertida por un segundo ante la situación, imaginando que quizás la verdad que había buscado con tanto afán terminaría por enterrarla.


Intentó recostarse sobre la vieja cama, se mordió los labios ahogando el quejido de dolor que amenazaba con escapar, se sorprendía de lo mucho que continuaba doliendo aún cuando ya habían pasado semanas, después de todo una de las balas había perforado parte del estomago y otra el brazo, aunque a decir verdad esta última nunca estuvo en el plan original, si es que a eso se le podía llamar "plan".

—Tengo sed—se quejó Ed girando en la cama con verdadero desgano—. ¿Cuánto tiempo se supone que deba de permanecer más aquí? Estoy aburrido, denme agua…y una revista.

—¡Cállate!—le respondió uno de sus guardianes—gracias a ti nos vimos implicados en esto.

—De acuerdo, de acuerdo…Donkey Kong y Rey León podrían al menos pasarme una revista, ya me cansé de ver por la ventana…

Ambos sujetos le vieron con enfado y el chico calló, cuando se recuperará tomaría venganza personalmente, mientras tanto podía…no, ciertamente no podía hacer nada más que ver el techo de ese viejo y feo remolque en el que vivía desde hace semanas. Continuaba sin creer su situación actual, a pesar de que había decidido no auto compadecerse ni rendirse, lo cierto es que la desesperación y ansiedad le estaban matando, tenía tantas lugares a donde ir, personas con las que disculparse, cosas que hacer y lo único que hacía era yacer acostado mientras viajaba con una compañía circense.

Cerró los ojos y recordó la noche en que había tomado esa fatídica decisión, en realidad no había sido por él ya que llegado a ese punto no le importaba si moría mientras salvará a sus seres queridos, sino por ella…

—Winry jamás lo entenderá—pensó con nostalgia y eso estaba bien para él, incluso creía merecerlo, después de lo que había hecho no podía simplemente regresar y pedir perdón, era un maldito y…no tenía sentido lamentarse, mas no podía evitarlo o quizás no quería. Había decepcionado a tantas personas...

Ed entró al automóvil, la vida era irónica en ocasiones, al introducirse voluntariamente en el reformatorio juvenil prácticamente había sellado su condena, había buscado con afán a ese chico durante semanas y ahora que al fin lo tenía frente a si descubría que no le servía para nada.

¿Qué quieres?—inquirió sin humor para los juegos.

Él quiere tu muerte—le comentó el joven con aspectos orientales—. Mi nombres es Ling, yo te quiero a ti con vida y lamento decirte que muerto no me sirves de mucho, en realidad nada.

Yo soy Ed y cuando dices él, ¿te refieres a…?

A tu hermano, ese otro chico que es igual a ti.

No me llevas en este momento con él, ¿acaso no piensas asesinarme?

El rostro del otro muchacho se contrajo ante la sorpresa, al haber tratado con el otro Edward sospechaba que esté tendría la misma determinación y carácter, pero había algo diferente en este chico, una mezcla de valentía y fuerza alimentada por el deseo de lograr el bienestar de aquellos a los que amaba, eso es lo que la hacía diferente. Al principio había tenido sus dudas, sin embargo a pesar de que todos los elementos continuaban en su contra había posibilidades de que funcionará, una muy pequeña posibilidad a la que deberían asirse. Sin más preámbulos preguntó.

¿Estas dispuesto a morir?

Mentiría si te dijera que no le temó a la muerte, pero…si con ello consigo salvar a alguien importante no me importa realmente.

En ese caso escucha atentamente porque sólo lo diré una vez y si aceptas no podrás retroceder jamás, técnicamente estarás muerto…

Ed le vio fijamente, alzó el mentón y contestó.

No tengo nada más que perder. Adelante.

Se llevó las manos hasta las vendas que cubrían su pecho preguntándose si realmente en aquel momento no tenía nada que perder, aunque eso no importaba ya…debía de recobrarlo todo, si lo había perdido, se encargaría de recuperarlo con sus propias manos.

Ling le había explicado detallada y repetidas veces el plan, cuando escucho lo que ese maldito quería hacerle a Winry y lo que debía hacer para impedirlo estuvo a punto de retroceder, tenía valor y mucho, mas no el suficiente como para herirla, no a ella.

¡He dicho que no!—exclamó Ed pensando en saltar del auto en movimiento sin con eso podía escapar—. ¡Puedes pedirme cualquier cosa, pero eso es…!—tomó de la chaqueta a Ling y al ver su expresión comprendió que inclusive su reacción encajaba dentro de los planes, la apacibilidad y firmeza con que le respondió se lo confirmó.

No lo entiendes, Edward es caprichoso, le gusta alardear de lo que ha hecho y hará; es la única manera en que te dejé en paz y quizás no la mate. ¿Crees que lo peor que puede pasar es que ella te asesine?, sino lo consigue ahora avanzará un nivel, te pedirá que la mates y se valdrá de cualquier método con tal de lograrlo, después te orillará al suicidio, ¿Serás capaz de hacerlo? Por eso te pregunté si estabas preparado para morir, no sólo físicamente…también mentalmente.

Ed ocultó la mirada con furia, lanzó una maldición y le soltó.

¿Cómo se que todo esto no ha sido planeado por él?

No tengo otra prueba que ofrecerte más que mi palabra, es todo por el momento; sólo te diré que yo también tengo mis razones para actuar de esta manera.

De acuerdo—aceptó resignándose, debía confiar en una persona a la que apenas conocía, no tenía opciones—. Dime que debo hacer—cerró los ojos y memorizó cada palabra, al terminar de escuchar asintió no del todo convencido.

Edward había resultado un demonio que ni en sus más terribles pesadillas creyó podría llegar a existir.

Al pensarlo con detenimiento veía que había sido una decisión estúpida, aunque quizás la única fiable.

Como te he dicho Edward le pedirá a tu amiga que te asesine, incluso tiene preparada una bonita arma para ello, necesitamos matarte para que se convenza de esto—tomó de una maleta una playera negra y se la entregó a este, Ed la palpó, su textura era suave aunque rígida a la vez.

¿De que esta hecho?—preguntó empezando a quitarse su camisa—. Nunca he sentido algo así, es extraño…

¿Has escuchado de la nanotecnología?

¿Nanochips…?—murmuró empezando a comprenderlo, le observó una vez más antes de ponérsela.

No es una tecnología perfecta—asintió el otro—en realidad sólo es un prototipo, esta en desarrollo, pero supongo que nos servirá.

¿Supones?—inquirió no del todo convencido, el rostro de Ling quién había permanecido hasta ese momento serio se tornó sonriente.

Es más que nada—le dijo con una gran sonrisa—. ¿No crees?

Claro… ¿Qué es lo que sigue?

Yo he modificado personalmente esta "playera", si te disparan dolerá y sangrarás…lo suficiente como para simular un disparo real, pero hasta ahí…no significa que morirás o dañará algún órgano interno importante.

Tu plan es que enfrente a mi otro yo con esto. Sabes que tal vez con sólo chasquear los dedos podría asesinarme.

No he terminado…—recriminó irritado—. Edward no estará convencido hasta que te vea muerto, por eso necesitamos al menos dos disparos reales. Hay ciertas zonas de la camisa donde la bala perforará sin problemas—Ling se acercó y palpó su estomago—aquí el riesgo será menor, si daña un órgano vital como un hígado o riñón sería terrible, en esta parte tendremos más posibilidades de detener la hemorragia a tiempo. Necesito que tomes el arma y le obligues a dispararte aquí—palpó en el centro de su estomago— si lo hace en otra zona no habrá problemas, fluirá la sangre suficiente como para darle "realismo" a la escena.

¿Realismo?

Ling le mostró una ampolleta con un extraño líquido color carmesí.

¿Qué es esto?—cuestionó perturbado al ver su color, no tenía la menor idea de que podría tratarse, pero si tenía tal coloración no podía vaticinar nada bueno.

Un veneno artificial, técnicamente te matará o reducirá tu pulso sanguíneo lo suficiente como para declararte legalmente muerto y ofrecerle a Edward las pruebas visual que necesita. Tómalo cuando te lo diga, si nos retrasamos o adelantamos siquiera un segundo podría tener resultados fatales.

¿Cómo te dices que te llamas?—inquirió Ed con una sarcástica sonrisa.

Ling Yao—contestó con alegría extendiendo el brazo para saludarlo, Ed correspondió al gesto.

Déjame si entendí bien, me estás diciendo que deje que me disparen, prácticamente me suicide y…salga como si nada de ese lugar.

De sacarte yo me encargó así como de tu recuperación, te aseguro que si cronometramos correctamente cada movimiento, el plan será todo un éxito.

Maldito…—murmuró entre dientes reprimiendo los deseos de golpearle hasta que le dolieran los nudillos. Miró por la ventana y agregó—. Ese tal Edward, es capaz de todo, ¿no es así? Si no sigo su juego la asesinará sin lugar dudas…quizás esta sea mi única oportunidad—. Oprimió la ampolleta; Winry jamás lo perdonaría, jamás podría volver a ver su rostro sin sentirse como el más miserable gusano, le odiaría por siempre—. De acuerdo, desde el momento en que subí a este automóvil supe que me encaminaba directo a las puertas de la muerte. Si lo pienso con detenimiento esto ha resultado mejor de lo que esperaba.

¿Estás preparado?

Ed asintió con la cabeza, cometería los pecados que fueran necesarios para proteger a quienes quería e igualmente cargaría con las consecuencias.

El resto de la historia le era desconocida. ¿Cómo le había sacado de aquí sin ser descubierto?, ¿Edward se había convencido de su muerte y liberado a Winry?, ¿Cómo estaría la rubia en esos momentos?, ignoraba la respuesta a esta y muchas otras preguntas. Había despertado acompañado de unos hombres con rasgos animales en una clínica clandestina que pese a su mal aspectos había cuidado muy bien de él, a los pocos días habían decidido marcharse y unido a una compañía circense, ahora viajaba por todo el país oculto en un remolque mientras se recuperaba completamente. Su vida no podría encontrarse peor.

—¡Hey muchacho, anímate!—le dijo el hombre que respondía al nombre de Darius, en lo personal prefería llamarlo Donkey Kong, le recordaba mucho al monito de ese videojuego que su hermano solía jugar, en lo personal odiaba a ese personaje.

—¿Acaso no vez mi expresión de alegría?—replicó hundiéndose más entre la sabanas.

—Míranos a nosotros, lo hemos perdido todo y continuamos adelante…—objeto otro de sus guardianes llamado Heinkel.

Ed recordaba la manera en que se habían presentado ante él, prácticamente se habían convertido frente a sus ojos en una especie de hibrido entre hombre y animal; irónicamente no le habían asustado…demasiado, aunque tras el impacto inicial había decidido reírse un poco y llamarlo por apodos, era mucho más divertido.

—De acuerdo…ya entendí, pero necesito salir de este lugar, como sea. Si continuo aquí me volveré loco. ¡Ya es suficiente!—exclamó en voz alta poniéndose de pie—. Lo he decidido, iré a Briggs, buscaré las respuestas y armaré el rompecabezas—. El dolor en el estomago le obligó a sentarse, continuaba doliendo y la mueca mal disimulada de su rostro se lo demostró—. No me importa si ustedes vienen conmigo, he decidido que iré junto a mi hermano.

Ambos hombres le miraron, la cabellera suelta cayéndole por los hombros, la expresión hosca y firme de su rostro, el cuerpo pequeño y delgado para un adolescente de su edad…podía querer comportarse como un adulto, pero continuaba siendo un niño tanto física como mentalmente; quizás ellos no fueran buenos samaritanos que iban por el mundo haciendo obras caritativas, mas no podían permitir que se marchará sólo en tal estado.

—Iremos contigo, después de todo nosotros no tenemos nada mejor que hacer.

Ed no protesto, habría preferido continuar solo, pero en su estado no llegaría lejos. Roy le había informado de la persona y al lugar al que había enviado a Alphonse, su "hermano", inconscientemente una parte de temía verle tras tanto tiempo, no sabía que decir o como se comportarse, no obstante necesitaba enfrentarlo, verlo y pedirle perdón, una, diez o mil veces…las veces que fueran necesarias.

—De acuerdo…—respondió y con una sonrisa tímida agregó—. Gracias.


Winry observó el ramo de rosas que Ed la había enviado, tomó la tarjeta y la leyó en voz alta una vez más.

Mi pasado fue muy triste,
mi futuro no lo se,
mi presente es que te quiero
y que nunca te olvidaré.

Le gustaba como sonaba, se escuchaba bonito, dulce y melancólico; se miro al espejo y observó su cabello, le caía por la espalda, así le gustaba a Ed por lo que cuando salía con él nunca lo ataba.

Su abuela le llamó anunciándole que Edward habría llegado, respondió que en unos minutos bajaría y se sentó sobre la cama, era su novia, tenía que bajar a verlo, aunque no se sintiera cómoda en su compañía y no comprendía el porque…Ed era amable, inteligente, conversador, caballeroso, elegante…tenía todas las cualidades correspondientes al chico perfecto, pero simplemente no podía amarlo, su presencia le ponía nerviosa y aunque sonará ilógico sentía que no era el mismo muchacho que había conocido meses atrás, todo rastro de timidez o miedo al contacto femenino había desaparecido.

Tomó el ramo de rosas y le olió, se hizo una pequeña cortada con una espina, una gota de sangre fluyó…

"Te prometo que no moriré"

Cerró los ojos, se recostó sobre la cama, nunca le había temido a la sangre…pero ahora al ver siquiera una gota se asustaba y recordaba sus sueños, aquellos donde asesinaba a Ed, él se lo pedía y le prometía que volvería…pesadillas que se repetían cada vez con mayor frecuencia hasta el punto de temer el tener que dormir. No eran reales, Ed estaba vivo, en el primer piso, a salvo y había descubierto algo que le había obligado a abandonar la búsqueda de su hermano, era feliz y era su novio.

Esa era la realidad, entonces porque sentía como si no fuera más que una gran mentira.

Se colocó un par aretes y bajo las escaleras.

—Buenas noches—saludó correspondiendo al beso de Ed en la mejilla—. ¿Estás lista?—preguntó el muchacho entregándole un broche dorado que colocó sobre su cabello sin preguntar.

—Claro.

Irían a la feria del pueblo. Ed la tomó de la cintura y le abrió la puerta del automóvil, evitaba el contacto tanto como le era posible, pero dentro del reducido espacio no existía tan posibilidad.

—Recuerdas—le dijo ella con una sonrisa en los labios—. La primera vez que realmente hablamos fue cerca de este automóvil…se te había descompuesto y…

—Fue un momento especial…desde ese momento supe que te amaba.

—Si—murmuró pensativa, continuaba sin aceptar esa faceta de Ed, siempre le hablaba igual que en las novelas románticas, tan frío, estoico y perfecto—. Lo lamento, pero no me siento bien…no puedo acompañarte—comento torpemente y salió rápidamente del auto.

Edward le miró fijamente, se marchaba...y no podía hacer nada para evitarlo…estaba perdiendo dentro de su propio juego y no entendía la razón, cada movimiento había sido fríamente calculado, entonces porque…no importaba, nunca se había centrado en los problemas sino en las soluciones y ahora no tendría porque ser diferente.

Winry subió las escaleras ignorando las preguntas de su abuela quién se sorprendió por su regreso, se arrojó sobre la cama, tuvo que hacerlo, escapar de Ed; se metió entre las sábanas; quería olvidarse de todo, no, en realidad necesitaba recordar y saber que había pasado exactamente desde que salió de casa. ¿Por qué no recordaba nada más que erráticas conversaciones con Russel, Rose, Roy y el hermano muerto de Ed, Alphonse? ¿Por qué asesinaba a Ed en sus sueños cada noche?, y sobre todo ¿Qué había pasado con él Edward Elric al que ella conocía y amaba? Ese muchacho estúpido, egocéntrico y tímido en ocasiones.

Se dirigió hasta la mesa donde yacían las rosas que Ed le había obsequiado, conservó la tarjeta y las tiró, no las quería…no deseaba continuar dentro de esas mentiras a las que veía igual que esas rosas: hermosas, delicadas, bellas pero que ante el menor descuido le lastimarían.

CONTINUARÁ…

Un capi lento y no pregunten que me fumé al escribirlo, aún faltan muchas cosas que ver y estoy teniendo más problemas de los que creía al manejar a tantos personajes, pero la verdad es que me divierto y mucho.

La Criptozoología es una "ciencia" no reconocida que se encarga de encontrar y estudiar aquellos animales que no existen o su existencia es sólo un mito. Aquí una definición más exacta.

Literalmente : El estudio de los animales ocultos" — es la disciplina que realiza el estudio y búsqueda de hipotéticos animales actuales denominados "críptidos"; que según sus partidarios, postulan que estarían quedando fuera de los catálogos de zoología contemporánea. Su objetivo es la búsqueda de supuestos animales considerados extintos o desconocidos para la ciencia, pero presentes en la mitología y el folclore. La criptozoología ha recibido muy poca atención por la comunidad científica y los escépticos, la consideran como una pseudociencia.

La nanotecnología se define de la siguiente manera:

La nanotecnología es la manipulación de la materia a escala del nanómetro (la millonésima parte de un milímetro), es decir, a escala de átomos y moléculas.

A esa escala, la materia puede cambiar sus propiedades físicas y químicas, por ejemplo el color, la conductividad eléctrica, la resistencia. En esta perspectiva se borra el límite entre lo vivo y lo no vivo: todo tiene átomos.

Sus más destacados proponentes prometen que esta tecnología nos va a liberar de casi todos los males: terminaría con la contaminación ambiental y la escasez de recursos (todo podría ser construido a partir de átomos ya existentes) y, por tanto, con la pobreza; encontraría la cura a las enfermedades y la mejor forma de administrarla al organismo; prolongaría la vida con nanorrobots que diagnosticarían enfermedades o desgaste de tejidos y los repararían; se crearían nuevos materiales, etcétera.

El verso no es de mi autoría sino un verso que leí en una página y que me gusto mucho…no venía el nombre del autor, pese a ello todos los créditos a él.

Ahora no he podido responder sus comentarios, perdonen, pero estoy a un paso de entrar a la Universidad y buscando con "desesperación" un trabajo para poder pagarla, XD, así que mi tiempo se ve recortado. Pese a todo permítanme decirles MUCHAS GRACIAS y perdonen que en el anterior capi haya confundido a Pride con Wrath, me confunde con tantos personajes a veces; y por favor siéntanse en la libertad de criticar hasta la coma mal puesta e inclusive la trama, después de todo aprendemos de nuestros errores más que de nuestros aciertos.

Me reservó mis comentarios respecto a este capi, cualquier duda, comentario, sugerencia, etc., sería bien recibido.

Gracias por leer.