Autora del fic: Nolebucgrl
Traducido por:Paulii Aguilar
Fanfiction addiction (Twilight)
BPOV
¿Qué ponerme para una barbacoa en la casa del famoso Emmet McCarty? Por no hablar de su novia, a quien me habían descrito como "aterradora" y "buena con los coches". ¿Qué clase de descripción era esa? Yo tenía una imagen mental de una mujer alta con un mono lleno de manchas negras. Debí de haberle pedido a Jasper la información. Dios sabe que me habría dicho todo lo que necesitaba saber con aquella boca tan grande suya.
Y por supuesto, no era solo acerca de que ponerme para encontrarme con los amigos de Edward. Era además acerca de que ponerse de… después. Para cuando nos quedáramos solos. Por último. Por fin iba a llegar a ver ese delicioso cuerpo en todo su esplendor y a sentir los fuertes y largos dedos moviéndose por mi cuerpo. La ropa interior… Bueno, no tenía demasiadas opciones allí. No tenía demasiado de lo que Alice llamaría "ropa de sexo", muy a su pesar. Hice una nota mental de mejorar eso ahora que tenía novio.
Novio. Edward Cullen era mi novio. Pensé que podría estar soñando, pero fue Alice quien me aseguró que no lo estaba. Había conseguido un cheque por diez mil dólares por aparecer en lo que parecía ser un comercial nacional abierto acerca de la navidad. Lo que significaba que iba a tener que decirle a la gente que Edward Cullen era mi novio bastante pronto. Lo que, no era exactamente algo malo, aunque Charlie quizás me diese problemas por tener "citas con el enemigo". Edward había marcado hasta ahora 328 yardas y 3 momentos en contra de su amado equipo. Me estremecí al pensar en cómo Jessica y Lauren iban a reaccionar ante la noticia de que el señor Panera no era otro que Edward Cullen. Y también esperaba que él no tuviera problemas con sus colegas por ello, aunque no supiera por qué debería tenerlos. No era un conflicto de intereses, ya que yo cubría juegos en la secundaria, pero yo sabía que él sabía que Edward y él eran amigos y sería un poco extraño.
—Cariño, ¡ya estoy en casa! —Alice llegó a través de la puerta principal, en su habitual forma bulliciosa. Iríamos juntas al condominio de los chicos y luego de ahí todos a lo de Emmet. Alice se quedaría a pasar la noche en lo de Jasper y yo por supuesto en lo de Edward, no es que ella supiera. Normalmente le habría dicho, pero esto era demasiado importante y de alguna manera más privado que cualquier otra experiencia sexual que haya tenido.
Tomé mi falda de lino negro y mi remera roja y salí del armario para encontrar a Alice junto a la cama. Ella llevaba una falda color caqui y una blusa azul con estilo informal que era la impresión que yo quería dar, aunque ella siempre lo lograra mejor que yo. Sus ojos se abrieron y me pregunté si habría elegido mal.
— ¡Vas a tener relaciones sexuales con Edward esta noche! —gritó haciendo algún ridículo tipo de baile alrededor de la habitación. Una combinación entre touchdown y algo de discoteca. Tenía que ver si Edward podía conectarme con Chad Ochocinco, probablemente podría coordinar sus movimientos juntos. Aunque, por supuesto, podía esperar.
— ¿Qué? ¿De dónde sacaste esa idea? —dije atragantándome, mirándola con, probablemente, el aspecto de un ciervo ante los faros cuando su mirada cortante me atravesó. Ella lo sabía, ¿cómo diablos lo supo?
— ¡La ropa interior de sexo! —Me señaló triunfante mientras yo trataba de esconderme detrás de la parte superior de la remera y la falda, aunque ya fuera demasiado tarde. Todo lo que podía hacer ahora era tratar de mentir.
—Tengo que lavar la ropa —Bufó y yo volví a intentar—. El hecho de que esté usando esto no significa que se la vaya a mostrar a él. —Eso era razonable. ¿Alguna mujer tuvo algún poder con sus bragas o algo así? Tal vez eso es lo que yo tenía. Bragas de energía. Sonaba como un raro superhéroe que da la vuelta robando ropa interior… Eso es lo que gritaría de noche. Dios, me estaba volviendo loca. Edward y su promesa de sexo me habían freído el cerebro.
—Bella Swan, no sabes mentir. Y aún si pudieras, tu pequeño bolso de noche está tirado justo al lado de la puerta de entrada. —Maldita sea, me había olvidado de guardarlo en el maletero antes de que ella llegara aquí. La planificación del encuentro sexual tenía sus puntos buenos y uno de ellos era que sabía debía de llevar una muda de ropa, cepillo de dientes y cepillo para el pelo para no hacer una caminata de la vergüenza en la mañana. No es como si me fuera a avergonzar por tener sexo con Edward Cullen. Yo solo quería algo privado y ahora ya no lo era.
— ¡Alice, no puedes decir nada! Ni a Edward ni a Jasper. Estoy segura de que Edward se lo dirá, pero queríamos mantenerlo en privado.
Su labio inferior sobresalió en un puchero adorable mirándome con ojos llorosos.
—Tú sabes que puedo guardar un secreto. —Entrecerré los ojos cuando ella me tiró del top y la falda para dejarme con el juego de encaje rojo que había dado mis intenciones. Ella resopló y se llevó las manos con irritación—. ¡Yo puedo, cuando es importante, puedo! ¡Y esto es importante! ¿Cómo no me lo dijiste?
Ella tuvo razón acerca de esto, así que suspiré y me senté en la cama. Se sentó a mi lado y apoyé la cabeza contra la de ella.
—No es que no quería. Es solo… es que se siente tan importante que no quiero poner más presión sobre mí de la que ya tengo. Sé que parece una tontería, pero no puedo evitarlo. Se siente como pospuesto y que ahora es mayor de lo que debería de ser.
Alice se rió suavemente.
— ¡Buena frase! Por supuesto que no es más de lo que debería ser… Así que a esperar lo particular que esta será, ¡ya sabes lo que quiero decir! Ustedes están locos el uno por el otro. Estás obligada a estar nerviosa. Pero recuerda que él está loco por ti también. Todo será perfecto. — Suspiré.
—Es fácil para ti decirlo. Tú caíste de inmediato con Jasper en la cama. Ojalá hubiéramos hecho eso.
Alice me golpeó la rodilla y sacudió su cabeza.
—No, no. Ese no es su estilo, tú solo estás asustada, no importa cuán grandioso sea el sexo, probablemente no lo hubieras vuelto a ver. Tú decidirías que él solo quería sexo de ti y que eso sería todo lo que podría ser y lo evitarías. Eres una idiota cuando se trata de este tipo de cosas, cariño. —Abrí la boca para protestar pero ella tenía razón, sonaba exactamente como algo que yo haría.
—Ha sido un largo tiempo, Alice. ¿Qué pasa si soy muy mala?
Ella se rió larga y duramente. Como de costumbre, su risa llevando mi propio pesar que trataba de mantener para seguir irritada con ella.
—En primer lugar, a los chicos les gusta cuando tú se las chupas. ¡Las mamadas son necesarias! En cuanto al resto, es como andar en bicicleta. Montar una polla… ¡Nunca se olvida! —gritó ella, y las dos estábamos llorando mientras trabajaba sus piernas en un movimiento de pedaleo, seguido por algunos movimientos de cadera que realmente no necesitaba ver.
—Alice. —Se rió y se secó los ojos.
—Lo bueno es que me pongo máscara resistente al agua. Hablando en serio, te he visto bailar, Bella. No se te ha olvidado cómo mover las caderas.
Oh, Jesús. Sin embargo, de alguna manera ella había hecho que me sintiera mucho mejor sobre ese aspecto.
—Gracias, Alice, yo… Tú eres mi mejor amiga y debería decírtelo. Lo siento —Sonrió y me tiró a la cama.
—Hey, no es como te dije antes que me fui a la cama con Jasper. O David. O Steve, o…
—Sí, me hago una idea.
Ella saltó a comprobar todo agarrando el bolso de viaje.
—No compras el equipo sin probarlo primero, Bella. Nadie entraba hasta que Jasper llegó. Él es el clásico que nunca pasa de moda. Lo voy a tener para siempre. Creo que Edward va a encajar muy bien contigo — dijo ella echándose a reír—. Y espero un informe completo sobre lo que contenía la copa. Lo bueno es que no lo golpeé de verdad, ¿eh? —Me sonrió y salió de la habitación.
—Te habría matado.
—Yo me habría muerto de verdad con eso del cubre pene suyo. ¡Esas son cosas que tengo que saber Bella!
—Te prometo que la próxima vez que vaya a tener relaciones sexuales con un caliente mariscal de campo serás la primera en saberlo. —Me dio un codazo en la cara.
—Eso es todo lo que pido. Ahora vamos a pasar a través de esta barbacoa ¡Para que tú puedas sacarte tus miedos!
—Ni una sola palabra, Alice — le advertí.
Ella sonrió.
—No voy a decir nada, Bella. —Algo en su tono de voz me dijo que el hecho de que no dijera nada no significaba que no iba a ser molestada por ello de alguna manera. Esta iba a ser una noche infernal. Ya me imaginaba la cara de Edward y sonreí. Aguantaría dignamente cualquier mierda que tuviera que soportar antes de tenerlo solo para mí.
—Vamos.
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—Jasper, ¿qué puedes decirnos de Rose más allá de su fijación por los coches y el hecho de que de miedo? —Me miró por encima de la cabecera del asiento del Mercedes de Edward.
Me sonrió y se recostó en el asiento.
—Eso es todo lo que necesitas saber.
Alice me lanzó una mirada mientras le daba un codazo en los intestinos.
— ¿Ustedes la odian o algo así?
Edward rió mientras navegaba por el tráfico del centro.
—No, nos gusta Rose, sobre todo porque le gustamos. No le gusta mucha gente.
Jasper se rió entre dientes y pasó una mano por sus desordenados cabellos rubios.
—Odiaba a Tanya. —Entrecerré mis ojos y él me lanzó una sonrisa brillante—. Lo cual demuestra que ella tiene buen gusto. A ella le gustarán ambas.
Bueno, si la odiaba a ella, ella sin duda aumentaba en estima a mis ojos. Supuse que debería de conocer a Rose por mí misma, ya que los dos imbéciles no ayudaban.
—Bueno, háblame de Rose y Emmett como pareja.
—Ella lo golpea —anunció Jasper. Alice y yo abrimos los ojos y él se estremeció de la risa—. Está bien, no es técnicamente cierto, ya que ni siquiera puede golpearlo para hacerle daño al muy hijo de puta, pero a ella le gusta golpearlo con un revés en la cabeza cuando él lo necesita. A menudo.
Edward negó con la cabeza.
—Si bien es cierto que Emmett resulta golpeado frecuentemente en la cabeza, se adaptan entre sí. Se contrarresta su hiperactividad. Saca su lado más suave. Se adaptan a la forma en la que… err, algunas parejas lo hacen. —Sentí que mi corazón se fundía ante esas palabras, porque a pesar del tiempo, a mí me encantaba la manera en la que encajábamos.
— ¡Al igual que nosotros! —Alice le suministró a Jasper un brillante beso en la mejilla. Les miré a través de los asientos y tuve que decir que era cierto. Alice había logrado encontrar su otra mitad y yo no podía estar más feliz al respecto.
—Es cierto. Hey, Bella, ¿no deberías de estar trabajando en este instante? —preguntó Jasper.
Empecé a responder, pero Alice se me adelantó.
—Ella tiene un novio en el trabajo que la cubre.
— ¿Un qué? —preguntó Edward con su voz una octava más alta de lo normal. Llegué a través de la consola y puse mi mano en su pierna.
—Mi amigo en el trabajo. No es mi novio. —Le lancé una mirada a Alice, quien sonreía inocentemente apoyando la cabeza en el hombro de Jasper.
—Pero él quiere serlo— Oh, cielos, ¿va a tirarme mierda ahora?
—No.
¿Quién es? —preguntó Edward con voz más normal, pero con las manos apretadas en el volante. Me apretó la rodilla sonriéndome a medias.
—Su nombre es Seth. Seth Clearwater. Es solo un amigo, y me dijo que tomaría el juego por mí en cuanto le comenté que a mí me había surgido algo.
Edward tamborileaba los dedos de su mano derecha sobre el volante.
— ¿Y no le dijiste qué era ese algo?
— ¿Decirle que iba a un asado en la casa de Emmet McCarty? ¿Es una broma? El personal de deportes habría hecho de todo para conseguir una invitación. No, gracias. —Edward rió entre dientes.
—Supongo que habría llamado su atención. Aun así le podrías haber dicho que tenías planes con tu novio. —Me miró por el rabillo del ojo. Deslicé mi mano por su pierna, subiendo por el muslo y él dejó escapar un gruñido.
Alice rió y Jasper se inclinó hacia delante.
— ¿Qué están haciendo allí?
—No te preocupes por ello Pérez Hilton. Vuelve allí. —Resopló ante mis palabras, pero se echó hacia atrás en el asiento, estirando sus largas piernas y poniendo sus botas de vaquero en la consola. Le golpeé una con mi brazo, pero él solo me dio una sonrisa perezosa.
Decidí hacer caso omiso de la pareja entrometida en el asiento trasero y centrarme en los pucheros del magnífico hombre que conducía.
—Si yo realmente le hubiera dicho que iba a ver a mi novio, él se habría preguntado por qué no podía posponerlo hasta mañana o el domingo o algo así. Esto era más fácil, al menos hasta hacerlo público.
Él inclinó la cabeza y me lanzó una mirada que me hizo desear estar de camino a su casa y no a la de Emmet. Quemando a través de mí hasta los pies.
—Estoy listo para ello.
—Nosotros, ¿eh?, no hemos hablado de ello todavía. ¿No es una especie de gran cosa? —Se encogió de hombros.
—Supongo que mi agente y publicista tendrán algo que decir al respecto, pero realmente no me importa. —Él no podía verme. Una parte de mí deseaba sacar un anuncio de página completa en papel, pero otra quería mantenerlo solo entre nosotros y nuestros amigos más cercanos por ahora. Si se terminaba rápidamente, no quería que el mundo supiera acerca de ello, y yo he trabajado con personas que conocieron y entrevistaron a Edward, podría estorbar un poco en la oficina.
—Creo que se las arreglaron para olvidarse de nosotros —dijo Jasper a Alice, entrando en mis pensamientos.
—Shhh, se estaba poniendo bueno —dijo entre dientes contra él.
—Vamos a mantener esto entre nosotros por ahora, aunque la boca grande en el asiento trasero probablemente no va a guardar silencio de todos modos.
— ¡Ja! No somos nosotros por quien has de preocuparte. Es él —dijo Jasper señalando y vi a Emmet de pie en la entrada con los brazos cruzados ante el pecho enorme y una gran sonrisa que mostraba los hoyuelos en sus mejillas. Edward se detuvo en el camino de entrada y antes de que pudiera abrir la puerta, Emmet ya estaba allí, tirando de mí hacia afuera, envolviéndome en el abrazo más apretado que hubiese experimentado jamás.
— ¡Ya era hora! ¡He estado esperando por siempre para conocerte, Lois Lane! —Lois ¿Qué?
—Suelta a mi mujer. —Edward se acercó por detrás y tiró de mí, liberándome de su puño de acero. Aspiré una bocanada de aire.
—Está bien, escudero, no recibo ropa interior a montones. Tengo otros invitados que saludar también. —Se volvió hacia Jasper y Alice—. Hey, pene blando, ¿cómo está tu ingle?
—Vete a la mierda Emmet —gruñó Jasper. Antes de que él pudiera tomar la mano de Alice, ella se vio dando vueltas en sus brazos, girando.
—Spielberg, no puedo creer que finalmente te conozca. Eres mi propio y pequeño gran héroe. Tú domaste a Stalin —dijo dándole un sonoro beso en la mejilla mientras ella gritaba y se movía.
La dejó y ella le dio un ineficaz golpe en el estómago.
—Y yo que pensaba que iría a por la ingle. No llevaba mi capa, sin embargo. A diferencia de la princesa de allí, yo no tengo miedo. Se necesitaría más de un golpe para acabar con Hércules.
— ¿Nombraste Hércules a tu pene? —preguntó ella con incredulidad. Él soltó una carcajada en pleno auge.
—Por supuesto, ¿cómo la ha llamado Jasper? Aunque supongo que no es realmente digno de algo bueno. ¿Qué, fideo? —Alice lo golpeó de nuevo y él rió—. Si yo lo nombro de seguro será mucho más apropiado. Y por cierto, hasta anoche es pene noqueado. —Emmet volvió a reír y todos se unieron a él. Este ha sido sin dudas un interesante primer encuentro. Él vive arriba por sobre la facturación avanzada, eso es seguro.
—Me alegro de oír que mantiene sus funciones varoniles, Scorsese. Ha sido un perro quejoso durante toda la semana. —Me reí.
—Ella no ha sido mucho mejor.
Ella entrecerró sus ojos a mí y luego una sonrisa se apoderó de su rostro. Se volvió hacia Emmet y puso una mano sobre su brazo.
—Por favor, dime, ¿tienes perros calientes para cocinar a la parrilla? Bella ha venido con la esperanza de conseguir una gran salchicha esta noche. —Edward comenzó a toser y sé que yo me puse roja por cómo sentí mi cara de caliente. Emmet -porque mi vida era una mierda- captó al indirecta y se echó a reír de culo afuera junto con Jasper y Alice.
Lanzó un gran brazo carnoso alrededor de mis hombros y comenzó a conducirme dentro de la casa de ladrillos.
—Voy a ver qué puedo hacer por ti, atormentada Hannah, pero me temo que Hércules no está en el menú. Rose se molestaría y yo realmente no necesito otra herramienta lanzada contra mi cabeza.
— ¿Pasa a menudo? ¿Debería de haber traído una cota de malla para cenar aquí?
—Solo cuando se enoja, mientras está trabajando en un coche. Así que es una vez por semana —me dijo alegremente—. ¡Rose, ya están aquí! —gritó.
—Jesús, cabeza cuadrada, no tienes que gritar en la casa. Puedo oír. — Una rubia absolutamente impresionante salió de la cocina secándose las manos en su blanca camiseta. Sus ojos eran de un inusual color azul/violeta y su cara adornada como en las revistas, untadas de aceite de motor, como ahora. Bueno, yo había conseguido un dato de las manchas de grasa por lo menos. Eso fue todo a lo que tuve derecho.
Se dirigió hacia mí y se detuvo, quedándose delante de mí, sus ojos moviéndose de arriba abajo por mi cuerpo. Me sentí como si me estuviera examinando un hombre en vez de la mujer más hermosa que jamás haya visto. Tal vez ella era bisexual. Me di cuenta de que Emmet avanzaba poco a poco lejos de mí y apenas resistí el impulso de envolver mis brazos alrededor de su gran cintura y rogarle que me proteja.
—Así que tú eres ella.
¿Eh? ¿Qué?
—Um, supongo que sí, depende de que se entienda por ella.
—La sustitución de la bruja hasta la fecha.
Oí como Alice respiraba detrás de mí, pero la hice acallar con una mirada antes de volverla a Rose.
—Yo no soy un remplazo para cualquiera. Desde luego, no de alguna bimbo insulsa que piensa que el mundo gira a su alrededor. Soy Bella Swan y soy la novia de Edward, quien lo aprecia como algo más que un pedazo de caramelo en el brazo, ¿funciona eso para ti?
Una sonrisa se desató en la cara de Rose, dándole un aspecto menos como Tanya la reina de hielo y más como una persona real.
—Lo hará.
Vi a Emmet relajarse visiblemente, con el cuerpo doblado en la postura tensa que había estado, Edward comenzó a sonreír. Al parecer había pasado algún tipo de prueba.
Rose se volvió hacia Alice.
—He oído que has jodido el plan de la perra para el comercial. —Alice asintió orgullosamente con la cabeza.
—Lo hice. —Una sonrisa se apoderó de la cara de Rose.
—Lo harás también. De hecho ya me gustas. Ojalá hubiera estado allí para ver a la señorita con su alto y poderoso cortado a medida. Dame un juego por juego. —Envolvió sus brazos alrededor de Alice y de mí y nos llevó hasta el sofá, donde cada una se sentó a su lado, lanzándonos a la historia de la filmación mientras ella se reía y tiraba comentarios acerca de lo que Tanya puta era y desearía haberle 'patearle el culo cuando tuvo la oportunidad'.
—En serio, Emmet, ¿por qué no has dejado que le dejara un ojo negro? Me hubiera encantado verla tener que cancelar su portada de Vogue, porque le pateé el culo.
Emmet se dejó caer en uno de los sillones de cuero marrón en ambos lados del sofá.
—Porque la salud de los hombres habría tenido que soportar su ira. Tengo que mirar por mi bebé, Rosie. —Edward rodó sus ojos y se sentó en el brazo del sofá a mi lado. Apoyé la cabeza contra su lado y él comenzó a jugar distraídamente con las puntas de mi pelo.
—Ya se ha ido, ¿de verdad tenemos que seguir hablando de ella? —le preguntó con un tono un tanto irritado, sus labios asomándose adorablemente. Quise morderlo.
—Oye, tú eres el que tuvo el mal gusto de salir con ella en primer lugar. No nos jodas. Nosotros somos los que tuvimos soportar su presencia — respondió Rose con irritación con el ceño fruncido.
—Bueno, ya tienes que hacerlo. Gracias a Kubrick y su compinche, Buenward aquí Lenin, se ha ido —Anunció con orgullo Emmet. Me alegré de que Edward me haya advertido sobre el sobrenombre, porque si no no habría tenido ni idea de lo que estábamos hablando. Emmet levantó su considerable volumen del sillón, no con tanta gracia teniendo en cuenta su tamaño y nos dio a Alice y a mí una sonrisa encantadora.
—Señoras, ¿les gustaría dar un tour por la casa mientras los hombres ponen sus habilidades a prueba y ponen la parrilla a andar? —Antes de que tuviera oportunidad de responder, él tomó una mano de cada una de nosotras y nos levantó al sofá. Alice soltó un chillido y por poco pensé que nos llevaría a ambas a través de la casa, tuve que admitir que sentí una afinidad inmediata con aquel gran hombre bullicioso. Él era como un hermano divertido… O quizás un cachorro. No estaba segura.
—Esta es la cocina —dijo haciendo un gesto hacia el interior de una preciosa habitación, que hizo que mi corazón latiera más rápido. ¡Oh, cómo quería jugar en aquella gran cocina, con la hermosa encimera de granito azul marino brillante como marina de guerra y aquellos electrodomésticos de acero inoxidable! Tenía una gran estufa con ocho grandes quemadores, el lugar perfecto para cocinar para un grupo grande. O a un hombre muy grande, asumí, mientras miraba con ojos enormes los músculos de Emmet de nuevo. Aun si me juntara con Alice no seríamos de su tamaño.
Él nos tiró por el pasillo y nos mostró un baño muy bonito de un suave color verde, una oficina y un par de habitaciones de invitados antes de detenerse al final de la sala.
—Y aquí —dijo con una pose de Vanna White—, es donde sucede la magia. —Abrió una hermosa puerta de madrea y entramos al dormitorio principal. Alice y yo reímos cuando vimos la cama tan grande, los muebles de roble profundos, y la exuberante alfombra de azul oscuro.
—Gracias por compartir, Houdini. No creo que queramos experimentar la magia —dije secamente.
Emmet resonó con una carcajada y nos tiró a la cama.
—Tienen que ver algo.
—No lo haremos en la cama —dijo Alice luchando infructuosamente contra su mano.
Emmet rodó sus ojos azul claro y puso una sonrisa dulce que mostraba sus hoyuelos otra vez.
—No te preocupes, Hércules pertenece a Rose. Lo que quería mostrarles está allí. —Señaló por encima de la cama y Alice y yo le seguimos con el dedo. Lo siguiente que supe es que las dos estábamos rodando en la cama, gritando de la risa. Emmet cayó junto a nosotras y se unió, riéndose en pleno auge mientras tomaba su barriga.
— ¿Qué diablos está pasando aquí? —preguntó Edward desde la puerta con el ceño fruncido en su hermoso rostro mientras nos miraba a los tres en la cama de Emmet. Jasper estaba detrás de él desconcertado. Ninguno de nosotros podía contestar porque estábamos demasiado ocupados gritando de alegría, pero me las arreglé para apuntar al techo.
—Edward levantó la mirada y su rostro demostró estar en shock.
—Jesucristo, Emmet. ¡No lo hiciste!
Jasper le dio un codazo de lado y levantó la vista, comenzando a reír.
—Clásico, ¿cuántas jodidas horas te ha tomado?
—Horas —Se atragantó con el rostro púrpura. Comencé a golpearle la espalda lo mejor que pude desde mi posición en la cama.
Rose entró y meneó la cabeza.
—He estado viéndolo crecer durante toda la semana. Ha pasado horas y horas recortando cada noche fotos de revistas y trepando a la cinta sobre nuestra cama. Eres un chico guapo, Edward, pero realmente no es necesario mirar cientos de fotos de ti cuando estoy tratando de dormir. Es escalofriante.
En realidad pensé que era bastante impresionante, una especie de Acosador en camino. Había un montón de fotos de Edward por encima de la cama, algunas de sus días de universidad, incluso. Era tan joven, pero tan hermoso. Todos los Edwards me miraban a medida que el real se acercaba para tirar de mí para sentarme a medida que yo continuaba luchando por aire.
Emmet y Alice finalmente se incorporaron y recobraron el aliento también.
—Ya veo, todas esas revistas que leíste tenían un propósito —dijo Edward, intentando, sin éxito, mantener el ceño. Vi sus labios contraerse y me extendió la mano empujando una sonrisa que se moría por liberar.
Finalmente se rindió y comenzó a reír.
—Esto es con mucho lo más jodido que has hecho, Emmet. Pero estoy seguro de que Rose realmente ha disfrutado de mirarme mientras le hacías el amor. —Emmet dio un giro hacia Edward, pero él salió corriendo de su camino solo para terminar siendo golpeado por Rose con un revés en la cabeza. Empecé a reír de nuevo ante la mirada desconcertada de su cara.
—Hey, GQ que he tenido a tu mujer en la cama antes que tú. Eso dice mucho acerca de tu falta de habilidades. Confía en mí, Rosie no necesita un remplazo.
—Él es muy hábil —dije yo poniéndome toda roja de nuevo cuando todos estallaron a mi alrededor. Edward me tomó en sus brazos y yo hundí la cabeza en su pecho, disfrutando el escuchar el retumbar la risa a través de él.
—Joder, lo soy bebé —susurró en mi oído, yo me hice muy consciente de lo cerca que estábamos y de cómo me sentía en sus brazos. Si tan solo todo el mundo se fuera y nos dejaran la cómoda cama para que yo pudiera descubrirlo por mí misma.
—Oh, no, agapornis, consíguete tu propio lugar —disparó Emmet saltando de la cama y empujándonos a nosotros hacia la puerta—. Te daré mi collage cuando haya terminado con él —me informó.
— ¿Terminado? ¿Qué diablos más podría necesitar? ¿No me digas que lo sacarás? —Edward golpeó el brazo de Emmet a medida que avanzábamos por el pasillo.
—Oye, tú siempre dices lo que quieres. De esta manera puedo tenerte a ti y a mi Rosie. Gano, gano. —Me guiñó el ojo y se disolvió en risas. Yo pensaba que esta reunión con Emmet sería divertida, pero estaba más allá de toda expectativa.
—Oye David Copperfield, es mi hombre. Disfruta de tus fotos todo lo que quieras, pero las manos quietas. —Emmet me alborotó el pelo y se fue derechito a la cocina a tomar una cerveza de la nevera, ofreciendo a su alrededor. Tomé una, agradecida por algo de beber después de toda esa risa.
Nos dirigimos a la terraza, donde la gran parrilla de carbón comenzaba a humear.
—Tomen asiento —gritó desde la cocina mientras sacaba montones de carne de la nevera. Casi me preguntaba quién iba a comer todo eso, pero tenía la sensación de que haría justicia por su cuenta.
Edward se dejó caer en un largo sillón y separó las piernas haciéndome señas para que me recostara con él. Luché por abstenerme de babear, y me coloqué entre sus piernas, sintiendo que sus muslos musculosos presionaban mis piernas. Oh, diablos. Tomé otro trago de cerveza y vi a Alice sonriéndome sentada junto a Jasper en una silla de patio regular. Sabía, por supuesto, el efecto que estaba teniendo en mí, más el hecho de que yo era consciente de que estaba a solo un par de horas de sentir los muslos sin los molestos pantalones.
La oscuridad había caído y había refrescado considerablemente, por lo que no estaba demasiado caliente, aunque sí sentí sobrecalentarme debido a la proximidad de Edward. Emmet salió fuera con la bandeja de carne, cargada de carnes, pollo, hamburguesas y perros calientes.
Me sorprendió mirando la enorme bandeja y empezó a menear un perro caliente para mí.
—Solo para ti lovegirl. Te prometo que esta salchicha podrá satisfacer todas tus necesidades. —Edward se ahogó con su cerveza y Alice se sacudió de risa apenas contenida en la mesa. La miré, y ella con la boca me dijo 'tú lo pediste'. Eso es lo que obtengo por la burla de incapacidad sobre Jasper.
Rose se había cambiado su ropa manchada de aceite por un par de shorts de vaquero y una camiseta, arreglándoselas para parecer que se pavoneaba por una pista. Se sentó al lado de Alice y me sonrió.
—Por lo tanto, Bella, he oído que la noche en que conociste a Edward se le acercó una de sus bimbos y él tomó su número.
—Oh, mierda —se quejó Edward, le di unas palmaditas en la rodilla derecha para reconfortarlo.
—Sí, pero fue un malentendido. No tenía intenciones de llamarla. —Me apoyé en él y su mano libre izquierda se deslizó alrededor de mi cintura, su pulgar acariciando con pereza la parte inferior de mi estómago. Jesús, lo que podía hacer con tan solo un ligero toque. Mi mano se tensó en su rodilla.
—Lo sé, él no es estúpido, incluso si hace un buen trabajo escondiéndolo a veces. Solo te estoy dando una cabeceada. No importa lo que vaya a suceder entre los dos. He estado con estos tarados más veces de las que podría contar, y las putas no se quedan atrás. He pretendido ser la novia de Edward una o dos veces para deshacerse de una escena de celos, incluso aunque no los tenga. Yo solo quería saber qué esperar. Por lo que oído hablar, la chica del club fue una de las mansas.
—Gracias, Rose. —Me volví para mirar a Edward, quien me miró con cautela—. Esa es otra de las razones por las cuales quiero mantener esto para nosotros algún tiempo más. —Una sonrisa iluminó su cara y no me pude resistir a besarlo. Yo sabía que habría mujeres detrás de él y que tendría que trabajar en ello... Solo necesitaba un tiempo para estar cómoda con nosotros antes de tener que trabajar en defender las hordas.
—Si pudiste hacer frente a la rusa, puedes manejar a cualquiera —me dijo Rose. Me volví y le di una sonrisa de agradecimiento—. Y con mucho gusto le caía a una groupie o a cuatro. Ha sido demasiado tiempo desde que he golpeado a alguien.
—Sí, cinco minutos —intervino Emmet con sequedad atendiendo la parrilla, y su carne.
Rose tomó una cuchara y la aventó haciéndola volar, golpeándolo directamente en la espalda.
—Maldita sea, Rosie, ¿tienes que tirarme mierda a mí? —Su voz resultó herida, pero le sonrió por encima del hombro, el rostro resplandeciente de amor. Eran raros, los dos, pero estaba claro que se amaban. Rose estaba radiante por él.
—Por supuesto que sí, cariño. Después de todo, es la forma en la que gano tu corazón. Así recuerdas cómo nos conocimos. —Emmet abandonó la parrilla para darle un sonoro beso.
— ¿Ustedes dos aun tienen que fijar fecha? —preguntó Jasper con sus largas piernas estiradas, sus botas de vaquero cruzadas por los tobillos.
—22 de abril —dijo Rose, sonriendo alegremente mientras hacía girar el anillo de diamante marqués en su dedo izquierdo.
—Sí, los dos están dentro —informó Emmet—, como padrinos ¡Rosie dice que puedo tener strippers! —Sonrió a todos nosotros, agitando el tenedor de carne entusiasmadamente—. Aunque no más de cinco sin embargo.
1 ¿No se supone que deberías preguntarles a ellos si quieren ser tus padrinos, y no avisarles así? —preguntó Alice levantando una ceja.
Emmet rodó sus ojos.
—No puedes preguntarle nada a esos dos. No dan respuestas directas. Como esta noche. Si yo les pedía que vinieran, habrían salido con alguna excusa, porque ellos no querían que las conociera, se enamorarían de mí y mi encanto, y estarían metiéndoles ideas hasta el último momento a las dos. Por lo tanto, les dije que vinieran y cuando pensaban en protestar, los amenacé. Así es como se trabaja con estos dos. —Se dio vuelta la parrilla.
Alice sonrió a Jasper.
—Así que tengo que amenazarte, ¿eh?
—No, mamá —le dijo—, tú mandas sin ningún tipo de amenazas. —Alice sonrió y le dio un sonoro beso.
Miré por encima del hombro de Edward y levanté una ceja. Él rió y besó mi nariz.
—Todo lo que tienes que hacer es mirarme así y voy a hacer todo lo que me pidas.
—Así batido. —Emmet se volvió y apuntó con el tenedor a Edward—. Nunca pensé ver el día, GQ. No estoy seguro si estar orgulloso o sentirme aterrado.
—Teniendo en cuenta de que estás enamorado de una mujer que te tira mierdas todo el día, creo que no debes juzgarnos a todos —le dijo Edward.
Emmet asintió con la cabeza.
—Buen punto —dijo comenzando a tirar las cosas a la parrilla—. Creo que deberíamos de hacer esto de nuevo cada semana.
—Realmente no puedo hacerlo los viernes durante la temporada de futbol —dije sintiéndome culpable por haber mencionado el trabajo de la noche. Me estaba divirtiendo mucho para lamentarlo.
—Noches de lunes o martes. Tenemos prácticas ligeras los primeros dos días después de los juegos —sugirió Emmet.
—Definitivamente puedo hacer eso —le dije. Los brazos de Edward se tensaron a mi alrededor y besó la parte de atrás de mi cabeza.
—Estoy dentro, a menos que tenga un evento esa noche. —Acordó Alice. Sus dedos acariciando a través de Jasper y sonriéndole. Me sonreí mientras la veía a la luz bajo su mirada. Ella realmente lo amaba.
—Es mejor que su santuario sobre mí esté fuera de tu techo la próxima vez que venga. —le informó Edward sombríamente.
Emmet sonrió.
—Vamos a ver como lo hago en el juego del domingo por la noche. Si estoy en mi mejor momento, se queda. —Rose gimió y nosotros nos echamos a reír. Tenía que amar a los atletas y sus supersticiones.
—Hablando del domingo por la noche… —dijo Edward, con los labios cerca de mi oído. Me estremecí de forma involuntaria—. ¿Quieres ir al partido? Puedo conseguir boletos para ti y para Alice.
¿Era broma?
— ¡Por supuesto! Me encantaría verte jugar en vivo y en persona. —Alice se mecía en su asiento, por lo que claramente estaba contenta.
—Pueden sentarse conmigo. —Interrumpió Rose—. Tenemos cuatro lugares, pero los padres y el hermano de Emmet no van a poder ir. Es decir, ¿sí quieren? —preguntó mirándonos a Alice y a mí tentativamente.
—Eso sería genial Rose, gracias. —Iría a un juego. Mi primer juego—. Debo advertirte, Alice no sabe nada de futbol.
— ¡Hey! Estoy aprendiendo! —Sus labios sobresalían en un puchero.
—Sí, lo haces, mi amor. —Le aseguró Jasper besándola en la mejilla.
—Ya no llamo más a Blitzens. —Me informó.
—Lo sé y lo extraño. —Me sonrió, su buen humor restaurado para cuando Rose se echó a reír.
—Parece que será toda una experiencia.
—Te aseguro que lo será —le dije y ella sonrió.
—Nunca he ido a un juego con amigos antes. Va a ser divertido. —Y lo sería. No podía esperar para ver a Edward en el campo.
— ¡La comida está lista! —gritó Emmet innecesariamente, poniendo la carne cocinada en un plato limpio y colocándolo en la mesa—. Coman. Bella necesita su salchicha. —Me guiñó el ojo y yo sabía que no estaba hablando de los perros calientes. Yo solo podía estar agradecida de que él no me había molestado sin piedad porque sabía por Edward que era capaz de ello.
Me levanté de la silla y tendí mi mano para ayudar a Edward. Sus ojos fijos en mi cara mientras lamía mis labios y le daba una leve sonrisa.
—Eso es cierto. Yo quiero.
Su sonrisa en respuesta a la mía, él se inclinó para susurrar en mi oído.
—Entonces date risa y come para que podamos ir a casa y pueda dártela. —Corrí a mi asiento y me dispuse a tragar mi comida. Quería el postre que me aguardaba ahora.
Edward se sentó junto a mí y puso una mano sobre mi rodilla desnuda dándome otra de sus devastadoras sonrisas.
—Pronto — susurró.
Gracias a Dios.
