Capítulo beteado por Janicce Flores Ayala, Beta FFAD: groups/betasffaddiction

Chicas era vez tuve la culpa, este capital te la dedico a cary muchas gracias por leerme

Capítulo XI

Me desperté un poco nerviosa, tomé una ducha y me vestí. Bajé al primer piso y la casa estaba silenciosa, entré a la cocina y no había nadie, en la puerta del refrigerador había una nota:

"Bella, fuimos a comprar para la despensa. En el refrigerador, hay para hacer un poco de desayuno. Llegaremos como a las 11. Si ocupas algo, me hablas".

Mamá

Me preparé un desayuno fácil y me senté para disfrutarlo. Lavé los trastos y subí para cepillarme los dientes, cuando iba saliendo del baño, me llegó un mensaje:

Buenos días, Bella. ¿Cómo amaneció la novia más hermosa de todo el mundo? ¿Puedo ir a tu casa a las 3:00 pm para presentarme oficialmente como tu novio? Te extraño, ya te quiero ver.

-Edward Cullen-

Amanecí muy bien y ¿cómo amaneció el novio más guapo del mundo entero? Claro que puedes venir, pero tengo que avisarles a mis papás y ahorita no están, les diré apenas lleguen. Yo también te extraño y ya quiero verte.

-Bella Swan-

Ok, Bella. Yo amanecí bien porque estuve pensando en ti. No veo la hora de decirles a tus padres que somos novios, nadie me va a impedir que grite a los cuatro vientos que eres mi novia.

-Edward Cullen-

Te quiero mucho y después de que le digamos a mis papás, lo podrás hacer.

-Bella Swan-

Me acosté en mi cama y tomé un libro al azar, "Romeo y Julieta", comencé a leerlo y cuando llevaba tres escenas, llegaron papá y mamá.

—Bella, ¿podrías ayudarnos a sacar las compras del carro?, por favor.

—¡Ya voy, mamá! —grité mientras bajaba. Ayudé a sacar las compras y mientras estábamos guardando todo, decidí decirles.

—Mamá, papá, Edward va a venir a comer hoy a las tres.

—Está bien, cariño. Ya lo extrañaba en la casa.

—¿Tú?, mamá.

—Por supuesto y ojalá, algún día se convierta en tu novio.

—¡Mamá! ¿Qué es lo qué dices? Es solo mi amigo —sentí que mis mejillas se ponían rojas.

—La pura verdad —me dijo sonriendo— Admítelo, se nota que se gustan.

—O sea, ¿no te enojas si fuéramos novios?

—Claro que no, Bella. Al contrario, me encantaría, él es perfecto para ti y tú para él.

—Lo dices porque soy tu hija.

—No, lo digo porque es la verdad.

—Gracias, mamá y ¿qué dices tú?, papá.

—Me conformo con que te haga feliz y además, opino lo mismo que tu madre.

—¿Hablan en serio?, eso no me lo esperaba —mirándolos absorta.

—Bella, ¿me ayudas a preparar la comida?

—Claro —respondí aún atónita. Hicimos el almuerzo entre risas y terminamos a las tres, justo en ese momento, se escuchó el timbre. Tras la puerta, se encontraba Edward con esa sonrisa de lado que me volvía loca, sin duda mi favorita.

—Hola, hermosa.

—Hola, Edward.

—¿Así recibes a tu novio? ¿No me vas a dar un beso?

—Edward, nos pueden ver —le dije en voz baja.

—Así se enteran antes —entonces, recordé la conversación que tuve con mis padres y sin importar que me vieran, lo besé con todo el amor que le tenía. Nos separamos por falta de aire y lo hice entrar a casa.

—Buenas tardes, Renée. Buenas tardes, Charlie —saludó Edward.

—Hola, Edward. ¿Cómo estás? —preguntó Renée.

—Bien, Renée y ¿tú?

—Bien, cariño. Pasa, recuerda que esta es tu casa.

—Gracias.

—Siéntate en la sala mientras sirvo la comida.

Nos sentamos, Edward y Charlie comenzaron hablar sobre carros, deportes y muchas cosas más que me aburrían, por suerte, mamá me salvó.

—Ya está servido. Pasen al comedor, por favor —nos paramos y nos dirigimos al comedor. Edward hizo para atrás una silla y me indicó que me sentara ahí, me senté y me ayudó acercándome a la mesa. Renée sonrió por ese gesto, pero yo ya estaba acostumbrada. Él se sentó al lado mío y me tomó la mano por debajo de la mesa, dándome un pequeño apretón en señal de que ya era hora para dar la noticia, se enderezó y se aclaró la garganta.

—Charlie, Renée, les quiero decir que amo mucho a su hija. Es lo mejor que me ha pasado en la vida, no sé qué haría sin ella y que desde el primer día que la vi, me quedé profundamente enamorado de ella. Por eso, les quiero decir que hace dos días le pedí que fuera mi novia y aceptó —puso nuestras manos unidas sobre la mesa— Espero que ustedes aprueben nuestra relación -empecé a llorar por lo que dijo.

—Felicidades, chicos. Sabía que iban a terminar juntos. Bienvenido a la familia, Edward.

—Muchacho, espero que la hagas muy feliz porque te recuerdo que soy policía y sé usar un arma. Bienvenido a esta familia.

—Muchas gracias y no se preocupe, señor Swan, no lo defraudaré —prometió mi chico.

—Nada de señor Swan, solo Charlie, recuérdalo.

—Claro, Charlie. —Cenamos entre risas pues le conté a Edward la conversación que tuve con Renée antes de que llegase.

—Bella, ¿de verdad, solo me ves como tu amigo?

—Obvio que no, Edward. Sabes que te quiero muchísimo.

—Ya me habías asustado, Bella.

—Tonto, sabes que desde hace dos días dejamos de ser amigos.

—Soy tu tontito —dijo dándome un beso, mi mamá y mi papá solo se rieron de la escena.

—¿A qué horas te irás?

—Como a las ocho.

—Estupendo, justo el tiempo necesario para ver una película, ¿quieres?

—Claro, ¿por qué no?

—Genial, vamos a la sala.

Nos sentamos en los sillones y buscamos entre los diferentes DVD's, ninguno nos convencía. Mientras elegíamos, Charlie hacía palomitas en el microondas. Al final, nos decidimos por una que se llamaba "Misión Imposible". Papá nos dio un bol con palomitas y traía otro para él y mamá, me acosté en el pecho de Edward, de vez en cuando, Edward me besaba la cabeza, lo cual provocaba que descargas eléctricas recorrieran mi cuerpo. Cuando la película terminó, Edward se levantó y fue a dejar el bol a la cocina.

—Renée, Charlie, me voy a mi casa porque mi mamá debe estar preocupada. Le dije que regresaría a casa después de almorzar —se despidió cuando regresó de la cocina.

—Ok, Edward. Mucho cuidado al manejar.

—Gracias por todo.

—De nada, hijo.

—Vamos, te acompaño. —Llegamos a la puerta y se giró para darme un beso, de esos que te hacen suspirar.

—Adiós, mi Bella, te quiero.

—Adiós, Edward, también te quiero —se fue y subí a mi cuarto. Terminé de leer el libro de la mañana cuando se hizo de noche, me puse el pijama y me acosté. Antes de quedarme dormida, me llegó un mensaje de Edward.

Buenas noches, Bella, descansa. Sueña conmigo, te quiero mucho.

-Edward Cullen-