No me pertenece KHR


La cena fue espectacular, un restaurante de lujo donde los cubiertos eran de oro. Tsunayoshi con sus converse viejas, camiseta blanca llana y su pantalón desteñido se sintió fuera de lugar, los recuerdos malos regresaron como oleada. Sus hermanos siempre vivieron rodeados de grandezas, no es que sienta envidia por sus hermanos, no, es solo más y más rencor para su padre. Ese hombre que se desentendió de su familia, para decirlo más claro de su hijo bastardo, porque cuando se dignaba visitar a su familia en Japón, el hombre solo se acurrucaba en el alcohol y en los brazos de esa amante que lo esperaba día a día.

Su madre se hizo la ingenua, ignorando todo los problemas de su hijo la intimidación y la baja autoestima, que empezaría a crecer como la espuma de jabón con los años. Nunca hubo alguien ahí, para sostenerlo en sus brazos, nunca hubo alguien para arrancar la peluca, al director de la escuela por hacerse el ignorante por la intimidación de uno de sus estudiantes.

Tsuna se encontró pensando, como sería su vida si sus hermanos hubieran crecido junto a él. Ellos irían tras sus matones, para darle un buen recordatorio, que con su hermano menor no se deben meter. Sonrió al pensamiento, al imaginar a sus dos hermanos pateando culos por su bienestar.

Después de la cena regresaron al cómodo y espacioso apartamento con sus barrigas saciadas y felices de ser una familia. Sin embargó la alegría termino o por lo menos para Tsuna, cuando Daemon Spade llamo a su hermano para verse. No necesitaba ser un genio para saber que necesitaba verse era sinónimo de quiero follar. Tsuna ignoro el susurro de su cabeza que le decía que era su hermano, solo su hermano, ignoro esa voz y siguió refunfuñando que esa cabeza de melón era espeluznante, pervertido y muchas cosas que degradaran al hombre de cabello azul cobalto. Se estaba llevando lejos a su hermano, y aunque Giotto prometió regresar, ya sabía que esa promesa no sería cumplida regresaría por la mañana con chupetones en el cuello y su ropa hechas jirones.

Tsuna nunca se detuvo a pensar por qué se sentía tan molesto por la aventura que tendría su hermano. Solo quería pegarse a la pierna de Giotto e impedirle que se marche para ir a ver a esa cabeza de melón ¿No es mejor quedarse en el seno del hogar, que echarse un polvo?

Quería decirle, que no fuera, que se quedara con él. Nadie más importaba, el único que le debía importar era solo él, nadie más. Quería tirarse al suelo, como un niño malcriado y gritar, que si iba se portaría mal, tenían que estar juntos, siempre porque son hermanos. Nadie más importa solo ellos, siempre tienen que estar juntos, nadie más debe tener un lugar en sus corazones.

Se dejó caer molesto en el sofá, haciendo puchero, ¡Su hermano prefería, un intercambio de líquidos corporales que él! Ni Nuts ni Enma serían capaces de cambiar el mal humor repentino que surgió en el moreno.

— ¿Pasa algo Tsuna? —inquirió Dino, sentándose junto al adolescente.

—No, nada.

— ¿Seguro?

—Me preguntaba ¿Desde cuándo Nii-san y Daemon se conocen?

—Ellos se conocen desde la universidad. Giotto fue a estudiar a Francia con G, Asari, Knuckle en la universidad conocieron a Daemon y Alaude un año después conocieron a Lampo.

— ¿Nii-san siempre ha sido el amante de Daemon? —cuestiono Tsuna.

Dino guardo silencio, como analizando lo que dijo su pequeño hermano. Daemon y Giotto empezaron con esa relación después que los acontecimientos fueron difíciles para ellos aceptar la verdad. Empezaron a utilizar el sexo casual para aliviar el dolor de ser traicionado por la persona que amaron.

—Relación no podría llamarlo, es más sexo casual que una relación de pareja. Ellos empezaron en el último año de universidad, después que Elena confeso.

— ¿Quién es Elena?

— ¡Mira que tarde es! Es hora de ir a dormir, buenas noches pequeño hermano.

Tsuna se quedó con la pregunta flotando en el aire, su hermano huyo sin reparo. Se preguntó quién sería esa mujer, ¿Estaría bien si le pregunta a Giotto?

Cuando Dino abrió la puerta, ojos azul hielo se encontraron con los cálidos ojos marrones. Tsunayoshi, miro con curiosidad a Dino, que estaba congelado en la puerta.

— ¿Dónde está Giotto? —Alaude inquirió, entrando al apartamento ignorando los ojos color marrón, que lo seguían casi con ternura.

Tsuna, enarco una ceja, al ver al director en su apartamento.

—Usted es un chico problemático. —acuso Alaude, mirando a Tsunayoshi.

Tsunayoshi resoplo, indignado por la acusación.

—Y tú eres insensible. Soy un estudiante de su escuela debería ser amable.

—No estamos en la escuela.

—Pero soy un estudiante, además estoy enfermo.

Alaude abrió la boca para replicar, siendo interrumpido por Dino, que miraba con curiosidad y recelo la plática de su hermano y el rubio.

—Alaude… —el rubio cenizo, miro desinteresado a Dino, que tenía una mirada como de cachorro.

— ¿Dónde está Giotto?

—Salió. —respondió Tsuna, con más interés de la mirada suplicante de Dino.

—Alaude, ¿Podemos hablar un momento?

—No. —respondió cortante Alaude —.Aquí dejo estos documentos, cuando llegue Giotto, dígale que los firme son para mañana. —sin más, se dio la vuelta, para salir del lugar, siendo detenido por el agarre de Dino.

Tsuna, sintió la tensión en el ambiente, no quería quedar atrapado en situación que se estaba llevando acabo de un brinco, se paró del sofá y gritando un buenas noches, subió las escalera para ir a su habitación.

—Tenemos que hablar. —dijo seriamente Dino, mirando directamente a esos ojos helados de Alaude.

— ¿Es de trabajo?

—No.

—Entonces no tenemos nada que hablar. — Alaude, se soltó del agarre de Dino, y se fue sin darle una oportunidad a Dino de seguirlo.

Giotto fue recibido, por un beso urgente de lujuria. Las manos se serpentearon en su cuerpo, sin palabras solo caricias y besos fue llevado al sofá donde dejarían fluir sus deseos carnales. Giotto se preguntó entre besos, si Daemon recordó algún mal recuerdo para que estuviera actuando tan desesperado, pero perdió la razón al sentir un dedo profanar su entrada, no pudo pensar más, después que el sabor del placer empezó a extenderse por todo su cuerpo.

Daemon, estaba insaciable, refugiándose en el placer dado por las estrechas paredes en el interior de Giotto, los gemidos y el golpe de las carnes era lo único que se podía escuchar, el aroma a sexo envolvió la habitación como la luz tenue.

Los dos terminaron exhaustos, con sus pulmones luchando por aire. Sudoroso y sus cuerpos rojizos por la fricción y desgastados descasaban en el sofá. Giotto recupero el aliento primero, mirando hacia abajo, miro a Daemon que descansaba en su pecho.

— ¿Paso algo?

Daemon, no respondió. Giotto sabía que tenía que esperar, su amigo era pervertido y problemático, pero le costaba abrir su corazón. Lo único que podía hacer en ese momento, era esperar.

—Los padres de Elena, me enviaron una invitación. Se va a casar. —después de una larga pausa respondió, sentándose en la orilla del sofá, sin molestarse en cubrir su desnudez.

Fue el momento para Giotto, para que perdiera las palabras. Así que Elena, volvió a aparecer y ahora con la noticia que se casaba.

— ¿Qué vas hacer?

—No voy a ir.

—Mmm… no se molestaran tus padres por no ir. Después de todo tus padres y lo de ella son muy buenos amigos.

— ¿Cuántos años crees que tengo?

—Los suficientes para decidir.

—Es molesto saber de ella.

—Sí, lo es. —replico Giotto, abrazando a Daemon.


Fuue, una larga espera lo siento mucho. Espero que no hayan perdido el interés por Medios hermanos

Gracias por leer.