Descubriendo sentimientos

Sakuno va bajando las escaleras, entra a la sala y camina un poco, pero se detiene y una gota de sudor resbala por su nuca al ver a su abuela con la cara casi pegada en el televisor, mordiendo un pañuelo mientras lagrimas resbalan de sus mejillas. Se logra escuchar provenir del televisor una música de lo más deprimentes, como las que suelen poner en las novelas mexicanas.

- ¿Qué haces abuela? –pregunta curiosa.

- ¡Sshhh…! Estoy viendo mi novela. Va en la parte más interesante; María de las Rominas ya se entero que Gustavo Alonso de las Lomas le es infiel.

Una gota de sudor resbala por la nuca de la castaña, que no teniendo nada que hacer se sentó alado de su abuela para ver la novela.

- Debí suponerlo desde el principio. –dice dolida María de las Rominas mientras lagrimas resbalan por sus mejillas. –Desde hace tiempo ya no eres el mismo conmigo. –Gustavo Alonso baja la cabeza, no pudiéndole sostener la mirada.

Sakumo ensancho los ojos, viniéndole a la cabeza que de un tiempo para acá Ryoma se porta diferente con ella.

- Me traías regalos de la nada.

A la mente de la castaña vino esa vez que Ryoma le trago ese gran oso de peluche, regalándoselo sin ninguna razón, siendo que él nunca ha sido así.

- Esas marcas en tu cuello eran más que obvias, pero mi amor por ti me ponía esa venda en los ojos.

Sakumo sintió su corazón aprisionarse al recordar que ya van un par de veces que le ve marcas sospechosas en el cuello a su novio.

- De un tiempo para acá hueles a su perfume, de hecho ahora lo puedo percibir… No entiendo como tienes el descaro de venir y besarme después de haber estado con ella.

- ¡Que maldito! –Sumire aprieta un puño a la altura de su barbilla mientras llora como magdalena.

Sakumo se puso de pie, teniendo su rostro inclinado y corrió hacia su habitación, sintiendo que ese nudo en su garganta le dificulta la respiración.

Sumire por estar tan picada en la novela ni cuenta se dio de cómo se fue su nieta, de hecho pensaba que aun seguía ahí.


Luka, Elea y Luze están sentados en el sillón de la sala viendo una película que tiene toda su atención.

Elea al estar en medio de sus dos hermanos, tiene sobre sus piernas un ponte de palomitas, de donde ella misma toma puñados al igual que sus hermanos.

- ¡Adivinen que se celebra este sábado cinco de junio! –exclama enérgica Nicole quien salto posicionándose de espaldas al televisor.

Luka, Elea y Luze se mueven a los lados intentando ver la televisión, pero por más que se muevan les es imposible, y lo peor es que la película va en la mejor parte.

- Les daré una pista. –Un aura brillante rodea el cuerpo de la pelinegra que tiene cara de drogada. –Es el cumpleaños de la chica más genial y hermosa del mundo.

- ¡Nicole quítate, no dejas ver! –exclama molesto Luze.

- Espero ya tengan mis regalos listo… ¡y les informo que hare una fiesta en el bar de Luka-nii y Luze –nii, donde invitare a todos mis amigos! –exclama con emoción, alzando sus brazos en son de festejo.

Luka y Luze dejan de intentar ver la pantalla y ensanchan los ojos impresionados.

- ¡¿Qué?

- Que hare una fiesta en el…

- ¿Quién te dio permiso para eso?—Luka la fulmina con la mirada.

- Yo. –Nicole sonríe traviesa haciendo que sus dos hermanos afilen más la mirada.

- ¿Cuántas veces te vamos a decir que no te mandas sola? –Luze la mira con severidad y Nicole hace un infantil puchero.

Elea sintió su teléfono vibrar, y resignándose a que ya no le dejaran ver la televisión se puso de pie para leer el mensaje que le acaba de llegar, dejando a sus dos hermanos discutir con Nicole sobre la fiesta que planeo, de igual forma sabe que la chamaca terminara saliéndose con la suya, siempre lo hace, por eso no entiende porque sus hermanos mayores siguen intentando hacerla entrar en razón, solo desperdician saliva y se ganan corajes de a gratis.

Al salir de la sala Elea saco el celular del bolsillo delantero de sus jeans, y lo puso frente a su rostro para abrir el mensaje.

"Te veo donde siempre"

Ryoma

Elea tecleo rápidamente algo en su celular, mandando la respuesta del mensaje y lo volvió a guardar en el bolsillo de su pantalón, mientras una sonrisa ladina adorna su rostro camina hacia la salida, aprovechando que sus hermanos están distraídos con Nicole para que no le hagan preguntas de donde va, en momentos así adora que Nicole salga con las suyas.


- (No, no… Ryoma-kun no puede estar teniendo una aventura, él no es así)—Sakumo esta sentada en el piso, recargando su espalda en la cama y tiene sus pies flexionados, apoyando sus codos en las rodillas y posando sus manos en los costados de su cabeza.

Sus ojos comienzan a picar, al recordar esos detalles y la opresión en su pecho se hace más fuerte.

- ¡Hola Sakumo!

La puerta se abre dejando ver a una sonriente Tomoka, que debido a la gran sonrisa que adorna sus ojos se cierran sus ojos.

- Tu abuela me dejo pasar… al estar entretenida con su novela solo me dijo ahí debe de andar Sakumo. –dice divertida, abriendo los ojos, viendo el estado de su amiga por lo que su mueca fue remplazada por una de preocupación. – ¿Sakumo? –la castaña cierra la puerta tras de si, y se acerca a su amiga, poniéndose en cuclillas frente a ella. – ¿Qué pasa Sakumo? –pregunta preocupada.

- Tomo-chan, ¿tu sospecharías si Horio tuviera una aventura?

- ¡Claro! Horio no sabe mentir, además una como mujer suele darse cuenta de eso gracias a su sexto sentido, pero ¿por qué me preguntas eso?... ¿Acaso viste a Horio con otra? –un aura asesina rodeo a Tomoka que ya esta dispuesta a ir a castrar a cierto cejón.

- ¡No! –exclama alterada. – ¡¿Cómo crees? ¡Horio seria incapaz!

- Entonces ¿por qué la pregunta? –Tomoka la mira curiosa. – ¿No me dirás que piensas que el príncipe Ryoma tienen una aventura? –los ojos de Tomoka se ensanchan, pero al ver a su amiga bajar la cabeza con tristeza sus ojos casi salden de sus cuencas. – ¿Por qué piensas eso? ¿Lo viste? ¿Alguien te dijo algo? –Sakumo niega.

- Últimamente Ryoma-kun se porta extraño, más conmigo y he visto que tiene moretones en su cuello o pecho. –al decirlo sintió que ese nudo en su garganta se hace mas fuerte.

- ¿Le has preguntado la razón de las marcas? –pregunta seria y Sakumo asintió. – ¿Qué te dice?

- Que son golpes que se hace entrenando. –Tomoka le sonríe levemente a su amiga.

- Ahí lo tienes Sakumo. Ambas conocemos al príncipe Ryoma desde que estamos en secundaria, no lo creo capaz de algo así. ¿O tu si? –Sakumo niega. –Tú mas que nadie sabe lo complicado que es el príncipe Ryoma, él no es de los que andan contando sus problemas, seguramente anda frustrado con algo e ahí los cambios de actitud contigo. Si solo cambio su actitud contigo es porque es a quien mas tiene cerca… he oído que los hombres suelen desquitar sus frustraciones con quienes mas quieren. –las mejillas de Sakumo se sonrojaron. –No hagas suposiciones sin estar segura. Mejor habla con el príncipe Ryoma, pregúntale si algo le molesta, sino te quiere decir solo coméntale que te hace sentir mal como te esta tratando, si no desea hablar que por lo menos no se desquite contigo, y aclárale que si desea hablar ahí estarás para escucharlo.

- ¿Tú crees que es lo mejor? –Tomoka asintió.

- Llámalo de una vez y pídele que se vean. –Tomoka le extiende su celular y Sakumo le sonríe sintiéndose más animada.


En la sala de un modesto departamento se ve a Elea recargada en la pared, frente a ella, acorándola esta Ryoma quien besa con pasión y desesperación sus labios, y ella le besa de la misma manera.

Ambos respiran agitados, sus mejillas están sonrojadas. Ryoma ya no trae puesta la gorra y su cabello esta alborotado como el de ella, además que el azabache tampoco trae la camisa puesta y sus bermudas están desabrochados, dejando ver un bulto que sobresale en su entrepierna.

Elea ya no trae puesta la blusa, su sostén esta alzado, dejando ver sus senos y su pantalón esta desabrochado.

Se oye el sonido de un celular haciendo que ambos gruñan entre el beso.

-Es el tuyo. –dice con dificultad la pelinegra, debido a que el azabache esta mordiéndole el labio inferior.

Ryoma saco el celular del bolsillo trasero de su bermuda y lo tiro al suelo sin siquiera ver quien lo llamo.

- Deja que siga llamando. –una sonrisa ladina adorna su rostro justo cuando se separa un poco de ella para mirarla al rostro, extasiándose al verle los ojos oscurecidos por el placer, mejillas sonrojadas, labios entreabiertos e hinchados por sus besos, sumándole la respiración agitada.

- Tal vez es tu novia. –Elea lo dijo como sino le importara, pero por dentro siente retorcérsele todos los órganos.

Ryoma frunció el entrecejo, no le gusta recordar a Sakumo cuando esta con Elea, porque recuerda lo patán que esta siendo con la castaña.

- No lo creo. –Ryoma estampa sus labios con los de ella nuevamente, dándole un beso más brusco y apasionado.

Elea respondió el beso con algo de dificultad, debido a lo inesperado que fue, pero intento seguirle el ritmo.

- (Adoro lo rápido que es para aprender las cosas, ya no lo guio yo, él me lleva a su propio ritmo) –Elea enrueda sus manos en el cuello del azabache, para atraerlo más a ella.


- ¿No contesta? –Tomoka mira curiosa a su amiga que niega con la cabeza. –No te desanimes Sakumo, seguramente el príncipe Ryoma se esta duchando o jugando tenis y ni oye el celular, veras que cuando vea las llamadas perdidas llamara rápidamente como siempre lo hace. –Sakumo intenta sonreírle pero su sonrisa se vio falsa, aun así Tomoka le mostro una sonrisa para animarla. – (Solo espero que tus sospechas no seas ciertas Sakumo… sinceramente me cuesta trabajo animarte, siendo que yo también he notado al príncipe Ryoma muy extraño contigo amiga, sino digo nada es porque no quiero que sufras… solo puedo animarte) –Tomoka dio todo de si para no borra su sonrisa.


Ryoma esta frente al espejo que esta en la sala. Ya esta vestido y se ha acomodado la gorra, si esta frente al espejo es porque esta viendo las marcas que esta vez Elea dejo en su pecho y cuello. Una parte de él le sube el ego que ella deje esas marcas, pero por otra sabe que no es correcto, no debe ser tan descarado.

Se las intento tapar con la playera, de una forma para que no sean visibles. Consiguiéndolo sonrío satisfecho, para luego suspirar con pesadez, lleva rato esperando a Elea, la cual se fue a dar una ducha, se moría por acompañarla, pero sabia que no solo se bañaran y ya casi anochece, no puede dejar que ella se vaya sola siendo tarde, no la puede acompañar porque teme que alguien que los conozca los vea juntos, ya suficiente es con que Momoshiro lo sepa.

Entonces se acordó del celular, lo busco con la mirada en el suelo y al encontrarlo se acerco para recogerlo. Miro a pantalla viendo las tres llamadas perdidas de Sakumo. Rápidamente marco el número y coloco el celular frente a su oreja.

- ¿Ryoma-kun?

- Acabo de ver tus llamadas… ¿paso algo?

- No… solo quería hablar contigo, me gustaría que nos viéramos.

- ¿Ahorita? –Ryoma alzo ambas cejas, había percibido el tono no tan animado, es raro cuando Sakumo no se muestra animada al hablar con él.

- Si es posible, me gustaría que fuera ahora.

- Tengo que ayudar al viejo con algunas cosas. –se siente mas bastardo al mentirle, pero no puede ir con Sakumo después de haber estado con Elea, no la podrá ni ver a los ojos.

- Entiendo.

- Te veo mañana en la escuela Sakumo. –Ryoma corta la llamada al ver a Elea entrar a la sala, la cual escucho a escuchar lo ultimo y solo apretó los puños sintiendo un retorcijón en el estomago, mas aparento indiferencia. – ¿Lista? –Elea asintió. –Llamare un taxi para ti, no puedo acompañarte ahora… no debemos arriesgarnos a que nos vean juntos. –Ryoma no se dio cuenta de lo mal y bastardo que sonó eso, solo lo decía porque no quiere que Sakumo se entere antes de que él tenga los cojones para decírselo.

Elea apretó más fuerte los puños, podía sentir sus uñas enterrársele en las palmas pero no le importo.

- No te apures… traje el automóvil de Luka. –Elea agradeció ser buena mintiendo así que comenzó a caminar hacia el sillón para tomar su bolsa.

-No sabía que supieras manejar. –dice algo impresionado, alzando su vista del celular ya que apenas iba a llamar a una agencia de taxis.

-Hay muchas cosas que no sabes de mí. –dice indiferente y Ryoma alzo ambas cejas, podía notar que anda más cortante de lo normal, con el tiempo que han estado juntos siente que conoce más de ella, de sus gestos y las razones de ellos, puede percibir cierta molestia en su tono de voz.

- ¿Sucede algo?

- ¿Qué puede suceder? –Elea lo mira con indiferencia.

- No sé, por eso te lo pregunto. –Ryoma se muestra serio, pero no enojado, más bien esta preocupado de haber echo algo mal.

- Nada… vámonos. –Elea comienza a caminar hacia la salida, pero es alcanzada por Ryoma quien la toma de uno de los brazos y la jala hacia él, volteándola.

Elea lo mira sorprendida, ya que no se esperaba esa acción. Ryoma se sintió un idiota, no sabe porque la detuvo así, solo sintió el impulso, no quería dejarla ir estando enojada. Sabiendo que las palabras no le saldrán estampo sus labios con los de ella, comenzando a besarla con suavidad.

Elea se sorprendió, no es la primera vez que la besa de esa forma tan… ¿tierna? Han sido varias las veces que la ha besado así, como si quisiera decirle algo con ese beso. No pensando más se dejo llevar por el beso y las sensaciones que le provocan.

Dentro del elevador están Ryoma y Elea, uno alado del otro. Después de ese beso el silencio se formo entre ellos, uno incomodo.

- La otra vez Sakumo vio una de las marcas que dejaste en mi cuello. Y… —Ryoma no sabía como decirlo sin que sonara tan mal.

- Entiendo… seré más cuidadosa. –Elea volvió apretar los puños. –(¿Por qué ya no me parece nada divertido esto?... se ha vuelto doloroso)

Las puertas del elevador se abrieron y Elea rápidamente camino hacia la salida.

- ¡Espera! –Ryoma estiro su mano hacia ella mas no la toco.

Elea se detuvo pero no volteo.

- Te acompaño al auto.

- No hace falta… el estacionamiento del edificio esta atrás, tendrás que rodear para irte. –sin más Elea siguió caminando.

- (No importa, te acompañare) –se contuvo para decir eso y cerro el puño que tiene en el aire, no sabe porque siente esa opresión en el pecho al dejarla ir así, sabiendo que esta enojada.


Al salir por la parte de atrás, Elea tomo el primer taxi que paso. En este momento va en la parte trasera del automóvil, su mano esta posada en su estomago, le ha dado un fuerte dolor en la boca de este.

- (Siempre me da este dolor cuando me estreso… no debería estar estresada, debería estar más tranquila, después de todo acabo de tener sexo. –su entrecejo se frunció, en eso diviso en por la ventana a una pareja tomada de la mano, mirándose entre si, desde donde se les ve lo felices que están al estar alado del otro, provocando que Elea frunza más el entrecejo y el dolor en su vientre se intensifique. –Sufro porque quiero… si ya no es divertido y se ha vuelto doloroso lo mejor es dejarlo)


Es un nuevo día, las clases han terminado y saliendo del instituto se ve a Ryoma, Sakumo, Kaoru, Tomoka, Horio, Nicole y Momoshiro.

Aunque toda la mañana Sakumo intento hablar con Ryoma no pudo, no sabia como empezar, además que su novio ha estado distraído e ido todo el día.

- ¿Pasaran por ti tus hermanos, Nico-chan? –pregunta curiosa Tomoka, sintiéndose emocionada de ver a los hermanos Crosszeria, razón por la que su novio la mira con ojos entrecerrados.

- No. Me iré en taxi. –dice con tranquilidad y Tomoka fue rodeada por un aura triste provocando que Horio entrecierre más la mirada.

- Entonces vente con nosotros a comer unas hamburguesas. –Momoshiro le sonríe amigable.

- ¡Si! –exclaman emocionados Nicole, Tomoka y Horio. Sakumo sonrío divertida.

- Yo paso… tengo cosas que hacer. –dice cortante Ryoma, adelantándoseles.

- Ryoma-kun. –lo llama con un deje de tristeza Sakumo y en un susurro.

Momoshiro y Tomoka que fueron los únicos en darse cuenta fruncieron el entrecejo.

- ¡Espera Ryoma! –lo llama Nicole y el azabache detiene su paso mas no la voltea a ver. –Antes de que te vayas quiero invitarte a la fiesta que hare el sábado en el antro de mis hermanos para celebrar mi cumpleaños. –una gran sonrisa adorna su rostro al recordar que consiguió que la dejen hacer la fiesta ahí.

- ¡¿Cumples años el sábado? –pregunta sorprendidos Momo, Tomoka, Sakumo y Horio.

- Si, y están todos invitados. La fiesta será de disfraces… También avísenle a sus demás amigos.

- ¡Genial! ¡Tendremos fiesta el sábado! –exclaman emocionados Tomoka, Horio y Momoshiro haciendo que a Sakumo y Kaoru les resbale una gota de sudor en la nuca.

Ryoma simplemente alzo su mano derecha en son de despido y siguió su camino. Sakumo miro por donde se fue Ryoma, mostrando tristeza, ya lleva tiempo que su novio no la acompaña a casa saliendo de clases como solía hacerlo.

Tomoka miro de reojo a su amiga y al verla mirar triste por donde se fue Ryoma, apretó con fuerza los puños e hizo de todo para poner su mejor sonrisa.

- Lo ciento chicos, dejamos lo de las hamburguesas para después. Tomaremos una tarde de chicas.

- ¡Si! –exclama emocionada Nicole.

Sin dejar que los varones repliquen, Tomoka tomo de cada una de las manos al par de chicas y corrió llevándoselas consigo.

Momoshiro y Horio ven incrédulos la nube de humo, cuando Tomoka se lo propone es mas rápida que flash.

- Bueno ya que ellas tendrán su tarde de chicas, nosotros tengamos nuestra tarde de chicos comiendo hamburguesas. –Momoshiro sonríe emocionado.

- Buena idea Momo-chan-senpai. –Horio sonríe emocionado, la tarde de chicos son lo mejor, se la pasan comiendo, hablando de chicas, de deportes, chicas, videojuegos, chicas, tenis, chicas, la vida, chicas, carros… ¿ya dije chicas?

- Paso. –Kaoru sigue su camino, dejándolos atrás.

- Otro amargado. –Horio suspira resignado.

- No importa, nosotros dos tendremos nuestra tarde de chicos. –Momoshiro pasa uno de sus brazos por los hombros del cejón y comienza a caminar.

- Dos es un numero par, así las cosas son más divertidas. –Horio asintió dándose la razón a si mismo y Momoshiro también asintió. –pero… ¿no se ve algo gay que dos chicos salgan juntos? –a ambos se le sombreo la frente de negro y Momoshiro se alejo considerablemente de Horio.


Las chicas se encuentran en la mesa de una cafetería, cada una tiene frente a ella encima de la mesa una malteada un una rebanada de pastel.

- ¿Y? ¿Pudiste hablar con el príncipe Ryoma? –Tomoka mira curiosa a su amiga haciendo que Nicole también la mire, no sabiendo de que hablan.

Sakumo negó y bajo su cabeza intentando ocultar su depresión haciendo que Tomoka suspire con pesadez.

- ¿De que quieres hablar con Ryoma? –pregunta curiosa la pelinegra.

- Es que el príncipe Ryoma desde hace tiempo que anda distante con Sakumo y queríamos ver si le dice la razón.

- ¿Qué Ryoma no siempre ha sido así contigo? –Nicole la mira curiosa.

-No, no tanto. –un aura desolada rodeo a la castaña y Tomoka sonrío nerviosa. –De un tiempo para acá es más distante, cortante, ya ni a casa me acompaña al salir de clases.

- Desde que los conozco solo lo vi llevarte a casa los primeros días. –Nicole se soba la barbilla pensativa.

- De hecho el príncipe Ryoma comenzó a cambiar un poco después de que te conocimos Nico-chan. –Tomoka se soba la barbilla pensativa.

- ¡Tal vez fui el mal augurio! –Nicole lleva sus manos a sus mejillas y muestra horror en sus ojos.

- No lo creo, solo es coincidencia. –dice algo divertida Sakumo, y Tomoka asintió también mostrándose divertida, por lo que Nicole suspiro aliviada.

- No te apures Saku-chan. Las parejas suelen tener problemas que con hablar se solucionan. –Nicole le sonríe amigable. – Tú amas a Ryoma y él a ti, seguro sobrellevaran esto.

-Ese es el problema… Ryoma-kun no me ama.

Nicole ensancho los ojos sorprendida y Tomoka frunció el entrecejo.

- ¿Cómo puedes estar tan segura de eso Sakumo? El príncipe Ryoma nunca te lo ha dicho es verdad, pero ambas sabemos que no es muy expresivo.

- Aunque no me lo diga puedo sentirlo, sé que él no me ama. –Sakumo aprieta sus puños. –Uno siente estas cosas Tomoka, tu debes saberlo… aunque tu y Horio peleen mucho, sabes que te ama como él sabe que lo amas a él, porque ambos lo sienten. –Tomoka se mostro sorprendida, y no dijo nada porque es verdad. –Yo siempre he sabido que Ryoma-kun si acaso solo siente cariño por mi, cuando me le declare lo sabia, por eso tenia miedo de su rechazo, pero al no rechazarme eso me animo, pensando que podría hacer que me ame tanto como lo amo yo a él, pero por más que pasa él tiempo no lo logro, de hecho siento que ahora lo lograre menos que antes. –los ojos de la castaña comenzaron a enrojecer, donde se contiene las ganas de llorar y Tomoka bajo la cabeza sin saber que decirle para consolarla o animarla.

- Te admiro. –ambas castañas alzan la mirada hacia Nicole, mostrando sorpresa ambas. –Admiro que estés con alguien sin saber si te ama o no… aunque digas que estas segura que él no te ama, no estas segura… no lo puedes estar porque nadie sabe lo que otras personas sienten. –Nicole le sonríe amigable. –Mientras estén juntos aun hay posibilidad, no te des por vencida. Mientras él no ame a alguien más tu tienes posibilidad, solo no te dejes vencer por estas brechas en el camino. Todos podemos lograr lo que nos propongamos, sé que tu podrás… si no has podido lograrlo con el empeño que has puesto hasta ahora, pon mas empeño, pero no te dejes caer o sino nunca conseguirás lo que te propones.

Tomoka y Sakumo se sorprendieron por sus palabras, jamás habían visto esta faceta en Nicole. A los pocos segundos relajaron su expresión y le sonrieron.

- ¡Gracias Nico-chan! –Sakumo la mira agradecida, sus palabras la han animado más.

- ¿De que? Somos amigas y eso hacen las amigas: animarnos y apoyarnos cuando lo necesitamos. –Nicole amplia su sonrisa.

- ¡Así se habla! –exclama enérgica Tomoka. – ¡Eres una buena amiga! –Sakumo asintió sin borrar su sonrisa.

Las mejillas de Nicole se sonrojan, pero se sintió contenta al tener amigas sinceras por primera vez, razón por la que su sonrisa se amplio.

- ¡Tengo una idea! –Nicole alza sus manos emocionada y sus dos amigas la miran curiosas. –El sábado, en mi fiesta de cumpleaños seguro ira Ryoma ya que Momo-chan-senpai se encargara de llevarlo a rastras si es necesario. –un brillo travieso adorna los ojos de Nicole y las castañas la miran sorprendidas porque ya conozca muy bien a los chicos. –Tu iras lo más sexy y hermosa que dejaras a Ryoma con la boca abierta, tendrás toda su atención, coquetearas con él. –Sakumo se sonrojo y Tomoka sonrío emocionada. –Serás mas linda con él de lo que ya eres, serás la novia más perfecta que haya en el mundo para que él se de cuenta de lo que tiene.

- ¡Que buen plan! –exclama emocionada Tomoka. –No te preocupes Sakumo, nosotras te ayudaremos a que te veas sexy.

- ¡De compras, yo invito! –Nicole apunta el horizonte poniendo pose chula y Tomoka aplaude emocionada mientras que Sakumo sonríe divertida, sintiendo agradecida por tener amigas así.


Nada más Ryoma abrió la puerta del departamento donde se ve con Elea y la música clásica inundo sus oídos. El azabache cerró la puerta y se adentro más al departamento viendo a Elea sentada en el sillón, con los ojos cerrados, disfrutando la música que se oye del reproductor.

Ryoma camino hasta el sillón, sentándose alado de ella, viéndole el rostro, no pudo evitar notar lo hermosa que se ve así, concentrada y tranquila.

- Sinfonía cuarenta y uno de Mozart, una de mis favoritas. –habla Elea sin abrir los ojos y Ryoma se sorprendió porque pensó que al estar tan concentrada en la música no lo había notado. – ¿Sabias que las sinfonías de Mozart contienen vibraciones que estimulan el cerebro? –Elea abre los ojos y estira su mano hacia el reproductor para apagar la música a la vez que voltea a verlo.

- Algo había oído. –Ryoma se sintió extraño, es la primera vez que habla con ella de los intereses de ella, pero le gusto, no solo se siente extraño sino cómodo, había notado que el estar con ella lo hace sentir tranquilo y cómodo, claro; cuando no se enojan, aun así le gusta estar con ella.

- A mi me ayuda a tranquilizarme y mis pensamientos se aclaran.

- Tal vez debería probar oírlas. –Una sonrisa divertida adorna su rostro.

Elea estiro su mano hacia la mejilla derecha de él y la comenzó a acariciar. Ryoma cerro los ojos, disfrutando la caricia, este tiempo que ha estado con ella ha notado que es cariñosa después de hacer el amor, es raro que antes del acto le de esa clase de caricias, pero no se quejo.

- Terminemos con esto Ryoma. –dice seria y el azabache abrió de golpe los ojos, topándose con los ojos platas que tanto le gustan y ahora están mostrando seriedad.

- ¿Ya te aburriste de mi? –Ryoma frunce el entrecejo y aleja su rostro de la mano de ella.

Elea cierra en un puño dicha mano, y la aleja de él.

- Lo mejor es que vayas con tu novia y dejes de serle infiel. –Ryoma apretó con fuerza los puños. –Yo ya no puedo seguir perdiendo mi tiempo contigo.

- Bien. –Ryoma se pone de pie de forma brusca y avienta la llave que cayo donde segundos antes estaba sentado. –Yo no te voy a rogar… además es lo mejor; Sakumo no se merece esto. –sin mas Ryoma camino hacia la puerta.

Elea se recargo en el sillón y cuando oyó la puerta ser cerrada con brusquedad estiro su mano que sostiene el control hacia el reproductor y lo encendió, dejando oír nuevamente esa sintonía de Mozart.

- (Es lo mejor) –lagrimas comienzan a resbalar por las mejillas de Elea.


Ryoma esta recargado en la puerta del departamento, agachando su rostro haciendo que la lengua de la gorra le tape la mitad de este.

- (Sabia que tarde o temprano iba a pasar esto; ella iba a terminar aburriéndose, pero… pero ¿por qué no paso mas tarde? –Ryoma llevo su mano derecha a su pecho, del lado izquierdo tomando su ropa en un puño al sentir oprimírsele el corazón.—Tengo presente que Sakumo no se merece esto, pero es más fuerte que yo)


Momoshiro esta en su habitación, sentado estilo indio en el piso viendo la televisión mientras llora al ver la película de Lasy.

- ¡Te buscan Takeshi!

Se oye desde afuera el grito de su madre. Momo le pone pause a la película y voltea hacia la puerta, viéndola abrir y Ryoma entrar por ella.

- Tu madre me dejo pasar. –dice con sequedad Ryoma, al tener la cabeza agachada Ryoma no vio su expresión.

- ¡Echizen! –exclama sorprendido, ya que su amigo rara vez va a su casa de la nada.

Ryoma cerro la puerta tras de si y se adentro a la habitación para después dejarse caer sentado alado del pelinegro.

- Se termino. –dice con sequedad, sin alzar el rostro y Momo lo mira sin entender. –Elea lo termino. –Momoshiro ensancha los ojos. –Sé que es lo mejor, que de esta forma Sakumo no sufrirá, entonces… entonces ¿por qué me siento así? ¿Por qué me duele? –Ryoma alza el rostro y Momo se sorprendió.

Su amigo no esta llorando, pero parece como si quisiera hacerlo, jamás había visto tanto dolor en los ojos del azabache.

- Le amas.

- No lo sé, solo sé que no quiero perderla.

- No, tú le amas. –dice con seguridad Momo. –Por eso te duele.

Ryoma apretó con fuerza los puños, algo dentro de él sabia eso, pero necesitaba que alguien se lo dijera para afirmarlo.

- Si le amas lucha por ella.

- No es tan fácil, ella se aburrió.

- Echizen ¿te has puesto a pensar en Elea? –dice serio y Ryoma alza una ceja sin entender. –Tu supones siempre, ella no me quiere, ella esta conmigo para divertirse, pero no sabes lo que ella siente… te hace falta hablar con las personas y sincerarte o por lo menos preguntarles como se sienten antes de suponer. No todos sienten lo que muestran y tal vez a Elea no le gusta ser la otra… discúlpame amigo, pero Elea es mucha mujer para ser la amante de cualquiera… ninguna mujer se merece solo ser usada para satisfacerte.

-¡Yo no la uso! –exclama molesto.

- ¿Y ella lo sabe? –Momo alza ambas cejas y Ryoma aprieta ambos puños. –No se como se dieron las cosas entre ustedes, pero enserio Echizen si a quien amas es a Elea, ten los cojones y termina con Sakumo, no la lastimes más e intenta aclarar las cosas con Elea.


Hayate abrió la puerta de su departamento esperándose no toparse con una escena no apta para menores, pero ni modo, tiene que recoger unas cosas, más se extraña al oír Mozart a todo volumen. Cierra la puerta tras de si y se adentra viendo a Elea sentada en el sillón, con su cabello tapándole parte del rostro.

Sonriendo amigable se acerca a ella.

- Mozart… tienes buen gusto. –Hayate le sonríe amigable, pero al verla mas detalladamente nota las lagrimas en las mejillas de la chica cosa que le hizo ensanchar los ojos, jamás se imagino ver a alguien como ella llorando. – ¿Qué te paso? –pregunta preocupado, sentándose alado de ella.

Pero al ver que ella ni lo mira le quita el control de las manos y apaga el reproductor, para después tomar a Elea de los hombros y voltearla a él viéndola con los ojos enrojecidos, los cuales no dejan de llorar, además de ver dolor en ellos.

- Elea dime lo que paso… ¿te lastimaron? ¿Te hicieron algo? –Hayate se muestra más preocupado.

- Le amo.

Hayate no sabe de quien habla, pero entonces entendió y le sonrío levemente.

- Eres mucho más sensible de lo que pareces o demuestras. –dice algo enternecido, atrayéndola a él para abrazarla, ella no le respondió el abrazo y él en forma de consuelo le acaricio la cabeza.


Ya ha anochecido. En el departamento de los Crosszeria se encuentra Luka sentado en el sillón, usando unas gafas de aumento leyendo un libro.

Frente a él esta Luze caminando de un lado a otro como león enjaulado.

- ¿Qué se cree esa mocosa? ¿Qué se manda sola? Ya pasan de las once y aun no ha llegado, lleva días que no nos dice a donde va y llega tarde. –dice furioso Luze, estirándose los cabellos y teniendo mirada de psicópata.

- Luze. –Luka alza la mirada. –Tus pastillas.

- ¡Ya me las tomare, deja de joder! –exclama furioso, dispuesto a ir a la cocina por sus pastillas.

En eso la puerta se abre, se oyen unas pisadas chocar contra el suelo haciendo que ambos volteen, saben quien es, la única persona que tiene llaves de la casa y que no esta dentro de ella: Elea, la cual camina con la cabeza agachada.

- ¡Al fin llegas jovencita!... ¡¿Sabes la hora que es? ¿Crees que te mandas sola? –regaña furioso Luze apuntándola con el dedo.

Elea sin alzar el rostro sigue su camino hacia el pasillo. Luze indignado y con su mirada de psicópata más marcada se dispone a seguirla.

- Luze tu ve a tomarte esas pastillas, yo hablare con ella. –dice firme y Luze bufa molesto, aun así le hace caso.


Luka toco un par de veces la puerta, pero resignado a no recibir respuesta saco la copia de la llave que tiene en su bolsillo y abrió la puerta, cerrándola tras de si, viendo a Elea sentada en la cama teniendo la cabeza inclinada.

Con tranquilidad camino, sentándose a su lado.

- ¿Paso algo? –Elea no contesta haciéndolo suspirar resignado, por lo que pone su mano en la barbilla alzándole el rostro y volteándola a él, al verle la mirada y ojos enrojecidos frunció el entrecejo. –Puedes engañar a todos con tu forma de ser, los dejas pensar que eres fuerte, pero yo sé lo sensible que eres… te lastiman con facilidad las personas que te importan, aun así es difícil que llores. –Elea voltea su rostro a un lado, pero se sorprende al sentirse jalada por Luka, quien la abrazo, dejándole su cara escondida en su pecho. –No me dirás lo que te pasa, lo sé… pero todo va a estar bien, si aun quieres llorar hazlo. –Luka le acaricio el cabello a su hermana, sintiendo sus lagrimas mojarle la ropa.

Continuara

wooo! la vdd sakuno, ryoma y elea me dieron cosita, escribi ste kap teniendo un nudo en la garganta TwT

spero les haya gustado

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

sayo

kriss