Ladybug sintió un estremecimiento recorrer por su cuerpo, en un intento de irse de ahí, comenzó retroceder sentada y en menos de cinco segundos. Se había levantado, lanzado su yo-yo y desaparecido por las calles de Paris.
Entretanto Félix la miraba atónito. Lo hizo tan rápido que ni siquiera pudo tomarla de la mano; atraparla, al estar destransformado ni siquiera podía perseguirla.
— Plagg, transfórmame —Exclamó de inmediato. No la iba a dejar ir, no ahora que sabía que ella lo recordaba.
Al notar como no se transformaba giró su cuello a un costado.
— ¡Plagg!
— Estoy comiendo ¿No ves? —Repuso aun masticando— ¿Para que el apuro? Sabes donde vive.
Félix suspiró sin poder espetar, entretanto esperaba que su Kwami termine de alimentarse.
...
Por otra parte Bridgette estaba en su habitación con las dos manos puesta en su cabeza, caminando de un lado a otro y su corazón latiendo incontroladamente.
— Tikki —Llamó con desesperación— ¡Chat Noir es Félix! ¡No lo puedo creer! ¿Ahora, que hago? ¿Qué hago? Todo iba tan bien y ahora sabe que lo recuerdo.
Emitió un suspiro. Se llevó las dos manos en su cara, su Kwami intentó tranquilizarla con resultados nulos. Otra vez dejó salir su aire, cuando un ruido le hace girar su cuello y ver que Félix bajaba por las escaleras.
"¡Tonta!" Se reclama a sí misma, al olvidarse cerrar la escotilla, aunque lo tan furioso que se encontraba, al ver esa expresión en su rostro. Era probable que si no estaba abierta la hubiera desintegrado.
— ¡Félix! —Comenzando a dar pasos hacia atrás, hasta que se detuvo al chocar con la pared— ¡No puedes estar aqui! ¡No puedes entrar así!
— No terminamos de hablar —Espetó.
El pecho de Bridgette subía y bajaba rápidamente mientras caminaba hacia ella. Sin querer que la acorrale, corrió hacia otro costado.
— ¡No hagas un paso más! —Gritó ella histéricamente— No te atrevas— Su dedo apuntándolo temblorosamente.
Para la sorpresa de la muchacha, se detuvo.
— Bien... Entonces respóndeme —Sus ojos observándola con furia y dolor— ¿Cómo es eso de recordar a todos, menos a Félix? ¿Menos a mí? ¿Cuánto pensabas fingir? ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? ¿O toda la vida?
Bridgette se sintió herida por la recriminación.
— Tú me consideras un molestia, no finjas que te importa realmente que te recuerde... —Sus ojos azules clavados en sus orbes celestes— Tu dijiste que te olvidara ¡Bien! Lo hice ¡Ahí tienes lo que querías!
— ¡No quiero eso! —Refutó de prisa—...Ya no.
— ¿Por qué? ¡No tiene sentido!—Preguntó con genuina curiosidad— Tu dijiste que te olvidara— Le recriminó— ¿Por qué? ¿Porque ahora quieres que te recuerde, que recuerde que me gustas? Cuando creo que realmente puedo superarte...
— ¡No hagas eso!
— ¿Por qué? —Siguió preguntando. Félix seguía sin decirlo, esas palabras, la razón: ("Porque te amo")
— Porque estas en mi cabeza y haga lo que haga no puedo sacarte de ahí —Confesó las mejillas de la aludida se ruborizaron, las de él también, pero con menor intensidad— Bridgette, lo de antes fue un error, fue idiota de mi parte —Tomó aire los ojos azules de Bridgette solo lo miraba a él. Solo a él— Nunca quise lastimarte, que realmente me olvidaras.
Exhaló un suspiro.
— No quiero que me olvides —Declaró—Di que me recuerdas, que no puedes olvidarme, que me sigues amando... —Su voz suplicaba en cada palabra, mirándola, esperando algo. Cualquier cosa— Como...
Su voz se detuvo, su corazón empezó a latir más rápido. Sintiendo dificultad por querer dejar salir esas palabras.
— ¿Cómo qué? —La voz de la joven salió en un hilo de voz. Félix estuvo segundos sin responder. Hasta que lo hizo: " Como yo te amo"
Bridgette quedó enmudecida viendo esos ojos celestes mirarla fijamente, reflejando un brillo puro de amor. Su cuerpo por sí solo, se acercó a él, dio un paso, luego otro hasta acortar la distancia, poso una mano en la mejilla, luego otra...
— ¿D-de verdad?
Su mente había imaginado miles de escenario con Félix, pero que pase en la realidad era mucho para ella. Su cabeza gritaba histéricamente, solo pronunciando el nombre de su amado.
— Si —Afirmó— Tú no estás solo en mi cabeza —Hizo una pausa, su rostro coloreándose fuertemente por lo siguiente que iba a decir: "También estas en mi corazón"
Al oír eso, ella, terminó de borrar la distancia que le denegaban besarlo. Cuando lo hizo, sus labios estaban posados contra los de él, moviéndose, saboreando los mismos.
—Desde hace unos días te recuerdo, Félix —Dijo Bridgette al separarse, sus narices rozándose, sus alientos chocándose— Y desde ese día, te sigo amando.
Con esas palabras, Félix tenía solo una cosa en su cabeza porque al mirar a esos ojos azules que brillaban con locura, quería ser la última persona que esté en su vida. La primera que recuerde y la última que olvide.
Y se encargaría de ahora en adelante, que sea así...
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[Fin]
