NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Cuando los preciosos ojos aquamarina de su esposa se cerraron ante él, Shikamaru sintió como algo dentro de su pecho parecía ya no estar. Su corazón se había desgarrado, se partió en dos, dejándolo con tan solo la mitad del mismo.
─ ¿Temari? ─ llamó, negándose a creerlo. Con el rostro de su esposa entre sus manos, apoyó su frente contra la suya y se permitió llorar en silencio, maldiciendo a la vida por habérsela llevado.
Su Temari…
─ Piernas feas, pero rápidas…
─ Idiota…
Desde aquel lejano primer encuentro, su problemática lo había hechizado a pesar de que, en ese entonces, no lo aceptara.
─ Disculpa, ¿acaso pedí tu opinión?
─ ¿Eh?
─ Solo te pedí que me explicaras la situación; me tiene sin cuidado lo que pienses. Si cree que está a salvo por estar a distancia, ¡se equivoca! ¡No subestimen mi poder!
¿Cómo seguiría sin ella?
─ ¡Ya está! Impresionante, ¿no?
Y esa sonrisa, desde ese preciso momento, lo atrapó y no creía posible poder vivir sin verla nuevamente.
─ Si necesitas ser rescatado, solo dime y vendré corriendo, bebé llorón…
─ Todas son iguales; siempre quieren tener la última palabra
─Maldita sea…─ dolía demasiado recordar los momentos juntos, pero no podía evitarlo…
─ ¿Sabes? Deberías aplicar para jounin. Si dejaras de decir que todo es 'problemático' y apartaras la vagancia, no significará un gran problema.
Shikamaru no sabía qué decir.
Pues ella lo incitó a superarse.
─ ¡No dudes en llamarnos si algún problema te aterra! Nosotros nos encargaremos de todo, bebé llorón
─Esa mujer nunca va a cambiar…
Así la amó, asi amó a aquella mujer del desierto que vino como una nube a captar su atención…
─No vayas a llorar y a avergonzar a tu padre en el proceso…
─ Mendokusai…
Sobrevivieron una guerra juntos.
─ Te noto algo distraído...Si hay algo que pueda hacer…
─Temari...no creo que debas involucrarte; todo el asunto es entre las aldeas y no considero…─ no pudo terminar de hablar. La cachetada que le propinó la rubia, lo calló de inmediato. Desde el suelo, observó a la rubia con sorpresa.
─ ¡Me he equivocado contigo!
Las palabras, ciertamente lo habían sorprendido, especialmente, al ver cierto brillo cristalino en su mirada.
Y es que, desde ese día, prometió jamás ser el causante de sus lágrimas.
Era la segunda cachetada que le propinaba la mujer que amaba. Sí que era masoquista…
─ ¡Temari! ─ se quejó Ino
─Vas a matarlo de verdad…─ lamentó Choji.
─ ¡Silencio! ─ respondió ─ Y tú, ─señaló a Shikamaru─ ¡quita esa expresión de estúpido y reacciona!
Le tomó un poco de tiempo procesar las palabras, pero cuando lo hizo, no pudo evitar sonreír ante la bella mujer frente a él.
Dios, estaba totalmente enamorado de su princesa del viento.
─ Por favor, dime que es una broma, amor…Temari, abre los ojos; vamos, sonríeme...
─ Oye, Temari…
─ ¿Qué pasa?
─ Nada, es sólo que...tienes que controlar tu fuerza…
─ Volveré a golpearte de la misma manera cada vez que te quedes como idiota ante la situación─ De verdad, esperaba que así fuese.
─ Cuento contigo…─respondió ─ Temari, cuando vuelvas, ¿te gustaría ir a comer algo?
─ ¿Una cita?
─ ¿Eh?
─ ¿Me estas invitando a una cita?
─ Bueno...sí
─ Una cita...ya veo…
─ ¿Acaso no quieres?
─ No he dicho eso…─ respondió dando unos pasos ─ pero prepárate, una cita conmigo puede ser muy problemática…
Estaba locamente enamorado de su rubia.
Trataba de no hacer ningún tipo de ruido, pero sentía que era imposible. El dolor era descomunal.
Odiaba que sus aldeas estuvieran a tres días de distancia, especialmente, porque tenía muy claro que no quería que se fuera. Después de su cita, ella le regaló un beso en la mejilla al dejarla en su hotel. No pudo dormir pensando en lo idiota que fue al no besarla en los labios y mucho más al no pedirle que fuese su novia. Estaba más que claro que ambos necesitaban cambiar su extraño status a un noviazgo.
─ Gracias de nuevo por la cena; me divertí mucho.
─ No hay de qué; fue un placer realmente…─Él sabía que ella esperaba algún movimiento de su parte. No quería que pasara tanto tiempo antes de decirle lo que sentía.
Demonios, podía ver la decepción en su rostro.
─ ¡Vámonos, Temari! ─ llamó Kankuro
─ Entonces, nos vemos…─ Temari había dado tres pasos cuando sintió que su brazo era sujetado y antes de que pudiese reaccionar, sintió los fuertes brazos del Nara alrededor de su cintura; sus manos se instalaron en el fuerte pecho del estratega. ─ ¿Shikamaru?
─ No quiero ser cobarde─ respondió ─ Quiero estar contigo…
─Shika…
─ ¿Quieres ser mi novia, problemática? – ella no pudo evitar reír ante la mención del apodo.
─ Claro que sí, bebé llorón. ─ ni bien, ella había aceptado, Shikamaru atrapó sus labios entre los suyos.
La verdadera gloria.
─ ¡Oye! ¡Suelta a mi hermana! ─ escucharon que Kankuro gritó a la distancia ─ ¡Suéltame, Gaara! ¡No ves que está abusando de ella en nuestra cara?! ¡Que me sueltes te digo! ¡Nara, eres hombre muerto!
Pero ellos no se inmutaron; necesitaban disfrutar de su momento, de ese momento que por años habían esperado.
La amaba y era difícil pensar que se había ido. Entender que nunca volvería a él, era desgarrador.
Si quedaba alguna duda en su mente de que Temari era la mujer de su vida, había quedado olvidada. La amaba demasiado y se lo estaba demostrando. Amarla era su deber en la vida y amaba cada minuto de él. Sus cuerpos cubiertos por las sábanas, danzaban al mismo ritmo, causando todo tipo de sensaciones en ellos. Shikamaru no dudó en deleitarse con el espectáculo que representaba la rubia para él en esos momentos; la veía aún más hermosa, víctima de los efectos de la pasión. El, preso también del clímax, no batalló con sus deseos, tomando posesión de los labios que lo volvían loco.
─ Te amo…─susurraron al mismo tiempo, a centímetros de sus labios. El Nara se acostó a su lado y observó como la rubia le sonreía. Era la primera vez que hacían el amor y los dos no podían explicar lo que acababan de experimentar.
─ Es bueno saber que no eres un vago para este tipo de actividad. ─ Shikamaru sonrió.
─ De verdad que eres problemática…─ comentó, acercándose nuevamente para besarle ─ No quiero que te vayas…─ ella le sonrió tristemente. Después de aquello, ella tampoco quería irse, pero tenía que volver a Sunagakure; había venido por propósitos diplomáticos y debía reportarse a Gaara a la brevedad posible.
─Sabes qué debo hacerlo…─ respondió en un susurro. Shikamaru solo atinó a acercarla más hacia él. Era difícil llevar una relación a distancia y más con él miedo constante que vivía de que, alguien, aprovechando la distancia, pudiese capturar el corazón de su rubia. Podía aparentar indiferencia en sus facciones, pero era un tema que lo atormentaba.
─Lo sé…─ se perdió en los preciosos ojos de su novia y, sin pensar, acarició el vientre de la rubia.
─Estas muy cariñoso hoy….
─ No es tanto eso...solo pensaba en que, algún día, nuestro bebé estará ahí…
Temari acarició su rostro.
─ ¿Quieres tener hijos?
─ ¿Y tú?
─ Yo pregunté primero ─ rebatió la Sabaku No. Él se encogió de hombros.
─ Es una idea que no me desagrada; he estado pensando en eso bastante desde que acepté que te amo…─ respondió sinceramente ─ Ahora, responde tu…
─ Tengo algunas reservas al respecto…
─ ¿Cómo cuáles?
─ Mi forma de ser...no tengo ni la más mínima idea de cómo ser madre.
─ Ni yo de cómo ser padre…
─ Pero es diferente...tu vienes de un hogar, uno feliz, donde a pesar de lo que creas del temperamento de tu madre, te crio con amor, en cambio yo…─ la voz se le quebró, por lo que, Shikamaru la abrazó más hacia él. ─ Sin mi madre y con un padre que pocas veces me mostró afecto, no sé si podría…con un bebé…─ respondió sinceramente ─ Cuando me conociste, ya tenía una gran cantidad de muertos a mi cuenta... ¿cómo podría yo preservar una vida con todas las que arrebaté? Tal vez, si mis padres...
─ ¿Acaso bromeas? Cuidaste de tus hermanos mejor de lo que cualquiera de tus padres podría haberlo hecho
─ Pero Gaara….
─ Gaara está muy agradecido contigo ─ respondió de improvisto
─ ¿De qué hablas?
─ Tu hermano se ha sincerado bastante conmigo; me ha contado como, a pesar de que te alejaba y hasta llegaba a lastimarte, tu seguías pendiente y nunca lo recriminaste ni le llamaste monstruo…
─ Es mi hermano, mi sangre; lo quiero y nunca lo dejaría solo…
─ Y así dudas que serias una excelente madre… si serás problemática…─ se acercó a ella y besó su frente. ─ Nuestros hijos serán los más afortunados del mundo por tenerte como madre…─no podía mentir. Sus palabras le conmovieron; ella también visualizaba un futuro con él.
─ Tienes mucha fe en ti mismo, Nara...
─ Soy un genio y un estratega al mismo tiempo; créeme que tengo planeado más de doscientos movimientos para que esto ocurra. ─ ella rio sinceramente, haciendo que Shikamaru se sintiera el hombre más afortunado del mundo. Pronto, cumplirían su primer aniversario como pareja oficial y él ya tenía algo en mente.
Tenía a sus hijos, pero la perdió a ella.
─ Shikamaru…
─ Temari, esto es muy problemático de explicar por completo, pero desde la primera vez que me sonreíste, quedé atrapado, a pesar de que intenté convencerme de lo contrario. Eres la mujer más valiente, decidida y apasionada que he conocido en mi vida y quiero que me hagas el honor de compartir lo que nos queda de vida juntos. Quiero despertar a tu lado, amarte todas las noches y recordarte que el amor es algo que mereces por el simple hecho de ser tú. Te amo y quiero que seas la señora Nara y la madre de mis hijos…─las lágrimas brotaban sin control de los ojos de la chica. ─ ¿Aceptas comenzar una vida hermosamente problemática conmigo? ─ con una pequeña sonrisa en el rostro, asintió enérgicamente, incapaz de articular palabra. La rubia observó como el Nara colocaba el anillo en su dedo, para luego, abrir sus brazos, listos para recibirla.
Ella no lo dudó.
─ ¿Estás seguro de que podrás con alguien tan problemática como yo? ─ preguntó más calmada mientras se separaba un poco de él. Shikamaru, con una gentileza que solo mostraba ante ella, limpió las lágrimas de felicidad que descendían por su rostro.
─ La vida me ha enseñado que lo mejor no viene como lo planeas ─ respondió. Temari era todo lo contrario a lo que su antiguo ser deseaba como esposa ─ Quería casarme con una mujer más tranquila, una chica regular, pero en vez de eso, me enamoré de una fuerte kunoichi, que es más que preciosa…Por kami, literalmente, me voy a casar con la princesa de Sunagakure. ─ respondió con cierto humor en su tono ─ Eres mucho más de lo que esperaba y, honestamente, a veces pienso que mereces a alguien mejor…
─ Idiota…─ susurró, ganándose una de las sonrisas de Shikamaru que tanto amaba. Se sentó en el suelo, sujetando la cintura de su amada, dejándola a horcajadas sobre él. La rubia, tomó su rostro y selló el momento con un beso.
Su esposa, la señora Nara, ya no estaba…le dolía tan solo de pensar en la palabra "viudo".
No pudo controlar las lágrimas al verla aparecer ante él. Los nervios desaparecieron de inmediato, dándole paso a la más pura emoción y sentimiento de orgullo. Pronto, su Temari, sería su esposa: la gran señora Nara.
Temari, con ropas de kunoichi, con kimonos, uniforme de guerra o con atuendos diplomáticos, era la mujer más hermosa que alguna vez vio. En esos momentos, era un ángel, su Diosa del viento, su princesa de Sunagakure...Su problemática.
─Te la encargo, joven Nara ─Shikamaru asintió hacia el sensei de la que pronto sería su esposa. Tomó la mano de su problemática; la paz le embargó de inmediato.
─Sí que eres un bebé llorón ─ dijo ella, sonriéndole como a él le encantaba mientras secaba las lágrimas que habían descendido por su rostro.
A partir de ahí, no pudo dejar de sonreír. Creyó morir de felicidad cuando la palabra "acepto" salió de sus labios, literalmente estaba en el cielo cuando los proclamaron "señor y señora Nara". El beso fue su perdición.
Y la amó, incluso más de lo que pensó que sería capaz. Temari fue hecha para él, era la mujer de su vida y ya no estaba. Criaría a su hija sin la figura de su madre y dolía tan solo de pensarlo.
─ Bienvenido a casa, vago ─ no bien le saludó, su esposo la tomó de la cintura y le besó. Fue una misión de un mes y la extrañó como nunca.─ Veo que estás ansioso…
─ Te extrañé demasiado, problemática…─respondió con clara necesidad en su voz mientras se entretenía con el cuello de su rubia.
─ Eso veo; te compensaré después de la cena
─ No es la cena lo que me quiero comer ─ ella solo le sonrió de manera pícara.
─ Tranquilo; te prometo que más tarde te dejaré totalmente satisfecho─ respondió ─Por ahora, ve y toma un baño en lo que termino ─ ordenó ─Además, te dejé un pequeño presente que mandé a hacer para ti, espero y te guste.
Con su cerebro en modo 'solo quiero estar con mi esposa' el Nara pensaba que debía ser algo que ella utilizaría para compensarlo más tarde, así que, ni bien ella lo dijo, él se dirigió a la habitación que ambos compartían. Sobre la cama, había un pequeño paquete, que él no tardó en tomar. Shikamaru no tenía ningún tipo de quejas en la intimidad de pareja que compartía con Temari y sabía que la rubia no tenía ningún tipo de tabú en experimentar cosas nuevas por lo que, intuía que lo que fuese que estuviese allí, seria algún objeto para ayudar a la causa. Tomó la bolsa y al principio, vio una especie de tela, verde. Intrigado, tomo el atuendo, abriendo los ojos en sorpresa al ver de qué se trataba.
─ Me enteré unos días después de que te fuiste de misión. ─ escuchó a Temari decir a sus espaldas, pero él aún estaba procesando lo que tenía en manos.
Un enterizo de bebé con el logo del clan Nara.
─ ¿Shikamaru? ─ el silencio de su esposo la estaba preocupando. Ella también estaba aún sorprendida, por lo que, necesitaba escuchar qué pensaba. Finalmente, él giró hacia ella. Estaba llorando con una gran sonrisa en su rostro. ─Bebé llorón… ─ El no pudo responder; solo se acercó a ella y la abrazó, para luego arrodillarse frente a ella.
Entrelazó una de sus manos con la de Temari, descansando su mejilla en el plano vientre de su esposa. Se sentía pleno, en puro júbilo: su primogénito estaba en camino.
Shikamaru respiró hondo. Ese recuerdo solo hizo que recordara un detalle muy importante: su primogénito estaba presente.
Ver a Temari presa del dolor era una situación totalmente desconocida para él. Por increíble que pareciese, su primogénito había decidido iniciar los preparativos de su llegada al mundo durante el día de su cumpleaños. Pensaban que nacería de inmediato, pero el día casi acababa y la posibilidad de que naciese antes de medianoche, se iba reduciendo.
─ Vas bien, Temari… ─ escuchó a Sakura decir, antes de abandonar la habitación.
La Sabaku No quería que el acontecimiento se llevara a cabo en su hogar, por un asunto de comodidad y privacidad (al fin y al cabo, nacería el primogénito del líder del clan Nara con la princesa de Sunagakure). Él no estuvo muy de acuerdo, pero al ver que Sakura sería la encargada de traer a su hijo al mundo, se sintió más tranquilo, pero seguía nervioso…
─ ¿Ya está pasando? ─ preguntó el joven. Ella asintió levemente. El proceso de labor de parto no había sido tan terrible como se lo habían descrito. Temari era una mujer que sabía cómo controlar el dolor y sus emociones, por lo que, aunque sabía que le estaba doliendo como los mil demonios, lo más que había podido escuchar de ella, eran los pequeños gemidos de dolor que se le escapaban de vez en cuando y las respiraciones profundas que hacía para dominarlos.
─ Sí… ─ dijo en un suspiro. Shikamaru se acostó a su lado y la atrajo con cuidado hacia él para acariciar su espalada suavemente. ─ Esta no era la forma en que tenía planeado celebrar tu cumpleaños. ─ él sonrió, para luego besar su cabello.
─ Ustedes son mi mejor regalo; hasta ahora, ha sido el mejor cumpleaños que he tenido ─ respondió mientras colocaba su mano sobre el hinchado vientre de su esposa. De cierta forma, extrañaría todos aquellos momentos de intimidad que compartieron, admirando, hablando y ansiando la llegada de su niño.
No podía esperar más; quería conocerlo
¿Cómo consolaría a su hijo si él mismo no encontraba consuelo? La ausencia de Temari era desgarradora.
─ Tranquilízate, Shikamaru… se dijo a si mismo mirándose al espejo. Por fin, el momento había llegado: estaba a punto de ser padre.
─ ¡Shikamaru, ya es hora! escuchó a su madre. Salió del baño y se dirigió hacia la habitación donde estaba su esposa. Le gustaría poder hacer algo para aliviar el dolor que sentía su rubia. Se acercó al lado de la cama y se arrodilló, tomando su mano
─ Pensé que te habías acobardado…─ dijo ella entre jadeos, pero con una sonrisa burlona en sus labios.
─ Que poca fe me tienes… ─ se acercó a ella y besó su mejilla.─ Pronto seremos una familia de tres…─ ella asintió ─ Todo saldrá bien…─ puede ser que estuviese nervioso, pero en realidad, Temari era la que pasaba la peor parte y él, como buen esposo que la amaba, debía apoyarla.
─ Bien...Temari-san cuando te indique, quiero que pujes, ¿bien? ─ Temari asintió, con los ojos cerrados, preparándose mentalmente para lo que venía. Se aferró a la mano de su esposo─ 1...2...3...ahora
Shikamaru solo sintió y escuchó algo en su mano hacer 'crack', pero no dijo nada, imaginando que el dolor que sentía Temari era mil veces peor.
─ Vas bien, amor… ─ mimó el Nara.
─ Ca...cállate…─ respondió entre jadeos la rubia; Shikamaru decidió no responder, por miedo a ser agredido.
─ Ya casi...una vez más…─ dijo Sakura.
Y sucedió.
Un potente llanto inundó la habitación. Temari, sin poder controlarse, soltó el agarre sobre su marido y cubrió su rostro con ambas manos, tratando de calmar el llanto de emoción que la embargó. Era como si los nueve meses de espera no hubiesen sido una confirmación suficiente; era madre, tenía un hijo, algo que cuando era niña nunca pensó posible.
─ Lo hiciste, mi amor…─ felicitó el Nara con lágrimas en los ojos mientras llenaba de besos la mejilla de su esposa. Decir que estaba orgulloso era quedarse corto.
─ Vamos, pequeño, vamos a conocer a mamá y papá…─ cuando Sakura les entregó a su niño, el matrimonio Nara se sintió completo.
─ Bienvenido, mi pequeño cervatillo… ─ saludó Temari
─ Nuestro Shikadai
Su pequeño Dai había presenciado la muerte de su madre…
Caminaba tranquilamente por las calles. Naruto le había dado el resto de la tarde libre y por eso, se dirigía a su hogar para encontrarse con su problemática esposa y su problemático hijo de siete meses. Desde el nacimiento de Shikadai, su vida se había vuelto caótica, pero al mismo tiempo más plena y feliz. Su niño, era bastante tranquilo, pero tenía unos episodios dignos de un Sabaku No. En esos momentos, salía a flote una faceta de Temari que él ya sabía existía, pero que no había visto de primera mano: el maternal.
La impulsiva y cruel kunoichi, resultó ser una madre abnegada. Le encantaba ver como cuidaba de Dai, como el pequeño era el centro del mundo de ambos.
Llegó a su hogar, entrando sin anunciar su presencia, pues quería sorprenderlos y dejar a la kunoichi sin habla con su llegada.Como siempre, Temari se las arreglaba para cambiar sus planes.Él fue el que quedó sin habla al ver a su adorada esposa, sentada en el suelo, apoyada del marco de la puerta corrediza que daba hacia el bosque Nara. El pequeño Shikadai dormía plácidamente en el pecho de su madre, aferrado a ella firmemente de su kimono mientras ella le acariciaba lentamente la espalda y depositaba, de vez en cuando, suaves besos en su cabecita.Aprovechando que Temari no había notado aun su presencia, el Nara tomó asiento donde podía apreciarlos sin molestar. Ellos dos eran su vida; los amaba con locura y haría lo que fuese por verlos feliz. Sonrió mientras se deleitaba a distancia de la tierna imagen que tenía ante él.
Shikamaru comenzó a tener más consciencia de sí mismo; debía tranquilizarse, tenía dos hijos que dependían de él y no podía darse el lujo de quebrarse, por lo menos no frente a ellos, por más imposible que sonase.
Un pequeño gimoteo lo despertó. Cuando sus ojos se ajustaron a la tenue luz del lugar, observó a su esposa sentada en la cama con el pequeño Shikadai en sus brazos, totalmente despierto.
─ ¿Se ha quejado? ─ ella asintió.
─Hace una media hora, lo escuché tosiendo ─ explicó ─ Como faltaba poco para darle la dosis del medicamento, lo desperté.
El pequeño Shikadai había pescado un resfriado y como era natural, sus padres estaban al pendiente del pequeño todo el tiempo. Shikamaru miró el reloj sobre la mesita de noche; eran apenas las tres de la madrugada.
─ ¿Por qué no me despertaste? ─ preguntó, sentándose en la cama; el bebé siguió sus movimientos con la mirada
─ Tienes una misión importante en pocas horas; debes descansar ─ respondió.
─Aun así...─ los quejidos de su hijo le hicieron callar. El pobrecito no solo lidiaba con aquel resfriado, sus dientes también estaban saliendo y le molestaban.
─ Tranquilo, Dai ─dijo Temari mientras lo acomodaba para ver el rostro del pequeño que comenzaba a llorar ─ ¿Dónde te duele, amor?
─ Mama, mama…─ gimoteaba el pequeño mientras colocaba su pequeña mano sobre su boca.
─ ¿Ahí? ─ respondió con voz juguetona mientras besaba su mejilla, haciendo un sonido extraño. Shikadai la observó deteniendo su llanto. Temari repitió la acción dos veces más hasta que el pequeño le regaló una sonrisa, seguida de esa carcajada que los llenada de felicidad ─ ¿Aquí también? ─ siguió el juego, esta vez elevándolo lo suficiente para poder repetir la acción, esta vez en su vientre, generando unas carcajadas más fuertes por parte del niño.
Shikamaru no pudo evitar sonreír. Notaba las ojeras en su esposa, gracias a las casi tres noches que llevaba sin dormir, pendiente al estado del pequeño, aun así, le hacía reír para distraerlo del dolor y encima trataba de no molestarlo a él para que estuviese preparado para su trabajo.
─ ¡Papa! ─ exclamó el niño al notar como se sentaba en la cama, atrayéndolos a ambos.
─ ¡Oye! Te dije que vuelvas a dormir…
─ ¡No seas problemática, mujer! ─ rebatió ─ Ustedes son más importantes que una estúpida misión; me las arreglaré como pueda…─ Al final, Temari no pudo contradecirle. La mañana llegó a la residencia Nara, encontrando al hombre Nara, resguardando los sueños de su familia.
¿Quién estaría allí cuando su pequeña dijera sus primeras palabras? ¿Quién la mimaría cuando sus dientes comenzasen a salir? ¿Quién la acompañaría cuando diese sus primeros pasos? No era suficiente su presencia…su niña necesitaría a su madre, al igual que Shikadai lo hizo.
─ Se está moviendo…─simples palabras que causaron una revolución en el líder del clan Nara. Temari rio al ver como su esposo tropezaba con todo a su paso.
─ ¡Dile que no pare! ¡Voy llegando!─en cuestión de segundos, tenía a su esposo a su lado, apoyando la cabeza suavemente en su enorme vientre de ocho meses y con sus manos a cada lado de él.
─ Vamos, pequeña, Muévete para papá…
─ ¿Crees que será niña?
─ Sé que será una niña; una bella, energética y muy problemática niña, como su madre… ─ la rubia sonrió mientras acariciaba el cabello de su esposo. ─Eso es, pequeña... ¿quieres que te cuente como me fue hoy?
Este segundo embarazo solo había hecho que su relación se fortaleciera y que ambos, revivieran el amor y la pasión que había dormido con la rutina
─ Oye, no la inquietes; que patea algo fuerte…
─ Es hija tuya…─ella le golpeó el hombro juguetonamente. Pasaron unos minutos donde Shikamaru se había aferrado al vientre de su esposa, contándole su día, anécdotas y hasta datos curiosos como si el bebé estuviese allí, atento a cada detalle.
─ Quiero que nazca…sólo así, estaré tranquila… Necesito que esté entre mis brazos.
Él sabía que sin importar cuanto tiempo pasara, la perdida que sufrieron años atrás, seguiría siendo una parte de ellos, les gustase o no.
─ Yo también quiero conocerla…─ Shikamaru no era un hombre muy expresivo, eso lo sabía ella de sobra, pero en esos últimos meses, todo Konoha concordaba en que el líder del clan Nara tenia cierto brillo de emoción en sus ojos: la emoción de ser padre nuevamente
Su Temari lo golpearía si lo viese así…Tenía que comenzar a aceptar su nueva realidad; sus hijos dependían de él, su problemática ya no estaba y él no podía hacer nada al respecto.
─ ¡No! – fue el desgarrador grito que traspasó el ambiente.
Una puñalada directa al corazón de Shikamaru.
Hola! Actualizando a tiempo. Creo que les respondí a todos los que dejaron review; tuve algunos problemas con la página y espero que realmente haya enviado los mensajes a todos ustedes. Gracias a dianapaulina2010, Sango Nube87, aynaziz, winnyz, Yi Jie-san y Coeli Nara por los reviews en el capítulo pasado y a todos los nuevos que se unieron a la historia: Bienvenidos!
Ojalá pueda seguir actualizando a este ritmo...Como siempre, sientanse libres de comentar.
Cuídense,
Bye!
