Viñetas para 30Vicios.

Tabla: Momentos.

Fandom: Lost.

Claim: Los Otros. Los Otros.

Tema: 11. Futuro.

Palabras: 854.

Resumen: Porque todo lo que sube, tiene que bajar. ¿O no?

Advertencia: Gran Spoiler de la Finale de la cuarta temporada. Ya sabéis ;)

MOMENTO 11

FUTURO

Un nuevo líder

No recuerdan demasiado bien cuando supieron de él. Tan solo son conscientes de lo ansiosos y emocionados que están porque finalmente Él está allí y llevan tanto tiempo esperándolo que los días y las semanas han pasado casi desdibujados. Unas veces exageradamente lentos y otras lamentablemente rápidos, pero siempre insoldables, dejando el pasado atrás. Podría decirse que para siempre.

Pero Él está allí y se sienten emocionados, más felices de lo que han estado en mucho tiempo. No muchos lo demuestran –no tienen un momento para hacerlo- pero están convencidos de que pronto empezará un nuevo ciclo en la Isla y están ansiosos porque comience. Tal vez, algunas cosas les decepciones –a Richard ya le decepcionaron antes- pero sin duda todo irá mejor. Porque Ben no es un mal líder, pero ha perdido la perspectiva y sólo tiene en mente esa obsesión suya de crear vida dentro de la Isla. Porque Benjamin Linus es demasiado listo, demasiado calculador y demasiado manipulador, y a veces todos tienen la sensación de que su poder desdibuja el de Jacob, y Jacob siempre ha sido el auténtico dueño de la Isla, sus habitantes y todo lo que ocurre en su seño. Porque Ben parece preocuparse cada vez menos de la Isla, mirando por los intereses propios. Porque todos saben que ese hombre no podrá escapar eternamente de su destino, que algún día tendrá que sufrir pérdidas y deberá dejar de mirar a su alrededor con esa frialdad tan suya y preguntarse qué hizo mal –o quizá bien- para tener lo que tenía o tendrá.

El campamento es un hervidero de nervios en tensión mientras caminan hacia El Templo. Pero están contentos, porque aunque Él todavía no los esté acompañando, lo sienten más cerca que nunca.

Estuvieron decepcionados, cierto. Algunos opinan que el truco de ese viejo cabrón sólo fue una forma de humillarle. A Él. Nadie lo dice en voz alta, pero muchos creen que lo que hizo Ben aquel día fue una trampa. Linus sabía que Él no lo haría –no podría hacerlo- y que quería que todos los otros lo vieran. Que vieran a John Locke, su Elegido, no poder matar a su padre, ese hijo de puta bastardo capaz de arrojar a su hijo desde un octavo piso y ve cómo se partía la espalda sin imputarse. Y unos dicen que fue por debilidad, mientras otros opinan que fue por bondad. Y la mayoría están seguros de que Ben sólo quemaba su último cartucho para no perder su poder, ni dejar de ser intocable y convertirse en uno más del grupo.

Y le estaban agradecidos. Algunas veces. No solían recriminarles las muertes de sus compañeros, aunque debían reconocer que habían sido demasiadas pérdidas desde que el 815 se estrelló en su hogar. Ellos eran soldados, estaban acostumbrados a la muerte. La habían aceptado como parte de sus vidas al llegar a la Isla y no solían regodearse en el sufrimiento que supone una pérdida humana. Todos, desde el más joven hasta el más anciano, sabían y aceptaban que la Isla era lo más importante y que siempre lo sería. Todos están dispuestos a sufrir y a morir por ella. Incluido Ben, que a tantos hombres había enviado hacia una muerte casi segura, confiando únicamente en su pericia y en la buena suerte. Y la buena suerte nunca fue algo confiable.

Por supuesto estarán encantados de que Ben Linus se reúna nuevamente con ellos. A él también lo esperan, aunque con menos fervor que a John Locke. Ben siempre será importante para ellos, porque él les ayudó a librarse de Dharma y a tantas otras cosas que sería difícil enumerar. Pero Ben también es egoísta algunas veces y todos esperan que John sea diferente, que no busque un beneficio propio en la Isla y sepa guiarlos a todos y escuchar a Jacob cada vez que fuera necesario.

Richard los observa a todos. Falta muy poco para llegar a El Templo y no puede evitar compartir la emoción de los demás. A pesar del incierto peligro que se cierne sobre ellos, los otros están emocionados y ansiosos por tener a John cerca. Nadie les ha confirmado que vaya a ir con ellos, pero la mayoría lleva el suficiente tiempo en la Isla para sentir esas cosas. Y, definitivamente, Locke ya parece preparado para asumir su verdadero lugar en el mundo. Ni de niño, ni de adolescente ni de hombre pusilánime. No. John Locke necesitó partirse la columna en dos, desfallecer de impotencia y sufrimiento y estrellarse en un avión plagado de pasajeros para darse cuenta de que era –es- especial y debe convertirse en el que realmente es: su líder.

-Richard. Es Ben.

Y Richard se pone en pie para ver los reflejos en el espejo del, hasta el momento, líder de todos. Él, al igual que los demás, sabe que Locke no tardará en llegar, pero antes tienen que coger las armas y luchar por él. Hay unos cuantos intrusos de los que deshacerse, y nadie mejor que ellos para hacerlo. Después de todo, la Isla es suya y, digan lo que digan, de nadie más.