22.

Hibari bajó los peldaños al primer piso. Estaba aburrido de mirar como destrozaban el lugar. Ya iría él a arreglar de una maldita vez todo, antes de que no quedaran más que escombros. Sí que le haría pagar a los Vongola todos los daños con creces.

Abrió una de las puertas de vidrio y se enfrentó al frío de la noche. Su chaqueta hizo un pequeño vaivén dejándose inundar por la brisa. Miró depredadoramente a las personas paradas frente a él y no pudo evitar sonreír con superioridad. Eran claramente un grupo de idiotas que no sabían con quien se estaban metiendo.

Sus tonfas se movieron seguras en sus manos antes de dar el primer paso y provocar que los 7 tipos trajeados de negro se le vinieran encima.

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23.

Shamal no acostumbraba a meterse en las peleas de la mafia cuando no tenía nada que ganar en ellas. Así que se quedó mirando por una de las ventanas de la enfermería como en los jardines se veían los violentos choques entre los Guardianes y aquellos tipos salidos de la nada. Instintivamente desvió la mirada a la camilla a sus espaldas en donde estaba recostado el que había considerado alguna vez su digno heredero.

Un chico demasiado enojado con la vida para su gusto. Un chico tan poco creedor de su propio valor como ser humano. Un chico que no dudaba ponerse por delante de una bala sólo por demostrar que no se aminora contra nada… Un Gokudera Hayato adolescente que es capaz de entregar su vida por lealtad a su mejor amigo.

Las cosas habían cambiado. Ya no eran niños, eran sobrevivientes y héroes. La mafia con ellos cambiaba a otra cosa mucho mejor. Aunque con los mismos ribetes de violencia. Pero con una visión más esperanzadora.

DC

24/07/2011 03:57:40 a.m.