Ya había amanecido, lentamente fui abriendo los ojos y cerrándolos y habiéndolos de nuevo con tal de que se acostumbraran a la luz del sol, no parecía ser muy tarde lo mucho las ocho de la mañana, me moví un poco para levantarme cuando sentí una mano aferrarse a mi cintura, voltee mi rostro y vi la mejor de las escenas que había podido presenciar en mi vida, Thorin estaba de espaldas mio abrazándose de mi cintura, tenía los párpados cerrados pero sus pestañas se movían un poco, su boca esta ligeramente abierta incitando así juntar sus labios con los míos, y así lo hice, como pude me di la vuelta y tomé sus labios con los míos produciendo que se despertara y me mirara a los ojos
-Buenos Días - dije sonriendo en el acto
-Buenos Días - respondió él también sonriendo - Dormiste bien?- preguntó
-Mejor que nunca - respondí robándole un pequeño beso
-Me alegra - respondió - creo que deberíamos levantarnos, se nos hará tarde -
-Claro, sólo espera a que me cambié - respondí saliendo de sus brazos y levantándome para ir por mi ropa. Sinceramente no me daba vergüenza que Thorin me viera así, después de lo que había pasado anoche no tenía porque sentir pudor ¿no?. Todo cambió anoche, ya no me sentía inseguro, podía estar completamente seguro porque sabía que el estaría ahí para protegerme. Aunque solo fuera por ahora ya que en el momento que volviéramos al castillo él tendría que asumir sus responsabilidades como rey y claro, como esposo. Eso último me hacia sentir mal, ¿Thorin se casaría después de lo que habíamos pasado? ¿Me cambiaría a mí por esa chica?. Mejor dejaba de pensar en estupideces y disfrutaba el momento. Si esto iba a durar poco sería mejor que lo disfrutará al máximo.
Tomé mis ropas y me las puse, al terminar tomé las de Thorin las cuales estaban al lado mío y se las tendí para que se las pusiera, me fui y me dirigí hacia el campamento que habíamos montado en la noche, todo estaba igual que ayer excepto por la ahora muerta fogata. Decidí tomar unas cuantas frutas para que cuando Thorin volviera no nos fuéramos con el estómago vacío y de paso aproveché para alimentar a los ponis.
Thorin llego al rato, desayunados salimos hacía el lugar el cual el Rey Bardo dijo que había visto una jauría de orcos atacando. El camino se me hizo extrañamente corto a lo que pensé que sería, todo era de un color sin vida algo normal en un lugar infectado de orcos y otras bestias inmundas. Cuando encontramos un lugar decente y seguro para expiar a los orcos nos bajamos de los ponis y nos pusimos a acomodar todo para poder infiltrarme al campamento orco.
-Deberás tener mucho cuidado ahí - dijo Thorin de repente
-Si, lo sé. Lo bueno es que si me pasa algo tendré a quien me defienda - le dije sonriendo
-Hablo en serio Bilbo, si te pasa algo ahí no se que haría sin ti - dijo acercándose y tomando mi cintura en sus brazos
-No tienes de que preocuparte Thorin, en serio. Prometo cuidarme
-Esta bien, pero si me necesitas nada más gritas, ¿si? - dijo preocupado
-De acuerdo - dije para acercarme a él y plantarle un dulce beso en los labios
Cuando me separé de Thorin agarré mis cosas, me despedí de él y camine rumbo al campamento orco. Camine por bastante rato hasta que por fin logré dar con el campamento. No parecía un campamento normal, más bien parecía un tiradero que campamento, todo estaba lleno de lodo y los orcos estaban profundamente dormidos cosa que me parecía extraña ya que apenas pasaba del medio día. Tal y como me lo había dicho Thorin busqué un lugar donde pudiera pasar el ejército que Traundill mandaría a atacar, busqué por un rato tratando de hacer el menor ruido posible ya que cualquier cosa haría que esas cosas despertarán, cuando ya tenía un rato de buscar logré dar con el lugar perfecto para atacar, era nada más y nada menos que una entrada tapada con ramas y hojas, parecía que por ahí se podía pasar al campamento, tal vez una entrada secreta hecha por los orcos.
Me emocioné tanto por haberla encontrado que no me di cuenta de unas ramas detrás mío y caí sobre ellas provocando un gran ruido, giré mi cabeza para ver si había despierto los orcos y para mi buena o mala suerte logré despertar a uno lo malo es que uno enorme. Como pude me arrastre haciendo el menor ruido posible, me escondí en la entrada secreta y trate de no hacer ruido. Me pose sobre la pared y espere a que el orco durmiera pero para mi desgracia el orco se levantó y por algún motivo se acercó a donde yo estaba, el maldito me había olido y ahora estaba olfateando todo el lugar para encontrarme. Traté de relajarme para poder encontrar una salida y tratar de salir vivo de esta, el orco se acercó a la entrada ya muy cerca mió, como pude me escabullí debajo de él, provocando que el orco gritara y despertará a los demás. Como pude corrí a lo que mis piernas me daban, hiba corriendo tan rápido que no me di cuenta de unas ramas en el camino y me caí cayendo por un peñasco logrando lastimarme el brazo, a pesar del dolor no podía quedarme parado así que seguí corriendo, me di la vuelta mientras corría y vi a un par de orcos tras mi y una jauría detrás. Cuando vi que no iba a poder salir grité con todas mis fuerzas -¡THORIN!- apenas termine de gritar seguí corriendo como pude pero por desgracia me encerré entre una pared de tierracon los orcos acorralándome, no tenía escapatoria, los orcos me atacarían tarde o temprano. Se acercaron a mi y por instinto tapé mi rostro esperando el golpe, pero no llegó sólo escuche un gritó, me destapé la cara y pude ver a Thorin con los orcos degollados a sus pies
-Bilbo.. Estas bien? - pregunto asustado viendo mi cuerpo he inspeccionando que nada me haya pasado
-Si, sólo un poco golpeado y asustado - respondí casi en un susurro ya que el shock por el susto me tenía aterrado y al parecer Thorin lo notó ya que me abrasó y me junto a su pecho
-Lo. Siento. Mucho. Bilbo, me asuste mucho cuando gritaste por eso vine tan rápido como pude - dijo él al borde del llanto, nunca lo había visto así, casi siempre presentaba ante todos la cara de macho rudo, pero ahí ante mi lo único que pude ver fue tristeza ante el solo pensamiento de perderme. Fue ahí cuando me di cuenta que ni Aleane ni nadie iba a impedir que fuéramos felices juntos
-Tranquilo, ya estoy bien. No tienes porque preocuparte, si no hubiera sido por ti hubiera muerto pero me salvaste. Gracias - dije y él me agarró del rostro y me besó, ese beso demostró que ni orcos, enanos, elfos ni ninguna otra criatura de la edad media iba a impedir nuestra felicidad
-Será mejor que nos vallamos - dijo él separándose de mi
-Si, es lo mejor - dije para después ser ayudado por Thorin a levantarme y regresar al reino.
