Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)

"-cursiva- "Lo que piensa un personaje y "negrita" es lo que dice un personaje

SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL

TRISTEZAS DEL CORAZON

Por otra parte en el comedor de una hermosa casa la Sailor del Tiempo se ha parado repentinamente de su lugar tirando su silla.

-¿Qué sucede Setsuna?- Preguntó Michiru contrariada por la actitud de su compañera.

-Pude sentir un ligero estremecimiento en la Puerta del Tiempo,- respondió preocupada por aquel incidente -algo o alguien esta tratando de cambiar el pasado de Tokio de Cristal.

Pero Sailor Plut no es la única que ha sentido aquel estremecimiento, oculta detrás de unos árboles se encuentra Yoko Erídano con una sonrisa en los labios -Estoy segura que lo sentiste Sailor Plut... esto solo es el comienzo.- Dio un profundo respiro y Sacó una carta donde se puede ver a un hombre mirando el horizonte, viendo como llegan unos barcos apoyado en un basto y con otros dos firmemente plantados rodeándole. -No puedo ver claramente lo que resultará si las cosas cambian... pero sé que pasará si no lo logro- apretando fuertemente la mano al tiempo que incendiaba aquella carta -Tokio de Cristal debe desaparecer a como de lugar.

De pronto, un fuerte sonido se escuchó sacando su teléfono celular de su bolsa. -¿Qué pasa? -Preguntó ella -¡Qué! ¡No Fue hoy! -Abriendo los ojos con incredulidad Pero creí que... guardando por un momento silencio -¿mañana? De acuerdo, Ahí estaré... Desde luego, que sigue en pie- musitó ella mirando como pasaban dos jovencitas riéndose -descuida, la historia será muy distinta- terminando con la llamada y guardando nuevamente su celular en su bolsa sacando una carta algo vieja -El curso del futuro cambiará -admirando la carta que tenía en sus manos la cual tenía una figura cabizbaja envuelta en una capa negra contemplando, las tres copas caídas sobre el suelo, cuyo contenido se ha derramado. A sus espaldas hay otras dos copas en pie, pero no parece advertirlo. Mientras un manso río sigue su curso bajo el cielo gris. -Enmendaré el error que cometí en el pasado.- Regresando a su mente aquel episodio del pasado que siempre la atormentaba, el momento en que el rumbo de las cosas tomó otra dirección.

Una joven sacerdotisa caminaba a toda prisa por los pasillos del castillo del reino Aroi cargando una pequeña caja, de pronto se escondió atrás de un pilar al vislumbrar a dos jóvenes conversar.

-Me alegra estar nuevamente en Aroi- Expresó el joven de cabellera plateada. -A pesar de que la Tierra está de nuestra parte, -dejando escapar un suspiro continuó con voz tranquila -me preocupa que la princesa abandone el perímetro del Stellar System.

-Descuida Morio, -Lo tranquilizó el joven de cabellera azulada -dudo que el reino de Ilusión intente algo contra nuestra princesa, después de todo -encogiéndose de hombros -el Príncipe Endymion y la Princesa Sunny se conocen desde que eran pequeños. Además con los guerreros solares protegiéndola, dudo que alguien quiera lastimarla. -Poniendo una mano en su hombro añadió -Pensé que regresarían hasta mañana.

-Y esa era la idea- Asintió Morio -iba asistir al Baile del Cotillón con el Príncipe Endymion pero no se qué pasó.

-Tal vez surgió algún imprevisto, mejo dime como les fue.

-Bastante bien Retsu, -se limitó a contestar Morio -incluso se ofrecieron ayudarnos a buscar al joven Apolo.

-Es bueno saberlo -dijo Retsu -aunque no entiendo cómo pudo abandonar a su hermana. Él era el único familiar que tenía nuestra Princesa, luego que sus padres murieron en esa batalla. Así no es como se debe comportar un hermano mayor, -Añadió con molestia al tiempo que apretaba sus puños con fuerza -debería estar a su lado protegiéndola.- Dejando escapar un suspiro continuó -Por cierto Morio ¿Dónde está ella ahora?

-Se encuentra en la cámara celestial, me dijo que quería estar sola un momento.- Siguiendo ambos de largo por el pasillo.

-Así que en la cámara,- Musitó la sacerdotisa dirigiéndose aquel lugar, llegando hasta una enorme puerta. Entrando en aquel recinto con una expresión de desprecio en su rostro y sin importarle espacio privado de la persona que se encontraba en aquel lugar. Logrando contemplar la silueta de una joven peli rosa junto a una fuente. Al parecer aquella muchacha había estado llorando, pues los rastros de las lágrimas seguían húmedos.

-¡Sibila!- Dijo la joven reconociendo a la persona que había ingresado aquel lugar -Que haces aquí -añadió ligeramente molesta por haberla interrumpido. Limpiándose rápidamente las lágrimas de los ojos.

Sin embargo tan enojada estaba Sibila que no le tomó importancia, cerró la puerta azotándola y exclamó- ¡Maldita sea! ¡CÓMO pudiste hacerme esto! ,- Sus dientes se apretaban en un gesto de furia.- ¡CREÍ QUE ERAMOS AMIGAS SUNNY!

-¿Qué sucede? -Preguntó Sunny desconcertada por la actitud de la joven -¿Porque estas tan molesta? No lo-

-No lo sabes -Le gritó furiosa Sibila interrumpiéndola con cierta brusquedad -Tal vez esto te ayude a refrescar la memoria -lanzando al suelo la caja que traía en las manos. Abriéndose debido al golpe y en su interior se podía distinguir un cristal de color rojo anaranjado con el emblema del sol en el centro.

-¿Tú serás la Sailor del Sol?

-Es todo lo que puedes decir -sacudiendo furiosamente la cabeza -¡Demonios, Sunny! El imperio solar no tiene relaciones con la Luna hace mucho tiempo… -Sentenció categóricamente. -Lo que les suceda a los Selenitas o a sus aliados, no es asunto nuestro.

-Nosotros también habitamos en esta Vía Láctea. -Repuso Sunny muy seria -si tuviéramos que enfrentarnos nuevamente a un enviado de la oscuridad no quiero que la historia se repita…- Lanzando un suspiró añadió -tuve suficiente con la muerte de mis padres al tratar de protegernos a mi hermano Apolo y a mí de Danburite.

-Y Tú crees que si nos atacan nuevamente teniendo a una Sailor de nuestra parte será suficiente ¡Lo dudo!- La voz de Sibila destilaba coraje -desde que murieron tus padres nos hicimos más fuerte, incluso reforzamos nuestra seguridad. Hoy en día nosotros solos podemos contra cualquier enemigo.

-Sibila...

-No escúchame tú -Gritó encolerizada Sibila.- ¡No necesitamos tener ninguna guerrera de la Luna Llena de nuestra parte para vencer a nuestro enemigo!

-Te equivocas, ni los guerreros ni mi cristal son oponentes para el Caos,- Comentó ella con un leve temblor en la voz -fue por eso que decidí seguir el consejo del Príncipe de Albaldah y aceptar la propuesta de la Princesa Serena.

-Y sabes lo que conlleva ser una de esas guerreras… ¡claro que no! Después de todo tú no tienes nada que perder… -Sibila hizo un gesto de disgusto y exclamó- ¡Apolo regresará y pensaba confesarle entonces mis sentimientos! ¡Pero gracias a ti nunca podré decirle que lo amo! ¡Tendré que ver como estará con otra mujer!- Gritando con ira al momento que los ojos de Sunny se abrieron de golpe al escuchar aquello. -Sabes lo que se siente Ver tus sueños derrumbarse como un castillo de arena destruido por las olas del mar de fuego.

Sunny bajó su vista -Sibila… yo…

-Tú qué… -Le respondió enfadada -Tú nunca sabrás lo que se siente no poder estar con el hombre que amas, -suspiró con frustración- tener que conformarte con mirarlo de lejos, sintiendo como se te desgarra el corazón por dentro.

-Te equivocas Sibila, te entiendo perfectamente.- Murmuró en voz baja Sunny.

-Claro- dijo con cierta ironía dejando escapar una risita burlona mientras se dirigía a la puerta y la cerraba con un portazo.

-Es mi culpa.- Yoko se espetó a sí misma -Si tan solo no le hubiera dicho todo eso aquel día, -Golpeando con el puño el tronco de un árbol -ella no hubiera tomado mi lugar como Sailor Sun.- Apareciendo en sus manos dos cartas una de ellas se encontraba invertida donde se podía ver Un hombre que yace boca abajo en una playa. Se ven clavadas 10 espadas a lo largo de su columna vertebral y la otra era Un esqueleto humano aparece sobre el campo y a sus pies, se pueden observar restos humanos de diferentes géneros y posiciones sociales. -Cambiando el rumbo de su vida.

-A un destino de muerte… -Masculló entre dientes apretando las cartas con fuerza, -pero no pienso permitirlo- Frunciendo el ceño -aunque las cosas serían más sencillas si Plut no les hubiera revelado esa utopía a los príncipes- desapareciendo de ahí.

En otro lugar Serena Tsukino caminaba sin rumbo fijo -Tenía la esperanza de que Darien fuera tras de mí, que me detuviera y me ofreciera una explicación… pero ni siquiera eso. -Al doblar la esquina chocó con Seiya Kou, quien distraído y absorto en sus propios pensamientos, no la vio venir.

-Lo siento mucho, no me fije por donde caminaba. -Dijeron los dos al mismo tiempo. Entonces se dio cuenta Seiya de con quien hacía tropezado y exclamó- ¡Bombón, que sorpresa verte por aquí! Dime no te lastimaste. -Ayudándola a incorporarse.

-Estoy bien, descuida -su murmullo fue apenas audible sin embargo no sonó muy convencida de sus propias palabras. Seiya intuyó que algo no andaba bien con ella, se quitó los anteojos y lo que vió le partió el corazón, la mirada de Serena reflejaba una gran tristeza era la misma que observó aquel día... cuando pelearon con Sailor Tyn Nyanko en la azotea de la preparatoria.

-Eso no es cierto bombón...- Replicó Seiya no convencido de su respuesta fijando sus ojos en los de ella -A ti te pasa algo. ¿Acaso tiene que ver con tu novio?

-¿Por qué lo dices?- Le respondió ella con una pregunta, aunque su voz sonaba nerviosa no sabia si era por lo que le dijo Seiya o por estar cerca de aquel joven.

-Hablé en la mañana a tu casa y me dijeron que saliste con Darien -haciendo una mueca de disgusto por la idea de saber que aunque la tuviera ahora así, ella pertenecía a otro, soltó un profundo suspiro y añadió -pero al mirarte no veo la alegría de una joven quien estuvo con su novio... incluso- levantándole el mentón con su mano -Tus ojos no brillan como antes. -Serena no contesto pero Seiya al verla tan descompuesta se acercó y la abrazó temiendo que pudiera desmoronarse en cualquier momento. Serena agradeció en silencio aquel gesto pues sentía que sus piernas no podrían sostenerla por más tiempo.

-¿Qué sucede? ¿Qué té pasa bombón?- Le preguntó Seiya bastante preocupado por su silencio. -Recuerda que no debe haber secretos entre nosotros.

-Seiya... contéstame algo... -comenzó hablar Serena- pero quiero que seas honesto- Dejando escapar un suave suspiro añadió -El día en que salimos al parque de diversiones... ¿no te aburriste a mi lado?

Seiya abrió enormemente los ojos ante aquella pregunta, pero al ver la mirada ansiosa de Serena esperando su respuesta le respondió -Bombón de donde sacas esas cosas, -apareciendo una sonrisa en su rostro -nadie en su sano juicio se aburriría contigo -tocando suavemente su mejilla añadió -y en lo que a mí respecta me gusta estar a tu lado... -sin dejar de contemplarla -ese día me divertí mucho a tu lado...- acomodándole un mechón detrás de su oreja -fue el mejor día de mi vida, todas las veces que estuve a tu lado son los recuerdos mas valioso que tengo. Ya que al parecer es lo único que me concederá el destino Pensó con amargura.

Serena al escuchar las palabras de Seiya se alegró, sabía que había sido sincero.

-Me alegra que hayas recuperado tu alegría...- besando su mejilla -eres más bonita cuando sonríes y sabes porque... -a lo que ella negó con la cabeza -porque La belleza de las estrellas en nada se compara con el brillo de tu mirada. -Provocando que Serena se sonrojara. -Bombón no sé quién te metió esas ideas pero Una chica como tú es difícil de encontrar, fácil de querer e imposible de olvidar.

-Seiya… -Serena balbuceó- Tu…

-Bombón… ¿Sabes cuánto mide el universo? -La interrumpió, preguntándole con un profundo brillo en sus ojos y una de esas sonrisas que le provocaban escalofrío a Serena.

-No.

-Entonces no podrás saber cuánto me gustas.- Provocando que Serena se sonrojara a más no poder. Mientras que Seiya hizo una pequeña pausa para tomar aire y prosiguió -Sé que sonará poco creíble viniendo de una persona a quien trataste hace poco tiempo pero esbozando una sonrisa soñadora siento que te conozco de toda la vida.- Si el destino me lo hubiera permitido… yo hubiera dedicado mi vida a hacerte feliz.

-¡No te burles!- Serena arrugó el entrecejo.

-Es la verdad -se apresuró a responder Seiya -cuando te conocí quede sorprendido, eras idéntica a la joven que aparecía en aquel extraño sueño…

-¿Extraño sueño? -Le preguntó con incredulidad Serena.

-Sí, pero te lo contaré otro día.- Besándola en la punta de la nariz -Bombón, porque no vamos al cine y mañana me acompañas a esta exposición de pinturas- mostrándoles el anuncio sobre la exposición de pinturas de Margaret Sullivan. En donde se podía ver un hombre con esmoquin y antifaz junto con una joven de cabellera rubia volando por el firmamento, con la hermosa luna como único testigo de aquella pareja.

Serena tomó el anuncio y exclamó alegre- ¡Vaya! No sabía que Margaret estaba en la ciudad.

-¿La conoces bombón?- Le preguntó Seiya arqueando una ceja en perplejidad.

-Darien y yo fuimos sus modelos en uno de sus cuadros.- Le explicó apareciendo en su rostro una sonrisa nostálgica. -Han cambiado muchas cosas desde aquel día,- apareciendo en su semblante una expresión de tristeza que no pasó desapercibida para Seiya -en aquel entonces ignoraba que Darien era Tuxedo Mask.

-Supongo que se lo pidió a él porque no me conocía- guiñándole el ojo en complicidad -sabes bombón, me gustaría ver esa pintura -apareciendo una sonrisa bromista en su rostro -debió estar desesperada si les pidió que fueran sus modelos.

-¡Qué grosero!- Frunciendo el ceño en señal de disgusto.

-Es broma bombón,- riéndose del gesto que había hecho Serena -entonces es una cita. -Concluyó él guiñándole el ojo provocando que con aquel gesto ella se sonrojara.

-Por cierto Seiya, ¿porque hablaste a mi casa?

-Es verdad,- sacando dos tickets de su saco -Tengo dos boletos para ver el estreno de Codename wa Sailor V.

-¡La película de Sailor V! -Exclamó emocionado Serena tomando uno de los boletos -Es increíble, pero Seiya- parpadeó incrédulamente -¿Cómo conseguiste los pases?

-En realidad se los dieron a Yaten,- le explicó Seiya -él dobló la voz de un personaje de la película.- Encogiéndose de hombros al ver la cara de asombro de Serena -Aunque nunca entendí porqué aceptó... en fin, que me dices bombón ¿Vamos?

-¿No se enojará Yaten?

-Dudo que se enoje, a él no le gusta todo este tipo de cosas,- respondió Seiya sonriendo, además -dudo que le importe que los haya tomado prestado. -Eso espero, o tendré problemas Guiñándole el ojo -Así al menos no se desperdiciarán.

-¡Completamente de acuerdo! - Exclamó ella con emoción -Pero antes… me podrías comprar algo, es que me muero de hambre.

-Nunca cambiarás bombón.- Sonrió con picardía Seiya, al ver a Serena dirigirse rápidamente al puesto de comida, estaba contento de verla nuevamente irradiando felicidad y tranquilidad borrando todo rastro de la joven triste y melancólica que había en su rostro cuando se topó con ella.

Bombón... no voy a permitir ya sea tu novio o alguien más opaque el brillo de tu resplandor mirándola como pedía algo de comer.

-¡Seiya apúrate!- A lo que él asintió con la cabeza nadie te lastimara mientras yo esté aquí. Después de comer unos bocadillos ambos se dirigen hacia el cine, cuando un señor de traje, quien pasó de lado de Seiya murmuró en voz baja -no son solo sueños, recuerda… quien eres -provocando que Seiya se detuviera en seco y la imagen ensombrecida de una joven pelirosa apareció en su mente después vio una puerta con extraños símbolos cerrarse y un muchacho de cabellera azul gritar -¡De qué lado estas!

-¿Sucede algo Seiya?- La voz de Serena lo trajo de vuelta a la realidad.

-No, nada bombón- Sonriéndole para tranquilizarla y continuando con su camino que fue eso.

Sin percatarse que aquel misterioso hombre los veía retirarse desde la distancia, A pesar de que no ha recuperado los recuerdos de su vida pasada, sus sentimientos por ella nunca cambiaron. Pensó mientras se alejaba de ahí Cruzó la calle y sus pasos lo llevaron hasta el edificio del corporativo Solari, subió el ascensor hasta llegar al pent-house donde estaban sus oficinas.

-La señorita Erídano llegó hace unos momentos, -le informó su asistente- lo está esperando en su oficina director, por cierto la señorita Kusaka acepto recoger el cuadro.

-Estupendo.- Sonriendo levemente Comenzando a caminar hacia su oficina.

-Me dijo que si mañana mismo puede entregárselo.

-Dile a Sunmi que no tengo ningún inconveniente y que no haga planes para comer- A lo que la secretaría asintió -Y Hiromi, no me pase ninguna llamada por favor, -Cruzando el umbral de su despacho encontrándose con Yoko quien estaba parada observando desde el ventanal el hermoso panorama.

-Tiene una hermosa vista General Hyuga, perdón quise decir señor Endo Hyuga, Director Ejecutivo de Solari. -Murmuró Yoko, sin apartar la vista de la ventana.

Endo se rió de buena gana -Déjate de formalismos conmigo Yoko, pero tienes razón en algo desde aquí se puede ver el amanecer y la puesta de la estrella regente del Stellar System.- Encendiendo un puro -Pero pasando a lo que nos interesa que pasó con la medalla.

-En las manos de su dueño incluso creo que recordó su pasado, -encogiéndose de hombros -bueno… algo.

-Al menos ha comenzado a recuperar sus recuerdos -Puntualizó Endo mientras dejaba su puro en el cenicero -Y Dime Yoko, Qué hay de las piedras.

-Las 4 están completamente purificadas y libres de cualquier influencia maligna. Por desgracia, -cruzándose de abrazos y mirando a Endo de soslayo -no tienen el poder suficiente para recuperar su cuerpo.

-No importa, es momento de que se las entregues al verdadero dueño.- Le informó Endo -Estoy convencido que él podrá ayudarlos a que se restablezcan, necesitaremos toda la ayuda posible.

-Tienes razón, quien mejor que ellos para ayudarle a esclarecer todos los recuerdos de su vida pasada. -Volteándose para mirarlo de frente -Pero lo dice como si estuviéramos preparándonos para una batalla.

-¿No crees que eso tarde o temprano se dará? -Replicó Endo arqueando una ceja -Porque dudo que esa Sailor permita un cambio en la historia.

-De ella yo me encargo, -esbozando una leve sonrisa reconociendo que tenía razón, -además la puerta del tiempo ha comenzado a tener fisuras, lo he sentido lo que significa que vamos por buen camino.

-Cuento contigo Yoko.- A lo que ella asintió Retirándose de su oficina.

-Voy a cumplir la promesa que te hice mi bella Sigel. -Musitó Endo al tiempo que un suspiro escapó de lo más profundo de su pecho. Regresando a su mente el día en que aceptó velar por la felicidad de la hija de la mujer a quien amó aunque los sentimientos no fueran recíprocos.

Soma Kusaka, antiguo rey de la Luna y ahora convertido en un famoso pintor junto a su esposa Sigel, restauradora de obras de arte se encontraban en el automóvil que los llevaría al aeropuerto a tomar su vuelo de regreso a París, Francia.

-Sigo sin entender porque quieren que Sunmi estudie medicina aquí,- Murmuró incrédulo -acaso se volvieron locos, han olvidado la profecía, saben que...

-Lo sabemos amigo, -Se apresuró a contestar Soma -pero ahora que venimos estamos más convencidos que en este lugar es el mejor sitio para esconderla de la vista de la Luna.

-Al parecer la ciudad ha sido atacada en varias ocasiones, es por eso que hay muchas energías Por lo que les será difícil encontrarla, -Añadió Sigel esbozando una sonrisa solo para tranquilizarlo -además hay muy pocas posibilidades de que se encuentre con la hija de Serenity.

-Tal vez tengan razón,- balbuceo con inseguridad -pero aún así es muy arriesgado.

-Lo sé, pero Sigel y yo nos jugaremos nuestra última carta con tal de protegerla... -Replicó Soma con frialdad -no pienso entregarles a Sunmi, Serenity no sacrificará a mi hija por renacer su reino.

-Bueno, entonces tendré todo listo para cuando regresen.- Ellos asintieron y se pusieron en marcha. Endo Hyuga, Antiguo general de las tropas solares los veía alejarse cuando de repente de la nada salió un camión que venía en sentido contrario, a toda velocidad a pesar de que el chofer que los llevaba trató de controlar el automóvil fue muy tarde, el coche se había estrellado, Endo quien había visto todo solo logró gritar- ¡NOOOOOO!

Corrió hacia ellos y con horror descubrió que tanto el chofer como su viejo amigo Soma estaban muertos y Sigel aunque viva, estaba gravemente herida, trató de sacarla de ahí pero sus piernas estaban atrapadas entre los fierros.

-Sigel, aguanta linda pronto llegará la ayuda.- Ella tardo unos segundos en abrir los ojos y le sonrío levemente -¿Cómo esta Soma? ¿Está herido?

-Sigel, no trates de hacer esfuerzos, tu esposo esta bien, además la ambulancia no tarda en llegar.

-Nunca fuiste bueno para mentirme, -Dijo con una sonrisa amarga comenzando a toser gotas de sangre- Dudo que pueda salir de esta... pero al menos no estará solo.

-No digas eso,- contesté Endo y las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas -no te puedes dar por vencida, piensa en Sunmi.

-Mí querida Sunny... -Murmuró Sigel con voz lenta -me temo que tendré que dejarla nuevamente como sucedió en el pasado. -Comenzando a cerrar los ojos, estaba pálida y sus manos cada vez más frías.

-No cierres los ojos, no te rindas. -Ella lo miró y levantó débilmente la mano. Tratando de pronunciar unas palabras.

Endo la tomó y se acercó un poco a su rostro. -No hagas esfuerzos, -besándola suavemente en la frente -reserva tu energía.

-Cuida a Sunmi... no quiero ese destino para mi hija.- Cerrando nuevamente los ojos. Cuando los paramédicos llegaron solo le informaron lo que el ya sabía, que Sigel había fallecido.

-Sigel, Soma... me encargaré de que los selenitas no sepan que Sunmi es en realidad la princesa Sunny -Lanzando un dardo a una ruleta -La Luna no cumplirá su cometido.- Y si le decimos a Endymion la verdad de la profecía... -tal vez se pondría de nuestro lado.- Lo primero será que tenga todos sus recuerdos... tirando un nuevo dardo el cual dio justo en centro -a partir de eso será nuestro segundo movimiento.

Pero no han sido los únicos que tienen planes, en el reino de la oscuridad Apolo quien admiraba a través de una esfera como la oscuridad comienza a cobrar fuerza, sintió por un leve momento un resplandor conocido -¡Era Sunny!- Cerrando los ojos tratando de distinguir su resplandor No puedo estar equivocado, era su energía.

-¿Y bien, pudiste localizarla?- Preguntó Shiva quien estaba recargado en una pared.

-Nada,- gruñó con fuerza Apolo -al parecer ha vuelto al letargo en el que se encuentra.- Apareciendo ante él Némesis -Mi señor, la cámara esta lista para cuando usted lo disponga.

-Perfecto, pero será mejor probarlo antes,- Apareciendo una sonrisa maliciosa en sus labios -y creo que sé quien podría ser nuestra primera voluntaria.- Mostrando en su esfera el planeta Kinmoku. -Shiva… ya sabes lo que debes hacer.- A lo que él asintió con la cabeza.

-Ya es momento de comenzar a construir el cosmos que deseo para Sunny.- Cruzándose de brazos -Y pasando a otro asunto, ¿Loki ya logró encontrarla? -

Némesis movió negativamente la cabeza, -Sailor Sun sigue sin aparecer.

-Ese imbécil,- bramó indignado por su bien más vale que encuentre a Sunny.- Némesis, mirando hacia la joven, -dile a Loki que mi paciencia se está agotando,- Sentenció Apolo Apretando con fuerza su puño -o me trae a la joven o se atiene a las consecuencias.

-Se lo diré Emperador, -Comentó Némesis vacilante por lo que estaba a punto de proponerle -pero mi señor,- Mordiéndose su labio en forma nerviosa -porque no atacamos de una vez el Sistema Solar, con el poder que tenemos podemos conquistarlo.

-No haremos nada hasta que ella esté conmigo -Espetó Apolo Mirándola furiosamente -¡Quiero primero a Sunny!

Ella lo miró a los ojos, vio la frialdad que había en ellos y susurró -Pero yo pensé que…

-¡No pedí tu opinión Némesis!

-Emperador comprenda, solamente estamos perdiendo el tiempo buscando a esa maldita estú...- Pero no pudo terminar de hablar porque fue arrojada hacia la pared por un rayo de energía que le lanzó Apolo.

-Vuelves a referirte a Sunny de esa manera una vez más y esta vez no quedará rastro de ti...- Inquirió con voz amenazadora- ¡Ahora lárgate de mi vista! -Levantándola bruscamente del suelo y sacándola de aquel lugar.

-Dime Apolo,- comenzó a hablar Shiva con cierta prudencia, ya que sabía que se estaba metiendo en aguas peligrosas -vas a luchar contra la princesa Sunny si se convierte en Sailor Sun.

-Se supone que es una broma, ni pensarlo, -acotó indignado -Sabes bien que me convertí en lo que soy por el bienestar de ella. -Suspiró sacando el extraño medallón negro que tenía debajo de sus ropas -me alié con el Caos para evitar que Sunny termine siendo un instrumento de la Luna como paso antes.

No ha cambiado, desde que vivíamos en el reino de Aroi siempre fue muy sobre protector de su hermana,- Sé que la princesa Sunny es la razón por la que vives pero no crees que fuiste muy duro con Némesis, yo creía que...

-¿Acaso pensaste por un momento que por haberme acostado con esa mujer, la trataría diferente? -murmuró con tono frívolo, apareciendo una sonrisa malvada en su rostro -No confundas las cosas... Eso no fue más que una aventura. -Se cruzó de brazos y frunció el ceño -Es a Sunny a quien deseo tener como mi amante, la única que puede estar en mi lecho.

-¡De que estás hablando, te has vuelto loco! -objetó Shiva casi sin pensarlo -¡Ella es tú hermana menor!

-Te equivocas, Sunny y yo no somos hermanos, no tenemos ningún parentesco.- Respondió Apolo con tranquilidad -Tal vez es el mejor regalo que me hicieron los dioses al no haber nacido como su verdadero hermano mayor.

-No son hermanos -repitió Shiva con una mezcla de incredulidad.

-Tu cara me dice que no me crees.

-Todos en el imperio solar sabían que tú eras el hermano mayor de la elegida, pero tú acabas de asegurar lo contrario, entonces ¿cuál es la verdad? -Preguntó Shiva mirándolo con extrañeza ya que no comprendía del todo

-Tal vez esto, te ayude a aclarar tus dudas -descubriéndose el mechón que cubría su frente, apareciendo en ella el símbolo de la Luna.

-No puede ser… entonces Tú eres

-Así es, -asintió Apolo ante Shiva quien lo miraba asombrado -yo soy el bebé que mandó matar la reina de la Luna por el simple hecho de haber nacido varón.

-Pero…

-El General Endo me salvó, me cuidó por un tiempo -Tomando un profundo respiro continuó con su historia -hasta que me dejó al cuidado de Sigel, la nueva embajadora del Sol, quien había dado a luz a una hermosa bebita y cuyo padre las abandonó. -Finalizó sonriendo levemente. Ahora que sabes la verdad ¿piensas ponerte en mi contra? -Mirándolo directamente a los ojos.

Shiva negó con la cabeza -Te he apoyado desde el principio en todo esto porque yo tampoco deseo ese destino para la princesa,- Argumentó Seriamente Shiva -Sin su ayuda, mi estrella Ogle-Tr hubiera sucumbido.

-Me alegra saber eso Shiva, -habló Apolo en un tono glacial -odiaría haber tenido que matarte. Pero puedes estar seguro que salvaré a Sunny, -apretando fuertemente los puños -con la ayuda del Caos gobernaré el Cosmos y así me aseguraré que nada pueda lastimarla.

-Apolo, si la princesa Sunny se convierte en Sailor, es posible que pelee al lado de tu verdadera hermana… la Princesa de la Luna.

-No se transformará en esa Sailor -siseó él golpeando fuertemente una pared cercana con su puño -porque antes le arrebataré el cristal de Sailor Sun que está en su interior.

-¿Por eso construiste la cúpula?

-Así es, sin ese cristal ella no podré convertirse nunca más en esa guerrera, será únicamente mi amada princesa -Dijo con una leve sonrisa -y yo al fin tendré el utensilio que necesito para destruir al Milenio de Plata... -añadió apretando la mandíbula -de una vez por todas. Vámonos, tienes trabajo que hacer -Saliendo ambos de aquella habitación.

-Será mejor que no me falles Shiva.

-No lo haré, su majestad.- Contestó Shiva Inclinando la cabeza -Le traeré a la princesa del planeta Kinmoku.

-Cuento contigo,- mientras -iré a preparar todo para la llegada de nuestra invitada- Comenzando a retirarse Sunny y yo volveremos a estar juntos como antes, y esta vez será para toda la eternidad. Pensó Apolo en silencio mientras caminaba en dirección contraria a la de su aliado. Después de todo Sunny nació para convertirse en mi esposa.

-Ogle-Tr es la más pequeña estrella en la Vía Láctea, y por consiguiente nadie quería apoyarnos porque lo consideraban como un desperdicio -comentaba Shiva mientras caminaba por los pasillos apretando sus dientes -quien fue la única persona que nos ofreció ayuda sin esperar nada a cambio -apretando fuertemente los puños- y si por salvar su vida tengo que arder en las llamas de las Tinieblas... entonces lo haré.- Colocándose su casco y abriendo un portal para cumplir con su cometido.

De regreso a la Tierra, Seiya y Serena están caminando hacia la casa de la familia Tsukino, luego de haber asistido a la premier de la película.

-Qué me dices bombón, ¿Te gustó la película?

-¡Hablas en serio, estuvo estupenda! -Exclamó emocionada, con una sonrisaque iluminaba su rostro. -Gracias por traerme Seiya, hace tiempo que no venía al cine.

-No tienes que agradecérmelo bombón, -sonrió radiantemente Seiya -sabes que me gusta estar contigo, -provocando que con ese comentario Serena se sonrojara levemente.

-Además no siempre tengo la oportunidad de estar a tu lado, aunque me cuesta trabajo mirarte y saber que estoy ante una futura reina.

-¡Que grosero!

-No es eso, solo que aun no puedo hacerme a la idea de saber que tu futuro ya esta predestinado... -suspiró con resignación- cuando te conocí siempre creí que eras una chica común y corriente... alguien que me dolería dejar cuando todo hubiera terminado.

¿Por qué cuando estoy con Seiya siento un calor agradable alojarse en mi pecho?

-Sabes bombón, me agrada luchar a lado de Sailor Moon,- reflexionó Seiya en voz alta -es una buena compañera en las batallas, pero a decir verdad, prefiero estar con Serena Tsukino.- Guiñándole un ojo. Porque fue de ella de quien me enamoré.

Darien... tú te enamoraste realmente de mí... de Serena Tsukino, Pensó ella con tristeza o solo porque soy la reencarnación de la Princesa de la Luna.

-Es curioso, -musitó Serena -cuando estoy contigo No se como te las arreglas, pero siempre me haces sentir de esta manera. -Asomándose en sus labios una tímida sonrisa

-¿De qué hablas bombón?

-Que todo lo que haces por mí hace que por momentos olvide que soy una Sailor Scout y la reencarnación de la Princesa de la Luna... -Respondió ella con sinceridad -cuando estoy contigo, todos tus detalles me hacen sentir que alguien se interesa simplemente en la atolondrada y llorona Serena Tsukino.

-La joven más bondadosa y amable que he conocido, -añadió Seiya -Sabes bombón, me pregunto como será tu reino... estoy seguro que será tan bello como su soberana… tal vez la princesa nos permita venir a visitarlas. Aunque no sé si podré soportar verte en brazos de otro hombre.

-Bueno, si la Princesa Kakyuu viene a la Tierra, es seguro que ustedes la escoltarán, después de todo son sus guardianas.

-Te equivocas bombón, en realidad nosotras tomamos temporalmente ese rol, cumplíamos la encomienda de Star Gold, líder de las Star Metal. -Específico Seiya mirando hacia la Luna que comienza a vislumbrarse tenuemente en el firmamento -Ellas son las verdaderas guardianas de la Princesa del Planeta Kinmoku.

-Comprendo, -Comentó Serena con un suspiro resignado -supongo que ellas regresaron a la vida al tener nuevamente su semilla estelar. -A lo que él afirmó con la cabeza.

-¿Por cierto Seiya, que compraste? -Sacando Seiya de su bolsa una muñeca de peluche de Sailor V.

-¡Una muñeca!, ¿no crees que estés muy grande para jugar con ellas? -Soltándole un golpe juguetón en el brazo.

-No si fuera una de carne y hueso, -respondió él con una sonrisa traviesa -créeme que encantado jugaba. Pero para tu tranquilidad no es para mí, se la compre a ChibiChibi.

-¿Para ChibiChibi?

-Sí, se la prometí mientras estuvo viviendo con nosotros. -Apareciendo una enorme sonrisa en sus labios- Por si recuerdas la muñeca que le regalaron se rompió en aquella batalla, por eso pensé que estaría bien reponérsela. Y tú bombón, ¿no compraste nada?

-Claro que si,- metiendo la mano en el bolso de vestido, sacando los suvenir que había comprado, cuando de pronto una pequeña estrella musical se cayó al suelo. De inmediato Seiya se agachó a recogerlo, pero cuando recogió la estrella musical a su mente vino una visión, o ¿tal vez un recuerdo?

Serena vestida como una princesa, se encontraba junto al Príncipe Endymion quienes admiraban el esplendor del Palacio de la Luna desde el Mar de la Serenidad, con la imagen del planeta azul reflejándose en sus aguas.

-¿Es cierto que en la Tierra intercambian regalos como muestra de su amor?

-Así es… es la manera de expresar lo que les importa aquella persona.

-Ya veo y por ese mismo motivo quiero darte esto.- Mostrándole la Princesa el obsequio que traía en sus manos -es una muestra de mi amor. -Tomando Endymion el regalo que le dio la Princesa de la Luna descubriendo que se trata de una estrella musical, que al abrirla comienza a entonar una triste melodía mientras una luna creciente gira alrededor de una esfera roja. Sin sospechar que oculto entre un pilar un joven de coleta los mira cabizbajo.

-Espero que seas muy feliz, mi dulce bombón...-Musitó aquel joven con lagrimas de dolor que resbalan por sus ojos -Endymion es muy afortunado al tener tu amor.- Retirándose de ahí sintiendo como le duele el corazón y cuyo dolor es casi físico.

Despertando de aquel leve letargo en el que se encontraba. ¡Qué rayos fue todo eso! Esta estrella… De pronto un fuerte dolor en el pecho provocó que se recargara en la pared.

-¡Seiya! ¡Seiya!

-Está bien bombón, solo fue un malestar pasajero -apretando su mano contra la mejilla de Serena.

-¿Estás seguro?

-Desde luego bombón, estar contigo es el único remedio que necesito para recuperarme. Ahora vámonos ¿no quieres un helado antes de ir a tu casa? -A lo que ella asintió con la cabeza, aunque no muy convencida sobre el estado de salud de Seiya, estaba preocupada por él. Sin sospechar que no muy lejos de ellos Andrew y Unazuki los han visto alejarse.

-Debimos ir a saludar a Serena, hermano.- Pero él no le contestó, seguía observando fijamente a Seiya. Mis sospechas eran ciertas... ahora no tengo duda, ese joven es el Príncipe de Albaldah.

-Debió recordar algo de su pasado,- meditó Andrew -por eso pude sentir por un momento su energía.

-¿Algún problema Andrew? -Preguntó ella en un susurro.

-Los habrá -suspirando profundamente -si los demás guerreros descubren que ese chico es uno de los soberanos del sistema estelar triple.

-¡QUE! ¡No puede ser! Debe ser un error.

Andrew negó con la cabeza -Cuando me enseñaste el póster, sus rostros se me hicieron conocidos, fue por eso que te lleve a ese concierto -Admitió Andrew sin reparos -quería estar seguro, pero al verlos creí que me había equivocado... -mirando hacia una tienda de discos donde estaba pegado en la pared un póster del grupo Three Lights -porque no desprendían ningún tipo de energía estelar. Pero al parecer los recuerdos de su vida pasada están comenzando a despertar, por eso pude detectarlo.

-¡Oh no! -Exclamó Unazuki preocupada -Jing Yun y los demás aun los odian, o mejor dicho los detestan. -Desviando la mirada hacia el póster que observaba su hermano -Siempre los han considerados unos traidores por aliarse a la Luna.

-Lo sé, y por eso me preocupa. -Murmuró Andrew con resignación -Apenas si impedí que Kruger lo atacara por haber llevado a la Princesa de la Luna a platicar con nuestra princesa, -dando un suspiro continuó -Si no hubiera estado ahí ese día, no estoy seguro de lo que hubiera pasado.

-¿Entonces que haremos? -Se apresuró a preguntar

-Con la ayuda de Serena podremos acercarnos a ellos, así cuando despierten, podremos prevenirlos del peligro que corren... -le informó Andrew devolviéndose hacia Unazuki con una expresión grave y seria en el rostro.- Después de todo creo que es lo único que podemos hacer.

Unazuki asintió a sus palabras -¡En fin! Será mejor seguir con nuestro camino, hay algo que debo entregar, -sacando un cristal de color azul.

-Andrew, no creo que debamos involucrarlo.

-Y no lo hacemos, pero créeme es lo mejor, -dándole un apretoncito en el hombro estará más seguro en sus manos. -Dirigiéndose a su destino. Mientras que en otra parte de la ciudad, Yoko ha llegado a su departamento, cerró la puerta y se encaminó a la cocina sirviéndose un vaso de jugo -Tal vez el General Endo tenga razón, estarán mejor con él... -Murmuró para sí -después de todo alguna vez fueron sus guardianes.

-Y siempre lo seremos.- Asintió una voz a sus espaldas.

-Vaya, me alegro que al menos pueden salir de esas piedras,- Mirando a 4 jóvenes translúcidos frente a ella -aunque por el momento sea solo en forma de espíritu.

-Queremos agradecerte lo que hiciste por nosotros, -Dijo el joven de largo cabellogris y ojos pardos -Gracias a ti, muy pronto podremos proteger a nuestro verdadero maestro.

-Tal vez sea antes de lo planeado Malacait, pienso entregarle sus piedras a Endymion, -fijándose en la ventana que tenía cerca de ella -con él podrán recuperarse completamente.

-Esa es una buena noticia.- Habló un joven de cabellera rubia y ojos azules.

-Cierto Jadeite, por fin estaremos con su alteza.- Añadió el joven de pelo largo y café -Aunque no creí que nos libraríamos de la influencia maligna de la Negafuerza.- Soltando un leve suspiro- Llegue a pensar que sería irreversible.

-Fue gracias a que el Cristal de Plata revivió a todos las personas que murieron en aquella batalla, -Les informó Yoko -a ustedes les devolvió su memoria. -Encogiéndose de hombros -aunque tuvo que encerrarlos en sus piedras guardianas… pero bueno así fue más sencillo poder purificarlos.

-Lo importante Nephrite es que estamos libres,- Opino una mujer rubia peinada con una coleta- fue una desgracia que Beryl nos volviera a controlar en esta era, no es así señor Malacait.

-Tienes razón Zoisite, después de tanto tiempo... al fin podremos cumplir con nuestra tarea.

-Así es,- Soltó un suspiro y añadió -podrán protegerlo ya sea de las guerreras de la Luna... -bajando su mirada -o de nosotros.

-Supongo que el tiempo del despertar de la Princesa del Sol está cerca, ¿o me equivoco Sacerdotisa?

-¡Cómo lo sabes Malacait!- Levantando la voz Yoko.

Malacait suspiró levemente -En el Negaverso antes de que apareciera el legendario cristal de Plata me fue encomendó buscar a la joven protegida por el Sol por ordenes del Emperador.

-Ya veo, -sonrió con tristeza Yoko -ignoraba que la buscaba desde ese entonces.

-Me pregunto cómo serían las cosas si el Príncipe Endymion hubiera sabido que Sunny lo amaba -Susurró suavemente Nephrite.

-¡Me estás diciendo que no le confesó a Endymion sus sentimientos la noche del Cotillón!

-Por desgracia la Princesa del Sol llegó en un mal momento, -aclaró Malacait Recordando la noche en que el curso de los acontecimientos dieron un giro inesperado. Dentro de una habitación se encontraba el joven monarca caminando nerviosamente de un lado al otro.

-Majestad, ¿Sucede algo? -la voz de Malacait sonó preocupada.

-Ah, no Malacait solo pensaba si el Conde de Hoyad está realmente interesado en Sunny, como me lo dio a entender ayer.- Frunciendo el ceño molesto -¿Tú crees que él esté enamorado de ella?

-Bueno alteza,- encogiéndose de hombros -no es extraño que alguien llegue a enamorarse de la Princesa del Sol, después de todo Cualquier hombre estaría feliz de tener a su lado a una mujer como ella.

El rostro de Endymion se puso súbitamente serio. -Pero él no es para ella- Bramó con una rabia que le sorprendió a él mismo, -no me gusta como la mira, parece un cazador acechando a su presa.

-¿Y si ella lo ama?

-Es imposible,- Replicó Endymion cerrando los puños con todas sus fuerzas -Sunny no se fijaría en alguien como él.

-Majestad, disculpe mi atrevimiento pero… ¿Que siente usted por la Princesa del Sol? -Le preguntó desconcertado por la actitud del monarca -Es que hace tiempo que está muy sobre protector con ella.

-No digas tonterías Malacait, -contestó Endymion a la defensiva -Sunny es mi amiga de la infancia, es lógico que me preocupe por su bienestar.

-Entonces esa es la razón por la que mandó apartar las rosas favoritas de la Princesa Sunny -Mencionó Malacait arqueando una ceja.- Impidiendo con ello que pueda bailar con alguien más en el Baile del Cotillón.

-Eso no tiene nada que ver, ya te dije que no quiero verla cerca de tipos como el Conde, -Dijo Endymion en un arranque de celos -no me agrada y punto.

-Muy hábil alteza; -apareciendo en su rostro una leve sonrisa -una respuesta evasiva que no lo compromete ni en un sentido ni en otro. Pero creí…

-No entiendo porque todos ustedes piensan que lo que siento por Sunny es algo más que amistad. -Lo interrumpió Endymion desviando la mirada Pero su comportamiento definitivamente les daban la idea de qué él sentía algo más que amistad por ella, aunque él no se diera cuenta todavía de esos sentimientos. -Bueno, y hablando de ella ¿Sabes si ya está lista?

-Aún No Majestad -Murmuró Malacait- pero tenga calma, de seguro bajará en cualquier momento.

-Avísame cuando baje, estaré un momento en el jardín, quiero tomar un poco de aire fresco- A lo que Malacait asintió.- Majestad, solo le pido que medite sobre lo que siente cada vez que algún aristócrata invita a bailar a la Princesa del reino de Aroi, o cuando la ve del brazo de otro hombre. -Lanzó un suspiro y añadió -Tal vez la Princesa de la Luna no es quien realmente habita en su corazón. - Saliendo de aquella habitación.

Al menos espero que piense en lo que le he dicho, y se dé cuenta de que la persona de quien está enamorado es en realidad de la Princesa del Sol.

Pasaron algunos minutos cuando una joven de cabellera rosada se acercó al principal guardián del joven Príncipe.

-Malacait, buenas noches.

-Princesa Sunny.- Haciéndole una reverencia -Permítame decirle que está usted realmente hermosa, -ella bajó la mirada, sintiendo cómo sus mejillas adquirían un ligero color rosado. -Estoy seguro que nuestro maestro será la envidia en el baile.

-¡Tu siempre tratándome de subirme la moral! -Ella se rió suavemente. -¿Has visto a Endymion?

-Se encuentra en el jardín, si me lo permite, iré avisarle que ya está aquí alteza.

-No te molestes,- Dijo Sunny sonriendo levemente -yo misma voy a verlo, quiero darle una sorpresa. Además… hay algo que quiero decirle,- sonrojándose aun más -aunque… no sé si sea el mejor momento.

-Cualquier momento es bueno,- esbozando una sonrisa -sobre todo si piensa decirle lo que siente por él. Guiñándole un ojo.

-¡Como sabes que yo -parpadeando incrédulamente.

-Princesa Sunny, sus sentimientos por Endymion son muy transparentes,- Respondió Malacait poniendo su mano en el hombro de la soberana -nuestro maestro tiene suerte de tener el amor de una mujer como usted.- Apareciendo en el rostro de Sunny una sonrisa soñadora e ilusionada cuando escuchó esas palabras. Lastima que Endymion sea el único que al parecer no se da cuenta. Dirigiéndose ambos hacia el jardín, Por desgracia cuando llegaron al jardín lo que vieron los dejó sin habla, mientras Malacait parecía sorprendido por aquello, Sunny sentía como si su mundo se estuviera derrumbando, aquel mundo que por mucho tiempo soñó al lado del monarca de la Tierra y sin poder contenerlo de sus ojos comenzaron a salir lágrimas de dolor que escurrían libremente por sus mejillas.

Frente a ellos y bajo la luz de la Luna el Príncipe Endymion besaba suavemente en los labios a la Princesa Serena. Malacait miró de soslayo a la emperatriz del imperio solar, se le veía derrotada y devastada, sabia que sería difícil para ella borrar esas imágenes y aún más difícil borrar el dolor que estaba sintiendo en esos momentos al ver a la persona que ama besar a otra mujer.

Salieron de aquel salón sin hacer ruido, caminando en silencio por los pasillos hasta que Malacait dijo en voz baja -Princesa...

-Realmente fui una tonta en negar la verdad Malacait- suspiró dolorosamente -nunca debí volar muy alto, -se espetó a sí misma -Creer que Endymion podría llegar a sentir por mí, algo más que amistad... ¡Qué estúpida fui!

-Princesa Sunny no diga eso...

-Es la verdad y debo aceptarlo, -respondió con tristeza- Su corazón pertenece a La Princesa de la Luna y no puedo culparlo, tengo que admitir que yo no tengo nada que ofrecer, -bajó la mirada y continuó hablando con una voz apenas audible- en cambio ella es el sueño de cualquier hombre. ¿Qué oportunidades tendría yo frente a ella?

-No diga eso, No debe menospreciarse, -Replicó Malacait.- Usted es una mujer hermosa y llena de cualidades.- Deteniendo su avance impidiendo que saliera del Palacio -Estoy seguro que Endymion no la mira como una amiga, es solo que no se da cuenta de lo que tiene enfrente y al alcance de su mano.

-No tienes que mentirme para hacerme sentir mejor Malacait- Mirándolo con una mezcla de tristeza y resignación -Endymion la ama y ante eso no puedo hacer nada- comentó con los ojos llenos de lágrimas -No puedo hacer que sienta por mí algo que simplemente no siente.

-¡Eso no es verdad! Endymion...

-¡Basta Malacait!- Interrumpiéndolo con cierta brusquedad -él solo siente por mi amistad y era de esperarse,- desviando la mirada limpiándose las lágrimas de sus ojos con una mano -realmente no sé cómo pude pensar que él desearía estar conmigo cuando puede tenerla a ella.

-No puede estar hablando en serio.

-Solo estoy bajándome de mi nube, -Dijo ella con un nudo en la garganta -después de todo fui yo quien se enamoro él, -Haciendo su mejor esfuerzo para contener las lágrimas que se aglomeraban en sus ojos y que amenazaban con salir nuevamente -olvidándome que era un amor imposible. Solamente soy víctima de mi propio auto-engaño.

-No diga eso, nuestro maestro esta solo confundido,- se apresuró a responder Malacait -deslumbrado con la Princesa de la Luna -suspiró profundamente -pero estoy seguro que es usted quien está en su corazón.

-Mis ojos no me engañaron Malacait, las cosas están más que claras,- su voz se convirtió solo en un susurro, -Endymion la ama a ella y aunque me duela no pienso interponerme entre ellos.

Malacait la observó con cuidado, súbitamente alarmado por sus palabras -Pero…

-Por favor Malacait, no le digas nada,- entregándole el antifaz que Endymion le había dado para que lo usara durante el baile -Creo que esto no era para mí después de todo -sonriendo forzadamente, -Dicen que los ojos son la ventana del alma, que triste debe estar la mía que no puedo parar de llorar.- Llevándose las manos a los ojos y limpiándose las lágrimas -Adiós Malacait, dudo que vuelva a pisar este hermoso planeta otra vez.- Comenzando alejarse de aquel lugar, sintiendo que conforme caminaba sus piernas de un momento a otro dejarían de sostenerla. Las lágrimas rodaron por sus mejillas mientras se cubría la boca intentando inútilmente ahogar aquel sollozo.

-Espere Princesa Sunny. -Pero fue muy tarde, tanto la monarca del reino del Sol como su escolta se habían convertido en llamaradas que se perdieron en el cielo. Alejándose de la Tierra, tal vez para siempre.

-Ya veo, -Comentó Yoko, su voz sonaba seria y preocupada -supongo que mis reclamos y aquello fue lo que la orillo a decidir tomar mi lugar, devolviéndome mi libertad -recargando sus manos en la mesa -creyó que ella no tenía nada que perder, bien dicen que La tristeza por el desamor es un estado de inconsciencia que no te deja ver más a allá de tus narices,- suspiró frustradamente -pensó que convirtiéndose en Sailor Scout podía proteger la felicidad de Endymion.

-Pero bien dicen que cada lágrima de dolor, en el futuro se transformara en una bella sonrisa -Dijo Zoisite- Porque fue entonces que nuestro maestro supo a quien amaba realmente, cuando supo que la había perdido.

Tomando una carta del mazo de cartas que estaban en su mesa. La carta que tomó estaba invertida, se trataba de una mano divina sosteniendo una vara en posición vertical, en el paisaje se observa un castillo sobre la cima de una montaña. -Demonios, lo mismo que en el pasado... ¿acaso la historia se repetirá?

Ignorantes a todo aquello, Seiya se encuentra dirigiéndose a su departamento, después de haber dejado a Serena en su casa, mientras iba a su destino una leve sonrisa apareció en su rostro al recordar lo sucedido hace unos momentos.

Serena se disponía abrir la puerta de su casa pero se detuvo de improviso -Seiya, ¿en verdad estás bien? -Percatándose de un leve dolor en su pecho que aparecía cada vez que imaginaba que algo malo le estuviera pasando a Seiya.

-Bombón, no te preocupes -sonrió Seiya para calmarla, -supongo que estoy un poco cansado últimamente hemos estado trabajando muy duro con nuestra nueva canción.

Serena suspiró aliviada de saber que no era nada malo -Ya quisiera escucharla.

-Te prometo que la oirás antes que los demás- tomando un pequeño mechón que le caía sobre el cuello y acariciándolo suavemente -después de todo la hice para ti. -Le dijo Seiya con un cálido susurro al oído. De repente los labios de él se posaron sobre los de ella en un tierno y largo beso.

-Adiós bombón,- Le dijo -Te veo mañana en el parque a las 11.00,- Marchándose de aquel lugar, Serena atónita y con las mejillas encendidas se llevó los dedos a la boca. Sentir aquellos labios le habían provocado un leve estremecimiento.

-Star Gold tiene razón No debo dejar pasar la oportunidad de ser feliz, aunque a los demás no les guste. -Caminando a reunirse con sus compañeros.

Por otro lado, Darien se encuentra en su departamento sentado en su sofá, marcando el número de la casa de Sunny, después de escuchar 4 repiques, escuchó a la contestadora.

-Sunmi, soy yo, Darien… yo, solo quería disculparme contigo, realmente lamento que haya cancelado nuestra salida. -Su voz sonaba débil y temblorosa -Por favor, llámame en cuanto llegues ¿de acuerdo? -colgó el teléfono y cerró los ojos. Solo espero que no esté enfadada…vaya día.

En ese momento el teléfono comenzó a sonar, tomó el auricular y sin pensar dijo -Ya era hora, señorita, -apareciendo en su rostro una pequeña sonrisa -¿Dónde has estado toda la tarde, Sunmi? - Pero al no recibir respuesta alguna se preocupó un poco -Sunmi, ¿Qué sucede? contéstame.

-Darien, ¿Quién es Sunmi? - Le dijo la voz del otro lado del auricular.

Notas de autora: Hola que tal!! Antes que nada quiero agradecerle a todas las personas que se toman la molestia en leer esta aventura y a quienes se toman el tiempo de enviarnos sus comentarios y sugerencias en verdad mil gracias…

Gracias a totopita, cinthia torres, Neo Reina Serenity, serenalucy, crystal24, LOYDA ASTRID, marya114, patty Ramírez de chiba.