- Es difícil citar todas las cualidades de una princesa. Juntas educamos a muchas. Y alguno que otro aspirante a títulos nobiliarios.
- Recuerdo al cabeza dura. – Rememoró Luna. – Un espejo era mejor que un libro y su belleza valía más que sus palabras.
- Realmente fue una pésima idea darle un cargo. Estaba mejor de embajador, como nuestro estimado Blueblood.
- Admito que ese unicornio malcriado provoca que quiera defenestrarlo. Pero compensa su egolatría con su talento para la diplomacia.
- Sí, las cualidades de una princesa se desarrollan, no se crean. – Concluyó Celestia.
- Como nosotras lo hacemos sí, hermana. Pero antes, los pegasos tenían como líder a cualquiera que pudiera demostrar su valía en combate, fuera quien fuera. Los unicornios ascendían por medio de la sangre real y los ponis terrestres tenían una democracia sólida.
- Aquello que define a una princesa de Equestria de todos ellos es algo muy sutil, pero muy importante. – Expresó Celestia.
Entonces, con una ligereza sorprendente, la princesa de la Luna camino hasta la ventana y apreció el astro nocturno brillando con su luz blanca más allá del cénit.
- Aquello es pues el autosacrificio. Estar dispuesta a darlo absolutamente todo por el reino. No importa el precio, Equestria debe estar en armonía. – Recitando, Luna parecía entrar en una suerte de poema.
- Pues la armonía es felicidad y allí donde existe la felicidad existe la paz, y allí donde existe la paz, el amor reina. – Celestia complementó.
- Y allí donde el amor reina, el caos y el sufrimiento se suprimen, y cuando esto se da, se da la armonía. – Finalizó Luna, observando la luz blanca de la luna.
- Si no incumples con los requisitos y los resultados que son estas máximas, conseguirás la armonía. – Agregó Celestia. – Una princesa sin auto sacrificio, una que solo anhelara poder podría destruir la armonía, a Equestria y, con ella, a sí misma.
- Y, frente a la disposición de autosacrificarse por el bien común, el poder, el talento y todo lo demás son secundarios.
Entonces, Luna, observando un vitral pequeño donde figuraban símbolos de los elementos de la armonía antiguos, le dedicó una sonrisa a su hermana.
- Sin importar el precio…
- Es justo por eso que Sunset Shimmer tenía un rasgo para ser princesa, pero adelanté mis conclusiones. La voluntad de una princesa debe ser férreo y persistente frente a un anhelo: el bien de Equestria. – Expresó Celestia con seriedad.
- Y ¿Cómo era la voluntad de Sunset Shimmer?
- Era como su carácter: fuerte, pero maleable. Era difícil saber qué era lo que ella buscaba, porque a veces, parecía que ni siquiera ella sabía qué era lo que buscaba.
- Así que era una yegua buscando su talento y su identidad ¿Eh? Esta sobrina mía era un poco rara. – Mencionó Luna, sintiéndose empática con una muchacha a la que ni conoció realmente.
- Vaya que lo era. Pero sigue leyendo, después continuamos hablando de esto. – Celestia se sentó frente a la princesa de la noche y comenzó a revisar el paquete de cartas del cofre.
"
Mis conocimientos del rubro militar en Equestria son y eran limitados. Aparentemente, la estrategia de asfixia era una especialidad de los Changeling, el general Silver mantuvo presente ese hecho todo el tiempo, sus soldados sabían a lo que se enfrentaban porque él les informaba al respecto.
Según él y el juicio de Girasol, ejecutar una estrategia semejante era dirigirse a una derrota irremediablemente. Era costumbre de todos los reinos el tener muros gruesos y fosas y resguardarse dentro de ellos, aguardando hasta que las fuerzas del enemigo flaquearan, expuso el general Silver, pero, era justo lo que los changeling requerían para luchar, que sus enemigos se quedaran inactivos y fijos en un lugar que ellos pudieran infiltrarse con el tiempo.
Inexpugnablemente, ellos siempre tenían la ventaja en esas circunstancias, me explicó Girasol, pues requerían de mucho menos recursos para mantenerse en batalla, generaban frustración y paranoia entre las filas enemigas y mantenían una presión en todos los sentidos. Todo eso sin atreverse a lanzar un ataque hasta el momento adecuado y ese momento era cuando varios de sus agentes de infiltración reemplazaban a soldados rivales, es decir, cuando sus enemigos ya están muy debilitados.
Por lo que los días pasaron al ritmo de la pérdida del espíritu en todos los soldados. La paranoia comenzó a contagiarse por toda la fortaleza e incluso Girasol comenzaba a encerrarse bajo llave y me ordenaba estar armado y atento todo el tiempo. Escribía constantemente a la princesa Celestia y mantenía un ojo sobre mí y todos los que estaban cerca de ella, incluso tenía vigilado al general Silver.
Las acciones que tomamos junto al resto del equipo fueron tomadas sin planificación, pues Girasol tenía claro que, si no salía del fuerte, tarde o temprano caería bajo la fuerza de nuestros enemigos. Así que la idea de escapar del fuerte se hacía cada vez más atractiva hacia Girasol. Después de todo, no quedarían testigos de sus acciones, salvo por mí y el resto del equipo de seguridad que la protegía.
Su plan consistía en salir una noche e ir inmediatamente a un río que se encontraba cerca del fuerte, tomaría la corteza de un árbol y la usaría como una balsa, se dejaría llevar corriente abajo y, una vez que estuviera lo suficientemente lejos, se dirigiría al campamento de refugiados de Costa Marfil, allí ella se excusaría de alguna forma.
Siendo ese su plan, todos en el equipo sabíamos que ella no dudaría en cometer lo que los militares conocen como traición; pero nuestro objetivo era mantener su vida a salvo, así que no podíamos oponernos en principio. Aunque la moralidad de sus acciones no fue aceptada por ninguno de nosotros.
El plan se daría al día siguiente. Pero no tuvo que esperar a que llegara, el ataque se inició esa misma noche y Girasol puso en marcha su propio plan, al cual tuvimos que apegarnos y jugar bien las cartas que teníamos.
Salimos del fuerte desde las paredes, usando sogas. Ella se sujetó de mis hombros para acelerar el descenso y así fue como nos dirigimos hacia el bosque; ella no dudó ni por un segundo y nos dijo que todos en el fuerte perecerían esa misma noche.
En ese momento, cabía la posibilidad de que Girasol hubiese sido reemplazada, por mucho que nos hubiésemos esforzado en protegerla, pero, en ese momento, dimos toda nuestra confianza a que nuestro objetivo seguía íntegro y que estábamos cumpliendo con el objetivo principal de la misión, por lo cual, la seguimos hasta el río y su plan de usar cortezas como superficies sobre las cuales flotar rio abajo resultó en éxito, porque hasta podían servir para ocultarnos de la vista de los insectos.
Mientras nos alejábamos, fuimos observando lo que acontecía en el fuerte. Girasol parecía anonadada por el fuego y los gritos que provenían desde lejos. No perdió de vista el fuerte por ningún motivo y se quedó contemplándolo a medida que el río nos alejaba más y más.
Ella dedujo que los changeling no eran criaturas que pudieran soportar el contacto directo con el agua de la misma forma que nosotros. Ignoraba la razón precisa, pero ahora sabemos que los changeling, en su forma originaria, tienen una respiración traqueal, como el de la mayoría de los insectos.
Los cuerpos grandes de agua y los cursos de agua los neutraliza porque su sistema respiratorio cutáneo, pese a tener mecanismos de defensa, eventualmente colapsa ante grandes cantidades de líquido. Por esta misma razón, el nado es desconocido entre los changeling. Cuando se transforman, sus insípidos pulmones pasan a funcionar y deben mantener la respiración con órganos de poco más de la mitad del tamaño que el de un poni. Así que, incluso cuando imitan a un poni, sus capacidades para nadar son limitadísimas, salvo cuando imitan a un ser vivo de las profundidades e incluso entonces, no pueden mantener la respiración como uno.
Recalco nuevamente, Girasol no conocía la razón, pero sí entendió que los changeling evitan los grandes cuerpos de agua. Pero por su observación logramos escapar del desastre y el caos que vivieron los ponis del fuerte"
- ¿Me equivoco al pensar que esos ponis que defendieron el fuerte no sobrevivieron al ataque?
- No. Hasta el último de ellos fue sepultado. No eran un gran contingente, pero cumplieron con la misión que yo les di.
- Obviamente no era ganar la guerra, ¿Qué esperabas de ellos?
- Que atrajeran la atención de los changeling. Nunca esperé que realizaran un ataque tan pronto. Yo tenía planeado atraer a la mayor cantidad de changeling y usar un conjunto mayor de refuerzos, así aplastaríamos por sorpresa a todos los atacantes del fuerte. Pero ellos fueron mucho más veloces de lo que imaginé y por un mes yo pensé que Sunset Shimmer había perecido junto a todos los ponis del campamento.
- Ya veo. ¿Y cómo te sentiste?
- Culpable hermana, culpable. Era como si hubiera dejado morir a mi propia hija y tuve que mantener el control para no dejarme llevar por mis pasiones más bajas. Organicé a SONRIE para que dejaran la misión de tratar de recuperar su cuerpo o de buscarla; les enfoqué a recolectar información de los movimientos de nuestros enemigos, todo indicaba a que Chrysalis iba a atacar desde dos frentes. Yo debía proteger Equestria.
- Todo indicaba que no era el mejor momento para entrar en duelo. ¿Y cómo actuaste frente a la población?
- Querida hermana, la guerra no se debe mostrar con toda su crueldad a nuestros súbditos. Las guerras de Equestria son desconocidas o ignoradas por sus ciudadanos desde hace más medio milenio atrás. En ese entonces evité que se filtrara información mientras hacía todos los preparativos para una guerra.
- Entiendo tu posición. Lo que no entiendo es ¿Cómo mantienes en secreto una guerra de esa magnitud?
- Hermana, nuestros súbditos sabían que existía una guerra fuera de Equestria, pero no sabían cuán implicados estábamos, podían notar a un regimiento en movimiento o a un ejército, pero no sabrían decirte qué estaba pasando en realidad. Los soldados tenían que ser bastante discretos en lo que irían a hacer.
- Ya veo. Aunque sigue sonando poco convincente. La última guerra en la que nos implicamos fue conocida en todos los rincones de Equestria. Me sorprende que los ciudadanos de la actualidad estén tan… distanciados de la realidad más allá de nuestras fronteras.
- Si te soy franca, en ese entonces no sabía de qué otra forma proceder, todos creían en la paz y vivían una vida feliz. La guerra solo trae miseria y no deseaba eso para Equestria. Supongo que pensé que era mejor lidiar con ella sin que nadie se entere.
- Sobre esto hay que discutir después, hay muchas cosas que veo necesitadas de cambios, nuestro ejército necesita reestructurarse… pero cuéntame más sobre mi sobrina.
- Pues. Al cabo de tres semanas los agentes que la acompañaban se pusieron en contacto con el director operativo, Green Glass. Una semana después de eso, me llegó una carta de Sunset.
"Querida maestra
He visto la destrucción de la que son capaces los insectos mágicos a los que nos enfrentamos. He visto la miseria de la guerra que alguna vez me comentaste y he visto también por qué debemos evitarla. Lamento mucho haberme creído capaz de entrar en este conflicto y enterarme de que este rostro del mundo existe.
Ahora me encuentro bajo cuarentena, de nada sirve que haya traído conmigo al general Silver, se lo han llevado a otra celda porque le he separado de sus soldados. Él quería caer junto con el fuerte, gran tonto. Es más útil vivo que muerto.
Estoy desconectada de todo lo que está pasando fuera de este fuerte; a veces van donde el general con la intención de comprobar si no fue reemplazado. Pero él está demasiado decaído. Muchos piensan que un changeling le ha devorado el ánima. Apenas me han permitido escribirte esta carta, la paranoia se ha extendido hasta aquí.
Supongo que no saldré de aquí hasta que la guerra se acabe o hasta que los changeling lleguen hasta este lugar y lo destruyan. En este punto, quisiera ser tan tonta como para creer que tú vas a salvarme de alguna manera. Bueno, trataré de escribirte más seguido."
- Bien, ahora, se supone que existe la contraparte de esto en un informe de ese tal Snowden Mane ¿Cierto?
- Efectivamente. – Respondió Celestia, alcanzando el mismo a su hermana.
"Nuestra travesía de regreso al campamento de Costa Marfil estuvo repleto de contratiempos, los días se hicieron semanas y para cuando nos dimos cuenta, estábamos cerca de alcanzar el mes de ausencia.
Las herramientas que teníamos para contactar con el director Green Glass y la cadena de mando era inexistente, las que llevábamos con nosotros o se perdieron dentro del río o se averiaron poco después de iniciado el viaje.
Girasol nos pidió que le diéramos partes de nuestras armaduras. Ella cooperaba demasiado bien con el objetivo – salvar su vida – y ello facilitó la misión. Cuando finalmente llegamos al campamento de Costa Marfil, descubrimos que el general Silver nos había adelantado por algunos días. Corrimos la misma suerte que este, fuimos puestos bajo cuarentena en celdas. Al principio Girasol fue puesta junto al general Silver, pero éste procedió a golpearla en el rostro, y cito, por no dejarle morir con los suyos.
Eso bastó para que Girasol fuera trasladada hasta nuestra celda. Estaba tan consternada como nosotros y se alejó lo más que pudo del general. Entendíamos que desde ese momento estábamos relativamente a salvo, no tardamos en comprender que tarde o temprano pasaría algo similar a lo ocurrido en el anterior fuerte.
Comprendiendo lo que pasaría, ella sugirió escapar nuevamente de un fuerte de Equestria. Tendríamos que viajar a casco hasta Equestria. A estas alturas ella ya confiaba en nosotros, así que nos comentó que todos pensáramos en una manera de fugarnos.
Esa misma noche, contribuimos en crear un plan para salir de un fuerte por segunda vez. Pero, poco antes de decirnos la causa, Girasol nos cuestionó sobre la razón por la cual nos quedábamos junto a ella. Pues perfectamente podríamos haberla abandonado a su suerte en el viaje hasta el fuerte; al no tener conocimientos de supervivencia, ella era más un contratiempo que un apoyo para salir del lio en el que nos habíamos metido. Le respondimos que era nuestra responsabilidad, una tarea encargada por la misma princesa Celestia.
Solo después nos enteramos del lazo que unía a Girasol con la princesa y, aunque hubiéramos tomado la medida de abandonarla, nos habría ido peor que ir junto a ella.
El plan que elaboramos era sencillo, huiríamos internándonos en el bosque, pero sin alejarnos mucho de la costa. Viajaríamos en dirección a la primera ciudad de Equestria que encontrásemos, una vez allí, nos entregaríamos a las autoridades y, eventualmente, seríamos liberados porque Girasol tenía varias formas de argumentar que ella realmente era ella y que solo funcionarían con la yegua que quería rescatarla a toda costa.
El único problema era la cerradura de nuestra celda. La habilidad mágica de Girasol resultaba ser bastante dudosa, a veces funcionaba, a veces no.
Ella trató de abrirla con su magia por dos noches seguidas, hasta que finalmente desistió y pensó en una nueva estrategia. Debíamos conseguir las llaves. Pero, eso claro, requería de un pequeño sacrificio de nuestra parte. El ganzuado es un talento común de SONRIE, pero usarlo sin más fue poner en riesgo la discreción de la operación. Sin embargo, logramos convencerla de que era una habilidad aprendida en el entrenamiento militar especializado.
Avanzamos por las instalaciones. Girasol reconoció que su trabajo había sido bastante bueno, casi no existían señales de la sobrepoblación de cebras. Posiblemente aprovecharon sus ideas para devolver a todos a Equestria, en todo caso, la guardia se había elevado y ni siquiera nosotros podíamos trazar un plan de escape perfecto.
Ante una situación semejante, un agente se vería obligado a tomar decisiones agudas para su integridad y para la agencia. Podíamos usar bombas de luz o de humo, todavía teníamos disponible una bola de clima. Mas, Girasol era bastante perspicaz y no tardaría en desvelar lo que había detrás de nuestros artefactos.
Viendo que era imposible salir sin ser detectados, Girasol sugirió que fuéramos directamente a la torre donde se encontraba el coronel Hay. Ella nos pidió que nos quedáramos en la entrada de la torre y evitáramos que cualquier ingresara dentro para así poder hablar con el coronel.
Al principio parecía una locura. Pero Girasol comprobó tener buenas capacidades persuasivas, pues el coronel bajó por las escaleras y esa misma noche dormimos en la torre donde Girasol se había quedado anteriormente. Ella se contactó con nosotros y nos comentó que solo habíamos ganado un poco de tiempo para pensar. Nos tendrían vigilados y escapar sería más difícil. Ya no se podía pensar en escapar a través de un cuerpo de agua, el único acceso de agua para el fuerte provenía de un riachuelo que no tenía el cauce suficiente para escapar por medio de este.
Teníamos que pensar en una salida cuanto antes"
- Esta sobrina mía parece ser muy…
- Era bastante inteligente, quizás no superaba a Twilight, pero era mucho más lista. Así que se adaptaba rápidamente a las circunstancias. Al respecto, te sorprenderá saber que he encontrado sus manuscritos ocultos en la biblioteca.
- ¿Enserio?
- Sí, ella podía hacer música, dibujo y pintura, pero jamás pudo escribir un solo poema. – Expresó Celestia con una sonrisa. – Como sea, ¿Sabes qué es peor que la muerte?
- No, la soledad tal vez. – Respondió Luna, enfocando su atención a su hermana.
- Sí, la soledad conlleva el olvido y después de la muerte nos queda ser olvidados, casi provoqué la muerte de mi hija una vez. Ahora que sé que ella no regresará a Equestria, solo quedará su memoria cuando deje de respirar. Quiero que quede la prueba de que ella existió e hizo algo importante.
- Hablas como una madre que se proyecta en sus hijos.
-No, llámalo más como una nostalgia, ella no regresará y yo creo que no merece ser olvidada. Además, es un logro que merece ser reconocido, yo no la obligué, ella lo alcanzó por su cuenta.
- Bueno, lejos de eso, lo que ella hizo en teoría de la magia puede no ser la gran teoría, pero es interesante de leer.
- ¿Me ayudas a escribir el prólogo, no vendría mal que tú comiences a escribir para nuestros intelectuales?
- Hermana mía, en tu gran sabiduría, deberías saber que no soy muy buena con las palabras corteses de los prólogos.
- ¿Y si te digo que quiero decirle a Equestria que tengo una hija llamada Sunset Shimmer?
- Yo estaría encantada. – Respondió con una sonrisa la princesa de la noche.
