Hola!

Damalunaely: ¡Hey! Jaja la amortentia siempre ayuda XD Besos! Espero te guste el capítulo.

Gracias a todos los que leen, besos y espero les guste el capítulo.

Hogsmeade

Principios de abril se alzaba rápidamente, aquellos cortos días que las serpientes pasarían fuera de sus mazmorras parecían acercarse a su final. El suceso con el centauro había quedado poco a poco olvidado y Dumbledore ya planeaba la re-ubicación de las serpientes. Pero aquella tarde, aquel sábado en la tarde, esos planes fueron destruidos. Aquel cuerpo que fue hallado a mitad del pasillo fue suficiente para que se clausurase las mazmorras por tiempo indefinido. Cierto rubio, se hallaba sentado cerca del Hall de entrada, con la mirada perdida, aún reviviendo lo que había visto.

Horas antes, como un sábado común, se levantó temprano porque pensaba salir con Nott, Parkinson y Zabinni a Hogsmeade. Se apresuró a bañarse, a combiarse y se encaminó a la salida del cuarto. Se detuvo a medio camino cuando vio que Weasley y Potter jugaban ajedrez. Estos dos le saludaron; habían aprendido a convivir en aquel tiempo. Además, la tregua con Granger había conseguido que el rubio hiciese una tregua interna con los Gryffindor. Pero era solo eso, una tregua interna, al salir de la torre volvían a ser enemigos.

- ¿No saldrán hoy?- cuestionó el rubio mirando el tablero.

- Estamos esperando a que sean las 10, Hermione todavía está leyendo.- le dijo Harry.

- Oh...- fue la única contestación del ojigris que rápidamente se dirigió a la puerta dispuesto a ir a tomar el desayuno antes de irse. Grande sorpresa se llevó cuando se tropezó con Granger al salir por la puerta de la señora gorda; aquella con la cual había establecido una relación de odio desde el primer instante en que se conocieron...relación que había mantenido hasta ahora.

- ¡Malfoy! ¡Me espantaste!- exclamó la leona llevándose una mano al pecho.

- ¡Tú me espantaste, Granger! ¿Olvidaste peinarte hoy?- se burló el Slytherin con una sonrisa socarrona.

- Muy gracioso.

- ¿Y ese humor?- cuestionó el rubio.

- ¿Que humor? A caso no se nota lo feliz que amanecí.- comentó la leona rodando los ojos.

- Insufrible.- sentenció el rubio

- Solo sigue tu camino, Malfoy.- siseo la leona; realmente estaba cansada del torbellino de sentimientos que provocaba aquel ojigris en su interior. Cualquier sentimiento que no fuese simplemente "agrado" debía morir, por eso la leona había decidido que no podía ser amiga de Malfoy. No podían ser más que simples conocidos que de vez en cuando pasan tiempo juntos.

- Te veo en Hogsmeade, leona.- le respondió Draco ignorando su mal humor.

Hermione no tenía ninguna intención de salir de Hogwarts ese sábado, tenía planeado quedarse a estudiar, o adelantar algunos deberes de los tantos que tenía, o realizar uno de los dos ensayos que debía entregar en la semana. Pero, nuevamente, sin darse cuenta y sin saber cómo, terminó aceptando la invitación que Harry, Ron, Neville y Ginny le hicieron. Y se encontraba junto a Ginny camino a Hogsmeade y ni siquiera sabía el motivo.

"Debería estar en la biblioteca" se repetía mentalmente la leona mientras andaba junto a su amiga. Ginny le miraba de reojo, notaba el ceño fruncido de la ojimiel, pero no quería interrumpir sus pensamientos. Además, Hermione ultimamente había estado un poco susceptible y la pelirroja lo sabía.

- Ahora que lo pienso, se me ha terminado la tinta. Entremos aquí.- les dijo Harry señalando una tienda. Entraron sin poner oposición, Hermione aprovechó para pasear por el lugar mirando algunas cosas. Tomo una pluma, ya que la que tenía clamaba por ser cambiada y tomo algunos pergaminos. Se había alejado de sus amigos para contemplar una pluma roja con detalles en oro que estaba en la vitrina al final de la tienda; era hermosa, pero debía costar mucho más cara que aquella pluma común que había escogido.

- Hola, Leona. - aquella voz burlona cerca de su oído consiguió que se girase sobresaltada. Se encontró con Malfoy a poca distancia, el rubio tenía una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Me persigues?- le cuestionó la leona cruzándose de brazos. Últimamente, comenzaba a encontrárselo en todos lados y algo le decía que esos no eran encuentros casuales sino que la serpiente los provocaba.

- Casualmente pasaba por aquí adelante. - comentó Draco encogiéndose de hombros.

- Claro...- susurró la Gryffindor sin creerse aquello.

- ¿Qué mirabas? ¿La pluma roja? ¿Te gusta?- le preguntó Draco enterrando las manos en sus bolsillos.

- No miraba nada, sólo, iré a pagar esto.- sentenció la leona moviendo las cosas que sujetaba entre sus manos en un gesto para que el rubio comprendiese lo que compraría.

- ¿Por que no compras La Roja? Me parece que con ella te verías más Gryffindor, más insufrible.- insistió el rubio.

- Malfoy...no quiero la roja.- sentenció la leona.

- ¿Por que no?- volvió a insistir.

- Adiós, Malfoy. Tengo cosas que hacer.- Hermione dio por terminada la conversación y apresuró sus pasos para llegar al mostrador donde sus amigos ya estaban por pagar.

- ¿Más pergaminos?- le preguntó Ron suspirando en desacuerdo.

- Si, ya se me estan acabando.- sentenció Hermione pagándole al vendedor.

- Estás como Neville, compro más tinta cuando aún tiene dos en reserva.- comentó Ron rodando los ojos.

- Déjala Ron, Hermy vive para estudiar y escribir.- sentenció Ginny, la castaña estaba por abrir sus labios para proferir una queja, pero Ginny le había sujetado del brazo para arrastrarla fuera de la tienda.

- ¿Quién quiere cervezas de mantequilla?- cuestionó Ron mientras salían. Aquel coro de alegría y apoyo no se hizo esperar; solo Hermione guardó silencio porque se hallaba pensando en la anterior conversación con Malfoy. Pero rápidamente sacudió esos pensamientos, mientras veía la posada levantarse a lo lejos.

- cinco cervezas de mantequilla.- dijo Harry mientras ocupaban una mesa.

- ¿Escucharon a Dumbledore ayer? Al parecer piensan volver a ubicar a las serpientes en su mazmorra.- comentó Neville mientras esperaban las cervezas.

- Al parecer todos se olvidaron del centauro; aunque a mí aún me preocupa. No creo que sea conveniente que alguien permanezca en las mazmoras...podría ser peligroso. - comentó Harry preocupado.

- ¡Tampoco queremos seguir conviviendo con serpientes!- comentó Ron encogiéndose de hombros.

- A mi no me molesta en realidad.- comentó Ginny con una sonrisa.

- Últimamente hablas demasiado con Malfoy, no quiero que te juntes mucho con él.- le acusó Ron con el ceño fruncido, a su lado Harry asintió en acuerdo. Claramente, estos dos estaban de acuerdo por motivos semejantes pero no iguales. Ron simplemente, aunque sabía que Malfoy no era el ser más despreciables no le agradaba totalmente, no confiaba tanto en él. En cambio, Harry veía como Ginny poco a poco parecía hacerse amiga del rubio platinado y le aterraba la idea de que ella pudiese enamorarse de Malfoy.

- No hablo demasiado con el hurón, solo confraternizó.- sentenció Ginny cruzándose de brazos.

- Confraternizas en exceso.- comentó Hermione, y ni siquiera estaba segura porque le desagradaba que su amiga y Malfoy confraternizaran.

- ¡Calmense! ¡No me gustan rubios!- sentenció la pelirroja y miró fijamente a la castaña con una sonrisa burlona.Hermione no tardó en bajar la mirada completamente nerviosa. "A ti tampoco" se acusó mentalmente la castaña.

- ¡Nadie a ha dicho que te guste! ¡Ni siquiera debería pasarte por la cabeza! Mataría a ese hurón si se acerca a ti con esas intensiones.- decía Ron enojado.

- Tranquilo, Malfoy y yo solo nos llevamos bien.- comentó Ginny riendo

- También escuché que habra torneo contra Slytherin el próximo sábado ¿Es cierto?- cuestionó Neville, solía ser, el pelinegro, el último en enterarse sobre asuntos relacionados al Quiddich.

- Si, será una nueva victoria.- alardeó Ron mientras le daba un sorbo a su cerveza de mantequilla.

- Este año todo parece apuntar a que volveremos a ganar el trofeo.- comentó Harry con una sonrisa.

- Miren quien entró.- comentó Neville señalando con la barbilla hacía la entrada. Draco, Pansy, Theo y Zabinno cruzaban la puerta en aquel instante y ocupaban una mesa cerca de la misma.

Hermione notaba la mirada de Draco en su espalda, no tenía que girarse a mirarle, sabía que le estaba estudiando desde su posición. Comenzaba a sentirse incómoda y enojada, aunque tenían una tregua y aunque el rubio había cumplido su promesa y no le había vuelto a besar, ella no podía evitar aquellos sentimientos. Cada cierto tiempo, Hermione se volvía ligeramente hostil con el rubio platinado. Y ninguno de los dos conseguía comprender el motivo.

-Chicos, acabo de recordar que tengo que realizar un trabajo...me adelantaré.- susurró Hermione comenzando a ponerse en pie.

- No seas aburrida, Mione. Acompáñanos...aunque sea un rato más.- le pidió Harry con una sonrisa.

- Quisiera quedarme pero realmente...

- Media hora mas...y nos iremos todos a hacer los deberes.- intento convencerla Harry, Ronald no tardó en quejarse.

- ¿Iremos? ¡Habla por ti Harry!- exclamó el pelirrojo, Harry le fulminó con la mirada.

- ¡Prometo pasar la tarde con ustedes! ¡Luego de que termine el trabajo!- dijo la leona con una sonrisa antes de apresurarse a la salida para que ninguno pudiese impedir su huida.

- Regresemos a Hogwarts.- se alentó Hermione cuando estuvo fuera, no sabía porque, pero últimamente lo único que hacía era huir de todo sitio donde Malfoy estuviese. Incluso había huido en una ocasión de su sala común, no era su manera de enfrentar las situaciones, pero sus emociones se estaban saliendo de control.

- ¡Granger! ¡Espera!- aquella voz firme retumbó a sus espaldas; Hermione se congeló. "No es él. No es él." Intento convencerse en un intento infantil de negar lo innegable.

- ¿Sigues persiguiéndome Malfoy?- cuestionó ella sin detenerse, pero reduciendo su velocidad para que el rubio pudiese alcanzarle.

- Si.- suspiro el rubio cuando le alcanzó. Hermione se giró sorprendida a mirarle y él le dedico una sonrisa torcida y una guiñada.

- No hablaba enserio, Granger. Ya desearías que te persiguiese un Malfoy.- comentó enterrando las manos en sus bolsillos.

- Entonces. ¿Por qué saliste de la posada justo cuando salí?- interrogó la leona cruzándose de brazos. Ya comenzaba a cansarse de la persecución del rubio y aún más de que negase que le perseguía cuando claramente lo hacía.

- Porque recordé que tengo que enviar una carta, es obvio.- mintió el rubio acomodado un mechón de su cabello que le cubría los ojos por la carrera.

- Siendo así...suerte con eso. Tú compañía suele ser muy grata, y la valoro pero...prefiero la soledad.- sentenció la castaña con una sonrisa fingida mientras volvía a andar. Draco ignoró sus palabras y comenzó a caminar tras ella, a apenas tres pasos de distancia.

Hermione sentía su mirada quemando su espalda a medida que andaban; y le enojaba sentirse así. Sentirse nerviosa, ansiosa, en la espera de algo que inconscientemente deseaba, aunque conscientemente le causaba un sentimiento de enojo y desagrado. Pasados algunos minutos de trayectoria, el rubio comenzó a silbar alegremente y Hermione pudo escuchar claramente como, internamente, su copa se quebraba.

- ¿Qué quieres, Malfoy? ¿Podrías dejar de perseguirme?- interrogó la leona enojada mientras se daba la vuelta.

- ¿Por qué me prestas tanta atención?- interrogó el rubio, ignorando abiertamente sus preguntas.

- ¿Por qué no me sacas la mirada de encima?- respondió la leona, no se dejaría intimidar de aquella serpiente que parecía haber ensayado sus respuestas.

- ¿Por que me pides que te bese?- contraatacó el rubio acercándose sutilmente, como serpiente que se arrastra hacia su presa y consigue tomarla por sorpresa.

- ¿Qué? ¡No te pido nada!- exclamó la leona sintiendo que le ardían las mejillas de enojo.

- ¿Por qué llevas días pidiendome que te bese?- insistió el rubio, dio un paso cerca y Hermione retrocedió dos.

- ¡Teníamos un acuerdo!- le recordó la castaña.

- Lo tenemos...no te he besado. Aunque me has rogado que lo haga.- sentenció el rubio cruzándose de brazos.

- Estás loco. No te he pedido nada. Y no quiero que me sigas.- sentenció la leona.

- Tus labios dicen una cosa, pero tus ojos gritan otra.- sentenció el rubio a poca distancia. Extendiendo una mano hacía los labios de la leona, Hermione interceptó su mano en el apto, sujetándola con firmeza.

- Te lo diré una vez más Malfoy, si quieres que estemos en paz...

- Cállate Granger. Escucha tus ojos...me están gritando que te bese.- volvió a interrumpirla el rubio. Estaban tan cerca que Hermione dejó de sujetar fuertemente la mano del rubio. Al sentir que la presión se reducía, Draco terminó su recorrido y pasó la yema de sus dedos por aquellos labios rosados que estaban entreabiertos por la sorpresa.

- ¿Escuchas como tus labios claman por los míos?- preguntó el ojigris, su mano recorría aquellos labios con una extrema lentitud, bajando luego por la mandíbula de la leona, trazando un camino por su cuello.

- Aléjate.- le advirtió Hermione.

- Aléjame.- le reto Draco.

- No quiero golpearte.- volvió a advertir la leona.

- Golpéame. Eso no cambia el grito de tu piel. Eso no cambia que te mueres por besar a Draco Malfoy , tú enemigo.- le dijo el rubio con una sonrisa torcida, su mano trazaba la línea de aquella mandíbula femenina.

- No quiero besarte. Aléjate.- sentenció Hermione y sacando fuerza de voluntad dio dos pasos atrás. Pero el rubio volvió a acercarse, sujetándola firmemente de la cintura.

Hermione cerró los ojos, lo había visto venir y estaba preparada para sentir aquellos labios finos sobre los suyos. Sus manos se sujetaron a la suave tela de la camisa de Malfoy, pero aquellos labios nunca tocaron los suyos. Podía sentir su respiración sobre sus labios, podía sentir las manos sujetando con firmeza su cintura pero...jamás le beso.

- Si me lo pides, te beso.- susurró el rubio. Silencio por parte de Hermione. Draco mantenía sus ojos abiertos, fijos en el rostro de la castaña que mantenía sus ojos firmemente cerrados y respiraba con dificultad.

- Pídemelo.- susurró Draco bajando el rostro para colocar un beso en el cuello de Granger. Hermione apretó aquella camisa con fuerza, muchos pensamientos pasaron por su mente. Y probablemente podría haberlo apartado, pero...inconscientemente no quería

- Anda Granger, hazlo por ambos...- susurró el Slytherin volviendo a cerrar sus labios sobre aquella porción de piel en aquel cuello terso.

- He dicho que no.- susurró la leona, pero no parecía completamente convencida.

- No seas terca Granger.- susurró Draco escurriéndose hasta su oído y atrapando el lóbulo de su oreja.

- Dije no.- y con un empujón certero consiguió apartarlo.

- Está bien. Por hoy, dejare de insistir.- sentenció el rubioapresurando sus pasos. La leona se recompuso rápidamente y dejó salir una larga respiración antes de mirar el lugar. No había nadie, era un camino poco transitado así que no le sorprendía.

- Esto está mal.- susurró para si misma Hermione mientras apresuraba sus pasos con la intención de llegar a Hogwarts. Se sorprendió cuando no vio más al rubio, se había perdido completamente, al llegar a Hogwarts se apresuró a subir a la torre.

Estaba a medio camino cuando se encontró con Luna y una Ravenclaw. Hermione tenía la intención de ir a estudiar, pero tras la insistencia de Luna decidió acompañarles al lago. Allí estuvo un rato, el hecho de que Draco no estuviese cerca consiguió que incluso deseara estar allí lo que restaba del día. Pero pronto, mientras la tarde se abría paso caminaron de regreso al castillo.

- ¡Luna! ¡Hermione!- Harry corría hacia ellas desde la puerta del Hall de entrada.

- ¿Qué ocurre?- le preguntó Hermione al ver que parecía asustado.

- Han encontrado a Parkinson muy herida en las mazmorras. Malfoy la encontró allí hace treinta minutos, ahora mismo están en la enfermería. - les dijo el pelinegro.

- ¿Pero qué le ocurrió?- interrogó Luna.

- No lo sé, acabo de enterarme.

- Tendremos que esperar a que Dumbledore salga de la enfermería para hablar con él.- susurró Granger

Lejos de allí, fuera de la enfermería. Draco se encontraba sentado en silencio, esperando a que alguien le dijese como se encontraba Parkinson. Al parecer la morena había regresado a Hogwarts horas antes, al percatarse de la ausencia de Draco. Solo ella podría decir que hacía en las mazmoras, pero estando inconsciente sería imposible.

Draco habia pasado por la lechuzeria, y luego se había ido a volar un rato. Estaba preparado para subir a la torre de los Gryffindor cuando escucho un ruido por el pasillo que conducía a las mazmoras. Primero le pareció que era el ruido de pisadas, así que pensaba ignorarlo. Pero se acentuó más logrando llamar su atención. Justo al doblar un pasillo vio a Pansy en el suelo, le pareció ver la sombra de algo moverse hacia el interior de las mazmoras pero dado a que Pansy parecía estar herida decidió que no se aventuraría a saber que era.

- Joven Malfoy.- le dijo Dumbledore al salir, el rubio se apresuró en ponerle de pie.

- ¿Como está Pansy?- interrogó Malfoy.

-Inconsciente. Esperaremos a que despierte, vuelva a la torre.- le dijo el director

Y allí estaba el rubio, a las afueras del castillo. Sentado cerca de la puerta del Hall de entrada. No deseaba ir a la torre, porque ahora era él, el que no deseaba encontrarse con Granger. En un arrebato había hecho la mayor estupidez de su vida y seguramente había quedado como un idiota delante de cierta leona.

- ¡No debiste enviarle eso, Malfoy!- se insulto mentalmente el rubio mientras pasaba una mano por sus cabellos.

- Draco.- le llamo Ginny Weasley, de pie frente a el con una sonrisa amigable.

- Hola, comadreja.- le saludo Draco levantando la mirada, la chica rodo los ojos y tomó asiento a su lado.

- ¿Como estás?- interrogó la Gryffindor.

- ¿Te enteraste de lo que ocurrió en las mazmoras cierto?- cuestionó el rubio

- Si. Creo que todo el mundo se enterró. ¿Cómo está Parkinson?- insistió la leona

- No ha despertado, espero que lo haga pronto.- susurró Malfoy con la mirada fija en los ojos azules de la chica delante suyo.

- ¿No piensas subir a la torre? - interrogó Ginny, sentía curiosidad por el Slytherin, él era de esas personas que no podías comprender con facilidad.

- No por ahora...no tengo deseos...además...tengo ronda de prefecto.- declaró el Slytherin antes de poner se de pie. Ginny le imito rápidamente, pero con tan mala suerte que se tropezó en su movimiento. Justo a tiempo, Malfoy le había sujetado de la cintura para impedir que terminase en el suelo.

- Ginny...- Malfoy soltó a la pelirroja en el preciso instante en que aquella voz llego a sus oídos. A pocos pasos Hermione estaba de pie mirándoles. Con tan mala suerte de haber llegado en el momento menos indicado.

- Hermione, no es lo que parece.- fue lo primero que salió por los labios de Draco y Ginny antes de que lo hubiesen pensado. Se detuvieron, al darse cuenta de que ambos estaban dándole explicaciones a la leona.

- No se que este pasando entre ustedes dos Ginny, pero piensa en Harry.- le dijo Hermione antes de volver sobre sus pasos y entrar al castillo.

- ¡Hermione!- exclamó la pelirroja y corrió tras la castaña. Draco suspiro y corrió tras ellas.

- ¡Hermione!- grito Ginny sujetándole del brazo para que la castaña se girase a mirarle.

- ¿Que, Ginny? Tengo que ir a la torre.- sentenció Granger huyendo de su mirada. Draco se quedo resagado, observando desde detrás de una estatua la conversación que estaban teniendo las Gryffindors.

- Entre Draco y yo no hay nada. No es lo que piensas. Solo me tropecé y Draco me ayudó...es todo.- le dijo la pelirroja.

- No tienes que darme explicaciones, Ginny. Solo me preocupa que...llegues a sentir algo por Malfoy y entonces lastimes a Harry.- le dijo Hermione sin mirarle.

- ¡Harry es un idiota! Llevo mucho tiempo esperando por él y aún así no se decide a hacerme caso. Creo que soy yo la que saldrá lastimada, no él. - le dijo Ginny cruzándose de brazos.

- Harry te quiere, lo sabes.- le dijo Hermy.

- Y yo a él. Lo sabes, Hermione. Deberías aceptar que te gusta Malfoy y que por eso no te gusta verle conmigo.- declaró a pelirroja enojada.

- A mi no me gusta Malfoy, creo que es a ti a la que empieza a gustarle.- sentenció la castaña.

- ¿Eso crees? ¿Vas a hacerme una escena de celos, Hermione Jean Granger? Somos amigas. Sabes que desde siempre he estado enamorada de Harry.- le dijo Ginny dolida, no entendía porque era tan dificil para Hermione simplemente aceptar sus sentimientos por Malfoy.

- Lo siento Gin. Sé que quieres a Harry, es solo que no confío en Malfoy. El sabe que Harry está muy enamorado de ti, y podría usarte para hacerle daño.- susurró Hermione desconfiada.

- No conoces a Malfoy, él no es como todos le pintan. Deberías conocerle, él ha intentado agradarte desde que lo ubicaron en la torre; he visto como te sonríe, e incluso como intenta hablar contigo en cualquier oportunidad. Dale una oportunidad.- le dijo la pelirroja sujetando la mano derecha de su amiga.

- Somos enemigos, Ginny. Por más que intento llevarme bien con Malfoy, hay algo que me impide tratarle como a Harry o a Ron.- se sincero Hermione.

- ¡Pero no tienes que tratarle como a Harry o Ron! ¡Jamás vas a poder! ¡Por que él te gusta!- le acusó la Gryffindor menor. Las mejillas de Hermione comenzaron a ganar color ante aquella declaración.

- Voy a la biblioteca.- sentenció Hermione escapando de aquella conversación.

- ¡Hermione Granger, no puedes negarlo para siempre!- exclamó la pelirroja mientras su amiga se alejaba.

- ¡Te veré luego Ginny!- sentenció la castaña ignorando sus palabras. Si bien no podría negarlo para siempre, pero podía negárselo a si misma por un tiempo más.

- Es una terca.- sentenció la pelirroja cruzándose de brazos.

- Opinó igual.- susurró Draco saliendo de su escondite, la pelirroja dio un salto asustada.

- ¡Casi me matas, Malfoy! ¿Estabas escuchando?- interrogó Ginny asustada.

- Si, y apoyo todo lo que has dicho. También me pareces agradable comadreja.- le dijo el rubio con una guiñada.

- ¿Que quieres con Hermy, Malfoy?- cuestionó la Gryffindor.

- No lo sé.- sentenció Draco enterrando sus manos en los hondos bolsillos del pantalón. No sabía que queria, ni porque le seguía, solo tenía esa necesidad de verle, de hablarle.

- Apresúrate en averiguarlo...si tú no sabes porque la buscas...entonces no servirá de nada que ella te tome en cuenta.- comentó la Gryffindor antes de dejar solo a Malfoy. El rubio suspiro, pasó una mano por sus cabellos y lanzó una mirada a aquel camino que Granger había seguido.

Una idea ligeramente descabellada atravesó su mente, no lo pensó, últimamente no pensaba sus acciones. Últimamente, todo lo que involucraba a Granger salía espontáneo, no era normal en él, pero era normal cuando involucraba a Granger. Con aquel pensamientos siguió el mismo camino que, anteriormente, Hermione había trazado.

"Te peleo, te celo, te hago enojar, pero cada día qué pasa te quiero más."

Continuara...

¿Alguien se imagina que le envió Malfoy a Hermione? ¿Ella lo habrá recibido? ¿Que creen que ocurrirá en el próximo capítulo? ¿Harry se le declarara algún día a Ginny?