Declaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo las situaciones son mías.
- En este capítulo he decidido narrar en presente y no en pasado, por lo que será como si estuviese sucediendo, preferí avisarles para que no se confundan. No les quito más tiempo, disfruten de lo que escribí-
Cap 11
Salgo de la ducha y camino por el pasillo hasta mi cuarto sin ver nada realmente, porque mi cabeza esta llena de posibles atuendos para el día de hoy y mi cita. Edward llegará en una hora y no sé que ponerme, me dijo que era una sorpresa.
Es viernes, han pasado cuatro días desde mi vomito verbal y la invitación a salir y a pesar que fui yo la de la idea, Edward se rehúso a que yo organizara las cosas, no me opuse, ya que no tenía ni pista alguna de como hacer una cita.
Estoy sentada en mi cama, mirando el armario ¿qué me debo poner? Ni siquiera sé donde vamos como para tener una noción. Siento golpes en la puerta, me asustó pensando que Ed llegó temprano y yo no estoy lista, luego quito esa idea de la cabeza, porque no llegaría sin decirme. Me pongo una bata y bajo a abrir.
Es sólo Alice.
-Hola, te vengo a ayudar.- Dice y pasa con una bolsa en la mano, camina en dirección a mi habitación.
-Gracias, Alice.- Le agradezco abrazándola cuando ya estamos en mi pieza.
-Supuse que como mi hermano no te ha dicho nada, no sabes que ponerte. Yo, en cambio, sí sé un poco más que tú y tengo el atuendo adecuado para el día de hoy.
Saca una chaqueta de mangas tres cuartos color gris, una polera azul rey de tiritas que no era apretada pero que igual estilizaba y tenía encaje del mismo color en el escote en V, unos pantalones apretados negros y unas ballerinas grises con un toque de brillo muy sutil en los bordes.
-Es hermoso- La felicito.
-Ahora vístete rápido para ver tu maquillaje y tu peinado.
-De acuerdo.- No me molesto en salir de la habitación, ella está tan ocupada en sacar lo necesario para arreglarme que no se dará cuenta de mi desnudes. Elijó un lindo conjunto de ropa interior azul del mismo tono de la blusa también con apliques de encaje, me quito la bata y me pongo los interiores, me acerco a la cama y me pongo los pantalones seguido por la polera y por último los zapatos. No me pongo la chaqueta, ya que aun no hace frío y será para más entrada la noche, además recién son las seis de la tarde.
Alice me sienta y comienza a aplicarme cosas en la cara, yo sólo me dejo hacer, porque sé que no me dejará como payaso y buscará lo que más le gusta a Edward.
-Así que...- Comienza.
-Suéltalo Alice.- Le digo riendo.
-No hemos tenido mucho tiempo de hablar, cuéntame como paso esto por tu cabeza.
-Alice esto ya lo hablamos- Repito como por tercera vez en la semana.- Estábamos sentados en la plaza y yo simplemente le dije que quería una cita, no quería que esto fuera mentira, además que lo de Tanya y tu conversación me hizo pensar en ciertas cosas que antes no pensaba.
-¿Como en lo mucho que te gusta mi hermano?- Pregunta.
-Sí, por ejemplo eso o que no lo quiero ver con nadie más o que en la mañana despierto con la necesidad de verlo y ando soñando despierta todo el día, etc, etc...
-Interesante, yo sé lo que es eso, pero creo que he interferido lo suficiente. No te daré más pistas. Y por cierto, tienes razón con lo de Tanya, no la soporto.
-Sí, no me da muy buena espina, no creo que deje a Edward tranquilo sólo porque está conmigo.
-Exacto, no hay que fiarse de ella, no creo que sea mala idea que te pases por la casa muy seguido la próxima semana.
-Estaré pendiente.
-Ok tu maquillaje está listo.- Dice alegre.- Ahora tu cabello.
Siento que mi pelo queda divido en pequeños montones, Alie los peina y los moldea con una ligera crema. Luego de unos minutos mi cabellos parece de portada, pero muy natural, mis ondas caen en cascada por mis hombros y parte de mi espalda, esta lustroso y sedoso.
-Mi trabajo aquí está hecho- Habla cuando me veo de pie frente al espejo, ubicándose detrás mío. Mis piernas se ven largas y torneadas por tan apretados pantalones, la blusa cae ligera, mi torso se ve sinuoso y deja ver un poco donde se unos mis senos, pero no de manera grotesca, lo justo y necesario. Cuando me pongo la chaqueta, sólo para probar me doy cuenta de que hace ver mi cintura pequeña gracias al corte que posee. Además el maquillaje es suave, pero hace ver mis ojos profundos y mis labios llenos con un color natural.
-Eres una genio.- La agradezco con otro abrazo.
-Sí, lo sé. Bueno, yo me voy, mi hermanito llegará en menos de diez minutos.
Caminamos a la puerta de entrada donde la despido, cierro la puerta, voy a mi cuarto por un pequeño bolso de tira larga, es casual al igual que el atuendo que me trajo Alice, pongo mi celular, dinero, un espejo de mano y meto la chaqueta. Vuelvo al primero piso y espero por ese golpe en la puerta que hará que mi respiración se acelere.
Espero, espero, espero...
Y ese golpeteo suena, me levanto con un salto y abro la puerta con cuidado. Lleva su cabellos despeinado como siempre, sus ojos verdes brillan, una sonrisa adorna su rostro. Unos jeans azules casi negros cubren sus piernas, una camisa blanca su torso y una chaqueta negra descansa en su brazo.
-Hola- Musito.
-Hola. Te ves hermosa.
-Tú tampoco te ves mal.- Entramos a mi casa y me da un beso en los labios, es un beso que no pide más, es uno de esos besos que es sólo para disfrutar la cercanía, el tipo de beso que le das a una persona que de verdad quieres.
Nos separamos y nos miramos a los ojos sonriendo. Él me pregunta si vamos y respondo afirmativamente, tomó el bolso y nos subimos al Volvo.
-¿Dónde vamos?- Pregunto.
-Bueno vamos a Port Angeles, pero no te diré lo que haremos ahí.
-Pero, sabes que no me gustan las sorpresas.- Me cruzo de brazo y hago un puchero.
-Lo sé, pero créeme que te gustará. Te diré que no es ningún lugar lujoso o algo por el estilo.
-Eso no vale, ya lo sé.- Digo- es cosas de ver mi ropa, si fuésemos a un lugar de ese estilo, Alice no me hubiese puesto esto.
-Entonces, no te puedo seguir ayudando.
Sin embargo, antes de que pudiese insistir un poco más, mi celular suena, veo el identificado y es Charlie, deslizo mi dedo por la pantalla para contestar.
-Hola, hija.
-Hola papá ¿sucede algo?
-Nada, sólo quería saber si ya te habías ido con Edward.
-Sí, estamos camino a Port Angeles ¿tú estás en la casa?
-No, sigo en la oficina, de eso te quería hablar. Lo que pasa es que iré a cenar donde Sue y después tengo que volver a la estación, hubo un importante caso en la Capital y piden la ayuda de todos los policías de la región, entonces no podré ir a quedarme a casa.
-¿Pero está todo bien?- Mi voz suena preocupada.
-Sí, sólo algún otro loco, pero necesitan nuestra ayuda ¿Crees que puedas ira dormir con los Cullen? Me sentiré más relajado si no pasas la noche sola.
-Sí, no creo que tengan problema.- Respondo.
-Bueno, tengan cuidado chicos. Nos vemos mañana en la tarde hija.
-Buenos papá. Cuídate.- Él cuelga.
-¿Todo bien?- Pregunta Edward.
-Sí, pero pidieron su ayuda en un caso, todos los policías de la región deben estar en eso. Preguntó si puedo dormir en tu casa está noche, dice que se sentirá más tranquilo.
-Amo a tu padre. Me da la perfecta excusa para llevarte a mi cama.- Dice con esa voz baja y seductora que me enloquece.
No respondo nada, por miedo de como sonará mi voz, sólo asiento y mi compañero se ríe, por lo que se gana un golpe en el brazo. A los pocos minutos y gracias a su premura tras el volante llegamos a la ciudad, la cual se veía muy viva; muchas personas caminaban por la bahía, las tiendas estaban todas abiertas, algunos puestos de artesanías adornaban las calles y los restaurantes estaban a no dar más.
Edward se baja y me habré la puerta con cuidado, bajamos y comenzamos a caminar por las calles, su mano toma con fuerza la mía y con ese mismo brazo rodea mis hombros.
-¿Dónde vamos?¿Donde vamos?¿Donde vamos?- Pregunto cual niña pequeña en un viaje por carretera.
-Tranquila, un calle más y llegamos.
En un minuto doblamos a la derecha y veo una feria, sí una feria como esas de las películas, con miles de juegos, montañas rusas, carruseles, ruedas de la fortunas, algodón de dulce, fruta bañada en caramelos, miles de parejas riendo y amigos corriendo, puestos de desafíos con peluches de premio y más.
-¿Una feria?- Pregunto ante algo que ya sabía.
Edward pasa su mano por su cabello algo nervioso.
-Sí ¿te parece bien?
-Me encanta.- Me tiró a sus brazos y lo beso.
-Entonces vamos.- Vuelve a tomar mi mano y entramos juntos.
Nos dirigimos a un puesto de dulces y Ed nos compro a cada uno en algodón de azúcar sin escuchar mis reclamos de que yo era perfectamente capaz de pagar por mi. Luego fuimos a la rueda de la fortuna, como la fila no era muy alta, subimos pronto.
-Supongo que no mentías cuando una vez me dijiste que no sufrías de miedo a las alturas.- Dice connuna hermosa sonrisa en sus labios.
-Por supuesto que no, no soy una niñita. Ese es Emmett, él le tiene miedo a las cosas.
Nos reímos acuestas de nuestro amigo y Edward me abraza, para que me acurruque en su pecho. Cuando llegamos a la cima del juego nos besamos, y este beso es igual al que no dimos cuando me fue a buscar. El tipo de beso que le das a la personas que quieres.
Seguimos con la dinámica de tratar de subirnos a todo lo posible, sin vomitar los dulces, frutas bañadas y chocolates que nos habíamos comido. Luego antes de que nos tuviésemos que retirar, Edward trata de conseguirme un peluche en un desafió de puntería, que consistía en disparar a seis patos que se paseaban en frente, obviamente lo consiguió y me dio un gato gigante, que entre sus patas tenía un corazón que decía I love you. Mi novio, quería darme un oso, pero a mi me gustaban más los gatos y un oso era muy común, son mejores los gatos.
Caminamos devuelta al Volvo para dejar el regalo que me había dado.
-Lo pase increíble. La perfecta cita.- Le digo, rozando sus labios en un próximo beso.
-Yo igual. Me alegro de que te haya gustado.- Y me besa, ahora el beso cambia, hay cariño y ternura en él, pero también ese deseo que nos identifica a él y ami, esa necesidad por estar juntos y tratar de fundirnos. Su lengua acaricia la mía en una danza dentro de nuestras bocas, nuestros labios encontraron el ritmo y se mueven en sincronía. Mis manos van a su cabellos, dando pequeños tirones y las suyas a mis caderas, pegándome mi cuerpo al suyo propio.
Nos separamos por aire y dejamos pequeños besos en el quiebre.
-¿Lista para irte?- Pregunta.
-Sí. Gracias por todo.
El camino fue rápido, gracias a la conducción de mi acompañante y en veinticinco minutos estuvimos fuera de su casa.
Ed estaciona en el garage y entramos a la casa por la puerta que se encuentra en frente. Al entrar me doy cuenta de que Alice no se ve ni es escucha a Alice, pero la casa no está vacía, ya que se encuentra Esme y Carlisle, los padres de Edward.
-Hola- Esme me mira distinto y con una sonrisa enorme.- ¿Nada que decirnos Edward? ¿Nadie a quien presentarnos?
-No sé por qué les presentaría a Bella si la conocen desde que nació.- Dice mi novio divertido. Ambos lo miran para que me presente.- Bueno, mamá papá ella es Bella Swan, mi novia.
Carlisle y Esme se levantan con enormes sonrisas en el rostro y me abrazas.
-Sabíamos que terminaríamos juntos, mañana haremos un almuerzo, para celebrar. Bella, cariño dile a Charlie que venga, además él ingrato ya nunca se pasa por aquí.- Yo me rió contagiados por su alegría.
-Yo le diré que se haga un espacio en su trabaja, para venir mañana.- Respondo feliz.
-Mamá- Habla Edward.- ¿Bella se puede quedar, es que Charlie tiene que pasar la noche en la estación?
-Por supuesto que puede, sin embargo, deben comportarse.- Mis mejillas enrojecen y bajo la mirada avergonzada.
Todos ríen por mi comportamiento.
-No ocasionaremos problema.- Contesta Edward.
-¡Estoy tan feliz!- Exclama Esme antes de volver a abrazarnos. Luego se despide con su esposo para ir a dormir, ya que son pasadas las diez y media.
-Al menos sé que le agrado a tus padres.
-Boba, siempre te han amado.
-Por cierto ¿soy tu novia?- Digo con una sonrisa.
En ningún momento, quedamos en ser novios de verdad, sólo en que ya no habría venganza. Pero no pusimos termino a los nuevo que teníamos, a pesar de que yo pensase en él como mi novio, mi verdadero novio, no existía el título oficial.
Era como un acuerdo tácito el que fuésemos novios.
Verdaderos novios.
-Sí, eres mi novia. Sólo mía.- Me da un beso con cariño y subimos a su cuarto tomados de la mano, como si fuese imposible que perdiésemos por completo el contacto.
Voy al armario de Edward y tomó una camisa al azar, la dejo encima de la cama y voy al baño, para lavarme la cara y sacar el maquillaje que Alice aplicó con dedicación. Vuelvo a la habitación y Edward ya esta en la cama con su pecho desnudo y unos pantalones de pijama.
Me saco con cuidado la ropa y quedo solo con interiores, para ponerme la camisa de mi novio. No me aburriré de escuchar esa palabra en mis pensamientos, Edward Cullen era mi novio, mío, mi novio, novio. ¡Qué bien sonaba! Me deleito mentalmente.
-No pongas a prueba mi autocontrol Bella.- Dice viéndome con su camisa que traslucía mi ropa interior y apenas cubría la mitad de mi trasero.
-Está bien.- Me meto rápidamente en la cama y me acurruco a su lado. Él me abraza sin pensarlo, nos quedamos tumbados largo rato y el sueño comienza a apoderarse de mi, las caricias de Edward en mi cabello hacen el sopor aún más fuerte y cuando estoy entrado al mundo de la inconsciencia, mi novio habla.
-¿Quieres ser mi novia?- Pregunta en un susurro tímido.
-Sí, Edward si quiero.- Hago el esfuerzo de alzar mi rostro y lo beso con suavidad.
-Gracias, Bella. Te quiero.
-Yo también te quiero.- Y con eso dicho me duermo.
...
Hola! Les traigo este capítulo bien dulce y romántico ¿no creen?
Bueno, yo les traigo un trato :D Les parece que si llegamos a los 213 RW con esté capítulo, ese mismo día que se cumpla la meta, subo dos capítulos largos -con largos me refiero por lo menos más del doble que este- Les tinca? Bueno si llegamos a esa cantidad de RW, habrá mucho para leer.
Las amo! xox
