NUESTRA NOVELA

Capítulo 11

ÁMAME

El pelirrojo sintió una fuerte cachetada en su rostro, poco después de comenzar a sentir las lagrimas correr por sus mejillas.

-¡¿Me estás escuchando?-..Preguntó enojada la mayor. El pelirrojo solo la miraba..-ese llamado no era sobre Deidara.-..Repitió.

-¿Eh?-..El pelirrojo se volvió hasta la madre del rubio, sin entenderlo del todo. Bueno, tal vez se había dejado llevar un poco por la situación y la expresión de aquella mujer, pero quien lo culparía.

-Ha.-..Suspiró la pelinegra..-eso te pasa por no escucharme. Dije que ese llamado no era sobre Deidara, sino de alguien más, ahora tranquilizaste, ¿quieres?-..Dijo la pelinegra algo molesta, pero no lo podía culpar, Sasori parecía el más alterado si se trataba de Deidara..-pero no te culpo, pareces el más alterado de todos.-

- Es que...la madre de Dei y-y...-..Intentó explicar el pelirrojo ahora un poco más aliviado..-me asusté.-..Dijo mirando el piso.

-No importa, mejor sentémonos y cálmennos un poco.-..Sugirió la de pelo azabache y estos se dirigieron a los blancos sillones para tomar asiento.

-Traeré algo para tomar.-..Dijo el rubio, que se sentía algo culpable por haber asustado así a su amigo, y salió de la habitación.

-*Espero que Deidara salga bien de esta*.-..Pensaba el pelirrojo con la vista en el suelo, como si hubiera algo interesante en él. Cuando alza el rostro y mira a un lado, vio a su primo mirándolo y se acercó a él, preguntándole si podía decirle su nombre y este asintió con la cabeza.

-Me llamo Yahiko y tú solías querer jugar conmigo cuando me quedé un tiempo en tu casa, pero te pusiste a llorar cuando me tuve que ir y ya no nos pudimos volver a ver, no solo porque estaba muy ocupado con mis estudios, sino que era complicado viajar entonces. Hasta que me gradué y me mudé aquí, conociendo a Konan y a Nagato.-..El menor abrió los ojos sorprendido a oí esos nombres y rápidamente se fue a sentar, sacando el libro que llevaba a todas partes y buscó una parte en especial. A encontrarla, se quedó leyendo esa parte y esos tres nombres estaban allí, sólo que como el fantasma Deidara, su yo fantasma tampoco tenía idea de que eran primos y que su primo había muerto siendo muy joven todavía..-¿qué tanto lees?-..Le preguntó extrañado y se acercó a él, pero este guardó rápidamente el libro.

-Nada en especial, solo confirmaba algo.-..Contestó el pelirrojo y se levantó, para luego ir de nuevo a donde estuvo antes, donde se le acercó su primo..-*me pregunto si Yahiko entonces era mayor o menor que yo*.-..Pensó sentándose en la banca que estuvo anteriormente y mirando al cielo..-*bueno, supongo que eso no tiene importancia ahora, sino que Deidara se recupere y salga bien de esta*.-..Poco a poco el pelirrojo fue entrecerrando y abriendo los ojos, incluso en un momento casi queda dormido..-*no puedo dormirme, tengo que esperar por Deidara.*-..Se dijo poniéndose firme. Y entonces se levantó para dirigirse al baño y lavarse la cara. Entró de nuevo al hospital y se encaminó hacia el toillete, donde todos lo siguieron con la mirada, hasta que al fin cruzó la puerta, recargándose en ella. Realmente era agotador que todos lo miraran así. Se acercó al lavatorio y abrió la canilla para remojar sus manos y luego su cara junto con su pelo, pero al dar media vuelta para volver a salir, sus ganas se desvanecieron, no quería volver a tener todas aquellas miradas por encima de él, entonces llegó a divisar una ventana por arriba del espejo del baño que daba al patio. Cuando logró llegar hasta allí, se escurrió por ella y comenzó a caminar por el verde pasto.

Sasori seguía vagando por el hospital, hasta que se aburre y fue hasta la azotea del hospital, sacando una marioneta que terminó hace poco, tenía la imagen de su rubio y comenzó a moverla, curiosamente lo hacía con chakra, como mencionaba el libro sobre esa fuerza vital de un ninja, también manejaba otra a su imagen, pero un poco más pequeña que la marioneta rubia, tampoco sabía cómo era que podía hacer eso, pero no le importaba mucho la verdad, porque al menos eso lo distraía y así no se dormía. Pero pronto también se aburrió de aquello y quedó mirando el patio del hospital desde aquella terraza, le parecía tan nostálgico ver como las hojas secas volaban sin rumbo,.. Entonces vio como el pelinaranja salió desesperado al patio, miró en todas direcciones y se entró nuevamente al hospital, esto lo extrañó y decidió bajar a ver que pasaba.

Sasori llegó a la puerta de la azotea y la abrió, bajando por las escaleras y luego comenzó a bajar los pisos subidos para llegar, es entonces que ve a su primo aparecer al doblar en una de ellas y este lo tomó de la mano, llevándolo de regreso con todos, quien le preguntó dónde se había metido y este sólo se encogió de hombros, diciéndole que estuvo caminando para distraerse, porque casi se quedaba dormido ahí sentado y no quería eso, así que estuvo vagando para distraerse. Al ir entrando por la puerta de la sala de espera, se encontró con el médico, pero lo que menos pensó el pelirrojo, es que era por el rubio. Al detenerse de aquella carrera, preguntó;

-¿Qué pasa?-

- ¿Cómo que qué pasa?-..Preguntó la prima de Deidara algo enfada..-te estábamos esperando para escuchar lo que el médico tiene que decir.-..Aquellas palabras parecieron no ser procesadas por el cerebro del pelirrojo. El de bata blanca se aclaró la garganta.

-Bien...ahora que estamos todos, me enorgullezco al decirles que el señor Iwa esta fuera de peligro mortal, aunque tuvimos que sacarle uno de los riñones, tal vez de ahora en mas no pueda comer demasiada comida chatarra, pero estará bien.-..El alivio recorrió el cuerpo de todos, pero con más razón el del pelirrojo, estaba bien, realmente se encontraba bien. Justo cuando el médico se estaba por retirar, el menor alcanzó a reaccionar.

- Ummh... ¿puedo verlo?- Pregunto algo tímido.

-Claro, ya esta en su cuarto en recuperación, pueden ir de a dos o como quieran ustedes.-..El pelirrojo a escuchar eso, de inmediato preguntó la habitación y cuando se la dijo, salió de inmediato hasta la habitación, todos comprendían de por qué de su reacción. Cuando el pelirrojo llegó a la habitación, dudó en entrar, ¿qué tal si lo miraba con odio o algo por haberlo herido de gravedad? Era eso lo que le preocupaba.

-*Vamos Sasori, si no lo haces, nunca sabrás*.-..Se dijo y abrió la puerta. Al entrar, se encontró con que el rubio descansaba placidamente en su cama blanca, a lo que el pelirrojo no pudo evitar sentir alivio, no estaba preparado para lo que sea que le fuera a decir, así que se sentó en una silla al lado de la cama de su amado y se dedicó a observarlo, era tan bello. Su cerebro se vio forzado a imaginarlo diciéndole que lo odiaba..-*ya, para de darle vueltas al asunto*.-..Se dijo algo enfadado por todo lo que se le venía a la cabeza. Su atención se vio desviada a la puerta al oír que golpeaban.

-¿Se puede?-..Preguntó la prima del rubio mientras asomaba la cabeza por la puerta. Al pelirrojo se le curvaron los labios en una pequeña sonrisa al ver el parentesco con el rubio en aquella.

-Claro, pasen...-

-Parece que sigue dormido.-..Dijo la azabache al ver al rubio dormido en la cama, viendo como el pelirrojo abrazaba más fuerte aquellas marionetas, en especial la rubia..-tranquilo, nunca lo sabrás hasta que esté despierto, pero dudo que te mire como crees que lo hará. Digo, él te ama mucho y por eso no creo que te vea como crees que lo hará.-..Dijo encogiéndose de hombros..-además que ya te lo dije antes. Siempre que lo llamaba, no duraba mucho el verdadero tema, ya que se ponía a hablar mucho de ti, Sasori.-..El pelirrojo se sonrojó un poco, pero este sonrojo se desvaneció al volver a imaginarse el rostro de su rubio como lo había visto la última vez. No lo soportaría, no podría soportar que lo odiara. Tras la azabache se coló Naruto, que miraba naturalmente despreocupado al rubio, aquel siempre había tenido una confianza muy fuerte y no tenía ni la más mínima pizca de preocupación.

-Es un dormilón.-..Musitó riendo un poco el rubio mientras se sentaba al lado de su amigo. El pelirrojo lo miró de reojo.

-Como si tú no lo fueras.-..Acotó, este se veía obligado a distraerse con alguna conversación entre aquellos o pronto se volvería loco.

-¡Hey!-..Reclamó no muy alto el rubio, inflando sus cachetes, a lo que el pelirrojo soltó una risita a ver eso, a veces se preguntaba que qué tenía ese chico que alegraba el ambiente con mucha facilidad.

-Dime, Naruto, ¿qué te han parecido los juegos que te presté?-..Le preguntó mirándolo..-a jugarlos, seguramente has aprendido más de lo que te hubieras imaginado, ¿verdad?-

La azabache se sentó en los pies de la cama, intentando descifrar por qué Sasori no quería entender que Deidara no le diría nada sobre aquel accidente, así que intentó ignorarlo y comenzaron a divagar, entre ello hubo algunas risas, pero al rato ambos se fueron y fue el turno de los padres del rubio, el pelirrojo salió por un rato de la habitación para dejarlos solos con su hijo. Luego de aquello, todos se fueron, todos menos el pelirrojo, que se había rehusado a dejar el lado de su rubio que aún yacía dormido. Poco después, Sasori finalmente se quedó dormido, abrazando la marioneta rubia, solo a esta, la otra ya la había guardado, a veces murmurando el nombre de su rubio, aunque en cierta forma estaba más tranquilo, porque Deidara estaba bien, pero por otro lado estaba preocupado por como lo vería, como en sus sueños, en este él iba corriendo para alcanzar a Deidara, pero el rubio solo se alejaba de él, dejándolo solo en medio de la nada, pero pronto esto fue reemplazado por aquellos hermosos recuerdos que tenía con él y dibujaba una sonrisa a ver eso.

Al rato el pelirrojo sintió como alguien lo arropaba, entonces comenzó a entreabrir y cerrar los ojos, y poco a poco la imagen se aclaró y llegó a ver al rubio parado que comenzaba a vestirse.

-¡Hey! ¡¿Qué haces?-..Exclamó preocupado el pelirrojo, que, a una velocidad inexplicable, se había bajado de la silla y acercado hasta el rubio para retarlo, este solo sonrió.

-No me gustan los hospitales.-..Dijo haciendo un berrinche el que parecía el menor de los dos, solo la luz de la luna llegaba a iluminar a aquellos dos en el medio de la habitación.

-Es muy tarde para andar por ahí, pero no soy nadie para decirte eso, puesto que yo mismo lo hago.-..Se encogió de hombros, olvidando el pesar que tenía momentos antes de dormirse..-aun así es el doctor que dice si puedes o no dejar el hospital.-..El rubio se quedó callado, mirándolo por unos segundos..-yo también me quería ir de inmediato cuando desperté en el hospital, pero me aguanté, porque esa doctora que me veía, tenía pinta de ser muy gruñona y que se enoja con facilidad, hasta el punto de causar miedo, así que no quería arriesgarme a eso, menos cuando me preguntó si tenía hambre. La verdad que no la tenía, pero como te acabo de decir, no quería arriesgarme a verla enojada o algo, así que hacía todo lo que me decía.-..Dijo y es que abre los ojos en sorpresa de par en par a recordar y darse cuenta de algo..-aguarda un minuto...tú...¿tú no me odias?-..Preguntó mirándolo y luego bajó la mirada..-es que por mi culpa tú...-..Su frase quedó incompleta a sentir como le alzaban el rostro y luego lo besaban, eso nunca se lo esperó, pero en cierta forma lo alivió y comenzó a corresponder. Al separarse, los azules ojos del rubio parecían ansiosos y este curvó sus labios en una sonrisa.

-Maldición, ¿por qué me haces todo tan complicado?-..Rezongó el rubio, que poco a poco acorraló al pelirrojo contra la cama, y con solo el dedo índice, este cayó, y el rubio parecía disfrutar confundir al menor, bueno, se sabía que en el fondo este era algo sádico..-yo nunca podría odiarte, Sasori.-..Dijo ahora subiendo a la cama y gateando por encima del pelirrojo, y le echó una mirada a la hora..-hm, las tres de la mañana...-..Susurró antes de juntar los labios con el menor, que se encontraba algo sorprendido y de eso era de lo que se había aprovechado el rubio.

-Deidara...-..Susurró el pelirrojo, mirando al rubio y finalmente acarició la mejilla del mayor..-todos tenían razón...Naruto, tu prima.-..Sonrió..-todos la tenían, solo yo era el único que...-..Pero no pudo seguir hablando, ya que un beso lo dejó callado, el cual bajó hasta llegar a su cuello y soltó algunos suspiros, sintiendo una traviesa mano meterse bajo su ropa y el pelirrojo agarró esa mano, impidiendo que pudiera seguir, escuchándose el sonido hueco de la marioneta que cayó al suelo..-Deidara, debo decirte...algo antes.-..Dijo mirándolo sonrojado..-no sé por qué...pero mi madre me obliga a tomar unas pastillas anticonsetivas, no hace tanto que me tomé la última que me tocaba.-..Dijo desviando la mirada más sonrojado, pero era el único ignorante sobre ese detalle o eso creía él..-al igual que no sé por qué mi cuerpo en cierta forma parece...el de una chica, no me he desarrollado como todos los hombres debería hacerlo.-

-Eso no me importa, Saso. Y sí, creo que yo si sé por qué te obliga a tomar esas pastillas, hm.-..Dijo con un leve sonrojo a imaginarse algunas cosas que mejor no le decía al menor..-así que no te preocupes por eso ahora.-..Le dijo con una sonrisa y apartó las manos del pelirrojo, para luego proseguir con lo que estaba haciendo, escuchando como aquellos suspiros poco a poco se iban convirtiendo en gemidos.

Poco a poco Sasori sintió como Deidara lo comenzó a desnudar y con algo de timidez, comenzó a hacer lo mismo con el rubio, quien soltó una pequeña risita y lo ayudó con eso. Las mejillas de Sasori estaba más que rojas, esta sería su verdadera primera vez, tal como quería que pasara algún día y ese día era hoy, aunque nunca se lo hubiera imaginado así, bueno, no antes de conocer al rubio.

-Ai shiteru.-..Dijo con una sonrisa y muy sonrojado, más por ver por primera vez el cuerpo desnudo de su rubio, a lo que el mayor sonrió en respuesta, para luego agacharse y lamer un poco uno de los pezones del pelirrojo, quien soltó un gemido un poco más fuerte que los anteriores y eso lo excitaba más. Desabrochó los pantalones de Sasori y metió su mano dentro de su bóxer, tocando aquel aún joven miembro de su pelirrojo, viendo que si estaba excitado y su miembro erecto, viendo como también temblaba de placer y eso lo incitaba a seguir. Pronto retiró esos molestos pantalones, junto a los bóxer, finalmente dejándolo completamente desnudo, tal como Dios lo trajo al mundo y la verdad que era muy hermoso, más de lo que hubiera imaginado, pero como su pelirrojo se tapaba sus partes muy sonrojado, sonrió divertido, para luego agacharse y besarlo, de paso aprovechó apartarle las manos, aunque cada tanto veía de reojo aquella marioneta en el suelo, era igual a él por lo que podía ver. Dejando eso de lado, el rubio prosiguió con lo que estaba haciendo, en especial el "Deidara" que salió de aquellos labios que tanto le gustaba, escuchando aquella respiración agitada y jadeante, sobresaltándose un poco a sentir unas traviesas manos tocar su entrepierna, luego como le bajaban sus pantalones y los bóxer, para luego esas tímidas y temblorosas manos tomar su miembro, a lo que el rubio sonrió.

-No tengas miedo.-..Le dijo con una sonrisa y el pelirrojo asintió, para luego comenzar a masturbar al rubio, incorporándose para más comodidad, quedando de a cuatro para poder hacerlo mejor..-más...rápido.-..Dijo el rubio con una voz más ronca por el placer y el pelirrojo asintió, comenzando a hacerlo más rápido..-ahh...si, así...ahh.-..Dijo el rubio entre gemidos y el pelirrojo sonrió a ver que le estaba gustando. Poco después, el rubio se vino y la cara del pelirrojo quedó manchada de eso, levantándose y tomó un poco de eso con sus dedos, pero el rubio rápidamente limpió al pelirrojo muy sonrojado..-ahora me toca a mí.-..Dijo y recostó de nuevo al pelirrojo en la cama, inclinándose y lo comenzó a masturbar, pero solo al principio, ya que luego metió aquel miembro en su boca y comenzó el vaivén, escuchando aquellos gemidos y jadeos que tanto le gustaba escuchar de su pelirrojo.

-D-Deidara...-..Dijo el pelirrojo y trató de detenerlo, se sentía su cuerpo extraño, cosa que el rubio sabía a que se debía y apartó aquellas manos que trataban de apartarlo..-ahh! D-Deidara...!-..Seguía tratando, pero pronto no pudo más y se vino en la boca de su rubio y este gustoso se tragó todo, para luego incorporarse y mirarlo..-l-lo siento...yo no...-..Trató de hablar, pero no pudo seguir, no solo por la experiencia que no podía, sino que Deidara lo calló colocando un dedo en sus labios.

-No digas nada mejor, Sasori.-..Decía el rubio sonrojado, aquella voz que el menor tenía ahora, lo incitaba más de lo que debía..-solo...no hables...¿de acuerdo?-..Dijo y apartó su dedo de aquellos labios, para luego una mano dirigirse a aquella entrada que se veía húmeda por el placer y metió un dedo, escuchando un pequeño gemido de dolor..-tranquilo, solo al principio dolerá.-..Le dijo y el menor asintió. Finalmente metió un segundo dedo y poco después un tercero, viendo como el pelirrojo se retorcía un poco por el dolor y lo besó para que no pensara tanto en eso, sintiendo como poco a poco se fue relajando y comenzó a mover los dedos dentro de él..-¿listo?-..Le preguntó y el menor asintió, quien ahora solo gemía de placer y entonces retiró los dedos, sonriendo a ver aquella mueca de molestia por haberlos retirado, pero pronto los dedos fueron reemplazados por algo más y Sasori comenzó a pedir que se saliera, pero Deidara no podía, a lo que comenzó a masturbarlo para que se olvidara del dolor.

-T-Tú no puedes...hacer mucha fuerza...ahora-..Dijo entre jadeos e hizo que Deidara se recostara en la cama, quedando ahora él encima y comenzó a moverse, escuchando los gemidos de su rubio luego de aquella sorpresa por lo que hizo. Se agachó y lo besó, sin dejar de moverse, para luego sentir como Deidara le agarraba las piernas y hacía que bajara más, hasta el punto que aquel miembro entrara más en él y soltó un fuerte gemido, pero no de dolor, sino de placer, finalmente sintió aquellas manos en sus caderas y hacían que llevara un ritmo que al rubio le gustaba, soltando más gemidos a sentir como Deidara llevaba ahora el ritmo aunque estuviera abajo y él arriba..-ahh! Deidara! Ahh!-..Gemía, yendo más rápido que antes y el rubio sonrió, pero no mucho, ya que los gemidos se lo impedían, más a sentir como la entrada del pelirrojo se contraía y apretaba su miembro, excitándolo aún más.

-S-Sasori...me aprietas...ahh...y no podré aguantar...por mucho...¡ahh!-..Dijo el rubio entre gemidos, viendo como el pelirrojo se seguía moviendo al ritmo que le había mostrado, tal como le gustaba.

-N-No es...mi culpa...¡ahh!-..Dijo y esa voz para Deidara fue la gota que derramó el vaso, ya que luego de eso, no tardó mucho en venirse, a la vez que Sasori también lo hacía, manchándolo a él y a sí mismo, quedando ambos muy agotados y Sasori trataba de recuperarse lo suficiente para acostarse a un lado de su rubio. Cuando se recuperó lo suficiente, se levantó, soltando un pequeño gemido a sentir como el miembro de Deidara iba saliendo de él, hasta que salió y se acostó a su lado.

Continuará...