Capítulo 11: Errores.

A la mañana siguiente Sirius estaba de un ánimo que despertó temprano y se preparó bien para asistir a clases. James y Peter quedaron sorprendidos. Sirius Black nunca, NUNCA se despertaba temprano a clases. En cuanto se arreglaban el chico de gafas divisó un pequeño frasco bajo la cama del mañanero.

-Canuto ¿Esto es tuyo?-tomando el frasco y mostrándoselo.

-Eh sí, espera este frasco fue el que me dio Quejicus- quitando el frasco de las manos de James.

-¿Qué tiene adentro?-preguntó intrigado.

-Se supone que…-se quedó pensando-el antídoto para Remus, pero él no tenía nada entonces. ¿Qué mierda tiene?-inundado por la curiosidad lo abre. Un humo azulino inundo la habitación. Varios días pasaron y con esto los T.I.. Desde ese día en cual abrieron el frasco 2 merodeadores (James y Sirius) quedaron con un agradable color azul, eran la burla del colegio y no quedaba más remedio que esperar a que el efecto pasara.

-Esa maldita serpiente me la pagará-murmuraba entre dientes Sirius.

-Nos la pagará Canuto-lo apoyó James.

-Chicos ya cálmense. No es para tanto-intento convencer Remus. Ahora se dirigían a la habitación para realizar su malvado plan, cosa que Lupin quería evitar. Total era el prefecto, pero además él no quería que le hicieran más daño a Severus.

-Lunático, joder. ¿Estás de su lado o del nuestro?-replicó el chico de gafas.

-Obvio que del suyo, pero esto fue porque siempre lo molestan-otro intento fallido para el prefecto, sus amigos ya no se detendrían. Harían la broma con o sin él-Y ustedes tienen la culpa. Si no hubieran abierto ese frasco no estarían así. Les pasa por curiosos y apuesto que fue Sirius quien lo abrió sin antes revisar que contenía-un golpe duro para el perro.

-¿Crees que soy un maldito descuidado?-aunque Remus tenía razón no quería hacérsela saber. El licántropo asintió con la cabeza- Yo no soy descuidado-una mirada amenazante lo hizo cambiar de opinión-bueno sólo a veces.

-Canuto se ve que no puedes contra Lunático-observaba Cornamenta muy divertido, ya que nadie dominaba a Sirius Black, excepto el noble prefecto Remus.

-Cállate-viendo malévolamente a James.

-Querido hermano tienes 2 errores. Primero abriste el frasco y quedamos así. Segundo estás locamente enamorado de nuestro lobito por lo cual te tiene domesticado-cuando termino tuvo que salir huyendo, Sirius lo perseguía a gran velocidad y Remus se limito a suspirar. Son unos niños, pensó mientras lo seguía a donde fuera que se dirigían.